Hola Lectores, aqui les traigo un nuevo capitulo de esta aventura, esta vez tarde mucho ya que este capitulo lo hice verdaderamente largo asi que tomen un cafe mientras lo leen, tambien me tarde por que estoy escribiendo 2 historias mas.
Una es otro Fanfic Crossover que se tratara de El Jefe Maestro de Halo cayendo en el universo de Star wars en los acotecimientos del Mandalorian.
Y la otra historia es totalmente mia, no es un Fanfic pero es algo que ya tenia en la cabeza por años.
Me eh percatado de algunos comentarios que me dicen que hay capitulos que no se encuentran, como si no existieran, lo consulte en reddit y dicen que eso es totalmente un error de la pagina web, que para los que tienen la aplicacion de Fanfiction movil no sucede eso, que ahi tambien hay un traductor automatico, asi que ese error ya no depende de mi.
Para los que siguen esta Historia en Español quiero informar que esta historia tambien la estoy subiendo en Wattpad con el mismo nombre, pero solo esta en español, en la aplicacion de wattpad movil no hay un traductor automatico asi que lo que leen esta historia en idioma de ingles tendran que buscarla en la pagina web de Wattpad y ahi tendran que usar la traduccion automatica de el navegador.
Tambien la estoy planeando subir en ingles en Wattpad para mi publico de idioma ingles que siguen esta historia, ya que si es algo chocante los errores que tiene la pagina web de Fanfiction.
Muy bien despues de aclarar con todo esto, Disfruten el nuevo capitulo!
Capítulo 7: La llegada del invierno
El sol de la mañana siguiente se asomaba tímidamente entre los árboles, proyectando largas sombras sobre el pequeño pueblo. Naruto se estiró, sintiendo los músculos aún algo doloridos por la reciente batalla y el viaje, pero con el corazón ligero gracias a la inesperada celebración de su cumpleaños. Fern ya estaba despierta, revisando sus provisiones con una eficiencia silenciosa, mientras que Frieren, como de costumbre, parecía haber estado despierta desde antes del amanecer, hojeando uno de sus viejos grimorios.
—Buenos días —saludó Naruto con una sonrisa.
Fern asintió con la cabeza, sin dejar de revisar una bolsa de cuero. Frieren levantó la vista brevemente, dedicándole un gesto de saludo con la mano antes de volver a sumergirse en su lectura.
Tras un desayuno sencillo pero reconfortante, cortesía de los amables aldeanos, el grupo se preparó para partir. Su destino eran las montañas de las Tierras del Norte. Los aldeanos les ofrecieron provisiones adicionales y les desearon un viaje seguro. Al salir del pueblo, el paisaje comenzó a cambiar gradualmente. Los campos verdes dieron paso a colinas rocosas, y los árboles se volvieron más escasos y robustos, adaptados a un clima más frío.
A medida que avanzaban, el aire se tornaba más fresco y un viento helado comenzó a soplar desde el norte. Naruto se abrigó con la chaqueta que Fern le había reportado, ademas de una capa que había comprado, sintiendo el calor reconfortante del tejido. Fue a media mañana cuando los primeros copos de nieve comenzaron a caer. Pequeños y dispersos al principio, como si el cielo dudara en revelar su verdadera intención. Pero con el paso de las horas, la nevada se hizo más intensa, cubriendo el paisaje con un manto blanco y silencioso.
—Parece que el invierno ha llegado antes de lo esperado —comentó Fern, ajustándose la capucha de su capa.
Frieren asintió, mirando hacia el cielo gris.
—Las Tierras del Norte son conocidas por sus inviernos tempranos y duros. Debemos encontrar un refugio pronto.
Naruto miró a su alrededor, maravillado por la belleza del paisaje nevado, pero también sintiendo una punzada de preocupación. Nunca había experimentado un invierno tan crudo, y la idea de enfrentarse a las montañas en esas condiciones no le resultaba precisamente alentadora. Sin embargo, la determinación en los ojos de Fern y la calma de Frieren le transmitieron seguridad. Juntos, enfrentarían cualquier desafío que el invierno les presentara.
La nevada pronto se intensificó hasta convertirse en una furiosa tormenta. Los copos de nieve caían como dagas heladas, azotados por un viento aullante que parecía querer arrancarlos de la tierra. La visibilidad se redujo drásticamente y el paisaje blanco y uniforme se convirtió en un laberinto confuso donde era difícil distinguir el cielo de la tierra.
—Debemos mantenernos juntos —gritó Naruto por encima del rugido del viento, su voz apenas audible.
Fern asintió, pegándose más a él. La nieve se había metido bajo su capucha y sus pestañas estaban cubiertas de pequeños cristales de hielo. Incluso Frieren, generalmente imperturbable, fruncía el ceño con concentración, sus ojos escrutando la borrasca en busca de alguna señal.
A medida que la tormenta arreciaba, el grupo perdió la noción del tiempo y la distancia. Cada paso se volvía más pesado, luchando contra la resistencia del viento y la creciente capa de nieve. Intentaban seguir el rastro de sus propias pisadas, pero la nieve caía tan rápido que las borraba casi al instante.
—Creo que… nos hemos perdido —jadeó Fern, con la respiración entrecortada.
Frieren se detuvo en seco, con el viento azotándole el rostro. Miró a su alrededor, pero solo veía un torbellino blanco y opaco.
—Es posible. La tormenta es más fuerte de lo que esperaba.
Naruto sintió una punzada de vulnerabilidad. En sus batallas, siempre había confiado en su chakra y su determinación. Pero contra la furia implacable de la naturaleza, se sentía impotente.
De repente, Stark, que ya mostraba signos de cansancio, se desplomó en la nieve.
—¡Stark!— Fern corrió hacia él, agachándose para revisarlo. —Se está congelando.
Frieren se acercó y colocó una mano sobre su frente. —Necesitamos encontrar refugio ahora mismo.
Naruto cargó a Stark sobre su espalda, sintiendo el peso del guerrero desmayado. La nieve se acumulaba rápidamente, dificultando cada paso. Frieren miró a su alrededor con una mirada evaluativa.
—Hay un refugio en el pie de la montaña. Si logramos llegar allí, podremos resguardarnos hasta que la tormenta amaine.
El grupo avanzó con determinación. Frieren iba al frente, guiándolos con paso seguro a través de la ventisca. Fern se mantenía cerca de Naruto, asegurándose de que Stark no resbalara de su espalda. La caminata era ardua, el viento empujaba con fuerza y la nieve dificultaba ver más allá de unos pocos metros.
Después de lo que pareció una eternidad, Frieren se detuvo y señaló hacia adelante. Apenas visible entre la tormenta, una pequeña estructura de madera se erguía en la base de la montaña.
—Ahí está —dijo con voz firme—. Si logramos llegar, Stark tendrá una oportunidad.
Naruto sintió una renovada determinación y apretó el paso. Con cada paso que daban, el refugio se hacía más claro, prometiendo un alivio del frío cruel que los envolvía.
Finalmente, llegaron a la entrada y se percataron de un ruido dentro.
—Parece que hay alguien adentro —susurró Fern.
Frieren no dudó en abrir la puerta, revelando una sorpresa inesperada.
Un hombre corpulento, de cabello corto y verde, con orejas alargadas, se encontraba dentro de la cabaña. No llevaba prendas superiores y estaba haciendo sentadillas con entusiasmo.
—¡Bien, ya entré en calor!— exclamó el desconocido sin dejar de ejercitarse, solo para detenerse al notar la presencia del grupo.
Frieren avanzó sin inmutarse, pero Fern la sujetó del brazo y cerró la puerta de golpe.
—Señora Frieren, no podemos quedarnos. Busquemos otro lugar —dijo Fern con seriedad.
—¿Por qué?— preguntaron al unísono Frieren y Naruto.
—¡Porque hay un pervertido adentro!— exclamó Fern.
El hombre abrió la puerta con calma y los miró con una ceja levantada.
—Qué grosera —dijo con tono ofendido—. ¿Acaso no es normal hacer ejercicio para entrar en calor?
—Vámonos —ordenó Fern, tirando de la manga de Naruto.
—Oye, espera un momento —intervino el hombre, fijando la vista en Frieren—. ¿Eres una elfa?
Minutos después, el grupo se encontraba dentro de la cabaña, calentándose junto al fuego de la chimenea. La conversación pronto reveló la identidad del extraño.
—Soy Kraft, un monje errante —dijo con una sonrisa—. No veía a alguien como yo desde hace más de 300 años. Pensé que los elfos se habían escondido para siempre.
Frieren asintió con interés. —Yo también creí eso.
El crepitar reconfortante de la fogata danzaba en las paredes de la pequeña cabaña, iluminando los rostros cansados de sus ocupantes. Fern había logrado encender una pequeña llama con su magia, un faro de calidez en medio de la implacable tormenta invernal. se acercó al fuego con gratitud.
—Oye niña gracias por el fuego—. Le agradeció a Fern, su voz áspera por el frío—. Qué suerte haberme encontrado dos magas, la diosa la debió de haber enviado. Crucé esta montaña, pero la tormenta me agarró por sorpresa. Me mantuve vivo haciendo sentadillas para entrar en calor. Soy el Monge Kraft.
—Yo soy Frieren la Maga.
—Yo soy Fern y también soy una maga.
—Yo soy Naruto y soy un ninja.
El monje Kraft entrecerró los ojos, su curiosidad evidente.
—¿Un ninja? ¿Qué es eso? —preguntó el elfo identificado como Kraft.
Naruto sonrió y se acomodó mejor cerca de la chimenea, sintiendo cómo el calor empezaba a devolverle la sensibilidad a las extremidades.
—Un ninja es un guerrero especializado en sigilo y combate. Usamos el chakra, una energía interna que nos permite hacer técnicas increíbles. Como clonarnos, por ejemplo.
Kraft lo miró con curiosidad, cruzando los brazos sobre su pecho.
—Hmm… suena parecido a la magia, pero con un enfoque diferente —ladeó la cabeza—. ¿Y qué hace un ninja viajando con una maga elfa y su aprendiz?
Naruto rió con nerviosismo, rascándose la mejilla.
—Digamos que… terminé viajando con ellos por accidente.
Kraft asintió lentamente, su mirada inquisitiva, pero no insistió más. Luego dirigió su atención hacia un joven de complexión robusta, recostado cerca del fuego, envuelto en varias mantas. Fern estaba a su lado, con el ceño fruncido por la preocupación, verificando su estado.
—Parece que su amigo la pasó mal allá afuera.
—Se desmayó por el frío —respondió Fern sin apartar la vista de Stark—. Pero estará bien, solo necesita descansar.
Kraft dejó escapar un leve suspiro, su mirada denotando experiencia en esas tierras inhóspitas.
—El invierno de las Tierras del Norte no perdona a los débiles… o a los desprevenidos —miró a Frieren, quien había estado tranquilamente bebiendo una taza de té caliente que preparó con magia—. ¿Qué los trae por este camino?
Frieren, con la calma que la caracterizaba, levantó la vista de su taza.
—Vamos rumbo a la capital para investigar un asunto. Pero parece que la tormenta nos obligará a quedarnos aquí más tiempo del esperado.
Kraft sonrió levemente, sus ojos reflejando la luz del fuego.
—Entonces tienen suerte de haberme encontrado. Esta cabaña ha sido un refugio para viajeros por generaciones. Pero la tormenta no pasará rápido… quizás tengan que esperar varios días.
Naruto y Fern intercambiaron miradas, la preocupación reflejada en sus rostros. Stark no estaba en condiciones de moverse, y salir en medio de la ventisca sería un suicidio.
—Supongo que no tenemos opción… —murmuró Naruto, frotándose las manos en un intento de calentarlas—. ¿Tienes suficiente comida aquí?
—Sí, pero están afuera, en la tormenta —mencionó Kraft, señalando la puerta azotada por el viento—. Iremos por las provisiones cuando la tormenta se calme un poco.
A la mañana siguiente, desde la perspectiva de Stark, el mundo se sentía más brillante y cálido. Su temperatura se había estabilizado, y la pesadez en sus extremidades había desaparecido.
—Qué cálido y reconfortante… —murmuró Stark entre sueños, una sonrisa inconsciente curvando sus labios.
Al despertar, sus ojos se abrieron lentamente, enfocándose en el techo de madera rústica. Sin embargo, al girar la cabeza, se encontró con una sorpresa inesperada: un hombre desconocido dormía plácidamente junto a él, sin camisa.
—¿Eh?… ¿¡Quién es este Orejón!? —gritó Stark cómicamente, su voz resonando en la pequeña cabaña, para rápidamente saltar de la cama improvisada en donde dormían, sus mantas cayendo al suelo en un montón.
—No hagas tanto ruido —regañó Frieren desde su rincón, entrecerrando los ojos con molestia mientras intentaba volver a conciliar el sueño.
Kraft, con una sonrisa divertida en el rostro, se estiró y se levantó para comenzar su día.
—Así no se agradece quien te da calor corporal, qué grosero —dijo, dirigiéndose a la puerta.
Poco después, el grupo se aventuró a buscar la carreta de Kraft, donde guardaba sus provisiones para poder sobrevivir al implacable invierno. La nieve crujía bajo sus pies mientras luchaban contra las ráfagas de viento que aún azotaban la zona.
En el camino de vuelta, mientras cargaban sacos y cajas, Kraft aprovechó la oportunidad para satisfacer su curiosidad sobre Frieren. Le preguntó sobre su pasado, sobre la longevidad de los elfos y cómo podían vivir durante siglos, casi por la eternidad. Frieren, con su paciencia característica, respondió a sus preguntas con calma y detalle, compartiendo algunas pinceladas de su vasto conocimiento y experiencia.
De vuelta en la cabaña, el grupo se dedicó a organizar todo para hacer el refugio más cómodo. Extendieron pieles de animales sobre el suelo, apilaron leña cerca de la chimenea y colgaron mantas para bloquear las corrientes de aire frío que se colaban por las rendijas de las paredes.
Los días en la cabaña se deslizaron lentamente, marcados por el monótono aullido del viento y el constante caer de la nieve. La tormenta continuaba sin dar señales de amainar. Afuera, el viento seguía aullando como una criatura enfurecida, y la nieve se acumulaba hasta casi cubrir por completo la entrada del refugio. Frieren, con su calma habitual, observaba la tormenta desde una pequeña ventana cubierta de escarcha, su rostro inexpresivo.
—Parece que estaremos aquí por un buen tiempo —comentó, sin apartar la mirada del exterior.
Fern, que estaba preparando té caliente sobre el fuego, se giró para mirarla con preocupación, sus ojos reflejando la inquietud del encierro.
—¿Cuánto tiempo, exactamente?
Frieren tomó un sorbo de su taza antes de responder, su voz suave pero firme.
—Podría ser semanas… incluso meses. Las tormentas en estas montañas pueden durar mucho más de lo que cualquiera esperaría.
Naruto, que estaba sentado junto al fuego, con la mirada perdida en las llamas, dejó escapar un suspiro de fastidio.
—¡¿Meses?! No podemos quedarnos aquí tanto tiempo… ¡Nos congelaremos de aburrimiento!
—Más bien, nos congelaremos de verdad si intentamos salir demasiado pronto —corrigió Kraft, apoyado contra la pared de madera con los brazos cruzados, su tono pragmático.
Stark, quien finalmente se había recuperado lo suficiente como para moverse sin problemas, suspiró resignado, aceptando la inevitable espera.
—Bueno, al menos tenemos comida y un techo sobre nuestras cabezas… Supongo que no es tan malo.
El grupo estableció una rutina dentro del refugio para sobrellevar el encierro. Naruto ya le había informado a Kraft sobre su situación, explicando brevemente cómo había terminado viajando con Frieren y Fern. Frieren pasaba la mayor parte del tiempo leyendo sus grimorios, sus dedos delgados pasando las páginas amarillentas, y practicando pequeños hechizos, creando luces danzantes o calentando agua con un movimiento de su mano. Fern se aseguraba de que todos tuvieran algo caliente para beber, preparando infusiones de hierbas silvestres que Kraft había recolectado, y mantenía la cabaña ordenada, barriendo el suelo de tierra y sacudiendo las mantas. Stark aprovechó el tiempo para entrenar un poco dentro del espacio limitado, realizando ejercicios básicos para mantenerse en forma, aunque terminaba agotado después de un rato debido a la falta de espacio.
Naruto, por otro lado, intentaba mantener la moral alta con sus charlas y bromas, aunque no todos parecían apreciar su energía ilimitada en esas circunstancias.
—¡Vamos, Stark! Hagamos una competencia de resistencia dentro de la cabaña. ¡Quien haga más flexiones gana!
Stark, jadeando después de su breve sesión de entrenamiento, lo miró con incredulidad.
—No hay espacio suficiente para eso…
—¿Y si hacemos una carrera de velocidad en círculos por la cabaña? —insistió Naruto, moviéndose de un lado a otro con impaciencia.
—Definitivamente no —respondió Fern con firmeza, temerosa de que rompieran algo.
—¿Tal vez un torneo de piedra, papel o tijera con apuestas? —propuso Naruto con una sonrisa traviesa.
—No —dijeron los tres al unísono, dejando claro su falta de interés.
Naruto se dejó caer dramáticamente sobre el suelo de tierra, sus brazos extendidos a los lados.
—¡Me estoy muriendo de aburrimiento!
—Si tienes tanta energía, ¿por qué no nos enseñas más sobre lo que hacen los ninjas? —preguntó Kraft de repente, captando la atención de todos. Su curiosidad parecía genuina.
Naruto se sentó de golpe, sorprendido por la repentina petición.
—¿Eh? ¿Quieres saber más sobre los ninjas?
Kraft asintió, con su característica calma y una mirada de sincero interés.
—Me interesa más eso que mencionaste antes… el chakra. No es magia, pero parece funcionar de manera similar. ¿Cómo es que lo utilizas?
Frieren levantó la vista de su libro con leve interés, sus ojos verdes brillando con curiosidad.
—Sí, ahora que lo pienso, nunca explicaste en detalle cómo funciona.
Naruto se levantó emocionado, sintiendo una oleada de entusiasmo ante la oportunidad de compartir algo de su mundo.
—¡De acuerdo, pongan atención!
Fern suspiró, aunque una pequeña sonrisa se asomaba en sus labios.
—¿Ahora vas a dar una clase?
—¡Claro que sí! —Naruto se cruzó de brazos, adoptando una pose orgullosa—. Escuchen bien. El chakra es una energía interna que tenemos todos los seres vivos en mi mundo. Es la combinación de nuestra energía física y nuestra energía espiritual. Al entrenarlo correctamente, podemos usarlo para realizar jutsus, que son técnicas de combate, defensa o apoyo.
Naruto juntó las manos en un sello intrincado, sus dedos moviéndose con rapidez y precisión. Con un pequeño estallido de humo blanco que llenó brevemente la habitación con un aroma a pólvora, tres clones idénticos a él aparecieron en la habitación, cada uno con la misma sonrisa traviesa.
—¡Este es el Kage Bunshin no Jutsu! —exclamó Naruto con orgullo.
Kraft observó a los clones con gran interés, caminando lentamente alrededor de ellos mientras analizaba cada detalle, su mirada escrutadora.
—Hmmm… ¿Así que estos clones son físicos? No parecen ser ilusiones.
Naruto asintió con orgullo, sus clones imitando su movimiento.
—Exacto. A diferencia de las ilusiones mágicas, mis clones pueden moverse, atacar e incluso usar chakra por sí mismos. Cuando desaparecen, toda la información que vieron y aprendieron regresa a mí.
—Interesante… —Kraft extendió la mano y le dio un leve empujón a uno de los clones, comprobando con sorpresa que tenía masa real y se tambaleaba ligeramente—. ¿Cuánta energía te cuesta crearlos?
—Depende de cuántos haga. Si creo demasiados, me agotaré rápidamente —explicó Naruto, haciendo desaparecer a dos de los clones con un gesto.
Frieren, que había estado escuchando atentamente con la barbilla apoyada en su mano, apoyó su codo en la mesa y descansó la barbilla en su mano, sus ojos analíticos.
—Entonces, es una habilidad útil, pero con limitaciones. No es algo que puedas usar infinitamente.
—Exacto —respondió Naruto, asintiendo—. Pero no solo puedo crear clones. También puedo usar técnicas como esta…
Naruto concentró chakra en la palma de su mano derecha, la energía invisible comenzando a arremolinarse y condensarse. Lentamente, una esfera de energía brillante y giratoria comenzó a formarse, emitiendo un zumbido suave.
—¡Este es el Rasengan! Un jutsu basado en la rotación y la concentración de chakra en un punto.
Kraft observó la esfera de energía con seriedad, sus ojos fijos en el vórtice de poder que Naruto sostenía en su mano.
—Eso… es poder bruto en su forma más pura.
Naruto sonrió con orgullo ante el reconocimiento en la voz del monje.
—Exacto. Fue creado por uno de los ninjas más fuertes de mi mundo.
Fern, aunque fingía no estar particularmente interesada, miraba con atención cada movimiento de Naruto, sus ojos ligeramente entrecerrados por la curiosidad.
Stark, quien hasta ahora solo había estado observando en silencio, con los ojos muy abiertos ante la demostración de Naruto, habló por fin, su voz llena de asombro.
—Eso es increíble, pero… ¿cómo es que controlas todo eso sin que se salga de control?
Naruto se rascó la nuca con una sonrisa nerviosa.
—Bueno, lleva años de práctica. Pero también tiene que ver con el control interno. Si pierdes la concentración, el chakra se descontrola y la técnica falla.
Kraft cruzó los brazos sobre su pecho, su rostro pensativo mientras procesaba la información.
—Hmm… Interesante…
Naruto lo miró con curiosidad, intrigado por la reacción del monje.
—¿Por qué te interesa tanto el chakra?
Kraft sonrió levemente, una expresión nostálgica en sus ojos.
—Porque me recuerda a una antigua práctica entre los monjes guerreros. Ellos también hablaban de un tipo de energía interna que debía ser controlada con disciplina. Claro, no podían hacer clones ni esferas de energía, pero había algo similar en la forma en la que dominaban sus cuerpos y mentes.
Naruto parpadeó sorprendido, nunca había considerado que pudiera haber similitudes entre el chakra y otras formas de energía.
—¿En serio?
—Sí… —Kraft miró la fogata con expresión nostálgica, las llamas reflejándose en sus ojos—. Y me pregunto si hay algo más en tu chakra que aún no comprendes del todo…
Naruto frunció el ceño, confundido por el comentario enigmático del monje.
—¿Qué quieres decir?
Kraft se encogió de hombros, su sonrisa volviendo a su rostro habitual.
—Nada en particular… solo un presentimiento.
Naruto frunció el ceño, haciendo un esfuerzo por recordar aquel primer encuentro en el bosque nevado. La imagen de Frieren, con su mirada tranquila y penetrante, se hizo más nítida en su mente.
—Ahora que lo pienso bien… —comenzó Naruto, ladeando la cabeza mientras un recuerdo volvía a su memoria—. No solo dijiste que mi energía era diferente. Recuerdo que mencionaste sentir magia en mí, como si estuviera ahí, escondida.
Frieren detuvo su lectura, cerrando su grimorio con un suave golpe. Sus ojos verdes se fijaron en Naruto con una expresión pensativa, analizando sus palabras.
—Es cierto —confirmó Frieren, su voz tranquila resonando en la cabaña—. Sentí magia en ti. Sentí una presencia mágica muy tenue, diferente a la que irradian los magos de este mundo, pero innegablemente mágica. Quizá sea por tu llegada a este mundo.
—¿Magia? ¿En serio? —Los ojos de Naruto se abrieron con sorpresa, su incredulidad palpable. Nunca se había considerado a sí mismo como alguien capaz de usar magia. Su mundo se basaba en el chakra, una energía completamente distinta.
Kraft, que había estado observando la conversación con creciente interés, sonrió ampliamente, sus ojos brillando con entusiasmo.
—¡Vaya, vaya! Un ninja con potencial mágico. Eso sí que es una sorpresa inesperada.
Fern, siempre pragmática y escéptica, arqueó una ceja, su mirada dirigida a Naruto.
—¿Y eso qué significa? ¿Que Naruto puede lanzar hechizos ahora?
—No lo sabemos con certeza —respondió Frieren, levantándose de su asiento junto a la ventana y acercándose a Naruto—. Pero es una posibilidad muy intrigante. Tu chakra y esta magia que siento en ti podrían estar entrelazados de alguna manera, o quizás sean dos formas distintas de acceder a la energía del mundo.
Naruto se levantó de un salto, su energía habitual volviendo con fuerza ante la perspectiva de algo nuevo y emocionante.
—¡Increíble! Siempre quise probar la magia. ¿Cómo podemos saber si realmente puedo usarla?
—Podríamos intentar algunos hechizos simples —sugirió Frieren, con una chispa de curiosidad en sus ojos, una rareza que no pasó desapercibida para Fern—. Nada demasiado complicado al principio. Solo para ver si hay alguna reacción.
Fern suspiró, aunque una pequeña sonrisa se asomaba en sus labios. La idea de ver a Naruto intentar magia era, cuanto menos, entretenida.
—Supongo que no tenemos nada mejor que hacer mientras la tormenta siga azotando.
Naruto asintió con entusiasmo, su mente ya llena de posibilidades. ¿Qué tipo de magia podría ser capaz de usar? ¿Sería tan asombrosa como sus jutsus? La idea de combinar sus habilidades ninja con la magia era emocionante y le llenaba de una nueva sensación de aventura en este mundo desconocido.
—¡De acuerdo! —exclamó Naruto, con una sonrisa de oreja a oreja, su entusiasmo contagiando ligeramente el ambiente—. ¡Enséñame magia, Maestra Frieren!
Frieren sonrió levemente ante el entusiasmo juvenil de Naruto. En realidad, la idea de enseñarle magia ya había rondado por su mente desde el momento en que lo conoció. La peculiar naturaleza de su energía y la tenue magia que percibió en él despertaron su curiosidad. Además, la perspectiva de ver cómo alguien de otro mundo interactuaba con la magia era fascinante, abriendo nuevas posibilidades de comprensión.
—Por supuesto, Naruto —respondió Frieren con su tono tranquilo habitual—. De hecho, tenía la intención de proponértelo tarde o temprano. Tu conexión con la magia es… inusual, y me gustaría entenderla mejor. Además, creo que podrías tener un talento natural que sería interesante explorar.
Los ojos de Naruto brillaron aún más ante la confirmación de Frieren.
—¡En serio! ¡Genial! Entonces, ¿por dónde empezamos? ¿Hay algún libro mágico que deba leer o algún movimiento especial que deba hacer?
Frieren negó con la cabeza, su mirada pensativa.
—La magia no siempre se aprende de libros, aunque tengo muchos que podríamos consultar más adelante. Para empezar, necesitamos que te familiarices con la sensación de la magia dentro de ti. Intenta concentrarte, como haces con tu chakra. ¿Sientes algo diferente?
Naruto cerró los ojos, siguiendo las instrucciones de Frieren con diligencia. Intentó conectar con esa sensación extraña que la maga había mencionado. Al principio, solo sintió su chakra habitual, fluyendo por sus canales de energía como un río caudaloso. Pero luego, prestando más atención, enfocándose en las profundidades de su ser, notó una vibración sutil, casi imperceptible, que se sentía diferente a su chakra. Era como una corriente de agua tibia mezclándose con un río caudaloso, una presencia suave y misteriosa.
—Sí… creo que siento algo —dijo Naruto, abriendo los ojos con sorpresa, su rostro mostrando una mezcla de confusión y asombro—. Es como… una cosquilla, pero más profunda.
—Excelente —dijo Frieren con una pequeña sonrisa de satisfacción, un brillo de triunfo en sus ojos—. Esa es tu magia. Ahora, el siguiente paso es aprender a controlarla y a darle forma. Será un proceso diferente al entrenamiento de chakra, pero creo que con tu determinación, lo lograrás.
Kraft aplaudió lentamente, su rostro iluminado por una sonrisa de anticipación.
—Esto será muy interesante de ver. Un ninja aprendiendo los secretos de la magia de una elfa legendaria. ¡Qué historia!
Fern asintió, aunque su expresión era más reservada, su preocupación aún presente.
—Espero que no causes demasiados problemas, Naruto. La magia puede ser peligrosa si no se controla adecuadamente.
—¡No te preocupes, Fern! —respondió Naruto con su habitual entusiasmo, levantando el pulgar con una sonrisa confiada—. ¡Lo tendré todo bajo control! ¡Voy a convertirme en el ninja mago más genial de este mundo!
Con renovado entusiasmo, Naruto se concentró con todas sus fuerzas, tal como lo hacía al moldear su chakra para sus jutsus. Intentó enfocar esa sensación de "cosquilleo" que había descrito, tratando de darle una forma, una dirección. Frunció el ceño con intensidad, apretó los puños con determinación y hasta adoptó algunas de las posturas de manos que usaba para sus técnicas ninja, pero nada parecía suceder. La magia permanecía como una presencia pasiva, sin responder a su voluntad.
—No… no siento que pase nada —dijo Naruto después de unos minutos de intenso esfuerzo, con la frente perlada de sudor a pesar del frío de la cabaña—. Es como si la sintiera ahí, pero no puedo… agarrarla.
Frieren observaba con atención, su mirada analítica recorriendo el rostro de Naruto, notando su frustración.
—Es normal. El chakra y la magia son energías diferentes, y la forma de manipularlas también lo es. No esperes que funcione de la misma manera. Intenta no forzarlo. Siente la magia, imagina que fluye a través de ti, como una suave corriente.
Naruto volvió a intentarlo, relajando su cuerpo y tratando de visualizar esa corriente de agua tibia que había sentido antes. Se concentró en la sensación, intentando guiarla con su voluntad, como si fuera una extensión de su propio cuerpo. Pasaron varios minutos en silencio, solo interrumpidos por el crepitar reconfortante del fuego en la chimenea y el aullido distante del viento.
—¿Y bien? ¿Algo? —preguntó Kraft, con curiosidad, observando a Naruto con interés.
Naruto suspiró, frustrado por la falta de resultados.
—Sigo sintiendo esa cosa rara, pero no puedo hacer que haga nada. Es como si estuviera atascada.
—La magia requiere intención y a menudo, una comprensión de lo que quieres lograr —explicó Frieren con paciencia—. ¿Hay algún hechizo simple que te gustaría intentar? Algo pequeño, como encender una llama en la palma de tu mano.
Naruto asintió con entusiasmo ante la idea de un objetivo concreto, algo tangible que pudiera intentar manifestar.
—¡Sí! ¡Eso sería genial!
Frieren le dio algunas indicaciones básicas, explicando cómo visualizar el fuego, cómo sentir su calor y cómo intentar canalizar la magia para manifestarlo. Naruto siguió sus instrucciones al pie de la letra, concentrándose con fervor, su rostro arrugado por el esfuerzo. Cerró los ojos, imaginando una pequeña llama danzando en la palma de su mano derecha, visualizando el color naranja y amarillo, sintiendo el calor imaginario. Sintió la magia, esa vibración sutil, pero por más que lo intentaba, por más que enfocaba su intención, no lograba darle forma. Abrió los ojos con decepción, mostrando su palma vacía, fría como siempre.
—Nada… —murmuró Naruto, con un tono de derrota en su voz—. Tal vez esto de la magia no es para mí.
—No te desanimes tan rápido —dijo Kraft, dándole una palmada reconfortante en el hombro—. Recuerda cuánto tiempo te llevó dominar el chakra. La magia probablemente requiera su propio tipo de entrenamiento.
Fern asintió, aunque sin dejar de lado su escepticismo habitual. —La señora Frieren tiene razón. La magia no es algo que se domine de la noche a la mañana.
Frieren se acercó a Naruto y le puso una mano suave en el hombro, ofreciéndole una mirada de apoyo. —No te rindas, Naruto. Sentí magia en ti, así que sé que está ahí. Solo necesitas encontrar la manera de liberarla. Cada mago tiene su propio camino para aprender. Seguiremos intentándolo, poco a poco.
Naruto suspiró, pero la determinación inquebrantable en los ojos de Frieren lo animó. Tal vez no sería tan fácil como pensaba, pero no iba a rendirse sin dar pelea. Después de todo, era Naruto Uzumaki, y nunca retrocedía ante un desafío.
—Está bien —dijo Naruto con una sonrisa forzada, aunque con un brillo de determinación en sus ojos—. ¡Lo seguiré intentando! ¡Ya verán, dominaré esta cosa de la magia en un abrir y cerrar de ojos!
Los días se transformaron lentamente en semanas dentro de la pequeña cabaña. La tormenta continuaba rugiendo afuera, como una bestia furiosa azotando las paredes, impidiendo cualquier intento de reanudar su viaje. Dentro, la rutina se había establecido firmemente, un ritmo constante en medio del aislamiento: Frieren leía sus grimorios junto a la chimenea, susurrando encantamientos en voz baja, Fern mantenía el orden en la pequeña cabaña y se aseguraba de que siempre hubiera té caliente humeando sobre el fuego, Stark realizaba ejercicios en el poco espacio disponible, sus movimientos resonando en el silencio, y Kraft meditaba en silencio en un rincón o contaba historias fascinantes de sus viajes a tierras lejanas.
Naruto, por su parte, dedicaba gran parte de su tiempo a intentar manifestar la magia. Seguía al pie de la letra las indicaciones de Frieren, concentrándose con fervor, visualizando llamas danzantes, corrientes de aire invisibles o incluso simples destellos de luz fugaces. Probó diferentes posturas, imitó los movimientos de manos intrincados que había visto hacer a Frieren y Fern, pero los resultados seguían siendo nulos, la magia permaneciendo esquiva.
La frustración de Naruto crecía con cada día que pasaba sin éxito. Se sentía torpe e inútil, acostumbrado como estaba a controlar su chakra con relativa facilidad, a moldearlo a su voluntad. Veía a Frieren lanzar hechizos con una gracia y naturalidad asombrosas, como si la magia fuera una extensión de su propio ser, y a Fern conjurar pequeñas llamas para encender el fuego sin el menor esfuerzo, y se preguntaba con creciente desesperación por qué a él le resultaba tan difícil, por qué la magia se resistía a su toque.
—¡No lo entiendo! —exclamó Naruto un día, después de intentar inútilmente encender una pequeña chispa en la punta de su dedo, su voz llena de exasperación—. Siento la magia, Frieren, de verdad que la siento. Pero es como si hubiera una pared invisible, un muro de cristal, que me impide usarla.
Frieren lo observó con su paciencia característica, sus ojos verdes llenos de comprensión. —La magia es una habilidad que requiere tiempo y práctica, Naruto. No todos aprenden al mismo ritmo. Quizás tu conexión profunda con el chakra está interfiriendo de alguna manera, o tal vez simplemente necesitas encontrar tu propia forma única de canalizar la magia, tu propio camino.
—Pero ya han pasado semanas —se lamentó Naruto, dejando caer sus brazos a los costados con frustración, su energía decayendo—. ¡Semanas! Y lo único que he conseguido es sentir un cosquilleo molesto en los dedos.
Kraft se acercó y le dio una palmada amistosa en la espalda, su rostro mostrando comprensión. —No te rindas, muchacho. Incluso los monjes más poderosos tardan años en dominar sus energías internas. La paciencia es una virtud, especialmente cuando se trata de aprender algo nuevo, algo tan fundamental como la magia.
A pesar de las palabras de aliento y el apoyo de sus amigos, la moral de Naruto comenzaba a flaquear. Se sentía inútil sin poder contribuir al grupo de la manera en que estaba acostumbrado, sin poder usar sus habilidades para ayudar. Echaba de menos la sensación de poder que le daba su chakra y la capacidad de usar sus jutsus para proteger a sus amigos. La magia, por ahora, seguía siendo un misterio frustrante e inalcanzable, un rompecabezas que no lograba resolver.
Una mañana, después de otro intento fallido de encender una simple luz en su mano, una idea repentina iluminó el rostro de Naruto. Había utilizado los Clones de Sombra incontables veces para entrenar sus jutsus, aprendiendo en horas lo que a otros les llevaría años de arduo esfuerzo. ¿Por qué no intentar lo mismo con la magia? La lógica detrás de su entrenamiento ninja podría aplicarse a este nuevo desafío.
—¡Frieren! —exclamó Naruto, levantándose de repente con una chispa de emoción en sus ojos azules, su voz resonando en la cabaña—. ¡Tengo una idea!
Frieren, que estaba hojeando un antiguo libro de hechizos con tapas de cuero junto a la chimenea, levantó la vista con curiosidad, sus ojos verdes interrogándolo. —¿Qué se te ocurre ahora, Naruto?
—Podría usar mi jutsu de los Clones de Sombra para entrenar con la magia —explicó Naruto con entusiasmo, su energía volviendo con fuerza—. Podría crear varios clones y cada uno intentaría concentrarse en un aspecto diferente de lo que me has estado enseñando. ¡Así podríamos cubrir más terreno y aprender más rápido!
Frieren parpadeó lentamente, considerando la propuesta inusual. Era una idea interesante, aunque nunca había oído hablar de una técnica similar aplicada al aprendizaje de la magia. Sin embargo, dada la naturaleza única de la energía de Naruto y su perspectiva diferente, no descartaba la posibilidad de que pudiera funcionar. La magia era un campo vasto y lleno de sorpresas.
—Es una idea… poco ortodoxa —dijo Frieren, con una pequeña sonrisa en sus labios, una señal de su creciente curiosidad—. Pero no veo por qué no podríamos intentarlo. Después de todo, la magia se trata de experimentar y descubrir nuevas formas de usarla.
Naruto sonrió de oreja a oreja, su entusiasmo contagiando el ambiente. —¡Genial! ¡Entonces, prepárense para ver a un ejército de aprendices de mago!
Concentró su chakra, realizando los sellos de manos a una velocidad impresionante, sus dedos moviéndose con la precisión de un rayo. Con una explosión de humo blanco que llenó la pequeña cabaña con un aroma familiar a pólvora, tres clones idénticos a él aparecieron en el espacio reducido.
—¡Muy bien, equipo! —exclamó el Naruto original, mirando a sus clones con una sonrisa de complicidad—. ¡Ustedes tres se concentrarán en sentir la magia! ¡Yo intentaré visualizar la llama que Frieren-sensei me enseñó! ¡Vamos a ver si entre todos podemos hacer que esta cosa funcione!
Los clones asintieron con determinación, sus rostros reflejando la misma energía y entusiasmo que el original, y se dispersaron por la cabaña, cada uno adoptando una postura de concentración diferente, intentando conectar con la magia a su manera. Kraft observaba la escena con asombro y una sonrisa divertida, mientras que Fern suspiró, aunque una pizca de curiosidad se reflejaba en sus ojos lilas. Stark, que estaba haciendo flexiones en una esquina, se detuvo para observar el experimento inusual con gran interés.
Durante las siguientes horas, la cabaña se convirtió en un pequeño laboratorio mágico improvisado. Los Narutos murmuraban entre sí, fruncían el ceño con concentración y hacían gestos extraños con las manos mientras intentaban conectar con la magia esquiva. A veces, uno de los clones parecía tener un pequeño atisbo de éxito, sintiendo una punzada de energía más fuerte o una sensación ligeramente diferente, pero aún no lograban manifestar ningún hechizo visible, ninguna chispa de luz o ráfaga de viento.
—Que ruidosos —comentó Fern, con un tono de ligera irritación mientras intentaba concentrarse en sus propios estudios.
—Ni modo —contestó Frieren con su habitual calma, observando el experimento con una mirada analítica.
A pesar de la falta de resultados inmediatos y el creciente desorden en la cabaña, Naruto no se desanimó. La sensación de estar trabajando en equipo, incluso consigo mismo, le daba una renovada esperanza. Sabía que con su determinación inquebrantable y la ayuda de sus clones, tarde o temprano encontraría la manera de dominar la magia. El invierno en la cabaña, al menos, se había vuelto un poco más interesante y ruidoso.
La frustración de Naruto había llegado a un punto álgido, un pico de impaciencia que amenazaba con desbordarse. Semanas de intentos fallidos, de sentir la magia danzar justo fuera de su alcance sin poder controlarla, lo estaban volviendo loco. Incluso la novedad de entrenar con sus Clones de Sombra, que inicialmente había sido emocionante, había comenzado a desvanecerse ante la constante falta de progreso, ante el muro invisible que parecía separarlo de la magia.
Una tarde, mientras observaba a Frieren levitar una pila de libros antiguos con un simple movimiento de su muñeca, la gracia y la facilidad con la que la elfa manipulaba la magia hicieron que Naruto apretara los puños con rabia contenida.
—¡Esto es ridículo! —exclamó, levantándose de golpe de su asiento improvisado junto al fuego, su voz resonando en la pequeña cabaña—. ¡Debe haber otra manera!
Frieren lo miró por encima de sus gafas de montura fina, con su habitual calma imperturbable. —¿A qué te refieres, Naruto?
—¡Pues que esta forma de aprender magia no está funcionando! —respondió Naruto, gesticulando con frustración, sus manos moviéndose en el aire como si intentaran atrapar algo invisible—. Siento la energía, pero no puedo moldearla, no puedo darle forma. Es como intentar agarrar humo, como si se escurriera entre mis dedos.
Kraft, que estaba meditando en silencio en una esquina de la cabaña, con los ojos cerrados y la respiración pausada, abrió un ojo, su mirada curiosa dirigida hacia el joven ninja. —¿Y qué propones, muchacho? ¿Rendirte?
—¡Claro que no me voy a rendir! —replicó Naruto con vehemencia, su orgullo herido ante la sugerencia—. Pero tengo que intentar algo diferente, algo que realmente funcione. ¡Quizá si intento… si intento con el Modo Sabio!
¿Modo sabio? Preguntaron los demás al unísono, sus voces llenas de sorpresa e interrogación.
—Es una técnica especial que me permite absorber la energía natural que nos rodea y fusionarla con mi chakra. Me da una fuerza y unos sentidos increíbles —explicó Naruto con entusiasmo, esperando que esta fuera la solución a su frustración—.
—Ya veo, ¿es esa técnica que utilizaste contra Aura verdad? —añadió Frieren, recordando el enfrentamiento anterior y la poderosa energía que Naruto había manifestado.
—¡Así es! —confirmó Naruto con un asentimiento—. ¡Si la magia es otra forma de energía natural, tal vez pueda usar el Modo Sabio para entenderla y controlarla! Quizás la energía natural me ayude a conectar con la magia de este mundo.
—Es una teoría interesante —dijo Frieren, su rostro mostrando una mezcla de escepticismo y curiosidad—. Nunca he oído hablar de algo así. La magia generalmente se manipula a través de la propia energía mágica interna o tomando prestada energía del entorno a través de encantamientos específicos.
—Pero no perdemos nada con intentarlo, ¿verdad? —insistió Naruto, con la esperanza brillando intensamente en sus ojos azules.
—Tienes razón —concedió Frieren, su interés ahora completamente despierto.
Naruto cerró los ojos y comenzó el proceso de concentración, buscando la conexión con la energía natural que lo rodeaba. Lentamente, la energía del entorno comenzó a fluir hacia él, mezclándose con su chakra en una danza armoniosa. Unas marcas naranjas distintivas aparecieron alrededor de sus ojos, extendiéndose hacia sus sienes en un patrón familiar. El aire a su alrededor comenzó a sentirse más denso, cargado con una energía palpable que hizo que los vellos de los brazos de Stark se erizaran.
Frieren, que hasta ese momento había mantenido una expresión tranquila y observadora, entrecerró los ojos, su mirada fija en Naruto. Sintió un cambio drástico en la energía que emanaba del joven ninja. No era su chakra habitual, aunque estaba presente, ni la tenue magia que había percibido antes. Esta nueva energía era intensa, vibrante y se sentía profundamente conectada con la naturaleza que los rodeaba, incluso dentro de los muros de la pequeña cabaña.
Fern, quien estaba ordenando algunas mantas cerca de la chimenea, se detuvo en seco, girando la cabeza hacia Naruto con sorpresa. Sus ojos lilas se abrieron ligeramente mientras sentía la oleada de poder que emanaba del ninja. Era una sensación diferente a la magia que ella conocía, más… salvaje y primordial, como la fuerza bruta de la naturaleza desatada.
Stark, que estaba sentado junto al fuego terminando de limpiar su espada, notó el cambio repentino en el ambiente. Levantó la vista y observó a Naruto con creciente curiosidad. La atmósfera en la cabaña se había vuelto más pesada, como antes de una gran tormenta, pero esta vez la energía parecía emanar del propio ninja, envolviéndolo en un aura poderosa.
—Oye, Naruto… —comenzó Stark, con el ceño ligeramente fruncido, sintiendo la intensidad de la energía—. Nunca había visto algo parecido. ¿Quién te enseñó a hacer eso? Se siente… muy poderoso.
Naruto abrió los ojos, sus pupilas ahora rasgadas como las de un sapo, y una sonrisa confiada se dibujó en su rostro. La energía natural seguía fluyendo a su alrededor, creando una sensación de calma y profunda conexión con el entorno.
—Esto es el Modo Sabio, Stark —respondió Naruto con un tono de voz ligeramente más grave, resonando con la energía natural—. Me lo enseñó el viejo sabio sapo, que fue maestro de mi maestro Jiraiya. Fue un entrenamiento muy duro, pero valió la pena.
Frieren observaba con una mezcla de asombro y curiosidad, su mente analizando la energía que emanaba de Naruto. Nunca había presenciado una técnica como esa. La forma en que Naruto absorbía la energía natural era completamente diferente a cualquier método mágico que conociera. Parecía fusionarse con ella, volviéndose parte del flujo del mundo.
Fern también estaba intrigada, aunque su expresión era más cautelosa. La intensidad de la energía era sorprendente, y podía sentir cómo vibraba en el aire, afectando el mana a su alrededor. Era una sensación poderosa, pero también extrañamente armoniosa.
Kraft, que había estado observando en silencio, asintió lentamente, su rostro mostrando comprensión. —Ya veo… así que esa es la energía natural de la que hablabas. Es… impresionante. Puedo sentir la fuerza del mundo convergiendo en ti.
Naruto asintió, sintiendo cómo su percepción del entorno se agudizaba. Podía sentir el viento colándose por las rendijas de la cabaña con mayor claridad, el calor de la chimenea irradiando en ondas, e incluso la sutil vibración de la magia que emanaba de Frieren y Fern se sentía más tangible. Y por primera vez, esa magia no se sentía como algo completamente ajeno, sino como una parte más del mismo tejido energético del mundo.
—Ahora… —murmuró Naruto, volviendo su mirada hacia sus manos, con una determinación renovada—. Vamos a ver si esta magia es tan escurridiza como el viejo Gamabunta.
Cerró los ojos nuevamente, concentrándose en la sensación de la magia que Frieren le había descrito. Con el Modo Sabio activo, la tenue presencia mágica dentro de él se sentía más clara, como un pequeño hilo de luz brillante en la oscuridad. Intentó extender su conciencia hacia esa luz, guiado por la energía natural que ahora fluía abundantemente a través de él.
Para su sorpresa, sintió una ligera resistencia, como si la magia fuera una entidad tímida que no quería ser perturbada, como un animal salvaje asustado. Pero la energía natural que lo rodeaba era persistente, suave pero firme, y parecía capaz de rodear y envolver esa pequeña chispa mágica, ofreciéndole una sensación de seguridad.
Lentamente, con cuidado y una concentración intensa, Naruto intentó influir en esa energía mágica, tal como lo hacía con su propio chakra. Imaginó la pequeña llama danzando en la palma de su mano derecha, la imagen vívida en su mente, proyectando esa visión con fuerza y tratando de usar la energía natural como un conducto para darle forma a la magia.
Pasaron unos segundos tensos, llenos de silencio expectante. Entonces, una pequeña chispa vacilante apareció en la palma de la mano de Naruto. Era tenue y parpadeante, como una luciérnaga en la oscuridad, pero innegablemente una manifestación de mana puro, la esencia de la magia.
Los ojos de Naruto se abrieron de golpe, llenos de sorpresa y una oleada de emoción triunfante. —¡Lo hice! ¡Funcionó! ¡Pude sentir la magia y usarla!
Frieren y Fern intercambiaron miradas de asombro incrédulo. Incluso Kraft, generalmente estoico, dejó escapar una exclamación de sorpresa, su rostro mostrando genuino asombro.
Stark, por su parte, estaba boquiabierto, sus ojos fijos en la pequeña llama. —¡Increíble! ¡De verdad pudiste hacer magia! ¿Así que ese Modo Sabio te permite entenderla?
Naruto sonrió ampliamente, sintiendo una oleada de satisfacción y orgullo. —¡Parece que sí! La energía natural me ayudó a sentir la magia y a darle forma. ¡Quizás esta sea la clave para que pueda usarla!
Frieren se acercó lentamente a Naruto, con los ojos fijos en la pequeña llama que aún danzaba en su palma. Su expresión era de profunda contemplación, su mente trabajando a toda velocidad.
—Interesante… muy interesante —murmuró Frieren, casi para sí misma, analizando la pequeña llama con una mirada penetrante—. Así que la energía natural puede actuar como un puente, permitiéndote interactuar con la magia. Nunca se me habría ocurrido algo así.
Fern también se acercó, observando la llama con una mezcla de asombro y cautela, su escepticismo inicial comenzando a desvanecerse. —Es… diferente a la magia que yo uso. Se siente… más cruda, más elemental.
Kraft se rascó su barba verde, pensativo, su mirada recorriendo a Naruto y la pequeña llama de mana puro. —Esto podría cambiar muchas cosas. Si un ninja puede aprender magia de esta manera, ¿qué otras posibilidades podrían existir? Los límites de lo que creíamos posible podrían ser mucho más amplios de lo que imaginamos.
Stark, todavía impresionado, rodeó a Naruto, examinando la llama desde todos los ángulos con ojos brillantes. —¡Es increíble, Naruto! ¿Puedes hacer más cosas? ¿Puedes lanzar un rayo o algo así?
Naruto sonrió ante la emoción genuina de Stark, pero negó con la cabeza. —Todavía no lo sé. Esta fue solo una pequeña chispa. Necesito practicar más para ver qué más puedo hacer. Pero el hecho de que haya funcionado me da mucha esperanza.
Frieren asintió con seriedad. —Ahora que sabemos que es posible, podemos experimentar. Intenta mantener el Modo Sabio y concéntrate en la misma sensación que usaste para crear la llama. ¿Qué más sientes que podrías intentar manifestar?
Naruto cerró los ojos nuevamente, volviendo a la concentración profunda del Modo Sabio. La energía natural lo envolvía como un manto cálido, y la tenue conexión con la magia se sentía más fuerte y definida ahora que la había activado una vez. Intentó visualizar algo más complejo que una simple fluctuación de energía. Recordó la sensación del Rasengan que solía usar con su chakra, tratando de imaginar cómo podría traducir esa sensación de rotación y concentración en un hechizo mágico.
Abrió los ojos y extendió la mano, imaginando una pequeña ráfaga de viento. Concentró su energía natural, tratando de guiar la magia para que respondiera a su intención. Un ligero soplo de aire surgió de su mano, lo suficientemente fuerte como para mover ligeramente su cabello y hacer danzar la llama en su palma. Luego, con un esfuerzo adicional, una pequeña bola de mana puro, de un color azul brillante, comenzó a formarse lentamente en la palma de su mano izquierda, girando suavemente.
Frieren sonrió levemente, un signo de su creciente fascinación. —Excelente. Cada pequeño paso es un avance significativo. Parece que el Modo Sabio te permite sentir la magia de una manera más intuitiva, más directa. Quizás la energía natural actúe como un filtro, permitiéndote comprender la estructura fundamental de la magia de este mundo.
—Entonces, ¿cree que realmente podré aprender magia, Frieren? —preguntó Naruto, con una mezcla de esperanza y expectación en su voz.
Frieren lo miró con seriedad, sus ojos verdes brillando con una determinación silenciosa. —Creo que tienes un potencial único, Naruto. La combinación de tu chakra y tu capacidad para entrar en el Modo Sabio podría abrirte caminos en la magia que nadie más ha explorado. Será un proceso diferente, sin duda, lleno de desafíos y descubrimientos, pero estoy ansiosa por ver a dónde nos lleva.
Fern asintió, aunque su tono era más reservado, su preocupación aún presente. —Solo espero que no causes demasiados problemas con tus experimentos, Naruto. Recuerda que la magia puede ser peligrosa si no se controla adecuadamente.
—¡No te preocupes, Fern! —respondió Naruto con su habitual entusiasmo, levantando el pulgar con una sonrisa confiada—. ¡Lo tendré todo bajo control! ¡Voy a convertirme en el ninja sabio mágico más fuerte de todos!
Kraft rió entre dientes, su rostro iluminado por una sonrisa divertida. —Con esa actitud, muchacho, creo que podrías lograr cualquier cosa que te propongas.
Stark se acercó a Naruto y le dio una palmada en la espalda, su rostro lleno de admiración. —¡Esto es genial, Naruto! ¡Ahora tendrás dos tipos de poderes increíbles! ¿Me enseñarás algún truco algún día?
Naruto sonrió. —¡Claro que sí, Stark! Cuando aprenda lo suficiente, te enseñaré todo lo que sepa. ¡Seremos el mejor equipo de ninjas mágicos del mundo!
La pequeña cabaña se llenó de un ambiente de renovada esperanza y emoción. La tormenta seguía rugiendo afuera, pero dentro, un nuevo camino se había abierto para Naruto, un camino que combinaba las habilidades de su mundo con los misterios de la magia de este nuevo y desconocido lugar. Los días de encierro en la cabaña quizás no serían tan aburridos después de todo.
—Espera un momento, Naruto —dijo Stark, frunciendo el ceño con curiosidad—. ¿Mencionaste que un sabio sapo te enseñó esa técnica? ¿En serio? ¿Cómo es eso posible? ¿Era un sapo gigante que hablaba o algo así?
Fern también parecía intrigada, aunque su expresión era más contenida, su escepticismo aún latente. —Un sapo… ¿sabio? Nunca había oído hablar de algo parecido. ¿Es común en tu mundo que los animales enseñen técnicas de combate?
Kraft, por su parte, sonrió con una expresión divertida, su curiosidad picaresca. —Un sabio sapo… eso sí que es peculiar. En mis viajes he conocido a muchos maestros extraños, pero ninguno era un anfibio. Cuéntanos más sobre este maestro, Naruto. ¿Cómo era?
Frieren, aunque no lo demostraba con una gran efusividad, también parecía interesada en la respuesta. Levantó una ceja ligeramente, esperando la explicación de Naruto.
Naruto rió ante la incredulidad de sus compañeros, encontrando divertida su sorpresa. —Bueno, sí, suena un poco extraño si lo piensas mucho. Jiraiya-sensei era… un ermitaño pervertido muy poderoso que vivía en el Monte Myōboku, la montaña de los sapos. Era uno de los tres legendarios Sannin, ninjas increíblemente fuertes de mi aldea. Y sí, era capaz de comunicarse con sapos gigantes que también eran muy poderosos y sabios. Gamabunta, el que mencioné antes, es uno de ellos.
—¿Así que este ermitaño pervertido… era un sapo? —preguntó Stark, todavía con una expresión de confusión en su rostro.
—¡No, no! —se apresuró a aclarar Naruto, gesticulando con las manos—. Jiraiya-sensei era un humano, pero tenía un contrato con los sapos del Monte Myōboku. Podía invocarlos para que lo ayudaran en batalla y aprendió el Modo Sabio de ellos. Era un maestro increíble, muy fuerte y muy inteligente… aunque también era un poco… bueno, ya dije pervertido. Le gustaba mucho investigar sobre mujeres, digamos.
—El que me enseño a usar el modo sabio fue el maestro sapo de mi Maestro Jiraiya.
Fern hizo una mueca de disgusto ante la mención del peculiar pasatiempo del maestro de Naruto. —Un maestro pervertido… suena poco profesional.
—Puede que lo fuera —admitió Naruto con una sonrisa nostálgica, recordando a su difunto maestro con cariño—. Pero era un gran ninja y se preocupaba mucho por sus alumnos. Me enseñó muchas cosas importantes, le debo mucho.
Frieren asintió lentamente, procesando la información. —Ya veo. Así que este Modo Sabio es una técnica que aprendiste de un sapo que habla. Es una perspectiva muy diferente a la forma en que se aprende magia en este mundo. Aquí, el conocimiento se transmite principalmente entre humanos y, en algunos casos, de seres mágicos a humanos. La idea de aprender de un sapo es… inusual.
Kraft añadió, con una sonrisa en sus labios. —Pero fascinante. Demuestra que el poder y la sabiduría pueden encontrarse en los lugares más inesperados. Un ermitaño pervertido que aprende de sapos… sin duda una historia interesante.
Stark seguía algo incrédulo, su mente luchando por asimilar la idea. —Sigo sin poder imaginarme a un sapo gigante dando lecciones de combate… pero supongo que en tu mundo las cosas son muy diferentes.
Naruto sonrió, aceptando la peculiaridad de su mundo. —Así es. Mi mundo está lleno de sorpresas. Y el Maestro Jiraiya fue el que me enseñó una de las más grandes. Aunque ya no esté con nosotros, siempre recordaré lo que me enseñó. Y ahora, gracias a él, quizás pueda aprender también a usar la magia en este mundo.
En medio de la conversación sobre su peculiar maestro sapo, los ojos de Naruto se iluminaron de repente, como si una bombilla se hubiera encendido en su cabeza, una idea brillante cruzando su mente.
—¡Espera un segundo! —exclamó Naruto, golpeándose la frente con la palma de la mano, su rostro mostrando sorpresa—. ¡Soy un tonto! ¡Con razón me sentía como si olvidara algo importante!
—¿Qué sucede, Naruto? —preguntó Frieren, observándolo con curiosidad ante su repentina exclamación.
—¡Puedo usar el Jutsu de Invocación! —respondió Naruto con entusiasmo, su energía volviendo con fuerza ante esta nueva posibilidad—. ¡Tengo un contrato de invocación con los sapos del Monte Myōboku! ¡Podría intentar invocar al viejo sapo Fukasaku! ¡Seguro que él sabrá mucho sobre el Modo Sabio y quizás también… quizás incluso sepa cómo puedo volver a mi mundo!
Stark parpadeó confundido, su mente luchando por seguir el hilo de la conversación. —¿Puedes… invocar sapos? ¿Así como así? ¿Y crees que un sapo sabrá cómo volver a tu mundo?
—¡Claro! —dijo Naruto, asintiendo con energía, su optimismo contagiando el ambiente—. Es una de mis técnicas más útiles. Puedo invocar sapos de diferentes tamaños y habilidades para que me ayuden en batalla. ¡El viejo sapo Fukasaku es muy viejo y sabio, ha visto muchas cosas! Si alguien puede tener una idea de cómo regresar a mi hogar, ¡seguro que será él!
Fern arqueó una ceja con escepticismo. —¿Un sapo sabio que te entrenó y que podría saber cómo viajar entre mundos? Esto suena cada vez más a una historia fantástica.
Frieren, sin embargo, parecía más intrigada que escéptica ante la nueva información. —Si este sapo tiene conocimiento sobre el Modo Sabio y la energía natural, y además existe la posibilidad de que sepa algo sobre viajes entre mundos, valdría la pena intentarlo. ¿Es posible invocarlo aquí, dentro de la cabaña?
—Debería serlo —respondió Naruto, aunque dudó un instante, considerando el espacio limitado—. Necesito un poco de espacio y concentración. Y espero que el techo sea lo suficientemente alto… por si invoco algo más grande…—.
Naruto se puso de pie y se alejó un poco de la chimenea, buscando un lugar con más espacio libre en la pequeña cabaña. Juntó las manos en una serie de sellos a una velocidad impresionante, su concentración enfocada en su objetivo, su rostro mostrando una determinación renovada.
—¡Jutsu de Invocación! —exclamó Naruto, golpeando el suelo de madera con la palma de su mano, liberando una oleada de chakra.
Una nube de humo blanco y denso apareció en el centro de la cabaña, llenando el aire con un olor terroso y húmedo que evocaba la frescura del bosque. Todos los presentes contuvieron la respiración, observando con expectación cómo el humo se disipaba lentamente, esperando ver la aparición del sapo sabio.
Cuando el humo se aclaró por completo, no había ningún sapo gigante ni pequeño en la cabaña. En su lugar, solo quedó el suelo de madera, ligeramente marcado por el impacto de la mano de Naruto. Naruto parpadeó, visiblemente confundido y un poco decepcionado ante el resultado inesperado.
—¿Eh? ¿Por qué no funcionó otra vez? —murmuró Naruto, mirando sus manos con incredulidad, como si hubieran fallado en su deber—. Necesito volver a mi mundo… ¿Qué pudo haber salido mal?
Kraft se acercó, examinando el lugar donde había aparecido el humo con una mirada inquisitiva. —Hmm… quizás las condiciones aquí no son las adecuadas. Tal vez la energía del entorno es diferente a la de tu mundo, o quizás la cabaña impide la invocación de alguna manera, actuando como una barrera.
Frieren reflexionó un momento, su mente analizando las posibles razones del fallo. —O quizás… la distancia entre tu mundo y este es demasiado grande para una invocación directa. Es posible que el contrato de invocación funcione a través de una conexión dimensional específica que se ve afectada por el viaje entre mundos. Tu deseo de regresar a tu hogar es comprensible, Naruto.
Naruto se llevó una mano a la barbilla, pensativo, su rostro mostrando preocupación. —Eso podría ser. Cuando llegué aquí, sentí que algo era diferente con mi chakra, como si estuviera menos conectado. Tal vez mi conexión con el Monte Myōboku se debilitó al cambiar de mundo. Necesito encontrar una manera de volver…
Stark suspiró decepcionado, compartiendo la frustración de Naruto. —Vaya, hubiera sido genial conocer a un sapo sabio que pudiera ayudarte a volver a casa.
Fern, aunque no lo admitiría en voz alta, también sintió una punzada de curiosidad que ahora quedaba insatisfecha, y entendía la urgencia de Naruto por regresar a su propio mundo, a sus amigos y a su hogar.
Naruto frunció el ceño con determinación. Si su chakra estaba debilitado en este mundo, quizás la conexión amplificada y la sensibilidad que le brindaba el Modo Sabio podrían marcar la diferencia, permitiéndole superar las barreras dimensionales.
Cerró los ojos y volvió a concentrarse, absorbiendo la energía natural del entorno con renovada intensidad. Las marcas naranjas alrededor de sus ojos reaparecieron, más definidas esta vez, brillando con una luz tenue, y el aire a su alrededor se cargó de nuevo con esa energía palpable que sus compañeros podían sentir.
—Voy a intentarlo de nuevo —anunció Naruto, su voz ahora con el eco característico del Modo Sabio, resonando con la energía natural—. ¡Pero esta vez, lo haré con todo mi poder! ¡Es muy importante que pueda contactar al viejo Fukasaku, él podría saber cómo volver a mi mundo!
Juntó las manos en la secuencia de sellos con una velocidad aún mayor que antes, sus movimientos fluidos y precisos, su concentración intensificada por la claridad del Modo Sabio. La energía natural que lo rodeaba parecía vibrar en sincronía con sus movimientos, respondiendo a su voluntad.
—¡Jutsu de Invocación! —gritó Naruto, golpeando el suelo de la cabaña con ambas manos imbuidas de chakra y energía natural, liberando una poderosa oleada de energía.
Una explosión de humo mucho más grande y densa que la anterior llenó la cabaña, oscureciendo la visión por completo y haciendo toser a Stark, quien se cubrió la boca con una manga. El olor terroso y húmedo se intensificó hasta ser casi abrumador.
El suelo tembló ligeramente bajo sus pies, y un sonido de carraspeo anciano resonó en el humo. Cuando el humo comenzó a disiparse lentamente, revelando la figura en el centro de la cabaña, una criatura pequeña y arrugada apareció en el lugar donde Naruto había realizado la invocación. Era un sapo anciano, no mucho más grande que el propio Naruto, con la piel marrón verdosa cubierta de verrugas y una larga barba blanca. Llevaba un pequeño chaleco verde descolorido y un bastón de madera nudoso que parecía tan viejo como él.
— ¿¡Pero qué?! ¡¿En dónde estoy!? ¡¿Naruto?! ¡¿Eres tú de verdad?! ¡Pero mira esto! ¿Dónde demonios has estado metido, mocoso? ¡Todo el mundo en la aldea y en el Monte Myōboku te ha estado buscando como loco! ¡Shima y yo estábamos a punto de enviar a Gamabunta a buscarte por todo el mundo ninja! —exclamó el pequeño sapo, Fukasaku, con una mezcla de alivio y reprimenda en su voz sabia y ligeramente cascada, mirando fijamente a Naruto con sus ojos amarillentos y penetrantes, llenos de preocupación paternal.
Naruto sonrió de oreja a oreja, aliviado hasta las lágrimas al escuchar la voz familiar de su viejo maestro. —¡Viejo Sapo! ¡Qué bueno que vino! ¡Tenía razón, el Modo Sabio hizo la diferencia! ¡Lo siento mucho por preocuparlos a todos, pero… he tenido un pequeño problema y terminé en un lugar muy, muy lejano de casa!
Naruto pasó un buen rato relatando los detalles de su llegada a este mundo, comenzando desde el momento caótico posterior a su dura batalla contra Pain hasta sus inesperados encuentros con Frieren, Fern, Stark y el monje Kraft en medio de la tormenta. Describió la magia que había presenciado, los monstruos a los que se habían enfrentado en sus viajes y las significativas diferencias entre este mundo lleno de magia y el suyo, basado en el chakra y las técnicas ninja. Fukasaku escuchó atentamente cada palabra, asintiendo con su cabeza arrugada y haciendo preguntas ocasionales para aclarar detalles, su rostro mostrando una creciente comprensión y asombro.
Una vez que Naruto terminó su largo relato, lo miró con expectación, su esperanza renovada ante la presencia de su maestro. —Entonces, Viejo Sapo, si usted pudo venir aquí, ¿podríamos hacer una… invocación inversa? ¿Podría invocarme de vuelta al Monte Myōboku?
Fukasaku suspiró profundamente, su rostro arrugado mostrando una mezcla de tristeza y preocupación. —Naruto… esa fue una de las primeras cosas que Shima y yo intentamos cuando desapareciste. Estábamos tan preocupados…
Su voz se quebró ligeramente por la emoción antes de continuar. —Intentamos sentir tu chakra, concentramos toda nuestra energía, incluso pedimos ayuda a Gamabunta y a los otros sapos con contratos. Pero… era como si te hubieras desvanecido del mapa. No podíamos sentir tu presencia en absoluto. Fue como intentar alcanzar una estrella fugaz: la sentías por un instante y luego… nada.
Naruto sintió un vuelco en el estómago ante las palabras de su maestro. ¿De verdad habían intentado traerlo de vuelta tan pronto después de su desaparición y no pudieron? Eso significaba que la situación era aún más grave y compleja de lo que inicialmente había pensado. —¿Por eso no podían encontrarme?
—No es fácil, Naruto —respondió Fukasaku, sacudiendo su cabeza arrugada con lentitud—. La distancia entre este mundo y el tuyo es inmensa, mucho mayor de lo que jamás imaginamos. La energía que separa ambos planos de existencia es… diferente, y nuestra conexión contigo parecía haberse cortado.
Frieren, quien había permanecido en silencio observando la conversación entre Naruto y el sapo, finalmente habló. Su voz, tranquila y pausada como siempre, rompió el aire cargado de preocupación que se había instalado en la cabaña.
—Podría haber otra explicación para la dificultad de sentir tu chakra y para la imposibilidad de una invocación inversa.
Naruto y Fukasaku la miraron con curiosidad, sus ojos fijos en la maga elfa. Fern y los demás también prestaron atención, intrigados por la perspectiva de Frieren.
—Considerando la naturaleza de este mundo y la existencia de la magia —continuó Frieren, cruzándose de brazos bajo su pecho con una expresión pensativa—, es posible que Naruto esté anclado a este lugar por algún tipo de hechizo. Un hechizo lo suficientemente poderoso como para interferir con las conexiones interdimensionales o para ocultar su presencia a seres de otro mundo.
Los ojos de Naruto se abrieron con sorpresa ante la idea. —¡¿Un hechizo?! ¿Creen que alguien me puso un hechizo para que no pueda volver a casa?
Fukasaku frunció el ceño, pensativo, su mirada sabia dirigida hacia Naruto. —Hmm, esa es una posibilidad que no había considerado. La magia… es un concepto nuevo para mí. Pero si este mundo tiene seres capaces de realizar hazañas tan extraordinarias como las que Naruto me ha contado, entonces un hechizo de anclaje interdimensional no sería descabellado.
—He visto hechizos muy complejos y poderosos en mis largos años —añadió Frieren, su voz grave y llena de experiencia—. Algunos capaces de alterar la realidad de formas sutiles pero efectivas. Si Naruto fue transportado aquí de manera inesperada, podría ser que su llegada estuviera ligada a algún tipo de magia que ahora le impide marcharse.
—Pero… ¿quién querría hacer algo así? —preguntó Naruto, sintiéndose cada vez más confundido y preocupado ante la idea de estar atrapado—. No le he hecho daño a nadie en este mundo, al menos no intencionalmente.
—No necesariamente tiene que ser algo intencionado contra ti, Naruto —explicó Frieren con calma—. Podría ser un efecto secundario de algún otro hechizo o ritual que te trajo aquí, o incluso una propiedad inherente a este lugar que afecta a seres de otros mundos, como una barrera natural.
Fukasaku asintió lentamente con su cabeza arrugada. —Lo que dice la maga tiene sentido. Si Naruto está afectado por un hechizo de este tipo, intentar una invocación inversa a la fuerza podría ser peligroso. Podríamos romper el hechizo de forma incorrecta y causar consecuencias imprevisibles, tanto para Naruto como para este mundo.
Miró a Naruto con determinación en sus ojos amarillentos. —Tendremos que investigar esto más a fondo. Si hay un hechizo que te mantiene aquí, debemos encontrar la manera de romperlo de forma segura. Maga Frieren, ¿tendría alguna idea de cómo podríamos identificar un hechizo de este tipo?
Frieren meditó por un momento, con la mirada fija en un punto invisible en el aire, su mente repasando sus vastos conocimientos sobre magia. —Hay varias formas de detectar la presencia de magia, aunque la efectividad de cada método puede variar dependiendo del tipo y la potencia del hechizo.
Se dirigió a Fukasaku, ofreciéndole una explicación clara. —En nuestro mundo, los magos a menudo utilizamos la detección de fluctuaciones en el mana, la energía mágica que impregna todo. Algunos hechizos dejan una firma mágica residual, como una huella energética, que puede ser rastreada con los encantamientos adecuados. También existen objetos encantados y rituales específicos diseñados para revelar la presencia de magia oculta, incluso aquella que se intenta disimular.
Luego miró a Naruto, su expresión ahora llena de determinación. —En tu caso, Naruto, podríamos intentar observar si hay alguna anomalía en tu flujo de chakra aquí, comparado con cómo lo recuerdas en tu mundo. También podríamos intentar realizar un hechizo de escaneo mágico sobre ti para ver si detectamos alguna energía extraña o algún patrón inusual que indique la presencia de un hechizo.
Naruto asintió con firmeza, dispuesto a probar cualquier cosa que pudiera ayudarlo a regresar a su hogar. —¡Lo que sea necesario! ¡Estoy listo!
Fukasaku asintió con su bastón nudoso, su mirada sabia dirigida a Frieren. —Eso suena razonable. Maga Frieren, ¿podría guiarnos en estos métodos? Mi conocimiento se limita al chakra y a las artes sabias, la magia es un campo completamente desconocido para mí.
—Por supuesto —respondió Frieren con su habitual calma—. Podemos empezar por intentar sentir el flujo de chakra de Naruto. Si hay alguna interferencia mágica, podríamos notarlo. Fern, ¿podrías ayudarnos? Tu sensibilidad al mana es bastante aguda.
Fern asintió, sus ojos violetas brillando con una suave luz mientras se acercaba a Naruto. Extendió una mano con cautela hacia él, concentrando su mana. Naruto sintió una agradable sensación cosquilleante mientras la energía mágica de Fern lo envolvía suavemente.
Mientras Fern examinaba a Naruto con su mana, Frieren observaba atentamente, sus propios ojos escrutando cualquier cambio sutil en la atmósfera y en el delicado flujo de energía que emanaba de ambos. Fukasaku también se concentró, cerrando sus ojos amarillentos y tratando de percibir el chakra de Naruto con sus sentidos agudizados por el Modo Sabio, buscando cualquier anomalía.
El silencio se extendió en la pequeña cabaña, roto únicamente por el suave crepitar del fuego en la chimenea y el constante sonido de la lluvia azotando el tejado con furia. La tensión era palpable mientras todos esperaban algún indicio, alguna señal reveladora que pudiera explicar la misteriosa conexión de Naruto con este mundo y la persistente dificultad para regresar al suyo. Después de unos largos minutos que parecieron una eternidad, Fern retiró su mano, frunciendo ligeramente el ceño con concentración.
—Siento el chakra de Naruto, Señor Fukasaku —dijo Fern, su voz suave pero firme—, es fuerte y abundante, tal como él nos ha contado. Pero… hay algo diferente. Es como si estuviera… ligeramente distorsionado, como si hubiera una sutil interferencia a su alrededor. No es algo natural, no se siente como mana puro interactuando con él.
Frieren asintió lentamente, su mirada pensativa. —Eso podría ser una señal de la presencia de un hechizo. La distorsión en el flujo de chakra podría ser causada por la energía mágica que lo ancla a este mundo, creando una resonancia inusual.
Fukasaku se rascó la barbilla arrugada, su expresión mostrando preocupación. —Interesante. Entonces, maga Frieren, ¿cuál sería el siguiente paso? ¿Intentar un hechizo de escaneo más profundo?
—Sí, intentemos un escaneo más profundo —dijo Frieren, asintiendo a Fern. Se acercó a Naruto y colocó ambas manos sobre sus hombros, cerrando los ojos en profunda concentración. Fern hizo lo mismo, colocando sus manos a los lados del torso de Naruto, imitando la postura de su maestra.
Ambas magas concentraron su mana, expandiéndolo para envolver completamente a Naruto en un aura de energía mágica. La atmósfera en la cabaña se sintió ligeramente más densa, con una sutil vibración mágica que hizo que los vellos de los brazos de Stark se erizaran. Naruto sintió una oleada de energía recorrer su cuerpo, una sensación extraña pero no desagradable, como si estuviera siendo examinado por una fuerza invisible.
Pasaron varios minutos en completo silencio, con Frieren y Fern manteniendo su intensa concentración. Stark y Kraft observaban la escena con creciente curiosidad, mientras Fukasaku mantenía sus ojos fijos en Naruto, tratando de percibir cualquier cambio a través de su propio sentido agudizado del chakra y la energía natural.
Finalmente, Frieren y Fern retiraron sus manos simultáneamente, ambas con expresiones ligeramente frustradas, como si hubieran llegado a un callejón sin salida.
—No puedo identificar el tipo específico de hechizo —dijo Frieren, suspirando levemente, una señal de su esfuerzo—. Definitivamente hay una interferencia mágica significativa alrededor de Naruto, una especie de velo o resonancia que no pertenece a su propia energía. Pero la naturaleza exacta del encantamiento… es difícil de precisar, como si estuviera oculto tras una cortina.
Fern asintió, haciendo una mueca de concentración mientras analizaba las sensaciones que había percibido. —Coincido con la maestra. Siento la presencia de magia, una energía persistente que parece estar intrincadamente entrelazada con el chakra de Naruto, como si fueran hebras de un mismo tejido. Pero no puedo discernir su origen ni su propósito. Es como si estuviera encriptada o hecha con una técnica mágica muy antigua y desconocida para mí, algo que no he encontrado en los grimorios de la señora Frieren.
Naruto se sintió un poco desanimado ante la falta de información concreta. —Entonces… ¿no sabemos qué tipo de hechizo es? ¿Ni cómo quitarlo?
—No exactamente —respondió Frieren, tratando de ofrecer una nota de esperanza—. Sabemos que hay algo ahí, algo que está afectando tu conexión con tu mundo. El hecho de que no podamos identificarlo fácilmente sugiere que es un hechizo poderoso y posiblemente muy antiguo o perteneciente a una escuela de magia diferente a la que estamos familiarizadas, con principios y métodos distintos a los nuestros.
Fukasaku se rascó la cabeza arrugada, su expresión mostrando preocupación ante la complejidad de la situación. —Esto complica las cosas. Si no sabemos qué tipo de magia es, intentar contrarrestarla a ciegas podría ser peligroso. Podríamos empeorar la situación, causando efectos secundarios inesperados.
Kraft, que había estado escuchando atentamente la conversación, habló con su tono calmado y reflexivo. —Quizás haya registros o leyendas en este mundo que hablen de hechizos de anclaje o de viajes entre mundos. Si pudiéramos encontrar alguna información al respecto, tal vez podríamos entender mejor a lo que nos enfrentamos y cómo abordarlo.
—Es una buena idea, Kraft —dijo Frieren, asintiendo con aprobación—. Podríamos investigar en bibliotecas antiguas o hablar con magos experimentados de este mundo. Tal vez alguien haya encontrado algo similar antes o haya oído hablar de un hechizo con estas características.
Naruto suspiró, sintiendo el peso de la incertidumbre. Estaba agradecido de que sus nuevos amigos estuvieran dispuestos a ayudarlo, pero la incertidumbre de no saber qué le impedía volver a casa comenzaba a pesarle cada vez más. —¿Y mientras tanto, Viejo Sapo? ¿No hay nada más que podamos intentar desde su lado, desde el Monte Myōboku?
Fukasaku lo miró con determinación en sus ojos amarillentos. —No te preocupes, Naruto. No nos rendiremos. Consultaré con Shima y los otros ancianos del Monte Myōboku. Tal vez ellos tengan algún conocimiento ancestral sobre viajes entre dimensiones o formas de romper hechizos poderosos. No será fácil, pero encontraremos una manera. Siempre la hay, aunque a veces tarde más de lo esperado.
Un pensamiento repentino asaltó la mente de Naruto, apartándolo momentáneamente de la preocupación por su propia situación y enfocándolo en aquellos que había dejado atrás. Sus amigos, su aldea… había estado tan concentrado en volver que no había preguntado lo obvio, lo que más le importaba.
—Viejo Sapo —dijo Naruto, su voz ahora teñida de una creciente inquietud—, ¿cómo están los demás? Después de la pelea con Pain… ¿están todos bien en la aldea? ¿Y los chicos? ¿Sakura, el Maestro Kakashi…, Hinata…, la abuela Tsunade…?
Fukasaku lo miró con una expresión seria, sus ojos amarillos reflejando la gravedad de la pregunta. Suspiró profundamente, el sonido llenando el silencio de la cabaña, antes de responder con un tono sombrío.
—Naruto… después de tu batalla contra Pain, la aldea quedó devastada, como ya te dije. Hubo muchas heridas y… sí, hubo algunas pérdidas irreparables.
Naruto sintió un escalofrío helado recorrer su espalda ante las palabras de su maestro. —¿Pérdidas? ¿Quién…?
Fukasaku hizo una pausa, como si las palabras le costaran salir, como si un peso enorme se asentara en su pecho, pero luego lo miró directamente a los ojos, con una mezcla de tristeza y alivio en su mirada. —Gracias a tu valentía y a un jutsu especial… todos los que murieron durante el ataque de Pain fueron revividos. Todos están de vuelta en la aldea.
Una oleada de alivio puro e inmenso inundó a Naruto, borrando momentáneamente la preocupación de su rostro. ¡¿Todos revivieron?! ¡Eso era increíble! Una sonrisa genuina, radiante, comenzó a formarse en su rostro, iluminando la pequeña cabaña. —¡¿De verdad?! ¡Eso es genial! ¡Me alegro mucho de oírlo!
Sin embargo, la expresión de Fukasaku no cambió por completo. Había algo más, una sombra persistente en sus ojos.
—Pero… —continuó el viejo sapo, su voz ahora más apagada, cargada de preocupación—, la Quinta Hokage, Tsunade… ella usó una cantidad inmensa de su chakra para proteger a la aldea durante el ataque y luego para ayudar en la curación de todos los heridos. El esfuerzo fue demasiado para ella. Ahora… está en coma. Los médicos ninja están haciendo todo lo posible, pero su estado es delicado, muy delicado.
La sonrisa de Naruto se desvaneció tan rápido como había aparecido, reemplazada por una expresión de profunda angustia. La noticia de la resurrección de todos lo había llenado de alegría, pero la situación crítica de la abuela Tsunade lo preocupó profundamente. Ella siempre había sido fuerte y decidida, la protectora de la aldea. La idea de que estuviera en coma lo llenó de angustia y un sentimiento de culpa.
—¿En coma…? ¿Está muy grave?
Fukasaku asintió lentamente, su rostro arrugado mostrando una profunda tristeza. —Es una guerrera fuerte, Naruto. Pero ha pasado por mucho. Todos esperan su recuperación, pero el tiempo dirá si podrá despertar.
Naruto apretó los puños con fuerza, sus nudillos poniéndose blancos. La necesidad de volver a su mundo se intensificó aún más, consumiéndolo por completo. La abuela Tsunade lo necesitaba. La aldea lo necesitaba.
—Viejo Sapo —dijo Naruto con una determinación inquebrantable en su voz, sus ojos azules brillando con una nueva urgencia—, tenemos que encontrar una manera de volver. Más que nunca. La abuela Tsunade… necesito estar allí. Necesito ayudarla.
Fukasaku asintió con la cabeza, entendiendo la angustia y la desesperación de Naruto. —Lo sé, Naruto, sé que quieres volver a casa lo antes posible. Pero ahora, concéntrate en este mundo por un momento. Estas aquí por una razón, y aunque la situación en tu mundo sea preocupante, no podemos actuar precipitadamente.
Se apoyó en su bastón nudoso, mirando a Naruto con sus sabios ojos llenos de comprensión. —Necesito regresar al Monte Myōboku primero. Tengo que informar a Shima y a los demás sobre lo que ha sucedido aquí. Han estado muy preocupados por ti. También necesito traer algunas cosas que podrían ser útiles para ayudarte a regresar, si es que encontramos una manera.
Naruto frunció el ceño, aunque entendía la lógica detrás de la decisión de su maestro. —Pero… ¿cuánto tiempo tardará? Cada segundo cuenta.
—Unas horas —respondió Fukasaku con firmeza—. Utilizaré un jutsu de invocación programado para regresar rápidamente. Mientras tanto, quédate aquí con tus amigos. Están dispuestos a ayudarte, y necesitarás su apoyo. No te preocupes, Naruto. Volveré tan pronto como pueda.
Se giró hacia Frieren y los demás, ofreciéndoles una mirada de gratitud. —Les agradezco su hospitalidad y su ayuda con este chico problemático. Cuiden bien de él mientras no estoy.
Frieren asintió con su habitual calma, aunque en sus ojos se podía percibir una ligera preocupación por la situación de Naruto. —Por supuesto. Haremos todo lo posible para ayudar a Naruto.
Fukasaku volvió a mirar a Naruto, su rostro arrugado mostrando afecto. —Recuerda lo que te dije, Naruto. Mantén la calma y confía en tus amigos. Volveré en unas horas y veremos qué podemos hacer.
Con un pequeño asentimiento de cabeza, Fukasaku juntó sus manos en un sello familiar. Una bocanada de humo blanco apareció a su alrededor, y en un instante, el pequeño sapo sabio desapareció, dejando tras de sí un ligero olor a tierra húmeda y una sensación de vacío en la cabaña.
Naruto se quedó mirando el lugar donde había estado Fukasaku, sintiendo una mezcla de impaciencia y esperanza. Sabía que el viejo sapo tenía razón. Tenía que ser paciente y confiar en que encontrarían una solución. Miró a Frieren, Fern, Stark y Kraft, sus rostros mostrando comprensión y apoyo.
—Gracias a todos por quedarse y ayudarme —dijo Naruto con sinceridad, su voz cargada de emoción—. Realmente lo aprecio.
Frieren le dedicó una pequeña sonrisa, un gesto raro pero significativo. —No tienes que agradecernos, Naruto. Somos tus amigos. Y los amigos se ayudan en momentos difíciles.
Fern asintió con firmeza, su mirada transmitiendo determinación. —Haremos lo que podamos para ayudarte a volver a tu hogar.
Stark, aunque todavía un poco aturdido por la repentina aparición y desaparición del sapo parlante, asintió con entusiasmo. —¡Sí! ¡Lo que sea necesario!
Kraft puso una mano reconfortante en el hombro de Naruto, ofreciéndole una sonrisa amable. —Ten paciencia, joven amigo. Fukasaku parece sabio y poderoso. Si alguien puede ayudarte a encontrar el camino de vuelta, es él. Mientras tanto, cuéntanos más sobre tu mundo. Tal vez haya algo en tus historias que nos dé una pista sobre ese misterioso hechizo.
Unas horas después, cuando la luz del día comenzaba a menguar, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y violetas, un familiar olor a tierra húmeda llenó la pequeña cabaña, anunciando el regreso de su peculiar visitante. El aire vibró ligeramente, y una bocanada de humo apareció en el centro de la estancia, justo donde Fukasaku había desaparecido antes.
Al disiparse el humo, allí estaba Fukasaku, apoyado en su bastón nudoso. Parecía haber tenido un viaje agitado, su chaleco ligeramente arrugado. En su espalda llevaba un rollo de pergamino bastante grande, atado con una cuerda, y en sus manos sostenía una pequeña bolsa de cuero que tintineaba ligeramente y una llave de aspecto antiguo, hecha de un metal oscuro y con intrincados grabados.
—¡He vuelto! —anunció Fukasaku, dejando caer el rollo de pergamino con un golpe sordo sobre la mesa—. El Monte Myōboku y Konoha están al tanto de todo. Shima está bastante preocupada, como siempre, pero ambos estamos decididos a ayudarte a regresar, Naruto.
Naruto se levantó de inmediato de su asiento junto a la ventana, con los ojos llenos de expectación ante el regreso de su maestro. —¿Y bien, Viejo Sapo? ¿Pudieron encontrar algo? ¿Qué es todo eso que trajo con usted?
Fukasaku asintió, dejando la bolsa y la llave sobre la mesa con un suave golpe. —Traje algunas cosas que podrían ser útiles en nuestra situación. Este rollo contiene varios pergaminos de sellado. Nunca se sabe cuándo los necesitaremos en este mundo lleno de sorpresas. Y en esta bolsa hay algunas herramientas ninja básicas. Nunca está de más tenerlas a mano, incluso en un mundo diferente al nuestro.
Luego tomó la llave y la sostuvo frente a Naruto, su rostro mostrando una seriedad inusual. —Y esto… esto es la llave para liberar el sello del Kyuubi.
Los ojos de Naruto se abrieron con sorpresa ante la mención de la bestia de nueve colas. —¿La llave? ¿Pero por qué…?
Fukasaku lo miró con una seriedad que Naruto rara vez había visto en él, sus ojos amarillos penetrantes. Suspiró profundamente antes de comenzar su explicación. —Naruto, antes de que partiera hacia aquí, el Gran Sabio Sapo tuvo una visión. Una visión sobre ti y el Kyuubi en este mundo. Vio una sombra retorciéndose dentro de ti, una oscuridad que reaccionaba de forma peligrosa a la energía de este lugar.
Hizo una pausa, su mirada fija en los ojos de Naruto, transmitiendo la urgencia de sus palabras. —El Gran Sabio sintió que era crucial que tuvieras la capacidad de acceder a todo el poder del Kyuubi si fuera necesario para protegerte. La magia de este mundo es algo desconocido para nosotros, y el Kyuubi podría ser tu mayor aliado o tu mayor amenaza aquí. El Gran Sabio insistió en que te trajera esta llave. Úsala con precaución, Naruto. Su poder es inmenso y, según la visión, podría ser necesario para protegerte a ti y a tus amigos en este mundo. Ten mucho cuidado.
La noticia sobre la visión del Gran Sabio Sapo y la solemne advertencia sobre el Kyuubi dejaron a Naruto con un nudo en el estómago. Siempre había tenido una relación complicada y tensa con la bestia de nueve colas, pero la idea de que algo estuviera mal, de que estuviera reaccionando de una manera peligrosa a este mundo desconocido, lo preocupaba profundamente.
—¿Que es el kyuubi?—. Pregunto Kraft con curiosidad.
—Mas tarde te explico—. Respondió Frieren.
—¿Qué cree que significa, Viejo Sapo? —preguntó Naruto, su voz ahora más baja y seria, reflejando su creciente inquietud—. ¿Por qué el Kyuubi estaría reaccionando así?
Fukasaku suspiró, su rostro arrugado mostrando una profunda preocupación. —No lo sé con certeza, Naruto. El Gran Sabio solo tuvo una visión fragmentada, una sensación de oscuridad y desequilibrio. Podría ser la diferencia en la energía natural de este mundo, la ausencia del chakra tal como lo conocemos, o quizás la presencia de la magia está afectando al Kyuubi de alguna manera que no podemos comprender completamente.
Naruto se rascó la cabeza, pensativo, su mente trabajando a toda velocidad para procesar la nueva información. La idea del Kyuubi reaccionando de esa manera lo tenía inquieto, pero también estaba cada vez más intrigado por la naturaleza de la magia de este mundo.
—Viejo Sapo —comenzó Naruto, mirando a Fukasaku con una determinación renovada en sus ojos azules—. He estado… bueno, he estado intentando usar la magia. Frieren y Fern me han estado enseñando un poco. Es… diferente del chakra, pero siento que hay algo ahí, algo que puedo aprovechar.
Fukasaku arqueó una ceja, mostrando sorpresa ante la revelación de Naruto. —¿Magia, dices? ¿Tú, Naruto? Nunca pensé que te interesaría algo así.
—Bueno, ¡tampoco es que tenga muchas opciones aquí! —respondió Naruto con una sonrisa nerviosa, encogiéndose de hombros—. Pero he notado que cuando estoy en Modo Sabio, puedo sentir la magia más claramente, casi como si pudiera tocarla. He logrado hacer algunas cosas pequeñas, como hacer una llama de mana, pero es muy difícil de controlar sin el Modo Sabio activado.
Se encogió de hombros nuevamente, su rostro mostrando una mezcla de frustración y determinación. —Frieren me dijo que una vez que un mago aprende un hechizo, puede usarlo sin necesidad de concentrarse tanto, pero para mí, al menos al principio, parece que necesito la claridad y la profunda conexión con la naturaleza del Modo Sabio para poder manifestar la magia de forma efectiva.
Naruto miró a Fukasaku con esperanza en sus ojos. —¿Cree que podría quedarse un poco más, Viejo Sapo? Al menos hasta que pueda controlar un poco mejor la magia sin tener que entrar en Modo Sabio cada vez. Su sabiduría y su chakra podrían ser de gran ayuda para guiarme. Además, con lo que dijo el Gran Sabio sobre el Kyuubi… me sentiría más seguro si usted estuviera cerca.
Fukasaku se acarició la larga barba blanca, considerando la petición de Naruto. Miró a Frieren y a los demás, luego volvió su mirada sabia hacia el joven ninja.
—Hmm… es una petición inusual, Naruto. Normalmente, no me quedo mucho tiempo fuera del Monte Myōboku. Pero considerando las circunstancias… y la visión del Gran Sabio… supongo que puedo quedarme un poco más. Tu conexión con el Modo Sabio y tu capacidad para sentir esta "magia" son intrigantes. Además, si el Kyuubi está reaccionando de forma negativa, tener a alguien que pueda ayudarte a controlarlo podría ser crucial.
Fukasaku asintió con una decisión firme. —Me quedaré por un tiempo, Naruto. Te ayudaré a comprender esta magia y a mantener al Kyuubi bajo control. Pero recuerda, Naruto, nuestro objetivo principal sigue siendo encontrar la manera de llevarte de vuelta a casa. No te distraigas demasiado con estos nuevos trucos.
Naruto sonrió ampliamente, aliviado y profundamente agradecido por la disposición de su maestro. —¡Gracias, Viejo Sapo! ¡Sabía que entendería! Con su ayuda y la de Frieren y los demás, ¡seguro que aprenderé a usar esta magia en poco tiempo! Y juntos, encontraremos la forma de volver a casa. ¡Se lo prometo!
Fukasaku asintió con una pequeña sonrisa sabia en su rostro arrugado. —Bien, Naruto. Empecemos entonces. La magia de este mundo es diferente al chakra, pero la base de la manipulación de la energía es similar. Tu experiencia con el Modo Sabio te dará una ventaja, ya que ya estás acostumbrado a sentir y manipular la energía natural que te rodea.
Así comenzaron unos días de intensa pero fascinante rutina en la pequeña cabaña. Por las mañanas, después de un desayuno sencillo pero nutritivo preparado por Fern con la ayuda ocasional de Stark, Naruto se dedicaba con renovado fervor al aprendizaje de la magia. Frieren, aunque con cierta reticencia inicial y frecuentes bostezos que denotaban su falta de entusiasmo matutino, se había integrado en el entrenamiento como una instructora, aunque a su manera peculiar y a menudo somnolienta.
Mientras Fukasaku se centraba en la conexión de Naruto con el mana a través del Modo Sabio, guiándolo en profundas sesiones de meditación y ayudándolo a refinar su control sobre la energía natural, Frieren abordaba la enseñanza de los hechizos de forma más práctica y directa. Después de una larga pausa para estirarse y quizás un breve intento de volver a la cama que Fern frustraba con una mirada firme y un suspiro exasperado, Frieren demostraba los intrincados movimientos de manos y las palabras de encantamiento necesarias para los hechizos básicos. Su explicación solía ser concisa y directa, a menudo acompañada de un suspiro y la frase: "Intenta no explotar nada importante."
A pesar de su aparente desinterés y su tendencia a la siesta, la vasta experiencia de Frieren en el campo de la magia era invaluable. Podía identificar los errores de Naruto al instante, corrigiendo su postura, la forma en que movía las manos o la manera en que canalizaba el mana con una precisión sorprendente, aunque a menudo lo hiciera con los ojos medio cerrados y con un tono de voz monótono. Su flojera se manifestaba principalmente en la duración de las sesiones de entrenamiento, que rara vez superaban la hora antes de que encontrara una excusa ingeniosa para tomar una siesta reparadora, pero durante ese tiempo limitado, su enseñanza era sorprendentemente efectiva.
El entrenamiento con Fukasaku continuaba siendo un pilar fundamental en el aprendizaje de Naruto. El viejo sapo insistía en la paciencia y la disciplina, recordándole constantemente la importancia de la concentración y el control. Naruto encontraba en su guía una conexión familiar con sus anteriores entrenamientos con Jiraiya, lo que le daba una sensación de seguridad y motivación. Bajo su tutela, Naruto comenzó a sentir el mana de forma más intuitiva, incluso cuando no estaba en Modo Sabio, aunque la manifestación de hechizos seguía siendo más fácil y potente con la claridad y la conexión con la naturaleza que le proporcionaba la energía natural del Modo Sabio.
Las tardes se dedicaban a entrenamientos físicos con Stark, donde Naruto compartía algunas de sus técnicas ninja básicas y aprendía los fundamentos del manejo de la lanza de Stark. Fern participaba activamente en estos entrenamientos, practicando sus propios hechizos de combate y ofreciendo consejos a Stark sobre cómo mejorar su técnica, mientras que Frieren a menudo observaba desde la distancia, recostada bajo la sombra de un árbol, ocasionalmente ofreciendo un comentario sarcástico o una sugerencia inesperadamente útil que sorprendía a todos.
Las noches seguían un patrón tranquilo y reconfortante. Después de la cena, se reunían alrededor del fuego crepitante, donde Frieren, si no estaba durmiendo profundamente, compartía fragmentos de sus interminables viajes a través de tierras lejanas. Naruto les contaba historias emocionantes de su propio mundo, llenas de ninjas, bestias con colas y batallas épicas, y Fukasaku ofrecía su sabiduría ancestral, compartiendo anécdotas y enseñanzas del Monte Myōboku. Kraft, siempre observador y reflexivo, aportaba su perspectiva tranquila y ponderada a las conversaciones.
Unos días después, mientras Naruto y Stark se encontraban practicando algunas técnicas de combate cuerpo a cuerpo cerca de la cabaña, y Fern repasaba algunos hechizos de defensa en el interior, Fukasaku se acercó a Frieren, quien estaba tranquilamente sentada bajo la sombra de un árbol cercano, observando el entrenamiento con una expresión ligeramente aburrida.
—Maga Frieren —dijo Fukasaku con su voz sabia y suave—. ¿Tendría un momento para hablar en privado? Hay algo que me gustaría discutir con usted.
Frieren suspiró levemente, como si la idea de tener que moverse la cansara, pero asintió y se levantó con su habitual gracia. Caminaron juntos unos metros, alejándose lo suficiente para que Naruto y los demás no pudieran escuchar su conversación.
Una vez que estuvieron a una distancia prudente, Fukasaku se detuvo y se giró hacia Frieren. —He estado observando a Naruto durante estos días. Su progreso con la magia es notable, considerando que es algo completamente nuevo para él. Tiene una determinación admirable.
Frieren asintió lentamente. —Es cierto. Tiene talento y es muy persistente, aunque a veces un poco ruidoso.
—Sí, eso también —concedió Fukasaku con una pequeña sonrisa—. Pero lo que realmente me preocupa es el Kyuubi. La visión del Gran Sabio Sapo no me deja tranquilo. Siento que algo podría suceder.
Frieren entrecerró los ojos ligeramente. —Yo también he notado una cierta… inquietud en su chakra, especialmente cuando intenta usar magia. Es como si hubiera dos fuerzas opuestas luchando dentro de él.
Fukasaku asintió con gravedad. —Exactamente. Por eso quiero pedirle un favor, maga Frieren. Saqué esto del Monte Myōboku —dijo, extendiendo una pequeña hoja de papel sellada con intrincados símbolos. El sello irradiaba una leve calidez y una energía natural palpable.
—Este es un sello especial, imbuidos con una gran cantidad de energía natural. En caso de que el Kyuubi llegue a descontrolarse por completo y Naruto pierda el control, este sello podría ayudar a suprimir su poder temporalmente. Solo funciona una vez, pero podría ser suficiente para ganar tiempo y evitar una catástrofe.
Frieren tomó el sello, examinándolo con curiosidad. Podía sentir la poderosa energía natural que emanaba de él. —Es una precaución sabia. El poder de una bestia con cola liberada en este mundo desconocido podría ser devastador.
—Lo sé —respondió Fukasaku—. Por eso se lo entrego a usted, maga Frieren. Usted es poderosa y tiene la capacidad de reaccionar rápidamente si algo sucede. Confío en su juicio.
Hizo una pausa, mirando a Frieren con sinceridad. —También quería agradecerle, en nombre de todos en el Monte Myōboku y Konoha, por cuidar de Naruto durante todo este tiempo. Sé que no era su obligación, y su ayuda ha sido invaluable.
Frieren lo miró con su expresión impasible habitual, pero había un ligero brillo en sus ojos. —Naruto es… problemático, pero tiene un buen corazón. Y Fern se ha encariñado con él. Además, admito que su entusiasmo es a veces… contagioso. No se preocupe, viejo sapo. Haré lo que sea necesario para protegerlos a todos.
Fukasaku asintió, sintiéndose aliviado por la aceptación de Frieren. —Gracias, maga. Su ayuda significa mucho. Espero que nunca tengamos que usar este sello, pero es mejor estar preparados. Ahora, volvamos con los jóvenes. Naruto seguramente estará ansioso por seguir aprendiendo magia.
Los días se deslizaron uno tras otro, marcados por la constante práctica y el lento pero constante progreso de Naruto en el arte de la magia. Con la guía paciente de Fukasaku y los consejos ocasionales pero certeros de Frieren, Naruto se esforzaba por comprender y manipular el mana.
Al principio, solo podía acceder a la magia cuando estaba en Modo Sabio, la conexión con la naturaleza amplificando su sensibilidad al mana. Pero con cada día que pasaba, su comprensión se profundizaba. Aprendió a sentir el mana fluyendo a su alrededor incluso sin la ayuda del Modo Sabio, a identificar sus patrones y a intentar moldearlo con su voluntad.
Fukasaku le enseñó técnicas de concentración y control de la energía, ejercicios similares a los que usaba para refinar su chakra. Frieren, cuando estaba lo suficientemente despierta, le mostraba la forma correcta de pronunciar los encantamientos y los movimientos de manos necesarios para diferentes hechizos, insistiendo en la precisión y la intención.
Hubo muchos intentos fallidos, muchas chispas que se apagaban antes de tiempo y objetos que se caían sin levitar. Pero Naruto, con su determinación inquebrantable, no se rindió. Recordaba las palabras de Jiraiya sobre nunca retroceder a su palabra, y esa filosofía lo impulsaba a seguir adelante.
Un día, mientras practicaba en el claro cerca de la cabaña, Naruto se concentró profundamente. Sintió el mana a su alrededor, una energía suave y vibrante. Cerró los ojos, recordando las instrucciones de Frieren y la sensación que tenía cuando usaba el Modo Sabio. Intentó moldear el mana, imaginando una pequeña bola de luz en la palma de su mano.
Al principio, no sintió nada. Dudó por un momento, pensando que quizás hoy tampoco lo lograría. Pero entonces, una tenue calidez comenzó a emanar de su mano. Abrió los ojos lentamente y vio una pequeña esfera de luz blanca flotando sobre su palma. Era pequeña y temblorosa, pero estaba allí. ¡Lo había hecho!
Una sonrisa enorme iluminó su rostro. —¡Viejo Sapo! ¡Frieren! ¡Miren! —gritó, levantando la mano con la pequeña esfera de luz.
Fukasaku, que estaba meditando cerca, abrió los ojos y miró con sorpresa. Frieren, que estaba recostada contra un árbol intentando dormir, entrecerró los ojos y se incorporó lentamente. Fern y Stark salieron de la cabaña, curiosos por el alboroto.
—¡Lo logré! ¡Pude hacer magia sin usar el Modo Sabio! —exclamó Naruto, su voz llena de emoción. La pequeña esfera de luz parpadeó un par de veces y luego se desvaneció, pero la alegría en el rostro de Naruto era innegable.
Frieren bostezó, pero una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios. —Bien hecho, Naruto. Ves, no era tan difícil. Solo necesitabas un poco de… ¿qué era? Ah, sí, concentración.
Fukasaku se acercó a Naruto, examinando su mano con curiosidad. —Impresionante, Naruto. Has progresado muy rápido. Esto es una señal de que tu conexión con la energía natural es realmente especial.
Fern sonrió con orgullo. —¡Felicidades, Naruto! Sabía que podías hacerlo.
Stark aplaudió con entusiasmo. —¡Increíble! ¡Ahora sí que eres un mago ninja!
Naruto se rió, sintiéndose eufórico. Había dado un paso importante. Ahora podía manifestar magia por sí mismo, sin depender del Modo Sabio. El camino hacia el control total aún era largo, pero este era un gran avance. Quizás, solo quizás, encontrar una manera de volver a casa no era una meta tan lejana después de todo.
La colaboración entre el vasto conocimiento de Fukasaku y la dilatada experiencia de Frieren, aunque a veces interrumpida por la necesidad imperiosa de la maga de tomar una siesta, comenzaba a dar sus primeros frutos prometedores.
Unos días después de que Naruto lograra manifestar magia sin la necesidad de recurrir al Modo Sabio, la persistente tormenta que los había mantenido refugiados en la pequeña cabaña durante tanto tiempo finalmente amainó. Los vientos helados que habían azotado la región con furia cesaron por completo, las densas nubes grises que habían oscurecido el cielo se dispersaron lentamente y, poco a poco, un sol pálido pero reconfortante comenzó a filtrarse entre las ramas desnudas de los árboles. El invierno, que había mantenido la región bajo su gélido dominio durante los últimos seis largos meses, parecía estar retirándose gradualmente, cediendo paso a la promesa de la primavera.
La nieve, que había cubierto el paisaje con un manto blanco y grueso, transformándolo en un mundo de silencio y frío, comenzó a derretirse lentamente bajo el suave calor del sol naciente, revelando la tierra húmeda y oscura debajo. Pequeños arroyos de agua cristalina comenzaron a formarse, llevando consigo el agua helada de la nieve derretida, cantando una melodía de deshielo. El aire, aunque aún fresco y con un ligero toque invernal, ya no mordía con la misma intensidad helada de antes.
Naruto fue uno de los primeros en darse cuenta del cambio sutil pero significativo en el clima. Una mañana, al despertar, notó que la luz que entraba por la pequeña ventana de la cabaña era más brillante y cálida de lo habitual, proyectando sombras más definidas en las paredes de madera. Al salir de la cabaña, respiró profundamente el aire fresco y sintió la diferencia al instante. El silencio opresivo de la tormenta había sido reemplazado por el suave murmullo del agua goteando de las ramas de los árboles y el lejano canto alegre de algún pájaro solitario, anunciando la llegada de una nueva estación.
—¡Viejo Sapo! ¡Frieren! ¡Fern! ¡Stark! ¡Kraft! —gritó Naruto, entrando corriendo de nuevo a la cabaña con una energía renovada—. ¡La tormenta se fue! ¡El invierno está terminando!
Los demás, acostumbrados al persistente clima adverso que los había mantenido confinados durante tanto tiempo, tardaron un momento en comprender completamente la magnitud de la noticia. Frieren, que estaba acurrucada junto a la chimenea intentando mantenerse caliente a pesar del leve aumento de la temperatura, entreabrió un ojo con incredulidad, su rostro mostrando una mezcla de sorpresa y alivio. Fern salió al exterior y observó el cielo con atención, confirmando con una sonrisa las palabras de Naruto. Stark dejó caer la pila de leña que estaba apilando junto a la puerta y sonrió ampliamente, su rostro iluminado por la alegría. Kraft, que meditaba en silencio en su rincón habitual, abrió los ojos y asintió con una leve sonrisa, sintiendo el cambio en el ambiente.
—Parece que tienes razón, Naruto —dijo Fukasaku, saliendo también de la cabaña y aspirando profundamente el aire fresco y limpio—. Se siente… diferente. Más ligero, más lleno de vida.
Frieren se estiró con pereza, como si el simple hecho de que el clima mejorara la llenara de una energía inesperada. —Bueno, eso es una buena noticia. Quizás ahora podamos movernos con más facilidad y dejar atrás esta cabaña.
Para Naruto, el final del invierno significaba mucho más que simplemente un cambio de clima. Era una señal de que el mundo exterior volvía a estar accesible, que los caminos se abrían de nuevo y que las posibilidades de encontrar información sobre el misterioso hechizo que lo retenía en este mundo o incluso un camino de regreso a su propio hogar se ampliaban considerablemente.
—¿Creen que esto significa que podremos viajar más lejos ahora? —preguntó Naruto, sus ojos azules brillando con una renovada esperanza y una chispa de emoción—. ¿Podremos finalmente reanudar nuestro viaje?
Frieren suspiró, aunque esta vez su suspiro no parecía ser de fastidio, sino más bien de resignación ante la inevitable partida. —Supongo que eso significa que tendremos que levantarnos y ponernos en marcha de nuevo. Se acabó la excusa del mal tiempo para quedarnos aquí junto al fuego, disfrutando de la relativa comodidad de esta cabaña.
A pesar del tono ligeramente apático de Frieren, Naruto pudo percibir un ligero matiz de expectación, incluso de alivio, en su voz. Después de seis meses de relativa inactividad, confinados por la implacable furia del invierno, el grupo estaba listo para volver a la aventura, a la incertidumbre del camino.
Al sentir el cambio en el clima y la palpable sensación de que el mundo exterior volvía a estar accesible, Kraft, con su sabiduría característica, se acercó al grupo con una sonrisa amable y una mirada que transmitía una profunda serenidad.
—Mis queridos amigos —dijo Kraft con su voz tranquila y resonante, que siempre parecía llenar el espacio con una calma reconfortante—. Hemos pasado por una prueba juntos, una prueba impuesta por la naturaleza. Seis largos meses refugiados de la furia implacable del invierno. Me alegra ver que todos hemos salido de esta experiencia más fuertes, no solo físicamente, sino también con lazos más profundos que nos unen.
Miró a cada uno de ellos a los ojos, deteniéndose un momento en Naruto, cuya energía y determinación siempre le habían parecido admirables. —Joven Naruto, tu espíritu inquebrantable y tu determinación, incluso en los momentos más oscuros, han sido una inspiración constante para todos nosotros. Maga Frieren, su sabiduría ancestral y su vasta experiencia han sido fundamentales para nuestra supervivencia durante este duro invierno. Señorita Fern, su diligencia incansable y su habilidad tanto en la magia como en las tareas prácticas nos han mantenido seguros y bien aprovisionados. Y joven Stark, tu entusiasmo contagioso y tu fuerza bruta nos han recordado la importancia de la alegría y la ligereza incluso en los momentos más difíciles.
Kraft hizo una pequeña reverencia, un gesto de respeto y afecto hacia sus compañeros de viaje. —Ahora que el invierno ha cesado y los caminos se abren de nuevo, siento que mi propio viaje debe continuar. Hay otros que necesitan mi ayuda, otras tierras que esperan mi humilde presencia. Les deseo lo mejor en su búsqueda, en su noble empeño por encontrar un camino de vuelta a casa para ti, joven Naruto, y espero sinceramente que encuentren lo que buscan en las montañas del norte. Ha sido un honor compartir este tiempo con ustedes, un tiempo que atesoraré en mi memoria.
Con una última sonrisa cálida y un gesto de despedida con la mano, Kraft se dio la vuelta y comenzó a caminar con paso firme por el sendero embarrado que comenzaba a emerger de la nieve derretida, su figura solitaria pronto se perdió entre los árboles que bordeaban el claro, dejando tras de sí una sensación de calma y despedida.
Fukasaku, quien había estado observando la escena con una expresión pensativa y un ligero brillo en sus sabios ojos amarillos, se acercó a Naruto, apoyándose en su bastón nudoso. —Naruto. Ahora que el clima ha mejorado y Kraft ha partido para seguir su propio camino, también es hora de que yo regrese al Monte Myōboku.
Naruto lo miró con un poco de tristeza, sintiendo la ausencia de su maestro incluso antes de que se fuera. —Ya se va, Viejo Sapo? Pensé que se quedaría un poco más para ayudarnos a encontrar una manera de volver a mi mundo.
—Y lo haré, Naruto —respondió Fukasaku con firmeza, colocando una mano arrugada pero reconfortante sobre el hombro del joven ninja—. Pero necesito volver al monte. Shima-chan y los ancianos han estado trabajando arduamente. Con el final del invierno, quizás hayan encontrado nuevas pistas, nuevas teorías o incluso alguna idea brillante que nos acerque a una solución. También necesito informarles de primera mano sobre tu progreso con la magia de este mundo y la preocupante situación del Kyuubi. Además, el monte… bueno, el monte es mi hogar. No puedo estar lejos de él por mucho tiempo, mi conexión con la energía natural de ese lugar es demasiado fuerte.
Puso una mano arrugada sobre el hombro de Naruto, apretándolo suavemente. —Pero no te preocupes, Naruto. No te abandonaré. Una vez que regrese al monte y hable con todos, volveré aquí. Traeré cualquier información que hayan encontrado y seguiremos trabajando juntos, codo a codo, para encontrar una solución a tu problema. Confía en mí, Naruto. No te dejaré atrapado en este mundo extraño.
Fukasaku miró a Frieren y Fern, sus ojos amarillos llenos de gratitud. —Les agradezco nuevamente su invaluable ayuda y su infinita paciencia con Naruto. Sé que es un joven… peculiar, lleno de energía y a veces un poco ruidoso, pero tiene un gran corazón y una determinación admirable. Por favor, sigan cuidándolo y guiándolo hasta que regrese.
Frieren asintió con su habitual calma, aunque en sus ojos se podía percibir un ligero brillo de afecto. —Entendido, viejo sapo. Estaremos bien aquí. No se preocupe por nosotros.
Fern hizo una pequeña reverencia en señal de respeto. —Le deseamos un buen viaje de vuelta al Monte Myōboku, maestro Fukasaku. Que el camino sea seguro y rápido.
Con un último asentimiento a todos, Fukasaku juntó sus manos en un sello familiar, el mismo que había usado para aparecer y desaparecer antes, y desapareció en una pequeña bocanada de humo blanco, dejando a Naruto con una mezcla de tristeza por su partida temporal, pero también con la esperanza renovada de que su regreso traería consigo nuevas respuestas y quizás, finalmente, un camino de vuelta a casa.
Frieren se estiró nuevamente, esta vez con un poco más de energía, como si la partida de sus compañeros marcara el inicio de una nueva fase. —Bien, sigamos —dijo con su tono habitual, pero con un ligero matiz de decisión—. No tenemos tiempo que perder. Las montañas del norte no se van a acercar solas.
Fin del capitulo 7
Llegamos al final del capitulo 7 ¿Un capitulo muy largo verdad? Espero que lo hayan disfrutado no creo que llegue a hacer un capitulo tan largo como este de nuevo ya que si me resulto muy cansado pero queria darle salgo que durara y lo pudieran leer con calma.
Nos vemos hasta la proxima! Gracias por leer!
