Chapitre 18

Any Kind of Guy

Here I Am, There You Are, Why Does It Seem So Far?

Next to You Is Where I Should Be (Where I Wanna Be)

Marinette dejó de tomar clases de pintura con su madre al momento que entró a Elysium. Las veces que la ha ido a ver a su trabajo desde que entró a preparatoria se pueden contar con los dedos de una mano.

Ese día era el que pasaba un dedo de la otra mano. Su madre estaba planeando una exposición con todos los chicos de su clase, sería algo grande y quería que fuera hermoso, perfecto. Tanto que olvidó que debía comer para poder funcionar. Marinette se ofreció a llevarle de comer.

— Entonces aquí la pequeña Marinette aprendió a pintar— Adrien la acompañó, después irían juntos al barco para él continuar sus clases de piano y ella solo a pasar la tarde.

— Mi mamá fue mi mejor maestra. La verdad si extraño venir—hizo un puchero al ver las pinturas expuestas en los pasillos.

— ¿Hay alguna tuya?

Marinette le tomó de la mano para llevarlo al pasillo dónde estaban sus pinturas, pero la voz de un chico les hizo voltear.

— ¡Hola, Theó!

— Marinette, hace mucho no te veía. ¿Vienes a ver a tu mamá?

— Si, estoy esperando que salga de clase. Le traje de comer, anda tan ocupada que se olvida de eso.

— Ah, me pasa lo mismo. La exposición nos trae locos. Por cierto, ¿quién es él?

Theó notó que Marinette no soltaba la mano de un chico rubio.

— Ah, Theó, él es mi novio, Adrien. Adrien, él es Theó, fue el alumno estrella de mi mamá y ahora trabaja aquí con los niños más pequeños. Es un artista excelente.

— Lo intento— hay una pizca de humildad en su sonrisa— .Mucho gusto, Adrien. Marinette es como una hermanita, así que espero que la cuides mucho—extendió su mano para saludarlo.

— Eso hago.

Marinette notó el tono cauteloso en la voz de Adrien, le extrañó. Su novio a veces puede ser tímido, pero siempre ha sido educado, dulce y tiene una sonrisa amable para todos. Ahora no tiene ninguno de esos rasgos caballerosos. Se ve a la defensiva.

— Oye, traje suficiente comida como para tres, supuse que habría otros hambrientos como mamá. ¿Quieres?

— Oh, no te preocupes, mi novia se ofreció a traerme de comer.

¡Tesoro!

Una dulce voz italiana y el suave tacón de los botines. Andrei apretó la mano de Marinette.

Theó es mayor que él, nunca tomó clases de pintura y está muy seguro que no compartieron años escolares o alguna competencia en la que se hubieran topado en el pasado; Theó se le hacía conocido, ahora sabe de dónde. No solo era el sentir que lo conocía, sino esa sensación que le oprime el pecho, que le hace sentir mal e incómodo.

La razón estaba llegando por sus espaldas. Vio fotos de Theó en Instagram, en vísperas de Navidad y pasándola muy bien con su ahora exnovia.

— Oh, justo a tiempo. Quiero presentarte a Marinette, Lila.

Lila se mordió el labio, sin acercarse más que por los empujoncitos que le daba Theó. Marinette apretó una sonrisa.

— Ya la conocemos. Hola, Lila. Que sorpresa.

— ¿De dónde se conocen?

— De mi escuela—dijo Adrien, viendo a Theó con un resentimiento que no creía seguir guardando—. Yo salía con Lila, terminamos en Navidad. Pero ya lo sabes, ¿no?

Theó abrió los labios, balbuceó algo y luego volteó a ver a Marinette. La expresión de decepción en su rostro le dolió.

— O-ye, Marinette…

— Vamos a buscar a mi mamá. Adios, Theó

Jaló a Adrien de la mano y se alejaron de esos dos al volver a la entrada de la escuela.

— Marinette, te espero afuera— ella intentó replicar, pero Adrien le dio un beso en la mejilla—. Estoy bien, solo…no quiero soltar alguna imprudencia con tu mamá. Lo siento.

— Si. Ya no tardaré.

Adrien salió y tomó todo el aire que le fue arrebatado. Se dejó caer en la banca del parque.

Conocer a Theó y ver a Lila trajo a él los recuerdos amargos de esas noches decembrinas. Le molesta que su ex novia aún tenga tanto poder en él.

— ¡Listo! Mamá tendrá la batería llena de aquí hasta la noche.

Marinette se sentó a su lado y tomó su mano. Adrien le sonrió con dulzura. Los malos sentimientos se fueron solo por esos dedos que se entrelazan con los suyos.

Su novia tiene un poder aún mayor que el sol.

Le pidió irse, no quiere toparse de nuevo con alguno de ese par. Marinette le dijo que su papá está horneando pan en ese momento y le han traído un queso de un pueblito y es el favorito de ella, no tuvo que decir nada más para que Adrien ya estuviera corriendo con ella de la mano.

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Something I Want So Bad, Know What's Inside Your Head

Maybe I Could See What You See (Tell Me What You See)

El techo de Marc tiene esas estrellas que se iluminan en la oscuridad. Las tiene desde los cinco años, cuando pasó por la etapa de tener miedo a la oscuridad y no querer dormir solo. Su mamá iluminó todo su techo, estrellas pequeñas formando constelaciones. Para ese tiempo, acababa de ver Hércules y quedó tan fascinado que su padre formó la constelación del gran héroe griego, le dijo que le cuidaría en la noche.

Deje de temer a la oscuridad.

El quedar decepcionado de que la historia de Hércules de Disney era muy distinta a los verdaderos mitos griegos no fue nada con la desolación de que no existe la constelación de Hércules.

— Entonces si te gustan los himbo — le acusó Nath.

Nathaniel le pidió a Marc que le distrajera, con lo que fuera. Quería más de cinco minutos de no sentirse atormentado de sus pensamientos ni de ese hueco que siente en su pecho.

— Que no. Hércules no fue mi despertar sexual gay. Solo un héroe, como Goku.

— Ah, entonces tuviste un alguien que te dijo " me gustan los chicos ".

Marc le tumbó contra la alfombra y lo besó. Me gustan los chicos , murmuró al subirse a su cintura y ambos se acariciaron, se despeinaron contra el piso y estaban muy tentados de meterse las manos bajo la ropa, pero no sabían en qué momento podría volver alguno de los padres de Marc.

— Eres un experto en distraerme— le mordió el labio.

Marc le encanta, le roba el aliento.

El mismo se sorprende cuando se da cuenta de que solo lo está viendo cuando empieza a dibujar. Su ojos verdes se iluminan al ver las pinturas, los colores, sus mejillas se manchan y frunce el rostro cuando algo no le está quedando como él quiere.

Es tan hermoso y no puede creer cuánto lo quiere.

Después de un rato, con los pantalones desabrochados y ambos liberados de sus deseos, descansaron en el suelo, pensando en cuánto tiempo más les quedaba a solas.

O eso pensaba Nath, porque Marc quería despejar de verdad los demonios de su novio.

— Te digo con quién empecé a pensar en los chicos si me dices qué tienes en verdad.

Nath suspiró, le contó lo que había pasado en la escuela. Su altercado con Alya, cómo casi se va contra ella, el sentir de Adrien y de sus propios sentimientos.

Marc le abrazó, él sabía que Alya fue su amiga por años y le partía el corazón que haya sufrido discriminación por ella. Hay más, algo en la voz de Nath le dice que no es todo lo que está ocurriendo. Conoce la mirada de Nath, sabe que divaga y repite palabras cuando no quiere llegar a su punto.

— No es Alya la que te tiene pensativo. ¿Qué ocurre?

Nath suspiró.

— ¿Por qué Nino sigue con ella?— Marc parapadeó, confundido de lo que decía su novio—. Lo que Nino hace es decirle que ya no diga nada en frente de nosotros, se pelea con ella pero en realidad no sé de qué. Pero… siguen juntos, y contentos.

— Porque es su novia y no son problemas de ellos.

— Pero es la calidad humana de ella, en lo que se ha convertido. ¿Estarías cómodo con alguien que piensa y habla mal de mi?— Marc se mordió el labio, veía el punto de Nath—. Entendí muy bien porque seguía con ella a pesar de lo de Adrien y Lila, porque era algo complicado de creer o de ponerse de un bando; es su mejor amiga, la iba a defender, así como Nino a Adrien. Pero cada día qué pasa Alya se pone más agresiva, venenosa y piensa en voz alta frente a nosotros y frente a Nino.

Nath suspiró contra el piso, abrazó una almohada y se sintió terrible.

— Nino se la llevó para que no siguiera hablando mal de mi. Pero, ¿siempre será así? Odio aguantar a Alya porque no puedo ver un futuro sin mi mejor amigo.

Marc abrazó a Nath por su espalda, descansó su mejilla contra su omoplato. Se quedaron así por un largo rato, porque no había nada que Marc pudiera decir para calmar la ansiedad de su novio, no tenía una palabra que le diera claridad, porque en realidad no conocía a sus amigos y porque no creía que hubiera una respuesta correcta.

Solo tenía eso, sus brazos y su cuerpo para darle consuelo, para abrigarlo cuando se sintiera cansado del mundo externo.

Así estuvieron, en silencio un largo rato. Solo estaba el sonido de sus respiraciones.

— Ahora dime con quién te diste cuenta que te gustan los chicos.

— Gohan, cuando va a la preparatoria.

— Claro que es él.

— ¿Has pensado en ser rubio?

Nath intentó escabullirse de los brazos de su novio, el cual, entre risas, le susurró cosas para convencerlo.

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I Gotta Keep On Believing That Everything Takes Time

I'll Make up Any Reason to Make You Mine

Adrien tenía razón, Marinette faltaba a clases porque se sentía triste a causa de Kim.

Esa primera escapada, cuando la vio triste en Jagger, fue porque Kim canceló por tercera vez una cita con él. Sin llamadas, ni disculpas, sin razones. Las primeras veces, era Marinette evadiendo a los demás para no hablar de Kim, por eso era genial tener a Adrien a su lado. Después, cuando dejó de importarle que su novio le cancelara, las escapadas fueron pretextos para pasar tiempo con Adrien y se volvió una costumbre escaparse porque se sentían a gusto.

Ahora, no tenían que buscar pretextos para estar juntos. Ninguno se sentía triste ni ansioso. Era agradable esperar las horas para poder verse, estar las tardes juntos tan solo pasando el rato o haciendo tareas, tomarse de la mano o abrazarse frente a sus amigos sin temor a que les juzgaran por ser demasiado cercanos. Planear fines de semana, tanto juntos como con sus padres.

Los padres de Marinette adoraban a Adrien.

Tom y Sabine adoraban a Adrien.

Tal vez más su papá, porque ese muchachito que parece escuálido, era muy fuerte y con más apetito del que aparentaba. Tenía un buen gusto por la comida, no era quisquilloso, tenía un paladar bien entrenado para cualquier degustación.

Ya se había vuelto una costumbre que Adrien almorzará los sábados con la familia de Marinette. Repetía platillo, se acaba la charola de pan y le daban postre.

— Sigue así y vas a engordar— Marinette le pico una costilla.

— Músculo, my lady, haré músculo.

Adrien no estuvo nervioso cuando se presentó como novio a los padres de Marinette. Los conoció hace meses, los vio en varias ocasiones, sabía que eran personas agradables y hogareñas. Además, Luka le dijo que el señor Dupain no era fan de Kim, así que no tuvo nervios de caer mejor que el anterior.

Marinette fue lo contrario. Un manojo de nervios.

— Que la hayan querido no significa que no haya espacio para ti, Marinette.

Kagami le dijo a Marinette que las madres de Adrien querían mucho a Lila, pero esa conversación fue después de Navidad, mucho antes de que esos dos se reencontraran en París, que fueran amigos inseparables y se volvieran novios.

¿Cómo Kagami iba a predecir que sus dos mejores amigos empezarían a salir juntos? De haberlo sabido, jamás le hubiera dicho algo que pusiera a su ya de por sí ansiosa amiga, más nerviosa.

Invitó a Marinette el viernes para cenar. Sus madres aún no llegaban, así que Adrien hizo tiempo al llevar a su novia a una habitación que nunca le había llevado a conocer.

La oficina de su padre. La habitación más grande de toda la mansión Agreste.

Estaba casi intacta. Desde el caballete, los bustos con diseños que no terminaron de completarse, las computadoras, una máquina de coser, revistas estancadas en años posteriores y libros de alta costura. Maquetas y libretas de diseño.

Marinette estaba maravillada.

— ¡Oh, por Dios! ¡Es de su colección Invierno del 2015!

Lo diferente era que habían hecho estantes y armarios abiertos con puertas de vidrio para hacer un salón de la fama con todas las creaciones de su padre. Un gran diseñador de modas que pese a su breve estancia en el mundo, logró hacerse de un nombre.

— ¿Qué tanto sabías de mi papá antes de que te hablará de él?

Adrien sabe que su papá fue famoso, pero actualmente la gente ya no sabe sobre él, no es un nombre que se repita en las revistas ni en el mundo de la moda. A menos que seas un conocedor. O un fan.

Y su novia, que estaba pegada al cristal, era una fan. No lo sabía hasta ese momento.

— Solo un poquito— le mostró la lengua, juguetona—. Dios, tu papá era un genio.

Adrien asintió. Ojalá recordara más de su papá para poder hablar de él de algo que no estuviera en las revistas o que su mamá le hubiera contado.

— De verdad era un genio— una tercera voz se les unió.

En la puerta del estudio apareció Emilie. Un vestido blanco, tacones altos y una larga coleta rubia sin un cabello mal acomodado. Es tan hermosa con esos grandes ojos verdes. Adrien se parece tanto a ella.

Marinette se alejó del armario y Adrien se paró al lado de ella. La tomó de la mano y la llevó frente a su madre biológica.

— Mamá, ella es mi novia, Marinette.

Emilie tenía una amable sonrisa, pero Marinette sabe que esa mirada de arriba a abajo es para inspeccionarla. ¿La está juzgando? ¿Ya hizo algo mal? ¿No es suficiente para su hijo? Había escogido su atuendo con cuidado. Algo que fuera ella, pero al mismo tiempo presentable. Un sencillo vestido negro con mangas abultadas, botones de corazón en los bolsillos. El cabello lo lleva suelto, en ondas y con una diadema con un gran moño.

— Esos zapatos no son así, ¿verdad?— señaló sus zapatos cerrados, con una correa decorada con perlas de corazón. Por supuesto que la esposa de un gran diseñador de modas reconocería cuando algo ha sido modificado—. Y ese collar es original pero…¿una flor?—señaló el collar Chanel de perlas, que en vez de las distintivas C de la marca, tenía flores de ciruela.

— Ah, ehm… Sí. Los encontré en bazares. Estaban en muy mal estado y creí que era horrible que les hayan hecho eso a algo tan hermoso. No podía dejarlos y les quise dar mi toque.

Emilie sonrió.

— Me encanta— entrelazó su brazo con el de ella y la separó de su hijo—. ¿Sabes? Tengo una pulsera que se rompió y nadie quiso arreglarla, tal vez tú seas valiente para rescatarla.

Nathalie se unió justo antes de sentarse para la cena. La segunda madre de Adrien no era una fan de la moda, pero encontró adorable a Marinette y sus anécdotas familiares.

Ambas madres sonreían cómplices al ver a Adrien embobado cada vez que Marinette se reía.

Marinette y Adrien se despidieron y prometieron verse el sábado en el barco. Gorilla llevó a su Marinette a su casa y Adrien se tiró en el sofá de la sala al sentir que había sido una excelente cena.

— Ahora entiendo todo este cambio— Emilie se sentó al lado de su hijo.

Cuando ocurrió el asunto de Lila, creyó que su hijo iba a necesitar mucho tiempo para sanar, que iba a tener que pasar más tiempo en casa con él para consolarlo y cuidarlo.

Pero no fue así.

Adrien pasaba poco tiempo en casa. Estaba de buen humor, volvió a tocar el piano y siempre platicaba sobre el progreso con la psicóloga. Tenía nuevos amigos, Zoé volvió y siempre estaba a su alrededor. Tuvo un cambio de ropa y al final de imagen.

Y no creyó posible verlo más enamorado.

— Cuídala mucho, Adrien. Es una buena chica— Nathalie le dio un beso en la frente.

— Con muy buen gusto, no solo en chicos—Emilie le acarició el cabello.

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So Why Keep Pretending? Open Your Eyes

I Can Be What You Need

En Semana Santa, Kagami subió fotos de ella, Zoé y Marinette en Japón. Todo lo que comieron, los lugares que visitaban y las compras.

Lila, por su parte, estaba en la habitación de Theó,boca abajo en su cama después de pasar toda la noche en un bar con sus amigos de la universidad.

Cuando comenzó a salir con Theó se sintió adulta, atrevida y con una experiencia que ninguna de sus amigas del colegio tenía. Hasta se daba el lujo de darle consejos a Alya, como si fuera más experta en relaciones.

Pero ahora se siente aburrida.

Esa debería ser yo , pensó al ver a Kagami, su amiga que ahora la repudía, con la nueva petite-amie* de Adrien.

— Theó, tesoro , ¿qué haremos en verano?

— Ah, me inscribí a varios cursos. Y tengo que dar cursos de verano en la escuela. Pero podemos hacer espacio para ir a la playa.

Adrien la llevaba en verano a Londres. La ponía en prioridad para saber que quería hacer y si quería hacer algo especial al finalizar curso. Todo lo que ella deseaba él lo cumplía. Con Theó estaba puesta en un tercer plano, después de la universidad y la escuela de pintura. Cuarto, porque Theó se la pasaba en su estudio pintando. A veces hasta quinto lugar a causa de los amigos de Theó.

No es un mal novio, es un buen chico, pero no está a la altura de todo lo que Adrien le ofrecía. Esos detalles jamás los consideró Lila hasta el momento en que para San Valentín solo recibió rosas y en su cumpleaños una baratija .

Los bolsos de diseñador, la joyería, los viajes en vacaciones y los regalos esporádicos. Adrien era tan detallista, tan sin contar monedas para destinarlas a material de arte u otra cosa que Theó pensará que era más importante para el futuro, su carrera y blah blah blah .

Quería su vida de vuelta.

— ¿Lila?

Alya encontró a su amiga sola en el salón de música. Sentada en el piano, tocando teclas solo para hacer ruido porque ella no sabía tocar el instrumento, pero vio a Adrien hacerlo el día pasado y había mejorado tanto que no creyó que alguna vez el sonido le llegará a gustar tanto.

— ¿Estás bien?— Lila negó varias veces con la cabeza— ¿Qué sucede?

— Creo que cometí un error, Alya— hizo un puchero—. Extraño a Adrien.

— ¿Qué? ¿Cómo vas a extrañarlo después de lo que te hizo?

— He pensando tanto en eso últimamente y… Alya, él encontró mensajes de otro chico en mi Instagram. Me amaba tanto que se puso celoso. Yo estuve mal, él no quiso hacerme daño, la tonta fui yo por asustarme.

— No lo justifiques, él fue violento.

— Alya, escúchame.

Cambió la narrativa. Necesitaba a Alya de su lado, necesitaba que sus amigas y todas confiaran de nuevo en que Adrien era un buen chico, que ella fue la que se asustó. Debía hacerles creer que él y ella eran la pareja ideal, que deberían volver a estar juntos.

Le costó un poco convencerlas que Adrien era bueno para ella. El cambio de actitud y estilo de Adrien ayudó a que todas creyeran que incluso Lila era buena para ella, porque claramente Adrien estaba perdiendo su persona con las personas incorrectas después de que su corazón fue roto.

Adrien y Lila deberían volver, todas estaban de acuerdo.

Ninguna preguntó por Theó. ¿Qué importaba él, cuando su amiga quería de vuelta su verdadero amor?

Alix tenía razón, debía dejar de pensar en Nino y dejar de seguirlo con la mirada cada que estaba cerca de Alya. No es tu problema , le dijo ella y se lo decía él mismo (con el mismo tonito de regañón de Alix) cada vez que quería suspirar de frustración.

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Turn Myself Upside Down

Turn Your Whole World Around

Agarró la mochila, se fue con Adrien y Alix para salir de la escuela. Alya tomó la mano de Nino y lo llevó hasta otro lado. No es mi problema, no es mi problema… Alix le dio un codazo para que dejara de ver el piso y pusiera atención hacia el frente.

Ahí afuera, con una sonrisa avergonzada y sus brillantes ojos verdes, su novio le está esperando al finalizar las clases. Lleva uniforme, o algo así. Va vestido con pantalones a cuadros azules, sus inseparables Vans negros y una camisa blanca de botones holgada con un grueso cinturón. ¿Podría verse más guapo?

Adrien le pasó de lado y le dio una palmadita en el hombro, su propia novia le estaba esperando en su lugar de siempre.

— ¿Qué haces aquí?

— Darte una sorpresa. ¿Te sorprendí?

— Mucho— le tomó de las manos.

Las chicas de su salón empezaron a murmurar sobre el novio de Nath, era la primera vez que lo veían algunas de ellas, otras dijeron que lo habían visto durante la adopción de gatitos y el concierto. Nath se sintió cohibido, pero la sonrisa coqueta de Marc le quitaba esos pensamientos de querer esconderse con él.

— ¡Tadam!

Marinette le entregó a Adrien la pulsera que su madre le pidió arreglar.

Adrien recordaba esa pulsera. Una fina pieza de oro con mariposas de diamantes rosas. El último regalo que recibió de su madre, la abuela de Adrien, se había desprendido después del funeral de Gabriel y Emilie quedó tan triste porque nadie se atrevía a arreglarla.

Marinette fue la primera en querer hacer un milagro. Se habían caído unas mariposas, a Marinette le dio un mini infarto al saber que eran verdaderos diamantes. Busco en varios bazares algo parecido, algo para poder arreglar la pulsera. Encontrar diamantes sabía que era imposible, por eso fue sorprendente cuando encontró una pulsera de mariposas de cuarzo rosa, un tono idéntico al de la Emilie, solo que las mariposas eran más grandes, lo cual era genial porque le daría un toque diferente. Con las mariposas que quedaron haría un par de aretes para completar el juego.

Fue muy fácil arreglarla y no entendió el miedo de los joyeros expertos.

— Serás la heroína de mamá.

— ¡Yeii!— Marinette abrazó a Adrien al verlo alucinado de su trabajo.

Iban a besarse, pero un tímido carraspeo por detrás de ellos les detuvo. Adrien giró de lado para encontrarse a Sabrina, con sus amigas por detrás de ella, entre ellas Lila que parecía esconderse trás el brazo de Alya.

Tenía meses que no hablaba con Sabrina, así que le extraño que se estuviera dirigiendo hacia él, ella había dejado muy claro su lealtad y su poca disposición a escucharlo.

— ¿Qué necesitas, Sabrina?— le dio una educada sonrisa, como le daba a cualquier persona de la escuela. Más que nerviosa se veía desafiante y eso le hizo arquear una ceja— ¿Quieres algo?

— Ehm, no es correcto que estés dando muestras tan públicas frente a la escuela.

— ¿Disculpa?

— Es la escuela, Adrien. Y estás con ella siempre…

— Con Marinette, mi novia— dijo a la defensiva, notó el tono despectivo en la voz de Sabrina—. ¿Dices que no puedo besar a mi novia cuando ella viene hasta aquí por mi?

— Se ve mal que lo hagas frente al instituto, estás siempre frente a todos y tan expuestos, tan públicos.

— O sea, ¿se ve mal que dé muestras de afecto porque no es correcto para la escuela?— Sabrina asintió con mucha determinación— Pero ¿no estaba mal cuando me besaba con Lila en el salón o cualquier otro lugar dentro de la institución?— Sabrina abrió los ojos, hasta se le resbalaron los anteojos del brinco de sorpresa que dio por ese tono tan frío en Adrien. Nunca le había hablado así— ¿Por qué dentro de la escuela estaba bien pero no afuera?

Marinette buscó la mano de Adrien, él apretó sus dedos con los de ella.

— Es diferente. Lila era de la escuela, ella no lo es…

— Qué hipócrita eres, Sabrina.

Sabrina sollozó, Mylene la tomó del brazo para alejarla de Adrien y como siempre, Alya saltó en defensa de ellas.

— No tienes que tratarla así cuando está dando un buen punto.

— ¿Pero ella sí puede meterse con Marinette, sin conocerla? ¿Y meterse conmigo después de no hablarme desde enero?

— Solo te está pidiendo que no seas tan exhibicionista con Marinette.

— De acuerdo, no lo seré—sonrió Adrien—. Si tampoco vuelves a tener muestras públicas con Nino, y Mylene con Iván. No abrazos, no besos, no esconderse bajo las escaleras…

— No es lo mismo, Adrien. Se más comprensivo del porqué te lo estamos pidiendo.

Adrien hizo un gesto de estar contrariado y hasta le hizo señas de querer una explicación. Los ojos de Alya se movieron hacia Lila, que parecía a punto de romper a llorar. Adrien puso los ojos en blanco, medio entendiendo porque venía el ataque. Marinette apretó los labios, quería reírse porque también se dio cuenta, pero la mirada furiosa de Alya y las demás chicas le hicieron saber que no era bueno burlarse en ese momento.

— Ya di mis condiciones para ser más comprensible— Adrien no despegó la mirada de Lila, fingió amabilidad en una sonrisa—. Seamos buenos todos con el porque .

Alya iba a volver a gritar, pero Nino e Iván llegaron hacia ellos. Discutieron con las chicas y se las llevaron hacia dentro de la escuela nuevamente. Marc, Nathaniel y Alix se acercaron a Adrien y Marinette.