CAPÍTULO 02
Un año terrestre entero, y un poco más, pasó en un abrir y cerrar de ojos; un año que no fue en lo absoluto aburrido, cabe mencionar. Bajo el liderazgo del Comandante Cruger, la S.P.D. de la Tierra no tardó en hacerse notar, haciendo un estupendo trabajo en la defensa del planeta ante cualquier amenaza; externa o interna.
Un día, a principios del año 2025, se dio una de esas situaciones nada aburridas a las que se enfrentaban con frecuencia. Temprano antes del mediodía, se disparó una Alerta Roja en los Cuartales de la S.P.D. tras detectar actividad sísmica sospechosa, y preocupante, en la península de Kamchatka. Imágenes satelitales revelaron la presencia de un robot desconocido haciendo perforaciones en el círculo volcánico, y los análisis revelaron además la presencia de un dispositivo con la capacidad de despertar a todos los volcanes de la zona, y provocar que hicieran erupción al mismo tiempo. Si permitían que aquello pasara, provocaría un desastre climático a gran escala.
En respuesta a esta latente amenaza, el Escuadrón A de la Tierra, al mando de la Red Ranger Charlie Grayson, se dirigió de inmediato y a toda velocidad a la zona de peligro, a bordo de su nuevo Delta Squad Megazord. Era una carrera contra el reloj, pues si no detenían al robot enemigo a tiempo, el efecto podría ser irreversible.
15 Minutos para Erupción Volcánica, alertaba la voz de la computadora.
Desde la sala de mando del cuartel general de la S.P.D. en Newtech, el Comandante Cruger y su personal, entre ellos la Jefa de Investigación y Desarrollo, la Dra. Manx, observaban atentos y angustiados los monitores, en los cuales por un lado se veía desde el punto de vista de la cabina del Delta Megazord el avance por el aire hacia su destino final; en otro, se mostraba un mapa que marcaba la ruta del Megazord, y el punto exacto en donde la actividad sospechosa se había detectado; y en otro monitor más, se indicaba por medio de un diagrama gráfico el avance de la actividad volcánica, y cómo iba subiendo conforme cada segundo pasaba.
En verdad era una carrera contra el tiempo.
12 Minutos para Erupción Volcánica.
El personal terrestre no era el único presente en la sala de mando, o no exactamente. En el momento justo en el que inicio la alerta roja, el Comandante Cruger estaba teniendo una reunión virtual con el Comandante Supremo Birdy, que tuvo inevitablemente que ser cortada por la repentina emergencia. Pero el Comandante Supremo se tomó la libertad de quedarse al pendiente de la situación, por decirlo de algún modo. Y por ello junto con todo el personal presente, se encontraba también un holograma del Comandante Supremo, observando también hacia los monitores como si en efecto estuviera ahí.
10 Minutos para Erupción Volcánica.
El Delta Squad Megazord ha llegado al punto de encuentro.
—Diez minutos —pronunció llena de angustia una de las asistentes en la sala de mando—. ¿Cómo podrán derrotar a esa cosa y detener la erupción en tan poco tiempo? Es imposible.
—Ahórrese sus comentarios, cadete —le reprendió con severidad el Comandante Cruger, haciendo que la persona en cuestión respingara, casi asustada—. Si no confía en sus Power Rangers, no tiene nada que hacer aquí.
—Sí, señor. Lo lamento —se disculpó la asistente, agachando la cabeza.
Nadie dio ningún otro comentario parecido, aunque eso no significaba que no lo pensaran. Pero en efecto no había nada que hacer; sólo confiar.
Todos observaron con el corazón en un puño el combate del Megazord contra aquel robot gigante desconocido, armado con taladros, misiles, y un poderoso rayo de plasma que puso al Escuadrón A en un verdadero aprieto. ¿Quién era el criminal y cómo había conseguido una tecnología como esa? Era algo que definitivamente tendrían que investigar a profundidad, pero sólo hasta después de que acabaran con él.
7 Minutos para Erupción Volcánica.
El combate fue complicado, y lo volvía aún más tenso el ver como el tiempo avanzaba, acercándose más al punto de no retorno.
5 Minutos para Erupción Volcánica.
Cuando la situación se veía en su punto más bajo, y parecía que el robot enemigo tenía al Delta Megazord contra las cuerdas, los Rangers del Escuadrón A lograron darle un giro a la situación, Con un movimiento sutil y rápido, lograron destruir el cañón de plasma del robot con un golpe contundente de su Delta Sword. Luego, con una serie de disparos certeros del Delta Blaster, destruyeron las piernas del robot, que se desplomó al suelo con fuerza. Y para asegurarse de que no se fuera a levantar, perforaron su torso con la Delta Sword, partiéndolo a mitad, dejándolo de esa forma fuera de acción, con una gran y pomposa explosión de por medio.
Todo aquel movimiento final les había tomado en total dos valiosos minutos.
3 Minutos para Erupción Volcánica.
—Rangers, alcancen el dispositivo activador, ¡ya! —les indicó aprensiva la Dra. Manx por el comunicador.
—De inmediato —le respondió con firmeza la voz de la Oficial Grayson que resonó en las bocinas de la computadora.
Todos observaron a continuación como el Megazord se lanzaba hacia la profunda brecha que el robot enemigo había abierto en la tierra, directo hacia donde el dispositivo había sido colocado. Pero el agujero era bastante más profundo de lo que se esperaban, y conforme bajaban la temperatura aumentaba cada vez más.
—La temperatura está llegando a los 800 grados centígrados —advirtió uno de los asistentes, mientras observaba las cifras en el monitor de su consola—. Si sigue aumentando, el escudo exterior el Megazord no resistirá.
—Lo hará —sentenció Kat con convicción—. El Delta Squad Megazord fue diseñado para resistir los efectos más extremos del espacio exterior. Resistirá.
—Pero, ¿y los Rangers…? —pronunció con precaución el mismo asistente.
—Descuiden, esto no es nada —escucharon cono respondía con absoluta confianza la Red Ranger desde su intercomunicador—. Es como un paseo por la playa. Estaremos en casa en un santiamén, y llevaremos pryanik de Tula para todos.
El comentario fue recibido con una risa divertida por parte de todos; o casi todos, pues el Comandante Cruger y el Comandante Supremos Birdy no parecían muy dispuestos a reír de momento.
2 Minutos para Erupción Volcánica.
El Megazord llegó a su destino, al punto exacto en donde el dispositivo activador se había implantado. Sería muy fácil, simplemente hacerlo volar con un disparo de su Delta Blaster, pero la Dra. Manx les había advertido que hacer eso implicaría prácticamente condenar al mundo entero, y que su desactivación tendría que ser algo más delicado. Para ello, los Rangers lo que hicieron fue colocar contra el dispositivo un inhibidor electromagnético diseñado por la Dra. Manx, que provocaría un choque capaz de freír los circuitos del dispositivo, y detener la señal que estaba alterando a los volcanes dormidos.
Pero había un problema: existía el riesgo que de que también afectara al Megazord si estaba lo suficientemente cerca. Así que tenían que colocarlo, salir volando de ahí lo antes posible, y la Dra. Manx activaría el inhibidor cuando estuvieran a una distancia segura. Y tenían apenas un poco más de un minuto para hacerlo.
—Inhibidor listo —informó la Oficial Grayson—. ¡Ahora nos largamos de aquí!
Sin más espera, encendieron los propulsores del Megazord, y salieron disparados a toda velocidad por la misma abertura por la que habían entrado. En un monitor, se marcaba el ascenso de los Rangers, delineando especialmente el punto que debían sobrepasar para no verse afectados por el inhibidor. Y aunque el Megazord avanzaba rápido, no lo hacía lo suficiente.
1 Minuto para Erupción Volcánica.
—Activen el inhibidor, ¡ahora! —ordenó apremiante el Comandante Supremo.
—El Delta Squad Megazord sigue aún en el área de afectación —advirtió rápidamente uno de los asistentes.
—Sólo un poco más —indicó Kat con seguridad—. En unos segundos el Megazord entrará en el área segura.
—Ya no hay más tiempo —insistió el holograma de Birdy, girándose hacia Cruger, que estaba sentado en su silla de mando principal, desde la cual contemplaba toda la acción—. Si esos volcanes explotan, mandaran una nube de ceniza volcánica a la atmosfera que llevarán la Tierra a otra Era de Hielo.
Cruger observó en silencio el monitor que marcaba el avance del Megazord; metro a metro hacia la superficie, a toda la potencia de su propulsor.
30 Segundos para Erupción Volcánica.
—¡Doggie! —exhortó Birdy con vehemencia.
—Les daremos unos segundos más —sentenció Cruger, tajante. Y antes de que Birdy pudiera reclamarle, él volvió a hablar primero con absoluta convicción—: Es mi decisión final.
Birdy guardó silencio, tragándose cualquier comentario que tuviera en mente.
20 Segundos para Erupción Volcánica.
10 Segundos para Erupción Vol…
La computadora no había terminado de dar su última alerta, cuando en el monitor justo se indicó el momento en el que el Megazord pasó el área de afectación del inhibidor.
—¡Ahora, Dra. Manx! —bramó el Comandante Cruger con fuerza.
Kat no vaciló ni un segundo, y de inmediato presionó desde su tableta portátil el botón que activó a distancia su inhibidor. Éste funcionó justo y como esperaban, y al instante un choque electromagnético de gran poder recorrió toda el área, acompañado de un fuerte destello de luz azulada que pudo ser visible incluso por los satélites.
Por unos segundos, todos los medidores, y todas las comunicaciones se cortaron. La sala de mando quedó ciega y sorda ante la situación, ignorantes de si acaso había funcionado o no, hasta que los sistemas volvieron a andar y pudieron sacar de nuevo sus métricas. Poco a poco, la imagen del satélite volvió a estar en línea, junto con el medidor de la actividad volcánica que, para alivio de todos los presentes, iba en descenso.
—Los niveles están bajando y volviendo a la normalidad —confirmó un asistente, justo cuando el indicador pasaba de un rojo a un naranja, y pasando a un amarillo. El peligro había pasado.
Sin embargo, no había imagen ni sonido provenientes del Delta Megazord. La comunicación seguía en silencio.
—Escuadrón A, aquí el centro de mando, ¿me copian? —pronunció Cruger en alto con voz firme. Aguardaron unos segundos, pero todo siguió en silencio—. Escuadrón A, ¿me copian?
Todos los presentes contuvieron el aliento, observando el monitor apagado, a la espera de cualquier cambio. Sin embargo, el silencio se prolongó, aumentando con él la tensión en la sala.
Cruger estaba por llamar a su equipo una tercera y última vez, antes de enviar una cuadrilla de rescate, cuando de pronto el monitor se encendió, y en la pantalla pudieron ver una imagen en primer plano del caso rojo de la Red Ranger, Charlie Grayson.
—Aquí el Escuadrón A —pronunció fuerte y claro la Ranger—. ¿Cómo se vieron los fuegos artificiales desde allá? Porque aquí fueron todo un espectáculo.
La sala de mando estalló en gritos de alegría y vítores de felicitación. Algunos, como el Comandante Cruger, se limitaron a sólo dejar escapar un pesado y largo suspiro de alivio.
La misión había sido todo un éxito.
—Bien hecho, Rangers —pronunció Cruger, orgulloso—. Vuelvan a la base cuanto antes.
—Entendido, comandante —respondió la voz de la Red Ranger desde la radio—. Pero primero pasaremos por esos pryanik.
El comentario fue acompañado de algunas risas divertidas en la sala, incluyendo la de la Dra. Manx.
—Escuadrón A, fuera.
La comunicación se cortó, y la imagen en la gran pantalla se esfumó también. El furor se prolongó por un rato más luego de terminada la transmisión, hasta que un fuerte carraspeó de Cruger hizo que todos callaran casi al instante.
—Ya habrá tiempo para festejos después —sentenció el comandante con dureza—. Preparen el andén para la llegada del Delta Megazord, e inicien de inmediato las reparaciones pertinentes. Quiero también un escuadrón de reconocimiento que se dirija cuanto antes de la zona de la pelea y recuperé todo lo que se pueda de ese robot enemigo. El imprescindible descubrir su procedencia. ¡Andando!
—Sí, señor —respondieron al unísono de la mayoría de las asistentes en la sala, y de inmediato se apresuraron a sus respectivas consolas para transmitir las instrucciones del comandante al resto del personal.
Una vez todo estuvo en movimiento, Cruger se permitió tomar asiento, e intentar retomar la serenidad. Pero no tuvo mucho tiempo para hacer tal cosa, pues el holograma del Comandante Supremo Birdy seguía en línea, y por supuesto aún tenía cosas que decir.
—Se arriesgó demasiado, comandante Cruger —indicó el holograma de Birdy, sonando severamente parecido a un regaño—. Un segundo más, y podríamos haber tenido que lidiar con una emergencia mucho más grave.
—Y un segundo menos y habríamos tenido que arriesgar innecesariamente las vidas de nuestros Rangers —replicó Cruger, con un temple más que sobresaliente—. A veces en el campo de batalla, la victoria o la derrota se deciden justo así: en un segundo.
Birdy guardó silencio, y se limitó a sólo asentir como respuesta.
Kat, de pie a lado de la silla del comandante, no asintió, pero sí que sonrió contenta por sus palabras. En el corto tiempo que llevaban trabajando, Kat se había dado cuenta de que el Comandante Cruger era el tipo de líder que siempre se enfocaba en cumplir la misión, pero nunca a costa de sus hombres. Esa era definitivamente una cualidad que ella podía apreciar.
—En eso tiene razón, comandante; no lo niego —pronunció tras un rato el holograma del Comandante Supremo con moderado entusiasmo—. Como haya sido, tengo que decir que fue una victoria espectacular. Su Escuadrón A en verdad demostró de lo que es capaz, y no decepcionó. Felicidades, Comandante Cruger. Y a usted también, Dra. Manx —añadió girándose hacia Kat—. En estos meses, su nuevo Delta Zord ha demostrado con creces de lo que es capaz.
—Muchas gracias, Comandante Supremo —respondió Kat con firmeza, parándose derecha—. Aún seguimos afinando detalles, por supuesto.
El holograma asintió complacido, y entonces añadió con mayor solemnidad:
—Tomando en cuenta esta última batalla, y las de los pasados meses, salta a la vista que su Escuadrón A se ha vuelto un formidable equipo. Posiblemente sea en estos momentos el mejor Escuadrón Ranger de la galaxia. Debes sentirte muy orgulloso de este logro, Cruger.
—Ha sido un trabajo de equipo, Comandante Supremo —respondió el comandante con voz firme, y al decirlo su atención se fijó un instante en Kat, o al menos a ella así le pareció.
—Ya lo creo que sí —añadió Birdy con orgullo—. Pero el desempeño tan sobresaliente de tu escuadrón, sólo reafirma mi decisión de elevarlo lo antes posible al siguiente nivel.
Aquel repentino comentario destanteó un poco el buen humor de la sala, en especial el de Cruger y Kat, que se vieron un tanto desconcertados al instante.
—¿Siguiente nivel? —preguntó Kat, curiosa.
—¿A qué se refiere, Comandante Supremo? —preguntó Cruger, con un sentimiento similar.
Birdy guardó silencio, sopesando posiblemente su respuesta, o las implicaciones posibles de ésta.
—¿Podemos hablar en privado? —preguntó tras un momento, y eso no hizo más que avivar la incertidumbre.
—Déjenos solos, por favor —indicó Cruger con firmeza, dirigiéndose al resto de su personal presente. Estos, sin chistar ni un poco, se encaminaron uno a uno hacia la puerta. Kat igualmente se dispuso a irse a también.
—Usted quédese, Dra. Manx —solicitó el Comandante Supremo, antes de que pudiera avanzar mucho en realidad—. Esto también le concierne.
Kat suspiró ligeramente y se giró de nuevo hacia el holograma del Comandante Birdy. Una parte de ella hubiera preferido mantenerse al margen del delicado tema que obviamente estaban a punto de tocar los dos comandantes; fue ese tipo de situaciones las que más la repelían de aceptar ella misma el puesto de Comandante.
Los tres guardaron silencio, hasta que el último miembro del personal se retiró, y sólo quedaron ellos en la sala.
—¿Qué ocurre, Comandante Supremo? —preguntó Cruger con aprensión—. Parece preocupado, si me permite decirlo.
—Te lo permito, ya que en efecto lo estoy —confesó Birdy con pesar en la voz—. Lo que estoy por decirles no debe ser compartido con el resto de su equipo; no aún, al menos. Me temo que debo comunicarles que el avance del Imperio Troobiano se ha vuelto más intenso en las últimas semanas. Hemos podido contener el combate hasta ahora a sólo unos cuantos sistemas, pero no sabemos qué tanto podremos continuar así.
Era una noticia devastadora, pero no sorpresiva. Tanto Cruger como Kat estaban al tanto de la situación en el frente, recibiendo noticias con bastante frecuencia, y de diferentes fuentes. El síntoma más visible de lo que ocurría era las cada vez mayores tandas de refugiados que llegaban a la Tierra desde mundos atacados, e incluso destruidos, por las tropas Troobianas. Había historias desgarradoras detrás de cada alienígena que llegaba al planeta intentando escapar de aquel caos y muerte, y por supuesto con el deseo de conseguir una mejor vida.
A ambos les gustaría decir que lograban obtener ambas cosas, pero también sabían que sólo unos cuántos afortunados lo hacían por completo.
Dejando eso de lado, sin embargo, aquella noticia, sumado a lo que el Comandante Supremo había comentado sólo un momento atrás, hicieron que en la mente de los dos líderes de la S.P.D. comenzará a formarse una idea de a dónde iba esa conversación. Y Birdy, por suerte, no se hizo esperar mucho antes de confirmárselo.
—Nuestras fuerzas han sido rebasadas en el frente de batalla, y necesitamos todos los refuerzos posibles. Es por ello que estoy solicitando a los mejores escuadrones planetarios para que se unan a la avanzada; entre ellos, el Escuadrón A la Tierra.
El rostro de Kat se contrajo en una expresión preocupada.
—¿Desea que el Escuadrón A se una a la batalla en los confines del espacio? —pronunció, resumiendo el asunto en pocas palabras.
Birdy asintió.
—Esperamos con esta fuerza conjunta frenar el avance de las tropas Troobianas, y quizás incluso dar un golpe certero contra éstas y hacerlos retroceder. Los estrategas opinan que éste es el mejor plan de acción para asegurar una victoria a mediano plazo, y evitar una guerra prolongada que termine por desgastarnos más de lo necesario.
Se hizo el silencio en la sala, un silencio frío. Cruger y Kat intercambiaron una mirada rápida entre ellos, y sin necesidad de pronunciar palaba alguna, ambos tuvieron claro lo que el otro pensaba; o al menos una idea general.
—Comandante Supremo —pronunció Cruger con severidad y firmeza en su voz—, entiendo mejor que nadie la gravedad de la situación que enfrentamos. Sin embargo, ¿está consciente de lo vulnerable que dejaría las defensas de la Tierra contra cualquier amenaza el prescindir de nuestro mejor escuadrón?
—Soy consciente de las implicaciones de lo que estoy pidiendo, Comandante Cruger —respondió Birdy, inmutable—. Y créame que no estoy tomando esta decisión a la ligera, y tampoco es mi intención dejar uno de nuestros bastiones más importantes como lo es la Tierra totalmente desprotegidos. Es por eso que por este medio autorizó la creación inmediata del Escuadrón B Terrícola.
—¿Escuadrón B? —exclamó Kat, intrigada.
—Tener un segundo equipo de Power Rangers de apoyo es una práctica que se ha llevado de manera exitosa en varios otros planetas, y que toma mayor relevancia dadas las circunstancias actuales. Elijan entre sus oficiales de campo y cadetes a los cinco mejores, para elevarlos al rango de Power Rangers. Este segundo escuadrón se encargaría de la protección del planeta en ausencia del Escuadrón A.
—Es un tanto prematuro lo que nos está solicitando —indicó el comandante Cruger—. Si este segundo escuadrón se encargará de aquí en adelante de la protección de la Tierra, necesitaríamos elegir con cuidado a sus integrantes.
—Tienen tres meses para realizar esta labor —sentenció el Comandante Supremo de forma tajante—, antes de requerir la presencia del Escuadrón A en el frente. Ni un día más. Así que sugiero que ambos se pongan manos a la obra cuanto antes, con absoluta prioridad.
Sin necesidad de que lo dijera, les quedó bastante claro que era una orden no negociable. Y aunque no lo hubiera sido, no era como que alguno de ellos tuviera una mejor propuesta que ofrecer. Si la situación era tan grave como lo describía, todos debían poner de su parte para que no ocurrieran más desgracias.
—Entendido, Comandante Supremo —respondió Cruger con cierta resignación, pero no por eso con menos convicción—. Nos pondremos a trabajar en esto de inmediato.
—Confío en que así será —respondió Birdy, satisfecho.
Sin más, la comunicación terminó en ese momento, y el holograma del Comandante Supremo se esfumó, dejando detrás de nuevo ese aire frío y denso que cubrió la sala completa.
Cruger se tomó un momento para digerirlo todo. Cerró los ojos, apoyó sus manos contra su consola de control, y agachó ligeramente la cabeza. Kat lo contempló en silencio, un tanto afligida y sorprendida por ver a su comandante, siempre tan firme y orgulloso, tan afectado de pronto.
—Tres meses para elegir y entrenar a un nuevo escuadrón Ranger —masculló Cruger como un pensamiento en voz alta.
Kat se atrevió a dar un paso más hacia él y hablar.
—Aunque no tuviéramos que enviar al Escuadrón A al frente, igual opino que tener un segundo escuadrón en reserva no es una mala idea. Por si… usted sabe, cualquier cosa pudiera ocurrir.
—Eso no lo discuto —concluyó Cruger sin vacilación—. Sea como sea, debemos ponernos entonces en marcha. Dra. Manx, ¿podría apoyarme con la selección de esto cinco candidatos entre nuestras fuerzas?
—Sí, señor. No se preocupe, yo me encargo de eso.
Guardó silencio un momento, y contempló al Comandante Siriano con atención. La aflicción que cargaba en los hombros, no parecía haber menguado ni un poco.
—Pero hay algo más que le preocupa, ¿no es así? —preguntó Kat, dando un paso más hacia él.
Cruger dejó escapar un ligero quejido casi doloroso. Abrió de nuevo los ojos, y fijó su mirada al frente, hacia la pantalla apagada donde hace unos minutos todos observaban el combate del Escuadrón A.
—Debo confesar que no soy del todo partidario de la idea de… mandar camaradas al frente a combatir al Imperio Troobiano, mientras yo me quedo en la retaguardia.
Kat se sorprendió un poco al escucharlo. No tuvo problema en concluir de dónde provenía aquello. Aunque no conocía toda la historia completa, no de boca del propio Cruger al menos, los archivos con respecto a la caída de Sirius eran bastante detallados, y aterradores.
Cruger se giró lentamente hacia la pared a un lado de su puesto de mando; el sitio en dónde se exponía orgulloso el Sable Sombra, una de las espadas más poderosas y deseadas del universo, y que había sido el arma insignia del Anubis Cruger durante sus años como guerrero. Muchas historias se relataban sobre él, pero de seguro no tantas como las que el propio Cruger tenía en su cabeza.
—Quizás… quizás yo debería… —masculló con voz ausente, un tanto dubitativa. Kat percibió de inmediato lo que estaba pensando, y se apresuró a intervenir antes de que esa idea terminara de cuajarse.
—La Tierra lo necesita aquí, comandante —exclamó con firmeza—. Y el nuevo Escuadrón B necesitará su guía y liderazgo.
Cruger reflexionó unos segundos sus palabras, y al final asintió de manera afirmativa.
—Tiene razón —concluyó con convicción, adoptando una postura mucho más firme—. Cada quien debe cumplir su papel en esta batalla. Gracias, Kat.
La doctora sonrió contenta al escucharlo. Así era como ella le gustaba verlo, como el líder fuerte y decidido que era capaz de guiarlos e inspirarlos con su sola presencia; como un verdadero Comandante.
Además, debía confesar que no le molestaba mucho que la llamara "Kat". Le gustaba como sonaba cuando él lo pronunciaba. Pero esa era una de esas cosas que no pensaba decir en voz alta.
—Empezaré entonces con la revisión de los posibles candidatos —indicó—. Ya tengo de hecho tres en mente.
—Quedaré atento de sus recomendaciones, entonces.
Kat asintió.
—Con su permiso, Doggie —pronunció con un tono ligeramente juguetón, justo antes de girarse enteramente hacia la puerta para retirarse también.
Aquello tomó un poco desprevenido a Cruger, pero si acaso tenía intención de decirle algo, al parecer no tuvo la claridad mental suficiente para hacerlo. En su lugar, sólo permaneció en silencio en su sitio, mirando atento a la Dra. Manx mientras salía de la sala.
NOTAS DEL AUTOR:
—Hasta donde he podido repasar e investigar, nunca se menciona el apellido de Charlie, la Red Ranger del Escuadrón A, así que me he tomado la libertad de darle uno yo mismo, y es el que se usará de aquí en adelante. Y claro, el apellido "Grayson" no es al azar.
