Buenas mis queridos lectores, primero que nada, quiero aclarar que esta historia es de contenido explicito (lemon), si la leen será bajo su criterio, de ser así, espero les guste.
Obsesión carnívora
Los meses pasaban, aquel incidente con el caso de los aulladores nocturnos seguía apareciendo en los noticieros, periódicos y sitios web. Fui condecorada por mis actos, disolver esa cedula criminal puso los reflectores sobre mí, mientras que ese zorro tonto había sido reclutado en las fuerzas de la ley, claro, después de que pasara su arduo entrenamiento.
Me encontraba en mi nueva oficina haciendo papeleo nocturno, era increíble el trabajo que me habían encomendado, ya que la mayoría de los herbívoros querían que yo atendiera sus casos, incluso los más ridículos que aparecían, estaba mas que obligada por el jefe Bogo, y aunque el no me lo exigiera, no podía darles la espalda, mi sueño siempre fue velar por la seguridad de los mas pequeños y débiles, por lo que no iba a bajar mi productividad.
-Ah... que cansada estoy- Dije a lo bajo sin dejar de llenar las formas que tenía pendientes, estaba tan concentrada que no me di cuenta cuando Nick entro a la oficina.
-De verdad sigues trabajando? Pensé que tu turno había terminado hace dos horas- El zorro se acerco hasta quedar a mi lado y dejo una taza con café en el escritorio frente a mí, acto seguido rodeo mi espalda con su brazo y poso su mano en mi hombro. -No te sobre esfuerces zanahorias-
Últimamente Nick era bastante atento conmigo, me traía la comida, café y rosquillas, a veces me daba masajes en los hombros cuando me estresaba, si no lo conociera creería que sus intenciones eran seducirme, pero seamos honestos, ese tonto zorro siempre ha sido así.
-Se que no debo sobre esforzarme, pero no puedo evitarlo- Termine de teclear unas últimas palabras para después guardar el documento y apagara la computadora.
Tome aquella taza y le di un leve sorbo al café, me encantaba que no estuviera tan caliente, mire a Nick y él también se veía cansado ya que le dejaban casi la misma carga laboral que a mí.
-Ya hay que irnos- Le sonreí al zorro, bajé de la silla, y ambos salimos de la oficina.
-Si gustas puedo llevarte, esta noche me quede con la patrulla- Me preguntó justo saliendo de la comisaria.
-No estaría mal, no tengo efectivo como para tomar un taxi- Le respondí.
Ambos caminamos por el estacionamiento hasta llegar a la patrulla, abrí la puerta y subí al asiento del copiloto, Nick también entro; una vez adentro, conecto su celular para reproducir música, encendió el motor de la patrulla y acelero. El camino fue tranquilo, ninguno de los dos hablamos, el volumen bajo de la música empezó a arrullarme hasta que me quedé dormida, era tanto el cansancio que no sentí cuando llegamos.
Los minutos pasaron, entreabriendo los ojos noté como iba subiendo los escalones del edificio donde se encontraba mi departamento, no sabia que estaba pasando, solo podía sentir un olor algo dulce entrar por mi nariz, inmediatamente supe que era el perfume de Nick, el zorro me llevaba cargando por las escaleras del edificio. El pelaje de su cuello se frotaba contra mi nariz a cada movimiento que él daba, jamás lo había admitido, pero me encantaba la colonia que el usaba en el trabajo. Una vez llegando a la puerta de mi departamento, sentí como el metía su mano en uno de mis bolsillos buscando mis llaves, por un momento me ericé con ese roce, pero seguía sin despertarme por completo.
La puerta fue abierta y cerrada tras de Nick, ya adentro de mi departamento el me llevo hasta mi cama y con cuidado me recostó en ella; escuchaba como dejo las llaves en la mesa de noche, lo que no vi ni escuche fue que él puso a cargar mi teléfono, de ahí se nublaron mis sentidos quedándome dormida de nuevo.
No sabía cuanto tiempo había pasado desde que Nick me dejo en mi cama, pero entre sueños podía sentir una filosa garra pasar por mi mejilla, de un lado a otro, de ahí bajaba a mi mentón siguiendo el camino hasta mi cuello. Esta última acción me hizo abrir los ojos pues creía que un ladrón había entrado a mi departamento, vaya sorpresa me lleve. Al momento de abrirlos pude ver a la perfección esos ojos verdes, la luz del alumbrado publico que entraba por la cortina se reflejaba en esos ojos depredadores.
-N-nick… que haces? - Decía con voz temblorosa.
-Oh nada en especial Judy, solo quería cobrarme esas horas extra que me hiciste trabajar, sabes cómo odio el papeleo- El zorro seguía pasando la garra de su dedo índice por mi cuello.
Estaba nerviosa, conocía la forma de ser del zorro, pero jamás había bromeado con algo como amenazarme con sus garras. Trague algo de saliva sin despegar mi mirada de sus ojos, no sabía cómo actuar.
-Y sabes perfectamente como, es simple, ¿qué sucede cuando un depredador tiene hambre y tiene a su presa a su merced? - Dijo con un tono frio
Nick se acercó peligrosamente a mí, por un momento pensé que me robaría un beso, pero justo dirigió su hocico hacia mi cuello, podía sentir su húmeda respiración y por leves momentos los roces de su nariz. Nick abrió su hocico y poso sus colmillos en mi cuello, inmediatamente mi cuerpo se tensó de la misma forma cuando Nick me lanzo esa mordida falsa para engañar a Bellwhether, mi pulso se acelero al igual que mis respiraciones.
-Nick detente- Quise empujarlo con mis manos, pero el de inmediato sujeto mis muñecas con fuerza y las llevo a cada lado de la cama.
-Calla coneja, aunque te resistas, no podrás evitar que este zorro te devore por completo- Apenas tuvo la oportunidad, se estiro para tomar de mi escritorio unas esposas con las cuales me amarro a la cabecera de mi cama
-Nick, esto no es divertido, déjame no estoy bromeando- Lo único que podía hacer era tratar de patearlo, pero era inútil
-Oh zanahorias, yo tampoco estoy bromeando, no sabes cuantas ganas te eh tenido- Se me acerco bastante a mi rostro y paso su lengua por toda mi mejilla
Acto seguido el zorro comenzó a desvestirme, me quito el chaleco de policía, y lo arrojo al piso, de ahí solo pude sentir como pasaba su mano por toda mi pierna derecha, frotaba, masajeaba y apretaba mi muslo. Mi intención fue gritarle, pero de inmediato el leyó esas intenciones y con su otra mano libre me tapo la boca.
-No zanahorias, no se te ocurra, solo déjate llevar, se mi presa- Esta vez Nick me susurro al oído de una forma lujuriosa.
Siguió con los toqueteos y masajes ahora a ambas piernas, acto seguido pude escuchar el click de mi cinturón siendo desabrochado, miré hacia abajo y solo vi como el zorro con una gran agilidad me despojaba de mi cinturón de policía. Supe en ese momento que no podría escapar de él, pero tampoco quería dejar de intentar persuadirlo para que se detuviera.
Apenas arrojo mi cinturón, desfajo mi blusa azul y metió su mano por debajo de está tocando mi vientre, me volví a estremecer apenas sentí esa fría garra tocándome. Solo lo miraba a los ojos como si le preguntara el por qué, hacia esto, el solo se limitó a sonreírme y siguió tocando mi vientre, parecía que estaba jugando, pero todo juego se esfumo apenas subió más su mano; tocaba mis costillas ocasionando que me retorciera levemente por las cosquillas.
-Mmhhhh- Eran los únicos sonidos que escapaban de mí, Nick se había cerciorado bien de taparme la boca para evitar que hablara.
-Judy, cálmate, algo dentro de ti sabe que esto sucedería tarde o temprano- Con esa sonrisa característica del zorro, siguió subiendo su mano hasta que logro uno de sus objetivos.
Podía sentir su cálida mano posarse en uno de mis pechos, lo primero que hizo fue apretar levemente, y de ahí con la palma empezó a frotar en círculos, esto hacia que su palma hiciera roces con mi pezón, acción que me hizo estremecerme pues, aunque no estaba de acuerdo con esto, esos roces me ocasionaban placer.
-Son exactamente como me los imaginaba, pequeños, pero firmes- dijo sin detenerse para después pasar a mi otro pecho.
Yo seguía retorciéndome de placer, pero también para tratar de liberarme, si bien me gustaba, me sentía humillada por como me tenía, era prácticamente su prisionera, o como el lo repetía, su presa. Pasaron minutos en los cuales él no había dejado de jugar con mis pechos, mis pezones estaban inevitablemente rígidos por los estímulos que me daba el zorro, el cual de ser por el hubiera seguido así por mas tiempo, pero él quería más.
-Bueno conejita, creo que lo siguiente será mas delicioso- Apenas dijo eso, me mostro una de sus garras, de ahí la acerco a mi cuello.
Me puse nerviosa por un momento, pero sentí como empezó a jalar o mejor dicho rasgar mi blusa azul, empezó desde el cuelo hasta mi pecho y de ahí termino en mi estómago, termino rasgando toda la prenda con su garra como si de tijeras se tratase, solo note una sonrisa malévola e hizo hacia los lados la prenda cortada; dejándome completamente desnuda del torso para arriba.
-Oh si… justo lo que quería ver- Se relamió los labios al ver mis pequeños pechos al descubierto.
No sabia como reaccionar, una parte de mi quería golpear a Nick en la cara, pero otra parte de mi se sentía… ¿alagada? No sabia como describirlo, era algo que jamás había sentido, el hecho de que ese zorro me tenía ahí en contra de mi voluntad, me hacia sentir algo nuevo, algo que iba a crecer de poco a poco hasta volverse una obsesión.
Nick, sin dejar de taparme la boca se arrodillo en la cama a mi lado, agacho la cabeza acercando peligrosamente su hocico a mis pechos, le lance una mirada de desprecio, pero el solo se mofo y acto seguido empezó a lamer mis pechos; frotaba su lengua contra mis pezones como si de caramelos se trataran. Pasando los segundos, mi expresión de odio cambio a una de placer, y de no ser por que la mano de Nick tapaba mi boca, se hubieran escuchados mis gemidos por todo el departamento, algo que el zorro notaba.
-Vaya vaya zanahorias, acaso estas gimiendo- Dijo antes de relamerse los labios. -No te culpo, después de todo estas siendo devorada, y debo de decirte que tienes un sabor exquisito, justo como me lo imagine-
El zorro siguió degustando de mis pechos por varios minutos mas hasta que se canso de estar en esa posición, por lo que regreso a acostarse a mi lado solo que esta vez quito su pata de mi boca; tome una gran bocanada de aire, el solo esperaba que le fuera a replicar, yo quería hasta reventarle mi mano en su cara, pero mi otra parte quería que siguiera; para fortuna de Nick, esa otra parte mía logro controlarme.
-No sabes como te odio maldito zorro- Agitaba mis brazos haciendo que las esposas de metal sonaran atrás de nosotros.
-Eso dices, pero si no fuera por mí, los vecinos hubieran escuchado tus gemidos- Paso su brazo por encima de mi vientre como si me fuera a abrazar, pero solo coloco su mano en mi cadera. -Estas caderas pueden volver loco a cualquier depredador, bastante carne para degustar, aunque… lo que yo prefiero es…-
Sentí y veía como el zorro llevaba su mano peligrosamente hacia mi entrepierna, mi respiración se aceleró al mismo tiempo que trataba de cerrar las piernas con la mayor fuerza que podía ejercer, pero él lo evito con su otra mano al jalar mi pierna hacia él.
-Nick no lo hagas por favor, déjame en paz- Por más que quería cerrar mis piernas, él me podía someter como quisiera con su fuerza superior.
-Te lo repito Judy, déjate llevar, será más fácil para los dos si me dejas continuar- Me lamio la mejilla, aunque esta vez fue bastante cerca de mis labios.
Sin poder evitarlo, el zorro finalmente coloco su mano en mi entrepierna; lo único que separaba mi intimidad de su mano era ese pantalón tipo malla que usaba por comodidad, me quede callada duran esos primeros segundos en los que Nick no movía su mano, tan solo la dejo ahí esperando alguna reacción mía, hasta que de un momento a otro empezó a frotar esa mano anaranjada. Me sentía tan extraña, el que Nick me estuviera haciendo esto no me lo podía creer, pero sin duda alguna, estaba empezando a sentir satisfacción, tanto era así que, que en algún momento sin darme cuenta yo era la que estaba manteniendo las piernas abiertas para que el siguiera jugueteando.
-Vez? Así de sencillo era ¿tanto te costaba cooperar? - Lanzo una risa burlona.
Odiaba cuando se reía de esa forma, pues solo la escuchaba cuando el me echaba en cara cuando me equivocaba con algo, o cuando se quería sentir superior a mí, que, si bien sabia que solo me quería hacer enojar, esta vez era con toda la intención de que me sintiera humillada.
Nick siguió con esos frotes a mi entrepierna; ahora que ya no estaba ocupado sosteniendo mi pierna, regreso a jugar con mis pechos. Me estaba odiando a mi misma, pues no podía creer que le estaba dejando sencilla la tarea de… ¿abusar de mí? Claro que estaba abusando de mí, me tenía esposada, pero si esto era un error, ¿Por qué lo estaba disfrutando tanto? No podía que ese zorro me resultaba atractivo, pero jamás me imaginaba estar a su lado como pareja, entonces ¿Por qué me estaba gustando esto?
-Bueno Judy… vamos a la siguiente parte- Su voz me saco de mis pensamientos.
Dejando mi entrepierna, el zorro elevo su mano hasta mi vientre para así meter la punta de sus dedos debajo del elástico de mi pantalón. Hice un leve pataleo para que no hiciera eso, obviamente fue inútil.
-No te atrevas Nicholas- Esta vez mi voz sonaba mucho más seria y agresiva.
El zorro se detuvo por unos segundos y me miro a los ojos, ya que jamás le había dicho por su verdadero nombre, fingió que iba a retroceder su mano, solo me sonrió de forma retadora; al siguiente segundo, metió toda su mano por debajo de mi pantalón y mi ropa interior. Una electrizante sensación recorrió todo mi cuerpo, desde la punta de mis orejas hasta mis pies, mis piernas se cerraron de golpe por puro reflejo, era una sensación indescriptible, una mano que no era la mía estaba tocando directamente mi zona más íntima, mire a Nick y lo que presencie me helo la sangre.
La sonrisa de Nick había cambiado completamente, no era esa risa burlona la cual tenia siempre, sino que era esa expresión de depredador que había mostrado cuando "recibió" la dosis de esa droga morada. A pesar de la poca luz en la habitación, podía ver perfectamente esos filosos colmillos, relucientes y letales; dichos colmillos se acercaron a una de mis orejas mordiéndola muy ligeramente para después susurrarme.
-Que tenemos aquí… parece que a la conejita le gusta ser la presa- Me susurro mientras me toqueteaba ahí abajo,
Los siguientes segundos frotó mi intimidad en círculos, como si untara crema en alguna otra parte del cuerpo; no podía evitar que de mi boca salieran ligeros gemidos, unos que le gustaban tanto al zorro. Poco después el saco su mano de mi pantalón y me la mostro. Me avergoncé tanto por lo que veía, pues la mano del zorro se veía empapada y con hilos de mis fluidos escurriendo entre sus dedos. Mi cuerpo solo le daba la razón al zorro, todo esto lo estaba disfrutando.
-Interesante que con tan poco te hayas puesto así- Dijo con entre risas para después llevar sus dedos a su boca y lamerlos
-No seas asqueroso! – Le replique
-Asqueroso? Oh vamos, ya eres una adulta conejita, que acaso no me dijiste que los conejos saben de "multiplicación", bueno… quiero comprobarlo-
Apenas termino esa frase, él se levanto de la cama, desabrocho los botones de su camisa, se quitó el cinturón y ambas prendas las arrojo al otro lado de la habitación. Si bien, ese zorro no tenía el físico de un animal mas fornido, me llamaba la atención. Acto seguido se quitó el pantalón quedando solo en ropa interior.
-Ya basta… ya te divertiste bastante- No podía dejar de verlo.
-Claro que ya me divertí, pero es hora de volverte mi presa- De un salto subió a la cama.
Se coloco en el filo de la cama, levanto mis caderas con facilidad y muy lentamente recorrió mis pantalones junto a mi ropa interior, ya ni siquiera trataba de patearlo pese a que estaba en la posición perfecta para recibir un golpe de mi parte. Veía como se mordía el labio inferior, hasta que de un solo movimiento me dejo completamente desnuda. Me sentía vulnerable, por culpa de las esposas de metal no podía intentar cubrirme, la mirada del zorro me recorría todo el cuerpo, podía ver como disfrutaba tenerme así, sin escape alguno.
-Que… deliciosa te vez zanahorias, quiero creer que seré el primero en esto, el primero en probar esta carne…- Me abrió de piernas y se coloco en medio de ellas.
Se quito su ropa interior y lo que vi me hizo tragar saliva, era el miembro canino de ese zorro, ya erecto y listo para hacerme suya, algo que inconscientemente quería. Se acerco peligrosamente hasta mis labios, por un momento pensé que me besaría, pero solo estiro sus manos detrás de mi cabeza y me quito las esposas.
-Se que no harás nada estúpido, se que… esto quieres- Me susurro al oído.
Estaba mas que claro que esto era lo que quería, si me hubiera liberado minutos antes, de una buena bofetada no se hubiera salvado, pero ahora… lo único que hice fue rodear su cuello con mis manos, como si no quisiera que se alejara y continuara.
-Jum… dime conejita, ¿Qué es lo que deseas?- Me le pregunto mostrándome sus colmillos.
-Yo… yo deseo que me devores- Esa frase salió de lo mas profundo de mi subconsciente.
-Bueno… este depredador que te comerá como se debe-
En ese momento, frotó su nariz contra la mía, mis labios sintieron lo duro de sus colmillos, y algo que llevaba queriendo sin saber desde hace tiempo, sus labios hicieron contacto con los míos, formando un raro pero erótico beso. Nick jalo una almohada, levanto mis vaderas y la coloco debajo de mi espalda baja, abrió ligeramente mis piernas y acerco su miembro a mi intima entrada. Estaba lista.
-Hazme tuya…- Apenas dije eso, el zorro hizo su primero movimiento.
Sentía como si me cayera de la cama, me sacudí y desperté abruptamente, miraba para todos lados buscando al zorro, pero solo la penumbra invadía mi departamento. Me senté bruscamente ocasionando que todo me diera vueltas, me sentía mareada y desorientada. Una vez calmada pude notar que llevaba puesto mi uniforme policiaco; no entendía lo que estaba sucediendo. Mire mi teléfono en la mesa de noche, lo tome y al encenderlo vi un mensaje de Nick que decía "vaya sueño tienes zanahorias, nos vemos mañana, descansa"
-Pero que carajos…- Deje el celular en la mesita.
Mire el reloj, eran las 3:40 am, de ahí mire mi entrepierna y con miedo metí una de mis manos por debajo del pantalón, en efecto, podía sentir mi ropa interior bastante húmeda, si no es que empapada, ese sueño se había sentido bastante real, mi respiración se aceleró ya que por alguna razón me sentía culpable de lo que soñé. Traté de controlar mi respiración, que por fortuna me pude estabilizar rápido. Ya calmada mire un calendario que tenía colgada encima de mi escritorio, cerciorándome de que el sueño se debiera a la llegada de mi temporada de celo; para mi mala suerte no era así, no podía creer que ese deseo que ni yo sabía que tenía, me había llevado a fantasear de esa forma con mi amigo.
Quitándome el uniforme y cambiando mi ropa interior, dos preguntas me llegaron a la mente ¿Nick me vera de esa forma? ¿Soy la presa perfecta para ese zorro carnívoro? Solo negué con la cabeza y me acosté para tratar de dormir, que a la mañana siguiente tendría aun mas trabajo del que esperaba…
Fin de la primera parte, espero les haya gustado, este es mi primer fic erótico que publico (una disculpa si llego a tener errores ortográficos), y si han llegado hasta aquí les agradezco que se hayan tomado su tiempo para leerlo, probablemente esta historia será d capítulos, espero sus comentarios y sin mas que decir nos vemos.
