Buenas mis queridos lectores, para aquellos que se tomaron el tiempo en dejar un comentario se los agradezco mucho, me alegra saber que les gustara el primer capitulo de mi historia, historia que por cierto se pondrá cada vez mas elevada de tono, espero les guste este capítulo, los dejo con él.
Capítulo 2: Una distracción
Veinte minutos, era lo que faltaba para que iniciara mi turno en el trabajo, obviamente iba con retraso, ya que apenas había tomado el tren hacia el centro de la ciudad donde se encontraba la comisaria. ¿La razón? Sencilla, después de aquel sueño tan abrumador, me había quedado despierta por una hora aproximadamente, no podía conciliar el sueño por el mar de dudas que era mi mente; esto ocasiono que me levantara tarde y ahora iba a perder mi bono de puntualidad.
—Pero que te pasa hopps, tú no eres así— Se regañaba con voz baja
Mientras el tren estaba en movimiento, iba texteando con velocidad una excusa para el jefe con la esperanza de no perder ese bono, a la par, le mandaba mensajes a Nick pues no respondía a ninguno desde que salí de mi departamento. Todo esto me ponía nerviosa, pues no sabia si verle la cara a ese zorro me afectaría mas de lo que ya estaba por el sueño.
Hice tiempo escuchando música y jugando un juego que llevaba meses que había descargado, era bastante adictivo, perfecto para los viajes en transporte, desconectada de lo que sucedió a mi alrededor, escuchaba el último disco que había lanzado Gazelle; hasta que un aroma algo… extraño invadió mis fosas nasales. Mi nariz se movía tratando de buscar de donde proviene ese olor, esto me llevo a girar mi cabeza hacia la derecha, vaya sorpresa me lleve. Nunca me di cuenta de que un león se había sentado a mi lado, parecía ser algo joven pues su melena estaba poco crecida; mi mirada se desvío a su celular, que realmente se concentro en sus manos, específicamente sus garras, esas armas letales que en la antigüedad eran usadas para atrapar a sus presas. Estos pensamientos repentinos me hicieron tener un escalofrío en la espalda baja; afortunadamente la vibración de mi celular me regreso a mis asuntos.
Miré el celular y vi un mensaje del jefe —Ah… excelente— Dije con calma.
El jefe Bogo había sido comprensible con mi retraso, esto gracias a que no tenia ni un solo retardo desde que me volví policía. Solo me dejo en claro que sería la única vez que me justificaría el llegar tarde, que de hecho no seria mas de quince minutos de tardanza, aun así, apenas el tren se detuvo, salí corriendo de la estación con algo de prisa, tenia que caminar aproximadamente cinco minutos más, que por fortuna el clima estaba perfecto para los transeúntes.
Entre a la comisaria sin siquiera saludar al oficial Garraza, me dirigí a la oficina donde checábamos la entrada en una computadora; veinte minutos era lo que tenia de retraso, solo mire al piso y maldije el haber tenido ese sueño, lance un suspiro y me gire para salir de esa oficina e ir a la mía, justo me gire y pude ver al jefe recargado en el marco de la puerta viéndome con desaprobación.
—Que sucedió Hopps? Es la primera vez que llegas tarde, eso es nuevo en ti, ¿todo bien? — Me pregunto con preocupación
—Si todo bien jefe, es solo que mi despertador no sonó, pero le garantizo que no volverá a suceder— Dije bastante apenada.
—Eso espero hopps, bien, ve a trabajar— Se giro con la intención de irse.
—Jefe! Espere, ¿y Nick? — Lo detuve con mi pregunta.
—El llego un poco más temprano a petición mía, teníamos que enviarlo a investigar un tema al otro lado de la ciudad, para ser precisos a las afueras del distrito del desierto— Dijo con serenidad, pero se notaba la prisa de irse
—Oh… es solo que no me aviso nada—
—Cierto, el me dijo que te avisara que dejo cargando su celular, parece ser que al descuidado se le olvido cargarlo anoche— Me miro seriamente y alzo una ceja. —¿Algo más Hopps? —
—No jefe, ya no le quito más de su tiempo— Dije un poco mas aliviada
—Perfecto, por cierto, Hopps, te recuerdo que esta semana te toca a ti y a ese zorro hacer el papeleo de detenciones, te deseo suerte— Lanzo una sonrisa burlona y se fue.
Me quede helada, había olvidado por completo que esta semana teníamos que realizar y archivar todo ese papeleo, eran varias cajas llenas de papeles los cuales teníamos que capturar en la base de datos de la comisaria, y ahora con Nick afuera me tocaría todo el trabajo a mi sola; solo lance un suspiro derrotado, así comenzando a caminar hacia el cuarto de archivos.
Cajas y mas cajas pesadas era lo que llevaba de la habitación de archivos hacia mi oficina; llevaba cerca de diez cajas, que desafortunadamente solo podía de una en una. Frustrada, apile tres cajas con la suficiente confianza de que podría moverlas sin que se me cayeran, fatal error. El que uno tuviera que bajar tres escalones en ciertas partes de la comisaria no ayudaba en nada, sobre todo si cargabas algo pesado o que te dificultara la vista, di un paso con la intención de bajar esos escasos escalones cuando la torre de tres cajas comenzó a ladearse ocasionando que perdiera el equilibrio; el peso de las cajas me llevo consigo hacia adelante, vaya golpe iba a dar en el suelo, solo cerré los ojos esperando tocar el suelo, afortunada o desafortunadamente sucedió algo que me haría cuestionarme a mi misma.
Antes de tocar el piso, sentí que algo me sostiene por mis caderas, abrí los ojos y efectivamente, estuve a unos treinta centímetros de que mi cara impactara contra el duro suelo. Asustada, mire hacia mi estómago y ahí se encontraba una mano bastante grande sosteniéndome. Es mano era grande y atigrada, con unas filosas garras entre escondidas en los dedos de su dueño, los poco segundos en esa posición me parecen eternos. Podía sentir a la perfección lo robusta de esa mano tocar mi vientre mientras que la otra rodeaba mi cintura por completo, era como si ese alguien estuviese sosteniendo a una muñeca, una vulnerable y pequeña muñeca.
Una vez más, esa sensación recorrió toda mi espalda baja, solo que esta vez se dirigió desde por la cintura hasta llegar a mi vientre y de ahí bajar con rapidez a mi entrepierna; Con algo de temor giré mi cabeza y lo que vi me hizo sentirme aun mas indefensa. Unos ojos de color ámbar mirándome fijamente, las pupilas contraídas por completo, esos ojos felinos depredadores estaban clavados en mí, su rostro parecía borroso pero ciertos rasgos no los podía ignorar. Mi respiración se acelero y algo me decía que saliera huyendo de ahí, pero mi cuerpo no respondía, sobre todo al notar esos colmillos que se veían a cada movimiento de la boca de ese animal, ¿Acaso era mi final? Quizás se trataba de un criminal que se había escapado de su celda.
—Judy, estas bien? — Su voz me hizo regresare en sí.
Después de que mi subconsciente dejo de jugar conmigo, la imagen de ese felino gigante se aclaró, vaya sorpresa me lleve; era el oficial Fangmeyer, un tigre miembro de la ZPD, el cual pudo evitar mi caída con su velocidad y reflejos felinos. No podía creer que una simple acción como esa me había llevado a imaginar toda una escena de depredador/presa, en definitiva, estaba mal.
—Si… estoy bien, creo que llevar tantas cajas no fue la mejor de mis ideas— Apenas dije eso, el oficial me dejo en el suelo.
—Mas cuidado la próxima vez, y si necesitas ayuda, estoy libre— Se agacho y levanto las cajas.
—De verdad gracias, pero esas eran las ultimas que me faltaban por mover— Le respondí
Me acomode el uniforme y sin decir nada, el solo me ayudo a llevar las cajas hasta mi oficina, las apilo junto a las que ya había dejado ahí, y se giro para irse no sin antes dedicarme una sonrisa amable. Lancé un suspiro, le puse el seguro a la puerta y de un salto subí a mi silla con la intención de empezar mi jornada laboral archivando o mejor dicho transcribiendo todos esos papeles, solo había un tema extra, del cual hasta ese momento no me había dado cuenta. Sentía un leve hormigueo en mi entrepierna, primero pensé que se debía al mal acomodo de mi ropa interior, no podía estar mas equivocada.
Con temor desabroche por un momento mi cinturón, con una mano estire levemente el elástico de mis pantalones y metí mi mano por debajo de estos; apenas sentí una ligera humedad en mi ropa interior, trague saliva y casi arrojo mi taza del café por mera frustración. No podía creer que esa pequeña interacción con Fangmeyer me había excitado, pero ¿Por qué?! Si lo que había sentido era miedo, por sentirme una presa en peligro. Definitivamente había perdido la cabeza, lo que ahora necesitaba era una distracción, y que mejor distracción que mas de diez cajas con trabajo, solo me dedique a teclear y copiar los archivos.
Pasaba de medio día, la hora del descanso y la merienda había llegado, dejé de lado todo el papeleo y me dirigí al comedor. Vaya sorpresa me llevé, al atravesar el marco de la puerta del comedor solo vi a Garraza comiendo tranquilamente en una de las mesas. Calenté mi comida mientras lo veía, no podía negar que ese guepardo regordete me parecía tierno; una vez el horno de microondas hiso ese pitido, tomé mi comida y por mero morbo me senté al lado del felino, con la intención de notar si mi cuerpo reaccionaba de la misma forma que con ese león del tren o el otro policía.
—Hola Judy, buenas tardes— Me dijo con amabilidad mientras masticaba
—Buenos días Garraza, una disculpa si no te salude en la mañana, es solo que llegue tarde y quería darme prisa para checar mi ingreso— Dije algo avergonzada
—No te preocupes, yo entiendo jiji, a nadie de la oficina le gusta llegar tarde, el jefe sabe bien como desquitarse— Sigue comiendo.
—Y que lo digas, ya se cómo lo hace— Dije refiriéndome a todo el papeleo que tenia —Hablando de la oficina, ¿Y todos los demás?
—Hoy hubo varios incidentes en la ciudad, unos menos importantes que otros, pero aun así la mayoría está en campo— No dejaba de comer ni siquiera al hablar.
Miraba con detenimiento su hocico, veía esos colmillos filosos destrozar los pedazos de comida que ingresaban a su boca, también el como sujetaba sus cubiertos con sus garras, pero a pesar de mi insistencia, no me generaba nada el tener tan cerca a ese felino, al contrario, me sentía tranquila pues sabia que Garraza no le hacia daño ni a una mosca, quizás el hecho de ver tan tierno y adorable a ese guepardo, no me generaba esa sensación de ser una presa en peligro. Pensándolo bien, quizás podía confiar en Garraza y revelarle el como me estaba sintiendo con toda esta situación; tome una bocanada de aire y me arme de valor.
—Oye Garraza, quisiera hablar contigo— Le dije sin siquiera verlo, solo veía mi comida.
—Claro Judy, sabes que puedes confiar en mi— Tomo su bebida y le dio un trago.
—Es solo que… últimamente me eh sentido muy extraña, aunque primero que nada te tengo una pregunta algo inusual— Esta vez si lo miraba a los ojos —Ustedes los depredadores… ¿Cómo ven a las presas? —
El pobre guepardo casi se atraganta al escuchar esa pregunta mía, tocio un par de veces y se giro para verme, incluso había dejado sus cubiertos en la mesa.
—A que te refieres? — Se veía nervioso.
—Si… que ustedes al ser depredadores, ¿cómo ven a las presas como yo? De verdad necesito que seas muy honesto, esta platica no saldrá de aquí— Trate de calmarlo.
—Bueno… es una pregunta que jamás me había planteado, pero… si te refieres a que, si los vemos como comida, estas equivocada, al menos yo no los veo así— Se veía aun confundido.
—Es solo que, con el asunto de los Aulladores, me llegaron muchas dudas, si un carnívoro sin la necesidad de esa droga podía mostrar esos antiguos instintos que sus ancestros depredadores tenían— Trate de ser más clara.
—Bueno… debo admitir que los carnívoros tienden a ser mas agresivos o impulsivos, pero jamás había escuchado de un carnívoro atacar a otro animal solo porque sus instintos mas antiguos salieron a flote, ¿por qué tanta duda conejita? — Me cuestiono
—Prometes no decírselo a nadie? — Sabia que, aunque no le preguntara, la discreción permanecería.
—Lo juro, tu secreto está a salvo conmigo— Puso su mano en su pecho jurando.
—Es solo que… hace unas noches soñé algo… extraño, en este sueño yo… era perseguida por un depredador, él sabía perfectamente mi debilidad— Cambié por completo el sueño —Me sentía asustada, pero a la vez… la adrenalina me gustaba.
—Bueno… eh escuchado que la mayoría de los sueños que nos afectan, son mensajes del subconsciente, que nos quieren mostrar la verdad, por ejemplo, yo antes no era fan de Gazelle, pero muchas veces soñaba ser uno de sus bailarines estrella, ¿Qué paso después? No eh parado de escuchar su música o asistir a sus conciertos— Me explico
Al principio esa comparación me pareció muy tonta, pero era prácticamente lo que me sucedió, ¿Y si era cierto? Y si el hecho de sentirme vulnerable ante alguien mas grande y con mas fuerza que yo me gustaba, no quería aceptarlo, pero, aunque no quisiera, mi subconsciente haría todo lo posible para que terminara por aceptar ese deseo que me perturbaba.
—Acaso… es Nick? — Me cuestiono con una sonrisa
—Que? — No entendí
—Que si por culpa de Nick, tú te sientes así—
—No no no, imposible, el solo es mi compañero, no hay nada entre nosotros— Aclare con rapidez.
—Es una lástima, puede que no tenga el físico de un guepardo, pero si tengo esa perspicacia, y créeme que me eh dado cuenta de cómo se miran— decía aun con esa sonrisita plasmada en su rostro
—Garraza… en primera, jamás andaría con alguien del trabajo, en segunda, yo soy una coneja y el un zorro— Me mostraba bastante seria.
—Una coneja que tiene sueños raros con carnívoros, y un zorro que sabe mucho de ti, no te parece mucha coincidencia que ese "depredador" de tu sueño supiera tu debilidad? — Me tenía atrapada.
—Garraza… yo…— Justo me hizo una seña para interrumpirme
—Solo piénsalo, te lo dejo de tarea— Se levanto y tomo sus cubiertos —Solo te diré una cosa, que te guste sentirte sumiso, es mas normal de lo que crees—
El guepardo me guiño un ojo como si hablara de si mismo, solo vi como dejaba sus platos en el lavaplatos para después retirarse del comedor y continuar sus labores. Ese felino me había dejado con mas dudas que respuestas, ¿y si era cierto que me gustaba Nick y solo quería sentirme sometida por su naturaleza depredadora? Solo había una forma de descubrirlo, y era incitando a ese zorro a que mostrara sus sentimientos por mí, ¿pero como hacerlo? Tendría que ser ingeniosa, pues el era un zorro muy astuto y se podría oler lo que tendría entre manos.
Faltaban quince minutos para que mi turno terminara, había logrado archivar digitalmente todos los documentos pendientes, y para mi mala suerte, ese zorro tonto aun no regresaba, preocupada le mande un mensaje al jefe, pero el simplemente me respondió que Nick iba a tardar mas de lo debido; solo lance un suspiro y apague la computadora, organice mis cosas en mi maleta, me quite el uniforme y me vestí con ropa casual, así saliendo de la oficina, cheque mi salida y fui a con Garraza para despedirme, el solo alzo la mano para decirme adiós pues estaba hablando con otro policía, no quería interrumpirlos por lo que seguí con mi camino.
Parada en la estación de metro, esperando el siguiente tren, notaba como las nubes se oscurecían al mismo tiempo que el sol iba desapareciendo por el horizonte, era evidente que la lluvia se acercaba.
—Maldita sea Nick, hoy era el perfecto día para que me llevaras a mi departamento— Maldije a lo bajo.
No llevaba paraguas alguno, así que tocaría caminar debajo de la lluvia en dado caso que el aguacero se soltara. Minutos después el tren se detuvo y pude subir a uno de los vagones, afortunadamente, no iba tan lleno. Me puse mis audífonos y me disocié por completo del entorno, estaba cansada de tanto trabajo, tan solo quería llegar a casa y tumbarme a dormir, que tampoco el desvelo de la noche anterior ayudaba.
Pasaban las estaciones, estaba cada vez mas cerca de mi destino, para mi mala suerte un resplandor atravesó la ventana e ilumino todo el vagón, un relámpago había sido el culpable, en definitiva, no me iba a salvar de mojarme por la lluvia. El vagón se iba vaciando, yo me mantenía enfocada en mi música y en contestar mensajes que llegaban a mi zoosapp, esto me llevo a ignorar el hecho de que uno de los pasajeros me había estado observando desde varias estaciones atrás.
El tren llego a la estación en la que yo bajaba, se detuvo y abrió las puertas, se bajaron la mayoría de los pasajeros incluso aquel que no despegaba los ojos de mí. A paso veloz abandone la estación de trenes, aún quedaban varias calles para llegar a mi departamento, y quería mojarme lo menos posible, sobre todo no quería que mi maletín y mis cosas se mojaran, solo que tenía un seguidor.
La lluvia empeoro, trate de acelerar el paso, pero el viento me empujaba ligeramente hacia atrás, me odiaba a mi misma por no haber visto el canal del clima en la mañana, así me habría preparado para esto. Ni un alma se encontraba recorriendo esas solitarias calles, ya sea por la hora, o por la tormenta. Me detuve unos momentos debajo del toldo de una tienda, abrí mi maleta y metí todo en una bolsa de plástico que siempre llevaba conmigo, así nada se arruinaría. Guarde todo de nuevo en la maleta, pero antes de eso tome mis llaves para abrir rápidamente la puerta del edificio donde vivía, las guarde en mi bolsillo y seguí.
Continue caminando, solo me faltaban tres calles para llegar, pero al pasar al lado de un callejón alguien me tomo por los hombros y me jalo hacia adentro de este, me arrojo contra el piso haciendo que mis manos y rodillas se llenaran de lodo, apenas pude ver como una figura encapuchada se me acerco para tomarme del cuello y empujarme contra la pared, estaba en shock, pero mi instinto de supervivencia me hizo darle una patada. Con esa patada me di cuenta de la fortaleza del animal que estaba frente a mí, su estatura era más del doble que la mía, iba a ser inútil tratar de defenderme solo usando mi fuerza.
Trate de escapar corriendo hacia adentro del callejón ya que el animal bloqueaba la entrada, desafortunadamente el logro alcanzarme, me tomo por las orejas, me levanto y me llevo hasta una esquina donde nadie podía ver lo que pasaba, trataba de patearlo nuevamente, pero el sostuvo con fuerza una de mis patas con la mano que le quedaba libre, de ahí uso el peso de su cuerpo para aprisionar mi otra pata contra la pared, ahora sí que no podía escapar. Trate de golpearlo en el pecho, pero era inútil, solo mire su cabeza con la esperanza de ver debajo de su capucha y tratar de identificarlo, pero la escasa luz y la lluvia no me dejaba hacerlo.
—Mas te vale dejarme en paz… soy policía— Trataba de amenazarlo para que me soltara.
Él solo se rio a lo bajo ignorando lo que le decía, lo único que podía identificar era que poseía un hocico alargado que apenas y sobresalía de la capucha, por lo que podía tratarse de algún canino. Quise agarrar mi maleta para sacar mi arma tranquilizante y así defenderme, pero apenas lo intente, salto mi pierna, tomo el maletín y con fuerza la arranco de mi mano arrojándola unos metros lejos de mí, de ahí volvió a sujetarme la pierna. No sabia que hacer, muchas cosas pasaron por mi mente, entre ellas que esto era algún tipo de venganza por encerrar a algún criminal, o algo por el estilo.
—Por favor, déjame, toma mi dinero y vete— Dije casi que suplicando.
—No es dinero lo que quiero— Sonó una voz rasposa.
Segundos después note como la mano que sujetaba mi pierna, la usaba para frotarla en vez de sujetarla, esta acción me hizo darme cuenta de que ese desgraciado quería algo más que robarme. Me sentí asqueada en cuanto el empezó a lamer mi mejilla, pero apenas sus colmillos hicieron contacto con mi húmedo pelaje, esa sensación apareció, mi respiración se aceleró mas de lo que ya estaba.
—Nadie va a escuchar tus gritos conejita, serás toda mía— Dijo de forma perversa
Dejo de sujetarme las orejas, pero justo después me tomo del cuello, apretó con algo de fuerza haciendo que sus garras se enterraran levemente, quise gritar, pero ese animal estaba casi asfixiándome. Sus toqueteos ya iban por la parte de adentro de mi pierna, e iba subiendo peligrosamente, por mi parte coloque mis manos en la muñeca de la mano con la que me sostiene del cuello, le daba golpes y arañazos para que me soltara, de verdad me sentía tan denigrada y vulnerable. Todo este esfuerzo fue inútil, solo veía como su mano desaparecía por adentro de mi pantalón, y hacia aun lado mi ropa interior.
—No lo hagas…— Apenas y me quedaban fuerzas para hablar
—Que tenemos aquí— dijo entre dientes
Su mano se habría paso hasta llegar a mi intimidad, apenas sentí esas filosas garras tocarme ahí abajo, mi otra parte se apodero de mí, mis músculos se tensaron y a la vez afloje el agarre de mis manos dejándolas caer a los lados, estaba cediendo ante él. Una poderosa corriente paso por todo mi cuerpo, arqueaba mi espalda y mis piernas se querían cerrar involuntariamente, los dedos de ese canino estaban adentro de mí, me sentía mal pues era repulsivo lo que me hacía, pero a la vez lo estaba… disfrutando por como me sometía. Mis respiraciones se transformaron en ligeros gemidos; sin poder evitarlo arroje uno mas fuerte en cuanto ese animal empezó a morder mi oreja derecha.
—Eso conejita, lo disfrutas no es así— No paraba de denigrarme.
Mi cuerpo se estremecía y mi interior se ponía cada vez mas húmedo, era obvio que el lo notaba, por lo que aumentaba los movimientos de sus dedos. Pasando los segundos no podía creerle lo que estaba a punto de pesar, el estaba a punto de ocasionarme un orgasmo, trataba de resistir el llagar a ese punto, pero sería inútil. Un relámpago oculto un ultimo gemido, lleve mis manos a mis bolsillos relajándome completamente, ¿De verdad iba a dejar que ese desgraciado me hiciera llegar al éxtasis?
—¿Ya estás cerca verdad? Puedo sentir lo húmeda que estas, sucia coneja, en el fondo te gusta ser sometida por alguien más fuerte que tu— Me decía con bastante lujuria en su voz.
Lo que más odiaba, es que él tenía razón, estaba a punto se ceder a mis instintos mas bajos, pero por fortuna, al tener las manos en los bolsillos, pude sentir mis llaves en el bolsillo izquierdo. Abrí los ojos por completo recordando los llaveros que tenía, entre ellos había un mini gas pimienta; saque el llavero de mi bolsillo, apunte el gas pimienta a su hocico y lo presioné. El líquido salió disparado, rociando por completo su nariz y ojos; para su mala fortuna, al ser canino y tener su olfato mas desarrollado, el gas pimienta le afecto aún más. Desorientado me soltó y dio unos pasos hacia atrás, por mi parte di una gran bocanada de aire, me compuse un poco y le propiné una buena patada en sus testículos.
El sujeto se encontraba tirado en el piso retorciéndose de dolor; antes de que se recuperara, barrí la zona con mi vista hasta que localice mi maletín, corrí hacia él, lo abrí, saque unas esposas de metal y mi taser, regrese a con el maldito. Estaba gatas queriéndose parar, pero fui más rápida, me acerque a él, coloque el taser en su cuello y lo active. De un momento a otro, el canino se desplomo en el suelo; ya inconsciente le coloque las esposas.
Estaba temblando, marque al número de emergencias de forma anónima, y explique lo que había pasado, dejando en claro que el sujeto estaba inconsciente en un callejón, para mi tranquilidad tuve repuesta rápida pues ya venían por el para encerrarlo. Quise quedarme para ver como se lo llevaba una patrulla, pero no pude, mi interior en mi me estaba pidiendo algo, algo con urgencia. Solo dejé al desgraciado ahí tirado y salí corriendo hacia mi departamento.
La lluvia aun no cedía, lo bueno es que servía como una distracción para mis pensamientos, una distracción que acabaría una vez entrara a mi departamento. Usé la llave para abrir la puerta del edificio, subí con velocidad por las escaleras dejando huellas detrás de mí, estaba completamente empapada por la lluvia. De verdad esperaba no toparme con mis vecinos ruidosos, no estaba de humor. No había nadie en el pasillo, llegue a mi departamento, y con la mano temblorosa metí las llaves por el cerrojo, abrí la puerta, entre y azote la puerta detrás de mí.
Me desvestía en camino al baño, podía sentir como mis manos y piernas temblaban, pero sabía perfectamente que esos temblores no se debían al suceso del callejón. Ya en el baño, abrí la llave del agua caliente dejando que la tina se llenara, coloque un poco de jabón líquido para que hiciera espuma y entre en ella. Trataba de relajarme solo cerrando los ojos y dejando que el baño hiciera efecto; esto no funcionaba.
—Maldita sea, de verdad estoy… caliente— Me sentía asqueada.
Lleve mi mano a mi entrepierna, lance un leve suspiro seguido de un gemido, había empezado a masturbarme. Toda la escena del callejón pasaba por mi mente, me sentía avergonzada por cómo me habían sometido, ahora dudaba de mí. Dure años entrenando para lidiar con este tipo de problemas y enfrentamientos con criminales, era ilógico que alguien así había logrado reducirme, solo había una explicación, yo había dejado que esto sucediera. Sabía que tenía ese llavero en mi bolsillo, otras situaciones así no me habían dejado en shock y actuaba rápido, por lo que podía salir de esa situación con facilidad. En definitiva, había dejado que ese canino me sometiera y me hiciera sentirme su presa sexual, tenía que terminar con todo esto de una vez por todas, no era una opción dejar que cualquier depredador me hiciera eso… ¿o sí?
Pasando los minutos, pude llegar a ese orgasmo que no logro provocarme el sujeto en el callejón, ya más relajada y limpia me levante de la bañera, tome mi toalla y me seque el pelaje. Ya afuera del baño, me senté en el filo de mi cama, aun estando desnuda tomé mi celular, abrí el chat de ese Zorro el cual aún no regresaba a casa, miraba con detenimiento su imagen de perfil, una sonrisa se dibujó en mi rostro pues la imagen éramos él y yo, Nick había tomado esa selfie adentro de la patrulla cuando fue su primer día de trabajo, creo que ya sabía lo que quería.
—A la mierda todo— Dije ya rendida por la situación.
Abrí la cámara del teléfono y me tome una selfie, con una mano tapaba mi entrepierna, pero dejaba ver a la perfección mis pechos, era una foto bastante comprometedora que, si saliera de mi celular, podría causarme problemas, ¿Qué hice con ella? No dude un segundo y se la envié a Nick. Si iba a dejar que esos deseos de presa se apoderaran de mí, el depredador que me tomaría como suya seria Nick.
Hasta aquí el capitulo 2, de verdad aprecio que se tomen su tiempo para leerle mi historia, y muchas gracias por sus comentarios, son de mucha ayuda para mí, sin mas que decir me despido, hasta el siguiente capitulo.
