Nota del autor: Hola :) Este es mi primer Fanfic, así que están invitados a dejar cualquier tipo de consejos o destacar alguna incongruencia en la historia (preferiblemente de forma educada). También disculpen mis faltas de ortografía o gramaticales, mi lengua materna es el español pero no la uso mucho en mi día a día.
Me inspiré en el fanfic de Phroguss, 'Ovejas y marineros: sal en nuestras heridas', está en el ao3 por si lo quiero leer.
En este fic Chuuya y Dazai tienen 16 años (después de Strombringer) y llegan al campamento en el lapso de tiempo entre 'El último héroe del Olimpo' y 'El héroe perdido' (puede ser que también sea entre 'El perdido' y 'El hijo de neptuno')


La oficina de Mori no era ni de cerca el lugar favorito de Dazai. Odiaba ese lugar casi tanto como odiaba al hombre, sin embargo siempre se veía obligado a volver.

Sintió la necesidad de arrepentirse de rascarse los vendajes mientras entraba a la oficina del jefe, seguido por chuuya. Por pura formalidad Dazai dio un pequeño asentamiento con la cabeza mientras que el otro chico pelirrojo hacía una reverencia.

-¿Por qué nos ha llamado, jefe?-

Chuuya se enderezó y formuló la pregunta. Dazai no lo admitiría pero estaba agradecido de que Chuuya fuera el que preguntaría. Dudaba que podría hablar sin que el sarcasmo en su voz enfureciera al jefe. Era lo último que necesitaban.

Mori sonrío estúpidamente, solo como él sabía hacer. Dazai detestaba esa sonrisa, significaba que Mori estaba de humor de jugar al gato y al ratón y ellos no eran precisamente el gato.

-Chuuya, Dazai, qué bueno que hayan venido-

La voz del jefe sonaba tranquila pero Dazai distinguió la diversión oculta en sus palabras.

-Tomen asiento.-

Mori les hizo un gesto con la mano y los dos chicos se sentaron, Dazai a regañadientes.

-¿Para qué nos llamó?-

Esta vez fue Dazai el que preguntó. Su expresión estaba en blanco y controló su voz para que sonara tranquila, todo lo contrario a lo que sentía en ese momento. Desde el instante en que los llamaron sintió un mal presentimiento, cómo aquella vez que Mori lo llamó a su oficina y terminó siendo el conejillo de Indias para un nuevo veneno. El solo recuerdo le ponía los pelos de punta.

Su mal presentimiento solo empeoró cuando vio al jefe. Sabía que no iba a salir ileso de esta (no es como si saliera ileso muy a menudo).

-Ten un poco de paciencia, Dazai-kun. ¿O tienes asuntos más importantes que atender?-

A dazai le hubiera encantado responder "¡Sí, de hecho cualquier cosa es más importante que estar aquí viéndote la cara, jugando a tus estúpidos juegos de adivinanza!", pero se resistió y respondió con un simple "No, para nada, no tengo prisa". Dejó que un poco de su fastidio se filtrara en su tono de voz, pero Mori no le prestó ni la más mínima atención.

-Bueno, habiendo aclarado ese aspecto, les tengo una misión a ustedes dos.-

Miró a Chuuya, quien cambió su expresión a una más seria, y luego miro a Dazai, quien ni se inmutó. Sacó una carpeta de uno de los cajones de su escritorio y se la mostró.

Dazai no vio nada interesante en ella, era una simple carpeta de misión como las otras 100 que había visto a lo largo de su trabajo en la mafia.

Mori siguió entonces con el mismo tono divertido de antes:

- Resulta que hace un tiempo nos enteramos de algo peculiar en Nueva York.-

Levantó una foto que estaba adjunta a la carpeta y Dazai pensó que era una broma de mal gusto.

En la foto se veía un campo de fresas. Al fondo se distinguían diferentes cabañas y una casa grande en el medio. Alrededor había un bosque y del lado izquierdo se podía ver el mar.

-Al principio no le habíamos prestado atención-explicó Morí, viendo la expresión de ligero desconcierto de Chuuya. - Pero resulta que unos agentes de la Mafia notaron algo extraño. Algunos de ellos describieron lo que se ve en esta foto, pero dijeron que no podía acercarse más allá de los cultivos de fresas. También se toparon con criaturas extrañas que solo podrían ser eliminadas con habilidades especiales.

-¿Entonces, quiere que averigüemos qué pasa exactamente en ese lugar? -

Chuuya alzó una ceja y el jefe avanzando, esbozando una sonrisa.

-¡Exactamente! Pero todavía no he terminado. Verán, todo esto pasó hace cinco años cuando el antiguo jefe aún estaba al mando. Debido a la guerra interna que se produjo en la mafia no se siguió investigando el lugar, o eso es lo que pensábamos.-

Mori hizo una pausa dramática y sacó un documento de la carpeta. Lo dejó encima del escritorio y tanto Chuuya como Dazai se inclinaron, tratando de ver el papel más cerca. Era un reporte de misión cómo los que Dazai tenía entre sus montones de papeleo sin terminar (planeaba engañar a Chuuya para que hiciera todo su papeleo después de que terminara la reunión).

En él se describía el lugar de la foto y lo catalogaba como 'el campamento mestizo'. Al parecer era un campamento para… ¿ahí ponía semidioses?

Ahora estaba casi seguro que Mori les estaba tomando del pelo.¿Semidioses? ¿En serio? Pensó que Mori se tomaría a Dazai más en serio. ¿Y ahora le sale con un campamento de semidioses? A Dazai le iba a dar algo. A Mori le gustaba jugar con las personas, pero esto era ridículo.

Se obligó a calmarse y habló de la manera más controlada que pudo, sin que la ironía y su enfado se colaran en su voz:

-Mori, ¿porque pone ahí 'semidioses'? ¿Qué significa eso?-

Bueno, por lo menos tratado de contenerse lo mejor que pudo. No quería darle la más mínima pizca de diversión al hombre, pero obviamente fracasó, ya que la sonrisa de Mori no hizo más que ensancharse.

-Sé lo que piensas Dazai-kun. Yo tampoco me lo podía creer. Pero eso es muy real, los semidioses existen de verdad. -

El silencio se hizo y Dazai deseó estar soñando. Mori se estaba burlando deliberadamente de él. Enfatizó ' eso' de la misma forma que lo había hecho Dazai. En realidad debería estar feliz de que Mori no lo reprenda por haber dejado deslizar su máscara de apatía.

Aún así Dazai no podía tomarse en serio lo que decía Mori. ¿Semidioses? Puff, que buena broma. Antes de que Dazai pudiera resaltar que los semidioses y mucho menos los dioses existían, Mori siguió con su pequeño discurso.

-Los agentes de la mafia examinaron el lugar por unos días. Descubrieron que en el campamento había mínimo un total de 100 niños, aunque el número exacto era difícil de estimar ya que los chicos venían y se iban. Había un total de 12 cabañas, cada una con decoraciones diferentes. La casa más grande en el centro del campamento parecía tener una arquitectura más griega que occidental. -

-Pero eso no explica lo de los semidioses. -

Señaló Chuuya. El chico más bajo se había quedado callado bastante tiempo, de seguro porque estaba considerando la idea de los dioses. Dazai no lo culpaba, después de todo el chibi era el contenedor del dios de la destrucción y con todo lo que había pasado con Verlaine, bueno. La idea de que existieran dioses no sonaba taan descabellada. Aún así Dazai no podía creerlo.

-A eso voy- Mori suspiró pareciendo cansado, pero Dazai sabía mejor que nadie que estaba actuando.

-Después de unos días llegó un chico nuevo al campamento. Un monstruo parecido a un minotauro lo siguió, pero el chico logró matarlo. -

-Espere, ¿dijo un minotauro? ¿Como el de esos cuentos antiguos?-

Chuuya preguntó abriendo muchos los ojos. Dazai no estaba menos sorprendido si era honesto.

Mori simplemente asiente.

-Sí, exactamente cómo el de la mitología griega.-

Chuuya sin duda hubiera bombardeado al jefe con más preguntas si Mori no le hubiera lanzado una mirada severa.

-De vuelta al informe, nuestros espías presenciaron días después, cómo en medio de una pelea en el río, el mismo chico nuevo fue 'reclamado' por su padre piadoso. Un símbolo de tridente apareció encima de su cabeza y hasta los otros campistas quedaron impresionados. Hasta ahora eso es todo lo que sabemos. Lamentablemente no pudimos investigar más a fondo por obvias razones.

Chuuya seguía con una mirada de incredulidad. Con solo verlo Dazai casi podía oír los engranajes girando en su cabeza.

-¿Y espera que podamos averiguar más?-

Dazai miró fijamente al jefe mientras alzaba una ceja. Toda esta situación lo estaba exasperando.

-¿Que le hace pensar que nosotros si podemos cruzar la barrera?-

Chuuya lo miró antes de posar su vista en Mori. Dazai sabía que estaba de acuerdo con él, aunque no lo expresara en voz alta.

-Realmente no hay nada que asegure que puedan pasar la barrera- admitió el jefe y se acercó ligeramente con los ojos cerrados -, pero tengo la sensación de que podrán.-

Abró de nuevo los ojos y los miró fijamente, evaluándolos. Chuuya y Dazai le sostuvieron la mirada, hasta que el pelirrojo habló:

-Con todo el respeto, jefe, pero dudo que podamos cruzar esa barrera. Supongo que tienes que ser un semidiós para poder pasar y ninguno de los dos lo somos.-

Chuuya miró por un milisegundo a Dazai antes de volver a fijar su mirada en el jefe. Si la situación no fuera tan absurda tal vez incluso Dazai hubiera recalcado la rareza de una observación inteligente de Chuuya (la verdad es que el pelirrojo si era inteligente, pero cuando tienes como oponente a Dazai, es difícil no parecer un idiota).

-Es un buen punto Chuuya-kun. - reconoció Mori- He hecho varias teorías de cómo funciona la barrera. Puede ser que sea por una cuestión de edad, después de que todos los campistas parecían tener menos de 18 años. Cómo también podría ser por la sangre de semidiós. La última es obviamente la más probable.-

Mori miró la carpeta.

-Su misión consiste en examinar exactamente la barrera y los alrededores del campamento. Si no pueden pasar al campamento necesito que hablen con los campistas y reúnan toda la información posible. Se podrán ir después de un par de días, eso debería bastar.-

Dazai quería preguntar qué pasaba si sí podía cruzar la barrera, pero conociendo a Mori decidió no preguntar. Chuuya, por otra parte, preguntó, sin darse cuenta de que hizo justo lo que Mori quería. La expresión del jefe se torció a una expresión de diversión, la expresión que Dazai más odiaba en la cara del otro hombre.

-En tal caso- el tono de Mori casi le dio un escalofrío a Dazai - tendrán que hacer una investigación exhaustiva.-

Tanto a Dazai como a Chuuya les bastaron esas palabras para entender su tarea. Si pudieran cruzar, tendrían que investigar hasta la última piedra de ese campamento.

Dazai sabía que a Mori le gustaba tener todo bajo control y este nuevo campamento era un área en donde él jefe no sabía nada. Mori consideró la información poder, lo único en lo que él y Dazai coincidían, y se tomó eso muy en serio. Cuando volvieran, tendrían que explicar todo con lujo de detalles y si no podía, bueno, Dazai no quería imaginárselo.

La buena noticia, Dazai era un experto en misiones de espionaje. La mala, Chuuya no y ahora él tenía que asegurar que la babosa no metiera la pata. Maravilloso. Dazai hubiera preferido mil veces ir solo que acompañado por un chibi.

La voz de Mori lo sacó de sus pensamientos.

-Los estoy mandando precisamente a los dos- Dazai empezó a sospechar que Mori podía leer mentes- ya que no sabemos qué tipo de cosas podrían pasar. El chico que venció a ese minotauro debió de ser muy fuerte y de seguro no es el único en ese lugar con tal poder.-

La mirada del jefe se posó en Chuuya.

-Por eso necesito que Soukoku vaya, para que pueda eliminar cualquier peligro mientras investigamos.-

Una vez más la sala estaba en silencio. Dazai ya sabía desde el principio porque ellos dos tenían que ir juntos, pero eso no evitaba que le resultara molesto. ¡Ya ni siquiera se podía quejar en su mente, sin que Mori lo notara!

-¡Bueno!- Morí aplaudió y dio su mejor cara de 'señor amigable', pero para Dazai fracasó rotundamente.

-Tienen que irse a empacar. Preparen lo suficiente para unos días o para unos meses, ¡en caso de que todo salga bien! Su vuelo sale en dos horas. ¡Buena suerte!-

Chuuya hizo nuevamente una reverencia y agarró la carpeta mientras murmuraba "unos días o unos meses, genial". Dazai solo se acercó al jefe antes de dirigirse a la puerta junto a Chuuya.

-Dazai-kun, ¿te importaría quedarte unos minutos más?-

No era una pregunta, era una orden. Lo último que Dazai quería era quedarse más tiempo en esa oficina. Ya le dolía la cabeza por todo el asunto del campamento y sentía la necesidad cada vez más grande de huir de esa sala.

Aún así dio media vuelta y se acercó al escritorio del jefe. Chuuya le dedicó una mirada curiosa desde la puerta, antes de salir.

Mori se quedó en silencio, observando atentamente a Dazai, algo que hacía a menudo. El chico sospechaba que era un intento de intimidarlo. Si era así, agradecería que Mori dejara ese hábito.

-Cómo entenderás es una misión bastante peligrosa.-

Dazai resistió el impulso de poner los ojos en blanco. 'Ir a un lugar plagado de monstruos y semidioses mata-minotauros no se escucha para nada peligroso' pensó con sarcasmo.

Él simplemente asintió.

-Preferiría que mantuvieran sus habilidades especiales en secreto la mayor cantidad de tiempo posible. Y si logran pasar la barrera tienen un plazo máximo de cuatro meses para investigar.-

Parecía mucho tiempo, pero Dazai sabía que en realidad era poco para una misión de investigación.

-También mantenme informado en todo momento.

Recuerda eso bien.-

Los ojos de Morí brillaron y Dazai sintió un escalofrío en la espalda, pero no dejó que se notara en su expresión ni postura.

-Entendido, jefe.-

Esta vez hizo una reverencia antes de por fin salir de la oficina.

Afuera lo esperaba Chuuya. Parecía irritado y le lanzó la carpeta a Dazai apenas lo vio.

-Toma esto, nos vemos dentro de una hora en el aeropuerto. Espero que empaques lo suficiente, no te voy a volver a prestar mi cepillo de dientes extra.-

Con eso dicho, Chuuya le dio la espalda y se fue.

Dazai sintió envidia, ¡el idiota solo vivía a cinco minutos a pie de la sede de Port Mafia, mientras que él vivía a 20 minutos en carro! Le sacó la lengua a Chuuya, a pesar de que ya estaba bastante lejos, y caminó hacia la dirección contraria del pelirrojo. (Su comportamiento no fue para nada infantil)

Al final, Dazai decidió irse en Taxi. En el camino pensó en que cosas iba a necesitar para el viaje (realmente no tenía muchas cosas, así que simplemente empacó casi todo lo que había en su contenedor de envío).


Notas del autor: Bueno, eso fue todo por el primer capítulo. Sé que no es mucho pero el siguiente será mejor (espero). El segundo debería salir pronto. Espero que les haya gustado y siéntanse libres de dejar sus opiniones en los comentarios.