Capítulo I: 14 de Noviembre, 2004

Los rayos del sol comenzaban a asomarse por la persiana apenas entreabierta de la habitación de Frankie, anunciando el comienzo de un nuevo día y con ello una nueva jornada de trabajo, más escuela para Justin. La tenue luz se filtraba iluminando el desordenado escritorio, una mezcla de ropa, revistas, guiones y algunos videojuegos estaban regados aquí y allá. Mientras que en una cama de tamaño considerable, dos adolescentes compartían un momento de tranquilidad, al menos antes de que tuvieran que prepararse, bajar y comenzar el día.

Aquel espacio era su refugio, su pequeño mundo lejos de las miradas de todos. Frankie con su rostro apoyado contra la almohada, abrió un poco su soñolienta mirada solo para observar mejor a su novio quien descansaba a su lado.

-Nngh…-gruñó Justin moviéndose de forma que quedara boca arriba en la cama, con algo de cansancio llevó una mano a sus ojos para refregarlos, parpadeó un par de veces para acostumbrarlos a la tenue luz en la habitación y desvió la mirada hacia Frankie-buenos días, amor-sonrió levemente-¿cómo dormiste?-

-Dormí bien, porque tú estás aquí-respondió el mayor de los dos, no pudo evitar poner una sonrisa cómplice.

-Oye ¿sabes qué hora es?-preguntó Justin con una mirada que aún mostraba que seguía cansado. Frankie desvió la mirada hacia la alarma en su mesita de noche para chequear la hora.

-Aún es temprano. Deberías dormir más, Justin. Nos espera un largo día por delante-le sugirió su novio. Justin se encogió de hombros y acercó una mano para juguetear con los mechones de cabello de Frankie.

-Nah, prefiero aprovechar cada segundo contigo. Además por si no lo sabías, soy un profesional trabajando bajo presión.

La risa de Frankie fue breve pero contagiosa; no obstante, el momento fue interrumpido cuando la voz de Denise resonó desde la planta baja.

-¡Chicos! ¿aún están dormidos? ¡ya es tarde! ¡tienen que prepararse para ir al set!-ambos se miraron con expresiones entrecortadas de pánico y resignación. Justin se apresuró a levantarse mientras Frankie se encargaba de deshacer cualquier rastro de su presencia en la habitación que pudiera levantar sospechas. Aún somnolientos pero ya vestidos, los chicos bajaron las escaleras de dos en dos hacia la cocina, al entrar Frankie se encontró con su madre quien estaba ocupada preparando un café mientras leía una revista, el adolescente intentó caminar con discreción pero ella notó su presencia-¿porqué se demoraron tanto? Ya es tarde, tienen que desayunar rápido si no quieren estar retrasados-

-Lo sentimos, mamá. Perdimos la noción del tiempo-respondió Frankie mientras ponía a descongelar unos Eggo waffles que sacó del refrigerador. Justin, quien estaba sacando leche y jugo de naranja, asintió con una sonrisa nerviosa.

-Espero que esto no sea algo recurrente-comentó Denise mientras le daba un sorbo a su café-tienen que tomarse más en serio sus responsabilidades-

Los chicos intercambiaron una rápida mirada entre sí, conscientes de que no podían decir mucho sin levantar sospechas. Se sentaron en el comedor a desayunar lo más rápido posible pero sin perder la oportunidad de conversar en voz baja.

-¿Recuerdas el guion que tuvimos que memorizar la semana pasada?-preguntó Justin entre bocados-aun pienso que pude haber dicho mejor mis diálogos-

Frankie negó con la cabeza dándole a su novio una sonrisa tranquilizadora.

-Estuviste increíble como siempre. Aunque admito que se me hizo adorable ver lo nervioso que te veías, amor-el menor se molestó un poco y le arrojó un pedazo de su waffle. Sin embargo, el momento fue interrumpido por el sonido de un reloj de pared que marcaba la hora. Ambos miraron hacia él y luego se congelaron-¡es tardísimo!-exclamó poniéndose de pie tan rápido que casi derribó su vaso de jugo-¡y todavía tenemos que pasar por tu casa para dejar tus cosas!-

Denise los observó con una mezcla de diversión y exasperación.

-¿Por qué no me sorprende? Bueno ¡váyanse ya! y tengan cuidado en el camino.

-Lo tendremos, mamá-le aseguró Frankie quien rápidamente tomó las llaves de su auto y salía de la casa junto a su novio-¡no te prometo volver temprano hoy!-en el viaje a casa de Justin, los chicos hablaron sobre sus expectativas para ese día. El tráfico aquella mañana era moderado lo que les dio unos minutos adicionales para bromear y planificar lo que harían en la grabación más adelante. Al llegar, Justin fue corriendo a dejar sus cosas mientras su novio esperaba en el auto-¿listo?-preguntó apenas lo vio regresar al auto.

-Sip-respondió éste acomodándose en el asiento-ahora, directo al set antes de que alguien nos llame por llegar tarde-

El mayor asintió, encendió el auto y tomó el camino más rápido hacia Studio City.


El set donde se desarrollaba "Malcolm in the Middle" bullía de actividad para cuando llegaron. Los cables de sonido estaban siendo colocados, el camarógrafo probaba ángulos y ajustaba la única cámara con la que filmaban todo lo que pasaba en los episodios, y los asistentes del equipo de producción iban de un lado cargaban vestuario, papeles y café. Frankie y Justin saludaron al reparto y al staff, compartiendo bromas y risas como lo hacían cualquier otro día.

-¡Frankie! ¡Justin! Rápido, vayan a la sala y siéntense en el sofá. Tenemos que filmar la secuencia de apertura y ya estamos muy retrasados-les ordenó un asistente de dirección. Ambos se dirigieron hacia la icónica sala de estar, adoptaron sus roles como Malcolm y Reese con una facilidad que solo el tiempo y la experiencia podían otorgar, se sentaron en el sofá mientras la cámara se encendía y Bryan entraba en la casa llevando la característica ropa de su personaje, Hal, con la excepción de que ahora tenía unas gafas colocadas sobre su frente, despeinando un poco el nacimiento de su cabello.

En la apertura del episodio de ese día, Hal recorre la sala buscando sus lentes sin darse cuenta de que los tiene colocados sobre su frente.

-¡¿Dónde diablos están mis lentes?!-preguntó Hal aún sin percatarse de que están en su cabeza, se voltea hacia Malcolm y Reese-chicos, ¿están seguros de que no vieron mis lentes?-

-No-respondió Reese.

-Lo siento, papá-se disculpó Malcolm, Hal suelta un gruñido de frustración y continúa su búsqueda.

-¡Tienen que estar aquí en alguna parte!-exclamó el hombre alejándose del sofá y de la sala para revisar en los estantes de la pared.

-Lleva dos horas y media buscando esos lentes-dijo Malcolm volviéndose hacia la cámara-acaba de romper su viejo récord-

Hal decide entonces buscar en el auto pero no encuentra sus llaves olvidando que todavía las tiene en la mano lo que lo desespera aún más.

El episodio comienza con una mañana como cualquier otra en la casa Wilkerson con los chicos previo a prepararse para ir a la escuela, como era la costumbre, Malcolm y Reese estaban peleando por las cosas más insignificantes, esta vez era por un desodorante.

-¡Devuélveme el desodorante!-le gritó Reese a Malcolm mientras sujetaba el desodorante-¡aún no terminé con la mitad superior de mi cuerpo!-

-¡No! ¡esto nos tiene que durar todo el mes, y lo estás desperdiciando!-le dijo Malcolm a su hermano. Ya que ambos, Hal y Lois, se encontraban desempleados, los suministros de la casa comenzaban a escasear por lo que tendrían que hacer que el desodorante durara por todo el mes, pero Reese lo estaba desperdiciando sin importar lo que sea que hayan acordado.

-No lo estoy desperdiciando-respondió Reese.

-¡Gastaste cinco centímetros de él dibujando gente de palitos teniendo sexo en el espejo del baño!-le recordó Malcolm, en eso, Lois entra en la habitación llevando ropa recién lavada en los brazos.

-¿Quieren bajar la voz?-les ordenó al tiempo que cerraba la puerta para tratar de evitar que más ruidos salieran de la habitación-su padre está hablando con ese hombre con el que se entrevistó ayer. Gracias a Dios uno de nosotros puede que por fin tenga un empleo-

En la cocina, la llamada resulta infructuosa ya que el jefe le explica a un desanimado Hal que ha contratado a otra persona para el puesto.

-No, no, lo entiendo. Parece un candidato excelente. Yo también lo habría contratado antes que a mí- habló Hal a través del teléfono-cierto, su experiencia es más... de acuerdo, es mucho más inteligente... exacto, y más carismático… ajá, y más gracioso-

De vuelta en la habitación de los chicos, Malcolm y Reese siguen hablando con Lois al mismo tiempo, hasta que ella se harta y toma un par de calcetines.

-¡He dicho que se callen!-dijo Lois al tiempo que les metía un par de calcetines en la boca. Dewey entra en la habitación-y tú-Dewey rápidamente se mete un par de calcetines en la boca-no-le quita los calcetines de la boca-este es el último día en tu Clase Especial. No tienes ni idea de cuántas horas he pasado intentando convencer a la señora Welsh de que eres normal, así que no lo eches a perder. ¿Entendido?-

-Sí-dijo Dewey.

-¿Lo entiendes?-le preguntó Lois.

-Sí.

-¡¿Lo entiendes?!-volvió a preguntar para asegurarse de que el niño haya entendido lo que le había dicho.

-Sí, mamá-aceptó Dewey a regañadientes.

Lois salió de la habitación de los chicos y volvió a la cocina, Hal continuaba hablando por teléfono.

-Sí, tiene mejor cabello… no, no tengo ni idea de qué le gustaría como regalo de "Bienvenido a la empresa"… bien, adiós-Hal corta la llamada.

-Oh. No te preocupes por eso-le dijo Lois tomando asiento junto a él y colocando una mano sobre su brazo en un intento por consolarlo.

-¡Debe haber algún trabajo que pueda conseguir! Seguro reemplazan mucho a los pilotos de prueba o en publicidad ¡puedo hacer publicidad!

-Hal, no tienes experiencia en publicidad-dijo Lois negando ligeramente con la cabeza.

-Tengo talento innato, todo el tiempo me vienen a la cabeza pequeños jingles-dijo Hal, procede a tomar un frasco de mermelada-¡es mermelada recién creada! ¿quién la ama? ¡hasta tu cuñada!-deja el frasco de lado, se dirige al refrigerador, luego toma unas bananas y comienza a cantar-come banana, es rica y sana, y solo está cubierta por una cáscara liviana-

-Hal…-dijo Lois pero Hal no la escuchó, toma el periódico y comienza a cantar.

-Periodismo, poniéndote al día con lo actual del terrorismo…

-¡Hal!-exclamó sacando a su esposo de su trance.

-Oh, lo siento, Lois-se disculpó Hal volviendo a dejar el periódico en la mesa para tomar asiento en su silla-es solo que me siento inútil al quedarme en casa sin hacer nada-

-Bueno, entonces ¿por qué no llevas a Jamie al parque?-sugirió Lois desviando la mirada hacia Jamie en su corralito y luego a Hal-nunca puedes hacer eso-

-Sí, tienes razón. Debo disfrutarlo antes de que crezca y se avergüence de mí.

La escena se traslada a la escuela, en la clase de educación especial. La Sra. Welsh, quien es la maestra de los niños especiales, anuncia lo orgullosos que deberían estar de que Dewey haya podido reincorporarse a la clase normal y lo increíble que es este logro.

-Es realmente un gran mérito, y creo que un ejemplo positivo para el resto de ustedes de que no tienen que estar aquí el resto de sus vidas-anunció la maestra-siempre hay una oportunidad de esca... de conseguir un traslado. Bien, es hora de despedirnos. Si todos pudieran...-

Los niños especiales no se toman muy bien esta noticia. Todos se levantan de sus asientos, golpeando los pupitres a su paso.

-Por favor, no te vayas-le rogó Zoe a Dewey.

-Te necesitamos, Dewey-dijo Hanson.

-¿Quién va a hacer que los ojos dejen de perseguirnos?-preguntó Zoe.

-Las cosas han mejorado mucho desde que llegaste. Chad no ha mordido nada vivo en semanas. Me bajo de mi motocicleta a la hora de almorzar-le dijo Hanson.

-Cuidas de nosotros. Trajiste el microscopio-le recordó Chad-y la hermosa vista-

La "hermosa vista" no es más que un recorte de una puesta de sol pegada en la pared.

-Por favor, quédate con nosotros-suplicó Hanson en un intento de convencer a Dewey de que se quede en la clase de educación especial.

-Eso no depende de mí, chicos. Sino de mi mamá-dijo Dewey.

Al sonar la campana, los Chicos Especiales intentan encerrar a Dewey en una "prisión de abrazos" en un intento de evitar que siga adelante; sin embargo, Dewey se escabulle y tristemente los deja atrás con la "hermosa vista" desprendiéndose de la pared poco después.

Mientras tanto, en el parque, Hal va caminando empujando a un sonriente Jamie en su cochecito, cuando se topa con un grupo de Fisicoculturistas torpes que estaban haciendo su rutina de ejercicios.

-¡Vaya, ustedes son enormes! Y, brillantes-comentó Hal a los Fisicoculturistas con asombro.

-Gracias, señor-Nick, uno de los culturistas le agradeció sin dejar de levantar pesas-pero siempre podemos ser más grandes y brillantes-

-¿Están aquí todo el día?-preguntó Hal.

-Mientras sigan llegando esos cheques por incapacidad-respondió Nick. En eso, su atención se desvió hacia otro de los Fisicoculturistas el cual estaba quejándose y arrodillado frente a una alcantarilla.

-¿Qué? ¿Qué sucedió?-preguntaron Nick y el resto de los Fisicoculturistas mientras se acercaban a él-¿qué sucede?-

Con cierta curiosidad, Hal empujó el cochecito de Jamie y se acercó al grupo de hombres de cuerpos tonificados.

-¿Qué ocurre?-preguntó Hal.

-Se me cayeron las llaves por el desagüe otra vez-contestó otro Fisicoculturista llamado Walt levantando la cabeza para mirar a Hal-y mis dedos son titánicamente musculosos para caber por las diminutas rayitas metálicas y sacarlas-

-Bueno, tal vez podamos hacer polvo el concreto alrededor y aflojar las barras-sugirió Nick.

-Chicos, no tienen por qué hacer eso-dijo Hal deteniéndolos antes de que hicieran algo estúpido que sólo les traería más problemas de los que ya tenían-bueno, aquí-caminó alrededor y tomó una vara que estaba en el piso-esto funcionará, sí-regresó con los fisicoculturistas y observó a Walt-dame tu goma de mascar-

-De acuerdo, pero he estado masticándola toda la mañana y no ha ayudado en nada-dijo Walt, se quitó la goma de mascar de la boca y se la entregó a Hal, quien metió la vara por el desagüe y recogió las llaves.

-¡Lo logró! ¡Tres hurras por el escuálido!-exclamó Nick entre asombrado y emocionado.

Los Fisicoculturistas levantan a Hal en el aire en señal de agradecimiento, y pronto se vuelve amigo del grupo.

De vuelta en la casa Wilkerson, en la habitación de los chicos, deprimido por haber dejado atrás a sus amigos de la Clase Especial, Dewey comienza a tocar una triste melodía en el teclado que tiene sobre su cama. Poco después, Malcolm y Reese entran en la habitación, preocupados por la depresión de su hermano menor.

-Vamos, Dewey, esto va a ser genial. Has visto fuegos artificiales antes y has visto películas. Pero nunca los has visto juntos, al mismo tiempo-dijo Malcolm abriendo una caja de fuegos artificiales para colocarlos dentro de la mochila de Reese.

-Andando, quiero pagar el precio de la matinee-le dijo Reese al niño mientras ayudaba a Malcolm a meter los fuegos artificiales dentro de la mochila.

-Vayan sin mí-dijo Dewey sin siquiera voltear a ver a sus hermanos.

-Vamos. Estamos intentando hacer algo bueno aquí, y acercarnos a ti como hermanos-dijo Malcolm.

-Sí, no tienes que preocuparte, no te estamos tendiendo una trampa-dijo Reese, luego volvió a mirar a Malcolm-¿o sí?-

-No.

-Es sólo que no quiero ir, ¿de acuerdo? Déjenme en paz-respondió Dewey enojado aún sin mirar a sus hermanos. Malcolm y Reese se resignaron y salieron de la habitación.


A la mañana siguiente, Hal entra en la cocina empujando el cochecito de Jamie, Lois también estaba allí, sacando los víveres que había comprado en el supermercado.

-Adiós cariño, me voy al parque-anunció Hal mientras se alejaba.

-Vaya. Tres días seguidos-comentó Lois mientras sigue sacando los víveres de la bolsa de papel.

-Sí. ¿Sabes qué? Es estupendo. Me ha dado una nueva perspectiva de las cosas.

-Y seguro que a Jamie le está gustando.

-Oh, sí. Jamie-dijo Hal en voz baja, entonces se dio cuenta de que Jamie no está en el cochecito y sólo hay dos botellas de aceite para bebé-ahora que lo dices. Recordé que sólo nos quedan dos botellas de aceite para bebé-añadió mientras va a recoger a Jamie-iré por una más esta tarde-

Mientras Hal salía corriendo de la cocina, Malcolm y Reese entran en la cocina luego de que su broma resultara ser un desastroso fracaso que tuvo como resultado que los chicos resultaran heridos: Reese con un punto calvo en la parte posterior de la cabeza y Malcolm con dos de sus dedos unidos.

-Creo que se fundieron dos de mis dedos-le dijo Malcolm a su mamá mientras levantaba la mano cubierta de vendajes.

-Genial. Eso me deja ocho más para castigar hasta el hueso. Ahora, muévete. Será mejor que no lleguen tarde a la escuela. ¿Me oyeron?-les advirtió Lois, quien arrojó agresivamente sus almuerzos en sus caras, dando a entender que no estaba feliz de que las acciones de sus hijos hayan resultado en que se agregara el cine a la lista de lugares a los que la familia ha sido permanentemente vetada «y los quiero en casa a las tres en punto. Más les vale que tengan su tarea lista o encenderé fuegos artificiales en un lugar mucho más oscuro que un cine» le entrega a Dewey su bolsa del almuerzo-que tengas un buen día, cariño-

-¿No vas a advertirme que no pierda el dinero para la leche? ¿O que debo ser educado con el guardia de crucero?-le preguntó Dewey a Lois mientras tomaba su bolsa con el almuerzo.

-No.

Dewey se dirige a la escuela dándose cuenta de que si no se porta mal, Lois se portará amable con él.

En el parque, Hal está con los Fiscoculturistas, enseñándoles cómo hacer un balance de sus chequeras.

-Ya está. Equilibrada hasta el último centavo-dijo Hal entregándole a Nick su chequera-el problema es que no estabas añadiendo la cantidad del cheque, estabas añadiendo tu dirección una y otra vez-

-Pensé que ese número tenía muchas palabras. Gracias, Hal-dijo Nick, quien creía que era extraño que las direcciones tuvieran tantos números.

-¿Lo ven? No es tan difícil, chicos. Y recuerden para la próxima, la estampilla va en la carta, no en el buzón-dijo Hal.

-¿Es eso lo que usan los bomberos?

-No, eso es el hidrante-respondió Hal-¿recuerdan el truco de "no estacionar"?-todos se ríen y Hal revisa la hora en su reloj-oh, me tengo que ir-añadió mientras se retira ya que le prometió a Lois que pasaría por el supermercado de camino a casa. Mientras camina hacia el auto Hal le cuenta a un dormido Jamie lo bien que se la pasaron a pesar de que estaba gritando cuando un Fisicoculturista llamado Carlo lo lanzó por los aires. Poco después Hal se da cuenta de que los Fisicoculturistas lo están siguiendo como si de una manada de perros se tratase-chicos, no se preocupen. Volveré mañana-

Pero ellos continúan siguiéndolo. Tras subir a su auto Hal se exaspera cuando descubre que éste no enciende, hasta que se le ocurre una idea. Los Fisicoculturistas le devuelven el favor a Hal remolcando su auto hasta su casa con ayuda de unas cuerdas.

Lois comienza a tratar a Dewey con mucho más respeto que a Malcolm y Reese, temiendo que estresarlo lo envíe de nuevo a la Clase Especial. Este trato especial por parte de ella no pasa desapercibido para Malcolm y Reese. Sobre todo una noche mientras están fregando el suelo con cepillos de dientes como castigo por el incidente del cine, Lois le da las buenas noches a Dewey de forma placentera, mientras está leyendo un cómic que ella le compró.

-Buenas noches, cariño-le dijo Lois mientras sale de la habitación cerrando la puerta tras de sí-te preparé un sándwich de pavo y queso crema para mañana en la escuela-

Apenas se retira, Malcolm y Reese se acercan a la cama de Dewey.

-¿Qué estáis intentando hacer?-le preguntó Malcolm a su hermano pequeño.

-Mamá no te ha hecho hacer ninguna de las estupideces que nos ha hecho hacer a nosotros-dijo Reese-¿por qué está siendo tan amable contigo?-

-Porque, durante los últimos tres días, no he hecho nada malo-afirmó Dewey-verás, mamá no nos grita y nos regaña porque es la única forma que sabe hablar. Lo hace porque hacemos cosas que están mal. Y si tú no haces nada, ella no se enfadará contigo. ¿Entienden? No es ella. Somos nosotros-

-Bien, no nos digas-dijo Malcolm, ambos, él y Reese, se marchan para retomar su castigo ignorando por completo la explicación de Dewey y llega a la conclusión de que si van a sufrir entonces se llevarán a Dewey con ellos.

Dewey retomó su lectura del cómic y concluye que trató de advertirles. Si quieren meterse en más problemas, están por su cuenta.

En la habitación principal, Hal y Lois están en el baño conectado entre su habitación y la de los chicos preparándose para ir a dormir.

-Bueno, esto es extraño. Por alguna razón, estoy tomando 1/3 menos de Aspirina que de costumbre- comentó Lois sujetando el frasco de Aspirina con una mano mientras se cepilla los dientes con la otra-¿por qué estás dando vueltas?-añadió ahora mirando a Hal en el espejo del baño.

-Déjame preguntarte algo, Lois. ¿Qué harías si, hipotéticamente, se produjeran una serie de circunstancias imprevisibles, te encontraras al mando de un ejército de hombres fuertes y benevolentes?

-¿Qué?

-Imagínatelo. Una docena de sujetos, cualquiera de ellos capaz de partir un caballo por la mitad, dispuestos a seguir todas tus órdenes. Tendría que hacer algo realmente grande con eso, algo noble y desinteresado, pero no demasiado caro. Y ni siquiera estamos teniendo en cuenta que podría llevarme fácilmente al lado oscuro. Lois, tienes que prometérmelo. Si alguna vez me ves sujetando un gato y riendo maníacamente sobre un globo terráqueo, tienes que decírmelo.

Lois sólo se queda mirándolo en silencio, claramente perpleja.


Al día siguiente, en el estudio, Dewey estaba jugando a las cartas con Lois sentados en el sofá.

-Después de esto, te enseñaré a jugar al Gin Rummy. Ese siempre ha sido el juego favorito de mamá-le dijo Lois a Dewey con una sonrisa en la cara mientras añadía más cartas a su baraja.

-De acuerdo-contestó simplemente el niño.

-Entonces, Dewey, ¿te gustó volver a la clase normal?-justo cuando Lois preguntó eso, sonó el timbre de la puerta. Lois se levanta para abrir la puerta y la Sra. Welsh aparece en la casa-señora Welsh, que sorpresa. Si ha venido a ver cómo está Dewey le puedo asegurar que es tan normal y maravilloso como…-

-No. En realidad, sólo he venido para saber si Dewey tiene noticias de alguno de los niños de la clase especial-preguntó la Sra. Welsh.

-No. ¿Por qué?-preguntó Dewey que ahora estaba junto a su madre.

-Bueno, parece que se escaparon.

Lois se muestra incrédula, pero también aliviada de que Dewey esté fuera de esa clase, pues cree que los chicos especiales son una mala influencia para él.

-¿Todos ellos? ¿toda la clase escapó?

-Simplemente desaparecieron.

-Dewey, ¿sabes algo de esto?-le preguntó Lois a Dewey quien negó con la cabeza.

-Ok, bueno, gracias, y si escuchas algo, por favor házmelo saber. Nos vemos-dijo la Sra. Welsh mientras se alejaba. Dewey se siente culpable sabiendo que la única razón por la que sus amigos se escaparon fue porque su clase era realmente insoportable sin él en ella.

-Oh, esos niños. Estoy tan contenta de que estés fuera de esa clase-comentó Lois con alivio-¿sabes qué? Creo que voy a hornearte unas galletas-

Mientras Lois está en la cocina horneando galletas, Dewey luce infeliz, a continuación sale a la calle, se apoya contra un árbol y lanza y atrapa una pelota de tenis, cuando de repente Chad cae a través del árbol y cuelga de la rama, donde sujeta a Dewey y lo eleva. Dewey sube a las ramas, donde se encuentran escondidos sus compañeros de la Clase Especial.

-¿Qué están haciendo?-preguntó Dewey a sus ex compañeros.

-No podíamos soportarlo más. Es horrible sin ti-respondió Chad.

-Nunca volveremos a casa-aseguró Hanson.

-Este es nuestro nuevo hogar-apoyó Zoe.

-Nunca nos encontrarán aquí. Es perfecto. Nos llevamos mantas, y robamos algo de comida del contenedor de fuera de algún restaurante-le dijo Hanson a Dewey-estuvimos pensando. ¿Qué haría Dewey?-

-Sí-coinciden todos los niños.

-¿Acaso creyeron que robaría comida de la basura y les diría a veinte niños que huyeran y vivieran en los árboles para siempre? puede que sí. Pero no pueden quedarse aquí arriba-enfatizó Dewey-la gente los está buscando. La señora Welsh vino a mi casa-

-No vamos a volver-sentenció Hanson con firmeza.

-Ven a vivir con nosotros-dijo Zoe-las ardillas tendrán que votar, pero yo hablaré bien de ti-

-¡No! Esto es una locura-sentenció Dewey-no voy a vivir aquí arriba, y ustedes tampoco. Lo siento, pero debo entregarlos-

-No le dirás a nadie. ¿Te das cuenta de los problemas en los que te meterías?-le preguntó Hanson.

-¿De qué estás hablando? Yo no...-preguntó Dewey pero es interrumpido por Zoe quien comienza a fingir que estaba llorando.

-No queríamos hacerlo. Fue idea de Dewey…-sollozó Zoe con un tono de voz dramático y dolido-todo el asunto. Nos engañó para que lo hiciéramos. ¿Por qué están tan enojados con nosotros? ¿Por qué nos obligaste a hacer esto, Dewey?-

-¡Zoe!-la regañó Hanson.

-¡Dewey! ¡Ven por tus galletas mientras las chispas de chocolate aún están calientes y derretidas!-gritó Lois desde el interior de la casa. Dewey observa a sus antiguos compañeros y acepta a regañadientes guardar el secreto.

La escena cambia a Malcolm y Reese en su armario.

-Perdimos a Dewey. Es la única explicación posible-le dijo Malcolm a su hermano mayor-se ha vuelto en nuestra contra, y le está dando información a mamá-

-Esto es malo. Muy malo-coincidió Reese.

-Lo se. ¿Qué tiene contra ti?-preguntó Malcolm.

-Oh, viejo. Tengo todo tipo de cosas en marcha que él podría saber. Tengo mi estafa del perro perdido, la granja de bebés rata. El buzón electrificado con el que estoy trabajando...-dijo Reese comenzando a entrar en pánico.

-No tenemos otra opción. Tenemos que neutralizarlo-sentenció Malcolm.

-Sí, pero, ¿cómo?

-Ok, dejamos que escuche algo que estamos planeando. Algo al otro lado de la ciudad. Lo haremos tan jugoso e inofensivo que no podrá resistir contárselo a mamá. Así, ella esperará en un lugar frío durante tres o cuatro horas, y cuando no pase nada, habrá perdido toda su credibilidad.

-Genial.

De regreso a la habitación de los chicos. Dewey llega a casa de la escuela, deja su mochila y entra al baño. Se mete unos rollos de papel higiénico en la camisa y sale por la puerta del pasillo. Poco después, Lois entra al baño por la puerta de su habitación y escucha por casualidad los planes de Malcolm y Reese para otra travesura, además de hablar mal de ella.

-¿Listo para ir a la planta de tratamiento de aguas negras y hacer algo de vandalismo indeseado?-le preguntó Malcolm a su hermano sin darse cuenta de que Lois estaba allí.

-Sí, tengo las palas y las bengalas para la destrucción sin sentido que tenemos planeada. Espero que mamá no se entere nunca-respondió Reese en voz alta, también sin darse cuenta de la llegada de Lois.

-Oh, no te preocupes por mamá. Es demasiado estúpida. Y además, probablemente esté ocupada atiborrando su gorda cara-comentó Malcolm.

-Espero que mamá no se entere nunca de que dijiste eso-dijo Reese-por cierto, ¿crees que se ha vuelto más estúpida o más gorda?-

-Buena pregunta. Yo diría que...-Malcolm estaba a punto de contestar pero, de repente, Lois abre la puerta para sorprenderlos en el acto.

Más tarde, Lois hace que Malcolm y Reese se pongan boca abajo contra la pared de la sala de estar con la cabeza metida en cubos de basura y se quedan ahí durante el resto del episodio.

-Muy bien, cariño. Me voy al parque» le dijo Hal a su esposa mientras atravesaba la sala de estar para salir de la casa. Se detuvo por un segundo al ver a Malcolm y Reese con sus cabezas en cubos de basura pero rápidamente los ignoro y continuo su camino «oh, odio los días de abdominales-agregó mientras tomaba la bolsa de Jamie-no paran de insistirme que sea el juez. Todo lo que sé es que el abdomen de alguien no va a estar tan plano como el de otro, y alguien va a terminar llorando-

-Mira esto, Hal. Aún no han encontrado a esos niños-Lois cambió de tema hablándole de los niños desaparecidos de la antigua clase de Dewey ya que ahora hay una alerta Ámbar en las noticias en relación a ellos.

-Estas bromeando.

-Esto es terrible. ¿Dónde podrían estar? Todos esos niños son un desastre, no saben cuidar de sí mismos. Alguien tiene que ayudarlos.

-Alguien los ayudará, Lois. De hecho, creo que alguien va a ayudar a esos niños.

Hal entonces recluta a su grupo de Fisicoculturistas para que ayuden a encontrar a los Chicos Especiales saliendo a las calles y pegando volantes en los postes de teléfono (los hombres son tan fuertes que ni siquiera necesitan un martillo para clavar los volantes) y utilizan su fuerza bruta para revisar los maleteros de todos los autos. Mientras tanto, los Chicos Especiales siguen viviendo en los árboles en medio de la creciente búsqueda de su paradero. Dewey sigue alimentando y cuidando a los chicos y manteniendo en secreto su ubicación en las copas de los árboles entregándoles pizza, conectando una manguera de jardín al grifo de la bañera para que puedan ducharse y utiliza el skate de Reese para arrojarles cosas como: palomitas para el microondas y una pequeña televisión que fue instalada en el árbol.


Unas semanas después...

Los Chicos Especiales han creado un santuario en las copas de los árboles. Ven a Dewey subir de nuevo al árbol.

-Ok Dewey, nuestra próxima entrega de pizza viene con un vaso coleccionable gratis así que...-le dijo Hanson, pero fue interrumpido por el otro niño.

-¡Esto tiene que parar! ¡ya llevo cuatro días sin dormir!-intervino Dewey, quien ahora tiene ojeras de todo el exhaustivo trabajo que tiene que hacer cuidando de los chicos-¡tienen que bajar!».

-¿Por qué? Esto es genial-dijo Chad.

-¡¿Genial?! ¡Están en cartones de leche! esto es serio ahora. Todo el mundo los está buscando. La policía, sus padres. Gigantes brillantes en Speedos-reclamó Dewey.

-No importa. Tenemos una mejor vida aquí arriba-dice Hanson despreocupadamente. Chad ve su cara en un espejo de mano y se da cuenta de que su madre tenía razón en que tiene ojos de un psicópata.

-Las hadas cuidan de nosotros-le aseguró Zoe.

-Pronto será invierno. Las hojas se caerán de los árboles. La gente podrá verlos-dijo Dewey, preguntándose si sus antiguos compañeros habían pensado en eso.

-Ya hemos pensado en eso-le dijo Hanson-nos iremos al sur. Hay una cadena de árboles a lo largo de la autopista ocho. Puede que perdamos a unos cuantos niños a manos de depredadores y esas cosas, pero sabrán que murieron en libertad-

Mientras tanto, Hal y su grupo de Fisicoculturistas seguían buscando a los Chicos Especiales.

-Ok chicos, beban un poco, pero sigan moviéndose. Creo que deberíamos volver a salir-les dijo Hal a sus musculosos amigos mientras se tomaban un pequeño descanso en el patio trasero de la casa Wilkerson tras otra búsqueda fallida. Dewey entra.

-Papá, cuando termines de darle agua a tus hombres, ¿puedo preguntarte algo?-preguntó Dewey.

-Bueno, adelante, hijo. ¿De qué se trata?

-Tengo que tomar una decisión. Hay mucha gente que depende de mí, y no estoy seguro de qué hacer.

-Esa es la parte del liderazgo de la que nadie habla, hijo. Crees que todo va a ser desfiles, y hombres fuertes llevándote en uno de esos elegantes palanquines de Sultán. Pero de lo que no te hablan, es de la aplastante responsabilidad. Hombres que no esperan nada a cambio, sino un general capaz, que pueda llevarlos a la victoria-le informó Hal, volviendo la cabeza hacia los Fisicoculturistas que charlaban, y luego se volvió hacia su hijo-y en vez de eso, les rompes el corazón-se dirigió a los Fisicoculturistas-¡hombres! Les he hecho perder el tiempo. Merecen algo mejor que yo. Les fallé-

-No nos fallaste. Nosotros te fallamos-dijo Nick-tú eres el hombre más inteligente del mundo, y nosotros te fallamos. Todo es culpa nuestra-golpea el árbol-somos débiles. ¡Débiles!-golpea el árbol otra vez-¡niñitas débiles!-golpea el árbol otra vez y Chad se cae-¿esto significa que soy papá?-

Descubiertos los niños, Hal y su grupo son acreditados por su recuperación y entrevistados por las noticias locales. Los Chicos Especiales estan sentados en el suelo fuera de la casa Wilkerson, rodeados por Hal y los Fisicoculturistas, la Policía, los reporteros de televisión, Lois, Dewey y la Sra. Welsh.

-No lo entiendo, quiero decir, ¿qué demonios pudo haberlos poseído para hacer esto, niños?-preguntó la Sra. Welsh reprendiendo a los Chicos Especiales. Los niños cambian de opinión y deciden decirle todo a su maestra.

-¿Qué esperabas? Somos espeluznantes-admitió Hanson.

-Sí, lo somos» coinciden los otros niños.

-Bueno, creo que lo primero que tenemos que hacer es eliminar las cosas que los alteran demasiado. Creo que tal vez tu hora de recreo sea lo que los pone al límite-sugirió la sra. Welsh, pero Dewey intenta detenerla.

-Espera, no querían que todo el mundo se alterara de esa forma. Sólo querían...

-Gracias, Dewey, la verdad es que esto ya no es asunto tuyo-lo interrumpió la mujer y comenzó a dirigir a los niños hacia otra parte.

Al ver que los Chicos Especiales realmente lo necesitan y lo miserables que se sentirán sus amigos si no hace nada, Dewey se convence de que él también los necesita.

-Fue divertido mientras duró-concluyó Dewey, y luego lanza un falso berrinche-¿QUÉ QUIERES DECIR CON QUE NO ME IMPORTA? ¿CÓMO ES QUE NADIE SE PREOCUPA POR NINGUNA DE MIS INQUIETUDES?-

-Dewey, ¿qué estás haciendo?-preguntó Lois sorprendida mientras su hijo se arranca la camisa.

-¡TENGO TANTOS SENTIMIENTOS CORRIENDO POR MI CABEZA, Y NO PUEDO PONER NINGUNO DE ELLOS EN ORDEN, Y ESTÁN PULSANDO, Y ESTÁN PULSANDO!-cae de espaldas y llora como si fuera un perro.

-¡Dewey, basta! ¡detente en este instante!-ordenó Lois enfadada, pero Dewey se niega a escuchar y muerde la pierna de Lois como represalia. A pesar de sus afirmaciones de que es normal y no suele comportarse así, Dewey se quita los pantalones y se los tira a la cabeza mientras aúlla como una hiena.

-Creo que sería mejor para todos si Dewey vuelve a la Clase Especial. Solo por un tiempo-reconsideró la Sra. Welsh tras convencerse con la actuación de Dewey. Todos los niños sonríen y celebran tener a su amigo de regreso.


A la mañana siguiente, en la cocina, Lois estaba atendiendo una llamada telefónica cuando Hal entró empujando una vez más el cochecito de Jamie, listo para salir.

-Hasta luego, cariño. Voy al parque-le dijo Hal una vez más a su esposa mientras pasaba junto a ella.

-Hal, espera-le dijo Lois mientras ponía una mano sobre el altavoz del teléfono de la cocina-es ese trabajo que te entrevistaron hace semanas. Te vieron en la tele, creo que quieren contratarte-

Hal se acercó rápidamente y tomó el teléfono.

-¿Hola? Gracias ¡claro que sí! gracias.

Tras cortar la llamada, Hal y Lois se emocionan al saber que le han ofrecido un nuevo trabajo.

-Oh, gracias a Dios-exclamó Lois mientras abrazaba a Hal »no me lo puedo creer»

-Lo sé, yo tampoco-dijo Hal recibiendo el abrazo de su esposa.

-Estaba comenzando a preocuparme de que ninguno de los dos fuera a encontrar trabajo. Creí que ibas a pasar el resto de tu vida en el parque-comentó Lois mientras se retiraba, a pesar de estar feliz de conseguir un nuevo trabajo, Hal se da cuenta que al aceptar este trabajo tiene que "terminar" con los Fisicoculturistas.

Antes de ir a su primer día en su nuevo trabajo, Hal vuelve al parque y reúne a los Fisicoculturistas para darles la mala noticia.

-Ok hombres, silencio, tengo que darles una noticia importante-anunció Hal mientras levantaba y bajaba las manos para pedir silencio. Los fisicoculturistas se voltearon a mirarlo-yo... conseguí un trabajo. Eso significa que iré a trabajar durante el día. Lo que significa que ya no vendré al parque-

-Oh no. ¿No vendrás al parque?-dijo el grupo de hombres musculosos, al parecer no se tomaron bien la noticia.

-No puedes ir a ninguna parte. Te necesitamos, Hal-dijo Nick.

-¿Qué vamos a hacer sin ti?-preguntó Walt.

-Yo también los voy a extrañar-les aseguró Hal-quiero decir, esta última semana ha sido una de las mejores de mi vida. Y estarán bien, lo prometo. Bueno, Eddie, mírate. ¡Usando el cajero automático como todo un profesional! Lo juro, parece que lo has estado haciendo toda tu vida. Y tú, Marcus. ¿Quién ha estado grabando "Luz de Guía" y viéndolo en la cena? ¡Yo sé quién! Y el resto de ustedes. Son increíbles. Cada uno de ustedes. Ahh, tontos grasientos-

A pesar de saber que Hal los estaba dejando atrás, los Fisicoculturistas aceptaron su discurso con lágrimas en los ojos.

-Nunca te olvidaremos, Hal. Hiciste tanto por nosotros, ojalá pudiéramos devolvértelo de algún modo-dijo Nick después de secarse las lágrimas de los ojos.

-Sí-el resto de los Fisicoculturistas concuerda con él. Entonces Hal se da cuenta de que aún pueden hacerlo.

La escena final muestra a Hal conduciendo hasta su nuevo lugar de trabajo, con su auto siendo remolcado por los fisicoculturistas.

-Oh, hola. Hoy es mi primer día, no estoy seguro de adónde ir-el guardia de seguridad mira detrás de Hal, confundido al ver a ocho Fisicoculturistas remolcando su auto-está bien. Vienen conmigo-

Se aleja con los fisicoculturistas corriendo adelante, jalando el auto.


Frankie y Justin habían terminado la grabación del episodio, pero el castigo de sus personajes había sido peor de lo que imaginaron. Luego de permanecer boca abajo contra la pared con la cabeza metida en un cubo de basura durante toda la secuencia final, ambos se encontraban en el camerino de Frankie completamente adoloridos.

-Dios… creo que ya no siento los brazos-se quejó Justin dejándose caer en el sofá con una mueca de dolor

-¿Los brazos? Yo ni siquiera sé si mi cabeza sigue unida a mi cuello-respondió Frankie, masajeándose las sienes mientras fruncía el ceño-siento que mi cerebro se va a salir por las orejas-

-No sé si quiero vomitar o llorar-comentó el chico de ojos verdes frotando sus adoloridas piernas-¿cómo logramos aguantar tanto?-

-Porque somos profesionales… o unos completos idiotas.

-Ambas cosas pueden ser ciertas.

Intentaron reírse de la situación, pero el simple movimiento de sus músculos faciales les hacía doler aún más. Estaban en un estado tan lamentable que apenas podían moverse sin soltar un quejido. Justo en ese momento, la puerta del camerino se abrió levemente y Erik asomó la cabeza, observándolos con una mezcla de curiosidad y confusión.

-No quiero saberlo-fue lo único que dijo antes de cerrar la puerta y seguir su camino.

Frankie y Justin se miraron entre sí con expresión de derrota. Cuando pensaban que su sufrimiento no podía empeorar, alguien del equipo de producción entró sin previo aviso y les lanzó un par de bolsas de hielo.

-¡AGH! ¿ERA NECESARIO?-se quejó Frankie, sosteniendo la bolsa contra su frente-¡podrías haberlas dado en la mano!-

-No sé qué duele más, si la escena o esto-murmuró Justin a su novio, pegando su bolsa de hielo en la nuca con un largo suspiro.

La persona del equipo solo rió.

-De nada-sin decir mucho más, se retiró como si nada.

Los dos actores se quedaron en silencio unos segundos, disfrutando del alivio momentáneo que proporcionaban las bolsas de hielo. Finalmente, Frankie rompió el silencio.

-Si alguna vez vuelvo a aceptar una escena donde tenga que estar boca abajo por más de un minuto…

-Dame una bofetada-completó Justin.

-Hecho.