El grupo, exhausto y herido, decidió que esperar a que Ash se despertara era la mejor opción. Con esa decisión tomada, cada uno comenzó a buscar un momento de descanso y preparación.
Kelly, mirando a Pablo con una sonrisa cansada, dijo: "Vamos, Pablo, necesitas una ducha tanto como yo." Pablo asintió, agradecido por la oportunidad de limpiarse y relajarse un poco.
Spike, siempre en busca de una bebida, miró a su alrededor y preguntó: "¿Tienen whisky por aquí?" Encontró una botella en uno de los armarios y, levantándola, le dijo a Illyra: "¿Quieres probarlo? Tal vez te guste."
Illyra, intrigada por la oferta, se acercó. "Nunca he entendido el interés de los humanos por el alcohol, pero probaré."
Jhiera, sin embargo, tenía otra preocupación. Se dirigió a Ángel: "¿Tienes alguna estrategia en mente para lo que sigue?"
Ángel suspiró, sintiendo el peso de la responsabilidad sobre sus hombros. "Honestamente, ahora mismo solo quiero dormir un poco. Necesito descansar y despejar mi mente antes de poder pensar en un plan."
Gwen, siempre observadora, se quedó en silencio, mirando cómo todos intentaban encontrar un momento de tranquilidad en medio del caos. Sabía que el descanso era crucial, pero también estaba preocupada por lo que les esperaba.
El grupo se dispersó por el refugio. Kelly y Pablo se dirigieron a las duchas, disfrutando del agua caliente que les lavaba la suciedad y la sangre. Spike y Illyra se acomodaron en un rincón, compartiendo el whisky mientras conversaban sobre las extrañas costumbres humanas. Jhiera encontró un lugar tranquilo para sentarse y pensar en sus próximos movimientos. Ángel, por su parte, se echó en una cama, cerrando los ojos y dejando que el agotamiento lo llevara al sueño.
Gwen entró en la habitación con paso silencioso, notando a Ángel que descansaba sobre una cama, Ángel sintió la presencia de Gwen y abrió los ojos lentamente, sorprendió al ver a Gwen entrar en la habitación ligera de ropa. "¿Gwen? ¿Qué está pasando?"
Gwen sonrió ligeramente, pero había un toque de nerviosismo en sus ojos. "Estaba pensando en la primera vez que nos conocimos. Ese beso que me diste... fue mi primer beso. Me ha dado curiosidad si alguna vez pensaste en eso después de todo este tiempo."
Ángel se quedó en silencio por un momento, reflexionando. "Sí, lo recuerdo. Fue... un momento inesperado, para ambos. Pero tengo que admitir que no he tenido mucho tiempo para pensar en ello desde entonces. La situación en la que estamos no me ha dejado espacio para reflexionar sobre el pasado."
"Ángel, siempre parece que estamos en medio de una crisis," dijo Gwen. "Y, sin embargo, todos los demás encuentran maneras de relajarse y lidiar con ello. Esperaba poder hacer lo mismo contigo. Gunn y yo conseguimos este dispositivo que inhibe mis poderes, y por primera vez en mucho tiempo, siento que puedo estar cerca de alguien sin lastimarlo, sin... matarlo." Ángel observó a Gwen mientras ella hablaba, notando la sinceridad en su voz.
Con cuidado, Gwen activó su dispositivo, mostrándoselo a Ángel. "No hay electricidad ahora. Solo... solo yo."
Ángel la miró con una mezcla de ternura y comprensión. Ángel se levantó y se acercó a Gwen, colocando una mano suavemente en su hombro y ella lo miró, con una mezcla de sorpresa y esperanza en sus ojos. Antes de que pudiera decir algo, Angel la atrajo hacia sí y la besó suavemente. Gwen respondió, y los besos, que empezaron siendo castos, pronto se volvieron más apasionados, dejando de lado las barreras que ambos habían mantenido hasta entonces.
Se abrazaron con fuerza, permitiéndose olvidar por un momento el caos y la desesperación que los rodeaban. En ese instante, lo único que importaba era el otro. Cmpartieron un momento de intimidad que ambos anhelaban, siendo esta la primera noche que Gwen pasaba con cualquier hombre
A la mañana siguiente Ash se despertó con un dolor de cabeza punzante y una sensación de desorientación. Mientras se incorporaba lentamente, miró alrededor del lugar desconocido. "¿Dónde demonios estoy?", murmuró, frotándose las sienes. Ash, con una mano en la cabeza y la otra apoyada en la pared para mantener el equilibrio, comenzó a caminar tambaleándose.
Se tambaleó fuera de la habitación y comenzó a caminar por el pasillo, buscando a alguien que pudiera explicarle cómo había llegado allí. Al girar una esquina, se encontró con Spike, que estaba apoyado contra una pared, fumando un cigarrillo.
"Ah, el borracho ha despertado", dijo Spike con una sonrisa irónica. "Te ves terrible, amigo."
Ash, sosteniéndose la cabeza por la resaca, mira a Spike con una mezcla de confusión e irritación. "¿Y tú quién demonios eres? Y... ¿dónde están mis amigos?"
Spike señaló con la cabeza hacia una puerta al final del pasillo.
Spike se cruzó de brazos y apoyó un hombro contra la pared, disfrutando del momento. ""Soy Spike. Y tú debes ser Ash, el idiota que se emborrachó en medio del apocalipsis. Es un placer."
Ash frunce el ceño, intentando recordar algo sobre el día anterior. "Vale, Spike. ¿Dónde están mis cosas?"
Spike señala una mesa cercana donde están la escopeta, la sierra eléctrica y la daga kandariana. "Las recogimos del bar donde te encontramos. Kelly y Pablo están terminando de revisar esos libros de magia. Puede que tengan algo útil."
Ash asiente, aunque todavía algo desorientado. "Bien, bien. Necesitamos estar listos. Esos demonios no se van a matar solos."
Spike observa a Ash mientras recoge sus armas. "Y Lorne y Connor están en la estación de policía. Ángel pensó que sería más seguro mantenerlos allí por ahora."
Ash, con un dolor de cabeza palpitante y la boca seca, frunció el ceño al escuchar a Spike, recordando como los demonios no dejaban de hablar de el. "¿Ese es el imbécil que metió la ciudad en este infierno?" pregunta, frotándose las sienes, su tono cargado de incredulidad y enojo.
Spike, con su habitual aire despreocupado, se ríe y responde: "Sí, ese mismo. Pero no es tan simple como parece. Hay más en esta historia de lo que piensas." Spike se aclara la garganta para darle de la explicación de la forma mas clara posible a Ash. "Ángel no lo hizo intencionalmente."
Ash lo mira con escepticismo. "¿Y se supone que debo confiar en él?"
Spike se encoge de hombros. "A veces hay que trabajar con lo que tienes, no con lo que quieres. Ahora mismo, todos estamos en el mismo equipo contra el infierno."
Ash intentaba mantener el equilibrio, tratando de procesar la información. "¿Y Lorne lo sabía todo el tiempo?"
Spike exhala una bocanada de humo "Sí, el mismo. Lorne probablemente no lo mencionó para evitar que te pusieras nervioso o algo así.
Spike lanza la colilla de su cigarrillo y la aplasta con el pie.
Con sus armas a mano, Ash y Spike se dirigen hacia la sala donde Kelly y Pablo están revisando los libros de magia. Cuando entran, Kelly levanta la vista y frunce el ceño al ver a Ash. "Vaya, el borracho vuelve a caminar."
Ash se encoge de hombros. "Sí, sí, no es mi mejor momento. ¿Encontraron algo útil?"
"Gracias al libro de runas celtas, ahora mismo mi revólver tiene un encantamiento," comentó Pablo, mostrando el arma con un toque de orgullo.
Kelly, aún con una mirada crítica, añade: "Y asegúrate de mantenerte sobrio esta vez. No podemos permitirnos más errores."
"No prometo nada." Dijo Ash mientras veia a un hombre alto y serio levantarse y acercarse, extendiendo su mano. "Tú debes ser Ash," dijo el hombre, extendiendo una mano. "Soy Angel."
Ash miró la mano extendida de Ángel con desdén antes de finalmente estrecharla con su mano robótica. "Sí, soy Ash. He oído muchas cosas sobre ti. Ninguna buena, por cierto."
Angel asintió, sin mostrar señales de ofensa. "Entiendo tu desconfianza. Pero estamos en el mismo equipo"
Ash frunce el ceño y se cruza de brazos. "Entonces, ¿ese es el tipo que tenemos que agradecer por toda esta mierda? ¿Y ahora es parte del equipo?".
Kelly interviene rápidamente, intentando calmar la situación. "Ash, Ángel está de nuestro lado. Está trabajando en una solución. Lo importante ahora es centrarnos en los demonios. Angel y su equipo pueden ser útiles, así que intentemos trabajar juntos."
Ángel asiente. "Así es. Y necesitamos trabajar juntos si queremos revertir todo esto."
Ash resopla, pero parece considerar las palabras de Kelly. "Está bien, está bien. Pero si vamos a trabajar juntos, necesito saber que puedo confiar en ti. Y si alguien más tiene secretos, es mejor que los diga ahora." Ash miró a Ángel, su desconfianza aún visible. "Entonces, Ángel, ¿qué plan tienes? Porque esos demonios no van a esperar a que estemos listos."
Ángel tomó un respiro profundo. "Primero, necesitamos fortalecer nuestras defensas y asegurarnos de que todos nuestros aliados estén coordinados. He estado en contacto con la comisaría y otros grupos que nos pueden ayudar. Y segundo, necesitamos identificar y neutralizar a los líderes demoníacos que están detrás de todo esto. Ya has tenido algunos encuentros con ellos."
Ash asintió lentamente, comenzando a ver la lógica. "Bien, entonces, ¿cuál es el siguiente paso?"
Ángel miró al grupo, decidido. "Reforzamos nuestra base, conseguimos más información y luego planificamos un ataque coordinado. No podemos seguir jugando a la defensiva. Es hora de tomar la iniciativa."
Spike, quien había estado escuchando, añadió con una sonrisa sarcástica, "Y tal vez mantengamos a Ash alejado del licor por un rato. Necesitamos a nuestro héroe en plena forma."
Pablo intervino, mostrando un mapa de la ciudad "Tenemos un plan. Creemos que podemos usar un antiguo artefacto para debilitar a los demonios que están controlando la ciudad."
Ángel asintió. "Hay un guantelete sagrado en las oficinas de Wolfram y Hart que podría ayudarnos a enfrentar a los demonios más poderosos. Lo usé antes para matar a un demonio invencible. Tendremos que hacer una incursión para recuperarlo. Tengo algunos recursos y aliados que pueden ser útiles."
Ángel, intrigado y un poco desconcertado por la actitud de Ash, decidió profundizar en el tema. "Entonces, ¿cómo haces para enfrentarte a todas esas criaturas de afuera? ¿Tienes algún método especial?"
Ash, sin perder su tono sarcástico y seguro, respondió con una sonrisa socarrona. "Es simple. Mato a todo lo que no sea humano. Ya sabes, nada que una buena motosierra y una escopeta no puedan arreglar."
Angel levantó una ceja, claramente incrédulo. "¿Y qué pasa con los no humanos que son buenos? No todos los seres sobrenaturales son malos."
Ash encogió los hombros, su mirada se volvió más dura. "Mira, he aprendido que en este negocio no puedes confiar en nadie que no sea humano. Todos caen ante mi motosierra si es necesario. No me puedo dar el lujo de hacer distinciones."
Ángel, tratando de contener su frustración, intentó razonar. "Pero hay aliados que no son humanos, Ash. ¿Qué pasa con aquellos que están de nuestro lado?"
Ash se cruzó de brazos, sin ceder un centímetro. "Mira, chico bonito, he visto demasiadas cosas. No tengo tiempo para distinguir quién es bueno y quién es malo. Si parece un monstruo, lo trato como tal."
Ángel, sintiendo una mezcla de asombro y exasperación ante la actitud de Ash, decidió seguir indagando. "¿Has encontrado vampiros, otras criaturas o cultistas que apoyan a los demonios?"
Ash se rascó la cabeza, claramente irritado por la pregunta. "Mira, no sabría cómo diferenciarlos de una persona promedio. Y para ser honesto, los vampiros son solo criaturas imaginarias. Eso es lo que siempre he pensado."
Angel, ahora claramente frustrado, se acercó un poco más a Ash. "Los vampiros son muy reales, Ash. Y no todos los monstruos son tan obvios como los demonios que te has enfrentado. Hay cultistas y criaturas que se mezclan con los humanos, que parecen completamente normales hasta que es demasiado tarde."
Kelly, asintiendo, agregó: "Podríamos beneficiarnos de la experiencia de Angel y su grupo. Podemos aprender de ellos."
Ash miró a su grupo, viendo la seriedad en sus rostros. Finalmente, asintió con resignación. "Está bien. Escucharé lo que tengan que decir. Pero si nos traiciona, ya sabe cuál será su destino."
Ángel, tratando de mantener la calma a pesar de la tensión, se dirigió nuevamente a Ash. "Hay algo que necesitas saber, Ash. Soy un vampiro. Los vampiros y otras criaturas existen. Se camuflan entre los humanos, y eso los hace aún más peligrosos, hay otras criaturas ahí afuera que no son lo que parecen. La diferencia entre sobrevivir y morir puede depender de saber quién es quién."."
Ash lo miró con incredulidad y luego estalló en una carcajada. "¿En serio? Un vampiro que dice ser bueno. Eso sí que es una buena historia."
Ángel, sin perder la compostura, respondió con firmeza. "No es una historia. Es la realidad.
Illyria, aún en su forma de Fred, se cruzó de brazos y observó atentamente a Ash. "Podrías aprender algo, si dejas de ser tan necio."
Pablo, asintiendo y añadió: "Además, hemos confiado en Lorne. Si él está con nosotros, hay una razón. Y si Ángel es parte de su mundo, entonces tenemos que darle una oportunidad."
Ángel, con una expresión de leve incredulidad, miró fijamente a Ash y preguntó: "Entonces, ¿por qué dejaste vivir a Lorne si eres tan rápido en acabar con cualquier cosa no humana?"
Ash, encogiéndose de hombros, respondió con desdén: "Lorne actuaba bastante humano para ser un demonio. Me cayó bien y además sabía dónde había un burdel de súcubos. Parecía útil." Spike soltó una carcajada al escuchar las razones de Ash
Illyria, adoptando una postura más crítica, lo miró con desaprobación. "¿Tus decisiones se basan en lo que te conviene y en tus deseos tan mundanos?"
Ash la miró directamente y, sin perder la compostura, replicó: "Mira, princesa en un apocalipsis, uno tiene que ser práctico. Si alguien puede ayudarme a sobrevivir y de paso me da información útil, ¿por qué no aprovecharlo?"
Ángel suspiró y asintió. "Entiendo. Lorne es una excepción. Es bueno tener aliados que conozcan el terreno."
Jhiera entró en la habitación, y la atención de Ash se desvió instantáneamente de Ángel. Con una sonrisa atrevida, se acercó a ella. "Hola, soy Ash, el elegido," se presentó con aire de suficiencia. "Dime, ¿eres una masajista Tailandesa? Porque estoy muy tenso y podría necesitar ayuda para liberar un poco de tensión."
Jhiera lo miró con una mezcla de asombro y desdén. "Soy Jhiera de Oden Tal, no una masajista," respondió con frialdad. "Y si esperas un masaje, te has dirigido a la persona equivocada."
Ángel observó la interacción con una ligera sonrisa antes de intervenir. "Jhiera es perfecta" comentó. Jhiera se sonrojó levemente ante la inesperada alabanza.
"Jhiera es un ser de otra dimensión," continuó Ángel, dirigiéndose a Ash. "Tiene super fuerza, poderes mentales y de calor."
Ash, con una ceja levantada, miró a Jhiera y luego de nuevo a Ángel. "¿Otra dimensión, eh? ¿Poderes mentales y de calor? Suena a algo sacado de una mala película de ciencia ficción."
Jhiera, aún con las mejillas ligeramente sonrojadas, sostuvo la mirada de Ash con firmeza. "Créeme, 'elegido', mis habilidades son muy reales. Y serán más que útiles contra los demonios que enfrentamos."
Ángel tomó un respiro profundo antes de responder, su paciencia era probada por la actitud de Ash, decidió profundizar más en la importancia de Jhiera. "Mira, Ash, no sé si entiendes completamente a quién tenemos aquí. Jhiera no es solo cualquier ser de otra dimensión. Es una princesa de su mundo."
Ash levantó una ceja, aún mostrando algo de escepticismo. "¿Una princesa, eh? ¿Y qué más?"
Ángel continuó, ignorando el tono sarcástico. "En su mundo, las hembras tienen habilidades excepcionales. Pueden mover objetos con la mente, generar calor extremo, y poseen una fuerza sobrehumana. Jhiera no es solo una más en la batalla. Ella es una guerrera formidable."
Kelly miró a Jhiera con renovado respeto. "Eso suena bastante impresionante."
Ash cruzó los brazos y miró a Ángel con una expresión de desafío. "Si ustedes son tan impresionantes, ¿por qué aún no han ganado esta batalla contra los demonios?"
Jhiera, con una mirada seria, agregó: "Mis habilidades no son algo que utilice a la ligera. El calor que puedo generar puede ser devastador, y mover objetos con la mente requiere concentración y energía. No siempre es sencillo."
Ángel suspiró, sabiendo que la pregunta de Ash no era del todo injustificada. "No se trata solo de poder, Ash. Hemos estado luchando contra fuerzas que son mucho más grandes y organizadas de lo que puedas imaginar. Y cada victoria tiene un costo."
Ash, no parecía del todo convencido. "Suena a un montón de excusas. Si tienes tanto poder, ¿por qué no ir directamente al corazón del problema y acabar con todo de una vez?"
Ángel miró a su equipo antes de responder. "La situación en Los Ángeles no es simple. Estamos enfrentando una fuerza demoníaca que nunca habíamos visto antes. Coordinamos con la policía, ayudamos a los civiles, y combatimos demonios día y noche. No es cuestión de poder, sino de estrategia y recursos."
Spike, quien había estado observando en silencio, intervino. "Mira, cenutrio, no es como si pudiéramos simplemente golpear a todos los demonios y esperar que desaparezcan. Cada vez que derribamos a uno, otros dos aparecen. Es una guerra."
"¡Basta de charlas! Ángel, Spike, Jhiera, Pablo y tu princesa, vengan conmigo. Vamos a buscar ese guantelete y empezaremos a hacer algo de verdad," ordenó Ash, mientras comenzaba a caminar hacia la salida.
El grupo se levantó y comenzó a seguir a Ash, cuando Gwen entró en la habitación, notando la tensión en el aire. "¿A dónde van todos?" preguntó con curiosidad.
Kelly, que se había quedado atrás, respondió con un tono sarcástico. "Se van de excursión, mientras nosotras nos quedamos de lado."
Gwen levantó una ceja y miró a Ángel, que simplemente asintió, dándole a entender que la situación era complicada pero bajo control. Sin más preguntas, el grupo salió del refugio y se dirigió hacia Wolfram y Hart.
Ángel se giró hacia los demás y asintió, reconociendo la necesidad de acción. "Está bien, Ash. Vamos a por ese guantelete. Todos, preparémonos."
El grupo se armó y se preparó para salir. Jhiera, aunque un poco sorprendida por la brusquedad de Ash, entendió la urgencia y se unió al grupo. Spike encendió un cigarrillo, exhalando humo mientras caminaba junto a Ángel. Fred, aún en la forma de Illyria, se movía con gracia y determinación, mientras Pablo recogía sus cosas, revisando rápidamente sus notas y herramientas mágicas.
Mientras el grupo dentro del refugio discutía sus próximos pasos, una amenaza silenciosa y oscura comenzaba a tomar forma. En los rincones más oscuros y apartados, vampiros y demonios se reunían en secreto, sus ojos brillando con malevolencia.
En el exterior, patrullas de vigilancia mantenían su rutina, sin darse cuenta de que algunos de sus propios miembros ya habían sido convertidos en vampiros. Los demonios, disfrazados como humanos, aguardaban con paciencia, observando cada movimiento de los supervivientes.
