"¿Cómo que Europa?" cuestionó incrédulo Gunn.

"Verás, Gunn, Spike y yo hemos hablado..." Ángel comenzó, pero fue interrumpido por Spike.

"Sybilla tiene razón, hombre. Se supone que luchaban contra Wolfram y Hart, y se convirtieron en sus títeres. Y ahora mismo no tienen nada con lo que golpearlos, ¿qué sigue? ¿Esperar para frustrar el plan malvado de la semana?" dijo Spike, con su característico tono sarcástico.

Gunn estaba molesto por las palabras de Spike, apretó los puños, su frustración burbujeando bajo la superficie. Sabía que Spike tenía razón en parte, pero eso no hacía que fuera más fácil de aceptar. "¿Y eso no tiene nada que ver con seguir a tu novia, Buffy?" añadió Gunn, dejando salir la sospecha que había estado guardando, la cual había estado en el aire desde que Ángel mencionó Europa.

Ángel lo miró con seriedad, tratando de mantener la calma." Gunn, no es lo que piensas..." dijo, buscando las palabras correctas. "Debemos encontrarnos con las cazadoras, reagruparnos y organizar nuestras fuerzas. Esto no es solo sobre Buffy. Es sobre hacer lo correcto, sobre salvar más vidas a largo plazo."Ángel lo miró con seriedad. Pero Gunn no estaba convencido, su voz estaba llena de amargura y decepción. "¿Sabes por qué te he seguido durante años en tus planes suicidas?" preguntó, sus palabras estaban cargadas de resentimiento. "Porque pensaba que ayudarían a la gente. Pero ahora mismo, estás pidiendo que le demos la espalda a una ciudad entera, nos hemos partido el alma tratando de proteger esta ciudad. Hemos visto morir a amigos, a inocentes, y ahora nos pides que simplemente la abandonemos para seguir a Buffy a Europa"

Ángel dio un paso hacia él, tratando de mantener la calma. "Gunn, no se trata solo de Buffy. Necesitamos aliados, información, y recursos que ya no tenemos aquí. No es abandonar la lucha; es cambiar la estrategia.

"¿Y qué hacemos con la gente que dejamos atrás?"replicó Gunn, con una voz llena de amargura. "¿Qué pasa con aquellos que todavía confían en nosotros para mantenerlos a salvo?"

Spike intervino, poniendo una mano en el hombro de Gunn. "Sé que duele, amigo, pero a veces la mejor manera de proteger a las personas es hacer lo difícil. Si seguimos aquí, nos seguirán golpeando hasta que no quede nadie para pelear. Pero si nos vamos ahora, regresaremos con más fuerza, más preparados."

Gunn miró a Ángel, con una mezcla de enojo y dolor en sus ojos. Sentía que lo estaban obligando a elegir entre su orgullo y su supervivencia, entre quedarse y luchar o huir para vivir otro día. No quería irse, no quería abandonar a la gente que contaba con él, pero también sabía que Ángel tenía razón. Wolfram Hart eran demasiado poderosos, y quedarse significaba jugar en un terreno en el que nunca podría ganar. "No puedo dejar a esta gente, Ángel." dijo finalmente, su voz más baja pero llena de determinación. "Si me voy, ¿quién queda para luchar por ellos? No todos pueden simplemente... irse."

"Sabes que tus credenciales son falsas" continuó Ángel, cortando a Gunn antes de que pudiera decir otra palabra. "Y tu otra opción es quedarte aquí y volver a las calles, igual que cuando nos conocimos. Pero, dime, ¿cuánto tiempo crees que le tomará a Wolfram y Hart encontrarte?" La mirada de Ángel era intensa, sus palabras golpeando con fuerza. Gunn abrió la boca para responder, pero la cerró rápidamente. La realidad de las palabras de Ángel se hundió en él, cada una pesando más que la anterior. Sabía que si se quedaba, estaría expuesto, vulnerable, y Wolfram Hart no tendrían piedad. Pero abandonar a las personas que necesitaban su ayuda era un precio alto a pagar, uno que no estaba seguro de poder asumir. Gunn abrió la boca para responder, pero la cerró rápidamente. La realidad de las palabras de Ángel se hundió en él, cada una pesando más que la anterior. Sabía que si se quedaba, estaría expuesto, vulnerable, y Wolfram y Hart no tendrían piedad. Pero abandonar a las personas que necesitaban su ayuda era un precio alto a pagar, uno que no estaba seguro de poder asumir.

Gunn miró a Ángel a los ojos, buscando una chispa de la convicción que había seguido durante tanto tiempo. Apretó los dientes, su enojo evidente. La idea de abandonar a las personas que aún quedaban en la ciudad lo atormentaba, pero sabía que Ángel tenía razón, aunque no quería admitirlo, Ángel dio un paso adelante, colocando una mano en el hombro de Gunn. "Gunn, te necesito conmigo en esto. Necesito que confíes en que estoy tomando esta decisión para salvar tantas vidas como sea posible. No te estoy pidiendo que te olvides de la gente aquí. Pero te estoy pidiendo que veas el panorama completo. Esta no es la única batalla. Y no será la última."

"Ustedes pueden irse a Europa si quieren, pero yo me quedaré aquí con las personas que me necesitan" dijo Gunn con firmeza, su voz cargada de convicción. Ángel, visiblemente frustrado por la decisión de su amigo, trató de mantener la calma.

Ángel, visiblemente frustrado por la decisión de su amigo, trató de mantener la calma. "Gunn, sabes que no te puedes quedar aquí... Wolfram Hart controlan todo, desde las calles hasta los tribunales. Si sales de California, podrías ser acreditado como abogado en cualquier otro estado. Podrías continuar ayudando a la gente de una manera más efectiva, en lugar de estar atrapado en como una pieza mas en el juego de Wolfram y heart" Ángel intentó razonar con él, su tono serio pero preocupado.

Gunn abrió la boca para responder, pero la cerró rápidamente. La realidad de las palabras de Ángel se hundió en él, cada una pesando más que la anterior. Sabía que si se quedaba, estaría expuesto, vulnerable, y Wolfram y Hart no tendrían piedad. Pero abandonar a las personas que necesitaban su ayuda era un precio alto a pagar, uno que no estaba seguro de poder asumir. Finalmente, después de un largo momento de silencio, Gunn dejó escapar un suspiro pesado, su mirada bajando al suelo. Gunn, frustrado y sin una palabra, decidió dar la espalda a Ángel y se alejó, dejando claro que estaba dispuesto a enfrentar lo que viniera solo. Dejó una sensación de incertidumbre en el grupo. Su decisión de enfrentarse solo a un futuro incierto mostraba la profunda frustración y desencanto que sentía hacia. A pesar de la preocupación de Ángel y los demás, Gunn estaba decidido a seguir su propio camino, incluso si eso significaba enfrentarse a Wolfram y Hart solo.

"Parece que están algo tensos, será mejor que vallamos a ocuparnos de unos asuntos, nos vemos en media hora" Pablo Kelly vengan conmigo. Dijo Ash antes de salir en compañia de sus amigos. Mientras el sol empezaba a esconderse entre los edificios devastados de la ciudad, Ash, Kelly y Pablo se alejaban y sus pasos se desvanecieron en la distancia. El vampiro se recargó en una pared, sus ojos clavados en el suelo mientras sentía el peso de los recuerdos y las pérdidas que habían marcado su existencia en Los Ángeles. La ciudad, ahora una sombra de lo que alguna vez fue, le recordaba constantemente los rostros de aquellos que había perdido. siendo un enorme peso que lo oprimía: Doyle, Cordelia, Fred, Wesley y, ahora, incluso Lorne y Gunn, que se habían alejado de él. Los recuerdos de estas personas lo perseguían, cada uno de ellos un recordatorio del dolor y el sacrificio que lo habían seguido desde que puso un pie en la ciudad.

Kate y Nina también se habían alejado, Kate habia perdido mucho por involucrarse con angel y casi suicidarse con una sobredosis fue demasiado para ella, Nina habia pensado que Angel podria ser un faro de esperanza siendo una mujer lobo, tal vez podria ayudarle a afrontar esa carga, pero la necesidad de vivir una vida libre del constante peligro al que Ángel se sometía y que acarreaba su presencia a quienes le rodearán. Incluso su propio hijo fue lo que la alejó. Connor en cambió prefería la seguridad de una vida normal, lejos de todo lo sobrenatural que había marcado su existencia desde su concepción. La mirada de Angel se desvió hacia Connor, que estaba hablando con los demás pero manteniéndose a distancia de él. Estaba claro: Connor no se uniría a él en su búsqueda para encontrar a Buffy y las otras Cazadoras. La comprensión se instaló en el pecho de Angel como una piedra fría y dura. La melancolía lo envolvía como una manta pesada, y en su interior, surgía la eterna pregunta que lo había perseguido desde el día en que recuperó su alma: ¿estaba condenado a causar dolor a todos los que amaba, con o sin alma? A pesar de todos sus esfuerzos por redimirse, por hacer el bien, parecía que el sufrimiento seguía siendo su única constante. Ángel sintió una punzada de dolor en el pecho, una herida que, aunque no sangraba, era igual de profunda. En ese momento, se dio cuenta de cuán solo estaba realmente.

Ángel observó a su alrededor, a aquellos que aún le rodeaban, y aunque sabía que la lucha debía continuar, no pudo evitar preguntarse cuánto más podría soportar antes de que la oscuridad finalmente lo consumiera por completo.

Mientras Ash zigzagueaba imprudentemente entre los coches abandonados y los escombros esparcidos por las calles, un grupo de personas empezaron a salir de las cloacas al percibir los rayos del sol que se filtraban atraves de las alcantarillas, la tensión dentro del auto se sentía casi tan densa como el aire cargado de ceniza de la ciudad. El rugido del motor y el chirrido de las llantas resonaban a través de las avenidas desiertas, pero eso no impidió que la conversación continuara, cargada de un tono burlón y sarcástico que intentaba aliviar la incomodidad del momento.

Pablo, con una sonrisa divertida, giró la cabeza hacia Kelly. "Entonces, Kelly, ¿qué te parece ir a Europa? Parece agradable el viejo continente," dijo, inyectando una buena dosis de sarcasmo en su pregunta.

Kelly, rodando los ojos, respondió en el mismo tono. "No lo sé, Pablo. Un viaje a Europa suena como algo que uno debería pensar bien, ¿no crees? Además, ¿a qué país vamos? Europa es bastante grande, ¿sabes?" añadió, disfrutando del juego.

Ash, tratando de mantener su tono despreocupado mientras maniobraba el coche a toda velocidad, intervino: "Oh, vamos, chicos. Sé que les encantará Europa. Tiene el Coliseo Romano, el Arco del Triunfo, el Taj Mahal... Y ya que nuestras vacaciones se arruinaron aquí, pensé que sería una buena idea compensarlas."

Kelly soltó una pequeña carcajada antes de señalar lo obvio. "Ash, sabes que todo lo que nombraste está en diferentes países, ¿verdad? Y el Taj Mahal está en la India, que ni siquiera está en Europa. Es Asia."

"Detalles, detalles," respondió Ash rápidamente, sin querer admitir que se había equivocado, mientras el coche daba una brusca vuelta para evitar un enorme trozo de escombros.

El caos que reinaba en las calles parecía surrealista, como si la ciudad entera se hubiera transformado en un campo de batalla sobrenatural. Con el sol nuevamente brillando enlo alto del cielo los rayos de luz entrando por las alcantarillas eran una señal del cambio que habia tenido la ciudad, por curiosidad los humanos, que durante días habían estado escondidos en las cloacas, emergían lentamente, sus rostros pálidos y llenos de miedo, observando el espectáculo dantesco a su alrededor. Demonios destrozados yacían por doquier, sus cuerpos desmembrados e inertes, mientras los vampiros, en llamas, huían desesperadamente hacia cualquier sombra que pudieran encontrar para salvarse de la luz del sol que ahora bañaba las calles.

Los árboles de Sybilla, imponentes y extraños, se movían con una voluntad propia, sus ramas retorcidas extendiéndose como si fueran garras, capturando a los demonios que aún intentaban luchar. Con una fuerza brutal, los levantaban del suelo y los atravesaban, dejando que la sangre demoníaca gotease desde las alturas.

Pablo, observando la escena, no pudo evitar comentar en voz alta, su tono lleno de asombro y empatía. "Debe ser un shock para todas estas personas haber vivido algo así... Un día, están en su rutina normal, y al siguiente, están en el infierno en la tierra."

Kelly, parada junto a él, asintió mientras observaba cómo las criaturas que estaban al servicio de Sybilla cumplían su cometido. Los seres sobrenaturales, monstruosos en apariencia pero extrañamente protectores, destrozaban a cualquier criatura hostil que se cruzara en su camino, formando una especie de escudo para los humanos desorientados.

"Es una locura... Pero al menos parece que estamos ganando terreno," comentó Kelly. "Aunque para ellos, será difícil entender quién es amigo y quién es enemigo."

Pablo asintió lentamente, aún procesando todo lo que estaban presenciando. "Sí, y cuando todo esto termine... si es que realmente termina, no sé cómo van a seguir adelante. Pero al menos por ahora, están vivos. Y eso ya es algo."

Ambos se quedaron en silencio, observando cómo el mundo a su alrededor continuaba cambiando, cada criatura cumpliendo su papel en esta extraña danza entre la vida y la muerte.

Ash, con su habitual actitud despreocupada, lanzó un comentario que, para él, parecía minimizar todo lo que estaba sucediendo. "Sí, bueno, bienvenidos al club. Aunque he visto cosas mucho peores." Sus palabras resonaron en el aire, cargadas de una indiferencia que contrastaba con el caos que los rodeaba.

Kelly, quien había estado observando todo con una mezcla de horror y compasión, no pudo contener su frustración. Girándose hacia Ash, su mirada ardía con ira contenida. "Eres un idiota condescendiente," espetó, su voz cargada de enojo. "No es una competencia por ver quién sufre más, Ash. Cientos o miles de personas han perdido la vida aquí, y lo único que puedes hacer es menospreciarlo. No todo se trata de ti o de lo que has visto."

Ash se quedó en silencio por un momento, sorprendido por la intensidad de la respuesta de Kelly. Su mirada se desvió del camino contemplando con otra perspectiva la locura que reinaba en las calles, y aunque no lo admitiría fácilmente, sabía que había tocado un nervio sensible. Pero, como siempre, su orgullo lo mantenía firme en su fachada de dureza.

Kelly lo observó por un momento más, esperando alguna reacción, alguna muestra de que entendía la gravedad de lo que acababa de decir. Pero cuando no llegó, simplemente negó con la cabeza y se apartó, cansada de intentar razonar con él.

Pablo, sintiendo la tensión en el aire, decidió no intervenir, consciente de que era mejor dejar que ambos se calmaran por su cuenta. Mientras caminaban por las calles destrozadas, con el eco de los gritos y los susurros del viento como única compañía, el grupo continuó su camino, cada uno lidiando con sus propios pensamientos.

Cuando llegaron al estacionamiento, los sonidos de golpes provenientes del maletero del viejo auto de Ash rompieron el silencio incómodo que había caído sobre el grupo. Kelly y Pablo intercambiaron miradas dudosas, sin estar seguros de lo que estaban a punto de enfrentar. Sin embargo, Ash, en su típico estilo despreocupado, no dudó ni un segundo en acercarse al maletero.

"Deja de golpear mi auto, maldito enano," dijo con irritación mientras abría el maletero.

Una voz familiar, llena de sarcasmo y reproche, se escuchó desde el interior antes de que la figura de Sam emergiera. "Eres un miserable. 'Cuida el libro unos minutos, no tardaremos...' Eso dijiste." Sam, un enano que ahora mismo lucía como si hubiera saqueado una joyería, estaba cubierto de cadenas brillantes, anillos con enormes gemas, y pulseras de oro y plata. La vista era tan ridícula que hasta Kelly no pudo evitar un comentario. "Vaya estilo. Pareces un rapero, Sam," dijo casualmente.

Pablo añadió, con una mezcla de alivio y sorpresa, "Me preguntaba dónde estabas."

Ash, furioso, señaló las joyas. "¡Ese es nuestro botín!"

Sam, sin perder la compostura, se cruzó de brazos y respondió con frialdad, "Hay toneladas de joyas ahí, y creo que debería tener una parte como compensación. Me dejaste días y días en el maletero, solo vinieron a dejar joyas. Podría haber cuidado el Necronomicon en el remolque, pero no, me metiste aquí."

Ash Ash enganchó su auto al remolque, con un leve crujido de metal al ajustarlo, y pronto el motor rugió al encenderse, se dirigieron de regreso al jardín donde se encontraban Angel y los demás. El sonido del motor apenas cubría el silencio incómodo dentro del vehículo, roto finalmente por Sam, quien, aún incrédulo por lo que acababa de escuchar, preguntó: "¿Y a dónde vamos?"

"Europa," respondió Pablo, casi con resignación, sabiendo lo que vendría a continuación.

Sam, sorprendido, arqueó una ceja. "¿Europa? ¿No te bastó con destruir esta ciudad?" Se dirigía directamente a Ash, quien rápidamente se defendió.

"¡Hey! No fue mi culpa lo que pasó en la ciudad. Fueron unos idiotas que se metieron con unos abogados," dijo Ash, tratando de minimizar su responsabilidad en el caos reciente.

Sam lo miró con indiferencia, sin comprar la excusa. "Eso no tiene ningún sentido."

"Y lo mejor de todo es que el viaje a Europa será con los responsables de mandar la ciudad al diablo," añadió Kelly, su tono lleno de sarcasmo mientras que sam torcía los ojos, claramente frustrado con la situación..

Mientras tanto, Angel hablaba por teléfono celular con Buffy. Aunque sus palabras eran firmes, había una notable mezcla de nostalgia y preocupación en su voz. La conversación, que debía ser estratégica, se estaba volviendo más personal de lo que había planeado.

"Buffy, sé que las cosas han estado... complicadas, pero necesitamos reagruparnos. Wolfram y Hart no van a parar, y aquí ya no hay nada que podamos hacer. Tenemos que enfrentarlos juntos," decía Angel, su mirada perdida mientras observaba las sombras bajo los árboles.