Angel miró a Connor con una mezcla de tristeza y comprensión. Aunque sabía que su hijo preferiría quedarse en California, no podía evitar la esperanza de que Connor cambiara de opinión. "¿Entonces? ¿Nos acompañarás a Europa?" preguntó Angel, tratando de mantener la voz firme, aunque en el fondo temía la respuesta.

Connor suspiró, sabiendo que su respuesta no sería fácil de aceptar. "Lo lamento, pero tengo que quedarme. Aún hay personas importantes para mí aquí," respondió con suavidad, esperando que Angel comprendiera. Connor había encontrado una vida que, aunque se volveria complicada en el futuro inmediato, le ofrecía un sentido de pertenencia que no quería abandonar.

Angel sintió un nudo en la garganta al escuchar la respuesta de Connor, aunque había anticipado la respuesta, el dolor de la confirmación era inevitable. Miró a su hijo, intentando mantener la compostura. Sabía que Connor había encontrado un lugar en este mundo, un lugar donde se sentía necesario y conectado con las personas que importaban. Pero para Angel, eso significaba una nueva separación, otra persona más de la que tendría que despedirse.

Angel asintió lentamente, tratando de disimular la decepción en su voz. "Lo entiendo, Connor. Tienes tu vida aquí... y eso es lo que importa." Su rostro mostrando una mezcla de dolor y resignación. Aunque había anticipado la respuesta de Connor, no podía evitar sentir una punzada de decepción al escucharla. A lo largo de los años, había perdido a tantas personas, y la idea de alejarse de su propio hijo, quizás de manera definitiva, lo golpeaba con fuerza.

Connor, aunque sentía el peso de la tristeza de su padre, mantuvo su postura firme. "No es que no quiera estar contigo, pero... debo quedarme aquí. Todavía hay personas importantes para mí que necesitan ayuda."

Angel lo miró por un momento, en silencio. "Siempre supe que tenías tu propio camino... Solo quería compartir mas tiempo juntos. Pero respeto tu decisión, Connor. Siempre serás mi hijo, y siempre tendrás un lugar conmigo... donde sea que esté."

Connor asintió, agradecido por la comprensión de su padre. "Gracias, papá. Y tú... cuídate allá fuera. Europa suena... complicado."

Angel soltó una pequeña sonrisa amarga. "Complicado es nuestra especialidad."

Connor extendió la mano, y Angel la estrechó, compartiendo un momento de entendimiento silencioso entre padre e hijo. Aunque separados, ambos sabían que su vínculo permanecería, incluso si seguían caminos diferentes.

La llegada de Illyra, Jhiera y Sybilla al jardín captó la atención de todos. Sybilla, con una sonrisa satisfecha, anunció: "Vuestra ciudad ha comenzado con su pacificación, mañana temprano la mayoría de los hostiles habrán muerto. Después los humanos podrán empezar con la limpieza y reconstrucción." Sus palabras, aunque llenas de optimismo, fueron recibidas con una mezcla de alivio y escepticismo por parte del grupo.

"¿Cómo se supone que la gente vuelva a la normalidad después de esto?" cuestionó Kate, su tono lleno de escepticismo. "Días en el infierno... y ahora pretenden que todo se resuelva como si nada."

Illyra, siempre serena, miró a Kate y respondió con calma, "El tiempo corre de manera diferente en algunas dimensiones. Para los que estaban atrapados en la ciudad, fueron días interminables, pero para el resto del mundo, apenas han pasado unas horas. Y cuando los sobrevivientes intenten contar lo que ocurrió, serán descartados como simples casos de histeria colectiva. La realidad es que, cuando cuenten lo que ocurrió, el resto del mundo lo verá como una exageración, algo imposible de aceptar."

Kate escuchó las palabras de Illyra con una mezcla de asombro y resignación. Sabía que tenía razón. Durante años, había descartado casos que ahora sabía que no solo eran posibles, sino reales. La idea de que todo lo que habían pasado fuera reducido a "histeria colectiva" por el mundo exterior le resultaba profundamente frustrante. La realidad de lo sobrenatural estaba justo frente a ellos, y sin embargo, sabía que la mayoría de las personas nunca lo aceptarían.

Ash y compañia regresaron con los demas y Sam entró al jardín con un paso decidido, sus cadenas brillantes y anillos con enormes gemas capturando la atención de todos. Caminaba al frente, con una actitud que irradiaba confianza. Spike, que observaba la escena con una mezcla de asombro y diversión, no pudo evitar lanzar un comentario burlón.

"¿Y quién se supone que eres, pequeñín?" preguntó Spike, su tono lleno de sarcasmo.

Sin titubear, Sam levantó la mirada hacia el vampiro y respondió con una voz firme, "Soy tu padre."

La respuesta tomó por sorpresa a Spike, quien soltó una carcajada genuina, disfrutando del descaro de Sam. "Tienes agallas," comentó Spike, claramente entretenido.

Ash, viendo la situación podria escalar, dio un paso al frente para intervenir. "Tranquilo, Spike. Él es Sam y es... mi mascota,"

Sam, visiblemente molesto por el comentario, se giró rápidamente hacia Ash y, sin decir una palabra, levantó su dedo medio

Spike soltó una carcajada aún más fuerte al ver la reacción de Sam. "Vaya, vaya, parece que tu mascota tiene un poco de carácter," dijo Spike, todavía riendo

Ash, encogiéndose de hombros y sin inmutarse, replicó: "Sí, bueno, es parte del paquete. No puedes encontrar buen personal en estos días." Kelly y Pablo intercambiaron miradas, tratando de no reírse ante la situación absurda.

"¿Ya todos están listos para partir?" preguntó Ash con urgencia en su voz, claramente ansioso por seguir adelante.

Sybilla, siempre serena, se giró hacia él con una mirada firme. "Ash, vos no sois el único en este viaje"respondió con un tono de advertencia. "Debéis esperar a que vuestros compañeros también estén preparados."

Ash frunció el ceño, claramente irritado por la respuesta. "¿Qué es lo que hace falta para partir?" replicó, frustrado.

Jhiera, quien se encontraba un poco más atrás, se acercó con una expresión igual de tensa. "Se esta despidiendo de su hijo. Idiota" respondió, con un tono que no dejaba lugar a discusión. "Y además, necesitamos saber quiénes van con nosotros."

Angel asintió, dándole un abrazo final a su hijo antes de volverse hacia el grupo. "Está bien, vamos. No podemos quedarnos aquí más tiempo," dijo con determinación, aunque su mirada delataba la tristeza de dejar a su hijo atrás.

Antes de que Ash pudiera replicar, Spike intervino. "Además, el aeropuerto debe estar destruido" comentó Spike mientras encendía un cigarrillo. "Tendremos que ir a San Francisco si queremos salir de aquí."

Ash, cada vez más molesto, empezó a murmurar entre dientes, su frustración evidente mientras se daba cuenta de que el viaje sería más complicado de lo que esperaba. Mientras pateaba una pequeña piedra que encontró en el suelo. "Siempre lo mismo, despedidas y más despedidas… como si no tuviéramos prisa, siempre esperando a alguien... ¿San Francisco? Genial, justo lo que necesitamos, más tiempo perdido," murmuraba para sí mismo.

Kelly, cansada de la tensión en el ambiente, decidió intervenir con su estilo directo. "Mientras Ash termina de ser un idiota, me gustaría saber más sobre los vampiros. "dijo, cruzándose de brazos y mirando a Spike y Angel. "Un sujeto que estaba en nuestro refugio se llamaba Jhos, cuando empezaron a matar a todos el tenía los ojos completamente negros y la boca llena de colmillos. Gwen dijo que lucía muy diferente a tu transformación."

"Los vampiros no son todos iguales. Hay diferentes tipos, dependiendo de la especie, las circunstancias de su transformación, o... otras influencias." explicó Spike

Angel, más reflexivo, añadió: "A veces, cuando los vampiros están bajo el control de algo o alguien más, pueden parecerse menos a nosotros y más a lo que viste. Puede que estuviera influenciado por algún poder oscuro o algo que alteró su forma."

Kelly los observó con atención, su mente procesando la información. "Bueno, lo que sea que fuera, no era algo que quisiera encontrarme de nuevo" dijo finalmente. "Pero si hay más de esos monstruos sueltos por ahí, más nos vale estar preparados."

Kelly, cansada de la tensión en el ambiente, decidió intervenir con su estilo directo. "Mientras Ash termina de ser un idiota, me gustaría saber más sobre los vampiros. "dijo, cruzándose de brazos y mirando a Spike y Angel. "Un sujeto que estaba en nuestro refugio se llamaba Jhos, cuando empezaron a matar a todos el tenía los ojos completamente negros y la boca llena de colmillos. Gwen dijo que lucía muy diferente a tu transformación."

Angel, decidido a obtener más información, se dirigió a Kelly. "Necesitamos investigar más sobre esto" dijo seriamente. "Kelly, ven conmigo. Gwen también debería unirse, podria ser útil."

Angel sacó su teléfono y marcó el número de Gwen, esperando que contestara rápidamente. Mientras lo hacía, Ash, al escuchar la conversación, no pudo evitar intervenir con sarcasmo.

"Grandioso, más pérdida de tiempo" murmuró, cruzando los brazos con frustración.

Pablo, que ya conocía las reacciones de Ash, decidió intervenir antes de que la situación empeorara. "Jefe, sería una buena idea ir a buscar los libros de magia que tenia. Podrían sernos útiles"

Ash miró a Pablo, visiblemente irritado, pero al final cedió con un suspiro. "Está bien" dijo de mala gana. "Vamos a ver el lugar de horribles asesinatos, todo para que estén felices."

Antes de que el sarcasmo de Ash pudiera agriar más el ambiente, Sam, de manera sincera, respondió. "Gracias." La simple respuesta de Sam pareció calmar un poco la tensión, y el grupo comenzó a prepararse para la investigación.

Angel había acordado encontrarse con Gwen un par de calles antes de llegar al refugio. Cuando él, Kelly, y pablo llegaron al lugar, vieron a Gwen esperando en una patrulla, con la mirada fija en el horizonte. Sin decir una palabra, Gwen salió de la patrulla, caminó hasta el auto de Angel, y se acomodó en el asiento delantero.

"Esto no será bonito" murmuró Kelly, su voz teñida de una sombría resignación mientras sus ojos parecían contemplar un oscuro abismo, Pablo sostuvo su mano en señal de apoyo. Tranquila" dijo de forma calmada, esperando poder reconfortarla aqunque sea un poco.

El viaje hacia el refugio transcurrió en un inquietante silencio, como si todos estuvieran mentalmente preparándose para lo que sabían que les esperaba. Y cuando finalmente llegaron, su peor temor se confirmó.

El refugio, que había sido su hogar temporal durante los últimos días, ahora se asemejaba a una pesadilla salida de las profundidades del infierno. Cadáveres mutilados yacían esparcidos por el suelo, algunos apenas reconocibles como humanos. Charcos de sangre seca eran un testimonio de ríos de sangre corrieron por las calles y los escombros, mientras los restos humeantes de vampiros que habían ardido bajo el sol se mezclaban con el hedor de la muerte y la destrucción. Los incendios aún chisporroteaban en algunos puntos, alimentados por los últimos rastros de la masacre.

Angel, con el rostro impasible pero los ojos llenos de una sombría determinación, bajó lentamente la ventanilla de su auto para observar mejor la escena. El silencio se mantuvo, ya que no había palabras suficientes para describir el horror que presenciaban.

Ash, Sam, y Spike se encontraban en otro auto, justo detrás del de Angel. La tensión en el ambiente no había hecho más que aumentar durante el trayecto, y Ash, como era de esperar, fue el primero en romper el silencio.

"¿Y qué estamos esperando?" cuestionó con impaciencia, golpeando el volante con los dedos.

Spike, que había estado mirando por la ventana con expresión aburrida, respondió con su típico sarcasmo.

"Somos vampiros y todavía hay luz solar, ¿tú qué crees?" dijo, señalando hacia el cielo.

Ash bufó y cruzó los brazos. "Todavía no los he visto hacer nada vampírico."

Sam, que hasta ese momento había estado observando la conversación en silencio, decidió unirse al juego. "Es cierto" agregó, levantando una mano y comenzando a contar con los dedos. "No duermen en ataúdes, no se transforman en murciélagos, no viven en castillos, no han bebido del cuello de nadie, no tienen esclavos hombre lobo..."

"Exactamente, no han hecho nada de eso" interrumpió Ash, reafirmando la lista de Sam con un gesto exagerado.

Spike, visiblemente exasperado pero tratando de mantener la calma, giró en su asiento para mirar a ambos. "Esos son solo estereotipos y Ànguel salia con una mijer lobo" respondió, su voz cargada de una mezcla de paciencia y resignación. "No todos los vampiros somos como los de las películas de terror de los años 30. Algunos de nosotros tenemos un poco más de clase."

Ash y Sam intercambiaron una mirada cómplice, claramente disfrutando de la oportunidad de molestar a Spike, aunque ambos sabían que, a pesar de las bromas, las cosas estaban a punto de ponerse muy serias.

Conforme pasaron los minutos, las sombras de los edificios se alargaban, envolviendo las calles en una penumbra inquietante mientras el sol se ocultaba. El tiempo avanzaba lentamente, y finalmente, Angel, Kelly, Gwen, y pablo bajaron de su auto, cruzando la barricada con una sensación de pesadez en el aire. Detrás de ellos, Ash, Spike, y Sam los siguieron en silencio, una señal de que incluso Ash había dejado atrás sus bromas. La vista de lo que alguna vez fueron personas, ahora reducidas a cadáveres mutilados, golpeaba a todos por igual. Incluso Ash, el hombre siempre rápido con una respuesta sarcástica, no pudo evitar sentir lástima por el trágico destino de aquellos a quienes había intentado salvar.

El silencio era insoportable, roto solo por el crujido de sus pasos sobre los escombros. Mientras caminaban por las calles devastadas, el hedor a muerte se hizo cada vez más intenso. Gwen, Ash, Kelly, y Pablo se taparon la nariz, sus rostros pálidos mientras luchaban por contener el vómito. Los cuerpos, ya en estado avanzado de descomposición, convertían cada respiración en una lucha.

De repente, un ruido rompió la quietud: el sonido agudo de una botella de cristal cayendo al suelo. Todos se tensaron, preparándose para lo peor. Sin embargo, para su alivio y consternación, el causante del ruido resultó ser una enorme rata. El roedor se movía rápidamente hacia uno de los cuerpos, devorando las entrañas con una voracidad espantosa.

Kelly y Gwen, con la determinación endurecida en sus miradas, continuaron al frente. Sabían que no podían perder tiempo. Su objetivo era claro: llegar a la habitación donde todo había comenzado, donde quizás podrían encontrar pistas sobre lo ocurrido y, tal vez, alguna forma de prevenir que el horror se repitiera.

El grupo continuó avanzando, sus pasos ahora más rápidos pero igual de cautelosos, conscientes de que las sombras ocultaban tanto los horrores del pasado como las amenazas que aún podían estar acechando.

Mientras Gwen abría la puerta para entrar en la habitación donde se suponía que se encontraba el cadáver de Jhos, un movimiento rápido y una sombra oscura emergieron de la penumbra. Una criatura bestial, con ojos llenos de furia y hambre, se lanzó directamente sobre Kelly. El ataque fue tan repentino que apenas tuvo tiempo de reaccionar. Sin embargo, antes de que la criatura pudiera alcanzarla, Angel intervino con una velocidad sobrenatural. Con el guantelete sagrado en su mano, lo sujetó firmemente por el cuello. Un grito de agonía resonó en la habitación cuando la criatura, incapaz de resistir el poder del guantelete, se transformó en cenizas en cuestión de segundos.

Sin pronunciar una palabra, Angel bajó la mano, sacudiendo las cenizas de su guantelete, y entró en la habitación, con una expresión dura en su rostro. La habitación estaba llena de cenizas, restos de lo que alguna vez fueron vampiros, esparcidas por el suelo y las paredes. Pero lo que más llamó la atención fue el cuerpo de Jhos, que, a diferencia de los demás, se encontraba relativamente intacto.

Angel y Spike intercambiaron una mirada y luego se acercaron al cadáver. A medida que se inclinaban para inspeccionarlo más de cerca, notaron los signos inconfundibles. La boca de Jhos estaba llena de colmillos afilados, y la esclerótica de sus ojos era completamente negra, un rasgo distintivo.

"Nosferatu" dijeron al unísono Angel y Spike, reconociendo el tipo de vampiro al que se enfrentaban.

Sin dudarlo, Angel desenvainó su espada con un movimiento fluido. Levantó la hoja y, con una precisión fría y calculada, decapitó el cuerpo de Jhos. La cabeza rodó por el suelo, dejando tras de sí un rastro de sangre oscura y densa. Angel limpió la espada y guardó la hoja

Mientras tanto, Pablo, moviéndose con cautela, se dirigió a una mesa en el rincón de la habitación. Sobre ella, encontró dos libros. Uno de ellos era "Vudú para Tontos," un título que parecía casi fuera de lugar en medio de tanto horror, y el otro, un libro mucho más antiguo y gastado, sobre runas celtas.

Cuando el grupo salió de las ruinas del refugio, el silencio que los había acompañado durante la inspección fue finalmente roto por Kelly.

"¿Entonces era un vampiro?" preguntó, su voz reflejando una mezcla de incredulidad y repulsión.

Antes de responder, Angel se giró hacia ella y, en un gesto deliberado, transformó su rostro. Sus orejas se alargaron en puntas afiladas, y su expresión se torció en un grotesco y feroz ceño fruncido, que le dio una apariencia mucho más demoníaca. Sus ojos brillaban con una intensidad oscura, y sus colmillos sobresalían, listos para desgarrar.

"Esta es la apariencia que tenemos los vampiros como Spike y yo" dijo Angel, su voz más grave y resonante en esta forma. "Es diferente a cómo lucía ese sujeto, ¿verdad?"

Kelly y Gwen asintieron, sus rostros mostrando una mezcla de sorpresa y comprensión ante la comparación. Era evidente que Jhos había sido algo diferente, algo más siniestro.

"Es porque él era un Nosferatu" continuó Angel, volviendo a su forma humana. "Un tipo de vampiro que suele habitar en Canadá y Alaska. Algunos clanes de vampiros se asentaron en zonas específicas del mundo, otros prefirieeron un estilo nomada, y aunque es posible ver algunos fuera de su hábitat, no es muy frecuente."

Mientras se dirigían de vuelta a los autos, Spike no pudo evitar mirar a Ash y Sam, quienes habían estado observando en silencio la explicación de Angel.

"¿Esto les parece lo suficientemente vampírico?" dijo Spike, con una media sonrisa burlona, dirigiendo su comentario a Ash, quien había estado cuestionando las habilidades vampíricas de él y Angel desde que comenzó el viaje.

Ash miró a Spike y, por un momento, pareció que iba a soltar una de sus respuestas sarcásticas, pero en lugar de eso, simplemente asintió con una leve sonrisa.

"Sí, supongo que eso cuenta" respondió, finalmente reconociendo lo que Spike y Angel eran capaces de hacer.

Mientras el grupo se preparaba para partir, Kelly, aún procesando todo lo que acababan de experimentar, se giró hacia Angel con una expresión de incertidumbre. "¿A qué vamos a Europa?" preguntó, su tono lleno de dudas.

Gwen, sorprendida por la revelación, levantó las cejas en incredulidad. "¿Vamos a Europa?" repitió, casi como si no pudiera creer lo que estaba escuchando.

Angel, sintiéndose un tanto acorralado por las preguntas, intentó mantener la calma. Sabía que el plan de ir a Europa no había sido completamente explicado a tods, y ahora tenía que aclarar las cosas. "Sí, viajaremos a Europa" respondió, su voz medida y seria. "Nos reuniremos con un grupo de amigos... gente en la que confío. Espero que podamos ayudarnos mutuamente."

El incómodo silencio en el auto de Angel se prolongó durante varios minutos, con todos los ocupantes sumidos en sus propios pensamientos. Finalmente, Angel, sintiéndose un poco apenado por no haber explicado antes sus intenciones, decidió romper el silencio. "Gwen... tenemos... tengo que ir a Europa" dijo, su voz titubeante mientras elegía cuidadosamente las palabras. "Y me gustaría que me acompañes. Gwen, visiblemente molesta, giró en su asiento para mirarlo directamente.

"¿Cuándo planeas viajar? ¿Y cuánto tiempo estaríamos allá?" preguntó, su tono cargado de frustración y desconfianza. No le gustaba la idea de ser arrastrada en un plan que apenas conocía.

Angel, sintiéndose cada vez más acorralado, trató de encontrar una justificación razonable, aunque sabía que no sería fácil. "Lo antes posible... si es posible, esta noche" admitió, su mirada evitando la de Gwen. "Y no estoy seguro de cuándo volveríamos."

Gwen, aún molesta, miró a Angel con una mezcla de frustración y desconcierto. "¿A qué parte de Europa viajaremos?" preguntó, su voz contenida pero claramente molesta.

"España" respondió Angel secamente, sintiendo el peso de la situación. Sabía que Gwen tenía razón para estar enojada. En su apuro por planear la salida de la ciudad, se había olvidado por completo de incluirla en sus decisiones, algo que ahora lamentaba profundamente. Aunque no habían formalizado una relación, Angel era consciente de que Gwen probablemente esperaba algo más estable después de lo que habían compartido."

Gwen, un poco más tranquila después de la conversación, asintió y respondió con una leve sonrisa. "Aunque me gusta la idea, espero que tengamos tiempo para nosotros y que no todo sean problemas sobrenaturales." Angel, ocultando sus verdaderos pensamientos, le devolvió una sonrisa que intentaba reflejar confianza, aunque en el fondo sabía que los problemas sobrenaturales probablemente ocuparían la mayor parte de su tiempo.

Al regresar al jardín, el sol ya se había puesto. Trepkos, Boone, Jhiera e Illyria estaban aparentemente listos para partir hacia San Francisco. Ash, con su usual energía, exclamó alegremente: "¡Finalmente! Ya era hora de partir."

Angel se acercó a Jhiera y saludó a Trepkos y Boone, quienes estaban a su lado. "¿Están listos para partir?" preguntó Angel, esperando que todos estuvieran a bordo con el plan.

Pero Boone sacudió la cabeza ligeramente antes de responder. "Lo lamento, pero Trepkos y yono te acompañaremos. Nos quedaremos junto a la señorita Sybilla"

Angel se detuvo un momento, sorprendido por la respuesta. Las despedidas parecían ser inevitables en esta misión, y ahora tenía que enfrentarse a otra.