Sasuke Uchiha nunca habría sido capaz de imaginarse las barbaridades en las que se había tenido que sumergirse por la impaciencia de verla otra vez.
Tal y como había sospechado que pasaría, Naruto y Sakura no lo habían dejado solo desde que descubrieron que estaba libre. Los primeros días se había quedado con el Uzumaki sin embargo el apartamento del rubio era tan diminuto que no había suficiente espacio para uno más, así que Kakashi accedió a que se le asignara una habitación temporal mientras se encargaba de acondicionar su casa, cosa que había pospuesto indefinidamente.
El pelinegro estaba un poco intranquilo y a su vez abrumado por regresar a su antiguo hogar. Casi se había sentido tentado a ir solo pero, siendo honesto, quería la compañía específica de Tenten. Sus antiguos compañeros serían comprensivos pero la verdad era que no estaba de humor para su compasión. No quería que lo trataran con delicadeza ni mucho menos que intentaran consolarlo, asi que los había convencido de que estaría bien encargándose de todo por su cuenta.
Sospechaba que Kakashi no se había quedado del todo convencido con aquella premisa que había expuesto. No sabía hasta que punto el Hokage era consciente de su acercamiento con la castaña pero no le importaba demasiado si lo sabía o no. Pensó con un poco de perversidad que más bien debería agradecerle por haberle ordenado a la chica visitarlo. Había sido una compañía más que agradable. De no ser por Kakashi Hatake jamás se habrían conocido, así que estaba inmensamente agradecido con él, aunque no se lo diría abiertamente.
Semanas habían transcurrido hasta que una mañana divisó a Rock Lee trotando en dirección a las afueras de la ciudad, decidió seguirlo con la esperanza de encontrarse con Tenten; para su fortuna la chica estaba esperándole en el campo de entrenamiento número diez. Se detuvo un rato para admirarla a la distancia, pese al ruido del bosque lo único que Sasuke oía era los latidos de su corazón y el golpeteo de sangre en las sienes. Las sensaciones que ella provocaba en él lo desestabilizaban.
Despues de un par de horas transcurridas en las que se había deleitado observándola realizar su rutina de entrenamiento matutino, había logrado calmar sus ansias y se aproximó lo suficiente solo para que ella pudiera notar su presencia.
Desde que la había vislumbrado la primera vez aquella noche no se había cansado de pensar en su rostro, era más extraordinario bañado por la tenue luz del sol que se derramaba a través de los arboles. Los rayos dorados resaltaban la belleza de su boca sensual, nariz pequeña y llameantes ojos que de cierto modo eran diferentes a todos los de las demás mujeres. Su cabello castaño estaba recogido en un peinado que le pareció curioso, sencillo y elaborado a la vez. Solo el flequillo que se mecía ligeramente al ritmo del viento sugería cierto desorden de imperfección humana.
Le gustó el estremecimiento que notó en el tonificado cuerpo femenino cuando la castaña notó que él estaba observándola. Ella entendió su silenciosa petición y se excusó para poder retirarse. En silencio lo siguió al ritmo que él había impuesto.
- Pensé que querías unirte al entrenamiento - Dijo la mujer después de un rato silencioso - Te estaba esperando.
- Tal vez luego - Respondió cómodo con su presencia, admirando su semblante ligeramente agitado por las horas de entrenamiento. Sus mejillas arreboladas la hacían lucir más encantadora, si es que eso era posible.
Hablar con ella se sentía fácil, simple, como respirar. Se distrajo un poco observando las grises nubes que se aproximaban a lo lejos. Predijo que al anochecer seguramente llovería, era una mañana soleada con muchas nubes, le gustaba ese paisaje celeste. Después de unos instantes la mujer continuó.
- ¿Te crees demasiado bueno como para entrenar con una mujer? - Preguntó la castaña con curiosidad.
Sasuke la observó con disimulo, divertido con la pregunta y curioso sobre la razon por la cuál se le había ocurrido aquello. Decidió responderle con cierta picardía.
- No si es una mujer competente.
Tenten se echó a reír. Trató de disimularlo girandose un poco de lado pero Sasuke pudo escuchar su breve y suave carcajada.
Entonces le dedicó aquella provocativa mirada que suscitó en él una inmediata excitación. Había en ella algo salvaje e intacto, pese a toda su aparente fragilidad.
Sasuke no sabía bien porque se sentía tan fascinado por ella. Quizás fuera el efecto embellecedor de la luz lo que hacía que esa mujer fuera infinitamente más atrayente que el resto de las mujeres que había conocido.
El hecho era que Tenten le interesaba más de lo que quería admitir, ahí donde estaba, tan cerca y tan fuera de su alcance, con sus ojos llenos de secretos a medio revelar.
Su recorrido llegó al destino final, a la entrada del complejo Uchiha.
El joven se sorprendió por lo vivo que se sentía aquel lugar. Ya había sido informado que las casas habían sido ocupadas por refugiados temporales luego de la destrucción de la aldea, mientras la reconstrucción iba progresando, a excepción de la suya.
Le pareció agradable la algarabía de los niños jugando a su alrededor. Nunca creyó posible que aquella zona de la ciudad volvería a palpitar vivaz. Durante su infancia la gente evitaba acercarse a aquellas casas pues había cierto temor y rechazo debido a la tragedia que allí había acontecido. No podía culparlos pues él mismo no había sido capaz de regresar. Incluso después de haber sido liberado había atrasado su visita tanto tiempo como pudo.
Supuso que la necesidad de tener un techo bajo el cual refugiarse era más imperante que la aversión a viejos fantasmas.
Le gustaba que nadie parecía notar su presencia, se había mimetizado con la gente que lo rodeaba, sospechaba que la mujer que caminaba a su lado le confería un aspecto más natural. Ella contemplaba con admiración las casas que los rodeaban, observando todo con curiosidad.
- Nunca había estado en este lado de la ciudad - Le confesó cuando se quedó observándola, respondiendo a la silenciosa pregunta que no había llegado a formular. Le gustaba su entendimiento mutuo.
Ella lo siguió hasta que se detuvo frente a la mansión. Esperando pacientemente la decisión que él tomaría. La fachada de la edificación lucía bien a pesar de la desgastada pintura, pese a que el otoño había empezado a esparcir sobre el suelo la hojas marchitas no había rastro de alguna en la entrada y los arbustos tenían un aspecto espléndido.
Cuando cruzó el umbral Sasuke se sorprendió de la pulcritud del lugar. Al llegar a la sala principal, llena de tanto significado descubrió en una superficie un narciso junto a una nota escrita con una letra poco legible que le daba la bienvenida. Naruto y Sakura seguramente habían estado preparando la mansión que le esperaba cuando él estuviera listo para regresar.
Sonrió agradecido, confiaba lo suficiente en sus amigos como para saber que le habían dado un trato solemne y respetuoso a la casa. Con un rápido vistazo había notado que no habían cambiado nada, solo se habían asegurado que todo estuviera pulcramente en el lugar que se suponía.
La mujer que lo seguía como una sombra dejaba entrever una sonrisa significativa.
- No creíste que realmente iban a dejarte solo en esto ¿O si?
Sasuke sabía que ella tenía razón. Ella estaba allí de pie. Sus pómulos eran delicados y la boca roja y brillante. El deseo que sintió por ella en ese momento fue tan absoluto que a penas pudo contenerlo. Apartó la mirada.
- Me aseguraré de agradecerles luego - Hizo un gran esfuerzo para que su voz sonara calmada y no delatara la agitación de su alma.
La kunoichi observaba con atención sin tocar nada. Con una actitud un tanto tímida, cautelosa y respetuosa. Se detuvo frente al marco que daba vista hacia la cocina y mencionó:
- ¿Crees que la cocina está funcionando?
Él se limitó a hacer un gesto dubitativo y se encogió de hombros, entonces Tenten se acercó para comprobarlo por ella misma.
- ¿Okonomiyaki? - Le preguntó la mujer con una ceja levantada luego de encender un fuego en la cocina. Sasuke dudó un momento.
- No creo que haya algo en la despensa.
Ella le sonrió de manera burlona. Le gustaba cuando reía de esa manera.
- No te preocupes. Deja que yo me encargue.
Sasuke le agradeció en silencio y continuó recorriendo su antiguo hogar. Rememorando con nostalgia todos los buenos momentos que compartió en ese espacio con su familia.
Mientras se paseaba por los rincones de la casa se encerró en un obstinado mutismo porque tenía que poner en orden sus pensamientos. Ya no le dolía tanto la tragedia que lo había traumatizado por tantos años.
Ya no veía solo sangre y dolor sino también risas y conversaciones. Incluso los ruidos que Tenten hacía moviéndose por la cocina le conferían a la casa un poco de calor hogareño. Inspeccionó su antigua habitación y la de su hermano, espacios que se habían quedado atrofiados en el tiempo, como si los niños que ahí habían habitado nunca se hubieran ido.
Se detuvo un rato frente a la puerta de la alcoba de sus padres. La habitación principal de la mansión que, al ser el nuevo señor de la casa, ahora le pertenecía. Intentó rememorar si alguna vez había entrado a ese cuarto antes pero no lograba recordarlo. Se armó de valor y cruzó la puerta.
No sabía si algo era diferente, supuso que todo debía estar tal y como lo habían dejado la última vez que estuvieron ahí. Se detuvo frente a la superficie de la peinadora llena de objetos personales, se le hizo curiosa una bonita botella delicada que identificó como un perfume, al destaparla pudo percibir una agradable fragancia que le hacía recordar a su madre y lo hermosa que había sido.
No se parecía al perfume de Tenten que tanto le gustaba pero su olfato era capaz de percibir que quizás compartían un par de notas, posiblemente debido a ello la primera vez que notó el delicado aroma que la castaña exudaba logró percibir esa sensación de familiaridad.
Cuando regresó a la cocina sus recuerdos palidecieron y se desaparecieron, dejaron de estar presente ante el brillante resplandor de su perfecta piel de marfil. Solo la venía a ella. Pudo notar que la mujer parecía profundamente absorta en su trabajo, tenía las oscuras cejas fruncidas y la boca entreabierta. Se detuvo un momento a suficiente distancia para estudiar la tersura de su piel junto con los aleteos de sus tupidas y negras pestañas.
Parecía un objeto perfectamente pulimentado. Sus uñas cortas parecían cuidadas, su dentadura era perfecta, pero lo que más admiraba era la destreza y delicadeza con la que se manejaba. A Sasuke le parecía que no había tarea alguna en la que ella no pudiera desempeñarse con perfección y gracia.
Ella lo miró a los ojos y él pudo notar claramente la fuerza que emanaba de ellos. Sasuke inclinó la cabeza y la miró de arriba abajo, deliberadamente, absorbiendo su presencia. Por un momento creyó que no sería capaz de resistir la ganas de tocarla pero ninguno de los dos hizo el menor movimiento para acercarse al otro.
El solemne silencio entre los dos siempre era cómodo y acogedor. Sasuke sentía aquel curioso deseo de hablar con ella, de sincerarse, pero no se le ocurrían las palabras adecuadas.
Cuando terminaron de cenar el cielo había empezado a nublarse y el hombre insistió en acompañarla a su casa. No porque ella no fuese capaz de cuidarse sola sino porque el día había terminado demasiado deprisa y no quería despedirse de ella aún.
Los días solían extenderse, largos e implacables y muchas veces le costaba coincidir con ella, así que cuando tenía la oportunidad le gustaba prolongar su cercanía lo mas que podía.
Observaba las nubes oscuras que anunciaban la inevitable lluvia mientras se preguntaba cuanto tiempo más podía continuar alucinando con el momento de sentir la suavidad de sus labios.
- ¿Vas a quedartela? - Le preguntó la castaña con un tono de voz un poco solemne, como si cuidara sus palabras - La casa.
- Solo lo suficiente - Respondió con sinceridad luego de un breve silencio para analizar la pregunta y agregó con un dejo de tristeza: - Seguramente me deshare de ella antes de irme.
Admitir su inminente partida solo aumentaba su ansiedad por ella. Tenía la impresión que se iría muy pronto. Le pareció percibir cierta pesadumbre en la castaña.
- Lo sé - Respondió Tenten intentando sonar casual. Parecía preocupada, perdida. Sintió el intenso deseo de besarla otra vez. Ella lo miró con aire de preocupación. Estaba en extremo atractiva.
- De hecho hay algo que quiero mostrarte. Tal vez sea algo útil mientras estas viajando - Añadió un poco mas animada.
Él asistió, intrigado por lo que le había dicho.
Al Uchiha le dió la impresión que el apartamento era parecido a su dueña, no pudo encontrar otra palabra con mejor descripción que "perfección". Era espacioso, pulcro, lleno de libros, hogareño, acogedor. La luz era uniforme y el aire cálido. Todo el lugar era relajante. Se respiraba un aire de limpieza y orden allí donde mirase.
- He estado trabajando en esta técnica de transporte espacio temporal - Dijo mostrándole dos pergaminos idénticos. Aquellos objetos tenían el aspecto de ser tanto delicados como letales, la combinación de sus colores le agradó. Beige con bordes rojos y una bonita cuerda dorada que los mantenía cerrados. Se notaba el entusiasmo delicado de Tenten en ellos, en su aspecto sofisticado.
- La teoría es simple. Lo que escriba en un pergamino se reflejará en el otro y viceversa. Además de eso debería ser capaz de transportar objetos de un pergamino a otro. Lo he pensado para que sean una vía de comunicación abierta.
- Hasta ahora ha funcionado bastante biencon objetos precisos y pequeños pero nunca los he puesto a prueba a grandes distancias así que tal vez no funcionen muy bien. Aún así no perdemos nada con intentarlo ¿No te parece? - Dijo extendiendole uno de los pergaminos con sus ojos brillantes de emoción - No puedo desperdiciar la oportunidad de ponerlos a prueba ¿Te molestaría llevarte uno?
Las primeras gotas de lluvia empezaban a caer y se iban intensificando a cada minuto que transcurría. Pese al frío, Sasuke experimentó una cálida sensación que inundaba su cuerpo. El mero hecho de que la mujer quisiera mantener comunicación con él le había conmovido de una manera que no podía explicar.
Él también había pensado en la gran distancia que los separaría pero con aquel pergamino, aún si no funcionaba, ella estaría cerca de él. Sus palabras le llegaron al corazón. La luz se reflejó un instante en sus ojos castaños, Sasuke le dedicó una sonrisa de agradecimiento y decidió que era el momento de despedirse de ella.
La castaña intentó persuadirlo para que esperara a que la lluvia menguara pero si se quedaba un instante más iba a terminar cediendo ante su intenso deseo de besarla y no quería apresurar las cosas. El repentino impulso de sepultar su rostro en su vientre, revolcarse con ella por la alfombra se estaba volviendo insoportable.
El extraño pensamiento de que estaba enamorado de ella se confundía con el intenso deseo que experimentaba.
- Ha pasado demasiado tiempo desde que sentí la lluvia caer. Estaré bien.
Ella le sonrió comprensiva y se despidieron. Las frías gotas de agua se sentían bien contra su cuerpo que ardía en deseo contenido.
Caminó varios minutos hasta que llegó al final de la calle, antes de cruzar se giro para mirar el balcón del apartamento en una despedida silenciosa, ella lo observaba a la distancia y sintió su desolación. Cuando desapareció de su vista siguió avanzando unos pasos más sintiendo como la lluvia enfriaba todo su cuerpo. Ella eracalidez, cuando no estaba cerca se sentía frío y solitario.
Se cuestionó lo que estaba haciendo. ¿Qué le había impedido besarla?
Comprendía que quizás ella aún no había dejado de amar a su antiguo amante ¿Y qué con eso? Habían pasado un par de años desde aquel momento en el que ella se había quebrado a causa de la tristeza y él mismo fue testigo en primera fila de como ella progresivamente había ido sanando. Por un momento se sintió egoísta, una agresiva posesividad lo había dominado y dejó salir una breve sonrisa diabólica. Neji Hyuga estaba muerto, no sería competencia para él nunca. Sasuke estaba vivo y palpitante. Nada ni nadie le impediría acercarse a aquella mujer.
El palpitar violento de su corazón obligó a Sasuke a dar la vuelta y regresar a los brazos de la radiante mujer que lo había eclipsado pero no tuvo que apresurarse a volver porque al dar vuelta a la esquina ella lo había alcanzado.
Se quedó embelesado mirando sus labios preguntándose como había sido capaz de soportar la tentación de besarla antes. Era demasiado hermosa para resistirse así que acortó la distancia con un par de zancadas, se inclinó hacia adelante y la besó.
El beso era dulce pero cada vez más poderoso. Pese al viento que soplaba, sentía su cuerpo arder. Cualquiera que hubiera pasado en aquel momento se habría quemado.
La suavidad de su boca y los suspiros contenidos lo tenían atrapado. Aquello, junto con su propio estado de ánimo, le provocó tal entrega que perdió toda la noción del tiempo y del espacio.
Retiró el brazo de su cintura donde había estado aferrándose a ella firmemente para que no se despegara de su cuerpo y levantó la mano para pasarla por la línea de su mandíbula. Se alejó solo un poco, dejando que sus alientos se besaran en el aire para admirar su expresión.
Su cuerpo relucía a causa de la humedad y temblaba descontroladamente. Le encantaba como le caía el pelo sobre los ojos. Sus hinchados labios eran irresistiblemente sensuales. Se miraron fijamente.
Esos ojos brillaban con un fulgor indescriptible pero era el alma que percibía a través del velo de belleza lo que le resultaba irresistible, casi perturbador.
Un impulso casi demoniaco se apoderó de él, nunca antes había padecido un deseo sexual tan voraz. El hecho era que Tenten bullía de ardor. Estaba tan excitada como él.
El hombre no aguantó más, sostuvo su cabeza con firmeza y presionó su boca contra la de la mujer con fuerza. Deseaba tener ambos brazos para poder aferrarse a su cuerpo y sentir sus voluminosos senos apretados a su pecho. Tenten era toda suavidad y fuego, una combinación absolutamente cautivadora.
No quería tener que contenerse más. La sostuvo de la mano dispuesto a llevársela a un lugar donde pudiera despojarla de toda esa ropa mojada y liberar su cuerpo pero luego de unos apresurados pasos ella se había detenido de súbito con un sobresalto violento.
Al ver su expresión de terror Sasuke la soltó y retrocedió un paso, como si su tacto le hubiera quemado. Había estado en lo correcto, no debería haberse apresurado. Que ella accediera a besarlo era una cosa, que se acostara con él era otra. Le pareció que aún había barreras que atravesar para llegar a ello.
Le importaba demasiado como para permitir que un momento de vacilación arruinara su progreso así que se acercó nuevamente mostrándole una sonrisa tranquilizadora, tocó con el dorso de su mano la mejilla de Tenten y ella inclinó delicadamente la cabeza para recibir su contacto.
Esperaba que un suave beso como gesto de disculpa fue lo suficientemente significativo para ella.
- Volveremos a vernos. Eso te lo prometo. - Le dijo el Uchiha antes de irse.
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