Capítulo 2
POV de Serena
Cuando finalmente llegamos al lugar donde se supone estaba la casa de campo de Haruka, descubrí que teníamos que subir la montaña a pie. Pasaron 2 horas de cansancio y dolor subiendo una estúpida montaña inclinada intentando no tropezar para evitar lastimarme más de lo que ya estaba. Pensé en usar la tele transportación de las Sailor Scouts pero me encontraba demasiado débil como para gastar mi energía en eso.
-"¿Cuánto falta para llegar?" Pregunté con irritación.
-"Has preguntado eso 20 veces." Contestó con molestia Rei. Es cierto, posiblemente sea lo único que les he dicho en este tiempo, pero no estoy de humor para esto.
-"Ya llegamos." Contestó Amy con calma deteniéndose frente a una puerta con rejas que rodeaba una enorme mansión. La mansión tenía unos 2 pisos, color crema, grandes ventanales, con una puerta enorme parecida a la de un castillo, su altura era posiblemente de dos pisos. Había una piscina enorme en el exterior y algo parecido a una pista de carreras alrededor del terreno.
-"Impresionante." Comenté sin dejar de ver el lugar mientras Amy sacaba unas llaves de su bolso para abrir la puerta de entrada al territorio de la mansión, seguí por el camino de piedras que me guiaba hasta la entrada de la mansión observando la gran puerta de madera. Después de unos segundos las demás me alcanzaron y abrieron la puerta de la mansión, al ver el interior quedé impactada.
Se veía una gran sala en un nivel ligeramente más bajo para la que tocaba bajar unas 4 escalas, cubiertos de forma perfecta por el piso se encontraban 6 sofás grandes y una mesa redonda de madera en el centro con un gran candelabro que colgaba del techo en el centro, una gran escalera en el centro, justo detrás de la sala había una gran escalera que llevaba al segundo piso. Al lado derecho de la sala se podía ver lo que parecía una cocina con una ventana y una mesa de madera de 10 puestos a la vista.
Como era de esperarse las chicas dejaron sus maletas en el suelo y fueron a investigar el lugar mientras yo simplemente me quedé observando la entrada sin desear moverme mucho.
-"Tienen aguas termales aquí." Gritó Mina con emoción al fondo del pasillo.
-"La cocina es enorme."
-"Tienen una biblioteca."
-"Encontré nuestra habitación." Al escuchar el grito de Rei viniendo del segundo piso automáticamente tomé mi maleta y empecé a arrastrarla hasta el segundo piso y caminé por el pasillo hasta una puerta abierta que decía: "Inners y princesa".
La habitación tenía una pequeña sala con 2 sofás color crema, piso de madera y alfombras, la puerta de lo que debía ser un baño, había 5 camas dobles con símbolos dibujados detrás, en una pared se encontraban las camas de Mars y Mercury, en la otra las de Jupiter y Venus, las más cercanas a la puerta de entrada eran las de Jupiter y Mars; en el fondo estaba mi símbolo. Sin querer ver más me dirigí a buscar cualquier cosa que me librara de tener que compartir habitación estando en mi condición actual. Caminé en el pasillo con desesperación viendo los letreros.
-Setsuna-, -Hotaru-, -Haruka y Michiru-, -Príncipes-
Al ver ese letrero casi corrí hacia la puerta y al abrirla vi una cama doble tamaño king con dos mesas de noche, un armario grande, dos escritorios, un sofá grande, un espejo para cuerpo completo, tocador y un baño. Me acerqué para verlo y vi un baño enorme con una ducha y una bañera que parecía ser para dos personas. Finalmente me senté en mi cama con tranquilidad viendo hacia el infinito sin deseos de hacer nada, cuando finalmente decidí que mi dolor era horrendo y no podía soportarlo más, abrí mi maleta para sacar una pastilla para el dolor y me la pasé con tres tragos de vodca. Pasó algún tiempo antes de que escuchara unos pasos, por obvias razones me vi obligada a cerrar mi maleta tan rápido como pude. Dirigí mi mirada a la puerta para ver a Rei en la entrada.
-"Así que tienes una habitación para ti sola." Comentó Rei en la entrada.
-"Eso parece."
-"Sabes que podrías dormir en la cama extra en nuestra habitación si quisieras, cierto?" Dijo la sailor del fuego con cautela examinándome cuidadosamente y yo asentí.
-"No quiero incomodarlas. Saben que duermo demasiado y a veces hablo dormida." Contesté nerviosamente intentando salvarme.
-"Sabes que a nosotras no nos importa y sé muy bien que a ti mucho menos, Serena tonta." Dijo sentándose junto a mí para verme con preocupación. "¿Estás bien? ¿Tienes algún problema que quieras decirme?" Por alguna razón este momento me recordó a la vez que fue a mi casa para hablar conmigo sobre Seiya, solo que intenta de alguna manera no ser tan directa como siempre.
-"Estoy bien, solo un poco cansada. Ya sabes, la fiebre y la caminata. No es nada grave." Dije con calma para bostezar al final. Un bostezo falso para convencer.
-"Entiendo." Parecía evaluarme nuevamente, sus penetrantes ojos color violeta parecían atravesar mi alma. Me estremecí. "Llamaré a Amy para que compruebe cómo sigues." Sentí la molestia en su voz para levantarse y empezar a caminar hacia la salida. "Lita te está preparando una sopa, espero que la tomes toda o una serie de truenos y flechas de fuego pueden caer sobre ti. Somos conscientes que no almorzaste y estás saltando comidas desde hace unos días."
-"Lo intentaré." Dije con resignación. No tengo hambre, el dolor no me permite comer. Este estúpido dolor parece aumentar en lugar de disminuir, no importa cuanta morfina tome, el dolor no disminuye lo suficiente.
Tan pronto se fue toqué inmediatamente mi frente, se sentía caliente en el área de mi luna creciente. Puedo usar esto como pretexto para dormir. Saqué un pijama rosado de botones de mi maleta y entré al baño para cambiarme, me sorprendí cuando vi al espejo mi espalda, parecía demasiado hinchada como para ser normal y se dividía entre partes parecían ser quemaduras, rasguños y sectores de color purpura. Inmediatamente al ver esa horrenda imagen no pude evitar derramar un par de lágrimas, la ultima vez que vi algo parecido fue cuando mis alas empezaron a crecer después de ser cortadas. Sin duda alguna ahora entiendo por qué me duele tanto la espalda. No puedo creer que haya descuidado tanto mi estado los últimos días ¿Cómo se supone que esconda esto ahora?
-"¿Serena?" Llamó Amy al otro lado de la puerta del baño.
-"Voy a ducharme, no tardo." Dije con nerviosismo. El agua fría tal vez me ayude a bajar la inflamación un poco. Solté mi cabello y tomé una ducha larga intentando exponer mi espalda lo suficiente al agua fría para bajar la inflamación, mi primer estornudo y mi cuerpo entumido me indicaron que ya debía salir de la ducha. Me sequé y vestí rápidamente sintiendo dolor en mi espalda con cada movimiento de mis brazos, al salir pude ver a las chicas esperándome sentadas en el sofá.
-"Tardaste tu tiempo, Serena tonta." Comentó a modo de burla mi Sailor del fuego.
-"Quería refrescarme con un baño, hace mucho calor, no les parece?" Con esta escusa seguramente van a creerme, está haciendo demasiado calor. En ese momento no pude evitar empezar a estornudar haciendo suspirar a Amy, quien se levantó y me obligó a meterme en la cama. Su frente se acomodó contra la mía haciéndome sentir algo de dolor. "Estoy bien."
-"Aun tienes algo fiebre." Comentó alejándose de mí para luego sacar su computador y una jeringa pequeña. "Puedo comprobar si es algún virus?" Yo asentí y Amy desinfectó mi muñeca con un algodón mojado en alcohol y enterró la jeringa en mi muñeca para extraer una cantidad pequeña de sangre. Cuando terminó colocó el algodón sobre la pequeña aguja de la inyección, claro, sin darse cuenta que ya había cerrado tan pronto removió la aguja de mi piel y que ese pequeño punto rojo era solo una gota de sangre. Tomé la bandita que Amy tendía en su mano y me la coloqué rápidamente para que no notara la ausencia de la herida. "Voy a analizarlo." Dijo oprimiendo un botón de su computador haciendo que de alguna forma apareciera un compartimiento con el tamaño de la jeringa, Amy dejó la jeringa en ese compartimiento y siguió escribiendo. "No hay nada extraño, es solo algo de fiebre."
-"¿Ahora puedo dormir un poco? Estoy cansada." Tras mi comentario Lita se levantó y colocó una bandeja en mis piernas, había una sopa de pollo, ensalada y jugo de naranja. "Pero es demasiado…" Las miradas de las chicas me decían que si no lo comía habría serias consecuencias. "Sailors manipuladoras." Me quejé y empecé a comer en silencio mientras el dolor de mi espalda y ese dolor de mi cabeza generado por culpa de mi luna creciente, mi visión empezó a ponerse borrosa después de algún tiempo. "Seguiré comiendo después." Dije en voz baja mientras acomodaba la bandeja con comida en mi mesa de noche con algo dificultad.
-"¿Estás bien?" Preguntó Amy colocando su brazo alrededor de mi espalda haciéndome estremecer. Me duele.
-"Solo tengo sueño." Contesté con cansancio para instantáneamente sentir presión dolorosa contra mi frente.
-"Está ardiendo." Escuché un tecleado familiar. "41°C, debemos llevarte al hospital."
41°C de energía retenida, muy adorable, una razón muy buena para no ir al hospital, no quiero que mi dolor de cabeza empeore.
-"¿Cuál es el teléfono de emergencias?"
-"Voy por agua fría."
-"Yo puedo llevar a Serena en mi espalda."
Sus gritos alarmados solo empeoraron mi dolor de cabeza y definitivamente yo no deseaba ir a ningún hospital. Lo único que deseo es dejar salir mis alas y dejar de ocultar esa maldita luna que me produce dolor de cabeza, tomar algo para el dolor y finalmente poder dormir una noche entera.
-"Yo no voy a ir a ningún maldito hospital." Grité tan fuerte como pude y se dejaron de escuchar sus gritos histéricos. "Ustedes van a salir de la habitación y me van a dejar dormir con tranquilidad."
-"Serena tonta, estás enferma, no podemos simplemente quedarnos sentados y esperar a que mejores." Dijo una sacerdotisa preocupada.
-"Rei. Estoy bien. ¿Pueden confiar en mí? Créanme que lo haría más fácil." Dije con calma mientras trataba de enfocar mi mirada en Rei, mi visión está nuevamente borrosa. "Por favor, es lo único que les pido." A regañadientes las chicas susurraron algo acerca de gritar si necesitaba ayuda y salieron de mi habitación cerrando la puerta.
Casi automáticamente dejé de concentrar energía en mi frente al dejar mi luna creciente a la vista y me quité mi blusa para finalmente sacar mis alas, fue un proceso doloroso pero el dolor de mi espalda desapareció siendo reemplazado por punzadas de dolor en mis alas, las cuales se encontraban en ángulos poco naturales. Saqué de mi bolso un par de pastillas para el dolor y unas 6 para dormir y me las tomé con algo de vodca.
"Si no soy cuidadosa la morfina se terminará en poco tiempo, debí haber comprado más esta mañana." Sin detenerme a ver mi estado me acosté boca abajo y me cubrí con las cobijas dejando ocultas mis alas por si las chicas deciden husmear.
Después de algunos minutos me quedé completamente dormida.
POV de Mina
Después de que Serena nos echó de su habitación nos sentamos en silencio fuera de la habitación, escuchamos unos pasos torpes y el sonido de paquetes y botellas.
-"Si no soy cuidadosa la morfina se terminará en poco tiempo, debí haber comprado más esta mañana." Nos paralizamos sin saber que hacer tras escuchar esas palabras. Mi princesa realmente está tan desesperada como para usar drogas ¿Somos tan malas amigas como para no notarlo antes? Debimos apoyarla más, con todo lo de la batalla final y otra despedida con Darién debió ser su límite, y nosotras nuevamente le fallamos en brindar apoyo.
Sus pasos esta vez se sentían más torpes y escuchamos a mi princesa dejarse caer en la cama y revolcarse. Amy empezó a teclear para luego suspirar con algo de alivio.
-"Sus signos vitales están bien y su fiebre misteriosamente desapareció tan pronto dejamos el lugar." Dijo en voz baja tranquilizándonos enormemente. "Lamentablemente en su test de sangre se detectó altas concentraciones de morfina, alcohol y pastillas para dormir."
-"Cuando la visité poco antes de la revisión noté un olor a alcohol leve y su aliento sin duda alguna olía a alcohol. No quería creerlo. Pensaba que era mi imaginación." Murmuró Rei mientras las lágrimas empezaban a caer por sus mejillas.
-"Estúpida depresión." Maldije mientras empezaba a llorar recostándome contra la pared.
Esa depresión en la que se encuentra la está drenando, nos está arrebatando a la persona más importante en nuestras vidas.
No podíamos entrar por temor a la ira de Serena pero tampoco podíamos dejarla sola, decidimos turnarnos para hacer guardia con el computador de Amy quien lo programó para que empezara a sonar ante cualquier anomalía. Primero vigilé en compañía de Lita hasta las 2:00am, el siguiente turno fue de Rei y Amy a hasta las 6:00am, para nuestra fortuna no hubo ningún problema con la salud de mi princesa.
Lita preparó el desayuno a las 8 con esperanzas de que Serena despertara pronto, escuchamos pasos pero mi princesa no salió de su habitación. Ha dormido desde las 7:00pm y ahora que finalmente despierta no sale de su habitación, después de algún tiempo se escuchó algo caer en la cama y no se volvió a escuchar nada de Serena hasta las 10:30am.
Estaba preocupada por mi amiga así que decidí ofrecerme a traer a Serena, las demás aceptaron así que fui a su habitación y empecé a tocar la puerta para evitar que nuestra amiga se quede todo el día encerrada por voluntad propia.
-"Serena, ¿Estás bien? ¿Podemos pasar?" Los pasos se escucharon nuevamente pero no hubo respuesta. "Serena, le pediré a Lita que tumbe la puerta."
-"Un minuto, me estoy vistiendo." Dijo con nerviosismo, no pude evitar suspirar con cansancio. Nos hemos visto desnuda demasiadas veces como para que le siga importando, la última vez en la batalla contra Galaxia todos la vimos desnuda. De un momento a otro escuché sollozos y no pude evitar preocuparme.
-"Serena, qué sucede?" Pedí con preocupación.
-"Tropecé." Su voz era inestable, parecía tener dolor. Sin pensarlo abrí la puerta para ver a mi princesa levantándose del piso apoyándose en la pared al verme sonrió con cansancio y se sentó en la cama. Sus ojos brillantes por las lágrimas me preocuparon, no pude evitar correr hacia ella con preocupación. "Estoy bien."
-"¿Qué te sucedió?"
-"Tropecé con la pared y me golpeé la nariz." Respondió con simplicidad. Parecía estar perfectamente bien. Se disculpó por la forma en la que actuó ayer y yo simplemente asentí diciendo que no era importante.
La observé minuciosamente, su rostro tenía más color que ayer, sus ojeras eran menos notorias, tenía una falda negra corta y una camisa de botones con los últimos botones sin abrochar, su cabello estaba suelto y visiblemente desordenado. El único problema visible era la angustia en su rostro, mordía su labio con nerviosismo y una sonrisa tímida.
-"Si quiere puedo ayudarte con su cabello, princesa."
-"Me encantaría, Venus." Agradeció con la elegancia propia de un monarca, aunque ese momento duró poco, juntó su mirada burlona con la mía y empezamos a reír fuertemente. Tomé un cepillo que había en el escritorio y me senté atrás de mi amiga para empezar a cepillar su cabello en silencio. Su cabello había cambiado un poco desde la última vez que lo cepillé, ahora parecía ser de un dorado más brillante y era más largo, ahora podría fácilmente llegarle a los tobillos. Estoy 100% segura de que ese largo no puede ser cómodo.
-"Parece que ha pasado algún tiempo desde tu último corte." Comenté sin dejar de ver esos suaves hilos de oro.
-"Tienes razón, no he podido ir a una peluquería en algún tiempo." Dijo pensativa.
-"¿Puedo cortarlo? He cortado mi cabello desde los 14." Dije con deseos de aprovechar que su cabello seguía mojado.
-"No sería una mala idea, creo que me gustaría tenerlo de tu largo por una vez." Dijo con una sonrisa y corrí hasta mi habitación para sacar unas tijeras para luego regresar tan rápido como pude haciendo reír a mi princesa.
Caminó para detenerse frente al espejo y empecé con mi trabajo, recogí su cabello en una cola de caballo a la altura de donde deseaba cortar su cabello y corté con las tijeras por encima de la moña; su cabello había quedado casi del mismo largo que el mío. Dejé esa gruesa cola de cabello en la mesa y empecé a dar forma al cabello de mi amiga, claro, evitando dejar cabellos en el piso. Una vez terminé dejé mis tijeras en el escritorio para ver a mi princesa, ya no parecía la misma chica infantil de siempre ahora se veía más madura y sabía que antes, y su belleza podría competir con la de una diosa.
"Quedó muy bien, Mina." Dijo sin dejar de verse al espejo. "Es la primera vez que lo tengo tan corto, mi cabeza se siente liviana." No pude evitar reír al escuchar ese comentario. Las chicas van a infartarse cuando la vean.
-"¿Quieres que te haga tus odangos?"
-"Hace un año vi a una rubia de este largo de cabello con Odangos y no me gustó como se veía. Lo llevaré suelto." Yo asentí con aprobación. Lo admito, yo he sido la peor Sailor Moon falsa de la historia.
-"Ahora debemos bajar para acompañar a las demás." Dije con una gran sonrisa arrastrándola hasta la sala para escuchar los gritos de sorpresa de las chicas, sus rostros estaban tan blancos que por un minuto pensé que iban a desmayar.
