Las alas
Capítulo 3:
POV de Serena
Quería que las chicas dejaran de preocuparse por mí, así que tan pronto desperté me tomé una pastilla de morfina e intenté seguir descansando por un poco más para no tener que ocultar mis alas. Terminé la comida que Lita me había preparado ayer y tomé una pequeña siesta para luego tomarme un par de pastillas más y varios sorbos de vodca hasta finalmente sentirme ligeramente mareada, me acosté en la cama en espera de que el mareo desapareciera.
Yo desearía encontrar un medicamento para el dolor que no me cause mareo, pero por mi condición es imposible. Además de vodca y morfina poco es lo que puede ayudarme con el dolor.
Honestamente esto me hace recordar mucho a mi infancia, casi me siento como si estuviera en aquella habitación blanca hermética, acompañada por médicos que me darían un sedante para cortar mis alas con un bisturí por lo que parecía ser horas.
"Parece que la anestesia no puede sedarla el tiempo suficiente, es interesante, debe tener algo que ver con su metabolismo o algo. Deberíamos realizar pruebas para eso".
"Pequeña, no te muevas tanto o vas a arruinar la biopsia, solo serán un par de minutos más".
"No ha hecho nada más que llorar, nada de lo que le hemos dado funciona".
"Querida, lo lamento pero los sedantes normales no sirven muy bien contigo, tu cuerpo parece haber desarrollado una resistencia a los comunes y solo puedes usar los fuertes".
"¿Y si probamos con una dosis superior a la pediátrica? ¿Tal vez una dosis para adultos?"
"No surten efecto los medicamentos normales".
"Y si intentamos dándole alcohol, tengo una botella de vodca en mi casillero".
"Finalmente. Morfina, nada inferior a morfina".
"¿Esa niña es siquiera humana?"
No pude evitar estremecerme, mis manos temblaban y esta vez no podía garantizar que se debiera a mis medicamentos poco convencionales para el dolor. Me esforcé por contener el llanto sin ningún éxito, empezando a llorar en silencio.
Yo soy una tonta por atormentarme por algo que sucedió cuando tenía unos 7 años.
Por lo menos no estoy en mi casa, yo no sería capaz de ver a mis padres como siempre. Cada vez que recuerdo esa clase de cosas no soy capaz de verlos, el solo verlos me hace sentir traicionada, juzgada y no deseada. En días como estos me alegro de estar lejos de casa.
Lloré un poco hasta calmarme para luego ir a tomar una ducha, recogí mis plumas del suelo con algo de cansancio para luego depositarlas en una bolsa y guardarlas en mi maleta. Esta vez fueron 10 plumas, 10 plumas milagrosas.
En uno de los experimentos que hicieron conmigo encontraron que mis plumas tenían algo extraño en su composición, que mis plumas tenían la capacidad de curar enfermedades y heridas menores, ese motivo casi salvó mis alas. Casi.
"Las plumas son milagrosas, en lugar de cortar las alas debería mantenerlas para que tengamos un suministro ilimitado de plumas. Señor Tsukino, debe considerarlo".
"Mi esposa y yo internamos a mi hija con ustedes para que le quitaran esas aberraciones. Ustedes pueden estudiar esas cosas después de que se las quiten".
Los científicos mantuvieron mis alas para estudiarlas e intentar descifrar sus secretos, aunque por ellos hubiera sido fantástico conservarme y usarme como un dispensador de plumas. Ellos me veían como el objeto de estudio perfecto.
Debo decir que no los culpo por verme como una mina de oro, incluso yo colecciono mis plumas cuando se caen para casos de emergencia y cada cierto tiempo uso la pluma de transformación para colarme a un hospital, robar listados de niños con cáncer o enfermedades terminales, aparecerme en sus casas y sanarlos.
Descubrí que para sanar a alguien solo debo sumergir una pluma en agua, se disolverá unos días después y cuando alguien tome esa agua sanará, no importa si es cáncer o lo que sea, simplemente empezará a sanar. Mis plumas también pueden purificar el agua que tocan y si una pluma toca directamente una herida, esta sanará. Lamentablemente nada de eso aplica a mí, si tengo un resfriado o me lastimo mis plumas no pueden ayudarme, aunque para mi fortuna sano más rápido que una persona normal.
Sé que los médicos también dijeron que mi sangre tenía algo extraño, pero no dijeron mucho sobre ello. Y poco después de convertirme en Sailor Moon descubrí que mis lágrimas y pelo podía tener algo extraño también.
Una vez Darien se lastimó durante una batalla e intentó ocultarme su herida para que no me preocupara, aunque él no contaba con que yo me metiera a su apartamento y lo viera sin su camisa. Tenía una herida grande en su estómago, yo me acerqué a él con pánico, sin saber qué hacer y lloré, la herida sanó cuando mis lágrimas la tocaron. Darien pensó que podía ser la energía residual del cristal de plata o algo parecido, pero yo sabía que no era verdad. Lo comprobé meses después cuando encontré a alguien que se había accidentado de camino a clases y lloré sobre su herida, haciéndola desaparecer.
Finalmente, hubo una vez me lastimé en una batalla, me faltaba un trozo de carne o musculo de la pierna, me quedé dormida en la bañera y al despertar al día siguiente mi pierna se veía como siempre y mi cabello tenía un corte irregular.
Es extraño, ¿Por qué mis plumas y mis lágrimas no pueden sanarme? Pueden sanar heridas, quemaduras y enfermedades de otras personas pero ni siquiera pueden sanar mis raspones o las heridas con papel. Sencillamente no tiene sentido. ¿Aunque, cuando he tenido sentido?
Con lo extraña que soy no me sorprendería despertar una mañana en un laboratorio de algún tipo, es por eso que nadie se puede enterarar. Claro, además del hecho de que no quiero que nadie sepa que soy algún bicho extraño cuya humanidad se pone en duda.
Salí de mis pensamientos cuando escuché a Mina llamándome desde el otro lado de la puerta. Por un lado es bueno verla para pensar en algo diferente a mi miseria y disculparme por mi actitud de ayer, pero también significa que tendré que guardar mis alas, lo cual es significativamente doloroso.
-"Un minuto, me estoy vistiendo." Contesté rápidamente viendo mis alas. Ya me había puesto mi ropa interior y mi falda, solo faltaba mi camisa para lo cual tenía que guardar mis alas.
Esto va a ser doloroso.
Me arrodillé contra la pared para empezar a forzar mis alas a entrar a mi cuerpo sintiendo nuevamente presión contra mi espalda. Mordí mi brazo para evitar gritar, limitándome simplemente a temblar esforzándome por mantener el silencio. Cuando terminó el proceso no pude evitar sollozar por culpa del dolor para luego dirigir una mirada de terror a mi brazo con una marca perfecta de mi mordida cubierta de sangre. Maldición.
-"Serena, ¿Qué sucede?" Preguntó Mina con preocupación y me limité a ponerme la camisa de botones tan rápido como pude.
-"Tropecé." Contesté con dificultad y miedo mientras abotonaba mi camisa tan rápido como pude. Estúpido dolor, estúpida sangre, maldito mundo que parece estar en contra mía.
Escuché el sonido de la puerta abriéndose y automáticamente me levanté apoyándome en la pared. Mina me vio usando la pared como apoyo así que fingí una sonrisa y me senté en la cama. Su mirada preocupada parecía y la forma en que básicamente corrió hacia mí me dijo lo que tenía que decir, le dije que estaba bien y excusé mi estado en mi torpeza usual. Las chicas me han visto tropezar con una pared un par de veces, no creo que duden mucho de esta excusa. Me sorprendí por su oferta de ayuda con mi cabello y la acepté con gratitud.
Mi cabello recientemente ha sido algo difícil de manejar por su largo, me llega hasta los tobillos así que se enreda con algunas cosas. En silencio me dejé mimar por mi guardiana. Cuando terminó por alguna razón surgió el tema de mi último corte de cabello, no pude evitar acceder ante la idea de tener tiempo de secar la sangre en mi brazo y tener un cabello de una longitud manejable.
Mina salió de la habitación y yo corrí al baño para limpiar la sangre con papel higiénico y volver tan rápido como pude, instantes después Mina volvió y para mi fortuna me encontró en el mismo lugar en el que estaba cuando se fue a buscar las tijeras.
Poco después cuando me volví a ver al espejo pude apreciar el trabajo de Mina, quien había dejado mi cabello perfecto y de forma gratuita. Me negué completamente a hacerme odangos debido a que no quería tener que tardar tanto arreglando mi cabello los próximos días y eso también ayudará a ocultar cualquier cosa de mi espalda, usé mi escusa de la vez que se hizo pasar por mí para salvarme del enemigo y me apoyó. Finalmente me arrastró hasta el comedor con las demás, se veían bastante preocupadas.
-"Hola chicas". Saludé con timidez mientras me sentaba frente a lo que debía ser mi desayuno, gofres con miel. "Se ve delicioso, gracias Lita". Empecé a comer notando la mirada de las chicas sobre mí. No me han hablado.
-"Gracias". Murmuró la castaña.
"Me disculpo por lo de ayer, no era mi intención gritarles". Ellas aceptaron mis disculpas sin hacer preguntas y seguimos comiendo en silencio.
¿Qué les pasa hoy a ellas?
-"¿Serena? ¿Cómo te sientes?" Preguntó Amy con suavidad.
Estoy tan bien como puede estar una chica anormal con alas heridas. Por lo menos mis medicamentos peculiares han frenado una parte representativa del dolor, quiero decir, aún puedo sentir algo de dolor pero es más como una molestia que el dolor desgarrador de antes. Si bien mi cuerpo tarda un poco en responder y los efectos son de poca duración, algo es algo.
Por lo menos no estoy en mi casa y a pesar de su actitud extraña agradezco que ellas sean mi compañía.
-"Si, estoy bien". Respondí con lentitud observándolas con cautela.
Lita parece estar a punto de romper su tenedor mientras come con rigidez y me mira cuando cree que no me doy cuenta. Rei me mira fijamente y muerde su labio inferior, presumiblemente reteniendo su deseo de gritarme. Mina finge que todo está perfectamente bien, hablando con falsa emoción sobre las actividades del día. Finalmente, Amy me está mirando con esa mirada calculadora suya, como si en algún momento me hubiera convertido en un rompecabezas con un brillo constante.
Mis cuatro sospechosas amigas tienen algo en común en estos momentos, es aquella mirada que normalmente reservan para negocio de sailors, se trata de una mezcla de tristeza, preocupación e impotencia. Me miran como si me hubieran fallado, como si algún enemigo me tuviera a su merced y no pudieran hacer nada para defenderme.
-"Sabes que nosotras siempre estaremos ahí para ti, ¿Cierto?"
¿A qué se deben las indirectas?
-"Por supuesto que lo sé. Yo confío en ustedes con mi vida. Mi confianza en ustedes es algo en lo que no deben dudar". Contesté con indignación.
Sé que estuvo mal gritar ayer, pero tenía mis razones para hacerlo.
No es para que estén así.
-"¿Cómo te sientes realmente? Sabemos que este último tiempo has estado bajo mucha presión por la batalla contra Sailor Galaxia y la partida de Darien. Nos preocupas". Insistió y finalmente vi su punto. Deben estar muy preocupadas por mí.
-"Chicas, entiendo sus preocupaciones y debo decir que yo también las tuve. Cuando Darien se fue la primera vez fue muy difícil para mí porque nunca recibí una carta o una llamada, temí que volviera a suceder, pero no sucedió. Recibí una llamada cuando llegó y ahora sé que todo estará bien. Confío en sus sentimientos hacia mí, en nuestra relación y sé que volverá". Hablé con sinceridad.
Darien y yo prometimos llamarnos por lo menos una vez por semana. Estamos bien con eso, e incluso le dije la última vez que lo llamé que no podría llamarlo por el viaje, pero que podríamos hablar cuando este viaje terminara, lo cual es lo mejor para que pueda adaptarse a la ciudad y organizar el papeleo y su apartamento.
-"¿Estás segura?" Preguntó Lita con incertidumbre.
-"Estoy completamente segura".
No pude evitar gemir al ver sus miradas. Ellas no me creyeron ni un segundo.
¿Desde cuando empezaron a tomarme como a una mentirosa?
-"Si tú lo dices…" Habló Rei con escepticismo y tomó todo mi autocontrol retener mi gemido.
Tal vez sea momento de ir a la piscina, me estoy pasando aquí con tanto calor.
-"¿Qué les parece si vamos afuera a hacer algo? ¿Tal vez ir a la piscina?" Propuse y Rei gruñó con exasperación.
-"¿Estás ciega? Está lloviendo y nos estamos congelando, tonta". Habló Rei y por primera vez miré hacia la ventana para notar la lluvia torrencial, aunque no podía sentir el frio del cual estaba hablando Rei. Me pregunto por qué será…
Intentamos ver televisión, pero aparentemente no había energía, tampoco queríamos leer, así que solo quedaba una alternativa.
-"¿Tal vez podríamos jugar algún juego de mesa?" Sugerí a regañadientes, estuvieron de acuerdo conmigo y así fue que comenzó nuestro aburrido día de juegos de mesa.
Abrimos un armario y encontramos un conjunto de juegos de mesa, había naipes de cartas, fichas para jugar póker, parquees, jenga, UNO, Clue y Twister. Primero jugamos un par de juegos de cartas, después siguió parquees, Jenga y para mi desgracia, twister. En algún momento todas se cansaron de los juegos de mesa y decidieron sacar ese desagradable juego que consistía en un tapete con círculos de colores y una ruleta, a petición de Mina quien se las arregló para convencerlas.
Estiraron el tablero de twister en el piso y ya estaba Lita con su mano derecha en un circulo rojo y Rei con su pierna izquierda sobre un circulo verde. Me tardé demasiado en pedir girar la rueda y Amy fue la que lo pidió, pensando que todas nosotras queríamos participar.
-"No quiero jugar, yo soy muy mala en el juego". Dije cuando llegó mi turno y recibí una palmada en mi extremadamente sensible espalda por parte de Mina.
-"Vamos, Serena. No seas una amargada".
-"No soy una amargada". Murmuré intentando contener las lágrimas por el dolor y Rei simplemente se burló de mí.
-"Eres una llorona. Simplemente no quieres jugar porque no quieres volver a perder contra mí". Dijo con arrogancia la sailor del fuego.
-"¡Vamos! Ayer no nos pudimos divertir porque estabas enferma, debemos aprovechar hoy". Insistió Mina y la culpa finalmente me hizo ceder. Giré la ruleta y salió Pierna derecha rojo. No está tan mal, además debo aparentar para que piensen que estoy bien o terminarán llevándome a un horrible hospital mientras duermo, las creo capaces de hacerlo.
¿Qué lo peor que podría pasar?
Solo algunos minutos después terminé en cuatro patas sobre el tablero, con mis brazos temblando dolorosamente en el piso, con Rei pasando golpeando mis costillas adoloridas con su pierna y con Lita apoyándose sobre mi espalda.
Yo estaba sudando y mi respiración se sentía mucho más rápida que antes. Mi espalda, abdomen y brazos parecen estar en llamas y yo estoy luchando con todas mis fuerzas. Yo tenía mucho dolor y cansancio.
¡Odio eso!
Sin duda alguna no debí haber aceptado esto.
Me rendí para librarme de mi terrible posición, me escabullí a mi habitación para tomar otra dosis de medicamentos y poder volver para acompañarlas. La lluvia se detuvo, la energía volvió y Lita empezó a cocinar el almuerzo.
Me esforzaré por actuar como siempre para no preocupar a mis queridas amigas ni hacerlas sospechar que algo está sucediendo.
Pase lo que pase ellas no pueden descubrir mi pequeño problema o quien sabe qué pensarán de mí, era terrible ver esa mirada de repugnancia en los ojos de mis padres cuando veían mis alas, pero sin duda alguna yo no sería capaz de soportar que ellas me vieran de esa forma.
Amy, Rei, Lita y Mina son muy importantes para mí como para perderlas de esta manera y yo me niego a pasar por lo mismo por lo que pasé en mi infancia.
¡Antes muerta que decirles la verdad!
