Capítulo 4:

Han pasado tres días desde que llegamos a la cabaña de Haruka y las demás. Serena ha seguido actuando extraño, pasa algo de tiempo con nosotras, luego desaparece por un par de minutos y vuelve como si no hubiera pasado nada. Ella se ha estado cansando temprano, no come mucho de lo que le da Lita la mayoría de las veces y no nos deja entrar a su habitación.

En estos momentos estamos en la piscina, Amy, Lita y Mina están jugando en la piscina con una pelota, mientras yo estoy bronceándome, viendo de reojo hacia Serena quien estaba en la sombra y se estaba levantando para hacer alguna otra de sus escapadas, así que como buena amiga, la seguí. Ella caminó descuidadamente quejándose en voz baja por algún motivo y lo suficientemente ajena como para no darse cuenta que yo estaba solo unos 3 metros por detrás de ella.

-"Más, necesito más". Dijo entre jadeos horrorizándome al punto de casi tropezar y caer por las escaleras.

Por favor, que solo sea mi imaginación.

Serena entró en su habitación sin molestarse en cerrar la puerta o siquiera voltear para ver el pasillo detrás de ella, esperé un poco antes de acercarme a ella. Quedé petrificada cuando me acerqué lo suficiente para ver lo que estaba haciendo.

Serena, mi princesa inocente estaba sentada en el piso al lado de su cama tomando un liquido incoloro de una botella de vidrio que definitivamente no era una botella de algún licor, con una montaña de pastillas en su mano. Miré con horror como alejaba la botella de su boca para meterse las pastillas de una sentada a su boca.

Antes de siquiera notarlo estaba detrás de ella, con las manos sobre su estomago alejándola de su cama y apretando fuertemente mis manos sobre su estómago obligándola a escupir las pastillas bastante intactas. Ahora había un hedor a alcohol en la habitación, no solo por el alcohol con pastillas que había obligado a escupir a Serena, sino por una botella de alcohol rota en el piso de la habitación.

-"¿QUÉ CREES QUE ESTABAS HACIENDO?" Exigí a mi princesa que sollozaba en mis brazos.

-"Duele". Dijo entre sollozos intentando alejarse de mí.

-"¡ESO NO ES EXCUSA PARA TRATAR DE QUITARTE LA VIDA!" Grité con furia.

-"Y-Yo no estaba…" Yo ni siquiera la dejé terminar.

-"Tal vez no lo estabas pensando, pero es lo que hubieras conseguido tomando tanta mierda de esa de una sola sentada. ¡PUDISTE HABER TENIDO UNA SOBREDOSIS CON ESO!" Grité notando por primera vez mi llanto.

No planeo perderte por esta clase de cosas, haré lo que sea para evitarlo. Si lo pides incluso podríamos ir por ese príncipe inútil y encadenarlo para ti, o castrarlo. Yo simplemente no quiero verte destruyéndote con esa basura, eres demasiado importante para mí como para permitirte hacer eso.

-"¿Qué pasó aquí?" Preguntó Mina en la puerta, seguida de Lita y Finalmente Amy, las tres mojadas en sus vestidos de baño solo con las toallas aún dobladas en sus brazos. Ellas miraron con sorpresa el escenario ante ellas y jadearon.

-"E-es un mal entendido". Trató de decir Serena entre sollozos, tratando de limpiarse la boca con una mano y ellas se acercaron con lentitud.

Amy miró unas cajas de medicamentos que estaban en la cama, con cautela y una mirada criptica, luchando por mantener la calma, mientras Lita recogía los trozos de vidrio de la botella y Mina me ayudaba a levantar a Serena, quien lucía visiblemente pálida y nerviosa. La sentamos en una silla cercana y la inspeccioné en silencio buscando alguna cortada por el vidrio, mientras trataba de mantener la calma.

-"¿Hay alguna herida?" Nos preguntó Amy.

-"No que veamos". Contesté.

-"Estoy bien". Trató de decir Serena y yo la vi con molestia.

-"¿Crees que después de esto te creeremos cuando des tu opinión sobre tu salud?" Dije con enojo.

-"No tengo ninguna herida. Y estaba bien hasta que me atacaste". Dijo entre sollozos.

Su aspecto era horrible en estos momentos. No solo estaba enfermizamente pálida, sus ojos estaban rojos e hinchado por las lágrimas, el maquillaje que sin duda alguna había estado usando para ocultar sus ojeras pronunciadas se había corrido, tenía una mezcla de saliva escurriendo por su barbilla y había regado algo de alcohol sobre su ropa. Y como olvidar que apestaba a alcohol, y su cabello normalmente pulcro, ordenado y perfecto como el de una princesa estaba desordenado cubriendo parte de su rostro, mojado con alcohol, sudor y probablemente de la saliva que la obligué a escupir.

-"No se puede confiar en tu percepción actual del dolor en estos momentos. Hay casos de borrachos que fueron apuñalados y no lo notaron hasta el día siguiente, y lo mismo aplica a la morfina que es comúnmente utilizada para pacientes con dolor crónico". Dijo Amy con seriedad. Ella ya nos había explicado esto antes en nuestra última reunión sobre este tema.

-"No estoy borracha y si hubiera podido tomar mi morfina estoy segura de que no sentiría dolor por el ataque de Rei". Dijo con molestia tratando de calmarse.

-"¿Cómo lo puedes asegurar? La última vez que te emborrachaste fue con una cantidad menor en una fiesta, cuando te vi estabas tomando vodca como si se tratara de agua". Dije con dureza.

-"Además te tambaleaste un poco cuando te acercamos a la silla". Agregó Mina y yo asentí recordando también sus piernas temblorosas.

-"Las cosas que tomas son peligrosas, Serena, puede que te hagan sentir mejor por un tiempo, pero eso no significa que sean saludables. Hay quienes mueren por sobredosis causadas por la morfina y quienes se suicidan con sobredosis de pastillas para dormir, el alcohol por su parte te mata lentamente". Explicó Amy con seriedad, luchando visiblemente contra las lágrimas.

-"¿Ustedes piensan que soy suicida?" Preguntó con incredulidad y nosotras permanecimos en silencio, sin saber si era correcto decirle la verdad o no. "¿Qué he hecho yo para hacerlas pensar eso?" Pidió.

-"Creo que tú sabes la respuesta". Dije en voz baja tratando de no pensar en lo que pudo haber ocurrido si yo no la hubiera seguido.

Si yo no hubiera llegado cuando llegué, no solo el planeta hubiera perdido a su más grande protectora, sino que nosotros la hubiéramos perdido a ella.

Ya puedo imaginarla tendida en el suelo con una botella vacía en su mano, pálida como un cadáver y completamente inmóvil con los ojos cerrados como si estuviera durmiendo en un sueño del que ella no deseaba despertar, tal vez con algo de vomito en la boca y los labios azules cianóticos. Y a nosotras llorando a su alrededor sin saber qué hacer ni cómo habíamos podido fallarle tanto, visitando su tumba gris en un cementerio deprimente, de la misma forma que visito la tumba de mi mamá, solo esperando y rogando al cielo que sus recuerdos no se desvanezcan con el tiempo hasta el punto en que no pueda recordar como sonaba su voz o su risa. Rogando y pidiendo a toda deidad que al igual que mi madre no se convierta en una simple sombra de lo que realmente fue, un simple recuerdo lejano que se va haciendo más confuso con el tiempo.

Incluso si conservara mis recuerdos de ella perfectos sin importar los años, solo algunos recuerdos no le hacen justicia a ella, mi princesa, la amable y bondadosa chica que siempre molesto por diversión, cuya sola presencia es capaz de iluminar el mundo entero.

Sin ella nosotras volveríamos a estar solas, estaríamos perdidas sin ella la cariñosa y amable princesa que nos unió, habríamos perdido nuestra misión en la vida, su calidez, su amor, sus risas y nuestro hogar. Y lo único que hubiera quedado hubiera sido una fea y gris lápida como recuerdo de nuestro fallo, mientras nosotras contamos los días para unirnos a ella en el más allá, esperando reunirnos con ella en la siguiente vida.

-"Rei". Ella murmuró mi nombre mientras yo aún arrodillada en el piso frente a ella, me apoyo sobre sus rodillas llorando en silencio por culpa de los terribles y sombríos pensamientos que atormentan mi mente.

-"No lo volverás a hacer, ni siquiera por accidente. No lo permitiré". Dije con seguridad mientras las lágrimas corrían furiosamente por mis mejillas.

"Ninguna de nosotras lo permitirá". Dijo Mina, siendo seguida por Amy y Lita. Las escuché arrodillándose alrededor de Serena con solemnidad, llorando en silencio como yo, haciendo enmudecer a nuestra princesa.

-"Yo…" Ella no sabía qué decir o hacer, y nosotras nos levantamos y nos vimos entre nosotras con decisión.

¡Tenemos una princesa que cuidar!

Esta es otra batalla más, solamente que en esta batalla luchamos contra un enemigo invisible llamado depresión, y vamos a destruirlo por completo con o sin la colaboración de Serena.

-"Amy, ¿Qué debemos hacer?" Pidió Mina y yo miré automáticamente a la peli azul del grupo.

-"Debemos buscar cualquier droga o sustancia que Serena haya estado usando en este tiempo, ella tiene que pasar por un periodo de desintoxicación, será algo difícil si ya tiene algún nivel de adicción, pero si lo pasa luego nos podremos centrar en la depresión sin muchos problemas".

-"Y también tenemos que limpiar el lugar". Dije observando el reguero de la habitación.

-"Y a la Serena". Agregó Mina.

-"También podríamos sacar del lugar cualquier objeto potencialmente peligroso". Agregó Amy.

-"Iré por una escoba y un recogedor, voy a barrer rápido para trapear con alguna esencia para quitar el olor del alcohol". Dijo Lita comenzando a correr fuera del lugar para abastecerse de productos de limpieza.

-"Revisaré el baño antes de que Serena se duche". Dijo Mina caminando hacia el baño.

-"Buscaré en la maleta". Dijo Amy comenzando a buscar en la maleta y yo me dirigí hacia la mesa de noche con cuidado.

-"Y yo en el resto del lugar".

Encontré una botella de alcohol sellada debajo de la cama y en la mesa de noche encontré algunas jeringas paquetes con frascos rotulados con la palabra morfina, a pesar de mi shock inicial al ver esas malditas sustancias resistí mi deseo de lanzarlas al suelo y las dejé en la cama en silencio para continuar con mi búsqueda. No encontré nada más fuera de lugar, además de un par de plumas blancas que debieron haber entrado por la ventana. La montaña de cosas prohibidas y peligrosas creció un poco más cuando Amy agregó algunos sobres y otras cajas como las que encontré y otra botella de vodca. Finalmente llegó Mina con unas tijeras, una máquina de afeitar rosada, una botella con alcohol desinfectante, enjuague bucal y sales de baño…

Sé que se podría apuñalar con las tijeras y que podría quitarle las navajas a la maquina de afeitar para cortarse las venas, el enjuegue bucal y el alcohol desinfectante los podría beber, pero sinceramente no entiendo lo de las sales de baño.

-"¿Sales de baño? ¿Enserio?" Pregunté y Mina encogió sus hombros.

-"Escuché que se podían usar como droga, es mejor prevenir". Respondió y yo asentí.

Es cierto, nada sobra.

-"Y tú". Señalé a Serena quien no tardó en reaccionar y verme con confusión. "Necesitas una ducha".

-"Te dejé una pijama en el mesón del lavamanos". Dijo Amy mientras Serena se levantó con torpeza, siendo ayudada por Mina.

-"El baño está despejado, aunque no tienes permitido cerrar la puerta con seguro". Agregó Mina dejándola en el baño.

-"Nosotras entraremos si sospechamos que algo está mal". Agregó Lita y en la puerta del baño Serena se detuvo y nos miró algo desorientada, probablemente preguntándose cómo había llegado a esto o pensando en tonterías de borrachos.

No pienso darle mucho crédito a lo que pueda pensar en estos momentos, sé que ella no es la borracha más coherente y podría estar pensando en alguna tontería como la famosa teoría de la relatividad del flan que compartió con esos amigos extranjeros de Darien en esa fiesta…

Tal vez parte de la culpa caiga en Darien por haberla llevado a esa fiesta lo suficientemente estresada como para beber y probablemente descubrir el amor por el alcohol que la llevó a esto.

Mina no tardó mucho en llegar y cuando escuchamos el sonido de la ducha comenzamos a hablar, mientras Lita comenzaba a trapear el suelo deshaciéndose del fuerte olor del alcohol. Después de esta corta reunión tendré que tomar una ducha también porque m unté de ese alcohol al igual que mi vestido de baño rojo.

-"¿Qué hacemos con esto?" Preguntó Mina y todas miramos a Amy.

-"Creo que podríamos guardarlo hasta que tengamos que ir al pueblo". Respondió y asentimos de acuerdo con la decisión de la declarada medico del grupo.

-"No puedo creer que esto esté ocurriendo de verdad". Comentó Lita.

-"No eres la única".

-"Deberías ir a ducharte, Rei". Sugirió Mina y yo me limité a asentir con cansancio comenzando a caminar hacia nuestra habitación sin decir nada más.

Estas serán unas largas vacaciones.

Estoy comenzando a extrañar a los enemigos regulares, por lo menos era más fácil lidiar con ellos y eran buenos objetivos para descargar nuestra ira.

POV de Serena

Yo realmente no sé cómo fue que ocurrió esto. Hace solo unos minutos me había escapado de la piscina para tomar más medicamento para el dolor, vodca y algunas pastillas para poder tomar una buena siesta mientras las chicas jugaban en la piscina. Todo iba bien, no había tenido que hacer nada muy malo, a diferencia de ayer que Mina me empujó a la piscina golpeando mi pobre espalda y tuve que agradecer que podía inventar que estaba llorando porque se me metió algo de agua por la nariz o que el agua de la piscina irritó mis ojos, ambas escusas utilizadas el día de ayer en diferentes momentos.

El día había comenzado bien, a pesar de sus preguntas constantes sobre cómo estaba o si tenía algo que compartir con ellas, no había pasado nada malo, y aún así terminé con Rei de alguna manera atacándome y apretándome el estómago haciéndome escupir mis preciadas medicinas, además de causarme un gran dolor. Lloré por el dolor que sentí cuando su puño se hundió en mi estómago mientras su cuerpo presionaba mi espalda, tuve que contenerme para no gritar por el dolor y estoy segura de que casi me desmayo en sus brazos, y luego comenzó a gritarme cosas que casi ni recuerdo por el dolor.

Casi no puedo hablar por el dolor, no podía dejar de llorar por el dolor, estaba molesta en general por no poder tomar mis medicinas y Rei no me quería soltar.

¿Ya mencioné la parte del dolor?

¿Y qué es lo siguiente que escucho cuando puedo estar más consciente de todo lo que sucede a mi alrededor? Si, que aparentemente soy suicida.

¿Qué clase de broma de mal gusto es esta?

-"Nosotras entraremos si sospechamos que algo está mal". Dijo Lita mientras yo cerraba la puerta del baño tanto como Mina me lo permitió, dejándola ligeramente abierta con una advertencia adicional para no cerrar la puerta por completo

¿Cómo llegué a esto?

Tomé una larga ducha con agua fría para tratar de adormecer mi espalda y cuando terminé me sequé el cabello con una toalla y me vestí con la pijama rosada de botones que Amy había sacado de mi bolso en algún momento. Me lavé los dientes para quitarme el posible aliento a vodca y cuando iba a buscar mi enjuague bucal no lo encontré, abrí el bolsito donde guardo mis objetos de higiene personal y maquillaje para notar que no solo no estaba el enjuague bucal, sino que también faltaba mi maquina de afeitar, la cual sé que usé ayer para ir a la piscina y que guardé aquí.

Ahora que lo pienso, Mina estuvo aquí antes que yo…

¿Por qué ella se llevaría eso? No es como si fuera a depilarme hasta la muerte o algo parecido, eso sería ridículo. Pero bueno, Mina es Mina. Bueno, por suerte ya la usé y no la necesitaré por el resto de las vacaciones, aunque en caso dado tengo crema para depilar, es algo molesta de utilizar pero cumple con su función. Por suerte el enjuague bucal no es tan indispensable si me lavo bien los dientes y uso seda dental.

Honestamente lo único que me molestó que Mina me quitara es el alcohol desinfectante, ¿Con qué se supone que desinfecte mis heridas ahora? Ayer se abrió una especie de llaga en mi espalda y tuve que desinfectarla. ¿Ahora qué se supone que haga si se repite? ¿Solamente agua? Ahora que lo pienso, tal vez hubiera podido usar el enjuague bucal para eso si aún lo tuviera.

-"Serena, ¿Sigues bien?"

"¿Debemos entrar?"

Preguntaron Lita y Mina con preocupación y yo caminé hacia la puerta con resignación para abrirla por completo, para ver a Mina y Lita vestidas aún sin ducharse y a Rei vestida y arreglada, sentada en mi cama al lado de una caja.

-"Estoy bien". Contesté con lentitud mientras me acercaba a mi cama y Rei sin saber qué decir hasta que vi la caja en el piso, la cual tenía muchas cosas mías… No solo podía ver mis artículos de baño faltantes, sino que vi mis pastillas, la morfina para inyectar, las jeringas y el vodca. Todo estaba ahí. Miré los paquetes en silencio, esperando que ellas no lo tuvieran todo, pero tras contar cuidadosamente en mi mente, supe que ellas habían limpiado por completo todo.

-"No. Ustedes no se pueden llevar eso". Murmuré con horror absoluto.

-"Si podemos y lo haremos". Dijo Rei con decisión y Amy entró por la puerta, al igual que Rei estaba vestida y arreglada.

-"Es lo mejor para ti". Dijeron y yo me quedé viendo la caja con horror.

-"Es un mal entendido, yo no estoy deprimida ni mucho menos suicida". Les aseguré con nerviosismo por el destino de mis valiosos medicamentos.

¿Qué se supone que haga si me los quitan?

¿Cómo podré dormir por las noches cuando el dolor me impide dormir?

¿Cómo podré siquiera levantarme de la cama sintiendo un dolor constante en todo momento?

Me duele, me duele la espalda por cualquier herida que tenga mi espalda, tengo tanto dolor que me cuesta caminar y hablar con ellas como si nada.

-"Entonces explica por qué tienes esto aquí". Exigió Rei con dureza mientras todas ellas me veían con expresiones de desaprobación y lástima. Ellas no podían creer que yo realmente.

Intenté explicarles, tomé el extremo de mi camisa rosa de botones queriendo quitármela y mostrarles mis alas, quería hacerlo, realmente quería, pero no pude. Las palabras no salían de mi boca y mis manos parecían haberse paralizado. Y una desagradable serie de recuerdos comenzaron a reproducirse en mi mente.

Ya no era una adolescente, era una simple niña de 4 años frente a unos padres antes cariñosos y buenos, que la estaban viendo con horror, como si se hubiera convertido en algún monstruo o algo parecido, susurrando entre ellos sobre lo antinaturales que eran las alas que hasta ese entonces solo estaban saliendo de mis omoplatos. Luego siguieron varias visitas a médicos en las que me pedían que me quitara la camiseta para mostrarles mis alas a los "buenos médicos" para que ellos pudieran ayudarme, con mi demostración siendo seguida de varias palabras que no entendía junto a la palabra anormalidad mencionada con frecuencia. Y luego después de tantas visitas a médicos fui internada.

No lo harían…

Ellas no…

Ellas…

No podía respirar. Traté de verlas y hablar pero en lugar de verlas a ellas, mis queridas amigas y Sailors, me encontré de regreso en una habitación blanca de algún quirófano rodeada de máquinas. Cuando finalmente se fue esa aterradora imagen de mi mente solo vi la caja frente a mí y sin dudarlo traté de lanzarme sobre la caja para tratar de recuperar algo. Cualquier cosa me servía.

-"No lo harás". Dijo Lita mientras me inmovilizaba con una especie de abrazo fuerte y doloroso para mí.

-"¡No pueden hacerme esto!" Grité con desesperación mientras Amy tomaba la caja. "Soy su princesa, les ordeno que se detengan". Esto tenía que funcionar, incluso les mostré la marca de luna creciente en mi frente mientras lo decía.

Me funcionó antes, tenía que funcionar de nuevo.

-"Nuestro deber es mantenerte a salvo sin importar el costo". Dijo Mina.

-"Y si el costo es tu odio que así sea". Continuó Rei.

-"Eres más que una princesa para nosotras". Dijo Lita cuyo agarre ni siquiera se aflojó, ella incluso parecía haber apretado su agarre sobre mí.

-"Sé que será difícil, pero estaremos contigo en todo momento". Terminó Amy dándome una mirada triste y compasiva antes de dar la vuelta e irse con mis cosas.

Y yo simplemente me quedé ahí, en mi habitación inmovilizada por Lita y llorando por el dolor que sentía y el dolor que sabía que me esperaba. No sé cómo lo hicieron, pero me metieron en la cama mientras lloraba con amargura por la injusticia que acababa de pasar con Rei en el borde de la cama y posteriormente Amy, no tardaron mucho en reaparecer las demás ya vestidas y se sentaron alrededor mío.

Intenté decirles que un médico me había recetado eso y ya que no me creyeron porque no había evidencia de eso, continué pidiéndoles que por lo menos me dejaran conservar las pastillas para dormir o la morfina, y ambos pedidos fueron negados sin mucho esfuerzo. Sin importar todo lo que les dije, mis gritos y mi llanto, ellas no cedieron y tampoco me dejaron sola. No tardé mucho en rendirme y simplemente llorar en silencio mientras ellas trataban de consolarme y decirme lo importante que era para ellas, aunque eso no detuvo el dolor físico que sentía.

¿Qué voy a hacer ahora?