MILF-Chako

Un sábado por la noche, Mayuri Uraraka estaba sentada en su sala de estar, sola, descansando en su sofá. No esperaba invitados, así que se sorprendió un poco cuando sonó el timbre. Con algo de curiosidad fue a abrir la puerta.

No esperaba que alguien la abrazara tan pronto como abrió la puerta. Sólo el familiar cabello café de su agresor le impidió reaccionar con un grito de pánico cuando los brazos la rodearon.

–¡Ochako!– ella exclamó en su lugar –Qué agradable sorpresa–

–¡Hola, mamá!– respondió Ochako unos segundos después, alejándose del abrazo.

–Es bueno verte– ella dijo –¿A qué se debe esta sorpresa?–

–Umm, mamá– dijo tímidamente Ochako, mirando hacia un lado. Siguiendo su mirada, Mayuri vio una figura vagamente familiar, parada a un par de metros de ellos –Te acuerdas de Izuku-Kun, ¿verdad?–

Viendo a su hija tan sonrojada una expresión traviesa apareció en su rostro.

–¡Oh, mi Ochako trajo a su novio a casa!– dijo la sra. Uraraka, haciendo que ambos adolecentes se avergonzarán.

–¡Mamá!– Exclamó Ochako, con el rostro sonrojado.

Izuku, por otro lado, solo se rió levemente mientras mientras se sonrojaron.

–Encantado de conocerla una vez más, señora Uraraka-San– dijo con una reverencia.

–¡Oh mi! Que chico tan educado. Puedes llamarme Mayuri. Ya cuando formalicen puedes llamarme 'mama'– dijo para molestar a los adolecentes, quienes se sonrojaron aún más.

–Entonces– dijo Ochako, queriendo desviar el tema –¿Dónde está el papá?–

Mayuri suspiró.

–Esta en el trabajo, tiene un nuevo contrato y ha estado trabajando sin parar por casi dos semanas–

–Entonces no vendrá pronto– Dijo Ochako, un poco deprimida. La mujer se limitó a asentir.

–Pero dónde están mis modales, pasen. Llegaron a tiempo para la cena– decía la MILF a los adolescentes.


Mayuri sonrió un poco mientras colocaba el último plato en el lavavajillas. La cena fue agradable y los invitados inesperados proporcionaron un bienvenido descanso a su rutina.

Cuando regresó a la sala después de terminar de lavar los platos, buscó los canales mientras esperaba que bajaran las escaleras. Al darse cuenta de que se habían ido por un tiempo, decidió comprobar si había algún problema.

Se levantó y subió las escaleras hasta el segundo piso, con la intención de ver si necesitaban ayuda. Notó que la luz provenía de la rendija de la puerta de la habitación de Ochako y comenzó a caminar hacia allí, queriendo ayudarlos en lo que sea que estuvieran ocupados...

…sólo para congelarse al ver lo que estaba pasando dentro. Su hija estaba de rodillas, su cabeza se movía hacia adelante y hacia atrás, tratando de tragar el eje de Ochako. Ella se quedó quieta en shock, su mirada estaba fija en su hija, que estaba dando una garganta profunda como toda una campeona. Una pequeña y distante parte de ella estaba preguntándose qué tanta práctica tenía su hija en esto.

Entonces Ochako se apartó, revelando la verga de Deku a los ojos de Mayuri por primera vez. La boca de la mujer se abrió, sorprendida por su gran tamaño. Aparentemente, la parte que ella asumió que era la mayor parte era apenas una cuarta parte. No esperaba ver un monstruo de este tamaño pegado al adolescente de buenos modales con el que compartía la mesa.

Luego, su eje desapareció de la vista una vez más cuando su hija se inclinó una vez más, deslizándose más y más dentro de su boca cada segundo. Luego, los brazos de su hija se agarraron a su pierna, usándolos como palanca mientras empujaba su verga dentro de su boca con su totalidad bajo la mirada incrédula de Mayuri. Comenzó a mover la cabeza una vez más, metiéndola toda dentro repetidamente, a pesar de los sibilancias y arcadas que salían de su boca.

La mujer observó mientras estaba hipnotizada, una extraña calidez se extendía por su cuerpo, sus manos explorando su cuerpo casi inconscientemente. Un gruñido de Izuku fue suficiente para señalar el cambio en la situación. Su hija se echó hacia atrás un poco, con la punta todavía dentro, gimiendo mientras palpitaba y una parte de la carga goteaba por su barbilla.

Esa escena había sido suficiente para sacar a Mayuri del trance. Su rostro enrojeció cuando se dio cuenta de que en ese momento estaba observando a su hija teniendo relaciones sexuales con su novio, incluso jugando consigo misma en el proceso. Rápidamente se alejó corriendo, agradecida de que los ojos de Izuku estuvieran cerrados y su hija estuviera demasiado distraída para notar algo...

El corazón de la mujer latía como loco cuando llegó a la sala, su rostro parecía un tomate maduro. No puede creer que haya observado a su hija mientras se la chupaba a su novio. Respiró hondo, tratando de olvidar lo que acababa de ver, pero pasar por alto la monstruosidad adherida al cuerpo de Izuku era un desafío difícil, y el agudo entusiasmo de su hija no lo hacía más fácil.

"Dios ¿cómo voy a mirarles a la cara?" murmuró ella misma, de pie en medio de la habitación.

En eso, sintió un par de manos fuertes sobre sus hombros. Izuku la había seguido.

–¿¡I-Izuku-Kun!?– tartamudeo la castaña mayor.

–Estás muy tensa mamá, déjame darte un masaje– dijo Izuku, apretando sus hombros ligeramente.

Mayuri se sonrojo al escuchar que la llamaba mamá. Pero se resistio a ceder a sus instintos y abrió la boca para reprenderlo, exigiendo que se detuviera de inmediato, pero las palabras se convirtieron en un jadeo. Si bien no era apropiado, tenía razón sobre la tensión, y sus manos eran mágicas, destruyendo los nudos de sus hombros con facilidad.

–¿Por qué no te acuestas?– dijo Izuku.

–Claro– respondió Mayuri y se acostó, sin ver ningún problema. Después de todo, él ya la estaba masajeando y acostarse no haría ninguna diferencia. Ella apoyó la cabeza en la almohada, agradeciendo sus manos mientras recorrían su espalda, combatiendo cualquier signo de estrés. Comenzó por su hombro y luego pasó a su espalda. Sin embargo, comenzó a morderse los labios cuando él llegó a la parte baja de su espalda, temiendo que actuara de manera inapropiada y tuviera que llamarlo y detener el masaje. Afortunadamente, Izuku se saltó cualquier lugar que pudiera considerarse inapropiado y se movió directamente hacia su pie. Ella suspiró, relajada.

Un minuto después, se dio cuenta de que podría haber cometido un error al relajarse después de que él se puso de pie. Porque se sintió absolutamente divino cuando sus dedos acariciaron su carne, provocando destellos de placer. Era absolutamente consciente de su respiración acelerada y de lo que implicaba. Necesitaba detener el masaje antes de que su fuerza de voluntad se redujera a nada, pero de alguna manera, las palabras negaban existir.

–Mamá, ¿puedes quitarte la ropa?– preguntó él.

Se encontró incapaz de pronunciar las palabras, acosada por las imágenes de cómo se sentirían esos dedos, acariciando su cuerpo sin nada de ropa de por medio. Decidió probar menos ropa como solución. Sus manos bailaron sobre los botones, y unos segundos después, estaba sentada en el borde de la cama, vestida solo con ropa interior.

Eso fue un error fatal, Mayuri se encontró mordiendo la almohada para mantener los gemidos en su interior mientras él subía, acercándose cada vez más a sus partes privadas. Sintió que su mente se cubría con una neblina, muy consciente de que su poder de resistencia había sido completamente demolido. Él podría hacerle todo lo que quisiera y ella no podría resistirse.

Fue entonces que sus manos encontraron el gancho de su sujetador y liberaron sus enormes tetas EE de sus confines. Sus manos se movieron hacia sus pechos, hundiéndose en su carne. La mujer puso sus manos sobre sus hombros, totalmente decidida a alejarlo, pero de alguna manera, termino acercándolo en cambio. Mayuri sintió su peso sobre ella, atrapándola en la cama. Sin embargo, su estado atrapado no le preocupaba, prestando más atención a sus dedos deslizándose dentro de sus bragas, acariciando sus pliegues.

Los gemidos de la sra Uraraka resonaron en la habitación cuando la boca de Izuku se movió hacia abajo y capturó sus pezones entre sus dientes, llenando sus pechos con marcas rojas de sus besos contundentes. Bajó aún más, dejando un rastro persistente de besos en su estómago, luego colocó su cabeza entre sus piernas. Un tirón fuerte después, Mayuri quedó libre de la última prenda que llevaba, y lo único que cubría su raja era la boca de Izuku, su lengua devastándola hasta el contenido de su corazón. Mayuri perdió todo el control de su voz a medida que el clímax se acercaba cada vez más...

Entonces el placer cesó de repente.

Mayuri abrió los ojos para ver lo que pasaba, sólo para encontrarse bajo su mirada esmeralda. Él estaba inclinado sobre ella, su verga posicionada para entrar en ella con un movimiento suave. Ella abrió las piernas y levantó el trasero para permitirle un acceso más fácil, pero la penetración que esperaba no llegó.

–Vamos Izuku, no hagas esperar a mama– maulló la madre de su novia, las preocupaciones sobre cuán inapropiada era la situación ni siquiera registraron su mente.

–¿Esperar que?– pregunto Izuku, mientras frotaba su verga por los pliegues necesitados de la milf.

–Por favor... – ella gimió, sintiéndose en conflicto. Pero luego se dio cuenta de que no importaba –Fóllame... ¡Quiero que me cojas como a la perra de mi hija!–

–Como quieras– dijo Izuku, y empujó su verga hacia adentro.

Un grito de dolor escapó de la boca de la señora Uraraka, una señal de cuan diferentes eran las diferencias de tamaño entre su esposo y este semental. Pero en su estado húmedo y excitado, no le tomó mucho tiempo adaptarse a la circunferencia de Izuku, y él comenzó a cogerla con un ritmo constante. Emma sintió que la tierra se movía cuando su estado elevado regresó casi instantáneamente. Cada uno de sus movimientos la empujó más cerca del borde, y pronto ella se apretó alrededor de su verga, sus jugos fluyeron sin restricciones.

–¡Oh, Izuku! ¡Eres increible!– murmuró confusa.

–Mama– dijo Izuku, haciendola tener un mini orgasmo –Ahora viene lo bueno–

Izuku comenzó a bombearla sin esperar respuesta, esta vez, invadiendo más profundamente con cada empujón, tocando lugares que no habían sido tocados antes. Su útero fue empalado, violado y perforado. Y Mayuri simplemente yacía en una bruma, experimentando un placer que nunca antes había experimentado, experimentando un clímax tras otro.

Entonces escuchó un sonido escalofriante desde la puerta de la sala.

–¡Oh, si papá, estoy visitando a mama ahora!– dijo una Ochako completamente desnuda mientras hablaba por teléfono.

Mayuri vio con ojos como platos a su hija tomando haciendo justo frente a ella, cruzando las piernas con cierta altanería, viéndola fijamente mientras su novio seguía follandola. Todo mientras hablaba por teléfono con su marido.

–¿Mamá? Oh, ella está en la cocina– preguntó Ochako, mientras veía como su novio estaba empujando su verga dentro de su madre –Tal vez esté buscando algo que le llene, para la cena, por supuesto mjmjmj–

La mujer se sorprendió al escuchar una risita escapar de la boca de Ochako, a pesar de lo hipócrita que era enojarse por una mala insinuación, mientras ella en realidad estaba siendo llenada. Mayuri hizo todo lo posible por guardar silencio mientras Ochako hablaba con su padre, lo que la hacía sentir aún peor. Pero, contrariamente a todo lo que creía sobre sí misma, Emma se emocionó aún más. Sus caderas comenzaron a moverse por sí solas, tratando de devorar la Diku.

Entonces Izuku de repente la rodeó con sus brazos y la empezó a follar aún más fuerte. No tuvo que pensar en el motivo, mientras Izuku hundía su enorme verga en su coño. Entonces, sintió la semilla caliente de Izuku llenándola hasta arriba.

–¡Oh, y a qué no adivinas papá!– dijo felizmente Ochako viendo Deku se corría en su madre, cuya cara de ahegao le decía que su mente estaba 'jodidamente fuera de servicio' en ese momento –¡Mamá está embarazada!–

\\¿¡Que!? ¿¡Estás segura cariño!?\\

Ochako solo vio crecer el vientre de su madre, mientras las bolas de su novio latian casi audiblemente.

–Oh si, segurísima– respondió Ochako pícaramente –Tengo que colgar, papi, te quiero mucho ¡adios!– y colgó.

–¿Papi?– preguntó Izuku, soltando a Mayuri Uraraka, que cayó en el sofá-cama arrojó, perdiendo el conocimiento casi al instante.

–Si, es mi padre– dijo Ochako, caminando sensualmente hasta presionar su pecho en el de su novio –¿Celoso?–

La única respuesta que recibió fue que Izuku la arrojo sobre su hombro y la llevo a la ducha mientras ella se reía. Dejando a la madre de su novia tirada en el sofá de la sala mientras derramaba su escencia por todo el sofá, cuál condón usado.

Tres días después

–¿Se van tan pronto?– preguntó una haciendo un puchero.

–Mama, tenemos que volver a la UA– decía una Ochako, haciendo su propio puchero.

Izuku solo se rió, eran adorables.

–Vamos, Chako, no seas así– dijo calmando la con un beso francés –Y tu tampoco, mamá– dijo, besándola también.

–Mmnnnnnn, visítanos seguido... cariño– dijo Mayuri al peliverde, mientras acariciaba su vientre relleno y taponeado que aparentaba nueve meses.

–¡Hey! ¿¡Que hay de mi!?– decía 'indignada' Ochako, para diversión de los otros dos.