Importante: Los Looney Tunes no me pertenecen (sino Bugs y Lucas ya serían noviecitos)

Atención: la personalidad de los personajes va a estar un poquito sacada de contexto por la trama, pero traté de mantener su esencia y que no se vean como personajes diferentes.

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No le sorprendió para nada sentir muchas miradas sobre él. El asombro y la incomodidad era palpable en el ambiente y sabía con mucha certeza que sería interrogado un millón de veces por todos sus amigos. La absoluta verdad era que ni siquiera él sabía del porqué estaba en ese lugar; lo pensó muchas veces, pensó en mil maneras de cómo evitar esta celebración, pero optó por venir, porque él no era ningún cobarde, él era el mismísimo Bugs Bunny, y nada podría incomodarlo. Absolutamente nada.

—B-B-B-Bugs ¿Q-Q-Q-Qué haces a-a-a-aquí? —Pudo escuchar decir a su amigo Porky, quien cargaba puesto un smoking muy elegante y lo observaba de arriba para abajo. Sonrió ligero y se encogió de hombros mientras seguía atento a los alrededores.

—Neh, ¿Qué hay de nuevo, doc? Daffy me invitó y prometió que habría cóctel de zanahoria. No podía faltar si se me presentaba tal oferta, ¿no crees? —respondió riendo. Las miradas seguían y eso terminó por ponerlo un poco nervioso. Adoraba ser el centro de atención, pero cuando se trataba de este tema, no estaba seguro de cómo abordarlo.

—¿D-D-Daffy l-l-l-lo hizo? ¿E-E-E-Estás seguro? —volvió a preguntar el cerdito.

—Pero claro, Doc, fue personalmente a mi casa a entregarme la invitación. Neh, debo admitir que me sorprendió pero no podía faltar a la celebración de mi mejor amigo.

—E-E-Es una b-b-b-boda.

—¿Qué? —preguntó Bugs sin comprender.

—L-L-Lo que c-c-celebramos hoy e-e-es una boda.

Bugs frunció el ceño—. Por supuesto que lo sé, Porky. Daffy no me mentiría acerca de eso.

—S-S-Solo quería a-a-asegurarme.

Bugs rodó los ojos y optó por despedirse con un asentimiento de cabeza para dirigirse al puesto de la comida. El lugar de por sí era muy lujoso. Un gran salón con adornos blancos y palo de rosa, una gran mesa con alimentos buffet y otra con una gran cantidad de botellas de vino y copas por doquier. Y por si fuera poco, una mesa adicional donde había una torta de seis pisos con los mismos colores de la decoración, y en la parte más alta, dos figuras que representaban a los protagonistas de aquella festividad.

Pero la comida no era lo único impresionante. Asientos elegantes adornaban el centro del salón, y en el fondo, un altar impresionante y muy bien acogedor repleto de rosas y claveles. Bugs pudo ver a alguien alistándose y supuso que sería la persona encargada de la unión de los novios. Tragó saliva sin poder evitarlo.

Dio un vistazo a los alrededores, intentando buscarlo, dar con su presencia y ver su reacción. Quería saber con qué ojos sería recibido, si aquellos que detonaban molestia a todas horas, si esos que demostraban impaciencia, si esos que una vez lo habían visto con cariñ-

Sacudió su cabeza.

—¿Bugs? —El conejo escuchó una voz muy conocida y se reprendió a sí mismo por voltear tan emocionado. Lo que menos quería era más especulaciones acerca del porqué estaba ahí.

Pero entonces lo vio. Con su elegante traje, se veía extremadamente costoso y casi se puso a adivinar de dónde habría sacado el dinero para permitirse algo así. No hablaban tan a menudo, así que supuso que a lo mejor había empezado a usar sus ganancias y dejar de pedir dinero a todos sus amigos. Siendo sincero, a él nunca le había importado esa cualidad de su amigo, Bugs le habría dado el mundo entero si tan solo ellos-

Debía centrarse y evitar que su mente vuele una vez más.

Hizo lo mejor que sabía hacer. Sonrió.

—¿Qué hay de nuevo, doc? Te ves bien en ese traje. Es perfecto para ti.

—V-Viniste...

—¿Pero qué les pasa todos? Por supuesto que no iba a faltar a la boda del gran-

Pero no pudo terminar su oración, pues unos brazos lo abrazaron con ligereza. Bugs no pudo corresponder por el asombro, pero esperaba que su cara no se sonrojara estúpidamente.

—¡Gracias por venir, dientón! Sabes que está boda no podría ir bien si no estabas aquí.

—Pero si el que se va a casar eres tú, Daff, no yo.

—De igual manera, debías estar aquí.

El conejo sonrió una vez más y soltó una risita que estaba reteniendo.

—Gracias, Daffy —agregó—. Por cierto ¿Dónde está ella?

No podía, por más que quisiera, todavía no era capaz de siquiera pronunciar su nombre. No cuando hizo lo que hizo, no cuando le quitó lo que era suyo por derecho, no cuando le arrebató lo que más quería.

Todavía recordaba pensar en ella como una amenaza, y recordaba al pato quitándole importancia a esos pensamientos, alegando que jamás podría fijarse en alguien como ella. Y él le creyó. Él estúpidamente le creyó.

Porque él estaba tan enganchado que podía creerle todo lo que decía, incluso si eran tonterías. Si Daffy hubiera dicho alguna incoherencia como que la luna estaba hecha de queso, Bugs se habría ido en contra de todo aquel que discrepara con esa afirmación. Por él. Siempre por él.

—Veo que mañana tienen que ensayar otra vez.

—Claro que sí, conejo despreciable. No todos tenemos que solo morder una zanahoria para hacer reír a la gente. Algunos debemos echarle más ganas para dar un buen show.

Bugs se habría reído y soltado alguna frase repleta de sarcasmo, pero no está vez, porque había llegado a su límite. Habían pasado dos semanas desde que la presentaron en el show, y desde ahí no se había despegado de Daffy. Casi no podía pasar tiempo con el pato porque este se encontraba ensayando arduamente con aquella muchacha.

La odiaba-

Se quedó de pie en frente del pato con las manos en sus caderas y transmitiendo una mirada aburrida e indiferente. No podía permitirse demostrar el enojo que sentía, porque eso iba en contra de lo que era y representaba en frente de todos. Pero Daffy lo conocía, lo conocía mejor que nadie y había aprendido a leer entre líneas, a conocer al conejo y entender sus expresiones con solo verlas. A veces Bugs se sentía frustrado de no poder ocultarle nada.

Daffy al ver que el conejo no le respondió, alzó la mirada de su libreto y cayó en cuenta de su posición. Frunciendo el ceño, se posó en frente de él mientras repasaba la expresión del otro.

—¿Estás enojado por algo?

Bugs alzó las cejas.

—No sé, doc, tú dime —respondió, pero pudo notar que el pato solo se confundió más.

—¿Y ahora que hice?

Bugs quería golpearlo.

Optó por suspirar y resignarse una vez más.

—Nada, Daff, ve a tu ensayo. Te espero cuando regreses. Pero si regresas tarde de nuevo no te abriré la puerta hasta mañana.

Daffy saltó ante aquella amenaza.

—¡Pero no puedes hacer eso! ¡¿Cómo piensas dejar a tu novio congelándose afuera?!

Bugs también saltó.

—Pues mi novio planea dejarme de nuevo solo en la noche y todo por irse a ensayar con una bella dama. Perdóname si no tengo el ánimo de esperar a que ambos terminen y abrirte la puerta a la una de la madrugada.

—¡Pero ya te dije que trabajamos de noche porque Tina tiene un trabajo de medio tiempo en las tardes y no nos da el tiempo de ensayar! Además- Hey... Espera un segundo…

Daffy comenzó a esbozar una sonrisa maligna y a pesar de su mirada indiferente, Bugs sintió un escalofrío pasar por su espalda.

—¿Qué? —espetó.

—¿Me estás diciendo que estás celoso?

Sí, sus mejillas se calentaron.

—Olvídalo, Duck.

—¿Me estás diciendo que el gran Bugs Bunny está celoso?

—Daffy…

—¿Me estás diciendo que mi novio de 5 años se siente amenazado por una chica que llegó hace dos semanas?

—¡Daffy!

—JA, JA, JA, JA, JA.

Esperó esta reacción, pero no por eso fue inevitable no rodar los ojos ante el escándalo que el pato estaba haciendo ahora mismo. Sabía que no debía darle tanta importancia a este asunto, sobre todo si veía que su novio tampoco lo hacía, por lo que decidió dar media vuelta a la cocina y tomar una zanahoria para quitarse el sabor amargo que sentía.

Pero entonces un brazo rozando su torso y una mano acariciando su abdomen fue lo suficiente para detenerlo en seco. Aunque ahora tenía su corazón subiendo sus pulsaciones, puso su mejor cara y gruñó mientras volteaba y se topaba con la expresión divertida del pato.

—¿Y ahora que quieres?

—Solo que admitas que estabas celoso.

—Olvídalo, doc, búscate a alguien más para molestar.

—Vamos, solo dilo, Bugsy.

—Jamás admitiré eso.

—Hazlo, conejo. Admite que estabas celoso de Tina, o... admite que soy mejor que tú en todo. Tú eliges qué verdad escoger.

Bugs estuvo a punto de quejarse, pero entonces sonrió y se enfocó nuevamente en el pato atrás suyo.

—Sí, estaba celoso.

Daffy se soltó del conejo y estuvo a punto de burlarse cuando notó el giro de los hechos.

—Ahora me siento ofendido.

—Es lo que hay, doc. Ahora será mejor que te vayas antes de que tu compañera te llame por tu atraso.

Bugs volvió a estar tenso y eso afectaba a sus orejas, pues cuando algo lo estrenaba un tic incapaz de controlar aparecía en ellas, se las tocó de manera disimulada y se dirigió hacia la puerta para despedirse de su novio de una vez. No contó con que este se dirigiría a la cocina en vez de a la entrada principal.

—¿Y ahora qué vas a hacer? —preguntó impaciente.

—Debo hacer una llamada, conejo despreciable.

—Vas a llegar tarde, Daffy.

—Como si realmente te importara eso.

Bueno, tenía razón, no le importaba.

Daffy comenzó a marcar un número y cuando comenzó a timbrar se dispuso a esperar mientras veía a Bugs con una expresión divertida.

—Lo que toca hacer por amor —susurró el pato, más para sí mismo que para su pareja. Bugs levantó una ceja.

—¿Qué?

—¡Tina! ¿Cómo estás? — contestó el pato al teléfono—. Claro. Eeeh, sobre eso, quería comentarte que me siento un poco mal. Ando con un dolor de estómago brutal, si es que me entiendes de lo que hablo—. Bugs puso una cara de asco—. Sí, sí, ya estoy descansando, sí. Claro, para mañana estaré sin falta, vamos a ganarle a ese dientón con nuestra presentación. Sí, sí. Nos vemos, Trina.

Y colgó.

Daffy se volteó para toparse con los ojos de su pareja observarlo detenidamente.

—No más Tina por hoy. ¿Contento?

Bugs quería decirle que sí, quería decirle que se encontraba tan feliz e incluso el sentimiento de orgullo de haber ganado contra aquella patita se había instalado en su pecho. Pero en vez de eso, se encogió de hombros y volvió a caminar al salón de la casa con pasos lentos.

—Neh, si te equivocas mañana en los ensayos no me culpes a mí, doc.

Esperó una respuesta verbal que nunca apareció, en su lugar, sintió que el pato lo tomaba de la cintura y en menos de un seguro tomó sus labios con los suyos para poderlo besar de lleno.

Bugs correspondió más que gustoso y sin notarlo, ya tenía a su novio arrinconado en un sillón mientras él lo besaba con fuerza. Los brazos alrededor de su cuello solo le daban la seguridad al conejo de que su novio ahora estaba a su lado, de que lo habría preferido a él ante otra, y ese pensamiento solo hizo besarlo más, quería que Daffy supiera lo que significaba para él. Lo mucho que lo quería.

Porque lo quería, lo quería tanto.

Tanto, tanto, tanto.

Y mientras besaba una de sus pestañas, pudo escucharlo susurrar unas palabras que le aceleraban el corazón cada vez que las pronunciaba.

—Te amo, Bugs.

—Pues Tina está por llegar, dientón. Será mejor que busques un asiento para que puedas apreciar mejor la ceremonia.

Bugs salió de sus pensamientos y le dio una ligera sonrisa que esperaba demostrara orgullo.

—Me siento feliz por ti, Duck. Quién diría que serías el primero en casarte.

Daffy frunció el ceño y preparó argumentos dispuesto a pelear.

—¿De qué hablas, conejo despreciable? Sabes que soy un galán.

Bugs quería decirle que sí.

—Y... ¿estás feliz? —preguntó. Notó al pato encogerse un poco, pero fue tan rápido que pensó que lo imaginó.

—Muy feliz, Bugsy. Ella es el amor de mi vida.

Y por primera vez desde que llegó a la ceremonia. Bugs sintió cólera.

Alzó una ceja ante lo escuchado y soltó una risita que esperaba fuera lo suficientemente convincente.

—Vaya, Daff, jamás pensé verte así de enamorado.

—Pues muchas cosas pueden cambiar con el tiempo, conejo. Te gané en casarme, ya es una ventaja a mi favor.

—Ahora veo que sí —respondió—. Bueno, Daffy, nos vemos. Iré a buscar un buen asiento. Y pensar que la próxima conversación que tengamos será contigo siendo un pato casado. Qué curioso es el mundo.

El conejo pudo notar una cierta incomodidad entre ellos después de aquellas palabras, pero no pudo evitarlo. Daffy lo miró y agachó la cabeza antes de solo asentir y dirigirse a recibir a otro invitado. Speedy recién llegaba y traía un pequeño ramo al parecer destinado para la novia.

Bugs a veces no comprendía la obsesión de Daffy con ser el número uno. Sabía que era producto de lo que pasaba entre ellos en el trabajo, en la cual el patio se tenía que esforzar el doble para ser alguien reconocible antes los demás, pero a veces esta maña iba más allá de los ensayos y de manera inconsciente muchas veces buscaba competir. El conejo lo encontraba divertido y a veces se le unía en sus locuras. Y no iba a negar que le gustaba esta parte del otro, pues esa obsesión muchas veces le trajo momentos dulces y gracias a eso es que pudieron tener lo que tuvieron.

Pues fue Daffy quien se declaró primero. Fue él quien lo invitó primero a una cita. Fue él quien lo besó primero. Fue él quien le dijo te amo primero.

No sabía por qué se sorprendía de que hubiera sido él el decidido a casarse primero.

—¡BunBun! —Bugs escuchó, y en un instante ya sentía su brazo rodeado por dos más pequeños y delicados—. ¡No esperaba verte por acá!

—Eeeh, hola, Lola. No sabía que estarías por aquí.

—¡Claro que iba a estar! Ayudé a Daffy en todos los arreglos y estuve en la elección de vestido para Tina. ¡Todo estará grandioso, Bugs! Daffy está contento con como quedaron las cosas y prometió invitarme a comer una vez él y Tina volvieran de su línea de miel. Creo que planeaban irse a Paris, ¿o era Hawaii? No, no, ¡ya recuerdo! ¡Era Italia! ¿O eso era-

Y fue ahí cuando el conejo pensó que tenía suficiente con todo lo que estaba escuchando. Dejó de prestar atención a lo que Lola decía y solo se dejó llevar por la otra conejita que mientras hablaba iba buscando un puesto lo suficientemente cómodo para apreciar toda la ceremonia.

Bugs notó que todos los invitados se ponían en sus puestos y agradeció que Lola no fuera tan exagerada de quererse sentar en primera fila para ver mejor, en su lugar, se sentaron juntos en una cuarta fila y una vez allí, pudo sentir una mano agarrando la suya con un toque preocupado.

—Perdón, BunBun, me emocioné un poco y hablé más de la cuenta —habló Lola, sincera. Dio un apretón en su mano—. ¿Cómo estás? ¿Estás bien? Siendo sincera... no esperé verte por aquí.

El conejo aclaró su garganta un poco incómodo antes de responder. Soltó una risita y se soltó del agarre.

—Estoy bien, Lola. Pero estaría mejor si hubiera encontrado esos cócteles de zanahoria que me prometió Daffy. Ya sabes, para ponerse mejor en ambiente, después de todo, una boda no es algo que se pueda presenciar todos los días.

Lola estuvo a punto de contestar pero unos grititos emocionados la interrumpieron. Bugs volteó a donde se escuchó el revoloteo y sus orejas se aguaron un poco sin querer. La novia había llegado.

Tina tenía el cabello en una cola de caballo alta y un velo crema que le combinaba bien con el color del vestido. Palo de rosa, el color favorito de su futuro esposo. Era sencillo pero se le ajustaba muy bien y su cara demostraba emoción y felicidad genuina. Sonreía sin parar y cuando vio a todos los invitados, soltó una risita que la hizo recibir aplausos de todos los presentes.

Solo por curiosidad, centró sus ojos en el altar, solo para sentir su corazón encogerse dolorosamente al ver a Daffy sonreír como nunca lo había visto, tanto que podía notar sus pupilas dilatadas.

"Ella es el amor de mi vida"

Y una mierda.

—B-Bugsy…

—¿Mmh? —Apenas pudo responder el aludido, pues se estaba entreteniendo más en besar el cuello contrario con delicadeza. Sabía lo mucho que Daffy amaba sentirse mimado, querido, esperado. Por eso Bugs siempre se encargaba de hacerle el amor lento, suave, cariñoso. Incluso si ser así iba en contra de su naturaleza.

No conforme con su respuesta, sintió que las manos contrarias abandonaban su cuello y ahora tomaban sus mejillas para poderse ver cara a cara. Los ojos de Daffy brillaban, brillaban tanto y Bugs sabía que podría reconocer esa mirada en medio de miles, millones si es posible. Porque no había rasgo de Daffy que no conociera. Lo sabía todo sobre él y lo amaba tanto.

Sintió un beso mariposa y aunque se mantuvo impasible, por dentro se derritió como un imbécil.

—Te amo, Busy. Eres el amor de mi vida.

Y no conforme con eso, le propinó un beso en la frente, esperando que con esto el conejo pudiera ser conocedor de todo lo que le estaba entregando. A él y solo a él.

Y fue ahí cuando Bugs perdió el control y empezó a besarlo con más ímpetu que al inicio. Comenzó a empujarse más fuerte y a morder el hombro de su novio, sonriendo cuando lo sintió temblar.

—Te amo, Daff.

No sabía por qué esa noche se sentía extrañamente sensible. No sabía por qué de repente sintió emerger una necesidad dentro de él de decirle al pato todo lo que sentía. No sabía por qué de pronto estaba tan asustado.

—Te amo, Daffy.

Tenía que decirle. Decirle todo. Lo loco que estaba por él, lo enamorado que se sentía, lo agradecido que estaba de que con Daffy podía bajar su máscara de indiferencia y calma total. Todo, todo.

—Te amo.

—Y yo a ti, conejo despreciable.

Y mientras reía, volvió a besarlo, su sonrisa ampliándose al ver a su pareja soltar lágrimas que él sabía eran de felicidad. Bugs nunca había llorado en su vida, pero estaba seguro de que una vez que lo hiciera, la razón tendría que ver con el pato que ahora mismo estaba debajo suyo retorciéndose de placer.

—Te amo, Daffy. Te amo.

Y siguió así por el resto de la noche, sin detenerse, dejando ver una parte de él que había permanecido oculta por mucho tiempo.

Tiempo después supo por qué esa necesidad se dio, por qué el repentino miedo de perderlo si no le decía todo lo que sentía.

Pues fue solo al día siguiente en donde todo se fue al demonio.

La ceremonia ya había dado inicio, y Bugs sintió alivio de haberse perdido por un momento, pues no estaba de ánimos de escuchar todo el evento sin sentirse incómodo. Pudo perderse un poco en la decoración y en los invitados asistentes. Al parecer todos los looneys estaban ahí, y había expresiones distintas en cada uno.

La mayoría, obviamente estaban con una sonrisa de oreja a oreja. Otros en cambio se encontraban ya soltando mocos debido a su llanto. Otros estaban calmados y no podía definir bien si estaban felices o no.

Pero lo que le fastidió, fue que hubiera un pequeño porcentaje de looneys puesto sus ojos en él como esperando un escándalo de su parte, una lágrima, un grito, algo. Cuando le dio un asentimiento a Sylvestre quien era el que menos disimulado se veía, notó como el gato se sonrojó de la vergüenza y volvió su mirada a los novios. Sonrió. Él era Bugs Bunny, nadie podía incomodarlo de esa manera.

La ceremonia pasó con normalidad y Bugs agachó la cabeza cual vio a los novios agarrarse de las manos.

—Bueno, estamos aquí con los novios y todos sus invitados en espera de esta gran unión. Sin embargo, debo realizar esta pregunta. ¿Hay alguien aquí que se oponga a esta boda? Hable ahora o calle para siem-

Trató. En serio trató.

—¡Yo me opongo! —exclamó. Deshaciéndose del agarre de Lola, se puso de pie y caminó a pasos largos hasta llegar al altar.

Susurros invadiendo el ambiente, mas no le importó. Solo le importaba la mirada del pato que ahora mismo estaba frente a él.

Que bueno, tampoco se veía contento.

—¡¿Qué crees que haces, conejo?!

—Daffy, no te puedes casar con ella. Tú me amas a mí.

Un jadeo colectivo y un sonrojo fueron su respuesta.

—B-Bugs, por favor, eso pasó hace un tiempo ya. Nosotros ya no-

—Esas son excusas, Daffy. Mírame a la cara y dime que ya no sientes nada por mí. ¿No puedes hacerlo, verdad? Eso es porque lo haces. Me sigues queriendo igual que el primer día.

—Conejo, estás haciendo un escándalo.

—No me importa, sabes que cuando se trata de ti nunca me ha importado nada. No tienes que casarte, Daffy, solo tenemos que volver. Yo sé que en realidad no me has olvidado.

—Bugs... —Esta vez se escuchó la voz de Tina, la cual sonaba un poco desconcertada–. Hablaremos de esto más tarde, pero trata de tranquilizarte.

La odiaba, la odiaba tanto-

Intentó poner su mano en el hombro del conejo pero Bugs fue más rápido y se apartó antes de siquiera poder tocarlo.

–Todo estaba bien hasta que tú llegaste. Todo era perfecto pero tú-

–Bugsy, ella no tiene nada que ver con esto.

–Bugs, sé que es muy probable que no sea de tu total agrado por lo que ha pasado entre Daffy y tú –volvió a hablar la pata–. Pero tienes que entender que las cosas han cambiado. Yo soy ahora el amor de su vida.

—¡Mentira! –casi gritó haciendo que la muchacha se sobresaltara y se encogiera algo temerosa–. ¡Yo era el amor de su vida! Yo estuve con él desde antes que llegaras y sé que dos años contigo no pueden borrar los sentimientos que tuvo conmigo por ocho años. Lo siento, muñeca, pero debo bajarte de la nube y aclararte que Daff jamás te podrá amar de la misma manera que me amó a mí.

Estaba fuera de sí.

Todo quedó en silencio por unos segundos hasta que Tina carraspeó su garganta y volvió a dirigirse al conejo, esta vez un poco más seria.

–Es curioso que lo digas, Bugs, porque ahora mismo con quien Daffy está a punto de casarse es conmigo.

Y Bugs la odió más.

Sin reparar en su presencia, volvió a encarar al pato quien seguía completamente confundido por todo lo que estaba pasando. Tomó sus manos entre las suyas y comenzó a suplicar.

Bugs jamás en su vida le había suplicado a alguien.

–Por favor, Daffy, no te cases con ella.

–Bugs, yo-

–Jamás volveré a hacer algo que pueda lastimarte, lo prometo, doc, pero por favor, vuelve conmigo… Te necesito.

»Sé que fui un imbécil que no se supo expresar bien en su momento. Tú… Tú querías que los demás supieran de lo nuestro y yo no lo permití. Pues ahora mismo enfrente de todos ellos confieso que te amo y que no puedo ser yo mismo si tú no estás conmigo.

–Bugs-

–Por favor, Daffy, no dejes morir lo nuestro. No te puedes casar con ella.

–Bugs, reacciona.

El conejo parpadeó ante lo escuchado sin comprender.

–¿Qué?

–Tienes que reaccionar.

–¿De qué hablas, Daffy? Yo-

–¡Reacciona!

Bugs abrió los ojos de repente dándose cuenta que se encontraba en su sitio habitual junto a Lola, quien seguía pegada a su brazo mientras observaba a los novios con una sonrisa pequeña. Soltó un suspiro de alivio cuando notó que su cabeza había empezado a divagar una vez más. No se había levantado de su asiento, no había reclamado a los novios y no se había expuesto de manera tan ridícula frente a nadie.

—Bueno –escuchó al padre hablar–... estamos aquí con los novios y todos sus invitados en espera de esta gran unión.

Ay no.

Bugs comenzó a sudar.

–Sin embargo, debo realizar esta pregunta...

¿Qué haría ahora?

¿Haría la misma estupidez? ¿Daffy querría escucharlo esta vez? ¿Tina no diría esa frase que lo hizo explotar?

¿Podría volver a tenerlo?

¿Podrían volver a estar juntos si se arriesgaba?

–¿Hay alguien aquí que se oponga a esta boda? Hable ahora o calle para siempre?

Silencio.

Bugs sintió su propia mano alzarse de manera tímida, dispuesto a todo, pero cuando enfocó sus ojos en los novios y vio cómo Daffy le contaba algo probablemente gracioso a su novia pues se reían despacito, como si contaran algo secreto entre ellos, supo cuál sería el resultado de aquella acción.

Su mano bajó casi con pereza y supo que fue observado cuando Lola se acercó a él y le propuso un abrazo disimulado, como quien mostraba su apoyo.

–Estoy muy orgullosa de ti, BunBun –la escuchó susurrar.

–¿Nadie? –volvió a preguntar el padre con una sonrisa–. Entonces supongo que la ceremonia sigue.

Y en tan solo cuestión de minutos, Daffy Duck y Tina Russo ya eran marido y mujer.

Bugs se preguntó qué hubiera pasado si ese día su reacción hubiera sido otra. Sí hubiera sido más sincero con su pareja y con él mismo. Se preguntó si Daffy lo habría apoyado a pesar de todo, o si habría entendido sus razones.

—¿Qué? —preguntó con los ojos bien abiertos. Tenía que haber escuchado mal.

—Te estaba proponiendo decirle a nuestros amigos acerca de lo nuestro, hemos vivido muchos años juntos y yo creo que hasta ellos deben preguntarse por qué todavía no me he ido de tu casa si me ha ido bien con las últimas películas que hemos hecho.

El conejo alzó sus cejas y fingió pensarlo mientras observaba a su pareja, quien tenía una sonrisa demasiado esperanzada.

—Eeh ¿Hablas de decirle a todos que estamos saliendo como algo más que amigos?

—¡Sí! ¡Exacto! ¿Sabes el boom que sería?

—¿Y que sepan que vivimos juntos porque ya somos una pareja de años que probablemente se case en poco tiempo?

—¡Eso! Obviamente todos se preguntarán cómo fue que lograste conquistar a tan grandioso pato.

—¿En serio crees que es buena idea, Daff?

Daffy casi saltó de alegría.

—¡Por supuesto que lo es! Es la mejor idea que he tenido en siglos. Imagina incluso los medios. Las dos estrellas más famosas de looneys en una relación. Ya me imagino los noticieros diciendo "Grandiosa e Increíble strella Daffy Duck con su novio de años… Bugs Bunny". ¿Te lo imaginas? ¡Sería extraordinario-

—Pues mi respuesta es no, Daffy.

—¡¿En serio acepta- Espera… ¿Qué?

—Dije que mi respuesta es no. No quiero decirle a los demás lo nuestro. No es buena idea, y si te pusieras a meditar solo cinco minutos en esto, te darías cuenta también de lo mismo.

El rostro de Bugs permanecía impasible, casi relajado mientras que Lucas arrugó la frente, más por confusión que molestia.

—¿Por qué dices eso? ¿No quieres que los demás sepan que sales conmigo?

El conejo rodó los ojos y suspiró.

—No es eso, Daffy, pero estás pensando solo en ti. Piensa que si llegamos a exponer una relación de este tipo,no seremos los únicos afectados. Todo el trabajo de los looneys se vendrá abajo. A los medios no les gusta este tipo de noticia y deberías saberlo bien. ¿Quieres que todo tu trabajo de años se venga abajo por una relación que no sabemos cómo podría acabar en unos cuantos años?

»Si tú y yo llegáramos a terminar, ¿como podríamos volver a tener todo lo que hemos logrado? ¿Has pensado en eso?

Esperó encontrarse como una expresión comprensiva, incluso si sabía que su novio era alguien que pensaba solo en sí mismo. Espero ver de todo, menos al pato casi temblando de la furia que sentía.

—¿Me estás diciendo que te importa más el maldito trabajo que nuestra relación de años? Te comprendería si tuviéramos solo dos meses andando, pero estamos hablando de ocho años, conejo, ocho años.

—Daffy, no-

—¿Y qué es eso de que no sabes qué puede pasar con nosotros en unos años? ¿Es que esto no es lo suficientemente serio para ti? ¿Ocho años y todavía estás solo probando qué podría pasar?

—Tú sabes bien que no quise decir eso, Daff. Solo estoy pensando en un futuro para nosotros.

El pato soltó una risa amarga que le hizo dar escalofríos. Nunca lo había visto así de… mal.

—¿Y para ti un futuro prometedor es estar ocultándose del resto solo para mantener un trabajo que ha crecido justamente gracias a nosotros? ¡Somos las estrellas del show! ¡Incluso tú lo eres más que yo! ¿Qué te preocupa?

—Pues no quiero averiguar cómo les iría a los demás sin nuestra influencia. Por mi parte quiero seguir haciendo lo que amo y eso es actuar con todos ustedes. Si te pusieras en mis zapatos lo entenderías. Entenderías que no es solo salir a exponer una noticia así y seguir con nuestras vidas.

—Cobarde —soltó Daffy—. Eso es lo que eres. Vas por la vida mostrando una cara desinteresada pero en el fondo te asusta perder el público que tienes.

—Daffy, no sé a dónde quieres llegar pero estás comenzando a hablar tonterías. Trata de calmarte un poco.

—¡Estoy calmado! —gritó el pato mientras se ponía de pie. Bugs hizo lo mismo y poco a poco pude comprender por qué desde el día de ayer un presentimiento extraño lo invadió.

—No, no lo estás, y yo no pienso hablar contigo si parece que estás a punto de explotar.

Bugs comenzó a caminar hacia la cocina en busca de una zanahoria para quitarse el estrés que estaba comenzando a emerger de él. Cuando de repente sintió la mano de su pareja tomar su brazo de manera descuidada, casi haciéndole daño. Volvió la mirada y vio unas cuantas lágrimas en el rostro ajeno. Se le encogió el corazón.

—Daffy, ¿por qué-?

—En realidad no ves nuestra relación como algo a futuro. Es eso ¿verdad?

—¡¿Pero qué dices?!

—Es por eso que han pasado años y todavía no le hemos dicho a nadie lo nuestro y te pones así con todo esto. No quieres que nadie lo sepa porque en realidad tu plan nunca fue que esta relación creciera tanto. A lo mejor en realidad disfrutas tenerme debajo de ti en lo laboral, quieres que siga siendo la burla de los demás para que tú sigas siendo la estrella del programa. No me amas, solo me necesitas. A lo mejor ni siquiera tenías planeado casarte conmigo.

Bugs sintió un nudo en la garganta y sintió una ligera picazón en sus ojos. Se acercó a su novio e intentó abrazarlo, recibiendo un rechazo de su parte cuando dio un paso hacia atrás.

—Daffy, no es lo que crees. Claro que quiero que los demás sepan y casarme contigo. Lo del trabajo no tiene nada que ver, es solo que es muy pronto, no estás pensando con claridad y-

—¡Excusas! Eres un cobarde, Bugs, y yo no voy a estar bajo tu sombra por más tiempo.

Sin darle la oportunidad de hablar, Daffy subió las escaleras de la casa directo a su habitación. Bugs pensó en dejarlo hasta que su enojo disminuyera, pero una parte de él estaba aterrada, no entendía por qué. Subió detrás de él y antes de que le cayera un puertazo en la cara, pudo ingresar a la habitación del pato, viéndolo ya metiendo unas cuantas prendas de ropa en una maleta grande (maleta que le pertenecía a Bugs, por supuesto) mientras soltaba maldiciones por lo bajo.

—¿Pero qué haces, Daffy? —habló el conejo con las manos en sus caderas intentando mostrar su molestia.

—Darte la oportunidad de que tengas la fama que deseas. Pero conmigo ya no cuentes.

—Vamos, Daff, hay que hablar de esto. No puedes hacer un escándalo así solo porque no estamos de acuerdo en algo.

—Contigo nunca fue así, Bugs. —El pato expresó mientras sus ojos se enfocaron en él—. Contigo siempre supe que era todo o nada. Yo habría renunciado a todo por ti, Bugs. Perdón por esperar lo mismo de mi pareja.

—Daff-

—Espero que esa grandiosa fama compense ocho años desperdiciados.

Daffy cerró su maleta y sin dirigirle la mirada fue hacia la puerta principal no contando con un abrazo por parte del conejo, quien se aferraba a él como su salvación.

—No te vayas, Daff.

Pero Daffy no contestó. Se soltó como pudo del agarre y salió de la casa del que ahora sería su ex pareja.

Bugs no se sintió con el valor suficiente para seguirlo.

Se había ido. Daffy lo había dejado.

Y al día siguiente después de que Porky llegara con Sylvestre a recoger el resto de cosas que Daffy había dejado a su casa y él descubriera un anillo de compromiso escondido entre las pertenencias del pato, Bugs lloró.

Bugs lloró por primera vez en su vida.

El resto de la ceremonia se dio bien.

Oficialmente Daffy y Tina ya estaban casados y ahora se había firmado una gran fiesta en donde todos bailaban con alegría. Tina conversaba con Lola sobre cómo sería ahora su vida de casada y en cómo sería convivir con Daffy todos los días.

Bugs, quien escuchaba todo desde lejos, quiso decirle que él ya lo sabía, que conocía todas las mañas del pato, sus enojos y cómo calmarlos, sus puntos débiles, sus fortalezas, todo.

—¿Qué le está pareciendo la fiesta, señor Bunny? —Speedy apareció de repente con una sonrisa en su rostro. Bugs sonrió y se encogió de hombros mientras miraba a los alrededores.

—Neh, no está mal, doc. Ya encontré al fin ese cóctel de zanahoria que vine buscando desde que empezó todo.

—¿No piensa bailar con alguien, señor Bunny? Puede pedirle a Lola que lo acompañe a la pista de baile, o le puedo conseguir a otra conejita así de linda.

¿Bailar? El conejo apenas y podía mantenerse cuerdo.

—No, gracias, doc. Creo que he bebido demasiado por ahora, no quisiera hacer el ridículo en la boda del gran Daffy Duck. Tú me entiendes —rió.

—Para todos fue una sorpresa que Daffy decidiera dar este paso. Cuando nos comentó que quería ayuda con la pedida de mano nos sorprendió mucho.

Bugs alzó las orejas.

—Vaya, ¿así que fue Daffy quien le pidió casarse?

—¡Por supuesto, Bugs! Estuvo semanas preparándolo.

Sonrió. Por alguna razón aquello no le sorprendía.

—Pues ya era hora de que a Daffy le fuera bien en un plan. Ahora mismo está casado.

—¡Y que lo digas!

Speedy se despidió cortésmente y se fue para invitar a bailar a alguien mientras Bugs seguía ahí. Observó a lo lejos a Daffy ahora bailando con su esposa, ambos riendo por alguna torpeza cometida por el pato. Apartó la mirada no soportando más.

Se preguntó cómo serían las cosas si ese día hubiera reaccionado diferente.

Si ese día hubiera defendido su relación en vez de asustarse por una amenaza que ahora mismo no le encontraba fundamento alguno, pero que en ese momento supo ponerle la piel de gallina.

—Ya sabes, Bugs Bunny, los rumores corren rápido y sabes cómo es el mundo del espectáculo hoy en día. Una relación con Daffy Duck no solo te va a destruir a ti, sino que a ambos, y yo sé lo mucho que te importa Daffy, y se que jamás harías algo para lastimado a él y a la carrera que le costó años llevar al éxito. Tú lo aprecias demasiado como para dañarlo de esa manera.

—Yo… jamás haría algo que le hiciera mal a Daffy.

—Eso lo sé bien, Bugs. Por eso te lo,voy a volver a preguntar y espero me seas sincero. ¿Estás es una relación con Daffy Duck?

Bugs lo pensó unos segundos. Él sabía lo mucho que Daffy amaba actuar incluso si a veces sus papeles no fueran del todo protagónicos. Lo hacía bien y se había ganado un nombre en la industria. El solo pensamiento de que pudiera perder todo ese renombre por su culpa lo desesperó.

Fue por eso que, esbozando su mejor sonrisa burlona, sacó una zanahoria y comenzó a masticarla mientras decía:

—¿Daffy y yo saliendo? Eso suena como un mal chiste, doc. Casi consigues hacerme reír.

Estupido. Había sido tan estupido.

Se había acobardado frente a los hermanos Warner esa vez y ahora su ex pareja se había casado con alguien que no era él.

Intentó despejarse con más cóctel de zanahoria cuando sintió una presencia a su lado. Elevó la cabeza aburrido para conocer a quien sea se haya atrevido a interrumpirlo, cuando su sangre se vino al piso.

Tina lo observaba con una sonrisa ligera y extendía su mano hacia él.

—Bugs, me alegra que hayas venido. Sé lo mucho que esto significaba para Daffy.

Sin saber qué decir, solo atinó a reír un poco.

—Bueno, no podía faltar a su boda, con lo cómico que es Daff no iba a perder la oportunidad de verlo quedar en ridículo, aunque debo admitir que me he quedado decepcionado. Pero tú estás espléndida hoy, Tina.

—¡Gracias, Bugs! ¿Quisieras bailar conmigo? No me da gusto que seas el único sentado mientras los demás se están divirtiendo. ¿Te gustaría?

No, no le gustaría. Bugs incluso quería apartar su mano; así que, contrario a sus deseos se puso de pie, tomó la mano extendida y dio un beso en el dorso de esta, para después ambos avanzar a la pista de baile.

Llegaron al centro y Bugs acomodó una mano en la cintura de la muchacha mientras que con la otra afianzó su mano con la de ella, y fue así como comenzaron a moverse en medio de una música calmada y relajante que casi lo hace olvidar sus penas.

—Sabes, Bugs, me da gusto que estés aquí —habló Tina. El conejo solo la miró.

—Eso ya lo dijiste, muñeca —contestó Bugs sacándole una risita.

—Lo sé, es solo que no pensé que fueras a venir.

Si Bugs llegaba a escuchar una vez más esa oración juraba que iba a…

—Sé que las cosas entre tú y Daffy han sido algo complicadas desde hace tiempo, y hasta él tenía dudas de que no quisieras asomarte por aquí. Pero él también está feliz, te aprecia mucho, como no tienes idea. Yo también he querido compartir contigo en muchas ocasiones pero cómo has estado tan ocupado no hemos tenido la oportunidad de charlar bien. Me gustaría que eso cambie, después de todo eres el mejor amigo de mi esposo.

De todo lo que Tina mencionó, solo hubo algo que le hizo una alerta al conejo.

"Te aprecia mucho, como no tienes idea…"

—¿Daffy te ha contado lo que… bueno… nosotros-

—¿Que fueron pareja? Sí, me lo ha comentado y por lo mismo sé con seguridad que fuiste alguien importante en su vida.

—¿Y no te molesta? —Está vez Bugs no pudo ocultar la sorpresa de su rostro por mucho que lo intentó.

Tina rió.

—¡Por supuesto que no! No voy a negar que al inicio si quedé un poco impresionada, pero ya pasé esa etapa. No soy alguien muy celosa, sobre todo si eres parte del pasado de Daffy.

Bugs no pudo evitar sentirse shockeado, pues a pesar de su actitud indiferente y que muchos consideraban como cool, él sabía con claridad que sí era una persona que celaba, incluso si nunca lo exteriorizaba.

—Pero… —continuó la chica—. Aún así sé que contigo el caso es diferente.

—¿Diferente? ¿Por qué?

Tina suspiró—. Fuiste muy importante en la vida de Daffy. Demasiado. Eso siempre me hizo sentir algo insegura, y es que a pesar de esforzarme como no tienes idea, siempre sentía que el tiempo que pasaba conmigo no podría superar la cantidad de años que ustedes dos vivieron juntos. Siempre temí que en un pequeño momento de debilidad él me dejaría y volvería a tu lado. Incluso ahora que ya estamos casados sigo asustada.

Bugs notó que la patita afianzó su agarre y se acercó a él, casi como si tuviera ganas de abrazarlo. Sintió rechazo pero no podía parecer grosero, por lo que se quedó quieto.

—Por eso, Bugs, quiero darte las gracias por permitir que Daffy y yo seamos felices el uno con el otro.

—¿De qué hablas? —preguntó el conejo sin comprender.

—Vi que quisiste levantar tu mano con la petición de que alguien interfiriera en la boda, y al final decidiste bajarla.

Se sonrojó de la vergüenza.

—Y por eso quiero agradecerte, Bugs. Porque yo sé que Daffy me ama y le creo fielmente cuando lo dice, pero… aún conociéndolo como lo hago, sigo sin saber cuál habría sido su reacción si lo hubieras hecho.

¿Qué habría hecho Daffy? Ahora Bugs tenía una nueva interrogante.

Alzó una ceja y fingió hacerse el ofendido mirando a otro lado.

—Pues no sé qué perspectiva tendrás de mí, preciosa, pero yo no voy por la vida quitando novios. —Sí, se sintió hipócrita. La escuchó reír.

—Lo sé, Bugs, sé que no eres malo, eres alguien calmado que sabe tomar sus decisiones sabiamente. Tal vez por eso muchos te respetan y admiran. Y quisiera que tal vez en un futuro lleguemos a ser amigos.

La odiaba, la odiaba tanto. Pero también-

El conejo advirtió un calor en su cara y la sacudió apenas, aclarando su garganta debido a la incomodidad.

—¿De verdad no te molesta que esté aquí, ni siquiera un poco?

—Por supuesto que no. Además, tampoco estaría bien que nos llevemos mal, Bugs, después de todo, si bien no trabajamos de manera directa, somos compañeros de trabajo y te vas a ver mucho con Daffy en los ensayos. No quisiera que todo se vuelva incómodo.

—Uh… con respecto a eso… —Se removió un poco, inquieto.

—¿Qué ocurre?

—Planeo retirarme de las pantallas por una temporada, después de todo tengo el dinero suficiente para mantenerme por lo que me quede de vida, así que no me importa mucho eso. Además, quiero vivir en otro lado y llevar una vida tranquila lejos de los medios.

Tina abrió sus ojos al máximo.

—Pero… actuar es lo que más te gusta, ¿por qué lo dejarías?

—Neh, resulta que por ahora tengo otras prioridades.

—Pero Daffy se pondrá triste si se entera que te vas.

Bugs sonrió coqueto y le guiñó un ojo restándole importancia a su respuesta—: Es ahí donde estarás tú para consolarlo, muñeca. Tómalo como un win-win.

Tina al parecer notó sus verdaderas intenciones, pues las comisuras de sus labios se elevaron hasta dar a notar una expresión de radiante felicidad.

—Gracias, Bugs.

El conejo todavía recordaba el golpe en su corazón cuando se enteró de la noticia de que Daffy estaba saliendo con Tina. Si bien llevaban seis meses separados, jamás pensó que ese sería el tiempo suficiente para superar una relación de ocho años. Él todavía lo percibía a su lado cuando se iba a dormir y cuando despertaba, cuando comía, cuando descansaba en su casa. Era como si nunca se hubiera ido y solo estuviera esperando el momento indicado para volver.

—¡Ese pato presumido nos terminó dando una lección a todos! —exclamó Sam mientras bebía una cerveza—. Mira que diciéndole siempre que era un perdedor ¡y ahora resulta que nos ganó a todos teniendo novia estable!

Bugs, quien solo se encontraba mirando a los alrededores algo aburrido, arqueó sus orejas y parpadeó ante lo escuchado. Dirigió la mirada hacia sus compañeros esperando encontrar caras de burlas, algo que indicara que era una broma. En su lugar, solo veía asentimientos y comentarios que felicitaban al pato de algo que él todavía no estaba enterado.

Tratando de calmar la opresión de su pecho, alzó las cejas y se enfocó en su amigo Porky, quien era el más cercano ahora mismo.

—Eeh ¿de qué hablan los muchachos, doc?

Bugs habría querido no recibir ese parpadeo de ojos confundidos. Como si la noticia de la que hablaban era algo demasiado obvio como para siquiera ser mencionada una segunda vez.

—D-D-D-Daffy y T-T-T-Tina son nov-v-v-ios. Lle-Lle-Llevan un mes s-s-s-saliendo.

—Ahora pasan de arriba para abajo, señor Bunny. Son peor que chicle. Incluso los escuché hablar de irse a vivir juntos apenas acabaran con la grabación de los capítulos pendientes del show. Al parecer es algo serio —acotó Speedy soltando su mejor risa—. Debo admitir que jamás pensé que ese pato enserio se pusiera las pilas, y menos que una mujer tan hermosa como la señorita Tina le hiciera caso. Es más, ahora ese pato no está aquí porque se fue de viaje con ella.

—¡Les doy un mes más antes de que terminen! —bramó Sam mientras soltaba unas cuantas monedas a la mesa—. ¿Quién está conmigo?

—Yo les doy dos meses, porque si ya se soportaron un mes pueden dos más —acotó Sylvestre.

—¡Yo dos semanas!

—¡Eso es arriesgado, muchacho! ¡Así me gusta! ¡Sigan poniendo su dinero!

Y así siguieron hablando, pero Bugs a lo mucho podía solo escuchar murmullos a su alrededor, su cabeza sintiéndose pensada y el corazón latiendole realmente fuerte de una forma nada placentera.

—B-B-Bugs… ¿estás b-b-b-bien?

Y alzó la cabeza, no dándose cuenta en qué momento la había agachado. Fue la primera vez que pudo darse cuenta de que estaba perdiéndose a sí mismo en frente de los demás. Sintió que el ojo comenzaba a temblarle y supo que esa era su invitación para retirarse y seguir sintiéndose miserable esta vez en su propio hogar. Hogar que hasta hace poco también le había pertenecido a él.

—Eeh, sí, viejo, solo estaba pensando… —comenzó —en cuál será mi apuesta. Lo estoy pensando con cuidado porque quiero ganar.

—¿Vas a participar también, Bugs? ¡Así se habla!

—¡Eso!

Bugs se paró de su asiento y sacando de su billetera una muy generosa cantidad de dinero, la dejó en la mesa con una sonrisa ante los ojos expectantes de los demás.

—Tengo que irme ya, doc, pero si hablamos de Daffy, les diré que están todos equivocados. —Lo conocía, lo conocía tanto. Y como lo conocía de ese modo tan transparente, es que el sufrimiento dentro de él era incesante—. Mi apuesta será arriesgada, pero yo digo… que Daffy se quedará con ella y no van a terminar. Espero mi dinero en unos meses. Nos vemos, muchachos.

Y sin voltearse a ver las reacciones ajenas, casi corrió a su auto para manejar a su casa, la cual ahora se le hacía lejana.

Apretando los dientes hasta sentir dolor, pudo mantenerse cuerdo para manejar sin causar ninguna infracción. Su cabeza trabajaba a mil pensamientos por segundos en cómo su ex pareja y esa mujer habrían podido llegar a salir. Se sintió triste, derrotado… traicionado.

"Pero… él me aseguró que él y ella no tenían nada. Me lo prometió miles de veces."

Llegó a su casa y estaba abriendo de forma descuidada su puerta, solo para descubrir otra auto aparcar alado del suyo y un cerdito bajar a pasos rápidos encaminándose hacia él.

—¿Porky? ¿Qué haces aquí, Doc? ¿Ya terminó tan rápido la reunión con los muchachos?

—N-N-No, lo q-q-que pasa es que t-t-t-te vi extraño y-y-y-y me preocupé, B-B-Bugs.

Vaya, entonces sí lucía patético.

Se encogió de hombros.

—Neh, no es nada, doc. Solo me siento algo cansado. Mañana tengo que madrugar y si no duermo temprano me va a pasar factura. Vuelve con los demás, no hay nada que ver aquí.

—P-P-Pero-

–Así que bueno, hasta maña-

—B-B-Bugs —interrumpió Porky—. ¿P-P-P-Pasó algo con D-D-D-Daffy?

Y Bugs no supo si fue la angustia o el hecho de que ya no estaba pensando, pero dejó pasar a Porky a su casa.

Ambos se dirigieron al sillón principal de su sala, y cuando Bugs ya estuvo cómodo en su asiento, comenzó a llorar por segunda vez.

Después de ese extraño intercambio de palabras, Tina se disculpó con él para retirarse a charlar con otro de los muchos invitados, cosa que el conejo agradeció, pues su mente había vuelto a volar dejándolo con un sabor amargo y una molestia interna que se esforzaba por guardar.

Se dirigió a la barra de cócteles y se dispuso a pedir otro cóctel de zanahoria que ciertamente le habían encantado y disfrutaría más de no ser por el lío en el que se encontraba.

Se enfocó en los invitados una vez más y parpadeó al notar al novio —ahora esposo— principal observándolo de lejos, sacudiendo la cabeza y volteándola cuando se encontró descubierto por el otro. Bugs sonrió, le hizo sentir bien saber que a pesar de que tantas cosas hayan cambiado a través de los años, Daffy permaneciera con alguna de sus mañas con las que en su tiempo era divertido molestarlo.

—¿Sabe qué? Sírvame dos cócteles de zanahoria, por favor —pidió al bartender.

—Enseguida, señor.

El muchacho le entregó dos cócteles de zanahoria que Bugs tomó algo nervioso. Sabía que no había necesidad de estarlo, pero una parte de él se preparaba para lo peor. Ellos merecían una charla, aún si aparentemente ya la habían tenido.

Pues si bien Bugs había sido invitado a esa boda fue porque al parecer ya habían hecho las paces. Todavía recordaba el día en que el pato llegó de imprevisto a su casa a pedirle perdón por todo lo que había pasado entre ellos y a comentarle que él y Tina estaban en una relación seria. Claro que él no contaba con que Bugs ya se había enterado por otros medios.

—Estoy saliendo con Tina.

Fue directo, ni siquiera habían pasado cinco minutos desde que se habían abrazado pidiéndose perdón por sus errores al momento de cortar. Bugs lo sabía, pero el sentimiento de escucharlo directamente de él fue peor que haberlo escuchado de sus amigos.

—Yo… eeeh… ¿felicidades, doc?

Y Daffy rió, haciéndolo sentir estupido.

Porque así como él lo conocida, Daffy también podría jactarse de decir que nadie conocía al conejo mejor que él, y que tenía la seguridad de que esa respuesta ambigua era solo una manera de ocultar sus verdaderos sentimientos y no caer en reclamos que Bugs se moría por soltar.

—Eeh, ¿Quieres un cóctel, viejo? —Ni siquiera recordaba haber avanzado tan rápido, pero ya se encontraba frente a él y Bugs podía jurar que todavía quedaba esa chispa entre ellos, le encantaba mentirse a sí mismo.

Se miraron y Daffy solo asintió, y Bugs supo que a pesar de todo seguían teniendo un vínculo. Y por lo mismo, pudieron expresar sin palabras que necesitaban hablar en un lugar donde nadie los molestara ni los viera como si tuvieran dos cabezas.

Bugs siguió al pato hasta afuera del salón, justo en un balcón con una bonita vista al mar. Quiso reír por lo cliché del panorama. Le dio un sorbo a su cóctel, dejando que el poco alcohol dentro de él hiciera algún efecto en su sistema, necesitaría toda la fuerza del mundo para dejarlo ir para siempre.

—Vaya, doc, al final sí te casaste. Te felicito.

Daffy se removió algo incómodo—. Eeeeh, sí. Gracias, Bugs. Yo… estoy muy agradecido de que estés aquí.

—Por favor, doc, no me digas que vas a decirme también que no esperabas verme —comentó el conejo, fastidiado. Y alzando un poco la voz, añadió—: Si no querían verme por aquí, sencillamente no me hubieran enviado la invitación y listo.

—¿Pero tú eres tonto o qué? ¿No acabo de decir que estoy agradecido que estés aquí? ¿Ahora también eres sordo?

Bugs sintió la espinilla por responder con otra pulla, pero en su lugar, pensó que no era el tiempo necesario para ponerse a discutir por tonterías, aun si así era su dinámica.

—A todo esto, doc. ¿Por qué la urgencia de invitarme? No tenías que hacerlo y lo sabes.

Bugs sabía que Daffy sabía que no tenía por qué hacerlo, pero algo le había casi obligado a sentir que el conejo tenía que estar sí o sí en aquella celebración, sin ponerse a pensar que probablemente habría sido muy inadecuado.

—¿Qué es esto? —preguntó Bugs tomando la ligera tarjeta en su mano y volteándola varias veces como esperando que de repente explotara o algo.

—Es la invitación de mi boda con Tina. Es el próximo sábado a las 3 de la tarde. La dirección está escrita en la tarjeta. No es necesario llevar regalo, pero si quieres… puede que necesite una lavadora nueva, o una cocina. No, espera, la cocina ya la conseguí en otro lado. Una refrigeradora, o-

Bugs había dejado de escuchar después de la palabra boda. Ya había pasado mucho tiempo desde que las cosas entre ellos habían quedado algo arregladas. Por obvias razones ya no tenían la misma confianza que antes y ya no se hablaban con aquella naturalidad que los caracterizaba, pero seguían siendo amigos, mejores amigos quisieron engañarse ellos. Y justo por eso, Bugs pensaba de forma inútil y casi adorable que sus sentimientos por el pato habían quedado atrás.

O eso pensaba.

Pues no pensó que la palabra boda le causara tanta molestia.

—Así que… ¿irás?

Vaya, se había perdido todo el monólogo.

—Neeh, no lo sé, doc. Creo que estaré ocupado ese día. Igual debo consultarlo bien con mi calendario.

Daffy saltó.

—¡Pero! ¡Pero tienes que ir!

Bugs alzó las cejas—. No, no tengo que.

—¡Pero eres mi mejor amigo! ¿Por qué no irías a la boda de tu mejor amigo?

—Tengo que ensayar para un show.

—¡Tú nunca ensayas!

—Ese día quedé con Porky.

—¡Pero si lo acabo de invitar y dijo que iría!

—¿Dije Porky? Quise decir Sam.

—¡Ni siquiera son tan amigos! ¡Y él también irá!

—Tengo clase de karate.

—¡Tú no haces karate!

—Porque no he recibido suficientes clases.

—¡Bugs!

El conejo suspiró con fastidio. Realmente no quería ir.

—No lo sé, Daff, siento que sería algo incóm-

—¡Cóctel de zanahoria!

Parpadeó sin comprender.

—¿Qué?

—Serviremos cóctel de zanahoria. No creo que me rechaces la invitación si habrá una de las bebidas que tanto te gustan, ¿verdad?

A veces lo odiaba.

—Neh, ya qué. Está bien, doc, ahí estaré.

—¡Gracias, Bugs!

—Así que… —comenzó nuevamente Bugs, frunciendo el ceño cuando notó al pato carraspear mientras evitaba mirarlo.

—Yo… solo… no quería que siguieras molesto conmigo por lo que pasó.

Okay, eso no se lo esperaba.

—¿Disculpa?

Daffy se sonrojó con ligereza y Bugs se odió a sí mismo por esa repentina urgencia de acercarse a besar esos cachetes.

—Yo… siento que a pesar de que ya nos llevemos bien, tú… no has logrado perdonarme del todo. Yo trato de que las cosas sean como antes, pero siento que de vez en cuando pones una barrera entre ambos, y no me gusta.

Eso sonaba como algo qué parecía estarlo atormentando hace tiempo.

Bugs quiso enojarse por ese argumento tan egoísta decorado con palabras bonitas, pero estaba tan cansado para siquiera sentir algo más, por lo que suspiró y soltó una risita.

—Doc, si cachas que lo que pasó entre nosotros fue algo muy fuerte ¿verdad?

Bugs juraba que si lo veía sonrojarse una vez más iba a besarlo.

—Eeeh… ¿Sí?

—Y que para superar algo así se necesita tiempo ¿no?

—¡Pero ya pasaron más de dos años!

—¡Pues cada persona sigue su propio ritmo, viejo! Admiro tu valentía de seguir adelante solo cinco meses después de nuestra ruptura, lo cual debería incluso sentirme ofendido, pero yo no puedo ser así. Eso no quiere decir que no te haya olvidado, pero a diferencia de ti, soy más de pasar tiempo solo para sanar heridas.

Daffy lo observó con ojos algo afligidos y agachó la mirada algo avergonzado.

—Lo siento… he estado siendo egoísta, ¿cierto?

—Sí —contestó Bugs con una expresión aburrida—, pero ciertamente de ti no me sorprende, Daff. Pero si te preocupa que pueda estar enojado contigo, te aclaro que no lo estoy. Solo quiero mantenerme alejado por respeto a ti y a tu ahora esposa.

—Tina te aprecia mucho.

—Ya hablando de ella, doc… —comenzó Bugs de nuevo—. ¿Por qué ella?

¿Por qué ella y yo no?

—Ella… Ella me salvó.

Bugs pensó que Daffy se extendería como el cursi y patético que a veces era, pero en su lugar se quedó callado mientras evitaba verlo. Era casi como si esperara verlo reaccionar indiferente o agresivo.

Se quedó con una duda que le estaba comiendo la cabeza desde que habló con la esposa de su amigo. Sabía que era mala idea lo que estaba a punto de decir, pero no pudo evitarlo. El amor a veces lo hacía cometer locuras sin ponerse a pensar en los daños colaterales, pero se permitió ser mezquino por una vez.

—Daffy… —empezó—, si yo hubiera interrumpido tu boda. ¿Qué habrías hecho?

El nombrado abrió los ojos al máximo y casi se atoró con su propia saliva.

—¿Disculpa?

—Eso… si hubiera interrumpido tu boda ¿te hubieras casado o hubieras… huido conmigo?

Lo sabía, sabía que estaba siendo egoísta y poco caballeroso con la dama que antes le había dado la mano. Pero tenía que escucharlo decir algo, algo que le indicara si Daffy ya había dado vuelta a la página o si todavía quedaba algo.

Lo escuchó tragar duro antes de contestar.

—Yo prefiero no pensar en eso, dientón.

Lo hubiera hecho. Estaba escrito en su rostro que si bien trataba de mantenerse indiferente, Bugs podía notar ese ligerísimo color en sus mejillas.

Daffy se hubiera ido con él si solo se lo hubiese pedido. Y el saber esto solo le dio a Bugs la certeza de que había tomado la decisión correcta cuando bajó su mano.

Porque su tiempo ya había llegado a su fin. No había más Bugs y Daffy. No más Daffy y Bugs. No más. Porque si bien podía darse cuenta de la confusión que tenía el pato en su interior, Bugs sabía que el lugar de Daffy era alado de Tina, su ahora esposa y la pata con la que pasaría el resto de su vida.

La epifanía lo golpeó con fuerza y tuvo que bajar la cabeza y cerrar los ojos para impedir que las ganas que ahora tenía de llorar salieran a flote.

—Neh, respuesta equivocada, doc —respondió con una sonrisa de lado—. ¡Acabas de casarte! Deberías haberme puesto en mi lugar y no ponerte a balbucear como un tonto, Daff. Pero qué puedo esperar de alguien tan cómico como tú.

—¡¿Me acabas de llamar tonto, tonto?!

—Sí, eso dije.

—¡¿Pero quién te crees para venirme a insultar en mi propia boda, conejo despreciable?! ¡Por supuesto que te habría mandado a volar yo mismo de una patada si me hubieras puesto en ridículo de esa manera. ¡Es más, habría-

Bugs no pudo ocultar la sonrisa estúpida que se formó en su cara mientras escuchaba al pato quejarse en voz alta y alzar los brazos de una forma exagerada. Lo iba a extrañar tantísimo.

—¡¿Me estás escuchando, orejón?!

—Neh, la verdad que no, viejo.

—¡Conejo despreciable-

—¡¿Me estás escuchando?!

La verdad es que había dejado de prestar atención hace cinco minutos. Lo conocía lo suficiente como para saber que solo estaría diciendo cosas sin sentido. Por lo que, acercándose más a su lado, tomó sus mejillas entre sus manos y le plasmó un beso lento que sabía lo dejaría sin habla.

Y una vez se separó y notó al pato con la mirada perdida y sonrojado a más no poder, respondió:

—No.

—¿Terminaste? —preguntó Bugs con una sonrisa mientras veía al otro cerrar el pico con una expresión de enojo.

—Sí, ya terminé —respondió el alto con fastidio.

—¿Sabes? Estoy satisfecho con tu respuesta final, doc. Tina se ve como una buena muchacha y es perfecta para ti. Imagino que deben tener muchas cosas en común como para enamorarse de tal manera. Además, es tan raro verte complaciendo a alguien más que no sea ti mismo.

Daffy pareció algo cohibido por unos segundos, pero una sonrisa que se veía sincera adornó su rostro.

—Tina es una excelente mujer. Me ha ayudado por mucho tiempo y me ha apoyado en todos mis tropiezos. Yo… me sentía nadie cuando tú y yo cortamos, no sabía qué hacer y fue ella quien se acercó a brindarme su amistad sincera. Las cosas con ella… simplemente se dieron, pero estoy muy feliz de haberla conocido. También estoy agradecido contigo, Bugs.

El nombrado alzó una ceja.

—¿Conmigo? ¿Por qué?

—Porque contigo también aprendí a ser menos egoísta y a pensar más en los demás. Gracias a ti pude abrir los ojos y darme cuenta que hay mundo más allá de mis narices. Y gracias a eso, pude fijarme en la buena persona que es Tina Russo para mí.

Y su corazón terminó de romperse.

Porque para Daffy, Bugs había sido parte del proceso. Una parada antes de llegar a su verdadero final. Una lección que le daría la vida para dejar de ser tan interesado y saber cómo comportarse en su siguiente relación.

Pero para Bugs, Daffy había sido su llegada. El final del camino. Su destino. Su mundo. Su todo. El verdadero y único amor de su vida. Y Bugs Bunny podía asegurar con gran certeza que jamás podría volverse a enamorar de manera tan intensa como lo había hecho con quien ahora sería por siempre su amigo.

Y sin comprender realmente por qué la vida le dio un amor tan grande si al final iba a arrebatárselo, sonrió.

—Me da tranquilidad saber que ahora eres tan feliz, doc. Te lo mereces.

Duck le devolvió la sonrisa—. Gracias, conejo despreciable. Sabía que había sido buena idea invitarte.

No, no lo había sido, pero Bugs no lo iba a contradecir.

La odiaba, la odiaba tanto. Pero también… le estaba tan agradecido de que gracias a ella, su todo había vuelto a ser alguien rebosante de alegría.

Con el pecho doliéndole, el conejo decretó que ya era hora de volver a su casa y descansar. Él solo había ido a la ceremonia porque se lo habría prometido al recién casado, pero no estaba con el humor preciso para quedarse hasta el final. Todo en su interior le reclamaba irse de ahí lo más rápido posible.

—Muy linda conversación, Daff, pero me tengo que retirar.

—¡¿Qué?! ¡Pero si no empieza aún la hora loca!

Ni siquiera tuvo que preguntar en voz alta quién había tenido esa idea tan absurda para saber que era del pato en frente suyo.

—Neh, tengo unos asuntos pendientes por resolver, doc. Vine aquí nomas para visitarte y porque te lo prometí.

Daffy parecía estar a punto de reclamar, pero de repente cerró su pico y sonrió mientras asentía con la cabeza.

—Está bien, Bugsy. Lo entiendo.

—Ah, por cierto —añadió Bugs mientras sacaba una pequeña caja del bolsillo de su terno y se lo extendía al pato—. Tu regalo de bodas.

Daffy parpadeó.

—¿Qué es esto?

—Ya te dije, es tu regalo de bodas. Bueno, tuyo y de Tina. Solo hazme el favor de abrirlo cuando estén los dos solos. Sé que se ve pequeño pero créeme que no te va a decepcionar.

Después de todo, comprarle una casa cerca de la playa tal como Daffy le había pedido muchas veces en su relación era solo una de las muchas cosas que Bugs había hecho por todo el amor que le tenía.

Solo que ahora esta casa sería compartida con alguien más.

Se mordió el labio cuando sintió su cabeza volar.

—Gracias, Bugsy.

Y el conejo se permitió ser egoísta de nuevo y se acercó al otro para fundirse con él en un abrazo que esperaba trasmitiera todo lo que sentía, lo mucho que era capaz de hacer por él y lo vacío que iba a estar de ahora en adelante.

Sintió los brazos ajenos rodear su cintura y apretar ahí y no dijo nada cuando la sensación de lágrimas en su traje se hicieron presentes y unos suaves "lo siento" invadieron el ambiente. El nudo en su garganta se hizo más grande y le costaba respirar, pero sabía que debía ser fuerte por los dos. Él siempre había sido el apoyo de Daffy y no iba a fallarle ahora.

Dejó un ligero beso en su frente para después secar las lágrimas ajenas y se separó antes de hacer algo de lo que fuera a arrepentirse después.

Observando la bebida del pato en la mesa, sonrió.

—¿No te vas a tomar tu cóctel, Daff?

El pato arrugó su frente mientras hacía una expresión de asco.

Y aún con los ojos algo rojos Bugs podía asegurar que se veía precioso.

—Ese cóctel es asqueroso. Solo lo pedí para que vengas. ¿No te has dado cuenta que nadie en la fiesta está tomando esa asquerosidad?

Bugs se hubiera quedado a pelear, a debatir el por qué la zanahoria era algo delicioso para él, pero sabía que aquello habría sido una excusa tonta para seguir hablando con el pato, por lo que solo atinó a rodar los ojos mientras hacía una mueca divertida.

—Adiós, Daffy. Despídeme a Tina de mi parte, por favor, llevo algo de prisa.

Daffy asintió—. Está bien, Bugs. Nos vemos el lunes en los ensayos, ¿verdad?

Bugs sabía que no, que probablemente no lo volvería a ver en muchísimo tiempo, por no decir nunca, pero al parecer el alcohol que tenía en su sistema no era el suficiente para confesarle algo así, por lo que solo respondió.

—Por supuesto, doc.

Lo había dejado ir.

Mientras conducía de regreso a casa, no pudo evitar soltar una carcajada amarga que lo hizo estremecer. Quién diría que todo pasó porque Bugs no quería que Daffy perdiera su empleo si los demás llegaban a enterarse de lo que tuvieron, y fue Bugs mismo quien en otra noche con amigos (afortunadamente era solo un grupo pequeño) bebió más de la cuenta y terminó confesando a los demás de la forma más patética posible todo lo que había pasado entre él y Daffy y lo mucho que lo extrañaba. En buena hora los looneys eran leales, al menos con él por lo mucho que lo admiraban, por lo que esa confesión jamás saltó a los oídos de los demás. Incluso Lola, quien también se encontraba con ellos esa noche, se había vuelto cercana a él para brindarle su apoyo.

Suspiró, sintiendo su cabeza dolerle cada vez más.

Llegó a su casa y entró en ella lo más rápido posible. Se dirigió a su cocina a tomar un vaso de agua y a remojar su cara que se sentía caliente por las emociones reprimidas. Sin querer, su mirada dio con una cajita blanca que estaba en la mesa del comedor. La tomó y sonrió cuando se encontró con ese anillo de compromiso que había hallado hace años y del que no se pudo deshacer por más que quiso.

—Daffy… —susurró para sí. Volvió a cerrar la caja y la dejó en su lugar para ahora encaminarse a ver alguna película y así poder olvidar por un momento lo tormentoso que había sido el día para él.

Se encontraban apreciando las estrellas en el techo de su casa. O bueno, Bugs estaba viendo las estrellas mientras el pato solo se quejaba de lo aburrido de aquella actividad y se comía una hamburguesa doble con extra queso. El conejo adoraba estos momentos que solo eran de ellos, en donde podían estar uno recostado alado del otro y las palabras salían sobrando.

Claro que también el sonido de su pareja comiendo a veces lo concentraba y no para bien

—Doc ¿no puedes comer con la boca cerrada?

—¡Ni te quejes! ¡Tú eres el que me tienes aquí mirando al cielo esperando no sé qué! Todas las estrellas son iguales ¿qué se supone que tiene de interesante verlas?

Bugs sabía que no importaba cuantas veces le explicara, el pato no lo iba a comprender y probablemente terminaría soltando más quejidos que no serían bueno para sus oídos y su paciencia, por lo que solo se encogió de hombros mientras volvía a mirar al cielo y sonrió. A pesar de que la situación en sí no era tan romántica como esperaba, estaba cómodo.

Observó de reojo a su pareja comerse ahora unos nachos y mordió sus labios con diversión cuando pensó en lo que tenía planeado hacer.

Todos sabían que Daffy era el que más bromas le gastaba al conejo, pero había ocasiones en donde este se ponía creativo y lo molestaba solo con el fin de recibir esa mirada enojada que solo le divertía.

Por lo que, viéndolo masticar concentrado, preguntó:

—Oye, doc, ¿cuándo me vas a pedir matrimonio?

Sí, la reacción esperada, pues el pato ahora se estaba atorando mientras buscaba desesperadamente la botella de agua que estaba cerca de él. Una vez tomó agua y sintió alivio, enfocó su cara molesta hacia el otro.

—¡¿Se puede saber que te pasa?! ¡Pude haber muerto!

—Relájate, doc, no te ibas a morir. Además… solo tenía curiosidad.

—¡¿Y por qué tengo que ser yo el que va a pedir matrimonio?! ¿Qué hay de ti?

Bugs se encogió de hombros—. Bueno, pues eres tú el que siempre se adelanta a este tipo de cosas. Supuse que lo habrías pensado. Además, no creí que querías que fuese yo el que lo dijera.

El pato se sonrojó.

—B-Bueno… pues sería un gran detalle de tu parte, ¿o es que yo tengo que hacerlo todo, orejón?

Esa postura tímida llamó su atención y se acomodó mejor para apreciar a su pareja en su totalidad.

—¿Cómo quieres que sea nuestra boda?

Bugs todavía se sorprendía la naturalidad con la que podían hablar de estos temas sin sentirse incómodos. Recordaba que en sus primeros años de relación cuando sacaban el tema a la luz venía acompañado de un "si nos casamos"; no obstante, pasando más tiempo, ese "si nos casamos" pasó a ser un "cuando nos casemos", lo que le daba una seguridad extra a su relación.

—Pues yo quisiera casarme en un crucero —habló Daffy indiferente.

—¡¿Un crucero?!

—¡Exactamente!

—¿Y se puede saber por qué exactamente en un crucero?

—¡Porque es algo poco convencional y elegante! Yo, el gran Daffy Duck, no puedo tener una boda tradicional de poco presupuesto. ¡No! ¡Tiene que se en grande y todos nuestros amigos deben ser invitados! ¡Y los que no son amigos también! Nuestra boda será transmitida en todos los canales y así sabrán todos que ya no tienen que estarte emparejando más con Lola. Además, son siete años, dientón, siete años de relación no es algo que cumplas siempre. ¡Debe ser tan grande como nuestro amor!

Bugs realmente debía amarlo demasiado como para aguantarlo decir tantas estupideces en una misma oración.

Soltó una risita y tomó una de sus manos, sintiendo el cosquilleo en su estómago cuando vio ese rojo que tanto adoraba en las mejillas ajenas.

—¿Y cuándo nos casaríamos? Recuerda que si quieres la boda del año eso tomará tiempo. No puedes salir con que te quieres casar mañana porque eso no saldrá bien ni para ti ni para mi billetera, cariño.

Daffy cerró los ojos y se cruzó de brazos mientras parecía pensar. Después de unos segundos los abrió y con una gran sonrisa volvió a dirigirse a su novio.

—¡En dos años! ¡Vamos a casarnos cuando cumplamos nueve años de pareja! ¡Es una idea increíble!

Bugs alzó sus cejas.

—¿A los nueve? ¿Y por qué no a los diez? Así podríamos cerrar la relación de novios con un número redondo.

—¡Eso es lo que los demás esperarán que hagamos! Nosotros debemos hacer lo contrario. Casarnos un año antes o un año después, y disculpa pero no voy a esperar cuatro años más a que te decidas a darme el anillo, así que a los nueve años debo ya tener un anillo en mi mano o me voy a enojar.

Comenzó a reír por todas las ideas que ahora soltaba su novio, y aunque Bugs nunca lo detenía, esta vez lo hizo. Se acercó a él y lo besó con fuerza. Amaba lo que tenían y amaba que el pato estuviera tan decidido a formar un matrimonio con él.

Su relación no era perfecta, pero Bugs sabía que era lo suficientemente fuerte para hacerle frente a lo que sea.

—Así que dentro de dos años pasarás a ser Daffy Bunny.

Esperó recibir otro beso, pero en vez de eso un puchero se asomó en el rostro ajeno.

—¿Y por qué tengo que ser yo Daffy Bunny? ¿Por qué no puedes tú ser Bugs Duck?

—Por Dios, doc, suena terrible.

—¡¿Crees que mi apellido suena mal?!

Y ahí iban de nuevo.

Volvió a besarlo. Solo dos años más, solo dos años y unirían sus vidas en otra forma más íntima, más formal. Bugs sintió su cola agitarse con emoción.

Se separaron y Bugs no pudo dejar de mirarlo. No cuando esos ojos brillaban. No cuando ya ni siquiera podía permanecer en su faceta tranquila si lo tenía frente a él. No cuando lo amaba tanto.

—¿Te pasa algo Bugsy? —preguntó el pato con una voz suave.

Bugs soltó una risita y lo tomó otra vez de la mano, esperando que su novio entendiera con sus acciones lo que era capaz de dar por él. Y lo abrazó, sintiéndose incluso avergonzado por lo cursi que podía llegar a ser sin quererlo.

Así que, esperando que Daffy comprendiera que ahora mismo estaba entregándole su corazón en bandeja de plata, susurró:

–Tú también eres el amor de mi vida.

Una vez Bugs estuvo sentado en su sillón, con el televisor encendido y el volumen casi a tope, recogió sus piernas hacia él para abrazarlas y ocultar su rostro.

Y así poder llorar por tercera vez.


¡Y hemos llegado al final!

Esta nota de autora es algo larga ¡pero vale la pena, lo juro!

Si se ponen a pensar, duele más saber que Bugsy y Daffy terminaron todo a solo un año de casarse también *llora*

¿Qué les pareció? Denme sus opiniones, porfis!

Siendo sincera, al inicio planeaba que fuera algo tranquis y leve de máximo 5mil palabras, no sé en qué momento me extendí a 12mil JAJSJSJSKSKZK

Y es que la idea original solo era algo leve en donde se viera a Bugs babeando por Daffy porque en algunos fics que he leído es Daffy quien cae primero y Bugs ahí al inicio todo incómodo JAJAJJXKSJD. Además de que siempre se me hace curioso en como Bugs siendo la estrella del programa, el calmado e indiferente puede estar bien enamorado, chau, me encanta.

Y todo empezó con una visita a mi sobrino el cual estaba viendo el show de los looney tunes y solo me bastó dos caps para decir Bugs y Lucas noviecitos JAJSKXJKD. ADEMÁS DE QUE YA ME MANDÉ TODA LA SERIE Y AMO QUE SON TAN DOMÉSTICOS ME ENCANTAN

En fin, les voy a relatar algunas curiosidades de este fic, algunas cositas que quisiera aclarar que no quedaron tan definidas en el fic.

1.- Por si alguien en algún momento lo pensó, NO, Daffy nunca le fue infiel a Bugs con Tina. Las cosas se dieron de forma algo apresurada después de la pelea de Bugs y Daffy.

2.- Esto está escrito en un ambiente en el que los looney actúan para ganarse la vida. El show de los looney tunes de netflix es otra de las series que han tenido que interpretar y ahí es donde apareció Tina.

3.- Esta idea se dio también porque he leído algunos fics en donde Bugs y Daffy engañan a Tina y a Lola para quedarse juntos, y aunque los amo me daba una sensacion amarga por las pobrecitas JAJXKDKD, por eso hice uno en donde no haya infidelidad y con el plus de que no podrían quedar juntos.

4.- En su ultimo abrazo, Daffy comienza a pedirle perdón a bugs. Esto es porque sabe lo mucho que el conejo ha sufrido -y sufre- a causa de él y se siente culpable.

5.- En su última conversación se ve que hablan como si nada de decirle a los demás de su relación y de que iban a casarse, pues eso fue antes de que pasara la conversación de Bugs con sus jefes la cual tuvo lugar un año después.

6.- Sonará obvio y hasta tonto pero igual aclaro, Bugs y Daffy no eran solo novios probando y dándose besitos de vez en cuando, era una pareja con todas las letras y la responsabilidasd que conlleva.

7.- ¡Quiero sus teorías! ¿Ustedes creen que Daffy sí pudo olvidar a Bugs por completo? ¿que si ama a Tina o solo está llenando un hueco con este matrimonio?

También quería comentarles que quería llevar esta historia más allá, pero no sé si sea buena idea. ¿Ustedes qué opinan? Estaba pensando en algún final alternativo post-boda en donde Daffy y Bugs sí queden juntos, o una historia corta de pocos capítulos antes de Tina en donde se narre como fue que Daffy y Bugs se hicieron novios y cómo era su vida de pareja. ¿Qué les parece? Por lo pronto por ahora solo planeo hacerle una versión en inglés. ¡Si tienen ideas con gusto las leeré!

Creo que eso es todo, espero que me puedan aceptar en este fandom, yo por mi parte estoy muy emocionada y tengo muchas ideas referentes a esta parejita 3

Nos vemos pronto!