Katniss' pov*

Hoy está siendo un día muy raro, siento que algo ha cambiado. He empezado a sentir… una tremenda necesidad de… sentirlo cerca. Lo que es absurdo porque llevamos varias semanas sin separarnos y no planeamos hacerlo. ¿Entonces qué? ¿Qué es lo que quiero realmente?

Cenamos ensalada ligera y no hablamos demasiado, solo comentamos que tenemos que visitar a Haymitch pronto y que yo me iré de caza en cuando mejore el tiempo. Recogemos y nos vamos a lavar los dientes. Es algo rutinario, pero por algún motivo nos parece divertido y empezamos a jugar. Él me molesta para que no pueda lavarme bien lo dientes y yo le hago cosquillas para entorpecerlo también. Nos reímos y a mí me va de poco no ahogarme con el colutorio. Entramos en la habitación haciéndonos cosquillas y medio persiguiéndonos.

- ¡Para! –le digo entre risas.

- Vale, vale, haya paz –levanta las manos, pero no se fía ni un pelo, lo veo porque no se acerca a mí.

- Vale, ¿ves? –digo imitándolo y levantando las manos– Haya paz –repito lo que él me acaba de decir. Entonces se fía de mí y se acerca para subirse a la cama… pero yo lo intercepto y me abalanzo hacia él.

- ¡Eres una tramposa!

- ¿Te sorprende a estas alturas? –me da un empujón y me tira en la cama, forcejeamos un rato más hasta que me rindo.

- Vale, vale, me rindo de verdad.

- Sí, ya… –dice él receloso.

- Te lo juro –me tumbo en la cama y pongo mi mejor cara de inocente mientras doy unos golpecitos a mi lado para que se siente.

- No pienso subirme ahí.

- No voy a hacerte nada –digo poniendo los ojos en blanco.

Veo que está cavilando un plan. Coge su cojín y lo pone entre los dos, separándome de él.

- ¿Enserio? –digo entre risas.

- Toda precaución es poca. No vayas a atacarme mientras duermo –se tumba y recoloca bien el cojín, apartándome.

- Peeta… –digo medio suplicante para que deje de hacer el tonto.

- Necesitarás mucho más que ese "Peeta" –dice imitando mi voz. Cojo el cojín y lo pongo en su cabezal, donde debe estar.

- Ahora enserio… –él acepta mi intento de disculpa, apaga las luces, se sube a la cama y me envuelve en un abrazo. Yo rápidamente me acomodo en su pecho y él me acaricia la espalda. Inhalo su aroma, sentirlo así junto a mí es todo cuanto necesito.

Peeta's POV*

Katniss buscándome en la cama es de lo más halagador que he sentido nunca. Katniss se recoloca un poco y pega su cara a mi cuello y, cuando inspiro y sube mi pecho, su nariz y sus labios rozan mi piel. Cierro los ojos mientras siento un cosquilleo que me recorre de arriba abajo. Estoy acariciándole su espalda levemente, aunque me está costando contenerme porque sentir ese roce en mi cuello hace que me ponga muy, muy nervioso. Ella parece haber perdido cualquier tipo de reparo, porque ha buscado mi calor sin dudarlo y se ha pegado a mí lo más cerca posible. Yo no puedo seguir así, sintiendo el roce de sus labios cada vez que su cabeza sube con mi pecho… me estoy volviendo completamente loco. Ladeo mi cabeza hacia ella haciendo que mi barbilla toque su frente, le doy un beso ahí. Katniss levanta su cabeza, ahora están a la misma altura que la mía y nuestros rostros están a escasos centímetros de rozarse. No puedo soportarlo más y busco sus labios.

Katniss me responde rápidamente al beso, lo que me tranquiliza y me hace ganar confianza. Me pongo de lado y coloco mi mano en su nuca, sujetándola para que no se separe y pueda besarla bien. Ella responde aferrándose a mi camiseta a la altura del pecho y abriendo la boca para encontrarse con mi lengua. Su actitud me demuestra que esto es lo que ella había estado esperando y que he hecho bien en besarla. No me gusta demasiado esto de tener que adivinar lo que ella quiere, pero mientras lo acierte, me vale.

Este beso no se puede comparar con ningún otro que nos hayamos dado. Hemos compartido besos intensos pero la pasión que estamos demostrando en este no tiene precedentes. Por primera vez no hay cámaras delante ni nada que nos pueda interrumpir. Katniss me besa con tanto deseo que solo hace que aumentar la urgencia en algo que empieza a cobrar forma en mi pantalón. En cierto momento me subo encima de ella, aprisionarla con mi cuerpo hace que todo esto se vuelva mucho más excitante y hace que se me suba la temperatura de golpe. Desatiendo sus labios para bajar hasta su cuello. Nunca le he besado ahí, jamás, es la primera vez que lo hago y descubro que tengo que reprimir las ganas de morderla y de succionarle la piel, pero no reprimo las ganas que tengo de besárselo como un poseso.

- Peeta… –susurra ella y oírle decir mi nombre hace que mi excitación aumente hasta prácticamente dolerme. Mis manos empiezan a devorarla, hambrientos por conocerla. Introduzco mis manos por debajo de su camiseta. Entonces Katniss da un respingo–. Peeta, no… –me detengo de golpe. La cabeza no deja de darme vueltas y ni siquiera soy capaz de pensar con claridad, pero sé identificar un no.

Me separo para mirarla y cuando veo un atisbo de miedo me aparto de ella como si quemara. Me quedo boca arriba tratando de recuperar el aliento mientras siento un incipiente dolor en el pecho. Katniss me ha rechazado.

- Peeta… –sus manos me buscan, pero yo las aparto y me levanto. Abro la luz.

- ¿Estás bien? –tartamudeo. Me siento como si hubiera acabado de tener un ataque: mi cuerpo se estaba moviendo solo y aunque no la he atacado, el resultado ha sido el mismo; he asustado a Katniss.

- Sí, sí, claro –dice ella preocupada y creo que entiende lo que su rechazo ha significado para mí. El dolor en mi expresión debe ser más que tangible–. Lo siento… –eso me alarma.

- No, no te disculpes. Tienes que decirme estas cosas –no puedo seguir adivinando lo que quiere toda la vida, yo no sé leer las mentes, tendrá que decírmelo. Sigo nervioso y mi excitación también sigue ahí, aunque mi corazón lata dolorosamente. Tengo que irme de aquí y aclarar las ideas.

- ¿Dónde vas? –me pregunta preocupada cuando rodeo la cama.

- A refrescarme.

- Pero volverás, ¿no? –no entiendo nada de lo está pasando, ¿me tiene miedo o me quiere?

- ¿Quieres que me quede?

- Sí, por favor… –vuelvo a ver el miedo en su mirada, pero es de otro tipo; antes era por tenerme cerca, ahora es por tenerme lejos. Estoy tan perdido que me agobio a más no poder.

- Ahora vuelvo.

- Pero…

- No te preocupes –le digo y salgo de la habitación cerrando la puerta.

Cruzo el pasillo y antes de saber lo que hago ya me he encerrado en el baño, he puesto el pestillo y me he puesto manos a la obra para aliviarme.

Cuando termino el agobio desaparece considerablemente y me siento mucho más relajado, pero cuando la sangre vuelve a circular de forma normal y me llega al cerebro tengo que sentarme para procesar lo que acabo de hacer y lo que acaba de pasar. Me doy asco. Me siento en la repisa de la bañera mientras escondo la cara entre mis manos. Estoy muerto de vergüenza.

Desde siempre me ha gustado Katniss, ya incluso de niño cuando la veía sentía lo que comúnmente llaman como mariposas en el estómago. Pero era un niño, mis fantasías nunca fueron más allá. Sin embargo, luego, en el instituto, cuando empezamos a crecer fue cuando empecé a fijarme en su cuerpo y las fantasías empezaron a adquirir ciertos matices. Sí, mi primera erección fue pensando en ella. Pero era algo aún infantil e inocente porque yo jamás hubiera intentado nada; ni siquiera me atrevía ni a sostenerle la mirada. Cuando el Capitolio la vistió y maquilló de esa manera y la puso tan cerca de mí, con ella besándome y abrazándome fue cuando sentí un verdadero deseo por ella, porque por primera vez me permití pensar que iba a lograrlo, que podría estar junto a ella. Claro que todo eso desapareció con las secuelas de la arena y con el fiasco que me llevé al saber que me había utilizado y que nunca me había querido de verdad. Eso dolió incluso más que el corte de la espada de Cato. Sin embargo, seguía teniendo ojos en la cara y un corazón que latía, por eso seguí deseándola, aunque sabía que me estaba prohibido. Especialmente cuando la vi con esos vestidos de novia que hacían que se te quitara la respiración… aunque eso volvió a terminarse de forma drástica con el Vasallaje, el secuestro y, por supuesto, la tortura.

Desde entonces he estado muerto y, ahora que caigo, impotente también. La excitación de hoy me ha venido de golpe, no me lo había esperado para nada y estaba tan desentrenado y desacostumbrado a sentirlo que no he podido refrenarlo. Ella por fin me correspondía, parecía que… no sé, quizás mi deseo me nubló el juicio, pero realmente creí que quería lo mismo... no creo que pueda volver a atrás, esos castos besos de la cueva y de la gira de la victoria ya no son suficiente, nunca lo fueron, pero ahora menos que nunca. La quiero y la deseo.

Sin embargo estoy avergonzado por lo que acabo de hacer. Katniss obviamente no siente lo mismo por mí, por eso me ha frenado. Su rechazo sigue doliéndome, pero me duele más aún haberme extralimitado. Al parecer no hace falta que tenga mis ataques de muto para asustarla, porque llevo bestia de sobra en mi interior aun estando bien. Me paso las manos por la cara y decido que volveré a mi casa, que no puedo seguir viviendo aquí ni puedo compartir cama con ella, ya no, y menos después de lo que acabo de hacer. Me lavo la cara con agua fría y voy a la habitación dispuesto a notificarle mi decisión.

Cuando abro la puerta ella rápidamente gira la cabeza hacia mí. Ha estado esperándome ansiosa. Me da tanta vergüenza que ni siquiera puedo mirarla a la cara. No consigo moverme de donde estoy plantado.

- Hoy será mejor que duerma en el sofá.

- ¿Qué? ¡No! –se queja ella rápidamente.

- Será lo mejor… –insisto.

- No, ven, siéntate –y me señala el espacio a su lado. No debería ceder en esto, pero lo hago porque no puedo resistirme a nada de lo que ella me pida, y menos ahora que sé que vuelvo a estar perdidamente enamorado de ella. Siempre ha sido así. Posee mi corazón y por desgracia puede hacer con él lo que le dé la real gana.

Me siento dejando un poco de espacio entre nosotros, pero no la miro, ella se sienta cerca de mí y me agarra el brazo. Yo me pongo en tensión y desvío la mirada.

- Peeta por favor, mírame –me suplica y me coge un poco más fuerte del brazo.

- ¿Te…? ¿Te he hecho daño antes? –pregunto con un nudo en la garganta. Estoy impresionado de lo rápido que pueden cambiar las emociones. He pasado de la dicha a la miseria más absoluta.

- ¿Qué? ¡No! ¡Claro que no! –dice escandalizada– yo no… –la miro de soslayo, me interesa lo que tenga que decir, pero veo la confusión, ella no es de las que abren su corazón fácilmente.

- Katniss tienes que ser sincera, por favor. ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué esperas de mí? –le pregunto derrotado. Ella me mira con aprensión, odia las preguntas directas.

- Quiero que te quedes conmigo –dice firme.

- ¿De qué modo? –presiono, porque no puede haber ambigüedades ahora. Ella chasquea la lengua, se está poniendo nerviosa.

- Quiero que vivas conmigo y que duermas aquí como hemos hecho hasta ahora –entiendo lo que dice, pero sigue evitando el tema.

- ¿Ese "como hemos hecho hasta ahora" significa que no quieres que te bese más? –pregunto directamente, ella se sonroja, pero yo no me achanto, tenemos que hablar esto.

- No es eso… –ladeo la cabeza impaciente. Necesito que me lo explique.

- ¿Y qué es? –presiono, ella suspira.

- No me hagas decirlo.

- Vas a tener que hacerlo.

- ¡Pero esto no se me da bien!

- Pues a mí tampoco –me quejo. Ella frunce el ceño e inspira fuertemente.

- Sí quiero que me beses –deben ser las palabras más difíciles que ha dicho jamás, pero tenía que hacerlo. Siento un ligero aleteo en mi estómago, las mariposas quieren volver.

- ¿Y lo de antes?

- Has ido muy deprisa, no me lo había esperado y me he puesto nerviosa –sus mejillas están más rojas de lo que jamás han estado–. Quiero… quiero ir despacio…

Estudio sus palabras para tratar de entenderlo bien. ¿Me está diciendo que le parece bien? Siento como el calor vuelve a mí.

- ¿Entonces no estás enfadada?

- No –responde rápido y se acerca más a mí–. No, nada de eso. Es solo que me he… abrumado.

Veo la vergüenza y la angustia en su mirada, le pongo la mano en la barbilla y le levanto la cara suavemente para que me mire, aunque parece que le cuesta un mundo porque no puede sostenerme la mirada.

- Te pido perdón por eso, me he dejado llevar –le confieso. Ella niega con la cabeza.

- Está bien, no pasa nada –me asegura y entonces sí me mira. Nos sostenemos la mirada durante un buen rato. Veo su miedo, me pregunto qué verá ella en mí.

- Iremos a tu ritmo, ¿vale? Sin presiones, cuando estés preparada –le aseguro. Ella asiente vergonzosa, con sus mejillas teñidas de rojo. Había olvidado que en estos temas ella siempre ha sido muy inocente. Pensé que después de todo por lo que habíamos pasado se había vuelto más valiente, pero al parecer no con en este tema, ella sigue siendo vulnerable y ahora que lo sé voy a tratarla con cuidado– ¿Puedo darte un beso? –eso relaja su expresión y asiente casi de inmediato. Me acerco despacio y presiono suavemente mis labios con los suyos. No hago nada más. Me separo poco después– Quizás deberíamos irnos a dormir, han sido muchas emociones por hoy.

- Vale –asiente con la respiración entrecortada. Katniss se acerca a la lamparita y apaga la luz, luego me busca en la oscuridad y se acurruca en mi pecho como ya viene siendo costumbre. Yo le acaricio la espalda.

- Trata de descansar –le doy un beso en el pelo y sigo acariciándole la espalda hasta que por fin oigo como su respiración se relaja y se queda dormida. Yo sigo despierto dándole vueltas a todo esto y preguntándome cómo narices voy a sobrevivir a esto.

.

.

.

.

Nota autora: bueeeeno ¿qué tal? Ya he tanteado un poco el terreno para ir metiendo cositas… la idea es llegar hasta el final y también empezar a meter a Haymitch en la historia (¿os habéis leído ya "Amanecer en la Cosecha"? Meteré un disclaimer cuando salgan cosas en relación al libro –motivo por el cuál he tardado tanto en actualizar, aunque pensé que la gente estaría ocupada con eso también–). En fin, muchísimas gracias por leerme, prometo seguir escribiendo y actualizando y os doy las gracias otra vez July Baker y Genesis 28 pamela porque me hacéis sentir acompañada.

PD podéis encontrarme en Instagram como Angela_moiras_art, no paro de compartir cosas de Amanecer en la Cosecha (también hice un dibujo HayDove!). Besos y cuidaos 3