Milluki se había ido, ya era de noche. Supuestamente tenemos que dormir pero como cojones pretenden que duerman en estas condiciones y en este lugar. Estaban en silencio, cada uno sumergido en sus propios pensamientos. Hasta que el peli blanco decidió abrir la boca.

― ¿Por qué no quieres tener amigos? Tener amigos es genial, aunque yo no sea un buen amigo... ― su mirada se entristeció cuando pronunció las últimas palabras.

― No creo en los amigos ― respondió secamente Azumi sin ni mirarlo a la cara.

― Me da igual lo que digas, no te voy a dejar aquí. Gon es el mejor amigo que podrás tener y el más leal y...

― ¿Por qué te importa tanto que salga viva?― esta vez si lo miro a la cara en busca de verdad.

― ¿Quieres que te sea sincero? Es porque me das pena, si lo miras por un lado es mi culpa que estés en esta situación. Mi madre te compro para mi, a lo mejor te quiero ayudar porque siento un poco de culpa...

― Ya veo... ¿Sientes culpa? Pues as lo que te pido, por favor ― suplico el pelo ébano.

― Qué pesada eres. Vente conmigo y conoces a mis amigos y si no quieres de verdad tírate por un precipicio ― dijo Killua ya irritado por la pertinencia de la chica. Esta vez se quedó callada y bajó la cabeza otra vez, con propósito de cansancio y que no discutirá más con él. ― Oye, ¿Dónde está tu familia? ¿Tienes doce años, no?

― No sé ¿Tú también tienes doce años?

― Si... ¿Tus padres te compraron a los míos? ― El chico estaba lleno de preguntas y solo quería respuestas para saciar su curiosidad por su compañera de castigo.

― No ― respondía de la forma más corta posible, no quería hablar.

― ¿Te secuestraron?

― No ― su voz se quebró. No quería hablar de ese tema pero tampoco quería mandar a callar al niño.

― ¿Entonces quien te llevo aquí? ― Killua estaba confundido.

― Un... amigo ― movió la cabeza en lugar contraria donde está el albino, seguía con la cabeza agacha con sus pelos marrones oscuros tapándole el rostro. Tenía el pelo el pelo por el codo se veía que estaba maltratado y cortado a capas por cortárselo ella misma al boleo.

― Oh... ¿Os conocisteis de hace mucho? ― Killua seguía preguntándole cosas aunque ella este angustiada por lo sucedido.

― Hace dos años ¿Y a ti qué te importa? Déjame ya ― protesto Azumi.

― ¿Por eso no quiere tener amigos? Vaya estupidez, eso fue porque tu "amigo" no era un buen amigo. No todas las personas son así ― se burló Killua de la castaña oscura.

Azumi se giro a mirarlo con sus ojos marrones oscuros casi negros penetrantes.

― Cállate ya, hasta que salgamos de aquí para poderme tirarme por un precipicio. No se como es tu vida o lo que Dios tenga preparado para mi. Pero desde que nací he tenido que luchar y sobrevivir para estar en la calle con migas de pan llevando múltiples palizas. Las personas son una mierda, hasta incluso, que puede que le haya quitado vidas a varios para poder seguir en pie. Y con "amigos" que solo quieren aprovecharse de ti y si bajas la guardia o le das la espalda te apuñalan. Si me haces el favor de CALLARTE de una vez... podré descansar en PAZ ― . Dejó caer toda la ira acumulada en Killua, que sorprendido por la repentina reacción de Azumi se calló.

Ninguno dijo nada durante toda la noche. Los dos descansaban las mentes que caían en sus cuerpos por estar encadenados por la pared. Su sueño lúcido fue interrumpido por una persona obesa que entró a gritos mientras pegaba latigazos al aire. " A DESPERTAR QUE ES POR LA TARDE. SI NO OS DESPERTAIS AHORA SUFRIRÉIS EL DOBLE".

Azumi levantó su cara con rasguños, flagelación, golpes y suciedad. Sus ojos estaban un poco adormilados pero en alerta.

― Bueno ¿Ya habéis dormido mucho no? ¿Habéis soñado algo? ― preguntó Milluki con tono burlón y psicópata. Sus preguntas eran esas que no se contestaban con una respuesta, si no con un silencio.

― Si, he soñado que te rajaba entero y que me iba de esta asquerosa casa ― respondió el peli blanco sin dejarse burlar por el cerdito.

― ¡Idiota! ― gritó Milluki enfadado.

Se acercó corriendo a Killua para pegarle latigazos sin parar por su contestación. La pelo ébano bajó otra vez su cabeza por el espéctaculito. Desde el otro lado de la habitación, en la puerta, se asomó un hombre de tercera edad también albino. Zeno, el abuelo de Killua. Milluki al notar la presencia de este se giró dejando lo que estaba haciendo para saludar a su abuelo.

― Killua, ya puedes salir ― anunció el abuelo. Killua, con facilidad, arrancó las cadenas de la pared para ser libre y se estiró y masajeó las muñecas.

― ¿Y Azumi? ― pregunto el albino más joven.

― No sé qué harán con ella ― dijo sin darle mucha importancia a lo que haría con la mencionada.

― ¿Me la puedo llevar conmigo?

― Haz lo que quieras.

Killua se acercó a la chica para liberarla de las cadenas. Azumi al notar algo moverse en sus cadenas levantó la cabeza encontrándose con la cara del peli blanco. Milluki observaba todo con frustración. Cuando la castaña oscura estaba ya en el suelo se masajeo las muñecas y miro hacia el albino más envejecido por encima del hombro de Killua.

― Sígueme ― ordenó Killua a Azumi.

― Antes de irte tu padre quiere hablar contigo ― le dijo Zeno antes que pudiera cruzar el umbral de la habitación que minutos antes estaban encadenados. La mirada de Killua se abrió por la sorpresa de que su padre le citará para hablar con él.

Azumi se quedó esperando sentada en el pasillo mientras Killua estaba dentro de la habitación donde hablaría con Silva, el padre del peli blanco.

Con Killua y Silva:

Silva envió a Killua para tener una conversación de padre e hijo. El albino más joven le contó sobre sus amigos y el examen del cazador al albino más maduro. Killua podría odiar a su familia, pero si tenía respeto hacia su padre. Hicieron una promesa: "Si traicionaría a sus amigos, volverá a casa" y la sellaron con sangre en su dedo pulgar.

― Ah... supongo que ya has conocido a Azumi, ¿no? También te la llevarás contigo, quiero que cuides de ella. Tu madre la compró por mucho dinero y puede que tenga mucho potencial para la familia Zoldyck. Pero ahora no es muy buen momento para ella, haz que descanse y que se calme. ― Explico Silva. A Killua no le hizo mucha gracia que planeen usar a la chica como un arma pero como todas las maneras no le importaba mucho.

― Si, estaba conmigo en mi castigo. Vale, me la llevaré conmigo.

Killua salió de la habitación despidiéndose de su padre, se encontró a la chica sentada en el suelo apoyada contra la pared con la cabeza agachada. Se veía cansada y con pocas ganas de seguir adelante.

― Levántate, nos vamos ― ordenó Killua mientras avanzaba por el largo pasillo.

Parece que nuestra Azumi tiene complejo de una suicida, pero algo me dice que no va a lograr sus objetivos. Aunque también parece pensamientos temporales, solo está cansada de la vida.

¿Quién escribe/lee fanfics de Killua en 2025? Pues yo.

No va a ser exactamente como la serie, ya que no tengo una super memoria para acordarme de palabra en palabra.

Espero que os guste, besos.

Debo recordad que este fanfic tambien esta publicado en otras páginas webs, si menciono algo de imagenes no es por .