Capítulo 2: El Huésped
Cboffo: Antes que empiecen, me di cuenta otro dia leyendo el capitulo anterior, que nunca aclare que el prólogo se pasan en un tiempo posterior al capitulo 1. No se si era algo obvio, en caso que no, mejor aclarar jeje. Disfruten!
- Buenos días Hinata. Son nueve y media de la mañana. Buenos días Akamaru, la puerta del patio está abierta.
Akamaru movió las orejas reconociendo a la voz, sin embargo, apenas movió los ojos en dirección a Hinata. Después del encuentro con su padre apenas pudo dormir, moviéndose de un lado al otro en la cama, a pesar del turno nocturno no se sentía cansada en absoluto. Algo le molestaba, más allá de la pequeña discusión a la que ya estaba acostumbrada, era esta sensación la que le sacaba el sueño. Suspiró acariciando suavemente las orejas peludas del perro que le devolvió con un meneo de cola.
- Estoy bien, podés irte al patio. – Akamaru giró la cabeza y movió la cola, pero sin intención de levantarse – Te lo juro que estoy bien, podés irte.
Akamaru se levantó estirándose hacia adelante y hacia atrás, con una sacudida y última mirada a Hinata, se fue al patio. Se dejó caer nuevamente sobre la cama, se tapó con la frazada hasta la cabeza, no quería levantarse.
Pasó una hora, cuando la voz de Hikari invadió el espacio.
- Mensaje del señor Hiashi.
Hinata lentamente se destapó y abrió los ojos – Decime.
- "Hinata, trabajaré desde casa, almorzaremos juntos, luego te llevaré al trabajo". Fin del mensaje.
No parecía una invitación, era un comunicado de que almorzarían juntos, ella quiera o no. El recuerdo de su madre cada día que pasaba se hacía más borroso, al punto de no saber si lo que recordaba era real, o solo un espejismo idealizado por su mente. Pero estaba casi segura de que su padre no tenía esta personalidad antes, o será que siempre fue así y en realidad la amabilidad era por parte de su madre? De cualquier forma, si era real, que no quería provocar otra discusión cuando el llegará y la encontrará acostada, ya era suficiente la decepción de su única conquista haya sido conseguir el trabajo en la fábrica.
Se levantó y en camino al baño se detuvo un segundo adelante la puerta que brillaba las letras "dr. Hiashi Hyuuga". Ya no se oía ruido. Mordió el labio inferior con el recuerdo de los extraños ruidos de anoche. Sus pies la llevaron hasta el baño, no debería atrasarse.
Con las manos alisó el vestido que llevaba y luego los dos mechones que le colgaban alrededor de su rostro atrás de las orejas. El ruido de la puerta hizo con que Akamaru ladrara y corriera. Hiashi entró y acarició la cabeza del grande animal peludo que se meneaba entero.
- Padre. – Saludó, Él aepnas asintió con la cabeza en respuesta, dejó su maletín al lado del mueble del recibidor y fue en dirección a la isla de la cocina, donde ya estaba la mesa puesta.
Hinata retiró del horno el almuerzo que preparó Hikari. Supuestamente era carne con papas, aunque las papas si eran reales, la carne era vegana, en los 20 años de la nueva Konoha, durante los primeros siete pudieron conservar animales para consumo, luego se hizo insostenible y decretaron que ya no habría alimentos de origen animal. Ya no recordaba bien el gusto de la carne, pero debería ser algo muy parecido a lo que estaban comiendo. No sabría decir sinceramente.
El almuerzo descorrió gran parte en silencio, el ruido del tenedor y cuchillo, alguna conversa trivial: sobre el tiempo, que era el mismo día tras día, sobre política, la cual no había cambiado en los últimos veinte años. Una llamada hizo con que Hiashi se detuviera y mirara a su brazalete. – Kakashi. Sí. En seguida. – Respondió el Hyuuga. Limpió los labios con una servilleta y se levantó.
- Tengo que irme.
- Supongo que no me llevará al trabajo. – Era obvio que no, pero se lo dijo igual.
- Tengo una emergencia. Deberías ir con esa amiga tuya casada con Sai Yamanaka… cómo se llamada?
- Ino.
- Cierto. – Buscó su maletín y se dirigió a la puerta.
- Vas a dormir en casa hoy?
Hiashi pensó por un momento:
- No estoy seguro, no me esperes.
Hinata lo miró irse. La relación entre ellos era mínimamente rara, si por mínimo se entiende convivir con una sombra de afecto y toneladas de tensión y por más que sabía que no debía tener expectativa, en el fondo, siempre las tenía y siempre se decepcionaba.
Faltaba un par de horas hasta su próximo turno laboral, tenía dos opciones: hacer ejercicio en el gimnasio o volver a la cama. Hoy estaba muy claro que la segunda opción era la ganadora. Buscó a Akamaru y lo vio jugar con algo brillante. Se acercó y vio una tarjeta dorada que el perruno empezaba a masticar, rápidamente se lo sacó, Akamaru hizo un quejido, pero al segundo siguiente se distrajo con algo en el patio y corrió hacia allá.
Hinata miró la tarjeta y una sonrisa se dibujó en sus labios. Habrá sido alguna respuesta del karma de la vida? La oficina de patriarca Hyuuga estaba cerrada por reconocimiento fácil, sin embargo, a principio de la nueva Konoha la electricidad no era tan constante, por lo tanto, había una tarjeta de seguridad que permitia abrir la puerta. Aunque hoy en dia la electricidad ya no era un problema, Hiashi claramente seguía manteniendo la tarjeta, Akamaru habrá encontrado en el maletín cuando su padre dejo en el piso. Buen chico.
Corrió hasta la puerta de la oficina y cuando estaba a punto de abrir se detuvo. Mordió el labio inferior. Debería? Algo le decía que no debería, pero delante de este día aburrido (y un poco triste sinceramente), podría descubrir que era lo que pasaba adentro. Si? No? Si?
En un impulso apoyo la tarjeta y escucho destrabar la puerta. El corazón aceleró que lo escuchaba en sus oídos. El pecho subía y bajaba, una excitación por algo indebido que hace mucho tiempo deseaba sentir.
Ya no podía volver atrás, o sea, sí podría, pero ya está. Entró al espacio y cerró la puerta atrás suyo. Metió la tarjeta en el bolsillo de su vestido y apoyando su espalda contra la puerta miro alrededor.
Un espacio clínico y a la vez perturbador. El piso alfombrado, las paredes y piso con paneles acústicos. En ambos lados contra las paredes mesas con diferentes equipos de investigación, una computadora con tres pantallas y en el fondo una cortina que separaba los espacios. Hinata caminó, mirando a todos los equipos y pantallas, sin entender demasiado que significaba cada uno. Con un tirón abrió la cortina. Y sus ojos no podrían creer.
Una camilla de hospital con su debido equipo que monitorea los signos vitales, el bip que marcaba el latido cardíaco a cada segundo. El pecho que subía y bajaba en una respiración controlada, y no era su pecho, ya que estaba segura que se olvidó como respirar de la sorpresa. El sujeto acostado en la camilla parecía dormido. Hinata hizo un paso atrás, su instinto decía que debía irse, claramente estaba mirando a algo que no debía.
Pero, aún más fuerte fue la curiosidad por el desconocido acostado, sus pies la traicionaron y la llevaron hasta la camilla. Sus ojos perlados brillaron con la curiosidad, el hombre no parecía llegar a los treinta, apenas podía apreciar su rostro, ya que su cuerpo estaba tapado con una frazada térmica, piel palida, nariz respingada, labios que carecían de color, morados, largas pestañas negras, hacían juego con el pelo azabache, que teñían de negro la almohada, largos y enmarañ acercó más, apretó los labios y torció la nariz, como un dejavu, algo le decía que ya se conocían, aunque estaba segura que nunca lo había visto.
Se acercó un poco más, noto que el fruncía levemente el ceño y que por un momento su respiración se agitó, fueron dos segundos, pero suficiente para una de las maquinas emitir un sonido. Decidió prestar atención, y vio que su ceño se fruncía y se relajaba, su respiración se agitaba y normalizada, eran movimientos sutiles, pero ahí estaban. Un movimiento, un bip. Fue entonces que se dio cuenta que el bip era una señal que se mandaba al suero intravenoso y las gotas caían más rápido, cuando sus movimientos relajaban, las gotas volvían a caer lentamente. Lo estaban drogando.
Sin mover la mirada del extraño, su mano derecha se acercó al tubo del suero y sin pensar lo apretó, deteniendo las gotas. Puede ser que paso un minuto, o posiblemente diez segundos, pero los movimientos sutiles se empezaron a notar más, un gruñido y movió la cabeza.
Hinata estaba absorta; cuanto más él se movía, más su corazón se aceleraba, una orden en su cerebro decía que deje de apretar, pero no podía moverse, con el extraño dejavu, también sintió dentro de si un sentimiento, no podía identificar, pero quizás era la emoción que a meses, años buscaba.
Fue cuando sintió que su faltaba su propio aire, frente a ella tenía ojos negros bien abiertos y manos apretando fuertemente su cuello. Sus ojos empezaron a lagrimar y un gemido de ahogo escapó sus labios. Los ojos tenían un brillo escarlata peligroso, que le miraban hasta su alma con odio. Las maquinas sonaban sin parar y antes que pudiera tener cualquier reacción, sintiendo que el oxigeno ya no le llegaba a la cabeza, alguien la agarró por detrás y logró que sus dedos soltaran finalmente el tubo del suero.
Respira hondo y empieza a toser, su cuerpo se debilita y escucha alguien llamarla, ve a su padre tratando de poner una jeringa en el sujeto que ahora gritaba y luchaba con toda su fuerza para liberarse, sobre el tenía dos soldados de Konoha intentando mantenerlo inmóvil. – Sáquenla ya! Ahora! – Grita Hiashi; Hinata mira y el soldado que la había agarrado, arrastra su cuerpo hacia fuera del estudio. La Hyuuga mueve los labios, quería decir que lo sentía, pero su voz no podía salir y después de eso, ya había perdido la consciencia.
Cuando abrió los ojos estaba acostada en el gran sillón del living, su mano toco su cuello y tragó saliva con esfuerzo, le dolía. Delante de ella en una butaca estaba Hiashi. El miraba por el gran ventanal, pero podía sentir el aura de enojo que emanaba de el. Se colocó detrás de las orejas los dos mechones que le caían sobre el rostro, y movió el flequillo que estaba pegado sobre su frente.
- Hinata.
La Hyuuga estremeció, era un tono más serio que de costumbre, aunque no sentía la decepción en su voz, tan característico de cuando le dirigía la palabra. Ella se sentó, colocando las manos sobre sus piernas y le miro atenta, no atrevía a decir una sola palabra. Hiashi volteo a mirarla.
- Cuando me di cuenta que no estaba mi tarjeta, nunca pensé que seria mi propia hija que me hubiera robado. Claramente seguís siendo una niña mimada que no tienes idea de su lugar en el mundo, o que pasa en tu alrededor.
Las palabras duras que cargaban algo de verdad hicieron los ojos de la pelinegra picar por las lágrimas, pero no desvió la mirada.
- Por suerte llegue a tiempo, cuando la alarma del equipo disparó en mi brazalete, los guardias acompañaron hasta acá. Un minuto más Hinata y te hubiera perdido. – Hiashi cierra los ojos y aprieta el puente de la nariz, respirando hondo y vuelve a mirarla – No sabía qué hacer.
- Lo siento. – ya no podía sostener la mirada, encaro con atención sus puños cerrados.
- Espero que si lo sienta.
- Que… - sintió un nudo en la garganta – quien era él?
Hiashi suspiró. – Bueno, ya no hay caso mentir, sin embargo, no seré yo quien dará las explicaciones. Talvez así te des cuenta de la gravedad de tus actos.
Pasos se aproximaron, Hinata paso las manos por las mejillas limpiando los rastros de lágrimas. Hiashi volvió a cerrar los ojos y mirar por la ventana, nunca lo había visto en ese estado de preocupación, una bola de remordimiento le revolvía el estómago.
Se acerca a ellos Danzo Shimura, el hokage de Konoha. Hinata se levantó de golpe y agacho su cabeza en reverencia.
- Hokage-sama.
- Hinata Hyuuga, un placer por fin conocerte. – Uno de los guardias pone otra butaca frente al sofá, Danzo apoya su bastón contra la butaca y se sienta cruzando las piernas, apoyando su rostro en una de sus manos. – Siéntese por favor. – Hinata levanta la cabeza, Hiashi sigue mirando hacia el otro lado y Danzo la está mirando fijamente con una media sonrisa perversa en la cara. Ella se sienta, espalda recta y apenas asienta.
- Sabías que la curiosidad mato al gato? – Una risa le escapó los labios, la Hyuuga sintió un nuevo en la garganta y un escalofrio recorrió su cuerpo – En este caso, de verdad casi te mato, suerte que su padre llego a tiempo, o estaríamos ahora enterrando otro miembro de la familia Hyuuga. Pues bien, ya que sigues viva y no podemos borrar lo que viste, decidí hacer una propuesta.
Hinata miro a su padre, buscando una complicidad, una ayuda, pero su vista estaba dirigida hacia al otro lado.
- No hace falta mirarlo Hinata, ya le comente mi propuesta y de su parte la acepto. Tranquila no es nada mal, como podría proponer algo yo que pusiera en riesgo la vida de un ciudadano de nueva Konoha?
Hiashi apretó la mandíbula, pero no se movió.
- Cuál es la propuesta Hokage-sama.
- Qué bueno que preguntaste! Sabes, el joven adentro fue un hallazgo. Sabes Hinata, te voy contar un secreto, aunque la nueva Konoha exista, nuestro mayor deseo es hacer con que la antigua Tierra sea nuevamente habitable, por lo tanto, investigadores como el doctor Hiashi Hyuuga, están siempre buscando indicadores de vida. – Danzo extendió los brazos con una sonrisa amplia horripilante – La nueva Hokage es un milagro de la ciencia – y toco con su mano izquierda el techo – Sin embargo, sabemos que no podemos vivir de esa forma para siempre. – Su mirada volvió a ser seria y fría - Encontramos este joven en la antigua Tierra.
- Es imposible, después de la separación nadie pudo sobrevivir ahí. – Hinata lo interrumpió, pensando en su madre embarazada y amigos que fueron dejados atrás.
- Es cierto, lo que pasa es que este joven es de antes de la separación.
- Co..Como?
- Así es, un día simplemente apareció, según los estudios que le hicimos indica que el viene de un tiempo mucho antes de la separación, y sus memorias son de épocas lejanas y están fragmentadas. Aunque no pudimos saber mucho, ya que su cuerpo colapso y desde entonces en buen doctor Hyuuga lo ha estado cuidando.
- Viajo en el tiempo…? – Las palabras salieron de Hinata, pero ella no podía creer, era una estupidez solo decirlo. Es cierto que ellos vivían en una plataforma flotante en el espacio, pero tampoco estaban atrapados en una mala película de ciencia ficción.
- Bingo. – Danzo le sonrió chascando los dedos.
Claramente ella no podía decir al hokage que eso era un absurdo, asi que decidió seguirle el juego.
- Yo.. yo lo siento por haberme metido donde no debería. No fue mi intención.
- Oh, pequeña Hyuuga, pero ahí está el problema, ya te metiste, y ahora eres parte de ello.
- No entiendo cómo puedo ayudar, pero prometo no decir una sola palabra de lo que paso, seguiré mi patética vida, trabajando en la fábrica, jamás alguien sabrá de lo que paso.
- Hiashi, no te parece un desperdicio que tu hija, recibida con el mayor de los honores en su carrera, siga con su, según sus propias palabra, patética rutina? – Danzo le hablo sin desviar la mirada a Hinata que no sabía más como mantener la espalda recta, solo quería encorvarse hasta desaparecer.
- Mi hija eligió esta patética vida, no hay nada que pueda hacer por ella.
- Es cierto, tú no puedes hacer nada por ella, sin embargo, yo sí puedo. Te ofrezco dulce Hinata, una oportunidad de hacer más por tu nación.
Hinata vuelve buscar la mirada de su padre, esta vez él la miró fijamente suplicando silenciosamente que ella diga que sí. Tal vez aún no alcanzaba a comprender a la gravedad, pero empezaba a intuirla. Y eso bastaba para helarle la sangre
- Gracias Hokage-sama, por su benevolencia, si puedo servir a nueva Konoha de alguna forma, lo haré.
- Así me gusta, así que esta será tu misión. El joven, se despertó, gracias a ti. – Hinata contuvo la respiración y apretó los puños para evitar que temblaran - Ahora es tu responsabilidad ayudarlo a recuperar sus memorias y saber cómo pudo viajar en el tiempo, talvez esta es la respuesta que todos buscamos.
Danzo, se paró apoyándose en un su bastón, Hinata y Hiashi se pararon en seguida – Espero reportes seguidos de su parte Hinata y espero que no me ocultes nada, no me gustaría que dejaras una mala impresión de los Hyuuga. Espero grandes cosas de ti.
Danzo se acercó a la puerta y los tres soldados lo acompañaron, Hiashi se puso al lado de su hija, el Hokage se voltea con una sonrisa:
- Nos vemos pronto Hinata.
Cboffo: Buenooooo queria primero agradecer por las amables reviews! Aprecio mucho. Espero que les haya gustado!
