Parte 5
Advertencia: no espero que suban mi historia a YouTube y Wattpad, pero si lo hacen, por lo menos menciónenme.
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En el Último Segundo
Pentágono, Washington D.C.
Mark Grayson atravesó los pasillos del nivel subterráneo de la GDA. Su mente repasaba los eventos de la semana la batalla contra los Flaxanos, el ninja de otro mundo que ahora formaba parte del Teen Team, y sobre todo, el milagroso despertar de su padre.
Seis días atrás, Nolan Grayson había sido encontrado inconsciente entre los restos de los Guardianes del Globo, único sobreviviente de la masacre que había acabado con el equipo de superhéroes más poderoso del planeta.
—Señor Grayson —saludó un agente mientras le abría la puerta de la sección médica—. Su madre ya está adentro.
Mark asintió, ajustando nerviosamente su mochila sobre el hombro. Había venido directamente de la escuela, sin molestarse en cambiarse el uniforme.
La habitación era amplia para ser una sala de hospital, equipada con tecnología médica avanzada, mucha de ella diseñada específicamente para tratar a seres con fisiología super humana.
En el centro, sobre una cama especializada, Nolan Grayson, "Omni-Man" se encontraba sentado, conversando tranquilamente con Debbie, su esposa.—¡Mark! —exclamó Nolan al verlo, en su rostro una sonrisa.
—Justo a tiempo. El doctor dice que puedo irme hoy.-
Mark se quedó inmóvil por un segundo, absorbiendo la imagen de su padre consciente, hablando, sonriendo. Durante casi una semana había temido lo peor.—Papá... —murmuró, acercándose para darle un abrazo—. Es bueno verte despierto.—
Debbie observaba con ojos húmedos la reunión . Sus manos, que sostenían un vaso de café, temblaban ligeramente.—Tu padre es más duro que el acero viltrumita del que siempre habla —comentó ella con una sonrisa tensa—. Cecil dice que podremos llevarlo a casa hoy mismo.—
Como invocado por su nombre, Cecil Stedman apareció en la puerta, su habitual expresión seria.—Grayson —saludó con un asentimiento—. Los exámenes finales son satisfactorios. Tu sistema parecen estar en niveles normales, aunque recomendaría evitar vuelos orbitales por al menos otra semana.
Nolan se levantó de la cama de un movimiento que desmentía en el estado en el que se encontraba. —Tomaré eso como una sugerencia, Cecil —respondió—. Pero agradezco la hospitalidad del gobierno.—
Cecil ignoró el tono, entregándole una carpeta a Debbie. —Instrucciones post-alta y fechas para revisiones. No las ignoren.—
Mark observó la interacción con curiosidad. Siempre había habido cierta tensión entre su padre y el director de la GDA, pero ahora parecía haber aumentado.
—¿Y qué hay de los responsables? —preguntó Mark—. ¿Alguna pista sobre quién... atacó a los Guardianes?— Un silencio invadió la habitación.
Cecil ajustó su corbata.—Estamos siguiendo varias líneas de investigación —respondió finalmente—. Por ahora, concentrémonos en la recuperación de tu padre. El mundo necesita a Omni-Man más que nunca, especialmente con los guardianes muertos.
Debbie intervino, colocando una mano protectora en el hombro de su esposo. —Vamos a casa. Ha sido una semana larga para todos.
Nueva York
Naruto Uzumaki se encontraba meditando en el Central Park, sentado en posición de loto sobre una de las torres. Llevaba una semana en este extraño mundo, y cada día traía nuevas sorpresas.
Sus ojos permanecían cerrados mientras intentaba sentir la energía natural de este mundo. Era diferente al chakra de su dimensión, más caótica y menos estructurada, pero con la práctica había conseguido percibir sus flujos y patrones.
—¿Puedo unirme? —preguntó una voz suave.
Naruto abrió los ojos para encontrar a Eve flotando frente a él, su cabello rojo ondeando suavemente en la brisa marina.—Claro —respondió con una sonrisa, haciéndose a un lado mientras Eve creaba una pequeña plataforma rosa para sentarse junto a él.
— Estaba intentando conectar con este mundo. Es... diferente.—
Eve lo observó con curiosidad. —¿Diferente cómo?— Naruto frunció el ceño, buscando las palabras adecuadas.
—En mi mundo, todo está conectado por chakra. Es como... un idioma que todos los seres vivos hablan, aunque no lo sepan. Aquí... es como si cada cosa tuviera su propio idioma.—
Eve asintió, reflexionando sobre sus palabras. —Robot dice que tu energía tiene una estructura molecular distinta a cualquier cosa que haya visto. Ni siquiera se parece a mis construcciones.—
Ambos quedaron en silencio, contemplando el atardecer sobre Manhattan. A lo lejos, las sirenas de policía y ambulancias formaban la constante banda sonora de la ciudad.
—¿Has pensado en lo que harás? —preguntó finalmente Eve—. Si vuelves a tu mundo o...—
Naruto suspiró. —No sé si puedo volver —confesó—. Robot está estudiando la tecnología flaxana, pero dice que no hay garantías, quiza necesite hacer algo yo.—
La pregunta flotaba entre ellos, ¿y si tenía que quedarse para siempre?
El comunicador de Eve emitió un pitido suave. La superheroína lo revisó rápidamente.—Es Rex— informó —Quiere que regresemos a la base. Aparentemente Robot tiene novedades.—
Naruto se levantó de un salto, ofreciendo su mano a Eve con una sonrisa. —Vamos entonces.—
Eve, sin embargo, no tomó su mano. En su lugar, formó una plataforma rosa bajo ambos que comenzó a elevarse hacia el cielo nocturno que empezaba a extenderse sobre Nueva York.
—A veces olvido que puedes volar por tu cuenta —comentó Naruto con una risita.
—Y yo a veces olvido que tú puedes hacer casi cualquier cosa —respondió Eve, mirándolo de reojo mientras navegaban entre los rascacielos.
Casa de los Grayson, una semana después
Nolan y Mark Grayson se movían a velocidad sónica, intercambiando golpes en el patio trasero de su residencia. Cada impacto generaba pequeñas ondas de choque que agitaban las hojas de los árboles cercanos.
—¡Concentración, Mark! —exclamó Nolan, esquivando un puñetazo para contraatacar con una patada giratoria que su hijo apenas logró bloquear—No hagas tan evidente tus movimientos. Un oponente experimentado leerá tus intenciones.—
Mark asintió, saltando hacia atrás para crear distancia. Estaba sorprendido por la rapidez con que su padre se había recuperado. Apenas siete días después de despertar del coma, ya entrenaba con la misma intensidad de siempre.
—¡Chicos! ¡Tenemos visita! —llamó Debbie desde la puerta trasera de la casa.
Ambos viltrumitas pausaron su entrenamiento, recuperando instantáneamente la compostura. Cecil Stedman se encontraba junto a Debbie, su característico traje negro impecable como siempre.—Lamento interrumpir la reunión familiar —dijo Cecil, su tono contradictorio con sus palabras—. Pero tenemos una situación.—
Nolan frunció el ceño, cruzando los brazos sobre su pecho. —¿Qué tipo de situación requiere interrumpir mi primer día de entrenamiento con mark, Cecil?—
El director de la GDA sacó una tablet, mostrando imágenes captadas por telescopios orbitales. —Detectamos algo acercándose cerca de Marte hace una hora. Se mueve rápido, muy rápido.—
Nolan observó las imágenes. —¿Ha vuelto? — pregunto con una ceja levantada.
Cecil asintió. —Estimamos que llegará en aproximadamente 15 minutos. No te lo pediría, Nolan, pero con los Guardianes muertos—No —intervino Debbie, colocándose frente a su esposo con expresión decidida—. Nolan acaba de volver a casa hace una semana. Casi lo perdemos. No puede...—
Antes de que la discusión escalara, Mark dio un paso adelante. —Yo iré.— Tres pares de ojos se volvieron hacia él.
—Mark... —comenzó Debbie.
—Puedo hacerlo —afirmó Mark con una confianza —. Si es hostil, puedo manejarlo. Si es amistoso, podemos hablar.—
Nolan lo estudió por un momento, como evaluando si su hijo estaba realmente preparado para tal responsabilidad. Finalmente, asintió.—Está bien —dijo, colocando una mano sobre el hombro de Mark—. No es tan fuerte. Puedes manejarlo—
Cecil parecía escéptico, pero no discutió. —Te enviaré las coordenadas de intercepción a tu comunicador. Buena suerte, Invencible.—
Mark asintió, dirigiéndose rápidamente a cambiarse a su traje de superhéroe, dejando a los adultos en un silencio.
Base del Teen Team, Nueva York
La base del Teen Team bullía de actividad. Robot trabajaba en múltiples pantallas, analizando datos y ejecutando simulaciones simultáneamente.
Rex y Kate observaban desde el sofá, mientras Naruto examinaba con curiosidad los artefactos tecnológicos expuestos en vitrinas alrededor de la sala.
—Durante la semana pasada —explicó Robot—, he estado analizando la tecnología de fase temporal flaxana. Su principio funcional es fascinante, no solo sincronizan las partículas subatómicas con nuestro continuo espacio-temporal, sino que además crean lo que podría describirse como "burbujas de realidad" individuales.
—Al grano, lata de conservas —interrumpió Rex —¿Puede ayudar a Naruto a volver a su mundo o no? —
Robot giró su cabeza metálica hacia Rex. —La paciencia nunca ha sido tu fuerte, ¿verdad? —comentó secamente antes de continuar—. La respuesta es, potencialmente. La tecnología flaxana manipula el espacio-tiempo así que es muy probable.—
Eve, que acababa de entrar a la sala con una bandeja de bebidas, se detuvo. —¿Eso significa...?—
—Significa que estoy trabajando en un prototipo —confirmó Robot—. No será exactamente un portal dimensional, sino más bien un "faro" que podría sincronizarse con la frecuencia específica del mundo de Naruto.—
Naruto, que había permanecido en silencio, se acercó a las pantallas holográficas.—¿Cuánto tiempo? —preguntó simplemente.
Robot proyectó varios gráficos y ecuaciones en el aire. —Difícil de precisar. Semanas, tal vez meses. La calibración debe ser perfecta o podrías terminar en un universo completamente diferente.—
Un silencio incómodo se instaló en la sala la idea de perderse por los universo no era agradable. Pero la posibilidad real de regresar a casa, aunque distante, ahora se materializaba frente a Naruto.
Kate fue la primera en romper el silencio. —Bueno, hasta entonces, ¡seguirás siendo parte del equipo! —exclamó con entusiasmo forzado.
Rex asintió y hablo con su típico tono. —Sí, es útil tener a alguien que puede multiplicarse para hacer el trabajo pesado.—
Naruto sonrió, pero sus ojos buscaron a Eve. La pelirroja mantenía la mirada fija en las pantallas holográficas, su expresión ilegible.—Gracias, chicos —dijo finalmente Naruto—. Por todo. Si algún día logro volver, me aseguraré de encontrar una forma de mantener contacto. O de traerlos a visitar Konoha —añadió con una sonrisa.
Robot, percibiendo la tensión emocional, carraspeó artificialmente. —Mientras tanto, Cecil ha estado preguntando si estarías dispuesto a ayudar en algunas misiones específicas. Aparentemente, tus habilidades han impresionado al gobierno.
Naruto se encogió de hombros. —Mientras pueda ayudar, lo haré—
—¡Perfecto! —exclamó Rex, levantándose de un salto—. ¡El ninja, la diosa, el genio, la multiplicadora y el demoledor! ¡Somos imparables!—
Kate puso los ojos en blanco ante el entusiasmo de Rex, pero sonrió igualmente.
Eve finalmente habló. —En realidad... pensaba que tal vez Naruto quisiera conocer más de la Tierra mientras está aquí. No solo Nueva York.—Todos la miraron con curiosidad.
—¿Qué propones? —preguntó Robot.
Eve se encogió ligeramente de hombros. —Un viaje. Hay lugares que podrían interesarle, culturas que tienen similitudes con lo que ha descrito de su mundo.—
—¡Como Japón! —exclamó Naruto, entusiasmado ante la idea. —Robot me mostró imágenes y parece tan similar a partes de mi mundo...—
Eve asintió, sonriendo ante su entusiasmo. —Exactamente. Podríamos hacer un recorrido global. Sería... educativo.—
Rex entrecerró los ojos, mirando alternativamente a Eve y Naruto. —Sí, claro, "educativo" —murmuró, ganándose un codazo de Kate.
—Me parece una excelente idea —declaró Kate
Con entusiasmo, Naruto se preparó para explorar la tierra que temporalmente llamaba hogar.
Tres horas después, Kioto, Japón
El templo Kiyomizu-dera se alzaba majestuoso sobre la ladera, sus estructuras de madera entrelazándose armoniosamente con el paisaje montañoso.
Naruto caminaba lentamente por los jardines, absorbiendo cada detalle, cada aroma, cada sonido. Eve flotaba suavemente a su lado, observando con placer la expresión de asombro en el rostro del ninja.
—Es increíble —murmuró Naruto—. Se parece tanto a algunos templos en el País del Fuego.—
Eve sonrió. —Diferentes universos, patrones similares. Robot tiene una teoría sobre cómo ciertos arquetipos culturales tienden a repetirse a través del multiverso.—
Un monje pasó junto a ellos, inclinando respetuosamente la cabeza ante Naruto, quien devolvió el gesto automáticamente. Durante los ultimas dos horas, había notado que muchos japoneses lo trataban con respeto.—
¿Quieres ver el área de entrenamiento? —preguntó Eve—. Hay un dojo cercano donde practican kendo. Podría parecerse a algunas de tus técnicas de taijutsu— Naruto asintió entusiasmado.
Durante lo que llevaban viajando, había descubierto innumerables paralelismos entre Japón y las naciones elementales. La arquitectura, las tradiciones, incluso algunos conceptos filosóficos le resultaban sorprendentemente familiares.
Mientras caminaban por las calles de Kioto, varias personas los reconocieron. A pesar de que intentaban mantener un perfil bajo, la combinación de una mujer pelirroja y un rubio con marcas en las mejillas no pasaba desapercibida, especialmente después de la ayuda que habían proporcionado apenas llegaron, contra un dragón chino que estaba atacando la región de Kansai.
—¡Golden fox! —exclamó un niño pequeño, corriendo hacia ellos con un cuaderno y un lápiz—. ¡Autógrafo, por favor!—
Naruto sonrió ante el apodo que la prensa japonesa le había dado, "Golden fox", una referencia a cuando entro en modo Kurama.—Claro —respondió en el japonés básico que había estado aprendiendo, firmando el cuaderno con los caracteres de su nombre que, sorprendentemente, existían también en este mundo.
Eve observaba la interacción con una sonrisa. —Te has convertido en toda una celebridad aquí—
—Es extraño —confesó Naruto mientras continuaban su camino tras despedirse del niño— En mi aldea, pasé años intentando que la gente me reconociera, y ahora aquí, en otro mundo...—
—A veces el destino tiene un sentido del humor peculiar —comentó Eve, creando una pequeña escultura rosa en forma de espiral que recordaba al símbolo en la bandana de Naruto.
El comunicador de Eve emitió un pitido discreto. La superheroína lo consultó rápidamente escucho a Robot
Tres horas antes
A miles de kilómetros de allí, en el espacio, Invencible estaba buscando al ser que se aproximaba.
Sin darse cuenta, recibe un golpe por la espalda. —Oye, llegas temprano, y te recortaste el bigote —dice una voz.
—Aléjate de mi planeta —Mark vuela tacleándolo para luego darle un golpe en el pecho, mandándolo hacia un satélite.
—Nada mal, pero si intentas golpearme contra algo, tu luna está para allá —dice arrojando el satélite a Invencible, causando una leve explosión.
—¿Por qué te escucho en mi cabeza?—
—¿No es ahí donde tienes el cerebro? —responde acercándose a Mark y lanzándole un golpe, el cual esquiva. Aprovechando el momento, Mark le propina un golpe en el rostro alejándolo.
—¿A eso le llamas proteger a tu planeta? —lanzándose a golpearlo en el estómago, haciendo que se incline—. ¡Siento lástima por tu especie! —le da un golpe en la cara que lo manda a la Tierra.
Tomando aire, Mark vuelve al espacio donde es interceptado por el alíen de un solo ojo.—¿En serio eres el último tipo con el que luché hace tres años?—
—¿Qué? No, no soy el mismo, obviamente —dice tirando la cabeza hacia atrás.
—¡Ah, mi ojo! —Invencible agarra al alíen estrellándolo contra la luna, levantando una nube de polvo lunar.
—Ja, tal vez sí sirvas de algo.—
—¿A qué te refieres? —antes de que Mark pueda hacer algo, es tacleado, empezando a recibir golpe tras golpe en el rostro.
—Basta, alto un momento, solo quiero hablar —dice sin parar de recibir golpes.
—¿Eh, usarás tu tiempo fuera?—
—¿Hay tiempo fuera? ¿Por qué hay tiempo fuera?—
—Yo no inventé las reglas.—
—¡¿Qué reglas?! Ni siquiera sé quién eres.—
¿Eh? ¿En serio? —exhala mientras agarra unas rocas para sentarse—. Em, verás, soy oficial de evaluación de la Coalición de Planetas. Visito planetas así como el tuyo para asegurarme de que hay alguien capaz de defenderlos de, ya sabes, monstruos que conquistan planetas y esas cosas.
—Te voy a ser sincero, no tengo ni idea de lo que hablas.—
—Bueno, no sé qué más decirte, muchacho. Tu planeta se registró en el programa, ves. Solicitud de Urath para una evaluación.—
—¡Urath! ¡Este es la Tierra!—
¿Esta es la Tierra? ¿No es Urath?—
—Siii.—
¿Empieza con T, no con U?—
—¡Nooo!—
—Ah, ahora sí estoy en problemas. Gracias por avisarme —se sacude el polvo—. Soy Allen, por cierto.—
—Invencible.—
—Ja, sí, qué nombre tan optimista. Pues peleé contigo y eres bastante vencible. Okey, si no me despiden, te veo luego, Invencible. Y lamento todo esto.— yéndose volando a quien sabe donde
—¿Qué fue eso? —dándose la vuelta, Mark ve la Tierra—. Wow, cool.—
Mark Grayson atravesaba el pasillo de la escuela secundaria Reginald VelJohnson, repasando mentalmente la lista de tareas para el día. Su entrenamiento con su padre había sido intenso, y aún sentía el fantasma de los golpes en sus costillas. Era extraño tener a su padre de vuelta en casa después de casi perderlo, pero su rutina comenzaba a normalizarse.
—¡Mark! —la voz de Amber lo sacó de sus pensamientos—. Te estaba buscando. ¿Podemos hablar?—
Mark estaba a punto de responder cuando su teléfono vibró en su bolsillo. Al revisarlo, vio un mensaje urgente de Robot "Flaxanos. Volvieron. New York."
—Lo siento, Amber —dijo, retrocediendo hacia la salida más cercana—. Tengo que... mi madre necesita que vaya a casa. Es una emergencia.—
Sin esperar respuesta, corrió hacia el callejón detrás de la escuela, cambiándose a su traje amarillo y azul en cuestión de segundos. El comunicador en su reloj parpadeaba insistentemente.
—Invencible, responde —la voz de Robot —. Los Flaxanos atacaron el centro. Su tecnología ha avanzado significativamente, nuestros detectores no pudieron captarlos hasta que fue demasiado tarde. No pudimos evacuar a los civiles.—
Mark aceleró, rompiendo la barrera del sonido mientras se dirigía hacia el centro. —Voy en camino.—
El centro de la ciudad era un infierno. Tres naves flaxanas, más avanzadas y letales que antes, disparaban rayos de energía púrpura sobre los edificios. La gente corría desesperada mientras estructuras enteras se desmoronaban.
Robot, Rex y Kate ya estaban en la escena, intentando contener los daños y evacuar civiles.
—¡Invencible! —gritó Robot al verlo llegar—. Los cañones de fase molecular. Están desintegrando a la gente.
Un rayo púrpura atravesó la calle, alcanzando a un grupo de civiles que intentaban huir. En un instante, sus cuerpos se descompusieron en partículas atómicas, dejando sólo siluetas de ceniza en el pavimento.
—¡Malditos! —rugió Mark, lanzándose contra la nave principal.
Al impactar contra el casco metálico, se encontró con una resistencia que no esperaba. El metal no cedió bajo sus puños.
Una compuerta se abrió en la parte superior de la nave, y una figura imponente emergió. El líder flaxano, pero no como Mark lo recordaba. Su armadura era más voluminosa, con conductos de energía pulsante recorriendo toda su superficie.
—¡Humano! —la voz metálica resonó entre las explosiones—. Tu planeta caerá hoy.
El flaxano levantó un brazo, y un cañón integrado en su armadura disparó un rayo comprimido directo al pecho de Mark. El impacto lo envió a través de tres edificios antes de estrellarse contra el asfalto, abriendo un cráter de diez metros de diámetro.
Rex intentó acercarse, lanzando barras explosivas, pero la armadura del líder flaxano apenas registró el ataque. Con un movimiento casual, el invasor golpeó a Rex, enviándolo a través de una vitrina.
—¡Su armadura absorbe energía cinética! —gritó Robot, analizando los patrones de combate—. ¡Cada golpe que le dan lo hace más fuerte!
Mark se levantó tambaleante, escupiendo sangre. —Entonces no hay que golpearlo en la armadura.—
Voló de nuevo hacia el líder, pero esta vez fue recibido con una ráfaga de golpes sistemáticos. Cada impacto parecía una explosión, Mark sintió cómo sus costillas se fracturaban una tras otra.
—¡Débil! —se burló el flaxano, sosteniendo a Mark por el cuello
Con un movimiento brutal, estrelló a Mark contra el suelo y colocó su bota sobre su pecho, aumentando gradualmente la presión. —Voy a aplastar tu corazón—
JAPON
A once mil kilómetros de distancia, en Kioto
El comunicador de Eve emitió un pitido urgente. Al activarlo, la voz desesperada de Robot inundó el aire. —¡Eve! ¡Flaxanos! ¡No podemos contenerlos!—
La transmisión se cortó con el sonido de una explosión.
Naruto no necesitó más explicaciones. Sus ojos se abrieron, revelando el dorado característico del Modo Sabio de los Seis Caminos, mientras un manto de energía naranja envolvía su cuerpo y el de Eve.
—Sujétate —ordenó a Eve, quien se aferró a sus espalda.
El aura alrededor de Naruto se intensificó con energía pura y con un estallido que estremeció los alrededores, despegó a una velocidad absurda, rompiendo múltiples barreras sónicas mientras ascendía a la estratosfera para tomar la ruta más directa.
—¡es demasiado! —gritó Eve, sus palabras apenas audibles en el rugido del aire desplazado—. ¡Nunca había ido tan rápido!
—¡Aguanta! —respondió Naruto, sus ojos fijos en el horizonte—. ¡Llegaremos en diez minutos!
New York
Mark sentía la presión aumentar en su pecho. La visión se le nublaba mientras el oxígeno abandonaba sus pulmones bajo el peso aplastante de la bota del flaxano.
—Tan decepcionante —murmuró el invasor, cargando energía en el cañón de brazo, apuntó directamente a la cabeza de Mark. —Muere.— susurro amenazadoramente
En ese momento, un destello naranja cruzó el cielo como un cometa, impactando contra el flaxano con fuerza devastadora. El golpe lo catapultó hacia arriba, atravesando varias capas de nubes.
Naruto aterrizó junto a Mark, el manto dorado de Kurama brillando con intensidad. Eve descendió rápidamente junto a ambos.
—¿Estás bien? —preguntó Naruto, sin apartar la mirada del cielo donde había enviado al flaxano.
Mark tosió sangre, intentando recuperar el aliento. —He... estado mejor.—
Un sonido atronador interrumpió el momento cuando el líder flaxano comenzó a descender, su armadura humeante semi destruida. Sin embargo, antes de que pudiera tocar el suelo, una figura blanca y roja lo interceptó en el aire, agarrándolo por la cabeza.
Omni-Man, en toda su gloria, sostenía al flaxano como si fuera un juguete. —¿Estás bien, hijo? —preguntó Nolan, sus ojos fijos en Mark.
—Papá... —murmuró Mark
—Parece que esta bien —respondió simplemente, antes de volver su atención al flaxano.
—Quien... eres—dijo el invasor, su voz distorsionada por la presión de los dedos de Nolan sobre su cabeza.
Con un movimiento, Nolan lanzó al flaxano hacia el suelo, cerca de donde uno de sus portales parpadeaba. El impacto creó un cráter, haciendo temblar los cimientos de los edificios cercanos.
Al ver esto, los Flaxanos en las naves empezaron a disparar a Omni-Man, levantando una cortina de humo, segundos después, se vio al super completamente ileso.
—Ustedes no aprenden, la Tierra no es suya para conquistar —dijo, empezando por destruir las tres naves y a matar a cuantos flaxans se le cruzasen. Viendo la masacre unilateral, algunos flaxanos empezaron a escapar por los portales.
El líder flaxano se levantó, tambaleándose. Su armadura emitía chispas y fluidos hidráulicos. Al ver a Omni-man a lo lejos, quien se detuvo de masacrar al ejército flaxano, ambos cruzaron miradas.
El héroe voló hacia el flaxano, quien intentó golpearlo, pero Nolan fue más rápido y golpeó al líder, llevándolo volando hacia el portal que se encontraba atrás.
Naruto, viendo que ambos iban a cruzar el portal, se movió a gran velocidad para detener al padre de Mark por lo que escucho, pero llegó una milésima tarde y los tres cruzaron el portal, el cual se cerró al instante.
—¡Papá! —gritó Mark desesperado.
—¡Naruto! —exclamó Eve
Y FIN
Gracias por leer, espero que les haya gustado.
Pueden dejar sus ideas y sugerencias. Cualquier comentario, por mínimo que sea, me ayudaría a saber si les gusta y a continuar la historia.
3800 palabras
