"En cualquier momento y en cualquier lugar, incluso en otro universo, corramos hacia nuestro final feliz.
De nuestro Drama Juvenil nunca me arrepentiré, al final terminaremos juntos."
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Hong Kong, invierno de 201X
Creía firmemente que, en algunos meses, recordaría este momento y se reiría, porque estaba segura que esta experiencia taaan mala le dejaría al menos algo bueno. Si, realmente quería mantenerse positiva.
Luego de graduarse de la preparatoria, obtuvo una beca para estudiar de manera remota en la universidad de Hong Kong, podría tomar algunas materias desde la universidad de Tokio, pero debía matricularse directamente en la universidad, todo estaba en orden y en dos semanas tendría su matrícula, podría volver a casa e iniciar un nuevo capítulo en su vida.
Y todo hubiera sido perfecto si esas dos semanas no se hubieran convertido en cuatro. Comenzaba a creer que la buena fortuna que la había acompañado desde que era niña la estaba abandonando. Quería volver a casa, extrañaba su habitación, a su trabajador y amoroso padre, a su insoportable hermano y su vida monótona y sin emociones. Pero ahí estaba, sentada sola en una parada de autobús con el cielo apunto de soltar las lágrimas que ella era incapaz de dejar salir.
Ahora además de desear que sus documentos salieran pronto, también deseaba encontrar rápidamente un nuevo hotel, ya que su reservación en su habitación actual estaba a punto de vencer y con las festividades del año nuevo todos los hoteles estaban en lleno total, ¿Podría pasarle algo peor en ese viaje?
No queria saber la respuesta, pero esperaba no haberlo invocado porque el chico sentando a su lado la veía muy insistentemente desde hacía un buen rato. Esperaba que el autobús llegará pronto o comenzaría a correr.
Su mente comenzaba a divagar sobre qué otras cosas malas podría ocurrírsele al destino para castigarla cuando una voz grave se coló en sus oídos.
—¿YingFa?
Se sintió aliviada, el chico la miraba porque quizá la había confundido con alguien más, tan solo lo ignoraría para que entendiera que se estaba equivocando.
—umm…¿Cómo se decía en japonés?— murmuró él chico en mandarín. No era muy buena con el idioma pero se defendía.
—¿Sakura? Creí que habías vuelto a Japón —preguntó el chico en un perfecto japonés con un toque decepción en su tono.
Podía sentir la intensa mirada del chico insistir por su atención, incluso había separado un poco su espalda del respaldo de la banca para mirarla más de frente, no tenía otra opción que mirarlo.
Un sonrojo intenso cubrió su rostro cuando sus ojos se encontraron con aquella mirada tan brillante como los fuegos artificiales de las festividades chinas, el chico le sonreía tan cálidamente que tuvo que esconder su rostro nuevamente para poder responderle.
—Aun sigo aquí, la universidad todavía no libera mis documentos.
—Ya veo... Por un momento pensé que fue una escusa para no volver a verme — suspiro él.—La última noche que nos vimos dijiste que era tu último día en Hong Kong, realmente desee que pudieras quedarte más tiempo. Jamás pensé que nos encontraríamos de nuevo.
Sin pensarlo, volteo a mirarlo, el chico era guapo, tenía un perfil perfecto que parecía una pintura de Picasso, un par de ojuelos se ocultaban en su mejillas hasta que sus labios delgados se animaban a curvarse en una sonrisa perfecta, miraba hacia el cielo que poco a poco comenzaba a oscurecer dejando atrás las nubes de lluvia, y está noche, las estrellas parecían haber abandonado su lugar ahí arriba y se mostraban preciosas en la mirada de aquel chico.
Lo había conocido durante la tercera semana en el país, cuando el plazo de espera establecido por la universidad había terminado y sus documentos seguían sin llegar. Había hecho todos los tours y actividades de turista que se aparecieran y comenzaba a aburrirse. Quería conocer gente nueva que la acompañará a descubrir más de aquella ciudad tan cálida.
No tenía mucha experiencia conociendo gente así que descargo una app de citas. Red Thread* tenía mucho éxito entre los jóvenes de su edad en Japón a pesar de ser de origen chino, solo debía crear su perfil con sus preferencias y el algoritmo se encargaría de concretar un cita con alguien con los mismos gustos, un plan infalible para conocer gente nueva.
A los pocos minutos de ingresar su perfil, el algoritmo hizo match con un chico, cuya foto de perfil parecía ser una pintura de un atardecer en el puerto Victoria.
Fue así que el chico que ahora está a sentado a su lado entro en su vida. Un paseo por Shim Sha Tsui fue el lugar ideal para su cita a ciegas, desde entonces salieron todos los días de la que, según ella, sería su última semana en aquel bello puerto.
La última noche que salieron, ella estaba segura que al día siguiente recibiría el mensaje que tanto había esperado y regresaría a casa, por eso se despidió con la intención de no volver a verse.
—En realidad, pensé que recibiría mis papeles al día siguiente, incluso programé mi vuelo de regreso, pero la universidad no termino el papeleo a tiempo y me tuve que quedar más tiempo —dijo con pesar. —Mi estadía en el hotel se acabó así que estaba ocupada buscando un lugar donde quedarme, por eso no pude responder tus mensajes en el chat de la app.
Una sonrisa de comprensión dejo salir esos ojuelos que lucha por mantener escondidos y se acercó más a ella antes de responder.
—Los hoteles están llenos por el Año Nuevo, muchos turistas vienen a ver el espectáculo de Luces.
—Lo se —susurra—,mientras más días pasan, los precios aumentan y las habitaciones disponibles disminuyen, a este paso me quedaré en la calle.
Desde que los días en el calendario fueron aumentando, también fue creciendo su incertidumbre sobre su estadía ahí, no tenía un lugar fijo donde estar y el dinero que traía consigo comenzaba a agotarse, cada vez eran más caras las habitaciones y entre sus comidas y demás gastos, sus posibilidades de pagar por más días en una habitación eran cada vez menos, si no conseguía algo barato y pronto, temía quedarse en la calle. Eso o que por fin sus documentos salieran y pudiera regresar a casa, no perdía la esperanza.
Se quedaron en silencio un rato, ella pensando en su mala suerte y él, él estaba a punto de soltar una bomba.
—¿Por qué no te quedas conmigo? Mi casa es grande, puedo preparar una habitación para ti. —soltó con timidez.
Casi se le rompe el cuello ante la sorpresa de su propuesta, el chico tenía el rostro coloreado de un carmín digno de una acuarela pero en sus ojos brillaba la seguridad de su ofrecimiento.
Estaba segura que su hermano la mataría si se enterara que se estaba planteando vivir en casa de un extraño, que además era un chico guapo que había conocido en una app de citas.
—No quiero causarte problemas, ni rumores.
—En realidad, vivo con mi madre —dijo divertido— si no te molesta, puedes quedarte con nosotros.
Quería aferrarse a la idea de que este era un guiño de su fortuna para hacerle saber que no la había abandonado. Además, durante el poco tiempo que habían salido, el chico siempre fue respetuoso, la trataba con decoro y jamás sobrepasó sus límites.
La llegada del autobús que tanto demoró y partió demasiado rápido la ayudo a decidir, por esta ocasión quería confiar en su intuición.
Dio un largo trago al té olong que tenía entre sus manos, disfrutando de la hermosa vista que la terraza superior de esa bella casa le brindaba del atardecer en el pico Victoria, al parecer su fortuna estaba regresando.
Su "familia temporal" la había acogido cálidamente, se sentía como en casa. La señora era amable, la trataba como a una hija. Sus días se volvieron más coloridos, por las mañanas se paseaba entre los restaurantes y plazas menos concurridos disfrutando de la agradable compañía que el chico y su madre le ofrecían. Por las noches se maravillaba con el espectáculo de Luces en el puerto, incluso había participado en la boda de la hermana del chico, presenciar una boda china era una experiencia que definitivamente recordaría el resto de su vida.
Sin embargo, su estadía en aquel país se seguía extendiendo, la universidad estaba de vacaciones por el año nuevo chino, lo que significaba que seguía sin recibir la documentación que necesitaba, y aunque agradecía mucho lo que el chico y su familia habían hecho por ella, extrañaba mucho a su padre y a su hermano. Hablaba todos los días con ellos, pero su corazón moría por abrazarlos, trataba de ignorarlo, en su interior algo le decía que pronto se rompería.
Y así fue, un día simplemente se rompió. Luego de hablar con su padre y hermano, quien recientemente había cumplido años, su espíritu había llegado al límite y ver el atardecer de un día más, le provocó un llanto tan intenso que pensó que inundaría todo el Pico Victoria.
Solo quería volver a casa, quería abrazar a los suyos, ya no importaba la universidad podría estudiar el año siguiente. Así que tomó un papel y con lágrimas escribió las palabras más sinceras que pudo, lo dejo en la mesa y partió, pensando que su corazón se rompería si se quedaba en China un día más. Lo que no sabía es que su corazón no fue el único que se rompió ese día.
Hong Kong, primavera de 202X
Li Xiaolang , el director más joven en la historia de YingLi Corps.
Se podía leer en las portadas de las principales revistas de economía del país, lo que hacia oficial mi puesto.
—Es una buena foto, sales muy guapo. ¿Cuándo te la tomaron?
Eriol y su maldita costumbre de hablar sobre mi hombro.
—Eres muy molesto, no entiendo cómo es que le gustas a las mujeres. — suelto tajante.
—Eso es porque soy muy amable, deberías intentarlo. La mujer que tanto buscas no caerá a tus pies solo por tu cara bonita. —responde riendo —Trabajaste arduamente para ese puesto Xiaolang, espero que logres tu objetivo.
Solo entonces volteo hacia él, quien me mira con los brazos cruzados y la mirada seria.
—No te metas Hiraguisawa, solo observa.
Red Thread es un fanfic syaosaku, busquenlo, lo van a amar.
Hola! debo admitir que confundí los dias y crei que el jueves era miercoles, pero aqui estamos.
Nos leemos pronto..
