No soy dueña de Avatar la leyenda de Aang ni de sus personajes solo escribí esta pequeña historia para imaginar que sucedió después de que Aang y Katara escaparán en La Encrucijada del Destino. disfrútenlo
Aún no puedo creer lo que ocurrió, todo parece como una pesadilla interminable, desde el secuestro en las catacumbas de cristal, la charla con Zuko, el primer ataque de Azula y ahora, esto.
Desde que conocí a Aang, sentí que mi deber era protegerlo, cuidarlo. Estaba tan solo, tan perdido, en un mundo completamente desconocido para él.
100 años en un iceberg le arrebataron más que una tarde de juegos con sus amigos, le quitaron el poder despedirse de la gente que amaba, de su familia.
Sé que también le dieron la oportunidad de vivir más, de conocer más gente, de traer la esperanza al mundo ya mí, sin embargo, todo cambió esta noche.
Estoy desesperada, no sé qué hacer, apenas pudimos salir de las catacumbas, con ayuda del General Iroh, pero no sé donde están Toph y Sokka, o si ellos, están.
Miles de cosas pasan por mi mente, mientras el cansancio emocional y físico comienzan a vencerme.
Estoy tratando de cargar el cuerpo de Aang, pero es inútil, me da miedo dejarlo solo y que se lo lleven.
En eso escucho mi nombre y volteó con la esperanza de que sea Aang quien me capaz, pero no, sigue… muerto…
- ¡Katara! Aquí me alegras… oh no ¿Qué pasó?
Como si fuera un milagro, veo que Sokka se acerca a nosotros, veo como su cara se empieza a preocupar.
- Katara ¿Qué pasó? - repite cada vez más preocupado
Sokka - digo entre sollozos - Fue horrible, Azula y Zuko nos atacaron junto con los Dai Li y cuando Aang, entró en estado avatar, Azula…
Las lágrimas no me dejan continuar, pero no es necesario, Sokka entiende y como si mi cuerpo, me pidiera descansar, me empujó al suelo, sujetando el cuerpo sin vida de Aang.
Esta escena me recuerda mucho al momento en que conocimos a Aang, el dormido en mis brazos y Sokka de pie a lado de mí, solo que esta vez Sokka no lo está atacando, está en shock, como si no supiera qué hacer.
- ¿Pies ligeros?
Instintivamente, los dos volteamos a ver a Toph, quien venía acompañado del Rey Tierra
- Tenemos que salir rápidamente de aquí, no sabemos en qué momento pueden venir por nosotros.
Asiento hacia Sokka, quién parece haber salido de su trance, pues ya está llamando a Appa, quien llegó en unos segundos.
Con ayuda de Toph, todos subimos a Appa y salimos volando de Ba Sing Se, recuesto ligeramente a Aang sobre la cabeza de Appa, pensando en lo que puedo hacer.
- ¿Katara y si pruebas con el agua de los espíritus que te dio Pakku?
La pregunta de Sokka suena más como una súplica, que como una sugerencia, mi cuerpo reacciona de forma instintiva y rogando por un milagro, vierto el agua en mi mano y la acercó hacia su espalda.
En eso, el agua comienza a brillar y al momento en tener contacto con la herida de Aang, sus flechas comienzan a brillar, sin embargo, no hay reacción alguna. Lo abrazó y me aferro a él, suplicando por no perderlo, no así, no ahora.
En eso escucho un pequeño quejido, me separo de él en busca de algo y cuando lo veo puedo ver sus ojos abiertos. Cruzamos miradas, como hace unos meses cuando salió del iceberg.
Solo que esta vez no es una mirada juguetona, es una mirada cansada, pero tranquila.
Sentí como el alma regresaba a mi cuerpo, aunque de inmediato volvió a quedarse dormido, una tranquilidad de escuchar su respiración, aunque tenue y muy ligera, estaba ahí. El ver sus ojos me llenaron de esperanza.
- El Reino Tierra, ha caído.
Escuchó decir al Rey Tierra y aunque, tiene razón, no puedo sentir una ligera envidia por ellos, pues al menos esta noche dormirán tranquilos, algo que dudo que yo pueda hacer.
- Katara, tenemos…
- Ahora no Sokka, por favor ahora no, volemos unos momentos más en silencio y después comenzaremos a idear un plan.
Supongo que mi petición fue aceptada, porque por al menos volamos cinco minutos en silencio, cinco minutos donde no dejaba de pensar en lo ocurrido, el secuestro, mi plática con Zuko, la pelea, el ataque hacia Aang y la ayuda del General Iroh.
Todo parecía repetirse una y otra vez, repetía cada movimiento, cada posible error que provocó que estuviéramos en esta situación.
La mano de Sokka me sacó de mis pensamientos.
- Es hora de idear un plan.
- Okey ¿Cuál es el plan?
- Iremos al campamento con papá, para que Aang y tú descansen, después de descansar y con la cabeza ligera, sabremos qué hacer.
- De acuerdo, ¿cómo llegaremos con papá?
- Voy a llevarnos con él, dame la mano para que cambiemos de lugar.
- ¡No! Eso sí que no Sokka, no me despegaré de Aang ni un segundo
- Katara, por favor no seas irracional, dirigirte en vez de yo llevarnos atrasaría más las cosas, por favor, coopera.
- ¡No! Sokka, Aang me necesita a su lado y siendo sincera yo también quiero estar a su lado.
- Lo sé y te entiendo, en verdad, pero ya hiciste lo que Aang, necesitaba, lo curaste, ahora coopera… además…
- Además ¿qué? Si vas a decir lo que pienso que vas a decir, será mejor que te detengas.
- Lo que voy a decir, es que yo también quiero estar a su lado, por favor Katara.
La voz de soca cambió de enojada a triste, en todo este tiempo, pensé solamente en lo que yo sentía, pero no me detuve a pensar en lo que Toph, Sokka, Momo o Appa, podrían estar sintiendo.
- Por favor, Katara, Aang es como un hermano para mí, déjame estar un momento al lado de mi hermano.
- Lo siento… No pensé en eso
- No te preocupes por eso ahora, solo hagamos el cambio con cuidado, para no dejar de volar.
Cuando me pase para atrás no pude evitar ver a Toph, parecía muy confundida y asustada, no se parecía a la chica ruda de siempre, tomó su mano y con una voz suave, me dirigí hacia ella.
- Toph, Aang estará bien…
- ¿Lo estará Katara? ¿Aang, despertará?
- Sí, lo hará.
El camino hacia el campamento de papá fue lento y silencioso, sin duda era la noche más silenciosa que había vivido en toda mi vida.
El Rey Tierra y Bosco, habían logrado quedarse dormidos y Toph, parecía estar inmersa en sus pensamientos, volar nunca había sido su actividad favorita y sé que en especial esta noche lo sería menos.
Sokka, estaba concentrado en el viaje, mientras Momo descansaba cerca de los brazos de Aang.
Por mi mente, solo pasaban imágenes de Aang recibiendo el rayo, cayendo lentamente desde arriba, la sensación de mis brazos al atraparlo. Curé un poco de mis heridas con el agua que tenía de mis reservas, pero no podía mantenerme tranquila.
Después de lo que parecieron horas, por fin llegamos a la bahía donde se encontraban papá y otros hombres de la tribu.
Todos bajamos con cuidado de Appa, cuando papá nos recibió, se dio cuenta de lo que pasó, así que Sokka se fue a hablar con él a solas, mientras Toph y yo nos quedamos cerca de Aang para cuidarlo.
Después de varios minutos, Sokka se acercó y nos explicó que buscaríamos tierra firme para descansar mejor, si tan solo descansar fuera una opción.
Unas horas después llegamos al puerto, donde desembarcamos y nos prepararon una especial para nosotros cuatro.
Al llegar, acomodamos a Aang, para que pudiera descansar mejor, aunque su respiración se veía aún poco débil, parecía que el peligro había pasado.
- Chicas, tratamos de dormir un poco, en unas horas debemos platicar sobre lo que vamos a hacer ahora.
Toph y yo asentimos ante el anuncio de Sokka. Me recosté al lado de Aang, lo suficientemente cerca para estar al pendiente por si pasaba algo, pero no tan cerca para no lastimarlo.
A pesar de que quería dormir, no podía, la imagen de Aang recibiendo el rayo, cayendo y todo lo sucedido no dejaba de pasar por mi mente.
Opté por quedarme despierto, disfrutando del sonido del aire que corría y del suave olor de las olas.
Aire y Agua, Aang y yo, volteo a verlo, mientras yace dormido, esperando un milagro, rogando por qué despierte y nuevamente me invite a andar en trineo pingüino con él.
