Capítulo 2 ~ La llegada ~
Todo lo que rodeaba a Nanaya era un destello sin color, una luz tan incandescente que le quemaba las retinas por su persistencia y calidez ardiente...
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...¿Qué había pasado?...
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"...Te han llamado desde el infinito..."
Se escucho una retumbante y poderosa voz que hizo estremecer la columna vertebral de la mujer, dejándola aún más consternada.
"¡Guerrera de la llama prohibida, muéstrate!"
Finalizó la estridente voz al momento en que un poderoso estallido golpeaba a la chica por todos los extremos, antes de que otra luz volviera a cegar su visión distorsionada.
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...¿Qué significaba eso último?...
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La luz poco a poco se fue atenuando, iluminada únicamente el cuerpo esbelto de la mujer que con cada brasa que caía de su estructura, dejaba a la vista a más detalle su apariencia, permitiendo que la belleza y ferocidad de la Sayayin fuera más apreciable.
Con su hermoso cabello oscuro como el carbón que se agitaba con fuerza a causa de la briza que su llegada había provocado, destacaba sobre todo su armadura que era muy similar en apariencia a la de las fuerzas militares de su cruel enemigo, King Cold. Con la diferencia de que solo portaba una hombrera, y por debajo un traje de cuerpo completo de color violeta, a la cual tenía conectada una tela escarlata que abarca de su cintura a sus rodillas.
Así poco a poco, el brillo que impregnaba su figura de reloj de arena se fue difuminando, liberando su vista de la inconveniente luz hasta que finalmente está se esfumó por completo.
Y lo que los ojos de Nanaya fueron capaces de ver luego de ser liberados de sus cadenas incandescentes, fue completamente inconcebible a irreconocible.
"Pero qué demonios..." Murmuró la mujer conforme se iba reincorporando. Sus ojos estaban muy abiertos y titubeantes acorde a dónde su visión se iba moviendo.
Y su confusión total era comprensible, pues prácticamente el terreno había cambiado en su totalidad, en un momento estaba a las puertas de la muerte a manos de uno de los brutales secuaces del demonio más maquiavélico del universo, y al otro se encontraba en medio de lo que parecía ser alguna clase de ciudad exótica y extravagante por dónde lo viera.
Sencillamente era tan absurdo... una locura total... ¿una alucinación?... ¿un sueño?... ¿un delirio?...
Su vista viajaba de una cosa a la otra con una curiosidad desentonada: la ciudad pese a encontrarse vacía en una apariencia inicial, tenía una arquitectura particular y brillante a sus ojos, pues era futurista y detallada en su haber, no siendo nada reconocible para lo que ella tenía conocimiento.
"¿Esto es el más allá? Estoy muert-...!"
Más la misma no pudo terminar con su reflexión inicial, puesto que una figura masiva e inconmensurable rápido llama su atención, una criatura de apariencia divina y autoritaria que miraba a la mujer con una expresión indescifrable.
Un dragón nada más y nada menos, una bestia de cuerpo serpenteante que se extendía a grandes distancias más allá del cielo oscurecido como si no tuviera un final.
Y Nanaya no podía estar más pasmada, pues su mente trabajaba a toda potencia para comprender la situación tan descabellada. Y apenas podía procesar los acontecimientos recientes a los que su pobre alma se había visto obligada a someterse. Circunstancias tan aterradoras, dolorosas e inauditas, como el encontrarse aparentemente en el más allá ante una entidad desconocida.
"Tu-...!"
Una vez más la mujer no pudo terminar con su oración cuando la criatura de dimensiones incalculables volvió a hablar.
"Cumplí tu deseó... ahora, me retiro..." Declaró la divinidad al momento en que todo su cuerpo se veía eclipsado por un destello tan resplandeciente que iluminó el mundo como el mismo sol antes de que este mismo se deformara hasta parecer una maza informe que se extinguió poco a poco. Seguido de esto, una fila de siete puntos dorados se alzaron por el cielo nocturno solo para salir disparados en direcciones desconocidas.
"...Bien, este definitivamente a sido el día más extraño de mi vida." Dijo a nadie en especial.
"Es normal que pienses eso..." Murmuró una voz arrepentida a su derecha, provocando que la mujer rápido retrocediera en un accionar instintivo. Moviendo toda la tierra del terreno al está ponerse en guardia ante la nueva figura que hacia acto de presencia.
"(¡Ni siquiera sentí su presencia!)" Pensó está con alarma.
La misma Nanaya agudizó si visión con fiereza ante la nueva y poderosa aura que este nuevo individuo emanó, siendo muy notorio para ella que era sobrepasada abismalmente; Era un hombre portador de una gabardina negra con un torso verde debajo, unos pantalones verde oliva con vendas de colores más claros alrededor de sus espinillas y botas con cordones de color marrón. En su espalda llevaba una espada, y su cabello era una peculiaridad intrigante para ella, pues portaba un color morado muy distinguible.
No obstante, la misma no pudo seguir indagando en la apariencia física del muchacho ante ella, puesto que este volvió a hablar.
"Entiendo tú sospecha... pronto responderé a tus preguntas." Dictó con un tono formal, aunque un tanto abrasivo. "Pero primero, necesito comprobar algo... lo siento de antemano". Los ojos de la mujer se estrecharon ante este último dicho.
Más está no tuvo tiempo de analizar las palabras del muchacho desconocido cuando el mismo libero de su funda el arma mortal, ya una velocidad alucinante a los ojos de la Sayayin mala sangre, se precipita a su posición balanceando la misma en un frenesí de cortes directos al cuello, obligando a una anonadada Nanaya a evadir de milagro cada uno de los mismos.
"Tu-... ¡¿Qué demonios estás intentando- aghr!" Nanaya no pudo terminar sus palabras cuando otro tajo ascendente paso rosando desde su lado derecho a una velocidad increíble.
Más esto la dejo abierta para que el muchacho le propinara un contundente rodillazo, haciendo que la espalda de la mujer se arqueara del dolor. No obstante la misma rapidez se volvió a reaccionar, ignorando la agonía y respondiendo al fin al ataque.
Soltando un poderoso puño que fue fácilmente bloqueado por la palma del peli morado, que veloz como un rayo soltó una patada que pese a ser negada por el antebrazo de Nanaya, la misma sintió un dolor infernal al resistir el impacto.
"Maldita sea..." Maldijo por lo bajo la mujer al intentar propinar un veloz derechazo a su enemigo que sin dificultad alguna evito antes de lanzar un propio puño al abdomen medio de Nanaya, provocando un estallido que resonó por todo el área.
El cuerpo de la chica, salió disparado en un retroceso obligatorio que la hizo arrastrar los pies por el terreno, dejando un rastro de tierra arrancada.
"¡Argh...!" Nanaya jadeaba y respiraba con dificultad, era evidente a sus ojos que la diferencia era inconmensurable. Con dificultad, levanto su vista, mirando con furia al tipo que la había atacado sin razón aparente. A diferencia suya, este estaba completamente sereno, incluso podía denotar en su expresión una desilusión persistente, casi como si estuviera... ¿decepcionado?...
El mero hecho de pensar eso, hizo que la sangre Sayayin que aún corre por sus venas ardiera.
"Quieres... ahhh... Quieres un espectáculo... ¿no, niño?" El susodicho arqueó una ceja curiosa por esa reflexión de parte de Nanaya, más no respondió. "¡Pues eso tendrás!"
Al término de estas palabras, las manos de Nanaya se alzaron en el aire por un segundo, permitiendo que el muchacho fuera capaz de contemplar con cierta curiosidad como poco a poco los dedos de la mujer estaban impregnados por una especie de energía (claramente kí.) muy particular, siendo una vez más dorada, pero de esta emanaba un humo etéreo muy persistente.
Y en un accionar veloz, Nanaya usa sus garras de kí para tomar las bases de sus antebrazos opuestos y hacer un movimiento rápido. Impregnando sus brazos por completo con la energía, quedando iluminados en su totalidad.
El hombre delante suyo levanto aún más su ceja, realmente curioso por este repentino uso del kí a sus ojos, puesto que para su percepción, la misma no había aumentado su propio poder... pero sobre todo... que esa energía que ahora sus brazos emanan, no poseen ningún rastro de kí... o eso aparentaba...
"Eso deberia ser imposible..." Murmuró él mismo antes de volver a su estado de ligera guardia al ver a la guerrera aproximarse a una velocidad nada diferente a las anteriores ocasiones. Con la única diferencia de que está vez dejaba un rastro un tanto nebuloso a causa de aquella energía tan particular.
Sin embargo, y para la atenta mirada del chico. El puño que impactó con su antebrazo realmente lo sintió, empujándolo ligeramente para atrás y provocándole una mueca de un dolor que no debía percibir.
Nanaya no termino, impactando un segundo puñetazo en la espinilla del chico, afectándolo una vez más. Y el mismo no podía estar más sorprendido. Eso era sencillamente imposible lo viera como lo viera.
Pues está mujer no había aumentado su poder ni por la ira, ni por un senkai inexplicable... era inaudito...
"¡Ghng...!" Más un último puño en su mejilla finalmente lo hizo recapacitar. Regresándole a la realidad ya la razón del porque su superior le había mandado a llamar a esta guerrilla.
Iluminado su conciencia al recordar cierta conversación en la que le era explicada la situación.
"¡Aghraa!" Nanaya aún no había terminado su embestida cuando sin razón aparente, su enemigo retrocedió a gran velocidad antes de levantar una mano en una clara señal de parar. "Oh...?"
"¡Espera, jeje..." Soltó el muchacho con una sonrisa repentina dibujada en su rostro mientras tallaba la sangre que bajo por su labio partido. "Era todo lo que tenía que comprobar..."
Nanaya se quedó parada con una mirada que iba de la curiosidad al shock al ver tan arrepentido cambio de actitud luego de prácticamente intentar cortarle el cuello.
"Sabía que ella no te elegiría si no fuera por una buena razón..." Continuó el chico al tocar su labio deteriorado, inmiscuido en el dolor tan exótico.
La mirada que Nanaya le lanzó al hombre venía acompañada con mil cuchillas hipotéticas que el mismo presintió... si pudiera matarlo con los ojos ya lo habría hecho mil veces.
"Tu... ¡Tu lunático! ¡Primero me intentas cortar el cuello y ahora me hablas como si fueras el tipo más civilizado!" Exclamó está con completa indignación. Aún sin bajar del todo su guardia.
"Oh si, lamento eso..." Trato de disculparse, más la chica en absoluto apagó su energía espectral en señal de desconfianza. "Sé que es inesperado... soy Trunks por cierto."
Nanaya aún no respondió, obligando al ahora identificado como Trunks a volver a hablar. "Créeme, en ningún momento intenté matarte, solo quería probar tu fuerza, y ciertamente me dejaste sorprendido". El chico bajo la mirada un segundo, esperando que la chica se calmara aunque fuera un poco.
La mujer escucha esto con atención, bajando y difuminando la intensidad de su energía al rato de analizar la sinceridad en las palabras del chico. Volviendo a posar su atención en todo el paisaje tan surrealista a sus ojos.
"... ¿Qué es este lugar?..." Pregunto luego de un corto lapso de tiempo en silencio. Aún anonadada por el inconmensurable reloj de arena que en el centro de todo flotaba inerte y poderoso a su manera.
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...¿Que era esta sensación?...
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Trunks levantó la mirada con cierto alivio al ver qué la mujer había dejado de lado su desconfianza... por lo menos de momento, y sin expresarlo tan abiertamente.
"Supongo que ya lo debes haber deducido, ¿no?" Volví a hablar. "Este no es un lugar muy conocido de por sí..."
Nanaya lo miro unos segundos antes de volver su mirada al amplió cielo que una vez más era iluminado por un sol dorado inconmensurable a millas de años luz de su posición.
"Este lugar... es extraño..." Murmuró está sumida en sus propios pensamientos.
"Escucha, se que comenzamos con el pie izquierdo... pero si quieres respuestas concretas, mi superior las tendrá todas..." Trunks le ofreció una mano amistosa a la chica.
Nanaya lo miro con una ceja alzada unos segundos antes de suspirar exasperada. Más ignorando la mano y pasando ligeramente de él.
"Escuchó..."
Pese a esto, Trunks no está bajo su ánimo. "Bien, sígueme, te llevaré con ella." Ambos individuos dirigieron su camino más al fondo de la ciudad atemporal.
Sin ser conscientes de la mirada que una hermosa ave de blanco plumaje les estaba dedicando desde las alturas. Aún más a la fémina...
Y demostró su entusiasmo por verla, entonando un cántico particular...
Continuará...
