Capítulo 6 ~ Nueva, ¿vida? ~
"{No, no te preocupes, la muerte de Goku era un acontecimiento inevitable]" Agregó rápido Trunks, para el alivio de la Sayayin, que con algo de pesadez, aterrizó en el terreno donde el desenlace del combate estaba aconteciendo.
"Bien ahora, ¿qué debo hacer?" Antes de que tanto Trunks como la Kaioshin pudieran hablar, una voz a la derecha de Nanaya interrumpió la conversación.
"Tu... ¿quien se supone que eres?..." Exigió saber Piccolo con una mirada inquisitiva dirigida directamente a ella, analizando todo de su persona en milésimas de segundos.
Y ciertamente Nanaya no sabía si siquiera responder sería algo que cambiaría radicalmente el flujo de los acontecimientos, pero tomó su elección.
"No es algo que importe..." Se limitó a responder al momento en que esperaba rápido por más instrucciones, pues no deseaba estropear la misión.
"¿Qué?...!" Casi podía ver al Namekiano enfurecerse por su falta de respuestas. "Nunca vi a nadie como tú, fuera de ese alienígena ningún ser en la tierra debería ser más fuerte que el rey demonio y él miserable de Son Goku..."
"{Maldita sea, para la próxima procura alejarte al terminar el trabajo}" Le exigió la Kaioshin, provocando un poco a la Sayayin que murmuró indignada.
"...A la próxima avísame..." Pese a sus murmullos, los oídos agudos del Namekiano eran demasiado perfectos como para no notar pequeños fragmentos de la conversación.
"Trabajo..." Se escuchaba muy confundido, antes de que una idea demasiado exacta llegara a su cabeza. "Tú sabías que ese miserable llegaría..."
Esto fue el punto de quietud de la deidad del tiempo.
"{¡Usa la Cronosfera! ¡Rápido úsala!}" Prácticamente le grito al oído.
Por lo que con rapidez la mujer tomó el reloj de arena tecnológico en su espalda con una velocidad que los ojos de Piccolo no pudieron percibir, y Nanaya presionó el único botón que el objeto tenía en su base superior.
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*¡Rotura!*
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En un solo segundo, el panorama alrededor de Nanaya cambió por completo, pintando el ambiente con un gris profundo que parecía quitar todo pigmento de su lugar, dejando igualmente en completa estática a todos los presentes (que se limitaba al Namekiano por obvias razones) menos a la misma Nanaya que miro este resultado con los ojos desorbitados debido a lo inconcebible de la situación.
"Esto... ¿qué es...?" La mujer titubeó por un segundo. "El tiempo se..."
"{Es la Cronosfera haciendo su trabajo}" Dictó la deidad al otro lado del comunicador realmente inmiscuida en el proceso.
Así Nanaya finalmente se percató de que enfrente suyo, el artefacto volaba estático en el aire, moviéndose sutilmente mientras liberaba de su interior una inmensa cantidad de arena... de hecho, la arena parecía salir de todos los lugares posibles. Para su asombro, de varias grietas en el aire, igual que de la tierra, y de los árboles, cayendo como cascadas de agua… era como si la misma saliera del universo, rompiendo toda ley de la física en el proceso.
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*¡Rotura!*
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Más otro poderoso retumbar hizo tropezar a Nanaya, obligándola a aumentar su fuerza solo para no caer debido a la intensidad del terremoto.
"¡¿Qué mierda...?!"
Como si le respondieran, la Cronosfera comenzó a agitarse violentamente antes de que rotará unos 360 grados a una velocidad vertiginosa; así la arena que se movía por todo el ambiente comenzó a regresar a ella como un poderoso torbellino relampagueante, formando un enorme huracán a su alrededor que de milagro no la arrastró.
"{Nanaya, ahora tendrás que alejarte y observar desde la retaguardia sin ser visible en absoluto}" Agrego Trunks de inmediato, por lo que sin rechistar ni cuestionar, la susodicha rápido retrocedió, moviéndose contra la corriente sin dificultad, pues el objeto no la afectaba al esta no pertenecer a esta línea temporal.
Así, la chica al fin pudo encontrar una posición cercana de la cual contemplar el resultado de todo este proceso de limpieza cósmica.
El cual llegó cuando un relámpago hizo desaparecer la Cronosfera, volviendo en conjunto a ello una onda de choque el ambiente a su momento anterior... pero sobre todo, regresando al momento en que Raditz y el dúo de combatientes comenzaban su batalla. De hecho, mucho antes del mismo segundo en que ella arribara en el campo de batalla.
"Esto es..." Murmuró Nanaya sin poder contener su asombro.
"{¿Increíble no? yo misma perfeccioné las Cronosferas}" Hablo la Kaioshin de nuevo, despertando a la Sayayin. "{¡Objetos místicos, cuyo poder es moldear el espacio y tiempo, regresando todo a como debía ser justo antes de que esa energía pútrida apareciera junto a tu llegada, nadie te recordará, y la línea temporal seguirá su curso como debía ser!}"
"Ciertamente es fascinante..." Dijo Nanaya, aún muy impactada como para intentar ocultarlo. Pues ahora entendía porque la enana era considerada la deidad del tiempo.
"{¿Verdad?, pero en fin, por ahora parece todo correcto}" Como dijo, la batalla transcurrió sin ningún inconveniente, esta vez con el pequeño mocoso que golpeo al invasor, debilitándolo lo suficiente como para que su padre tomara la iniciativa y una vez más muriera al sacrificar su vida.
Un acto sin lugar a dudas; honorable y honrado de su parte.
"{Bien, ya puedes regresar}"
Nanaya ascendió al momento en que el pergamino se materializaba a sus ojos, por lo que rápido lo sujetó con fuerza antes de dar una última mirada al héroe Sayayin de buen corazón que había caído en esta batalla mortal.
"Espero descanses en paz gran guerrero..." Con esas últimas palabras y una pequeña reverencia, Nanaya se desvaneció entre tuercas y piezas celestes.
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Nanaya poco después volvió a materializarse en medio del nido del tiempo junto al par que la esperaba con una sonrisa victoriosa.
"¡Eso fue increíble Nanaya, lo hiciste más que espectacular!" La recibió Trunks muy animado junto a la Kaioshin que pese a encontrarse con las manos en la cadera, no ocultaba su propia alegría.
"Hmf, ciertamente sabía que todo resultaría bien". Comenzó a decir la deidad. "No por nada te elegí personalmente."
Nanaya se guardó sus comentarios y se aproximó a ellos una vez más, mirando con ojos calculadores como el pergamino volvió a tornarse de un color natural, perdiendo el olor a muerte que antes lo caracterizó.
"Entonces, ¿no hubo efectos secundarios?" Preguntó.
"No, todo fue muy bien." Confirmó la diosa al tocar las raíces del árbol que regresaron a tener su color natural. "Más que bien."
"Por cierto, no tienes porque preocuparte por Son Goku, volverá a la vida". Agregó Trunks al recordar el pequeño momento de la Sayayin.
"¿Qué?..." Nanaya no podía estar más fuera de lugar.
"Oh, no lo sabes aún, rayos." Murmuró Trunks al recordar que ningún patrullero temporal es consciente de las esferas místicas. "En el universo, existen en diferentes mundos, unas esferas doradas de multitud de tamaños, en la tierra por ejemplo hay unas pequeñas, son catalizadores de los dragones antiguos, dioses que conceden deseos a todo aquel que los invoque."
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"Me perdí..."
Trunks suspiro un poco cansado de tener esta conversación una y otra vez. "Son objetos creados por dioses...-"
"Sabes que, no importa." Lo detuvo Nanaya con tres dedos en la frente. "Las rarezas ya se han vuelto una constante en mi vida."
Trunks titubeó por un segundo antes de volver a su serenidad casual, solo para que la Kaioshin volviera a hacerse notar.
"Bueno, dejando ese tema de lado." Volvió a hablar la deidad al acercarse al dúo. "¡Felicidades!" Finalizó sus palabras al lanzar un pequeño puñado de partículas brillantes al rostro confundido de Nanaya. "Esta misión te consolida como patrullera temporal, así que toma tu primer pago." Con otro chasquido de dedos, una bolsita con monedas se materializó en las palmas de la Sayayin.
"Esto..." Murmuró la misma antes de volver a ser interrumpida por la deidad.
"Bien, con este pequeño inconveniente solucionado, resta esperar y ver que ninguna otra anomalía se presente..." Dictó la misma al comenzar a alejarse del dúo sin regresar la mirada. "¡Buen día para los dos!" Dijo al final tras desaparecer en una de las esquinas del templo.
Esto dejó varias dudas a Nanaya con respecto a lo que seguía luego de eliminar una anomalía, ¿Eso era todo? ¿Problema solucionado? ¿Quería decir que se fuera a donde quisiera?
Para su alivio, Trunks aún era mejor anfitrión en este lugar que la diosa insolente.
"Lo que la Kaioshin intentaba decir... ufff... era que con esta anomalía resuelta, el flujo temporal estará fluctuando normal por un tiempo... pero con este tipo de cambio tan drástico, no dudo que vuelva a pasar..." Por un segundo el muchacho parecía inmiscuirse en su propio mundo mental.
"Estás insinuando que... ¿hay alguien detrás de esto?" Preguntó a la mujer con cierta sospecha que dejó a Trunks vacilando por varios segundos, solo para soltar un cansado sopló.
"Las anomalías temporales generalmente son provocadas por accidentes cósmicos, errores en el frágil sistema de las cosas, y por norma son situaciones simples." Comenzó a contar el chico al sentirse acorralado, además de que confiaba por lo visto de la vida de Nanaya, que ella no usaría este tipo de información para algo inconcebible. "Pero cómo viste hoy, pueden ser excesivamente específicas... esto me ha hecho sospechar junto a la Kaioshin, que algún ser desea interferir con esta línea temporal..."
Dijo al final, al poner el pergamino en su lugar una vez más. Nanaya por su parte, escuchó esto tanto con serenidad como con cierto temor palpable.
"Por el momento resta esperar como dijo la diosa... esperar..." Murmuró el muchacho antes de sacudir la cabeza y volver una vez más su atención a la Sayayin igual de consternada. "En fin, debes estar cansada, permíteme guiarte hasta el hospedaje de los patrulleros."
Esto último dio un ligero alivio a Nanaya.
"Eso estaría muy bien..."
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No pasó mucho antes de que los dos llegaran al edificio de apartamentos donde Nanaya se quedaría. El lugar en si era enorme, constando de dos grandes edificios rectos con techos ovalados, ambos flotaban en medio de la intensidad de la dimensión estática, con la puerta translúcida justo enfrente para mayor comodidad. En los alrededores aún había más islas, cada una más colosal que la anterior.
Nanaya se quedó viendo la enorme estructura, con una expresión en blanco en el rostro.
"No es lo más glamoroso del mundo." Murmuró Trunks tímidamente.
"Ahh, eso no es un problema. Esto... está bien. Me servirá bien." Le dijo Nanaya; nunca fue del tipo de persona que le daba mucha importancia a la superficialidad o los bienes materiales. Aun así, no pudo refutar que el edificio de apartamentos no era la vista más estéticamente agradable del mundo... qué más daba, si en varios sectores durmió entre mugre y sangre.
Siguió al muchacho a través de la puerta, y para su alivio, el interior era más estético que el exterior; notando que había un muro lleno de aparatos electrónicos muy avanzados junto a la entrada. También había un elevador al lado de las escaleras, cosa en la que ella no veía utilidad, pues seguramente la mayoría de los patrulleros podían volar, no obstante Trunks corroboró que todos lo usaban porque servía para quitar algo de estrés y facilitaba en ciertas circunstancias.
"Estarás en la habitación 7G." Dijo Trunks, presionando el botón para el séptimo piso. "Tus cosas ya están preparadas, así que no tendrás que preocuparte por nada de eso... ten una agradable noche..." Con eso dicho y un pulgar arriba, el muchacho desapareció en un flash de velocidad que hizo parpadear a la Sayayin por varios segundos.
"..." Con un suspiro, se puso a escuchar el ruido del ascensor mientras la llevaba más y más alto. Un pitido le indicó que había llegado a su destino, así que salió y se encontró enfrente de una puerta.
El corazón de la Saiyajin mala sangre empezó a latir con anticipación mientras abría la puerta; Respirando profundo, ingreso en su nuevo 'hogar', y se encontró de pie sobre unas tablas de madera en un pequeño corredor con otros tres puntos de salida.
Entro por la puerta de la derecha, encontrando un baño modesto con un inodoro, ducha, lavamanos y lavadora, todo lo necesario. Dejando el baño, entró en la puerta de la derecha, que llevaba un cuarto bastante grande que funcionaba como cocina, sala y comedor todo en uno.
En la pared de la izquierda, no muy lejos de la puerta había una pequeña mesa para comer con tres sillas a su alrededor. Un poco más lejos, en la esquina más a la izquierda de la habitación, había un estante sobre el cual había una televisión de tamaño decente y un teléfono algo primitivo. Directamente en el lado opuesto de la pared, se encontró un sofá y un sillón pasados de moda. La parte inferior derecha del cuarto tenía una pequeña cocina que contenía una estufa, microondas, fregadero, refrigerador y mesa de trabajo.
La puerta en el lado opuesto de la ventana llevaba hacia el balcón, y Nanaya pudo ver que no se equivocó en sus suposiciones sobre su tamaño. Luego entró a la cocina y abrió el refrigerador, complacida de ver que había una buena cantidad de comida ahí dentro. Desafortunadamente, pudo ver con un solo vistazo que no había suficiente para satisfacer su apetito de Saiyajin, lo que significaba que tendría que salir de compras a la isla de comercios y cambios de la que le habló Trunks en el camino.
Aún no sabía cuánto valía la cantidad proporcionada por la deidad...
En resumen, la habitación servía bien para su propósito, y con eso en mente, Nanaya soltó un suspiro cansado antes de tomar una silla de madera tallada y sentarse en el balcón, contemplando el exterior estrellado que pintaba prácticamente desde arriba hacia abajo por donde mirara pues no había suelo más allá de las islas.
Con unos ojos cansados, la mujer se quitó en el proceso su protector bucal antes de ponerlo en la barra del balcón y se limitará a admirar el vacío del exterior pese a las grandes luces que iluminaban las islas.
Aunque estaba satisfecha con el lugar, se sentía... vacía, como si le faltara algo, y no estaba segura de qué o por qué. Frunció el señor, con una extraña sensación en el pecho, y rápido cubrió su rostro exasperada...
Así que esto era su nueva... ¿vida?...
Continuará...
