Capitulo dos

Los planes cambian..

Después de esa noche de tormenta, todas las noches Syaoran le hacía el amor a Sakura en sus sueños, comenzaba a odiar dormir, intentaba durante el día evitarla pero era difícil que eso pasara pues siempre se cruzaba aunque sea por un segundo en su camino, ¿por qué si cuando él llegó rara vez coincidían? ahora parecía que la vida quería volverlo loco.

- deberías salir con alguien - dijo Yamasaki divertido - sabes, yo sabía que esto pasaría, era inevitable, la chica es hermosa, viven solos, duermen bajo el mismo techo, comparten el baño

- lo sé - maldijo Syaoran - quizá tengas razón, desde que comenzamos a entrenar para el torneo no eh estado con nadie - murmuró Li - pero no es solo calentura - dijo después de un rato - me estoy enamorando.

Camino a casa Syaoran había tomado una decisión, irse de ahí, no comprometería mas a su cuñada con esos sueños asquerosos que tenía, el se había dado cuenta de la clase de mujer que era ella, recta, firme y amaba a su hermano.

- Sakura - susurró - ¿podemos hablar?

Ella lo miró extrañada, había estado actuando raro las últimas dos semanas

- Me iré a vivir con mi amigo Yamasaki, sabes que mi relación con mi hermano no es buena y supongo que no tarda en venir a verte, aun no sé por qué mi madre insistió en esto pero es mejor que me vaya - Syaoran mentía, y ella podía oler las mentiras

- claro que no te irás - dijo escandalizada - ¿eh hecho algo malo?

- tan solo me enamore de tì - pensó Syaoran - No Sakura, de verdad prefiero darles su espacio

- tonterías, además si estás aquí es porque tu mamá así lo dispuso, no puedes irte así nada más, si algo te pasa será mi responsabilidad

- oye no soy un niño

- ya sé que no lo eres, solo no actúes como uno

- realmente lo sabes Sakura? - dijo poniéndose de pie caminando hacia ella - ¿Realmente notas que no soy un niño? - sus palabras y su mirada la habían puesto sumamente nerviosa, Sakura titubeo sin moverse

- Claro que lo sé, es decir, se nota que eres un joven muy responsable Syaoran, Tomoeda es muy tranquilo yo se que estarás bien,

- No me refería a eso - murmuró sonrojado

- ¿Cómo? - La mirada extrañada de Sakura solo significaban dos cosas, la primera era que realmente no se daba cuenta de lo que estaba pasando, la segunda era que simplemente lo ignoraba aun cuando en el fondo presentía a donde iba todo el asunto.

La situación era entendible, Sakura en su adolescencia fue muy popular con los jóvenes pero tenía desde pequeña sus metas muy bien trazadas, lo principal era tener un matrimonio lleno de amor como el de sus padres, la segunda, su carrera, había dedicado todo su tiempo a la escuela, al estudio, a viajar y disfrutar con sus amigas, en aquel entonces los pocos novios que llegó a tener en su adolescencia no fueron más que novios por mensajes de texto y manita "sudada", en pocas palabras era una romántica que quería entregarlo todo a su persona especial, todo su mundo, sus sentimientos y obviamente su cuerpo.

- olvídalo Sakura - el joven recargó su frente en la pared, quizá todo este asunto estaba en su loca cabeza, Sakura, preocupada se acercó tomando su mano con dulzura

- dime que sucede, yo puedo ayudarte - ambos se miraron, la tensión era demasiada y aunque Syaoran estaba seguro que solo él podía sentirla, la realidad era otra, pues el corazón de Sakura extrañamente convulsionaba al sentir su cercanía - hablare con Eriol ¿si?

- No, tienes razón. Lo que menos quiero es darle problemas a mi madre, la beca no cubre todo y los gastos serían muy fuertes, eh intentado trabajar pero de verdad amo lo que hago, quiero dedicarme de lleno a los deportes, me falta tan poquito.

- eres muy bueno - aun estaban tomados de la mano, por inercia él comenzó a acariciarla con su dedo pulgar - te parece si vamos al cine? - dijo ella de repente - quizá estar aquí encerrado estos días y con tanta actividad física, lo que necesitas es distraerte - el asintió, ahuyentaría eso que sentía en el estomago al tenerla cerca, su cordura siempre fue más fuerte que todo.

- solo no quiero abusar de tu confianza Sakura, te agradezco por todo, quizá mi madre tenía la idea equivocada de que Eriol estaba ya de planta aquí

- ¿cómo? tu mamá sabe que por su trabajo Eriol viaja mucho - Syaoran se mantuvo en silencio, la verdad era que no, Ieran Li tenía la idea de que su hijo mayor ya había sentado cabeza y fue por eso que a principios de año le había dado algunos derechos para "solventar" gastos de familia. Sin embargo, Eriol quien creía conocer a su hermano el huraño no se imaginó que la relación con su novia se convertiría tan cercana en tan poco tiempo y juraba que Syaoran no compartía información a desconocidos o más bien, a nadie, y no se equivocaba, así era, sin embargo, las cosas entre ambos castaños se dio tan espontanea que el mismo Syaoran estaba sorprendido por la confianza que esa mujer le había generado.

- si claro, pero me refiero a que creía que estaría estos meses - aun cuando la respuesta fue rápida Sakura no lo creyó y después de muchos años otro botoncito de alarma se había activado, le gustaba confiar en Eriol, lo amaba demasiado, al principio dudo que él la esperaría sexualmente hablando pero el no se opuso y compartió la idea fascinado al saber, según él, que después de casados seria suya totalmente y para siempre. Y aunque Tomoyo había bufado sobre la castidad del joven, ella nunca dudó de él, hasta ahora.

Camino a la plaza Sakura seguía pensativa, ni siquiera tuvo ganas de cambiarse, la idea de Eriol ocultándole cosas le daba mil vueltas en la cabeza.

te tengo una sorpresa - leyó en el mensaje de texto, la nube que se había formado en su cerebro se dispersó, a cambio, se dibujo una sonrisa en su rostro que no pasó desapercibida para el chino.

La película de terror en la cartelera era definitivamente descartada por Sakura, sin embargo, no había ninguna otra función, por lo que aceptó intentando ocultar su nerviosismo, repitiéndose una y otra vez lo adulta que era.

- ¿segura? si quieres podemos dejar el cine para después, un día que haya más funciones - ella negó decidida a entrar, mejor ver una peli de terror a una romántica ¿cierto?

Después de treinta minutos de función mas mil brincos y gritos ahogados por parte de Sakura, la tensión entre ellos se había esfumado, Syaoran sonreía sumamente divertido mientras ella tapaba su rostro con la manga de su suéter, todo iba muy bien, hasta que por inercia en una escena muy "terrorífica" ella se abrazó a él chillando horrorizada.

- te dije que podemos irnos en cualquier momento - Syaoran miró fijamente su rostro entre escondido en su brazo, ella negó. La dulzura de Sakura y su perfume inundó todo su pecho, como todo un caballero la abrazó - es solo una película, mejor vámonos - Sakura asintió y ambos salieron de la sala, aun con el brazo de Syaoran rodeando sus hombros.

- ¡Sakura! - ya fuera del cine, la voz chillona de la señorita Chiharu los alcanzó - supongo que eres el pequeño Li - la sonrisa amplia de su amiga le había molestado hasta que reparó en el por qué y es que él aun la abrazaba

- el es Li Syaoran - dijo avergonzada zafándose del brazo de su cuñado - no pudimos soportar la película es muy fuerte - Aunque había intentado cambiar de tema sabía que no podría zafarse de eso - Chiharu aprovechando tu presencia, me acompañas al tocador?

Ya adentro del baño de damas ambas mujeres comenzaron la charla obligatoria, que era lo que estaba pasando, como y porque? - No es lo que piensas

- yo no dije nada - sonrió - pero mira, estas roja como un tomate, relájate, ambos vinieron al cine, el es nuevo en el pueblo, no tiene nada de malo

Pero si lo tenía, Sakura podía sentir ese aroma masculino colarse por todo su cuerpo hasta llegar a su corazón. Asintió como si al darle la razón a Chiharu del por qué de las cosas, todo se solucionara, las amigas se despidieron, vió a lo lejos la silueta de Syaoran quien le daba la espalda, también se dio cuenta de varios grupos de jóvenes mujeres que cuchicheaban al mirarlo, el era guapo, mucho, pero tenía algo más que llamaba mucho la atención.

Ya juntos, emprendieron caminata hacia la casa, comenzaba a chispear y con ello ambos sacaron platica de la nada, Sakura no sabía porque pero sentía algo electrizante en el pecho.

Syaoran la empujaba, ella también, a lo lejos, ante los ojos de los demás se veían como una bonita pareja enamorada, había confianza entre ellos, risas, Sakura se sentía como de diecinueve otra vez.

- nunca había conocido a alguien tan miedosa - bromeó Syaoran mientras la ayudaba con su bolso para que ella pudiera abrir la puerta. Tenía que admitir que se sentía muy feliz, ambos entraron a la casa encontrándose con la luz prendida y un hombre furioso sentado en una silla al final del pasillo.

- ¡Eriol! - Sakura estaba más que sorprendida, ignorando que ante los ojos de su novio la escena de ellos entrando mojados y entre risas le había molestado muchísimo. Eriol nunca se había mostrado celoso con Sakura, siempre actuaba ante ella como un caballero y era de esperarse, sabía que Sakura lo amaba con locura y que en aquel lugar tan pequeño no tenía competencia, hasta hoy, cuando su mirada se cruzó con la de su hermano, Syaoran se veía diferente. Se levantó de la silla recibiendo en brazos a Sakura sin dejar de mirar a su hermano, para entonces Syaoran decidió entrar a la cocina, lo que acababa de ver le había dejado el corazón destrozado. ¿Porqué no fue firme con su decisión de alejarse de ella? pudo sentir la mirada de desprecio de su hermano y estaba en todo su derecho, el también hubiera hecho lo mismo.

La pareja subió a la alcoba, Eriol la llevaba en brazos llenándola de besos, dejó caer en la cama a Sakura con cuidado sin borrar esa falsa sonrisa de sus labios, estaba celoso, molesto, furioso pero no quería que ella se asustara, fingió cerrar la puerta, tenía mucho tiempo de que no veía a su hermano y ya no era aquel enano flaco y desabrido escuincle, aquella confianza no le había gustado para nada y como el don Juan que era podía oler de lejos cuando algo andaba mal, sabía que Syaoran tenía que pasar frente a la alcoba de su novia y le haría ver que ella era suya, lo mas suyo que podía tener en la tierra.

- tranquilo amor, no estamos solos - susurró Sakura mientras veía a su novio convertirse en pulpo

- dime porque tenemos que esperar - hizo un puchero mientras dejaba caer su peso sobre ella - te eh extrañado como loco mi flor, tengo muchos asuntos pendientes pero no podía esperar más, quería sorprenderte con una cena en aquel restaurante pero no contestabas las llamadas, me preocupe muchísimo

- discúlpame mi amor, estábamos en el cine y...

- en el cine? - reparó con notable molestia - ¿En el cine Sakura?

- bueno, lo que pasa es que - Eriol se puso de pie como un resorte - era una película de terror y...

- de terror? - la miró extrañado - odias las películas de terror, ¿qué demonios está pasando Sakura? - la acorraló de nuevo entre sus brazos ejerciendo una presión ya no placentera - ¿me explicas?

- Eriol es tu hermano

- puede ser el mismo papa, no me gusta, detesto la idea de que mi novia vaya con otro hombre al cine, ¿qué pretendes Sakura? ¿que se burlen de mi?

- no amor, claro que no, yo solo - Sakura estaba asustada, jamás había pasado algo así entre ellos en esos casi tres años de novios, más bien, jamás había vivido una escena de celos en su corta vida romántica - yo nunca te fallaría mi amor, solo quise ser amable

- ese es el problema Sakura, eres demasiado amable - suspiró escondiendo su rostro en el cuello - te necesito tanto, perdóname mi amor, no sé qué me pasa, la sola idea de... bueno, no puedo ni decirlo

- ¡y ni lo pienses! yo nunca te fallaría yo te amo - Sakura se colgó de su cuello besándolo con mucha pasión, eso amaba Eriol, lo enloquecía mas que coger con un buen culo o una cara bonita, Sakura era tan sumisa, tan de él que sabía que el día en que ella fuera suya carnalmente lo sería para siempre. Sus manos bajaron a sus hermosas piernas, las apretaba con muchas ansias, aun cuando no había penetración los juegos sexuales entre ellos eran tan intensos, había roses tan fuertes que le había provocado varios orgasmos a la castaña

- déjame probarte - ordenó

- es que no me eh bañado

- Sakura... - gruñó, ella, ajena a la puerta entre abierta bajó sus pantaletas, las sesiones de laser diodo habían dado frutos al fin, sorprendido Eriol la miro excitado - que hermosa estas mi vida, siento que un día no podre contenerme, restregó su rostro en los labios rosados oliendo ese aroma tan dulce de Sakura, era virgen, era su tesoro, y lo saboreaba como nunca. Sakura lo dejaba tocar sus senos, morder sus nalgas y más de una vez estuvieron a punto de hacerlo, pero luego ella se negaba, las palabras de su abuela sobre entregarse a un solo hombre retumbaban en su mente, sentirse usada y botada no era algo que quisiera sentir, sin embargo la tentación era demasiada.

Syaoran por su parte prefirió salirse de ahí, caminó por todo Tomoeda como un perro sin dueño, desesperado, furioso, celoso, enojado, sentía que mil demonios se apoderaban de él, como era posible que Eriol, un patán sin oficio tuviera a su lado a una mujer tan dulce como ella.

Aun cuando no convivía con él, lo conocía perfectamente, sabía de lo que podía ser capaz, era un mentiroso, estafador patán y el ya estaba arto de dejarle pasar muchas, ya no era un niño, se había convertido en hombre, su madre confiaba en él, se lo había dicho, había secretos entre ellos y una promesa que ahora dudaba si podía cumplir. La firma de la familia ya no existía, su madre la había vendido en cuanto su hijo mayor le falló y al saber que él no tenía en sus planes sacarla a flote vendió todo, ya estaba testificado ante un notario, los bienes repartidos, esto Eriol no lo sabía.

No había lazos entre ellos, ni un amor de hermanos, quizá la idea de luchar por el amor de Sakura no era tan descabellada después de todo.

- ¡Voy a casarme! - chilló Sakura entre sus cuatro amigas - adelantaremos la boda

Al día siguiente de la inesperada visita de su prometido, Sakura citó a sus amigas en un pequeño cafe cerca del colegio, el anillo ya lo tenía, los planes también y ahora ya tenía una fecha. Eriol lo había meditado, casarse sería algo provechoso para él, sabía que su madre lo respetaría un poco y cuando conociera a su hermosa Sakura se daría cuenta que podía confiar en él, sospechaba que la estadía de su hermano tenía otro fin.

Además, Sakura estaba fielmente enamorada, el podía seguir viajando, no tendría que invertir en una casa pues tendría donde llegar y que ella le diera hijos le agradaba muchísimo, era suya y tenía que firmarlo a la voz de ya.

- ¿por qué el cambio tan repentino? - Tomoyo miró sorprendida a su amiga, aun cuando intentó disimularlo, las demás lo habían notado, excepto Sakura - es decir, me da gusto amiga pero es tan poco tiempo

- será una boda sencilla, quiero que sea una reunión tan pequeña y familiar, saben que lo material para mí es irrelevante, me siento muy feliz

- ¿Estás segura? es un día único para ti, tu novio es un tacaño

Chiharu miró pensativa a la morena, ahora que lo pensaba bien, ella siempre tenía un comentario negativo para la relación de Sakura - sabes Tomoyo, siempre pareces molesta cuando de algun plan de Sakura se trata, aunque mas que molestia parece envidia

Tomoyo giró los ojos - no digas tonterías - Sakura no entendía nada, pero estaba tan feliz que no reparo ante sus cuchicheos - felicidades amiga, sabes, me da gusto por tí, espero que seas muy feliz

- mejor comencemos a planear esa boda - Naoko intento bajar la tensión en el ambiente, Sakura brincó de felicidad