La estación de trenes de Leiden nunca duerme. La gente y los cargamentos van y vienen a través de sus puertas y pasillos. Exactamente lo que se espera de un vivaz centro de comercio. Un tren expreso hace su parada en la estación, montones de gente descienden de los vagones de pasajeros, mientras los trabajadores de la estación descargan los vagones de cargamento a una velocidad trepidante. La gente camina frenéticamente a los pasillos que conectan con todas las líneas de la estación.

Entre la multitud que camina por los pasillos, un muchacho de ojos café, cabello negro y corto con flecos está parado a la mitad del pasillo mientras la multitud lo esquiva. El muchacho porta una camisa color verde olivo, pantalones café con tirantes y botas café.

El muchacho sigue la multitud con los ojos, tratando de averiguar dónde está parado. Está nervioso y mantiene sus brazos cruzados contra el pecho y frota su mano derecha contra su brazo izquierdo mientras voltea a todos lados buscando algún letrero que lo oriente.

El muchacho encuentra un letrero que dice Entrada Principal y camina con paso vivaz en la dirección a donde la flecha apunta. El muchacho abandona la estación de trenes y empieza a caminar por las calles de Leiden, las cuales son todavía más ruidosas y llenas de gente que la estación de trenes. El muchacho mira en todas direcciones tratando de encontrar cierto edificio, pero su búsqueda no rinde fruto y empieza a sentirse más desesperado que cuando dejó la estación de trenes.

– No puedo perder más tiempo, mi hermano cuenta conmigo.

– ¡Vamos! ¡Alguien ayúdeme!

El muchacho ve un agente de policía que está parado junto a la estación de tranvía, vigilando los alrededores en busca de actividades sospechosas. El muchacho se para frente a él, aclara su garganta y le habla.

"Disculpe, señor. ¿Dónde está CH Postal?"

"Toma el tranvía que lleva a North Hill, el conductor del tranvía anunciará cuando llegues a la estación de CH Postal." El policía contesta al muchacho mientras señala a la parada de tranvías.

"¡Gracias, señor!", el muchacho contesta mientras corre hacia la estación del tranvía. El muchacho casi cae al suelo tras tropezar con una grieta en el camino.

El muchacho aborda el tranvía a North Hill. Esa ruta no va derecho, va colina arriba hacia el Este, hasta hacer una vuelta en U y luego se dirige hacia el Oeste. El muchacho se desespera cada vez más y desea que el tranvía fuera más rápido.

El conductor del tranvía grita. "¡Siguiente parada, CH Postal!". El tranvía se detiene en la estación. El muchacho salta fuera del carro y mira a su alrededor. Un letrero apunta a donde está CH Postal, el muchacho corre colina arriba hacia un edificio de ladrillos rojos en el tope de la colina. El muchacho siente que el reloj está corriendo y no hay tiempo que perder.

– ¡Vamos! ¡No podría ser más difícil!

El muchacho se detiene en la entrada de CH Postal e inhala y exhala ruidosamente mientras recupera el aliento. Gente con cartas y paquetes entra y sale por las puertas del edificio. El muchacho entra con paso nervioso y se dirige a la muchacha que está en la recepción.

"Disculpe, señorita…"

"¿Cómo puedo ayudarte?", la recepcionista contesta con una sonrisa.

"¿Do… Dónde puedo pedir los servicios de una Auto-Memories Doll?"

"Detrás de esa puerta está la oficina de las Auto-Memories Doll.", la recepcionista señala una puerta en el segundo piso.

"¡Gracias, señorita!", el muchacho responde mientras corre hacia las escaleras.

Al entrar el muchacho en la oficina, ve una hermosa mujer con características tan prístinas que casi la confunden con una muñeca viviente: piel blanca como la porcelana, cabello rubio dorado, ojos color zafiro y una sonrisa ligera. Su cara parece estar inmóvil, excepto por el parpadeo ocasional.

– ¡Ella es la Auto-Memories Doll de la que me habló mi hermano!

El muchacho se acerca al cubículo donde la chica con pinta de muñeca viviente está sentada.

"Buenos días, necesito los servicios de una Auto-Memories Doll..."

"Me llamo Franz Blumental. Vengo de la ciudad de Machtig. Vine a pedir sus servicios a nombre de mi hermano, quien está en el hospital en condición crítica.", el muchacho se presenta con un tono serio y desesperado.

Cuando ella termina de oirlo, se pone de pie revelando su atuendo completo: una chaqueta color azul prusiano adornado con un broche esmeralda, guantes de piel en ambas manos, un vestido blanco y botas color café achocolatado. La muchacha saluda educadamente, con una reverencia alzando ligeramente la falda. La cara de la chica permanece inexpresiva mientras recita el saludo que le hace a todos sus clientes.

"Es un gusto conocerle. Si el cliente lo requiere, iré a donde sea necesario. Auto-Memories Doll, Violet Evergarden, a sus órdenes.". El vestido de Violet fluye con elegancia mientras hace la reverencia que acompaña a su saludo.

– ¡Dios mío, es hermosa! – El muchacho piensa en su asombro.

"¿Está consciente que mis servicios como Auto-Memories Doll cuestan más cuando hay que viajar fuera?"

"El dinero no es problema, puede hablar con mi padre acerca de su pago.", el muchacho ruega a Violet. "Necesito que venga conmigo y vea a mi hermano, por favor."

Violet escucha la solicitud con atención y asienta solemnemente con la cabeza. Ella entiende la gravedad de la situación y está más que dispuesta a ayudar. "Entendido, lo voy a acompañar para reunirme con su hermano. Antes de partir, debo notificar al Presidente sobre nuestro viaje."

Violet se levanta de su cubículo y sale de la oficina de las Auto-Memories Dolls. Franz camina hacia afuera y sigue a Violet.

La oficina de Claudia Hodgins, el Presidente de CH Postal, está en el siguiente piso. Violet y Franz llegan a las puertas de la oficina y ella toca a la puerta.

"¿Quién es?", un hombre contesta detrás de la puerta.

"¡Soy Violet Evergarden, Presidente Hodgins! Vengo con un cliente que pide un servicio fuera de la ciudad", Violet contesta en frente de la puerta.

"¡Adelante! ¡Pasen!", el hombre contesta a Violet, quien abre la puerta y se adentra en la oficina con Franz. Al fondo de la oficina, en un escritorio que encara hacia la puerta, el Presidente Hodgins espera sentado por sus visitantes.

El Presidente Hodgins es un hombre de mediana edad de cabello rojo desaliñado y una ligera barba sin rasurar que le enmarca el rostro. Lleva una camisa blanca por debajo de un chaleco de color verde oscuro.

El adulto suaviza su expresión al notar que el cliente de Violet está ansioso. "Violet, ¿quién es tu cliente?"

"Es Franz Blumenthal, viene de Machtig. Su hermano está en el hospital en condición crítica y requiere de mis servicios."

"Vamos a ver. Machtig… Machtig…", Hodgins balbucea mientras revisa sus notas, agendas y mapas. "Es un viaje de ocho horas. El total de la cuenta incluirá los boletos del tren y las comidas."

"¡El dinero no es problema!", grita Franz con desesperación. "¡Mi padre puede pagar la cuenta! ¡Pero necesito que Violet y yo partamos a la brevedad!", los ojos de Franz empiezan a llenarse de lágrimas.

"Está bien, es un asunto urgente. Le diré a las otras Auto-Memories Dolls que Violet saldrá de viaje por los siguientes dos días.", Hodgins accede a la petición de Franz. "Por cierto, el siguiente tren a Machtig sale a las 9:00 am."

"¡Gracias! ¡Muchas gracias!", Franz responde a Hodgins.

"Joven Franz, es hora de irnos." Violet le comenta a Franz y éste asiente con la cabeza.

Violet sigue al muchacho hacia afuera de la oficina postal. Ellos descienden la colina con paso ágil y toman el tranvía hacia la estación de trenes.

– Aguanta hermano… ¡Maldición! ¡¿No puede ir más rápido el tranvía?! – Franz piensa mientras se mueve inquieto en su asiento.

El tranvía se detiene en la explanada de la estación de trenes. Franz salta del tranvía tan pronto se detiene.

"¡Violet, date prisa!", grita Franz.

Violet camina con toda la calma del mundo, mientras carga con su maleta en su mano izquierda.

"Joven Franz, no hay necesidad de apresurarse. El siguiente tren a Machtig aún no llega.", Violet contesta mientras se acerca a Franz.

Violet y Franz compran boletos a Machtig en vagón de segunda clase, porque es lo que Franz puede comprar con su dinero. Para Franz, cada minuto que pasa es eterno; Violet está parada en el andén sin moverse, como si fuera un maniquí. Franz la observa y se pregunta si realmente es una persona y no un autómata.

Montones de pasajeros descienden del tren que acaba de detenerse en la estación. Franz quiere entrar en el tren, pero Violet le pone una mano en el hombro para detenerlo.

Los pasajeros han bajado del tren. Violet y Franz abordan un vagón de segunda clase, donde toman asiento en una banca. Violet ajusta su vestido al sentarse. Franz se está retorciendo en su asiento y su cara refleja mucha preocupación.

– ¡Vamos! ¡Vamos!

El tren empieza a moverse y el vapor de la máquina pasa enfrente de la ventana, tapando un poco la vista por las ventanas. En cuanto el tren toma velocidad de crucero, Violet ve el paisaje por la ventana, disfrutando el cambio de panorama de ciudad a bosques y montañas, antes de voltear y sonreir a Franz.

"Por favor, siéntase en confianza de hablarme sobre su hermano mientras viajamos. Me gustaría saber más sobre él para que pueda escribir una carta que refleje mejor sus sentimientos."

"Mi hermano se llama Gilbert Blumenthal. Es un veterano de la Gran Guerra, donde perdió un ojo y un brazo. Después de la guerra, volvió a trabajar en la tienda de mi padre, hasta que un accidente lo mandó al hospital."

– ¡Gilbert! – Violet tiene un pequeño sobresalto.

A Violet, ese nombre le es muy familiar, porque así se llamaba el hombre a quien más apreció y perdió en el campo de batalla, Gilbert Bougainvillea. Todos le han dicho que Gilbert ha muerto, aunque su cadáver nunca se encontró, lo cual le ha dado a ella la esperanza de encontrarlo otra vez. Un veterano de la Gran Guerra llamado Gilbert es una combinación poco probable, pero los nombres no son únicos; Violet sabe que ese Gilbert no podría ser el hombre que está buscando.

Violet vuelve a la realidad y le pregunta a Franz. "¿Cuál fue el accidente que tuvo tu hermano?"

"Mi hermano estaba descargando cajas de un camión, cuando uno de los trabajadores de la tienda se tropezó y golpeó el pecho de mi hermano con una caja que estaba cargando. Al día siguiente, mi hermano se estaba quejando de dolor de pecho y tenía problemas para respirar. Mi padre lo llevó al doctor para revisarlo. El diagnóstico no fue bueno: una pieza de metralla se movió cerca de su corazón y no podía ser sacado sin arriesgar su vida en la mesa de operaciones…", los ojos de Franz empiezan a llenarse de lágrimas y voltea hacia el suelo para no ver a Violet.

"Es difícil tener a un ser querido que está a punto de morir. Me aseguraré que sus últimas palabras y sentimientos queden plasmados en una carta."

El tren llega a la estación de Machtig. El lugar está abarrotado, gente y cargamento va y viene de los vagones. Franz voltea hacia un reloj que cuelga del techo de la estación. Son las 5:02 p.m.

– ¡Maldición! ¡¿Por qué los trenes no pueden ir más rápido?!

Violet y Franz salen de la estación. Por las calles de Machtig circulan automóviles y carruajes a toda velocidad, en ambos sentidos, y toda clase de gente camina por las aceras.

Violet busca a alguien que pueda llevarlos al hospital, así que regresa a la estación y pregunta a un conserje que está limpiando una lámpara. "Disculpe señor, ¿dónde puedo pedir un taxi?".

Un conserje viejo y con barba desaliñada voltea hacia Violet y le contesta. "Señorita, ¿ve esa puerta con una lámpara amarilla?", el conserje señala a una puerta en la acera frente a la estación, Violet mira hacia esa puerta y asiente con la cabeza. "Ésa es la base de los taxis", el conserje complementa. "Muchas gracias, señor.", Violet contesta antes de dirigirse al otro lado de la calle.

Un taxi se detiene frente al hospital. Violet y Franz descienden del vehículo y atraviesan la puerta a paso veloz. Los pasos de Violet y Franz hacen eco por el pasillo, hasta que llegan a la habitación donde está Gilbert Blumenthal y ven a un hombre adulto salir por la puerta.

El hombre adulto tiene complexión robusta, ojos café, cabello negro y ondulado con algunas canas. Su cara está enmarcada por unas largas patillas que llegan hasta su mandíbula, la piel tiene algunas arrugas y su labio superior está cubierto por un bigote negro con alguna canas. El hombre viste una camisa de lino, pantalones negros con tirantes y botas café.

"¡Papá! ¡Papá! ¡Traje a la Auto-Memories Doll que Gilbert me pidió", Franz se dirige al señor de cabello negro y canoso.

"¡Franz! ¡Bien hecho, hijo!", el señor saluda a Franz y lo abraza.

Violet presta atención a la escena entre padre e hijo y espera a que terminen de saludarse.

"Buenas tardes, Violet Evergarden a sus órdenes", Violet saluda al señor con una reverencia.

El señor se acerca a Violet y empieza a hablar con ella. "Buenas tardes, señorita. Soy Will Blumenthal, el padre de Gilbert.", el señor trata de sonreir mientras la saluda, pero la tristeza pesa demasiado en él. "Mi hijo podría morir pronto y quiere hacer una carta de despedida", el señor se pone más triste y voltea hacia abajo.

"Lo entiendo, señor Blumenthal. Hablaremos del pago de mis servicios cuando termine de hacer la carta de su hijo."

Violet inhala profundamente y reúne coraje antes de tocar a la puerta del cuarto de Gilbert. No es la primera vez que Violet hace la carta de una persona moribunda, pero cada cliente es único y no hay preparación para todas las situaciones donde se platica con alguien que está al borde de la muerte.

Violet toca a la puerta y pregunta al paciente. "Disculpe, ¿puedo pasar?"

"Sí", la débil voz de un hombre suena desde el interior del cuarto.

Violet abre la pueta y entra al cuarto. Tan pronto como ella dirige la mirada hacia la cama de su cliente, el paciente que está sentado en la cama deja pasmada a Violet.

Gilbert Bougainvillea, el antiguo Mayor de Violet, esta ahí, frente a ella. Él porta una camisa blanca y un pantalón blanco. En su cuerpo están las secuelas de la batalla de Intensse: hay un parche ocular donde debía estar su ojo derecho y una prótesis de madera sustituye su brazo derecho. Su cara tiene una expresión de dolor y cansancio y jadea mientras está tendido en la cama.

Violet deja caer su maleta, la cual hace un sonido seco y apagado al golpear con el piso.

– ¡Mayor!

Violet abre más los ojos, porque no puede creer lo que está viendo. En su corazón se forma un torbellino de emociones y sensaciones contrastantes: amor, alegría, confusión y furia. Ella apenas puede contener sus emociones al verlo otra vez, pero también está confundida porque no sabe porqué la ignoró por tanto tiempo tras el final de la guerra. Ella está enojada consigo misma por no haber sido capaz de encontrarlo antes.

Da un paso adelante y titubea antes de hablar.

– Mayor…

"¿Mayor…?", Violet se dirige a Gilbert con voz titubeante, sus emociones no le dejan hablar con fluidez.

Violet se acerca con pasos pausados, no puede creer a quién está viendo sobre la cama. Al llegar a la cama, ella extiende sus brazos para que Gilbert pueda tomarlo con su brazo izquierdo y se pueda sentar sobre la cama. Cuando Violet jala a Gilbert, ella lo siente un poco más ligero que cuando trató de arrastrarlo en Intensse.. o tal vez ella se volvió más fuerte.

"Mayor… Ese título murió conmigo en Intensse…", Gilbert contesta fríamente.

Al mirar a Gilbert, los ojos de Violet se llenan de lágrimas y se siente más cerca de él para tocar su rostro.

"Mayor… ¡Estás vivo! ¡Tenía fe que seguías vivo!", Violet mira a Gilbert, el rostro de ella refleja alegría y tristeza. Violet no sabe cómo procesar todas las emociones que experimenta. "¿Por qué estás aquí? ¿Por qué no volviste a Leiden?"

"Después de la guerra, quise romper con mi pasado, vivir una nueva vida, lejos de los Bougainvillea. Por eso me fui con los Blumenthal, quienes me acogieron como uno de sus hijos."

Violet trata de entender lo que dice Gilbert. En su confusión, voltea a ver su broche esmeralda y luego voltea hacia Gilbert.

– ¿Por qué no me buscaste? – Una idea surge en la mente de Violet.

"Mayor… ¿por qué…?", Violet no sabe qué decir, las palabras no salen fácilmente de su boca. "¿Por qué…?", Violet divaga sin quitar la mirada a Gilbert.

Violet siente un nudo en la garganta mientras trata de procesar el torbellino de emociones que se forma en su pecho. Ella no sabía hasta hace poco lo que es el amor y sigue siendo confuso para ella. Todo lo que ella sabe es que quiere estar cerca de Gilbert.

"¡¿Por qué no me buscaste?!", Violet pregunta con voz temblorosa.

Gilbert voltea hacia un lado y contesta, "Yo quería rehacer mi vida antes de traerte a ella."

La cara de Violet se retuerce del dolor que le causa es respuesta. "Pero… Mayor… Me hubieras mandado una carta, para…"

"¿Por qué me llamas Mayor?", Gilbert vuelve a preguntar fríamente.

Violet siente que se le va la sangre del rostro y voltea hacia abajo. "Porque así siempre me he dirijo a usted, Mayor", Violet encara a Gilbert y le responde honestamente.

"Mayor… Ese título murió en Intensse. Ya no soy un soldado. Ya no pertenezco a los Bougainvillea. Yo…"

Gilbert se dobla al sentir un dolor punzante en su pecho. Trata de llevar su brazo derecho a donde está su corazón, pero la mano de su prótesis termina sobre su clavícula. Gilbert da un gemido apagado.

Violet resuella de pánico y agarra a Gilbert por los hombros. "¡Mayor!", ella grita de pánico. "¿Qué pasa? ¿Qué hago? ¡Voy a ir por un médico!"

"No tiene caso… Violet", contesta Gilbert jadeando. "Una pieza de metralla… está perforando… mi corazón…¡Aggggh!"

Gilbert se dobla por el dolor en su pecho, puede sentir cómo el metal pica su corazón con cada latido. Violet se siente impotente y enojada a la vez. Ella aprieta ligeramente sus manos en los hombros de Gilbert, deseando que algo se pueda hacer para salvarlo. Pero se fuerza a sí misma para recuperar algo de compostura y enfocarse en darle alivio y consuelo en sus momentos finales.

"Como Auto-Memories Doll, es mi deber comunicar tus sentimientos en una carta, ¿Tienes un último mensaje que quieras decir?", Violet pregunta con voz suave y lágrimas en los ojos, mientras contempla la pérdida inevitable y definitiva de la persona que le dijo 'Te amo' en medio de un campo de batalla. "Me aseguraré de hacerlo llegar personalmente."

"Acércate… Violet…"

Gilbert saca fuerzas, abraza a Violet fuertemente contra su pecho y la besa en la boca. Violet siente un sobresalto en su corazón mientras mantiene sus labios pegados a los de Gilbert y lo abraza por los hombros. El calor y el aroma de Gilbert llenan los sentidos de Violet. Siente que su cabeza se nubla y su pulso de acelera. Su boca sabe extraño al sentir la saliva de Gilbert y y una sensación cálida recorre la piel de su vientre. Ella nunca había experimentado algo así antes, es estimulante y terrorífico a la vez.

Al separarse del beso, se quedan mirando fijamente a los ojos, Violet puede ver amor y afecto en el ojo esmeralda de Gilbert. Es entonces cuando ella se da cuenta lo que él quiso decir con 'Te amo'.

Gilbert vuelve a abrazar a Violet y ruega con lágrimas en el ojo, "Mamá… Dietfried… Violet… No quiero irme… ¡NO QUIERO IRME!"

Sintiendo su desesperación, Violet se aferra instintivamente con fuerza a Gilbert, rehusándose a dejarlo ir. En ese momento, ella se da cuenta que lo único que mantiene a Gilbert atado a este mundo es su amor por ella y la voluntad de decir su último deseo. El corazón de Violet duele de saber que él ya no estará con ella después de este día.

Un dolor fuerte y repentino hace que Gilbert doble la espalda, "Violet… tengo frío…", Gilbert susurra al oído de Violet.

"¡No, Mayor! ¡No diga eso!", Violet sacude la cabeza en negación, tratando de convencerse que aún puede haber un milagro. "Necesita ponerse mejor, sé que puede salir de esto.", las lágrimas corren por su rostro mientras lo agarra fuertemente, rehusándose a dejarlo ir. Violet quería que Gilbert estuviera con ella, que siguiera luchando por su vida. Todo a su alrededor se pone oscuro mientras Gilbert y Violet se aferran el uno al otro, perdidos en su propio mundo de amor y desesperación.

Los latidos del corazón de Gilbert son cada vez más débiles.

– ¡NO! ¡No, no, no, no!

"Ya no soy… tu Mayor… llámame… por… mi nombre… por favor…", Gilbert susurra a Violet mientras siente que la vida se le va.

"Pero… eso eres para mí… mi Mayor", Violet dice entre sollozos y la voz le tiembla. "Fuiste la primera persona que fue amable conmigo y me dio un nombre."

Gilbert sonríe débilmente, su ojo está lleno de amor y tristeza. "… recuerda mi nombre…", le susurra a ella. "… vive tu vida… sé feliz… sé… libre…"

Violet sacude violentamente la cabeza, mientras las lágrimas corren por su rostro, "¡NO! ¡No puedes dejarme!"

– ¡No me dejes, Gilbert!

"Te amo… Violet…", Gilbert cierra su ojo y su cuerpo se pone flácido en los brazos de Violet.

"Te amo, Gilbert", Violet besa sus por última vez.

Violet sigue abrazando a Gilbert. Nota que su corazón se pone cada vez más débil, como la flama de una vela que ha consumido toda su cera. Al escuchar que sus latidos va cada vez más despacio, Violet sabe que el final se acerca. Ella presiona su mejilla contra el pecho de él, escuchando cada precioso latido hasta que sólo el silencio queda en el pecho de Gilbert. Las lágrimas corren por la cara de Violet. Ella abraza con fuerza el cuerpo de Gilbert, penando por la pérdida de su mentor, amigo y amor.

Al sentir el peso muerto del cadáver de Gilbert, Violet solloza ruidosamente, le cuesta trabajo comprender que realmente se fue.

– Murió…

Violet besa delicadamente a Gilbert antes de acostarlo sobre la cama. Gilbert parece que está durmiendo plácidamente mientras ella le acaricia el cabello con la mano izquierda. Violet levanta el copete de Gilbert, revelando el parche que está sobre su ojo derecho.

Los amargos recuerdos de aquel disparo que le impactó en el ojo surgen otra vez y hacen que apriete los dientes y el puño derecho, además de dar un resuello corto mientras sigue lagrimeando. Violet respira profundamente y se pone de pie. Las piernas le tiemblan mientras se para de la cama.

"Gilbert", Violet susurra su nombre, la voz le tiembla por el dolor y la incredulidad. Las lágrimas corren por sus mejillas. El cuarto se siente vacío sin su presencia. Violet siente que una parte de ella murió con Gilbert.

Justo ahora, Violet siente en carne propia la pérdida y el corazón roto por primera vez. La guerra podrá haber acabado hace mucho tiempo, pero una nueva batalla comienza para ella: encontrar un propósito en un mundo sin Gilbert.

Violet se deja caer en sus rodillas y empieza a gemir, sobrepasada por la inmensa pérdida que está experimentando. Un grito desgarrador acompaña las lágrimas que corren por su rostro, liberando todas esas emociones que tenía acumuladas desde que vio a Gilbert al entrar en el cuarto.

Franz entra al cuarto y observa la desgarradora escena, el cuerpo de Gilbert yace inmóvil sobre la cama y Violet llora desconsoladamente al lado de la cama.

"¿Hermano…? ¡Hermano!"

Violet escucha la voz de Franz y lo encara con su rostro empapado en lágrimas. Ella trata de hablar, pero las palabras no quieren salir de su boca. Todo lo que puede hacer es sacudir la cabeza y mueve sus labios mientras trata de susurrar.

"Murió…"

Franz empieza a llorar y gemir, Violet siente un dolor en su pecho ante la reacción del niño. Ella trata de consolarlo, pero sus propias lágrimas la ciegan. Los dos no pueden creer que Gilbert se ha ido. Violet recuerda con dolor su pasado con Gilbert: el entrenamiento , las batallas, los momentos en que él la trató como una persona y no como un arma, la ocasión en que ella escogió su broche esmeralda y le dijo a Gilbert que sus ojos eran tan bellos como ese accesorio. Las lágrimas corren por sus mejillas mientras trata de procesar la pérdida.

Violet mira a Franz con ojos anegados en lágrimas. Ella quiere darle palabras de consuelo, pero nada sale de su boca. Todo lo que ella puede hacer es abrazarlo fuertemente y dejar que el muchacho llore sobre su hombro.

Entre sollozos Franz dice, "Hermano… hermano…" Sus lágrimas mojan el hombro de la chaqueta azul de Violet. Es lo único que ella puede hacer para darle consuelo.

La puerta del cuarto se abre y entra Will. Los ojos del señor empiezan a llenarse de lágrimas al ver la escena que se desarrolla frente a él: Gilbert yace sin vida sobre la cama, Violet abraza a Franz mientras ambos sollozan.

Will se acerca a la cama. Con cada paso que da, la congoja por el fallecimiento de su hijo se vuelve más notoria y ya no puede ocultar sus sollozos. Will se detiene junto a la cama y da una elegía a su hijo.

"Gilbert, no eras ni mi carne ni mi sangre y te amé como a mi propio hijo. Me diste un propósito para seguir viviendo cuando los desastres golpearon a mi familia. Tenías el corazón de un niño, a pesar de ser hombre ya crecido. Eras un hombre muy respetuoso y cariñoso, un buen hijo y un buen hermano mayor para Franz. Fuiste mi acompañante en esas horas oscuras tras la muerte de mi esposa. Fuiste el mejor hijo que un padre podría tener."

Will se sienta en el lado de la cama, abraza el cuerpo sin vida de Gilbert y da rienda suelta a su llanto. Sus graves sollozos inundan el cuarto mientras las lágrimas que corren por la cara de Will mojan la mejilla de Gilbert.

"Gilbert…"

Tras unos minutos de llanto, Will acomoda el cuerpo de Gilbert en la cama y se levanta para abrazar a Violet y a Franz.

"Al fin podrá descansar…" Will susurra.

Will deja de abrazar a Franz y Violet.

"Violet…" Will se dirige a Violet.

"¿Sí señor?" Violet responde.

"Por favor, no me llame señor. Sólo llámeme Will."

"Entendido, Will"

"Voy a buscar a un doctor. Hay que empezar los arreglos para enterrar a Gilbert." Will mira hacia el suelo y suspira.

"Entiendo, Will. Estaré aquí si lo necesita."

"Violet, viajaste desde muy lejos, ¿quieres quedarte al funeral? El último deseo que me dijo Gilbert fue que lo enterraran en el lugar de la familia Blumenthal."

"Sería un honor. Vine hasta aquí porque él lo pidió, voy a estar aquí hasta que llegue a su sitio de descanso final."

"¿Y eso no interferirá con tu trabajo como Auto-Memories Doll?" Will expresa su preocupación por el trabajo de Violet.

"Will, yo puedo manejar mis tiempos. Para mí es importante asegurarme que Gilbert descanse en paz."

"Violet, Franz, salgamos de aquí." Will dirige su hijo y a la señorita hacia la puerta. "Hay que llamar al doctor."

Los tres dolientes salen del cuarto y se dirigen a la recepción en la entrada principal. El ambiente entre ellos es melancólico y doloroso, como una procesión fúnebre sin ataúd.

Al salir del bloque de habitaciones, Will se detiene en la puerta del puesto de la jefa de enfermeras y comenta que su hijo ha muerto. La jefa ordena a una enfermera que busque a un doctor para certificar la muerte de Gilbert y dar de baja su cuerpo. Mientras no se haga la necropsia, la causa preliminar de la muerte es una falla cardiaca.

"Nosotros le avisaremos cuando el cuerpo de su hijo haya sido dado de baja.", la jefa de enfermeras le dice a Will.

Will asiente con la cabeza, "De acuerdo." Will abraza a Franz para consolarlo mientras llora.

Violet se dirige a la jefa de enfermeras, "¿Tiene un teléfono? Necesito reportarme con mi jefe.".

La jefa de enfermeras señala una puerta al lado de su puesto, "Ahí es el cuarto del teléfono, ya le abro la puerta.". La jefa de enfermeras se levanta de su escritorio y toma una llave para liberar la cerradura

Dentro del cuarto de teléfono en el hospital, Violet toma asiento junto a una mesa con un teléfono. Ella toma el receptor y espera a que se abra la línea.

"Operadora, por favor comuníqueme con CH Postal, en la ciudad de Leiden."

Violet espera en silencio, mientras espera a que se conecten las líneas entre Machtig y Leiden. Violet siente que el nudo en su garganta se aprieta por cada segundo que pasa.

"CH Postal, ¿en qué puedo ayudarle?", Dahlia, la recepcionista de CH Postal, saluda por el micrófono.

"Hola, Señorita Dahlia. Soy Violet Evergarden. Necesito hablar con el Presidente Hodgins.", Violet contesta con voz monótona y triste.

"Violet, ¿estás bien?", Dahlia siente curiosidad por el estado de Violet.

"Por favor, sólo pon al Presidente Hodgins en la línea.", Violeta ruega con voz temblorosa a Dahlia.

"Entiendo, espera en la línea.", Dahlia le ordena a Violet.

La bocina del receptor hace clic y se calla por un momento. Violet espera en silencio, con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta. Su mano derecha juega con el cable del receptor del teléfono

Tras unos segundos que parecían eternos, el receptor vuelve a hacer clic y Violet habla al micrófono.

"¿Presidente Hodgins?"

"¡Ah, Violet! ¡Qué bueno que llamas! Tengo una solicitud para una carta de un oficial del gobierno. Trabajarás en ella en cuanto vuelvas a Leiden.", Hodgins da una actualización a Violet.

"Presidente Hodgins, no puedo tomar esa solicitud… ¡Encontré a Gilbert!", Violet contesta con voz entrecortada.

"¡Gilbert! ¡Encontraste a Gilbert!", Violet escucha un golpe sordo en el fondo. "¿Se encuentra bien?"

Los ojos de Violet se llenan de lágrimas y empieza a sollozar. Hodgins sólo escucha silencio en la línea.

"¿Violet? ¿Vio…?"

El silencio se rompe con un sollozo largo de Violet. "Gilbert… ha muerto…", Violet responde entre sollozos e hipos. Hodgins está pasmado ante semejante noticia sobre su mejor amigo y deja escapar un suspiro largo.

"Ya veo…" Hodgins contesta con voz calmada, a pesar de la emoción que lo abruma. "Voy a cancelar tu agenda por el resto de la semana. Necesitas tiempo para procesar la muerte de Gilbert. Esperame un momento, por favor."

Violet escucha un leve golpe sordo por el receptor. Ella se enjuga las lágrimas con la manga de su vestido y solloza mientras procesa las palabras de Hodgins.

– Hodgins era el mejor amigo del Mayor…

"Quiero despedirme de Gilbert. Tomaré el tren de las ocho de la noche, llegaré allá a las cuatro de la madrugada."

Sorprendida por la petición de su jefe, Violet titubea un poco antes de asentir lentamente. "De acuerdo, Presidente Hodgins, lo esperaré en la estación. Hasta luego."

Violet cuelga el receptor y sale del cuarto del teléfono. Ella se siente tensa e insegura por lo que espera de la reunión con su jefe.

Will ve a Violet y le pregunta, "Violet, ¿vendrás con nosotros al velorio de Gilbert?".

"Llegaré más tarde al velorio. Tengo que ir a la estación de trenes, un amigo que viene desde Leiden llegará ahí a las cuatro de la madrugada."

"¿Vas a esperar todo ese tiempo en la estación? ¿No prefieres quedarte en mi casa?", a Will le preocupa lo que le pueda pasar a Violet mientras está sola.

"No quiero ser una molestia… Necesito estar a solas", Violet voltea hacia el suelo y contesta entre sollozos.

"Te entiendo. Ésta es la dirección de la casa funeraria donde velaremos a Gilbert", Will entrega a Violet un papel con una dirección escrita a tinta.

"Gracias, Will", Violet asiente, toma el papel, hace una reverencia y empieza a caminar hacia la entrada del hospital.

Las calles del centro de la ciudad bullen de actividad nocturna, toda clase de gente camina por las aceras, algunos están entrando a restaurantes, cafés y bares. Obreros con ropas sucias y caras sudorosas entran a tabernas y mesones. Hombres con sobrios trajes y mujeres con vistosos vestidos se agolpan afuera del teatro. Automóviles y carruajes circulan por las calles adoquinadas llevando toda clase de pasajeros.

El entorno alegre de las calles de Machtig contrasta con la actitud de una doliente Violet que camina hacia estación del tren. Ella parece un fantasma caminando entre los vivos: con la mirada hacia el suelo y paso lento ella se abre paso entre la multitud.

En la estación del tren, Violet permanece de pie en el andén de los trenes que vienen desde Leiden. Está tan quieta que pareciera no estar viva, excepto por un parpadeo ocasional. Los pasajeros que bajan de los trenes la esquivan y le lanzan miradas de furia porque ella es un estorbo en su camino. Para Violet, los pasajeros que la esquivan o la rozan son como fantasmas. En la mente de Violet sólo hay dolor y tristeza.

– Gilbert… Quisiera estar con Gilbert…

Violet da un par de pasos al frente, hace una pausa y da otro par de pasos al frente. La idea de abandonar este mundo, dos pasos a la vez, tienta su mente.

– Quiero irme con Gilbert…

Los pensamientos fatalistas de Violet se cortan de repente cuando una fuerza la empuja hacia atrás y aterriza de nalgas en el suelo. Un hombre robusto que había salido con prisa chocó con Violet.

"Disculpe, señorita", el hombre robusto ofrece una mano a Violet para ayudarla a levantarse. Violet toma la mano del hombre robusto y se impulsa para levantarse.

"Muchas gracias", Violet responde mientras se sacude el polvo de la falda.

"Me alegro que esté bien", el hombre robusto contesta y se retira a paso vivo.

Violet se vuelve a poner de pie y mira hacia el suelo mientras los sollozos salen por su garganta y las lágrimas corren por su rostro.

– Gilbert… ¿Por qué…?

La Auto-Memories Doll de cabellos rubios, ojos color zafiro y piel como de porcelana ha perdido su porte y ahora parece un ser humano como los otros que salen por la estación.