Son las seis de la tarde en la ciudad de Leiden, hay un montón de actividad en CH Postal: clientes van y vienen a la recepción, ya sea llevando o recogiendo correspondencia; el personal postal separa las cartas de envíos foráneos de los envíos locales, estos últimos se ponen en las mochilas de los repartidores, antes de iniciar el último turno de entregas locales.
En el cuarto de comunicaciones de CH Postal, Dahlia, la operadora del conmutador, observa aburrida a un reloj de péndulo junto a la pared. Falta una hora para que termine su turno. La campana del teléfono en el escritorio del conmutador suena y Dahlia toma el receptor para atender una llamada.
Dahlia escucha a su interlocutor, su cara empieza a mostrar signos de preocupación. Lo que quiera que le esté diciendo su interlocutor le quitó el aburrimiento.
"Entiendo, espera en la línea.", Dahlia le ordena a la persona del otro lado de la línea.
Claudia Hodgins, el presidente de CH Postal, está sentado en el escritorio de su oficina, haciendo notas sobre gastos y administrando las agendas de su servicio de Auto-Memories Dolls. El teléfono en su escritorio suena e interrumpe su actividad.
"¿Hola?", Hodgins contesta a través del auricular.
"Buenas tardes, Presidente Hodgins. Violet Evergarden está esperando en la línea. ¿Puede tomar la llamada?", Dahlia pregunta a Hodgins.
"Claro que sí, Dahlia. Pon a Violet en la línea."
La bocina del auricular hace clic y se calla por un momento. Tras unos segundos, la bocina vuelve a hacer clic y una voz femenina suena al otro lado de la línea.
"¿Presidente Hodgins?"
"¡Ah, Violet! ¡Qué bueno que llamas! Tengo una solicitud para una carta de un oficial del gobierno. Trabajarás en ella en cuanto vuelvas a Leiden...", Hodgins da una actualización a Violet.
"Presidente Hodgins, no puedo tomar esa solicitud: encontré a Gilbert", Violet contesta con voz entrecortada.
"¡Gilbert! ¡Encontraste a Gilbert!", Hodgins se sobresalta y golpea el escritorio. "¿Se encuentra bien?"
Hodgins sólo escucha silencio en la línea. "¿Violet? ¿Vio…?"
El silencio se rompe con un sollozo largo de Violet. "Gilbert… ha muerto…", Violet responde entre sollozos e hipos. Hodgins está pasmado ante semejante noticia sobre su mejor amigo, su estómago se revuelve por las nauseas y deja escapar un suspiro largo.
"Ya veo…" Hodgins contesta con voz calmada, a pesar de la emoción que lo abruma. "Voy a cancelar tu agenda por el resto de la semana. Necesitas tiempo para procesar la muerte de Gilbert. Espérame un momento por favor"
Hodgins pone el auricular en su escritorio, haciendo un leve ruido sordo contra la alfombrilla de cuero del escritorio. Hodgins encuentra los horarios de los trenes debajo de unos papeles y pone su libreta de agenda frente a él.
Hodgins toma el auricular con su mano izquierda y revisa su agenda. "Quiero despedirme de Gilbert.", él contesta mientras revisa el horario de los trenes a Machtig. "Tomaré el tren de las ocho de la noche, llegaré allá a las cuatro de la madrugada."
Hodgins cuelga el auricular, apoya los brazos en el escritorio y pone la cara entre sus manos.
– Ya te había dado por muerto…
Hodgins empieza a sollozar y Las lagrimas empiezan a bajar por su cara.
– Estabas mejor muerto…
Hodgins solloza más fuerte.
– Violet había hecho tanto progreso…
Hodgins empieza a apretar su rostro.
– ¡Y ahora amenazas con destruirla! ¡Gilbert Bougainvillea!
Hodgins pone las manos sobre sus rodillas y hace un esfuerzo por dejar de llorar.
— No puedo creer que Gilbert haya muerto…
— No quisiera creerlo, pero Violet estuvo ahí…
– Ahora no es tiempo para llorar. Tengo que acompañar a Violet en su dolor.
Hodgins se enjuga las lágrimas con un pañuelo y se queda sentado en su silla, con la mirada puesta en el techo y respirando pausadamente, dejando pasar el tiempo antes de tomar el auricular del teléfono. Hodgins espera a que la bocina del auricular haga clic y a que Dahlia conteste.
"¿Presidente Hodgins?"
"Dahlia, avisa a Benedict que quiero verlo en mi oficina."
"A la orden, presidente.", la bocina del auricular vuelve a hacer clic.
Hodgins pasa el pañuelo por su cara, para recoger cualquier lágrima que le hubiera quedado. El tiempo parece que avanza a paso de caracol, Hodgins trata de controlar su angustia respirando lentamente.
toc, toc, toc, la puerta de la oficina suena.
"¡Adelante!", Hodgins invita a pasar a quien está detrás de la puerta.
Benedict abre la puerta e ingresa en la oficina.
"Presidente Hodgins, ¿para qué me llamó?"
"Toma asiento, Benedict."
Benedict se acerca al escritorio y se acomoda en la silla que está en el frente.
"Presidente, ¿qué pasa?
Hodgins voltea hacia Benedict. "Benedict…"
"¿Sí, Presidente Hodgins?"
"Te dejo a cargo de la oficina, para la jornada del sábado…"
"¡¿Qué pasó?!", Benedict abre sus ojos ante la noticia y por la expresión de congoja de Hodgins.
"Tengo que ir a Machtig…"
"¿No es la ciudad donde Violet fue a atender a un cliente?"
"Sí lo es. Es solo que la situación allá se complicó: el cliente resultó ser Gilbert Bougainvi…"
"¡¿QUEEEEEEEEÉ?! ¡¿Cómo es posible?! ¡¿No estaba muerto?!", Benedict se para y pone las manos sobre el escritorio. Hodgins le hace una seña con la mano para que se siente.
"Eso creíamos todos, aunque nunca se encontró su cadáver. Durante todo este tiempo, Gilbert ha estado viviendo en Machtig, hasta el día de hoy…"
"¿Cómo que hasta el día de hoy?", Benedict pregunta a Hodgins.
"Violet dijo que encontró a Gilbert y lo vio morir."
"Eso debió destruirla…"
"En efecto, Benedict, Violet ha de sentirse triste y miserable." Hodgins respira profundamente y dice, "Voy a tomar el tren a Machtig, a las ocho de la noche y vuelvo ya sea el sábado en la noche o el domingo en la tarde, todo depende de lo que pase allá. Como dije, te dejo a cargo de la oficina postal para la jornada del sábado."
"¡Presidente, yo también quiero ir a ver a Violet!", Benedict responde agitado.
"¡Benedict! Sé que aprecias mucho a Violet, pero quiero ir a despedirme de Gilbert y el trabajo de la oficina no puede parar. Por eso te llamé, para que te encargues de la oficina en mi ausencia."
"¿Está seguro, Presidente Hodgins?" Benedict mira a Hodgins sin saber cómo reaccionar a esa orden.
"Claro que sí, Benedict. Si quieres estar a cargo de tu propia oficina postal, esta es tu oportunidad para aprender. Cattleya y Dahlia te pueden ayudar "
"Entiendo, Presidente Hodgins."
"Perfecto."
Hodgins voltea a ver el reloj de la pared, faltan cinco minutos para la hora del cierre. Él saca su cartera de un cajón del escritorio, se pone un saco y se dirige a la recepción.
"Vámonos a la recepción, voy a dar las noticias al resto del personal y también quiero que me lleves a la estación del tren."
Benedict asiente con la cabeza y se levanta de la silla. Con la mirada sigue a Hodgins mientras se levanta y camina hacia la puerta. Benedict lo sigue por atrás y cierra la puerta al salir.
Hodgins y Benedict llegan a la recepción del edificio, las puertas de la oficina ya están cerradas y todo el personal está reunido para despedirse.
Cattleya nota congoja en el semblante de Hodgins.
"¿Qué pasa Hodgins?"
Hodgins suspira y mira a todos sus empleados.
"Es Violet…"
Todos los empleados empiezan a murmurar, se preguntan qué pudo haberle pasado. Hodgins pide a todos que se calmen, antes de revelar las malas noticias.
"Violet fue a atender a un cliente a la ciudad de Machtig. Resulta que cliente era el Mayor Gilbert Bougainvillea…"
Todos los empleados gritan al unísono, "¡QUEEEEEÉ!" y empiezan a murmurar sobre cómo era posible que estuviera vivo y porqué la buscó hasta ahora.
"Hey… ¡HEY!", Hodgins grita para que le presten atención. "Yo sé que es increíble, pero así es. Y no solo eso, Gilbert acaba de morir…"
Los empleados empiezan a murmurar otra vez y le preguntan cómo murió.
"No tengo idea." Hodgins responde. "Violet sólo me dijo que murió y sonaba completamente devastada. Voy a ir a Machtig al funeral de Gilbert."
Cattleya y Iris, las Auto-Memories Dolls de CH Postal, junto con los demás empleados le piden a Hodgins si pueden ir con él a Machtig a acompañar a Violet.
"Yo sé que les preocupa Violet, pero no vamos a cerrar la oficina sin previo aviso. Además, Gilbert era mi mejor amigo, él fue quien me encargó cuidar de Violet después de la guerra. Déjenme despedirlo."
Todos se enojan por semejante respuesta, pero entienden que ellos no tienen una relación tan cercana con el fallecido.
"Está bien…" Cattleya contesta. "Pero te encargamos que no hagas sentir más mal a Violet."
"No te preocupes por eso, Cattleya." Hodgins alza la voz, "¡Atención a todos! Benedict estará a cargo de la oficina postal en mi ausencia. Quiero que lo traten con el mismo respeto con el que me tratan a mí y ayúdenle en lo que puedan."
"¡Sí, Presidente Hodgins!" Los empleados corean al unísono.
"Bueno, hicieron un buen trabajo hoy, descansen bien, que mañana será un día diferente." Hodgins se dirige a los empleados.
"¡Sí, Presidente Hodgins!" Los empleados responden en coro.
"Benedict, hay que irnos. Tengo que tomar el tren de las ocho de la noche."
Benedict asiente y sigue a Hodgins a la cochera. Al llegar a la cochera, Benedict asegura la bolsa con la correspondencia para entregar en las zonas residencial y comercial de la ciudad.
"Aunque se trate de una emergencia, el correo siempre tiene que llegar a su destino." Benedict dice mientras termina de asegurar las bolsas.
"Esa es la actitud, Benedict. Démonos prisa".
Benedict y Hodgins se trepan en la motocicleta y salen por la parte de atrás del edificio.
Las aceras de Leiden están llenas de gente que van y vienen a sus trabajos. Los tranvías circulan llenos de gente, compartiendo espacio con automóviles y carretas.
Benedict maniobra su motocicleta entre los vehículos, en dirección a la Estación Central de Trenes. Hodgins se aferra a la cintura de Benedict mientras vocifera a Benedict.
"¡Idiota, nos vas a matar!"
"¡Todo está bajo control, Presidente Hodgins!"
"¡Mas te vale! ¡No sobreviví la guerra para morir en la calle!"
La motocicleta continúa su camino a la estación de trenes a toda velocidad. Al llegar a la estación, Benedict detiene su motocicleta y Hodgins desciende del vehículo.
"Gracias por el viaje. Recuérdame que la próxima vez que quiera llegar rápido a la estación, ¡te llevas mi carro!"
"Claro que sí, Presidente Hodgins."
"Bueno, te encargo la oficina postal, tienes una gran responsabilidad."
Benedict asiente y arranca la motocicleta para empezar su ruta de reparto. Hodgins aborda un vagón de primera clase en el tren expreso Machtig de las ocho de la noche.
"¡Aguanta, Violet!" Hodgins masculla mientras se revuelve en su asiento.
El tren parte con destino a Machtig. Durante el viaje, Hodgins tiene toda clase de pensamientos conflictivos con respecto a la situación de Violet y Gilbert.
— Tengo tanto qué decirle a Gilbert, pero ya no podrá oírme.
– Gilbert, ¿Por qué no nos buscaste o mandaste una carta?
– Entiendo que querías que Violet tuviera una vida normal y seguramente pensaste que no volverías de Intensse.
– Violet, ¿qué voy a hacer contigo? Tanto avance que tuviste para entender a la gente y ésto ha sido un golpe devastador.
– Violet, ¿en serio vas a seguir sufriendo por Gilbert?
Hodgins suspira, se recuesta en su asiento y cierra los ojos.
En la estación de trenes de Machtig, trenes y pasajeros van y vienen por la estación. Con el paso de las horas Violet sigue parada como una estatua en el andén, en espera de la llegada del Presidente Hodgins.
El reloj del techo marca las cuatro en punto. En otro lado de la estación, cuatro campanas suenan cuando el minutero llega al número doce en la carátula. Un tren expreso se detiene en la estación y una multitud de pasajero baja de éste y camina hacia afuera de la estación. Cuando la multitud se dispersa, sólo quedan Violet y Hodgins en el andén.
"Violetita, ¡estás hecha un desastre!"
Violet no tiene fuerzas para contestar a Hodgins, apenas puede reconocer su reflejo en los vidrios de las ventanillas de la estación. Su hermoso cabello rubio cuelga desaliñado, con mechones pegados a su cara recorrida por las lágrimas. Sus ojos están rojos de tanto llorar. Ella lucha por mantener la compostura, pero se pregunta qué pensará Hodgins de su estado.
"Gracias por venir, Presidente Hodgins. ¿Acaso Gilbert era muy importante para usted?." Violet pregunta en voz baja.
Hodgins asiente cálidamente y responde, "Yo fui el mejor amigo de Gilbert. Violetita, ¿sabes dónde es el velorio?"
Violet asiente ligeramente con la cabeza.
"Te sigo, Violetita", Hodgins y Violet abandonan la estación de trenes y caminan en dirección a la funeraria.
En su trayecto, Hodgins comparte algunas historias sobre sus andanzas con Gilbert cuando estaban en la Academia Militar y el Ejército. Al llegar a la funeraria, Violet se prepara mentalmente para despedirse del hombre que le significó mucho.
Al entrar a la funeraria, una atmósfera pesada y sombría llenaba la sala que tenía el ataúd donde yacía Gilbert. Hombres y mujeres conocidos de la familia Blumenthal entre lágrimas y sollozos ofrecen sus condolencias a Will y Franz.
Hodgins se acerca a Will Blumenthal, lo abraza y dice con voz quebrada, "Mi más sentido pésame, Señor…"
"Buenas noches, usted debe ser el amigo de Violet, soy Will Blumenthal, el padre adoptivo de Gilbert."
"Buenas noches, Señor Blumenthal, soy Claudia Hodgins. Gilbert y yo fuimos compañeros en la Academia Militar y el Ejército."
"Es una pena que nos conozcamos en estas circunstancias, Señor Hodgins."
"Lo sé, señor Blumenthal, lo importante es que Gilbert ya no sufrirá más."
Will asiente con la cabeza y regresa a recibir condolencias. Violet y Hodgins se dirigen hacia el ataúd en el fondo de la sala.
El ataúd es una caja de fina madera de cedro con un barniz brillante. Está colocado sobre una mesa enfrente de una pared donde se apoya una corona de lirios blancos y bugambilias y cuelga un retrato de Caléndula, la diosa del Inframundo, presentando los brazos abiertos como una madre que espera a sus hijos. Violet y Hodgins inclinan la cabeza en señal de respeto. Tras decir unas oraciones silenciosas, Hodgins encara a Violet y le pone la mano en el hombro para confortarla. "Gracias, Violet."
Hodgins se para al lado del ataúd y mira el rostro calmado de Gilbert en la cabecera, "Gilbert, Violet me lo contó todo. Es una gran pena que el pasado haya regresado a morderte. La vida te dió una segunda oportunidad que aprovechaste bien. Ya puedes descansar… *sollozo* …soldado"
Hodgins apoya sus manos sobre el ataúd y comienza a llorar silenciosamente, sus lágrimas caen sobre la madera del ataúd, mientras dice su sentir susurrando entre dientes.
"Gil… ¿por qué no me escribiste? Yo… te hubiera ayudado… *sollozo* ¡¿Qué no podías… confiar en mí?! Yo… *sollozo* era… tu amigo…"
Violet ve cómo Hodgins llora desconsoladamente. Aunque la mera mención del pasado de Gilbert hace estremecer a Violet, ella permanece enfocada en honrar su memoria más que en ahondar en las trágicas circunstancias de su muerte.
Violet y Hodgins montan guardia en la funeraria, junto a Will Blumenthal, Franz Blumenthal y los empleados de la tienda de Will. Los demás dolientes murmuran oraciones por el alma de Gilbert.
En la mañana, Hodgins acompaña a Violet hacia afuera de la funeraria. Ambos están cansados física y emocionalmente. El aire fresco de la mañana aminora un poco la sensación de desvelo que ambos traen encima.
Más tarde, un grupo de empleados de la funeraria acomoda el ataúd de Gilbert en una carroza que encabeza una fila de carrozas que abordan los dolientes.
La carroza con el ataúd empieza a moverse, a lo cual le siguen las demás carrozas. A paso lento, el contingente se dirige a la capilla donde será la misa de réquiem.
En la nave de la capilla, el ataúd de Gilbert es colocado junto al altar. Violet, Hodgins, Will y Frank montan guardia junto al ataúd. Las imponentes notas del órgano y las voces del coro inundan la nave, que conmueven a todos los asistentes hasta las lágrimas. El tiempo parece no avanzar dentro de la capilla y los gemidos y sollozos de los dolientes rompen el silencio. El sacerdote entona oraciones para que la diosa Caléndula reciba y guarde el alma de Gilbert.
Al final del rito fúnebre, las notas de la Lacrimosa del Réquiem inundan la nave. Will, Franz, Violet y Hodgins cargan el ataúd hacia la carroza. Sus rostros están desencajados y las lágrimas corren por sus mejillas. Tratan de disimular sus sollozos, pero las notas de la Lacrimosa los invitan a expresar su pesar sin barreras.
Otra vez los empleados de la funeraria acomodan el ataúd en la carroza, que inicia su viaje hacia el cementerio de la ciudad. Las carrozas del cortejo fúnebre avanzan en línea, detrás de la carroza que porta el ataúd.
Al mediodía, en el cementerio, Violet y Hodgins sirven como portaféretros para los Blumenthal. Todos lloran en silencio mientras cargan el ataúd, el cual es bastante pesado para Violet, Hodgins, Will y Franz. El sudor que corre por sus frentes se mezcla con sus lágrimas mientras luchan por seguir agarrando el ataúd.
Al llegar a la sección de la familia Blumenthal, ya está hecho el agujero que albergará el ataúd de Gilbert. Atrás del agujero, hay una lápida que indica quién descansa en paz ahí.
«GILBERT BLUMENTHAL
AMADO HIJO Y HERMANO
Α XXX - Ω XXX»
Los portaféretros depositan la caja en el suelo y ven llegar a los enterradores, sus rostros reflejan cansancio y congoja. Ellos se mueven a un lado para ceder espacio a los enterradores, quienes depositan el ataúd en el agujero usando cuerdas.
Un sacerdote da un discurso de despedida y consuelo frente a todos los dolientes, quienes no pueden evitar llorar y sollozar. Franz abraza a su padre y evita ver hacia la tumba. Hodgins rodea a Violet con su brazo, mientras ella solloza.
Cuando el ataúd está en el fondo, los enterradores empiezan a echar tierra al agujero. La tierra cae sobre el ataúd, una paleada a la vez. Durante todo el proceso, Violet mira hacia el suelo y sus sollozos se mezclan con los sollozos de Hodgins.
La tumba de Gilbert queda completamente cubierta de tierra. Los amigos y familiares de Will y Franz ponen flores sobre la tumba y se retiran.
"Cuando conocí a Gilbert en Leiden, la única familia que lo amaba eran su hermano Dietfried y su madre y fui su único amigo la escuela militar. Me alegro que haya encontrado una familia adoptiva y amigos que lo apreciaran." Hodgins le comenta a Violet.
Violet le susurra a Hodgins, "Presidente Hodgins… ¿cree que seré capaz de amar a alguien de la forma en que amé a Gilbert? ¿Cree que seré capaz de entregarme en cuerpo y alma a alguien sin miedo a perderlo?" Su voz tiembla por la vulnerabilidad y la desesperación que siente en su corazón.
Hodgins pone delicadamente su mano en el hombro de Violet y le da un ligero apretón. "El tiempo cura todas las heridas, Violetita. Tarde o temprano, encontrarás un nuevo amor y sin duda será diferente a lo que sentiste por Gilbert.
Violet empieza a cuestionar la naturaleza de sus propios sentimientos. "He escrito cartas para gente que está a punto de morir y sus partidas no me afectaron con tanta fuerza. ¡¿Por qué esta muerte me causa un gran sufrimiento?!"
Hodgins toma un momento para entender la lucha interna de Violet y le contesta, "Cada persona que perdemos nos afecta de forma diferente, Violetita. Hay quienes nos afectan más profundamente por todo lo que compartimos con ellos. Está bien añorar a quienes nos marcan profundamente."
Las emociones de Violet se salen de control, sus pensamientos suicidas vuelven a manifestarse. "¡NO! ¡No quiero vivir en un mundo sin Gilbert!". Se arrodilla en frente de la tumba y golpea repetidamente la tierra con sus puños. "Tenía fe que estaba vivo y el destino me lo quitó otra vez, ¡¿Por qué Dios?! ¡¿POR QUÉ?!" Violet está desesperada, quiere ayuda para luchar contra sus demonios. Sus lágrimas se mezclan con la tierra bajo sus rodillas. "¡Me quiero morir! ¡ME QUIERO MORIR!"
La reacción inusual de Violet desconcierta a Hodgins, quien toma a Violet por los hombros y la sacude mientras le grita, "¡Violet! ¡¿Qué tonterías estás diciendo?! ¡Este no es lo que Gilbert quería para tí! ¡ÉL QUERÍA QUE VIVIERAS!"
Violet mira a su jefe con lágrimas en los ojos y solloza mientras responde, "Pero Gilbert me dijo «Te amo», Presiden…" Hodgins interrumpe a Violet, poniéndole un dedo sobre su boca, y le seca sus lágrimas.
"Lo sé." Hodgins murmura con simpatía, "Gilbert quería que vivieras tu vida libremente y no le gustaría verte sufrir así." Hodgins respira profundamente y abraza a Violet. Mientras él acaricia su cabello, ella le corresponde con un abrazo, en un gesto para compartir la pena que embarga a ambos. Violet recupera la calma, poco a poco, al sentir que la carga en su pecho se aligera.
"Violetita, vámonos a comer."
Devastada por la culpa y el cansancio emocional, Violet rechaza la invitación de Hodgins en primera instancia, "No quiero comer, Presidente Hodgins."
– Sólo quiero estar sola.
Violet sólo quiere aislarse y ordenar sus sentimientos. Pero acaba aceptando la invitación, por el apoyo que él le ha dado durante su tragedia compartida. Después de todo, la comida se disfruta mejor entre varios.
"Gracias, Presidente Hodgins. Un poco de compañía me vendría bien."
Violet y Hodgins regresan al centro de Machtig en el mismo carruaje que Frank y Will Blumenthal. Al bajar del carruaje, Hodgins le pide un favor a Will.
"Señor Blumenthal, Violet y yo vamos a comer por aquí cerca. ¿Podría decirme donde vive para visitarlos más tarde?"
"Por supuesto, quisiera platicar más con los amigos de mi hijo. Mi casa está en el sector residencial norte, en el Veintiseis de la calle Festung."
"Nos vemos más tarde, Señor Blumenthal."
"Disfruten de su comida, los veré en mi casa."
Violet y Hodgins entran a una taberna y toman asiento junto a la barra, donde comparten espacio con parroquianos solitarios y trabajadores, quienes disfrutan del licor para alivianar su día. Sentados lado a lado en sus respectivos banquillos, Violet y Hodgins se integran en la atmósfera de la taberna.
En medio del bullicio de las pláticas en las mesas y la barra y el choque de la cristalería y los platos. Ambos disfrutan de una comida sencilla pero deliciosa, a base de col agria, pan, salchichas y queso. Aunque el dolor por la pérdida de Gilbert sigue presente, el acto de compartir una comida ayuda a aliviar un poco la tensión que traen acumulada.
En los silencios que toman durante la plática, Violet no puede negar la sensación de seguridad y bienestar que le da la compañía de Hodgins. Aunque su corazón duele por la pena, sabe que poco a poco está reuniendo los trozos de su alma rota.
Hodgins pide una botella de licor y dos vasos de vidrio al tabernero. Hodgins se sirve licor en su vaso y acerca la botella al vaso de Violet, "¡Brindemos a la memoria de Gilbert!"
"Presidente Hodgins, sé que su intención es buena, pero me rehúso a beber alcohol", Violet sacude la cabeza mientras pone la mano encima de su vaso, indicando su rechazo al ofrecimiento.
Hodgins resuella ligeramente en frustración, endereza la botella y la pone sobre la mesa. "¿Prefieres un poco de agua?" Violet asiente con la cabeza y Hodgins toma una jarra de porcelana para servir agua en el vaso de Violet.
Hodgins alza su vaso con licor y Violet le corresponde alzando su vaso con agua. "Brindemos por los buenos tiempos que compartimos con Gilbert."
Hodgins y Violet chocan sus vasos y dan un trago a sus respectivos vasos mientras se miran a los ojos. A Hodgins se le suelta la lengua y empieza a hablar de los momentos que compartió con Gilbert cuando estaban en la vida militar, alternando con pausas para llenar su vaso y hacer un brindis.
Violet participa de cada brindis con su vaso lleno de agua. Aunque no tiene ganas de participar, siente que se le contagia un poco de la alegría de Hodgins.
Mientras la tarde progresa, Violet se abre un poco y empieza a compartir las pocas memorias que tuvo con Gilbert cuando estaban en el ejército, cada historia se acompaña con lágrimas. Hodgins le pone una mano sobre el hombro y la consuela.
"Calma Violetita, sólo recuerda los buenos momentos que tuviste con Gilbert."
"Presidente Hodgins, ¿cómo puede estar tan alegre cuando su mejor amigo ha muerto?"
Hodgins toma su vaso y da un trago, "Un poco de alcohol ayuda a aliviar el alma. Un brindis a la memoria de quienes ya no están da alegría en medio del dolor.
Violet frunce el ceño y aprieta los puños.
– El alcohol es la puerta de entrada al vicio. Pero… parece ser que ayuda a dar algo de alivio.
Violet sigue prestando atención a las historias de Hodgins. Con cada recuerdo que comparte Hodgins, Violet poco a poco va entendiendo porqué él vino desde tan lejos a despedirlo.
Violet empieza a llorar en silencio, siente que el pecho le aprieta, el aire se siente denso y la cabeza se le nubla. Su cuerpo se siente pesado, solo tiene suficientes fuerzas para tomar el vaso y dar un sorbo. El agua se siente fría al bajar por su garganta. Violet siente como si su corazón quisiera estallar, mientras las lágrimas bajan por su rostro. Ella junta sus manos frente la boca, en un esfuerzo de silenciarse.
– No quiero gritar, no quiero llorar, aquí no.
Entre fuertes jadeos, mira con ojos suplicantes a Hodgins, quien se acerca a Violet, le da un abrazo de apoyo y le murmura al oído, "Shh… shh… Déjalo salir, Violetita. No hay vergüenza en mostrar tus emociones. No tienes que sufrir sola."
Violet mira de reojo la botella de licor que ha estado bebiendo Hodgins, todavía queda la mitad del contenido.
– Quiero olvidarme de este dolor, aunque sea por un momento.
Con ágiles reflejos, Violet se sale del abrazo de Hodgins, coge la botella y se bebe el resto del licor de un solo trago. El licor le quema todo el camino al estómago desde la garganta, pero sigue tragando el contenido de la botella. Los movimientos tan repentinos de Violet desconciertan a Hodgins y su embriaguez se corta al ver cómo Violet vacía la botella de un solo trago. Hodgins le arrebata la botella y la pone sobre la mesa.
Al sentir el calor recorrer su cuerpo, Violet jadea ruidosamente y sus ojos se abren más grandes. El destilado enciende algo en su interior que la hace perder el control de sus emociones. Violet pone la cara entre sus manos y empieza a sollozar, tratando de procesar la vorágine de emociones que la abruman.
– ¿Qué soy?
Violet siente que la cabeza le da vueltas.
– ¿Quién soy?
Violet siente que su estómago está revuelto.
– ¿Para qué sirvo?
Violet siente la garganta le quema al jadear.
Un conmocionado Hodgins observa con preocupación cómo Violet sucumbe a los efectos del alcohol. Ha estado en tantas borracheras que ya perdió la cuenta y le han dado un sexto sentido que le dice cuando un malacopa va a empezar un desastre.
– Más vale que saque a Violetita de aquí.
Hodgins toma a Violet por los hombros con delicadeza, la ayuda a levantarse y la conduce fuera de la taberna, donde la lleva al callejón de al lado para que el escándalo no afecte a nadie.
Violet aprieta los puños, se para separando las piernas y alza los brazos.
"¡Gilberd, marito hijueputa! ¡Empiezash una nueva vida shin mi"!
Incapaz de contener sus emociones, Violet lanza puñetazos al aire. Cada puñetazo lo lanza haciendo arcos muy amplios con el brazo y girando el torso, los pies de Violet dan pasos atropellados para tratar de contrarrestar el impulso y preparar el siguiente puñetazo. Es una técnica espantosa e ineficiente, comparada con los puñetazos que salen desde una pose de guardia, como se enseñan en las técnicas de pelea militares.
"¡Marita e'cusha de ombre! ¡Yo qwería eshtar contigo!"
Violet sigue lanzando esos horribles puñetazos, hasta que su pie derecho tropieza con una baldosa en el piso y pierde el equilibrio. Violet siente por un instante que está volando y trata de meter las manos. Sus prótesis hacen un sonido metálico al pegar con el suelo, pero no alcanza a detener la caída y siente un golpe seco en su abdomen y sus rodillas. Violet se incorpora sobre sus rodillas y llora sin control.
"Gilberd… Ughhh… Gilberd…"
Impactado por el aspavientos de Violet, pero comprendiendo el dolor que la agobia, Hodgins se acerca para consolarla y le tiende una mano.
"Está bien Violet, No tienes porqué guardarte lo que te agobia. Tienes derecho a estar enojada. ¡Sólo déjalo salir!"
Violet voltea a ver a Hodgins. Sus ojos color zafiro están rojos y llenos de lagrimas. La rabia la hace morder su labio inferior y le golpea la mano.
"Káyate, pikaflor! ¿De ké shirbe tener contactosh shi no puedesh hallar a un 'ombre. ¡No eresh mash ke un pe'dedor ke cree que el dinedo lo conpra todo y un tipejo ke colekshiona mujeresh!"
Hodgins está pasmado ante ese comportamiento tan grosero, ni siquiera Cattleya o Benedict le habían hablado con un lenguaje tan rudo cuando los conoció a finales de la Guerra Continental.
– Calma, Hodgins. Sólo es otro malacopa más.
"Es cierto, Violet. Debería haberlo hallado antes. Pero era como buscar una aguja en un pajar." Hodgins responde con tono amable y firme. "E insultarme no traerá de vuelta a Gilbert."
Entre lágrimas y sudor, Violet se desprecia a sí misma.
"Shi sholo, shi sholo no me hubieda vuedto en una Audo-Memoriesh Dod… ¡Poddía haberdo shalvado. ¡¿Podqué creí ke mish habilidadesh sherían útilesh?!"
Violet solloza mientras golpea el suelo con los puños. Sus guantes de cuero hacen un golpe seco en las baldosas y se van llenando de raspones. Las lágrimas caen en el suelo y sus guantes. Hodgins se acerca a Violet y se agacha para hablarle.
"Violet, tus habilidades como Auto-Memories Doll han cambiado muchas vidas, llevado alegría y dado un cierre a otros. Aún si no pudiste salvar a Gilbert, eso no quiere decir que tu vida haya perdido su propósito."
Violet golpea con más fuerza al suelo y solloza con más fuerza.
"¡Deshearía habed muedto en con Gilberd en Indensh!"
El suelo retumba con cada golpe.
"¡Ya no qwiero shentir eshte dolod!"
Violet alza el puño y lanza otro golpe al suelo.
"¡No shé kién shoy!"
Violet solloza ruidosamente.
"¡Shoy sholo una hedamienta!"
Violet toma aire para gemir.
"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!"
"¡Quiedo akabad con mi marita vida!"
Hodgins se arrodilla junto a Violet y a la abraza.
"¡BASTA VIOLET! ¡Tu vida no es una maldición! ¡Tú eres fuerte y vales mucho! ¡Deja de decir sandeces!"
Hodgins ayuda a Violet a ponerse de pie, quien da pasos torpes para ponerse sobre sus pies. Entre sollozos, ella voltea a ver a Hodgins, quien la toma por los hombros. Hodgins respira agitado y sus ojos se ven húmedos.
"Violetita, tu vida no está amarrada a Gilbert. Tienes el poder de forjar tu propio destino y sé que seguirás tocando los corazones de las personas."
Violet gruñe y empuja a Hodgins para que deje de abrazarla. Hodgins pierde el equilibrio y ve con espanto que Violet salta hacia él para golpearlo en la cara. El puño metálico de Violet pasa silbando a escasos centímetros de la cara de Hodgins.
Violet pierde el equilibrio al no hacer contacto en el rostro de su jefe y cae de rodillas al suelo. Mientras ella jadea, voltea a ver a Hodgins con ojos húmedos y rojos, en espera de alguna represalia por su atrevimiento.
Pero el alcohol en Violet está haciendo efecto: su visión se vuelve borrosa, su cabeza da vueltas, su estómago se revuelve con violencia y un ardor asciende por su garganta.
"Me… shiento… mal…" Violet tartamudea entre jadeos y su cara está enrojecida por el cóctel de alcohol y angustia. Ella mueve la cabeza de un lado a otro.
Hodgins se acerca rápidamente y ayuda a Violet a levantarse, para acercarla a una pared, donde se coloca a su lado para dejarla vomitar en paz. Violet empieza a toser y da ruidosas arcadas antes de botar el contenido de su estómago. Trozos de pan, col y embutidos, mezclados con bilis y agua caen al piso y salpican sus botas color chocolate y la bastilla de su vestido blanco.
Sobrepasada por las naúseas, Violet dice repetidamente, "Lo shiento Hoyinsh", mientras se fuerza a vaciarse el estómago. Sus lágrimas caen directo al suelo y en su boca queda el amargo sabor del vómito. A Violet le duele todo, tanto física como emocionalmente.
Violet toma la manga de la camisa de Hodgins, buscando alivio. Entre sollozos, ella balbucea "Lo shiento Hoyinsh".
"Ya, ya, Violetita" Hodgins responde mientras le da palmadas en la cabeza. "Vamos a limpiarte." Violet asiente inconscientemente y empieza a caminar con pasos pequeños y torpes, apoyada en Hodgins.
Hodgins y Violet entran a la taberna. Los parroquianos miran de reojo a la pareja y regresan a sus asuntos personajes. Algunos parroquianos siguen a la pareja con la mirada, mientras se preguntan qué habrá pasado con Violet.
Hodgins acerca a Violet a una mesa con un lavabo. Hodgins toma una jarra de porcelana y la llena con agua, mientras Violet se contempla al espejo. Violet no se reconoce a sí misma en el reflejo: ve un rostro descompuesto con ojos rojos y hundidos, mejillas con rastros de lágrimas y labios partidos. No se parece a la Auto-Memories Doll que saluda a sus clientes con una sonrisa y una reverencia.
"Acércate al lavabo." Hodgins indica a Violet mientras vierte un poco de agua sobre una toalla. Hodgins acerca la toalla mojada a Violet, quien la toma con su mano derecha y empieza a tallarla sobre su rostro. Aunque los rastros de lágrimas ya se fueron, el rostro de una doliente Violet sigue ahí. Ella deja la toalla sobre la mesa del lavabo y voltea hacia el suelo.
"Vayamos a casa de los Blumenthal, hay muchas cosas que le quiero preguntar a don Will" Hodgins comenta a Violet, quien asiente débilmente.
Violet se siente débil y desorientada, así que se apoya en Hodgins mientras salen de la taberna. Mientras camina junto a Hodgins, Violet solloza y balbucea entre lágrimas.
"Gilberd… No pude shalbarte… Uggggh… Gilberd…"
"Calma, calma, Violetita. No fue tu culpa"
Al salir a la calle, Hodgins y Violet abordan un taxi.
"¿Se encuentra bien la señorita?" Pregunta el taxista al notar el pesimo semblante de Violet.
"Ha tenido un día largo y pesado" Contesta Hodgins.
"Ugggh… Gilberd… Peddóname Gilberd…" Violet balbucea.
"Llévenos al sector residencial Norte, al número 26 de la calle Festung." Hodgins indica al taxista.
El taxista asiente y arranca su automóvil en dirección al norte de la ciudad. Violet no deja de repetir sus lamentos mientras la cabeza la da vueltas, que sale como susurros entre sus hipos.
"Gilberd… lo shiento… No… hishe nada… pada shalbadte…"
A Hodgins se le parte el corazón al ver a Violet en ese lamentable estado, lo único que puede hacer es abrazarla y darle palabras de aliento.
"Shh, shh, shh, ya Violetita, deja de lamentarte, por favor." La voz de Hodgins se quiebra durante su ruego.
"Ughh… Gilberd… Ughhj".
Hodgins aprieta la mandíbula tratando de disimular el dolor que siente por la pérdida de su mejor amigo.
– Tengo que ser fuerte para Violet. Gilbert, hiciste un gran esfuerzo en su cuidado y enseñanza. Me hubiera encantado que la hubieras visto en mejores circunstancias.
"Gilberd… peddoname"
– Ya basta Violet, no fue tu culpa.
Hodgins solloza ligeramente. El taxi salta un poco al pasar sobre una piedra. Hodgins agarra con fuerza a Violet para que no se golpeé contra el asiento.
El sector residencial del Norte está formado por una mezcla de casas con techo de parteaguas y edificios de departamentos. El empedrado de las calles hace vibrar al taxi, por lo que el taxista baja la velocidad para no incomodar a sus pasajeros. El taxi da vuelta en una callejuela y avanza dos calles adentro.
"Gracias por escogerme para su viaje. Aqui es el 26 de la calle Festung. Son 50 Krolles, por favor." Hodgins da un billete al taxista, el cual se baja del automóvil para ayudar a salir a los pasajeros. Violet sale dando pasos torpes, como si quisiera caerse, Hodgins le da el hombro para apoyarse y seguir caminando hacia la casa de los Blumenthal.
El taxi sigue hacia el fondo de la calle y da vuelta en la esquina. Hodgins dirige a Violet hacia una casa que tiene un letrero de madera y latón con el número veintiséis. Hodgins sostiene a Violet con su brazo izquierdo mientas toma el badajo y golpea la aldahaba para llamar al interior.
toc, toc, toc*
Hodgins baja su brazo derecho para sostener a Violet, quien balbucea el nombre de Gilbert entre sollozos e hipos, mientras se balancea de lado a lado, sin dejar de tomar tu maleta. Detrás de la puerta suena un golpe metálico y las bisagras rechinan conforme se abre la puerta.
En el umbral de la puerta, se asoma Will Blumenthal y ve a Violet y a Hodgins. La apariencia sucia y desaliñada de Violet y el olor a vómito y licor en su vestido dejan impactado a Will.
"Qué le pasó"
"Ughh… Gilberd…" Violet balbulcea.
Hodgins suspira y responde, "Violet bebió demasiado…"
Will tensa los hombros, aprieta los puños y frunce el ceño. "¡¿La emborrachaste?! ¡Eres de lo peor!"
Hodgins hace la cabeza un poco hacia atrás y responde tranquilamente. "Calma, señor Blumenthal, calma. Violet también me sorprendió al tomarse esa botella de licor de un solo trago, a ella no le gusta beber."
Will suspira y rasca su nuca. "Es increíble lo que puede hacer el dolor." Will se hace a un lado y deja pasar a Hodgins y Violet adentro de su casa. Will corre hacia el comedor para traer una silla. Hodgins pone a Violet frente a la silla y la ayuda a sentarse. La borrachera y la falta de sueño hace que Violet deje caer el torso hacia el frente, amenazando con azotar hacia el suelo.
"Mejor la llevamos a mi recámara", Will ofrece ayuda a Hodgins mientras éste toma a Violet por los hombros para enderezarla.
"Es buena idea", Hodgins responde y toma a Violet por la cintura. "¡Vamos Violet! ¡Levántate!" Hodgins se afianza mientas Violet se apoya en su hombro y se levanta dando pasos torpes.
"Por aquí, señor Hodgins", Will dirige a Hodgins y a Violet hacia las escaleras. Cada paso que da Violet en los escalones se siente como si fuera a caerse escaleras abajo. Al llegar al segundo piso, Will se adelanta y abre la puerta de la recámara.
Dentro de la recámara, hay una mesa redonda con dos sillas junto a la ventana, un armario en la pared junto a la ventana y dos camas con su respectivo buró en a pared del fondo. Hodgins y Violet entran en la recámara y caminan hacia una de las camas. Hodgins sienta a Violet en la cama y ella se deja caer de espaldas, dejando sus piernas colgando por el lado de la cama.
"Ayúdeme, Señor Blumenthal", Hodgins pide ayuda a Will para voltear a Violet. Hodgins la toma por los tobillos mientras Will la toma por los hombros y la jala hacia la cabecera de la cama para que quede completamente tendida. Hodgins deshace las cintas de sus botas y procede a quitárselas.
"Voy a ponerla boca abajo, no estoy seguro si vomitó todo cuando anduvo de malacopa." Hodgins toma a Violet por los hombros, la coloca sobre su costado y la empuja delicadamente para que se quede boca abajo. Violet duerme profundamente sobre el colchón.
"Ha sido un día muy pesado para ella." Will comenta mientras ve a Violet sobre la cama.
"Así es, nadie espera que la persona que más ama muera enfrente de uno…" Hodgins responde con tono triste.
Will abre los ojos en asombro. "¡¿Qué quiere decir, Señor Hodgins?! ¿Acaso Violet fue novia de Gilbert o algo parecido?"
"Tengo mucho qué contar, Señor Blumenthal. ¿Podemos hablarlo mientras tomamos algo?"
Will pregunta a Hodgins, "¿Está bien si preparo café y lo tomamos en esa mesa." Will señala la mesa junto a la ventana. "No hay que dejar sola a Violet en ese estado."
"Me parece bien, Señor Blumenthal."
Will se para en la puerta del cuarto y agrega, "Muy bien, puede acomodar la mesa a su gusto, ya vuelvo."
Hodgins asiente y ve a Will abandonar la habitación. Violet está durmiendo como si nada la importara en el mundo. Hodgins se sienta junto a Violet y le acaricia el cabello.
"¡Ay Violetita! Ha sido un día tan largo. Me hubiera gustado quedarme con la idea que Gilbert murió en Intensse, pero tú siempre tuviste fé de que seguía vivo. Tal vez me hace falta algo de esa inocencia que tienes."
El sonido de vajilla chocando se hace más fuerte. En la entrada de la habitación aparece Will cargando una bandeja de latón con una cafetera, dos tazas, una azucarera y cucharas. Hodgins se levanta de la cama y ayuda a Will tomando las tazas y la azucarera de la bandeja y las lleva a la mesa. Will coloca la bandeja con la cafetera sobre la mesa y Hodgins acomoda las tazas y la azucarera sobre la bandeja. Will sirve café en cada taza, pone un terrón de azúcar en su taza, bate el café con una cuchara y le da un sorbo a la bebida caliente.
"Claudia Hodgins, ¿verdad?"
"Así es, Señor Blumenthal, soy el presidente de CH Postal y el jefe de Violet." Hodgins le da un sorbo a su taza y la pone sobre la mesa.
"¿De casualidad tiene alguna relación con Hodgins Trading Company?"
"Sí, es la compañía de mi padre y mi hermano mayor, Bruno, la dirige actualmente."
"¿Qué le hizo meterse al ejército, no es algo común en una familia de mercaderes?"
Hodgins se reclina en su silla y da un sorbo a su café. "Como segundo hijo, no estaba en los futuros planes de la compañía de mi padre y me estaba gustando demasiado la prometida de mi hermano."
"¡Ah, pillín! Hubiera sido un escándalo haber seguido cerca de tu futura cuñada."
"Pues sí, hice lo mejor que era para mi familia y para mí. Aunque mi padre no me dejó ir sin dar pelea, literalmente, a puño limpio."
"¿Y cuándo conoció a Gilbert?"
"Fue durante mi último año de la Academia Militar. Todo empezó por una pelea a causa de una muchacha que supuestamente abusé y Gilbert estuvo jugando al caballero en brillante armadura, defendiendo el honor de la muchacha."
"¿Y quién ganó la pelea?"
"Le conté a Gilbert que todo el asunto fue un engaño de la muchacha y nos pusimos de acuerdo para que él ganara y así sacar dinero de las apuestas. Aún así, la pelea se puso seria y sentí cuán implacable es la técnica de quien ha sido entrenado en artes marciales militares desde temprana edad, como debe ser en una familia de héroes militares."
"¿Y qué pasó después?"
"Nos castigaron, y a partir de ahí empecé a tratarlo. El muchacho era muy bueno para la educación militar, pero se notaba que no lo dejaron ser un niño: sólo sabía jugar backgammon y ajedrez, ambos juegos de estrategia. Yo le enseñé sobre juegos de azar con cartas y dados. Debo aceptar que también lo eché a perder, porque le enseñé a fumar y a beber alcohol. Gilbert tenía la habilidad social y el carisma para atraer y mover gente, pero sólo la usaba como herramientas para lograr un objetivo."
"¿Y qué pasó después de la Academia Militar?"
"Durante la guerra yo fui ascendido a Coronel, por influencia de mi padre. Él no quería que estuviera en el frente y los Hodgins son patrocinadores importantes del Ejército."
"Es increíble la influencia que tiene su padre."
"No sólo fue para protegerme, también fue para asegurar que las cadenas de suministros operaran como quería mi padre y el Ejército. Los héroes ganan batallas, pero la logística gana guerras."
"Es cierto, un ejército marcha con el estómago. ¿Volviste a ver a Gilbert durante la guerra?"
"Sí, para entonces ya tenía bajo sus órdenes a una niña a la que nombró Violet."
Will señala la mujer que está tendida en la cama, "¿Esa Violet?"
"Así es. Violet fue un regalo de Dietfried, el hermano mayor de Gilbert, por su promoción a Mayor. Dietfried le dijo que la había encontrado en una isla desierta y que mató a los sobrevivientes de su tripulación porque intentaron aprovecharse de ella. La niña no hablaba y había sido entrenada para matar, sólo tenía propósito como un arma. Pero Gilbert vio algo más en ella y decidió tenerla bajo su cuidado, más que nada para evitar que los soldados de su unidad se aprovecharan de ella…"
"¡Cerdos! ¡Los militares no son más que unos cerdos!" Will responde irritado.
"Lo sé, nomás ve algo que parece una mujer y no resisten ponerle las manos encima a la fuerza. En mi caso, prefiero hablarles bonito para llevarlas a la cama."
"¡Eso no ayuda en tu caso! ¡No puedo creer que le hayas hecho eso a Violet!"
"Para nada, considero a Violet como una hija, nunca le pondría una mano encima. Volviendo a mi historia, Gilbert le enseñó a leer, escribir y hablar y le dio el nombre de Violet, como la Diosa de las Flores. Para el final de la guerra, Gilbert me contó que quería que la niña tuviera una vida fuera del ejército, así que la mandaría a vivir con Tiffany Evergarden, una prima de su padre que no tenía una relación fuerte con el ejército. Tras oír eso, le comenté que estaba formando una compañía postal y que la podía contratar como mi empleada, como parte de mi equipo de Auto-Memories Dolls."
"Con lo que me dices, aún no tengo claro porqué Violet quedó destruida emocionalmente por la muerte de Gilbert."
"Fue por algo que dijo Gilbert en la batalla de Intensse…" Hodgins hace una pausa y respira profundo. "Antes de morir bajo los escombros del bombardeo… le dijo «Te amo» a Violet. En ese entonces, ella no sabía el significado de esas palabras, por eso se volvió en una Auto-Memories Doll, para entender el significado del amor…" La voz de Hodgins empieza a temblar un poco.
"Pero Gilbert no murió."
"Así es, todo los dábamos por muerto: el ejército, su madre, su hermano mayor, yo. Todos, excepto Violet, hubiera visto cuán mal se puso después de visitar su tumba, parecía que quería dejarse morir. ¿Y porqué se quedó en Machtig? Podía haberse ido a cualquier lugar del continente."
"Gilbert me contó que Machtig tenía un lugar especial en su corazón, porque fue el lugar donde escuchó las primeras palabras sinceras de Violet y le dio su primer regalo, su broche esmeralda…"
Hodgins interrumpe, "Ese broche es muy significativo para ella, tanto que me hizo buscarlo por cielo, mar y tierra cuando se perdió después de la guerra. Violet escogió ese broche porque era tan hermoso como los ojos de Gilbert."
"¿Y cómo fue que Gilbert se volvió parte de su familia?"
"Mi hijo menor, Franz, lo confundió con su hermano mayor, Karl, quien murió durante la liberación de Machtig. Gilbert estaba buscando empleo, pero nadie tiene consideración por un hombre mutilado, así que le dí empleo en mi tienda. Era tanto el afecto que le teníamos mi hijo Franz, mi esposa Marie y yo, que decidimos adoptarlo."
"Por cierto, no he visto a su esposa, ¿se encuentra bien?"
Will baja la cabeza, "Han pasado más de dos años que ya no está entre nosotros."
"Mi más sentido pésame. Disculpe mi intromisión."
"No hay problema. Gilbert estuvo ahí para apoyar a Franz y a mí cuando Marie falleció."
"Gilbert, Gilbert, nunca dejaste de ser un caballero en brillante armadura."
"Lo sé, era un buen hijo aunque a veces era demasiado cuadrado."
"Ni que lo diga, en el poco tiempo que lo traté en la Academia y en el frente, me hubiera gustado saber más sobre qué lo movía y lo que pensaba. Sobre qué le hizo tomar a esa niña bajo su cuidado y sus razones para dejarla conmigo."
"Creo que tengo algo que le puede dar algunas respuestas: Gilbert llevaba un diario cuando empezó a vivir en mi casa. Vuelvo en un momento."
Will se levanta de su silla y sale de la habitación. Hodgins voltea hacia la cama donde está Violet, quien sigue durmiendo profundamente boca abajo.
"¡Ay Violetita!" Hodgins suspira. "Necesitas ser fuerte con este dolor que te agobia. No estás sola…"
Will regresa la habitación, cargando una libreta con tapas de piel, la cual pone sobre la mesa. "Sólo he leído un poco y ahora que conozco a Violet y a tí, empiezo a entender algunas cosas que Gilbert escribió."
Hodgins toma el diario y empieza a leerlo. Página tras página, los sentimientos de un hombre que estaba rehaciendo su vida, las cosas que cualquier otra persona da por sentado, estaban garabateadas con una letra torpe y quebrada. Debe ser difícil volver a escribir cuando tu mano dominante ya no existe. Los párrafos que lee Hodgins le empiezan a conmover.
«¡El sabor del chocolate es increíble!»
«Mi padre no me golpeó a pesar de que rompí toda esa mercancía.»
«Extraño a mi madre, acabo de enterarme de su muerte en el periódico.»
«A mi hermano Franz también le gustan los trenes…»
Los ojos de Hogdins empiezan a humedecerse.
«No sé cómo a la gente le gusta la cerveza…»
«Es increíble que Violet haya escrito las cartas de amor de la Princesa Charlotte…»
«Me siento culpable por haber sobrevivido…»
«Aún no me siento digno para verte a la cara, Hodgins»
«Violet, espero que te estés volviendo en una mujer digna de tu nombre…»
«Tengo miedo, mi corazón duele con cada latido y el doctor dijo que es peligroso sacar la metralla…»
«No quiero…»
Una lágrima cae sobre el papel.
«… no quiero…»
Otra lágrima cae sobre la página.
«… ¡No quiero morir! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir!»
"Ugh… ugh…", Hodgins deja la libreta sobre la mesa. "Gilbert… Ugh…"
Hodgins apoya sus codos sobre la mesa y pone la cara entre sus manos.
"Ya no aguanto… yo… quería verte… una vez… más… pero no así… ¡WAAAAAAAAAAAAAAAH!"
Will abraza a Hodgins y le da palabras de aliento.
"Ya, ya, déjalo salir todo."
"¡UGH! ¡UGH! Cuidé bien a Violet…"
"Gilbert, hubiera querido verte una vez más."
"Hubiera guardado el secreto, ¡¿por qué no me buscaste?!"
"Te hubiera llevado con los mejores médicos."
"¡¿Por qué Gilbert?! ¡¿POR QUEEEEÉ?!"
Los llantos e hipos de Hodgins rompen el silencio la habitación. Tras varios minutos de llanto, Hodgins voltea hacia Will y lo ve con sus ojos rojos e hinchados.
"Señor Hodgins, ya debería dormir, ha sido un día muy largo."
Hodgins solloza para aspirar sus mocos. "Sí, ¿puede cuidar a Violet mientras duermo en el sofá?"
Will abre la puerta del armario, saca una cobija y la entrega a Hodgins. "Aquí tiene. Buenas noches, Señor Hodgins."
"Buenas noches, Señor Blumenthal.", Hodgins se retira de la habitación a paso lento.
Will se acuesta en su cama y observa a Violet durmiendo en la otra cama, hasta que el sueño le cierra los ojos.
Hodgins baja a la sala, se sienta en el sofá para quitarse los zapatos, para luego acostarse en el sofá y taparse con la cobija. Mientras el sueño le invade, recuerda una de las líneas que leyó en el diario.
«Hodgins, gracias por mostrarme que hay más cosas en el mundo.»
"No hay de qué Gilbert. No hay de qué…", Hodgins murmura mientras cierra los ojos y deja caer la cabeza en un cojín.
La noche en la casa de los Blumenthal es silenciosa, solo las respiraciones de Violet y Franz y los ronquidos de Will y Hodgins se escuchan por encima de los grillos.
Machtig es una ciudad que nunca duerme, peregrinos de todo el continente circulan por sus calles buscando reposo y alimento antes de partir a la ciudad santa de Intensse, la cual volvió a sus puertas hace poco más de tres años y aún tiene secuelas del bombardeo que hizo el ejército de Gardarik en aquella noche donde la Alianza del Sur, liderada por las fuerzas especiales del Mayor Gilbert Bougainvillea, irrumpió para apoderarse del bastión más importante de la Alianza del Norte, liderada por Gardarik y el Sacro Imperio de Salbert.
Esa irrupción y el consecuente bombardeo fueron el punto de inflexión de la Guerra Continental, la pérdida de Intensse significó la ruptura de la alianza entre Gardarik y el Sacro Imperio de Salbert, ya que el segundo sólo quería Intensse para tener el control de todos los cultos del continente y no quería que el sitio más sagrado del continente fuera desecrado.
También ese bombardeo fue el punto de inflexión en la vida de Violet, ya que ahí supo lo que era el amor, aunque ella no entendiera porqué quería salvar a Gilbert, a pesar de que todas las probabilidades estaban en su contra y su cuerpo no daba para más.
