Inuyasha manejó el Mazda 8 por dos horas y media entre caminos poco concurridos hasta llegar a Nagasaki.
Para pronto Sesshoumaru le dio indicaciones de recorrer el área objetivo en busca de una casa vacía.
—¿Una casa vacía? Se te va pegar un fantasma por andar haciendo eso —Inuyasha replicó.
—No puede ser que esté emparentado con alguien tan idiota —Sesshoumaru dijo para sí mismo en voz alta.
Encontraron una casa cerca del mar, no tenía chimenea y esperaban que al ser 9 de marzo no hiciera tanto frío por la noche. Bajaron sus armas, las bolsas de dormir, la parrilla de gas, galones de agua etc. Después salieron a familiarizarse con el área y antes de que se ocultara el sol dieron un vistazo a la iglesia de Kurosaki, su objetivo de mañana.
Regresaron a la casa. Rin prendió la parrilla para calentar el agua, el fuego era lo único que los iluminaba.
Mientras tanto Sesshoumaru inspeccionó las habitaciones con la luz de su celular, Rin había puesto su bolsa de dormir en medio de las de ellos, pero Sesshoumaru rápidamente la quitó y la puso a su derecha sin dar mayor explicación ante la mirada curiosa de sus acompañantes.
Después de verificar que todo estuviera cerrado y atrancar las puertas que daban al exterior, se sentaron todos a cenar. Inuyasha comenzó a balbucear mientras sorbía su ramen —Meno... da única ifomadon que dengo…
—Traga y después hablas —Sesshoumaru lo reprendió y la risita de Rin llegó a sus oídos.
—La única información que tengo —volvió a comenzar Inuyasha —es que hay un padre en la iglesia de Kurosaki que realiza milagros con los Genin, yo digo que Rin debe ser la que vaya a hablar con el padre, tú das miedo.
Sesshoumaru no quería exponer a Rin a ningún peligro, pero ciertamente ella era muy buena para sacarle información a la gente, además qué tan peligroso podía ser hablar con un padre.
Perdieron casi una semana entera, ninguno de los tres tenía idea de que las misas se celebraban los domingos en la mañana. Después de investigar con los lugareños, Rin descubrió que había algo llamado "confesionario" donde podía hablar directamente con el padre de la iglesia para confesar sus pecados.
Y ahí estaba ella el domingo en la mañana hincada en un diminuto cuartito de madera, después de una hora de misa donde no entendió absolutamente nada de lo que se habló.
—Bendígame padre porque he pecado —Había checado en internet cómo se hace una confesión un día antes.
—¿Cuál es tu pecado, hija? —Una voz profunda contestó al otro lado de la madera con diminutos hoyos que simulaban una malla, manteniendo la apariencia del padre en secreto.
Rin se quedó callada por un momento, si traía el tema de los Genin desde un inicio, ¿sería sospechoso? ¿Debía decirle que ella era uno de ellos?
—No tengas miedo hija —el padre pareció percibir su indecisión —cuéntame qué te atormenta.
—Yo... yo creo que estoy enamorada de mi mejor amigo. —Se llevó las manos a la boca de inmediato, no podía creer que de verdad le había puesto un verbo a todo el tormento que la había estado acechando desde hace meses. Esto no se lo había confesado ni a ella misma.
—Y este amigo no te corresponde, ¿verdad?
—No lo sé… pero está comprometido. —Se le escapó un sollozo y las lágrimas nublaron su vista. Sesshoumaru iba a matarla, estaba echando todo a perder, pero se sentía tan bien hablar con alguien invisible y que además estaba obligado a guardar el secreto.
—Aléjate de ese amigo de inmediato, tú estás llevando el pecado a esa relación que ya está estable. Recuerda que la mujer fue la que mordió la manzana, si ese hombre se aleja del camino del bien, será por tu lujuria.
No entendió que tenía que ver una manzana en todo esto, pero le quedó claro que ella era un mal para Sesshoumaru y si él llegaba a romper el compromiso con la señorita Kagura, todo sería su culpa.
—¿Es todo, hija? —El padre la apuró para que terminara.
—Este... no, quería saber si usted me podría ayudar con un problema… sobre Genin.
—Sobre demonios. Entre más pecados cometas, más demonios llegarán tu vida, hasta que tú acabes convertida en uno.
Rin abrió los ojos, ¿acaso ese hombre sabía que ella era un Genin?
El padre no esperó su respuesta y continuó —Tu penitencia son 5 aves maría y 3 padres nuestro.
—Gracias padre... pero…
—Ven mañana a las 5 de la tarde.
Rin pasó al baño de la iglesia a echarse agua y calmarse para que los hermanos no se dieran cuenta que estuvo llorando. Salió por la parte trasera de la iglesia y ahí estaban esperándola sentados en las escaleras de la colina.
—¿Estás bien? —La voz de Sesshoumaru la estremeció.
—Sí, todo bien —sonrió —conseguí una cita para mañana a las 5pm con el padre para hablar sobre los Genin.
Sesshoumaru frunció el ceño —Yo iré con Rin mañana, tú Inuyasha, quiero que lleves una de las espadas, la ballesta y te escondas en el confesionario. Yo voy a llevar solo mi cuchillo para que no se vea sospechoso.
—Oye, pero se trata de un padre, se supone que venimos con él porque él nos puede ayudar y dar información —Inuyasha replicó incrédulo.
—Nadie cita a una chica indefensa a las 5 pm en invierno a sabiendas que la puesta de sol es a las 5:30pm —Sesshoumaru explicó como si fuera lo más obvio del mundo dejándola a ella e Inuyasha boquiabiertos.
Su hermano ya debía llevar algunos minutos escondido dentro de la iglesia, faltaban 10 min para que dieran las 5pm. Sesshoumaru se giró para ver a Rin quien lucía tensa. Su mano derecha acunó el tierno rostro y viéndola a los ojos le dijo —Todo estará bien. —Ya no sabía si hizo eso para calmarla a ella o él mismo.
Caminaron por debajo de las bóvedas azules hasta llegar al fondo donde estaba el padre. Se veía un hombre serio, recto, del tipo que no traiciona sus propias convicciones; personalidad que normalmente le agradaría a Sesshoumaru si no fuera porque las creencias con base en mitos y leyendas del padre no congeniaban con las suyas basadas en ciencia.
—Veo que no has venido sola —el padre ignoró la mirada de Sesshoumaru y se dirigió directamente a Rin.
—Él es... —la titubeante voz de Rin fue interrumpida por Sesshoumaru.
—Takahashi Sesshoumaru, agente de la NPA, permítame hacerle unas preguntas, señor…
—Ungai a sus órdenes, señor Takahashi.
—Escuchamos que usted realiza milagros a los Genin, puede hablarme sobre eso.
—Los Genin, qué término tan curioso, ¿no lo cree? Sin embargo, es muy apropiado, "los de abajo" están hechos a imagen y semejanza del maligno. Esta sociedad ha pecado tanto que abrió un portal al infierno, permitiendo así la salida de los hijos del traidor a la superficie. Ahora él tiene más poder y alcance para corromper almas perdidas y fortalecer a así sus hordas de demonios.
Sesshoumaru no dijo nada y mantuvo su mirada fija en él, esperando que dejara de hablar estupideces y les diera información de valor.
—Pero no todo está perdido, —Ungai continuó inflando el pecho —nuestro señor me ha dado el poder para identificar ovejas descarriadas y retornar las almas al camino de la salvación, antes de que sean poseídas por completo —la mirada del padre se dirigió a Rin e instintivamente Sesshoumaru se movió bloqueándole la vista. Lo último que le faltaba; un loco con delirios mesiánicos queriendo salvar a Rin —una vez que el alma ha caído, no queda más que el sacrificio en el nombre del arcángel Miguel.
—Cuando utiliza ese "poder" para regresarlos, ¿lo hace solo? —preguntó Sesshoumaru rápidamente encontrando fallas en su pensamiento mágico.
—Los exorcismos no se pueden hacer solo, los demonios son muy fuertes, así que primero identifico a la persona pecadora, juntamos a sus familiares y comenzamos el exorcismo, a veces el alma se salva sin mayor problema, otras veces continuamos hasta que el demonio se manifieste y por medio de la oración y otros métodos, expulso al demonio. Desgraciadamente la mayoría de las veces es ya muy tarde.
Una serie de coincidencias habían hecho que este loco reafirmara sus creencias de que él salvaba a los Genin, cuando en realidad era la conexión del Genin con alguno de los familiares presentes, Sesshoumaru había tenido suficiente, este falso mesías lo único que estaba haciendo era jugar a ser dios —Post hoc ergo propter hoc* —concluyó en voz alta y se dio la vuelta para retirarse del lugar.
No esperaba que el padre supiera de falacias, pero la risa como contestación le dio a entender que sí.
—Así que ese es tu mejor amigo, hija, un blasfemo. Yo haré que abras los ojos —declaró la voz de Ungai atrás de él y antes de que pudiera reaccionar, aparecieron por los costados muchos hombres en túnicas de color café.
Sesshoumaru sacó el cuchillo —No te alejes de mí —le ordenó a Rin.
Los hombres se le fueron encima con palos de madera, pero era obvio que no tenían entrenamiento en artes marciales. No supo en qué momento, pero Inuyasha ya estaba peleando a su lado, cortando palos y piel a diestra y siniestra, cuando algo jaló su camisa, era Rin, el maldito viejo estaba intentando secuestrarla. Tomó la frágil muñeca tratando de soportar los golpes de los palos en su espalda, cuando una mandíbula se cerró en su antebrazo, un Genin. La acción tan inesperada hizo que soltara a Rin. Enterró cuchillo en la cara del monstruo varias veces hasta que lo soltó. Sus ojos retornaron a los almendrados ojos café que se distanciaban de él a velocidad alarmante.
—¡Sesshoumaru! —Inuyasha gritó lanzándole flechas a otros Genin, pero él corrió hacia Rin sin lograr llegar hasta ella, estaban completamente rodeados de Genin amarrados de las manos, usados como perros de pelea por los hombres de Ungai.
Inuyasha sacó dos botellas de cerveza de su mochila y un encendedor —¡Toma! Le pasó una botella con un trapo encendido y la lanzo hacía donde había ido Rin, causando una explosión y logrando así despejar unos cuantos hombres. Pero antes de que pudiera correr hacia allá, Inuyasha lo jaló. Las bancas de la iglesia se incendiaron rápidamente, además estaban superados en número por mucho, obligándolos a salir.
Salieron por la puerta principal e inmediatamente Sesshoumaru corrió hacia la parte trasera, tratando de volver a entrar cuando algo lo tacleó.
—¡Sesshoumaru! ¡Sesshoumaru, escúchame! Volveremos por ella, te lo juro ¡pero necesitamos un plan! —Inuyasha estaba encima de él, impidiéndole llegar a Rin.
—¡Quítate Inuyasha!
—¡No seas idiota! Si tú mueres Rin se va a quedar sola en este mundo, eres su único amigo y estoy seguro de que lo que menos deseas es hacerla infeliz, ¿o me equivoco?
Sesshoumaru lo meditó por un momento, lo que decía Inuyasha era obvio y estúpido, de qué le servía a él huir si Ungai podría matarla.
—No la va a matar —Inuyasha pareció leer su mente —lo oíste bien, quiere "salvarla" probablemente la amarre a una silla y haga cánticos extraños, lo he visto en las películas, nosotros tenemos que agarrarlo desprevenido.
Regresaron abatidos y heridos a la casa frente al mar, se sentaron en silencio a curar sus heridas. La mente de Sesshoumaru no paraba de torturarlo con imágenes aberrantes de todas las cosas posibles que el maldito cura podría hacerle a Rin, aunque parecía ser uno de esos católicos incorruptibles así que esperaba que tuviera honor.
A la mañana siguiente fueron por más botellas de cerveza, más cuchillos, hilo nylon, mini cascabeles, sogas etc. Para las cuatro de la tarde ya habían rodeado con el hilo nylon y los cascabeles todo el perímetro boscoso de la iglesia. Ahora Sesshoumaru esperaba la puesta de sol oculto en la copa de un árbol. No se veía gente a través de lo binoculares en toda el área exterior y por lo opaco de las ventanas, no podía asegurar que los edificios albergaran Genin o humanos.
La corte había condenado a la horca a algunos de los asesinos que él había atrapado y aunque él no pateara el taburete, podría decirse que esos delincuentes morirían gracias a él, sin embargo, de manera directa, él nunca había matado a nadie. En la época actual, no creía que hubiera un solo policía que tuviera las manos manchadas de sangre en todo Japón, pero eso podría cambiar esa noche.
*Post hoc ergo propter hoc: Es un tipo de falacia donde se asume que, si un acontecimiento sucede después de otro, el segundo es consecuencia del primero. En este caso:
1. El Genin es llevado al padre con poderes para que se curen del mal.
2. El Genin retornó a ser humano después del exorcismo.
lo tanto, Ungai curó al Genin con su poder.
Así se excluyen las otras variables importantes como la presencia de los familiares.
