*Okayu: arroz con agua, a veces con caldo de pescado o caldo de verduras.
Cuando entró con Rin en brazos al departamento, Kagome se levantó del sofá llevándose las manos a la boca, corrió hacía él preguntándole que qué había ocurrido, Ah-Un insistían en lamer a Rin y al mismo tiempo un hombre joven se dirigió a Inuyasha con una mueca de enojo —¡Pero por qué la traen así! —gritó el hombre.
—Así la sacamos del manicomio Miroku —contestó Inuyasha.
—Voy a bañarla —anunció Sesshoumaru y dejó que su hermano explicara todo a Kagome y a Miroku.
Cortó las cintas que ataban los pies y las manos de Rin y descubrió laceraciones infectadas en la piel, luego le quitó el trapo que fungía como ropa y después el pañal… no tenía palabras que pudieran describir el dolor y la rabia que estaba sintiendo en ese momento.
Kagome puso un futón en la sala para que acostara a Rin, Miroku inspeccionó sus pupilas en lo que Kagome curaba las heridas de las muñecas y los tobillos.
—No puedo creer que traten así a la gente, pero he recibido algunos pacientes que lograron salir del hospital Sawa y me han contado historias de terror, incluso ese hospital desde antaño es famoso por algunas muertes sospechosas… lamento que su amiga pasara por esto —comentó el psiquiatra.
—¿Entonces el hospital Sawa es un caso aislado? —Preguntó Kagome.
—Es de los peores, pero también he escuchado que hasta los mejores hospitales psiquiátricos están a reventar de gente. Las familias se están deshaciendo de sus familiares con problemas… o lo que ellos consideran un problema. Van y entregan a hikikomoris, personas con tristeza leve, bueno hasta lesbianas y homosexuales, cualquier cosa que la familia no considere normal es suficiente para que llamen a la ambulancia y acusen a su familiar de convertirse en Genin, entonces la ambulancia entrega a la persona ya sedada y los familiares la registran en el hospital para que no causen problemas en casa. Esto es una crisis sanitaria y el gobierno no hace nada porque a nadie le importa los "débiles de mente".
—En cuánto tiempo pasará el efecto de las drogas —preguntó Sesshoumaru sentado a la cabeza del futón para no estorbar a los médicos.
—Hum, pues es que no sé qué le dieron, puede ser que una dosis muy fuerte de diazepam, combinado con otros medicamentos, diría que más de 24 horas. Por el momento hay que dejarla descansar, que beba mucha agua y mañana sábado vendré de nuevo en la tarde, de todos modos, cualquier cosa llámenme.
—Entiendo.
Miroku se retiró del lugar, Kagome hizo de cenar, pero él no comió nada, no tenía cabeza para otra cosa que no fuera Rin. Ni siquiera durmió, pasó toda la noche en vela vigilando que Rin estuviera respirando bien. Ah y Un tampoco se separaron de su lado.
El sábado a medio día Rin pareció recobrar el conocimiento unos segundos y comenzó a gritar aterrada, Kagome y Sesshoumaru intentaron calmarla y en cuanto los ojos de Rin se enfocaron en los de Sesshoumaru se echó a llorar desconsoladamente. Así estuvo por un largo tiempo abrazada a él y acariciando las cabezas de Ah y Un sin decir nada. Hasta que con voz rasposa habló —Quiero agua, me siento mareada, creo que vomitaré…
Inuyasha le acercó el cesto de basura de la sala para que vomitara ahí, aunque no salió comida, solo un líquido amarillo. Kagome le trajo okayu* para que comiera algo ligero y agua. Luego volvió a dormir.
La despertaron cuando llegó Miroku en la tarde y ambos se encerraron en un cuarto para que Rin pudiera hablar en confidencialidad. Los demás esperaron en la sala. Sango estaba presente, Sesshoumaru se sorprendió un poco de verla, la última vez que tuvieron contacto, fue cuando Inuyasha se graduó de la universidad. Después Kagome entró a trabajar a un hospital de Osaka y como buenos amigos codependientes, Inuyasha y Sango dejaron Tokyo para mudarse con Kagome, logrando entrar ambos a la policía de Osaka.
—Sesshoumaru sé que no es el momento —la voz madura de Sango rompió el silencio de la sala —pero quería darte las gracias por resolver el problema de los Genin, yo… de hecho Kohaku es uno de los que retornan.
Ahora sí que la miró con interés, pero Inuyasha y Kagome bajaron la mirada.
—Yo no dije nada a casi nadie, lo teníamos encerrado en la casa con tranquilizantes que le daba Miroku después de que tú le dijiste a Inuyasha que era por estrés… bueno al final de cuentas no estabas tan perdido, gracias a ti, mi hermano está con vida ahora y mejor que nunca. Espero que Miroku pueda ayudar a tu amiga lo más pronto posible y de la mejor manera. —Sango finalizó con una ligera sonrisa de agradecimiento.
—Desconocía que Kohaku estuviera en esa situación —contestó Sesshoumaru.
Kohaku era más o menos de la edad de Rin y lo recordaba como un joven que idolatraba a su hermana y juraba que también se convertiría en policía como todos ellos, no quería especular, pero quizás al quedarse solo con su padre en Tokyo acabó saliendo con los Toyoko kids y conociendo gente peligrosa.
—Sí... se juntó con personas problemáticas y un día que estaba alcoholizado y fuera de sí, provocó un accidente muy muy grave y después de eso ya no fue el mismo.
—Entiendo.
—Fue mi culpa por dejarlo en Tokyo —susurró Sango y cubrió su rostro con las manos.
Ese comentario no le agradó a Kagome por lo que interrumpió la conversación —No Sango, tú no eres su mamá, no debes sentirte culpable por haber seguido tus sueños, a veces así es la vida, cosas malas le pasan a gente buena.
—Sí —intervino Inuyasha —ya no pienses en "el hubiera", ahora Kohaku está aquí y tiene una vida por delante.
Después de una hora, finalmente Rin salió de la habitación y Miroku pidió hablar con Sesshoumaru a solas.
—Bueno entiendo que Rin se ha quedado sin familiares y tú eres lo único parecido que le queda —comenzó la conversación el psiquiatra viéndolo a los ojos serenamente —por lo que te reportaré a ti lo que vaya encontrando. Por el momento puedo confirmarte que ella tiene depresión de base y ansiedad generalizada, quizás desde que era niña, pero está última disminuyó cuando sus papás la dejaron sola en Japón. No sé si lo has notado, pero ella suele enterrarse las uñas en la piel cuando siente que no puede huir de alguna situación, me dijo que lo hace desde que era niña y su mamá le pegaba. Ella creé que el dolor la ayuda a aguantar el regaño. Dado que la fuente de estrés se ha ido a Canadá, supongo que no volverá a pasar por eso, pero si llegas a ver que empieza a rasguñarse, no la regañes y pídele que mejor te diga qué es lo que siente en ese momento, también si tienes un hielo o algo frío que distraiga su mente del dolor, estaría genial…. Qué más… a sí, le voy recetar medicamentos, pero muy ligeros, para un año, año y medio. La voy a seguir viendo toda esta semana, después una vez al mes y puede ser por videollamada. Te recomiendo que le consigas un psicólogo, ya sé que no les tienes fe a los psicólogos japoneses, leí tu tesis, pero sería bueno que ella hablara de su pasado con algún terapeuta.
—Tengo planeado llevármela a Suecia.
—A pues no hay problema, solo avísame cuándo, así le receto medicamentos para más meses en lo que consiguen allá otro psiquiatra.
—De acuerdo.
—Bien... hum... cuando esté más estable, estaría bien que hablaran sobre ustedes y le dejes claros algunos conceptos que la tienen confundida.
—Lo haré.
—De acuerdo, sería todo.
Ambos hombres salieron de la habitación y todos se quedaron a cenar. Él ya no habló fuera de esporádicos monosílabos, pero Rin parecía feliz escuchando las pláticas del pasado cuando todos vivían en Tokyo, excepto Miroku. También le contaron a Rin cómo es que primero Miroku se le insinuó primero a Kagome, pero Inuyasha llegó en su patrulla al hospital y se lo llevó esposado a la estación esa noche, donde finalmente se hicieron amigos.
Se quedaron hasta el viernes 30 de julio en el departamento para que Rin hablara todos los días con Miroku. El sábado 31 Inuyasha los llevó hasta Tokyo a casa de su padre, para que Ah-Un tuvieran un jardín donde correr. Además de que él tenía que ir a trabajar y no quería que Rin se quedara sola en su departamento, por lo que esa semana también pensaba remitir el contrato de éste y mudarse a casa de su padre hasta enero.
—¡Me puedes explicar que está pasando! —Su padre gritó en cuanto todos entraron al genkan con Ah-Un, Izayoi lo sostenía del brazo tratando de calmarlo —Tus ausencias estas semanas ya no están justificadas por la investigación porque ésta ya finalizó, tampoco tenías ninguna entrevista o conferencia en Osaka, no eres el dueño de la organización, ¡no puedes hacer lo que se te pegue la gana sin pagar las consecuencias!
Sesshoumaru se quedó en silencio viendo a su padre de manera indiferente y esperando a que terminara de hablar —Voy a meter esos días de vacaciones.
—Tú nunca has tomado vacaciones —contestó severamente Toga y los perros comenzaron a lloriquear. Inuyasha se quedó mudo al lado de la puerta.
—Pues ya las tomé —contraatacó él.
—¿Me quieres ver la cara de estúpido? —Toga se llevó la mano al pecho y dio un paso más, entonces Ah-Un aullaron echándole más leña al fuego.
—Este alboroto claramente no es porque tomé vacaciones —replicó Sesshoumaru todavía manteniendo la calma.
—¡Pues no! Es porque me estás ocultando algo y encima involucras a tu hermano en horas de trabajo como si fuera tu chofer —Ah se paró en dos patas tratando de llamar la atención de Toga.
—¿Inuyasha se quejó? —preguntó Sesshoumaru lanzándole una mirada de odio al bobalicón de su hermano.
—Por supuesto que no, yo vi la sarta de estupideces que metió en los registros, ¡es pésimo mintiendo! Ahora dime qué hacían en un manicomio —Toga colocó sus manos en la cintura en una clara posición de superioridad.
—No te incumbe —siseó Sesshoumaru por sobre los aullidos incesantes de Un.
—Sesshoumaru... —Toga se acercó a él amenazante jalando a Izayoi quien no lo soltaba y trataba en vano de tranquilizarlo.
Abruptamente Rin se metió en la conversación —Es mi culpa, señor Toga, por favor no se enoje con Sesshoumaru, él solo me estaba ayudando, lamento haber interferido en su trabajo —la voz temblorosa de Rin trató de detener el zafarrancho.
—No es tu culpa, no tienes por qué disculparte —él se giró para verla y ponerse como barrera entre ella y su padre.
—¿De qué están hablando? ¿Rin, te pasó algo? —Preguntó Izayoi preocupada.
—Nada —Sesshoumaru trató de ponerle fin a la discusión.
—¡Cómo que nada! Mira Sesshoumaru, si no empiezas a confiar en nosotros, yo no voy a poder ayudarte, se supone que somos familia y…
—Sí, se suponía… —volteó a ver a su padre con una mirada llena de reproche.
—¡Yo soy un Genin! —Gritó Rin tratando de que su voz sobresaliera de entre aquel griterío y lo logró, todos se quedaron callados hasta Ah-Un—…de los que puede retornar, Sesshoumaru fue el que logró hacerlo, gracias a él yo sigo viva. El mes pasado que regresé con mi familia, ellos se enteraron de la verdad y me encerraron en un manicomio. Él e Inuyasha fueron a sacarme de ahí la semana pasada. Entiendo si ustedes también quieren encerrarme en uno, pero preferiría que me dieran entonces la posibilidad de acabar con mi vida antes, porque no quiero volver a estar en un lugar como ese —las últimas palabras fueron a penas perceptibles por el llanto que se apoderó de ella.
Sesshoumaru la cargó en sus brazos y esquivó a su papá sin decir nada más. Llevó a Rin hasta su antiguo cuarto y se acurrucó con ella en la cama hasta que Rin dejó de llorar vencida por el sueño. Entonces la dejó descansar y bajó a la cocina, donde obviamente estaba Inuyasha, su papá y su madrasta aun esperando una explicación.
Se sentaron en el comedor, exhaló y les contó todo sobre Rin, omitiendo el incidente de Ishigaki y el hecho de que él mató a Ungai y al cómplice.
—Ay no, pobre niña, no lo puedo creer —opinó Izayoi después de escuchar por todas las peripecias que había pasado Rin.
—Sé que sabes en lo que te estás metiendo Sesshoumaru, pero entablar una relación con un "seishin ga yowai hito" no es un paseo por el parque —dijo Toga.
Sesshoumaru se enfureció al escuchar otra vez esa maldita frase de "seishin ga yowai hito" y azotó la mesa con el puño —¡No la llames así! ¡Ella es más fuerte que todos los humanos que conozco!
Toga se echó para atrás y mostró las palmas de sus manos —perdón, perdón, es la costumbre… pero piensa bien hasta dónde quieres llegar con ella, se nota que está muy herida por todo lo que ha ocurrido y no creo que aguante alguno de tus desaires…
—Me voy a casar con ella —respondió como si fuera lo más obvio del mundo.
Izayoi abrió los ojos como platos y a Toga se le desencajó la mandíbula sin poder emitir algún sonido…
