*Gravure idol: son modelos en su mayoría adolescentes, aunque se aceptan hasta de 25 años, que posan en bikinis y ropa interior para diferentes industrias


Esa semana que Sesshoumaru estuvo yendo a trabajar, notó con tristeza que Rin había regresado a su lúgubre estado de cuando la conoció. Por lo que el sábado 7 de agosto, la llevó a un café a dos cuadras de la casa de su padre, para tener mayor privacidad.

Rin se veía tranquila, llevaba un vestido azul marino con estampado de barquitos amarillos miniatura y traía el collar de la polilla que le regaló él en su cumpleaños. Por un momento pensaron que se había perdido en Osaka, pero al abrir la bolsa que le regresaron del hospital, ahí estaba el collar intacto a pesar de que las alas eran de esmeraldas. De las cosas buenas que tiene este país.

Se sentaron en una mesita para dos personas al fondo del café. Rin parecía perdida en sus pensamientos, así que Sesshoumaru tomó su mano para llamar su atención un poco y ella se sobresaltó —Rin, tenemos que hablar —ella lo miró a los ojos por un segundo, pero bajó la mirada triste rápidamente.

El joven dueño del café, amigo de su hermano, vino a tomarles su orden y cuando se retiró, por fin habló. —Primero, debes saber que tu padre vino a sacarte del hospital, sin su ayuda, yo jamás hubiera podido sacarte de ahí, porque no somos familia —esa última frase que pronunció le molestó sobre manera. Sí eran familia, aunque no fueran reconocidos por la ley.

Rin se sorprendió —¿Papá vino a sacarme? ¿Y dónde está?

—Regresó a Canadá inmediatamente, se sentía muy culpable por haberte metido ahí y no se creía merecedor de tu perdón —mintió, odiaba mentirle, pero no quería romperle más el corazón.

—Ho —fue lo único que salió de la boca de Rin y volvió a bajar la mirada.

—Café latte para la señorita, y un expresso para ti —el amigo de su hermano llegó con los cafés.

Sesshoumaru soltó la mano de Rin para dejarla beber su café y aprovechó para sacar unos papeles de su portafolio —lo que voy revelarte a continuación, es algo muy desconcertante, pero quiero que sepas que yo siempre estaré a tu lado y te apoyaré en todo lo que decidas.

Rin lo miró confundida y ahora él es el que tenía miedo de cómo iría a reaccionar ella —Tú papá no es tu padre biológico… —comenzó a develarle todos los secretos de su familia mientras Rin escuchaba boquiabierta.

Cuando finalizó ella seguía en shock, no tenía ni idea de qué decirle, podía imaginarse que una ola de indignación, furia y tristeza probablemente la estaba golpeando en este momento, así que volvió a tomar su mano —¿Rin? —la llamó temeroso.

Ella agitó su cabeza y dio otro trago a su café latte —no sé qué decir, me sorprende y no… lo entendería si mi mamá fuera la que no es mi madre biológica, pero… bueno no sé… creo que puedo comprender el porqué me odia, seguro mi cara le recuerda a mi verdadero padre.

—En esta carpeta está la información de tu padre biológico, Nakata Bankotsu y de tus medios hermanos… registrados, posiblemente tengas más medios hermanos no reconocidos por ahí. Quería que tú tuvieras la libertad de elegir si lo quieres conocer, o si quieres tirar a la basura esta información.

Rin inhaló fuerte una vez y abrió la carpeta de golpe. Se quedó mirando la primera fotografía un largo rato y después habló —Es guapo, supongo que a mi mamá y a mi nos gustan los hombres con cabello largo… a todo esto, ¿por qué cortaste tu cabello? —Rin levantó la mirada y lo miró un poco molesta.

—Tuve que dar una conferencia frente al primer ministro y tanto la barba como el cabello largo son inadmisibles en las altas esferas de la sociedad japonesa.

—Ho, qué lástima —dijo Rin con verdadero pesar al observar su nuevo cabello corto y luego regresó los ojos a la carpeta. Dio vuelta a algunas páginas y se detuvo en otra foto —Hiten, Manten y Souten, hijos de su primera esposa la dermatóloga Yamashita Ai… —dio más vueltas a las páginas y se detuvo en otra fotografía —Yura hija de la enfermera Sakasagami Megumi su segunda esposa... yo he visto a esta chica antes.

—Es una gravure idol*.

—Oh… ooo… ya veo… sí, tiene potencial —dijo Rin recorriendo con el dedo índice el atrevido escote que se mostraba en la fotografía, después cerró la carpeta —quizás en el futuro les mande algún mensaje, gracias por… mostrarme toda la verdad.

—No hay de qué —exhaló Sesshoumaru, eso había salido mejor de lo que esperaba, definitivamente Rin era muy resiliente —pero no es todo de lo que quería hablarte… —volvió a tomar aire y llamó al dueño del café —¡Shippo! Tráeme un ice coffe.

—¡Enseguida! —contestó el joven.

Ahora sí estaba sudando, ni el aire acondicionado del café lograba enfriarle la cabeza —Rin, ¿te molestaría irte a vivir a Suecia?

Rin se le quedó viendo como si le hubiera hablado en chino —¿Qué?

—Estoy pensando en renunciar a la policía en enero e irme a vivir a Suecia contigo y Ah-Un.

—Pero... —Rin pestañeó varias veces tratando de procesar la información —yo no hablo bien inglés, no sé sueco y ¿cómo me vas a sacar del país?

—Casándote conmigo —respondió naturalmente. Al fondo a Shippo le dio un ataque de tos y Rin abrió la boca completamente atónita.


Rin se quedó sin palabras, qué clase de propuesta de matrimonio era esa, ni siquiera eran novios ¿y ya se quería casar con ella? Se sentía todo demasiado apresurado, como si Sesshoumaru tuviera el tiempo encima y nada de esto lo hubiera meditado con detenimiento.

—No —dijo ella a secas.

Sesshoumaru cerró los ojos, completamente abatido.

—Quiero decir, o sea, yo te amo, te amo muchísimo, pero el lunes justo se cumplen dos años de que llegaste a mi vida y qué voy a hacer cuando tú dejes de sentir algo por mí y yo me quede codependiente de ti, como Inuyasha y Kagome, no es justo —se cruzó de brazos —no es justo, porque estoy segura de que lo que siento por ti solo se hará más fuerte con el tiempo, en cambio yo ya no seré nada para ti.

Sesshoumaru se llevó la mano a la cabeza y luego se hizo para adelante tomando la cara de Rin con ambas manos y a punto de tirar la taza de café latte —Rin, yo me equivoqué, ahora estoy seguro de que ese artículo científico está mal, yo…

—¿Cómo lo sabes? —Interrumpió ella —¿Cómo puedes estar seguro que dentro de un mes, lo que sientes por mí no se esfumará como lo que sentirse alguna vez por Kagura o Sara?

—Porque ni si quiera es parecido —la soltó y se recargó en el respaldo de la silla, rendido —yo nunca sentí esto que siento por ti, por ninguna otra persona. La atracción que sentí por ellas dos se esfumó en menos de 6 meses. Pero contigo, es como un fuego que me consume y al mismo tiempo me da paz.

Él cerró los ojos unos segundos, como recordando algo —Inuyasha tenía razón, es como si mi alma te reconociera mucho antes de que mi cerebro pudiera ser consciente de lo que ocurría —volvió a mirarla a los ojos —Yo no sé si eso es amor, u obsesión o qué. Solo sé que intrínsecamente yo pertenezco a ti, que tú eres mi hogar y sin ti, mi vida es monocromática; carente de sentido.

Rin jamás sintió tanta felicidad de escuchar posiblemente las palabras más sublimes y sinceras que había pronunciado Sesshoumaru en toda su vida. Pero al mismo tiempo no podía evitar sentirse indigna de él. —Pero yo soy un monstruo…

—Todos los humanos lo somos, pero pocos tienen el valor y la tenacidad que tú tienes para seguir luchando. No me prives de tu presencia… te lo ruego.

Rin se quedó callada un rato, sopesando la situación, hasta el tal Shippo trajo el café a Sesshoumaru y se fue. Faltaban 5 meses para enero, muy poco tiempo para conocer a alguien y casarse, pero ellos eran diferentes, tenían dos años viviendo juntos, quizás no como novios, pero sentía que lo conocía de toda la vida. Pero igual Kagura vivió con él años y aun así se les acabó el amor… ¿y si es como él dice, que lo de Kagura y él no fue amor? ¿Y si por indecisa se quedaba sin la experiencia más hermosa de su vida? No perdía nada con intentarlo, no era como si fuera a dejar muchos familiares y amigos atrás… Matsunaga… tenía que mandarle un mensaje a Matsunaga y pedirle perdón por no poder corresponder sus sentimientos.

Rápidamente Rin sacó su celular de la bolsa que llevaba y buscó el chat de Line de Matsunaga, hacía más de dos años que no le escribía, a lo mejor ya ni se acordaba de ella.

—¿A quién le escribes? —preguntó Sesshoumaru desconcertado.

—A Matsunaga, yo le prometí que cuando todo esto de los Genin acabara, le iba a decir si sí quería ser su novia o no. —Como Rin estaba muy concentrada escribiendo la respuesta a su ex compañera de universidad, no pudo notar lo mal que se puso el policía.

—Tú... ¿todavía sientes algo por ese hombre? —la voz de Sesshoumaru sonaba fría y distante.

Rin por fin acabó el mensaje con un "gracias por todo, pero creo que he encontrado mi camino y espero que tú hayas encontrado el tuyo", levantó la vista hacía Sesshoumaru, dándose cuenta de lo molesto que se veía —Oh no jaja, es una chica, Matsunaga Eriko, con ella tuve mi primer beso…y hum… —no se podía ver en un espejo, pero estaba segura de que estaba completamente roja como huachinango, tosió un poco y se acabó lo que quedaba de su café.

Nunca había visto a Sesshoumaru con la boca abierta, normalmente era él quien provocaba esa reacción en la gente a su alrededor, se veía francamente adorable —¿te molesta que haya besado a una chica antes que a ti?

—N..no, no es solo que, nunca mencionaste nada sobre... que te gustaran las mujeres también —el policía se jaló el cuello de su camisa, como si la temperatura hubiera subido mucho de repente.

—Pues nunca me preguntaste, aunque la verdad es que ni yo sé si me gustan, esa noche Matsunaga me besó repentinamente y yo no supe qué hacer así que me dejé llevar, no se sintió nada mal, pero besarte a ti está en otra categoría por completo.

—¿En qué categoría? —Cuestionó Sesshoumaru curioso por la descripción.

—En una muy ...ardiente, sin lugar a dudas… ¡Señor Shippo! ¿Me puede traer un ice coffe, por favor? —pero qué cosa acababa de decir, estaba segura de que el aire acondicionado había dejado de funcionar.

—Es un alivio estar en esa categoría —sonrió ladinamente Sesshoumaru y se quedaron callados un rato, el ice coffe de Rin llegó y ella bebió un trago —¿Entonces? —prosiguió él —¿Aceptas?

Ahora fue ella quien tomó la enorme mano de Sesshoumaru entre sus pequeñas manitas como buscando sacar valor de ahí. —Sí. Pero como te habrás dado cuenta, yo nunca he tenido un novio y me gustaría poder experimentar eso, aunque sea unos meses antes de firmar cualquier papel… —lo miró a los ojos, buscando cualquier atisbo de fastidió, pero solo encontró calidez.

—Des acuerdo. Aunque debo advertirte que yo tampoco sé muy bien qué hacen los novios.

—Pero ya tuviste dos, ¡y con una saliste por 6 años! Estoy segura de que eres un experto en la materia.

—Lo que sea que tuve con ellas, estoy seguro de que está muy lejos de la definición de noviazgo.

—Bueno a decir verdad Kagome dijo que no fuiste muy amable con ellas.

—Kagome es una chismosa, pero tiene razón. Ahora me parece inconcebible tararte a ti así, como las traté a ellas. No se lo merecían, pero tampoco me nacía ser diferente con ellas —el pulgar de la mano masculina acarició sus nudillos —lo ves, yo soy peor que un Genin, conscientemente decido ser una mierda con algunos. Y aún a sabiendas de la escoria que soy, también soy lo suficientemente sínico y arrogante como para querer tenerte para mí a pesar de no merecerte —levantó su mano y besó el dorso de ésta.

Debían salir de ahí, no entendía cómo este hombre lograba ofuscarla tanto con un simple beso en la mano. Retrajo su mano completamente avergonzada y bajó la mirada incapaz de seguir viendo esos ojos dorados sin soltar un suspiro —Bueno y… ¿qué más vamos a hacer hoy?

Sesshoumaru sonrió triunfante, como quien logra engatusar a un incauto soñador en una estafa de esquema Ponzi.