El domingo se quedaron en casa, Sesshoumaru se la pasó todo el día sin playera porque la tela tocaba los puntos de a herida y dolía. Sin nada mejor qué hacer se sentó con Rin a ver la televisión en la sala, cuando de pronto en el noticiero la voz de la presentadora anunció "y de nuevo el héroe de la nación, salió al rescate de unos estudiantes, donde lamentablemente uno de ellos perdió el brazo a manos del Genin. Algunos de los jóvenes se quedaron para grabar el peligroso incidente, recomendamos discreción".
En un video todo movido se alcanzaba a ver a él forcejeando con el Genin, mientras el estudiante pixeleado se arrastraba fuera de la escena. En otro video más lejano salía justo Rin dándole al Genin en la cara con la rama del árbol. Después de esos videos, la presentadora se centró en el estado físico del estudiante e instó a la población a no salir después de las 5 pm, ya que en parques y montañas ya no pegaba el sol por las copas de los árboles.
También sacaron teorías de que el Genin podía ser el vagabundo que solía dormir en ese parque, por lo que el gobierno estaba considerando qué hacer con los indigentes.
—Hum yo creo que el indigente era el cadáver que se estaba comiendo el Genin antes de que atacara a los estudiantes —Comentó Rin muy tranquila, al parecer a ella no le preocupaba mucho que los hubieran grabado, pero a él sí.
—Increíble que los mocosos se quedaran a grabar en lugar de huir —Opinó su padre desde la cocina.
El resto del día Sesshoumaru ayudó a Rin con la tarea de inglés y sueco. Mientras hacían la tarea, notó que le llegaban mensajes a Rin de alguien en Line y ella contestaba con una sonrisa.
—¿Con quién hablas?
—Con Joakim, mi maestro de sueco.
—Creí que era maestra...
—La de inglés es maestra.
—Mmmm —no dijo nada más, pero qué clase de maestro andaba mensajeando a sus alumnos los fines de semana…
En la noche mientras cenaban, su padre prendió la televisión, era un hábito que a su madre nunca le gustó, pero a Izayoi no parecía importarle. Sesshoumaru odiaba la televisión, solo la prendía para ver películas o noticieros y ahorita estaba el programa de chismes de celebridades.
Mientras su padre e Izayoi cuchicheaban sobre la actriz A que le puso el cuerno al actor B, él le mandaba mensajes a Jaken para que se preparara, ya que iban a ir a una misión mañana en la tarde.
Rin pellizcaba el pollo teriyaki sin muchas ganas, ella era más de comida salada.
"…la novia de Takahashi Sesshoumaru, quien parece ser la misteriosa mujer que le ayudó en la investigación ya que como vimos en los videos de ayer, no teme enfrentarse a los monstruos..." dijo una conductora.
Lívido se levantó y caminó hacia la tele donde un montón de comentaristas hablaban de él y Rin como si fueran actores de películas.
"físicamente parece tierna, pero se nota que de delicada no tiene nada…"
"…hacia mejor pareja con la modelo Kagura…"
"¡No sabía que la modelo Kagura y él fueron novios!"
"Sí, ella solía postear en redes sociales fotos de él, ahora ya borró todas las fotos y se casó con otro gaijin"
"…tenemos fotos de citas con su nueva novia, parece que se han vuelto influencers de internet a pesar de no tener redes sociales, ya tienen fans y haters…"
Apagó la tele. Su padre iba a protestar, pero el codazo de Izayoi en las costillas lo hizo cerrar el pico.
Subió a su habitación en completo silencio, se echó en la cama boca arriba, exhaló y abrió la única red social que tenía de incognito para buscar información que le ayudara en sus casos policiacos, pero esta vez buscó las fotos que les tomó la gente.
Fotos de ellos en el museo. Foto de él abrazando a Rin en el acuario… bueno, esa era una buena foto así que la guardó en su galería. Por último, una foto de ellos saliendo del cine, Rin despeinada y él con la camisa fuera del pantalón "…los héroes también merecen tener otro tipo de acción" escribió alguien en la sección de comentarios.
—Mhhh —exhaló pesadamente y cerró los ojos, ya estaba viejo para estas estupideces… desde niño estuvo viejo para estas estupideces, no volvería a tener citas en la ciudad.
—Sesshoumaru, ¿puedo pasar? —La voz temerosa de Rin se escuchó afuera de la puerta.
—Por supuesto.
Cortos y sigilosos pasos se acercaron a él, el colchón de la cama se hundió y Rin lo abrazó con cuidado de no tocar las heridas del pecho —¿Estás enojado? —preguntó bajito.
—Fastidiado.
—¿Te molesta que nos vean en público?
—Me molesta que te critiquen y que te comparen con alguien más, no quiero que hablen de ti.
—No lo había pensado de esa manera…
—Rin, ¿tienes redes sociales?
—Sí, dos.
—¿Son públicas?
—Solo una donde subo dibujos y sigo a otros dibujantes, la privada la tengo para comunicarme con mis hermanos, el señor Jaken, la señorita Kagome y el joven Inuyasha… ¿Por?
«¿Qué? ¡Hablaba con ellos!» Bueno, a una parte de él le agradaba que Rin tuviera nuevos amigos, aunque les pedía a todos los dioses que no le contara sus intimidades a la chismosa de su cuñada. —No quiero que la gente de internet te encuentre y te ataque.
—Tendré cuidado —le aseguró y acarició su abdomen como tratando de calmarlo.
—Mañana pasaré por ti a la escuela.
—¿Vas a salir temprano del trabajo? Espera, ni siquiera deberías de ir a trabajar, los doctores dijeron…
—Tengo trabajo de campo, un asesinato y está cerca de tu escuela —No era verdad, el lugar del crimen estaba bastante lejos, pero tenía casi resuelto el caso en su cabeza, así que iría por las pruebas necesarias y de ahí a espiar al mentado maestro.
—¡Oh! ¿Quién mató a quién?
—Una señora de 58 años a su marido jubilado de 63.
—Noooouu ¿Por qué?
—Es un crimen muy común, la mayoría de los matrimonios no se formaron por amor y los hombres japoneses pasan muchísimas horas en el trabajo por lo que, cuando se jubilan prácticamente llegan a vivir con una desconocida. Y después de dedicar toda su vida al trabajo, esperan que la esposa los trate como reyes, pero obviamente ellas no reaccionan así. El trabajo doméstico aumenta para las mujeres teniendo que hacerse cargo de un bebé de 60 años que ya no hace nada en todo el día…
—Hum, entiendo a ambas partes y creo que la solución hubiera sido que ambos trabajaran y ambos se repartieran las tareas del hogar, pero supongo que ahí intervienen problemas culturales.
—Hay muchos factores en juego, por ejemplo, a Izayoi nunca le gustó trabajar y su sueño siempre fue ser ama de casa, por lo que no creo que tenga problema cuando mi padre se jubile y ellos dos tienen la ventaja de que sí se aman.
—Tienes razón, mis dos papás trabajan, pero cuando llegaban a la casa mi mamá seguía trabajando limpiando y cocinando y mi papá descansaba, no me sorprendería si algún día mi mamá mata a mi papá… ya me está dando miedo casarme jajaja
—Eso no nos va a pasar.
—¿Cómo estás tan seguro?
—Ambos vamos a trabajar, ambos vamos a limpiar, no nos vamos a casar por conveniencia y cualquier cosa que yo haga mal, me la vas a decir y yo lo voy a corregir, porque mi objetivo principal en la vida es tu felicidad, no el trabajo.
—Pufff, eso dices ahora, ya en unos años me perseguirás con un cuchillo por la casa.
—Quizás, para quitarte la ropa.
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El lunes en la tarde Sesshoumaru y Jaken espiaban con binoculares al maestro de Rin darle clases a ella y a otros dos estudiantes hombres. Sesshoumaru se sorprendió muchísimo al ver que el maestro era un hombre de unos 50 años, traía un anillo en el dedo anular de la mano izquierda y aun así se acercaba demasiado hacia la cara de Rin cuando le explicaba algo de la clase.
En eso Rin pasó al pizarrón a escribir algo y Sesshoumaru se perdió un momento admirando lo linda que se veía en ese overol, dando saltitos para alcanzar a escribir en lo alto de la pizarra, traía su largo cabello en una trenza lo que hacía que se pareciera aún más a su verdadero padre. Lo que sea de cada quién, el mentado Nakata Bankotsu era bueno haciendo hijos que parecían modelos… excepto el pobre de Manten, ese salió a la mamá.
—¡Se está tocando el desgraciado! —exclamó Jaken.
Rápidamente regresó la vista hacia el maestro y en efecto, el muy cerdo se estaba acariciando el bulto del pantalón, mientras veía a Rin esforzándose por escribir en el pizarrón.
—Lo voy a desollar vivo.
—¡Cálmese joven Sesshoumaru! le recuerdo que casi no hay lugares donde enseñen sueco en Japón, lo mejor será ser directos con el maestro y dejarle en claro que Rin esta fuera de su alcance. Además, Rin es una niña simpatiquísima, estoy seguro de que esto se repetirá aún más cuando se vayan a Suecia…
Sí, Jaken tenía razón, no iba a poder matar a cada hombre que mirase a Rin… aunque podía intentarlo.
La clase terminó y Sesshoumaru salió de la patrulla. Rin iba bajando las escaleras al lado del maestro y cuando por fin estuvieron afuera del edificio Sesshoumaru saludó al maestro en sueco, no sin antes posar su mano en la pistola que llevaba en la cadera.
—Buenas tardes —la voz de Sesshoumaru sonaba horripilantemente amable.
—B b.. buenas tardes... —tartamudeó el maestro.
—Quería preguntarle cómo va Rin, mi prometida, ya que en enero nos vamos a ir a vivir a Suecia y necesito que aprenda lo básico.
—Va muy bien, es muy inteligente, su prometida jeje… ¿Es usted Takahashi Sesshoumaru?
—Así es. Bueno, me alegra haberlo conocido, señor Joakim, con permiso. Andando Rin —la abrazó de los hombros y se alejó del lugar.
Caminó con Rin hasta la parada del autobús, aunque él tenía que regresar a la estación a devolver la patrulla.
—Lo hiciste a propósito, ¿verdad?
—Los hombres tienen que marcar su territorio Rin, es la ley de la vida.
Rin negó con la cabeza, pero no dijo nada más.
