*Koseki: es el registro familiar, en México sería como el registro civil, pero en Japón es por familias, o sea una persona para a pertenecer a una familia cuando se casa y su apellido original se pierde, normalmente se pasa a formar parte de la familia del varón.
*Chugoku: área ubicada en la parte occidental de Honshu (la isla principal), se compone de cinco prefecturas: Tottori, Shimane, Okayama, Hiroshima y Yamaguchi.
*Kominka: casa de campo tradicional y antigua
*se quedaron parados: en Japón no se acostumbra a hincarse para pedir matrimonio, aunque algunos jóvenes han imitado las costumbres de occidente en la actualidad.
Desde que empezaron a salir oficialmente, Sesshoumaru había estado buscando un terreno para construir la casa de la puerta azul marino. Por supuesto, la empresa de su madre sería la encargada de construirla, así que de vez en cuando le mostraba a Rin fotos de terrenos. Para su desgracia, los dos lugares favoritos de su mujercita estaban en la misma zona de la casa de su progenitora.
Finalmente la convenció de que eligiera el lugar más alejado… que quedaba a tan solo 20 minutos caminando de la casa de mamá, el otro terreno estaba a 15 minutos.
Así que, noviembre... estaban muy ocupados, Sesshoumaru trabajando duro, entrenando al hombre que iba a suplantar su cargo. Rin estudiando mucho inglés y sueco. Koga ayudándole con papeleos para mudarse de país, registrar a Rin en su koseki* y los trámites para registrar el matrimonio en Suecia. Hasta su padre le ayudaba enviando sus cosas en cajas a Europa.
Por si fuera poco, Rin lo despertaba a veces a las 3 de la mañana porque quería sexo.
—Shhhh. —Sesshoumaru acalló los tenues gemidos de Rin, tapándole la boca con su mano. Unos pasos se escuchaban cerca y se detuvieron justo detrás de la puerta. Al no haber más ruido los pasos dieron media vuelta y se alejaron.
—¡Osh tu papá! —se quejó ella.
Él no dijo nada, pero continuó con el tenue vaivén hasta que se calentaron más las cosas y la cama comenzó a sonar "qüiqui qüiqui qüiqui", de nuevo escuchó una puerta que se abría y pasos. Se quedaron inmóviles, sin respirar hasta que el andar se alejó y la puerta lejana se cerró.
Una muy molesta Rin, rompió su conexión y se giró para enfrentarlo, sin decir una palabra, solo con la mirada lo fulminó. —Podemos… ir al despacho, pero tienes prohibido mojar el lugar —Él le advirtió y Rin se ofendió dándole la espalda, por lo que comenzó a masturbarla con su pene sin introducirlo y fue todo lo que bastó para convencerla.
Bajaron en pijama a hurtadillas, sobornaron a Ah-Un con unas salchichas para que no hicieran ruido y se encerraron en despacho. El único lugar que le pareció seguro para follarse a Rin, fue el sillón de cuero, así que ahí la empinó y la penetró con fuerza.
Aunque estaban un poco más confiados de que no se escuchaba nada en el segundo piso, Rin se esforzaba por no gritar y a él lo volvía loco el reto de hacerla fallar. Jaló la trenza hacia atrás y Rin ahogo un grito. —Te dije que no hicieras ruido…
—Castígame… —rogó ella.
Había creado a un monstruo, le dio una pequeña nalgada y por supuesto que Rin mojó el sillón.
El colchón de cuero era un desastre y no tenían con qué limpiar, así que acabaron sacrificando sus pijamas para limpiar con ellas todo el lugar. Regresaron desnudos al cuarto, rogando porque a nadie se le ocurriera salir al pasillo.
Rin estaba muerta de cansancio, aunque un poco aliviada de que ya tenía un nuevo trabajo que comenzar en enero, ¡No más dependencia económica!
Ahora con ayuda de Kagome estaba buscando el vestido de novia de invierno más barato en Suecia, no sabía que la gente en el resto del mundo compraba el vestido de novia, en Japón todos lo alquilaban por 3 horas y ya.
—Hola… —la voz profunda de Sesshoumaru resonó en la habitación.
—Has vuelto, ¿cómo te fue en el trabajo?
—Aburrido.
—Bueno, es que después de perseguir Genin me imagino que todo parece aburrido ahora.
—Tienes razón —se recostó en la cama junto a ella. —Nuestro tiempo en Japón casi se acabó, ¿hay algo que quieras hacer antes de irte?
Rin lo pensó, había hecho una lista con todas las cosas que quería comer antes de irse y casi la había terminado, de hecho, estaba segura de que había subido unos kilitos por eso... —¿Podemos ir a Shimane?
—¿Shimane?
—Bueno, si está muy lejos lo entiendo. Solo me preguntaba si podríamos checar cómo está Kenta y la abuela.
—Contáctalos y busquemos algún hotel que opere por las noches. Escuché que en algunas áreas de Chugoku, los hoteles siguieron operando durante la noche, gracias a su política de mantener a los Genin en los sótanos.
Ella sonrió y lo abrazó muy fuerte —¡Muchas gracias, siempre eres tan amable conmigo!
Pero por supuesto, nada salió como lo habían planeado, el señor Toga no estaba contento con la idea de que los dos se fueran de Tokio a la segunda prefectura menos poblada de Japón, así que le ordenó a su segundo hijo que los siguiera.
Era el 27 de noviembre a las 11 de la mañana cuando llegaron al aeropuerto de Yonago, tomaron un taxi hasta una empresa de alquiler de coches y luego se dirigieron al hotel de aspecto bastante normal en Shimane, la prefectura colindante con Tottori.
Se suponía que se encontrarían con Inuyasha y Kagome ahí, pero no los encontraron por ningún lado, así que decidieron hacer el check-in primero.
Ella estaba tarareando felizmente una canción inventada sobre Ah-Un cuando entraron al hotel y se congeló al ver las rejillas desagüe en la esquina del vestíbulo. Los recuerdos de la noche en que llamó a Sesshoumaru para que la sacara del hotel dorado de Tottori, antes de que los Genin pudieran comérsela, regresaron a su mente.
Y es que no tenía sentido, los Genin estaban en el subsuelo bajo rejas, solo había tres personas en esa habitación esa noche y dos estaban muertas, entonces se dio cuenta. —Yo los maté...
—¿Qué? ¿De qué hablas? —Sesshoumaru la volteó a ver preocupado.
—Yo maté a los dos hombres en el hotel en Tottori —ella tenía la mirada perdida. Sesshoumaru como si supiera de antemano que pronto tendría un colapso mental la sacó rápidamente del hotel y volvieron al auto.
—Tú, me dijiste, tenía heridas defensivas y no escuché en ese momento, no entendí, pensé que las mordeduras eran de los Genin, pero esas mordeduras eran de humanos... — ella lo miró con tanto dolor que casi lo hizo llorar también, —Lo sabías...
—No. Escucha, no lo sabía en ese momento, realmente pensé que los Genin te habían mordido y las heridas defensivas fueron ocasionadas por los Genin... pero cuando me di cuenta de que esto no era contagioso por mordeduras… lo supe.
—¿Por qué no me lo dijiste! ¡Soy una asesina! ¿Planeabas guardarte hasta que diera a luz a nuestros hijos? ¿Y si les paso el gen asesino?
—¡Rin, de qué estás hablando! Nada de esto fue tu culpa, tú no estabas ahí, no eras consciente, fue la enfermedad, ¿tú crees que todos los que se transformaron deseaban hacerles daño a sus familiares? De hecho, te recuerdo que yo conscientemente le quité la vida a dos hombres, tú no. Así que, si alguien se va a pudrir en el infierno, soy yo.
—No… no quiero que te pudras en el infierno…— el arrebato de ira fue reemplazado de repente por una gran tristeza. Ya no sabía ni qué decir para calmarla.
—Rin, no sabemos si el infierno existe y cuáles son las condiciones reales para ser parte de él…
—Tienes razón… si existe y vamos al infierno, estaré bien mientras estemos juntos
—Investigaré una forma de fusionar nuestras almas, si es que no lo están ya.
Rin sonrió levemente ante su estúpido e infantil comentario, pero aún parecía abatida. —Creo que necesito hablar con Miroku…
—Tal vez pueda aumentar un poco la dosis de la medicina hoy, lo llamaré, solo déjame encender el auto para que no te resfríes.
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Después de que Miroku le dijera que sí podía darle un cuartito más de pastilla a Rin, la dejó hablando a ella a solas con su psiquiatra en el carro, mientras, él se refugió en el restaurante del hotel y tomó un café cerca de la ventana para poder vigilar a Rin que seguía dentro del coche y lloraba hablando con Miroku por teléfono.
Sabía que había cosas en las que nada podía hacer para ayudarla y estaba agradecido de tener la ayuda de ese amigo médico de su hermano. Finalmente, Inuyasha y Kagome llegaron casi una hora tarde. Afortunadamente, el nuevo hogar de Kenta estaba cerca de allí, así que manejaron unos 15 minutos hasta la casa de la abuela.
Era un gran kominka* rodeada de campos de arroz, ahora vacíos. Acababan de salir del coche y un Kenta mucho más grande y delgado corrió a saludar a Rin.
—Dioses! ¡Qué alto eres ahora! —Exclamó Rin.
—¡Han pasado más de dos años, Rin! —El niño sonrió alegremente y luego reparó en su presencia —¡Hola, señor policía!
La abuela también salió a recibirlos y los guio hasta la sala de estar. Ellos le presentaron regalos de Tokio y Osaka que, por supuesto, los rechazó al principio, pero después de rogarle acabó aceptando con gusto.
Escucharon que los padres de Kenta ahora también vivían en Shimane y todos estaban tratando de pasar más tiempo con la familia y hacer cosas que los hicieran sentir realizados y felices.
—Gracias por resolver este problema, Sr. Takahashi. —La abuela le hizo una ligera reverencia.
—No resolví nada, solo encontré lo que lo desencadenó, aunque espero que algún científico pueda llegar a una solución real pronto.
—Rezamos a los dioses por eso. Por cierto, ¡yo sabía que ustedes dos terminarían juntos!
Rin se puso completamente roja —¿Cómo es eso?
—¡Ustedes dos simplemente no podían apartar la mirada el uno del otro! —La abuela se rio.
Hablaron, comieron y platicaron mucho más, hasta que se hizo de noche, se despidieron y prometieron visitarse algún día y mantenerse en contacto.
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Al siguiente y último día, visitaron Sasago kaigan, una hermosa y pequeña playa de Shimane. Caminando por la orilla disfrutando del azul turquesa del mar, era una vista grandiosa. Su hermano estaba estratégicamente a bastantes metros detrás de ellos: lo suficiente para que pudieran hablar y no ser escuchados.
Entonces, se detuvo y se quedaron parados* cerca de la mara tranquila cuando él tomó la pequeña mano —Sabes, aunque ya sé la respuesta, aun así, quiero preguntar.
Ella lo miró confundida, luego sonrió, pero no dijo nada y esperó la pregunta. —¿Aceptas fusionar tu alma con la mía y caminar a mi lado por la calle que nos llevará al infierno? —Acto seguido sacó un hermoso anillo con diamantes amarillos que formaban los pétalos de una flor.
—¿Qué? Jajaja pero por supuesto que vamos a arder juntos en el infierno, nunca te librarás de mí.
Se inclinó para besarla y todo fue perfecto. …Hasta que el sonido de una foca aplaudiendo junto a gritos de porrista se escuchó en toda la playa. Kagome gritaba como loca —¡Felicidades! ¡La mejor pareja de la historia! ¡Esto es tan dulce! ¡El hermano mayor está enamorado! —Entre otras estupideces, Sesshoumaru juró que nunca volvería a juntarse con ellos. Salió a paso veloz del lugar arrastrando a Rin y escapando de las miradas curiosas de las pocas personas desconocidas que ahora comenzaban a reunirse a su alrededor.
