El reloj marcaba casi la medianoche en STAR Labs. Afuera, la ciudad respiraba bajo el abrigo de la oscuridad, las calles ya desiertas y silenciosas. Dentro del laboratorio, las luces estaban atenuadas, proyectando un resplandor suave sobre las consolas, como si hasta la tecnología supiera guardar silencio cuando se trataba de heridas del alma.
Claudia estaba sentada sobre una de las sillas giratorias del laboratorio principal, los pies colgando como los de una niña. Su mirada estaba fija en el suelo. Wells, de pie a su lado, observaba uno de los monitores en silencio, pero no leía nada. Solo estaba allí, presente... atento a ella.
—¿Crees que lo de hoy lo detendrá? —preguntó Claudia, rompiendo el silencio.
—¿Alfred? —repitió Wells, con la voz baja—. Está en custodia federal. Esa guarida, esos archivos... fueron un golpe contundente.
—Pero tú no respondiste mi pregunta —susurró ella, girando apenas el rostro—. ¿Crees que lo detendrá?
Wells bajó la vista, los dedos entrelazados sobre su abdomen. No quería mentirle. No a ella.
—No por mucho tiempo —confesó—. Hombres como Alfred... no se apagan tan fácil. Son como virus. Encuentran una forma de mutar, de resistir.
—Eso pensé —murmuró Claudia, su voz pequeña—. Lo conozco. Nunca ha sabido perder. No se va a quedar allí encerrado. No mientras sepa que existo.
Wells se volvió hacia ella. La conocía bien. La había cuidado cuando era apenas un bebé. La había visto reír, tropezar, aprender a caminar. La había acompañado en funerales, cumpleaños, y en esas interminables visitas aThe Kingdomdonde ella siempre escapaba corriendo para buscar su mano. No era solo una niña más. Erasuniña. Su Claudia.
—Claudia —dijo con suavidad—. Estás a salvo aquí. Él no puede alcanzarte ahora.
Ella asintió, pero sus ojos seguían opacos.
—¿Y si sí puede? ¿Y si alguien lo saca? Tiene contactos... dinero... Tiene a Euphenia. Tiene todo. Y yo sólo tengo... a ti y al equipo, sabes que mi padre Mark y mi madre solo evaden la situaciòn.
El silencio volvió a caer. Wells no dijo nada de inmediato. Solo se sentó frente a ella, dejando que el aire se llenara de lo no dicho. Claudia lo miró de reojo.
—¿Me puedes inventar una excusa para quedarme a dormir aquí esta noche? —preguntó de pronto—. No quiero volver a casa. Mi madre debe estar borracha. Siempre lo está cuando algo sale mal con Alfred. Y yo... no tengo ganas de verla. No hoy.
Wells la miró con esos ojos que solían ser duros, calculadores, ojos de estratega y científico, pero que ahora parecían apenas sostener una lágrima invisible.
—No puedes dormir en los laboratorios, Claudia —respondió con su tono habitual, severo, autoritario.
—¿Por qué no? —replicó ella de inmediato, casi como una niña peleando por no irse a la cama—. Aquí me siento segura. Aquí tengo mis cosas, y a Cisco, y a ti. A veces la seguridad no tiene que ver con puertas, sino con personas. Y yo... me siento segura contigo.
Hubo un silencio denso.
Wells se quitó las gafas. Las limpió con el dobladillo de su camisa, aunque no estaban sucias. Evitaba mirarla. Quizás para que no viera cómo se ablandaba por dentro.
—Cisco se quedará esta noche —dijo finalmente, casi en un suspiro.
Claudia alzó la vista, sorprendida.
—¿Eso es un sí?
Wells asintió muy levemente, sin mirarla aún.
—Solo por esta noche. Y solo porque... —tragó saliva— tú necesitas un lugar donde sentirte a salvo. Y porque... yo necesito saber que lo estás.
Ella se bajó de la silla, con una sonrisa pequeña, pero genuina. Se acercó y, con una dulzura que solo ella tenía, le tomó la mano.
—Gracias, padrino.
Wells la miró finalmente. dejó caer la fachada. No era el científico brillante. No era el director de STAR Labs. No era el hombre con el plan. Era solo un hombre viendo a una niña que, de algún modo, se había convertido en su mundo.
—Recuerdo la primera vez que te sostuve —dijo en voz baja—. Tenías una mantita roja con patitos. Te quedaste dormida sobre mi brazo como si supieras... que yo iba a cuidarte toda la vida.
Claudia lo abrazó sin decir una palabra. Un abrazo corto, cálido. Uno de esos que no se explican con ciencia ni con fórmulas, solo con amor. Luego se separó, dándole una sonrisa luminosa, aunque estaba muy sonrojada, ya que era muy timida.
—¿Me das una manta?
Wells se rió por lo bajo, negando con la cabeza.
—Anda. Ve a buscar una en la sala de descanso. Cisco debe estar comiendo cereal otra vez.
Claudia salió del laboratorio, dejando tras de sí una paz leve, como si por una noche... el peso del mundo pudiera esperar.
Wells, solo, se quedó mirando hacia la puerta por donde ella había salido. Su expresión se volvió seria de nuevo.
—No voy a dejar que ese hombre vuelva a hacerle daño. Lo juro. Ni aunque tenga que romper cada regla del tiempo.
Y con eso, volvió a ponerse las gafas, el líder implacable otra vez... pero con el corazón un poco más humano.
La noche seguía avanzando en STAR Labs. En la sala de descanso, Cisco Ramón se encontraba estirado en el sofá, rodeado de almohadas, con un bol gigante de palomitas en el regazo. A su lado, Claudia estaba sentada en el suelo, con las piernas cruzadas y la mirada pegada a la pantalla donde se reproducíaVolver al Futuro II.
—¿Ves? ¡Esto! Esto es cine real —decía Cisco con entusiasmo, agitando las palomitas—. Ciencia, velocidad, viajes en el tiempo... ¿por qué ya no hacen cosas así?
Claudia soltó una risita, hundiéndose un poco más entre la manta que le había prestado.
—Yo aún no supero que Biff robara el almanaque. Es como si Barry usara sus poderes para apostar. Sería tan... decepcionante.
—Exactamente —dijo Cisco con un dedo alzado—. ¡La moral científica! Por eso necesitamos héroes... y buenos escritores de cine.
Pausaron la película un momento mientras Cisco se estiraba con un bostezo. Claudia aprovechó para acercarse a su mochila y sacar algo envuelto con cuidado.
—¿Qué traes ahí? —preguntó Cisco, curioso.
—Algo en lo que he estado trabajando. Mira.
Ella le mostró una pequeña estructura metálica, del tamaño de una lata, con un cristal translúcido en el centro que brillaba tenuemente con un resplandor dorado.
—¿Eso es... un motor? —Cisco se inclinó—. ¿Está cargado?
—Con luz solar —respondió Claudia con una sonrisa orgullosa—. No usa combustión ni electricidad directa. Solo necesita absorber luz por cinco horas y tiene energía para tres días en modo de bajo consumo.
Cisco se quedó en silencio unos segundos, como si hubiera visto magia.
—Wow... Claudia. Esto es brillante. ¡Es... es un generador de emergencia perfecto para zonas sin energía!
—Lo pensé por si pasa otra crisis —dijo ella bajito—. Siempre pensé que, si el mundo colapsaba, al menos podría encender una lámpara. O un comunicador.
Cisco la miró con ternura, y luego le dio una palmadita en la espalda.
—Tienes un talento real. De verdad. Deberías estar inventando con nosotros todo el tiempo, no solo cuando estás escapando de tu casa.
Ella sonrió, pero no del todo.
—A veces... no me siento parte del equipo.
—¿Qué? ¡Tú eres de la familia, Claudita! —dijo Cisco sin dudarlo—. Lo dice Wells, lo dice Caitlin, hasta Barry. Y si no lo dijeran, yo mismo te haría un carnet de miembro fundadora con holograma y todo.
Claudia rió, tapándose la cara con la manta.
—Deberíamos ver una peli con Harrison —murmuró luego—. Él también merece divertirse. No todo puede ser trabajo.
Cisco la miró con los ojos entrecerrados.
—¿Estás tramando algo?
—No —respondió rápido—. Solo que... me gustaría verlo reír. De verdad. No esa sonrisa elegante de "soy más listo que tú", sino una risa real. De las que duelen en la panza.
—Buena suerte con eso. El Dr -Wells riendo... eso sí que es ciencia ficción.
Ambos rieron otra vez. Luego Claudia bajó un poco la mirada, pensativa.
—Cisco...
—¿Hmm?
—Mi tío... Alfred. No es cualquier hombre. Yo sé que no lo parece ahora, ahí encerrado, pero cuando era niña lo escuché decir cosas... cosas oscuras. Nombres de gente muy poderosa. Códigos. Rutas. Países. Vi símbolos que luego encontré en libros de magia... y en archivos que ni el gobierno debería tener. No es solo un mafioso. Es algo más.
Cisco dejó el bol de palomitas a un lado.
—¿Tú sabías todo eso?
—No todo. Lo presentía. Pero... no quise decir nada. Pensé que exageraba. Que era un mal hombre... pero no un monstruo.
Cisco se acomodó en el sofá, ahora serio.
—¿Y ahora?
—Ahora sé que es peor. Y que lo estábamos subestimando.
Un silencio se instaló. No era incómodo, sino necesario.
Finalmente, Cisco se levantó y le revolvió el cabello.
—Entonces no lo subestimaremos más. No mientras tú estés aquí, Claudita.
Ella sonrió, y se acurrucó un poco más en su manta.
—Gracias por ser mi hermano, Cisco.
—Y tú gracias por traer motores solares y sentido común a esta casa de locos.
Volvieron a poner la película. Esta vez, los dos estaban más juntos, riendo entre escenas, olvidando por un momento el peso de los secretos, de las sombras, de Alfred... y sintiendo que, dentro de esas paredes iluminadas por pantallas y sueños, aún podían ser adolescentes. Aún podían ser libres.
La armada se encargó del caso mientras que Barry con el informe que robo va a los Laboratorios donde les cuenta al equipo de lo que paso
-el general Eiling – dijo
-¿Wade Eiling?- pregunta Wells
-¿lo conocen?-pregunta Barry
-así es, hace diez año el general Eiling contrato a Star para desarrollar terapias para mejorar soldados, quería despertar habilidades telepáticas para la interrogación y nuestra separación no fue amigable- le responde
Detuve los estudios cuando vi sus técnicas de cerca continuó Harrison. Pero nuestra separación fue de lo menos amigable
Tomo todas las evidencias que conseguí del bombardeo hablo Barry tendiendo algo a Harrison Todo menos la carpeta
Bueno hablo Cisco Tenemos suerte, la V.A. al fin se unió al nuevo milenio y digitalizo sus datos. Un montón de información escrita, pero el nombre de nuestra chica es Bette Sans Souci una especialista de la EOD del ejercito
¿EOD? preguntó Caitlin con el ceño fruncido
Bombas respondió Wells ¿hay alguna dirección?
Espera, aquí vamos hablo Cisco Una persona en caso de emergencia, Cameron Scott, Inglewood
El velocista observo su traje antes de irse corriendo fuera del lugar con ese traje.
[...]
¿Barry? pregunto Claudia por el micrófono
Claudia estaba muy preocupada por su amigo , esta mira a Caitlin quien se veìa igual de preocupada que ella.
¿Barry? preguntó Claudia de nuevo ¿Allen?
algo sucedio comenta la joven
La ráfaga de viento se hizo presente desordenando el cabello de Claudia y Snow , segundos después salió Barry de la enfermería colocándose una playera.
-¿y mi traje?- pregunta Ramòn
-no está- responde
-¿Cómo que no está?- pregunta Cisco
-un dato curioso de Bett Sans Souci, no carga bombas, convierte las cosas en bombas- responde Allen
-puede ocasionar combustión espontánea a través el contacto táctil- comenta Wells dejando a Claudia con la boca abierta y ojos grandes
-wow es si que es increibe.-comenta la adolescente
-voló mi traje- se sigue quejando Cisco quien estaba realmente molesto
-tienes tres más- le responde Caitlin colocando los ojos en blanco
Bien, ¿qué más sabemos sobre ella?
No lo sé respondió Cisco, ella es pura maldad
Encontraremos a esa chica y enviaremos su trasero a las tuberías hablo CiscoNadie explota nuestra tecnología Y se sale con la suya... continuó Cisco A menos que ella luzca así...(muestra a la mujer en una foto , era bonita)
¿Es en serio, no luce como una mala persona? pregunto Claudia, mientras Cisco seguía observando la pantalla
estoy de acuerdo con Clauda no creo que haya querido lastimarme- comenta Barry defendiendola
Bueno, que ella sea una Metahumana explica el interés general de Eiling en ella hablo Wells
Y porque nos robó el caso hablo Joe entrando al córtex Nadie quería que supiera lo que ella podía hacer*
Detective
Doctor Wellssaludo el detective, bomba humana. Debe ser martes en Ciudad Central
Si, y el general Eiling no es alguien que se dejaría escapar de una posible ventaja sin pelear
Tenemos que encontrarla antes que él hablo Joe
¿Barry, tienes un segundo?
Hackeamos la vigilancia del general Eiling hablo Cisco. De acuerdo con lo que están diciendo, la adorable... La señorita Sans Souci fue encontrada en Inglewood
El mismo vecindario de la oficina del doctor Harold Hadley hablo Caitlin entrando al Córtex desde la enfermería El cirujano militar que realizó severos procedimientos en ella
Pudo haberla matado, pero por eso ella busca la carpeta Comenta Wells Tienes que encontrarla antes que Eiling lo haga, Barry
Bueno...
El velocista se había retirado del lugar, aunque no tardo demasiado en volver, porque al cabo de unas horas llegó con la mujer.
Claudia se acercó con paso tímido al laboratorio donde Bette Sans Souci observaba un mapa de Central City con marcas rojas. La joven llevaba una carpeta abrazada contra el pecho y los ojos grandes, curiosos.
—Hola... tú debes ser Bette, ¿cierto?
Bette se giró, algo sorprendida al ver a la chica.
—Sí, soy yo... ¿te conozco? wow que jovencita eres para estar aquí, ¿no?
Claudia sonrió con suavidad, un poco nerviosa pero decidida.
—Soy la ahijada del Dr. Wells. Pero... también fui afectada por la explosión del acelerador. Yo... puedo curar.
Bette alzó las cejas, incrédula, evaluando a la niña frente a ella.
—¿Curar? ¿Tú? ¿Cuántos años tienes 15?
Claudia soltó una pequeña risa.
—Tengo casi catorce. Está bien... no parezco mucho, pero puedo ayudar.
Bette la observó un momento más, bajando un poco la guardia al notar la sinceridad en su mirada.
—Vaya... casi catorce, ¿eh? Tienes más agallas que muchos adultos que he conocido. Supongo que Star Labs no es lo que era.
En eso entrò el equipo completo y Wells le hizo un gesto a la muchacha para que se le acercara.
Cuando la detonación se dispersó por toda Ciudad Central, un número de personas fueron expuestas a una onda de energía incalculable hablo Harrison Wells mostrándole a la chica una animación de la explosión
Una de esas personas... Fuiste túCaitlin le entregó unos guantes Tú estabas en Ciudad Central hace diez meses
Acababa de regresar de Afganistán susurró ella. Estaba desactivando bombas en las carreteras. Una bomba me exploto. Fui traída por el Estado, pasé meses en la base recuperándome y lo siguiente que se es que me convertí en la cosa que casi me mata... Y en la nueva rata de laboratorio favorita de Eiling
La materia oscura debe haberse combinado con las partículas de la bomba dentro de tu cuerpo hablo Caitlin
Pensaba que Eiling me había hecho esto susurró
Eiling no es lo suficientemente inteligente para crear a alguien como tú... respondio Wells Yo sí, pero no dañaría a nadie para hacerlo
Pero, lo suficientemente inteligente para ver lo que vales hablo Harrison
¿Saben de otros que fueron afectados? preguntó la bomba humana
Ha habido unos pocos hablo Caitlin un poco nerviosa
Pero ninguno que luzca como tú hablo Cisco, mientras Barry soltaba una risita pasando su mano por su frente, Claudia le dio un codazo Lo siento, eso fue inapropiado. Por favor no te vayas
Tenemos que ir a hacer estudios hablo Caitlin
Su estructura celular es diferente a cualquier cosa que haya visto susurró Snow pasando sus dedos por el monitor mostrándole la estructura celular de la mujer Sus niveles de nitrógeno se salen de los esquemas
-podrìa probar algo.-dice Claudia acercandosele
-no. podrìa dañarte,daño todo lo que toco.-dice Bette
-Y yo las sano.-Claudia asiente
Se quita el guante lentamente y extiende su mano.
-Tal vez... si canalizo mi energía de sanación, podríamos equilibrarte. Tal vez...-
Pero justo antes de tocarla, la puerta se abre de con urgencia.
-¡Claudia, no!-
Un zumbido violento de energía recorre la sala. Las manos de Bette brillan. Claudia se desmaya un instante, cayendo de rodillas, su cuerpo aturdido.
En el laboratorio,Caitlinexamina a Claudia, que se recupera.
Wells (frustrado):
-Si sigues interfiriendo con tu energía celular en un campo inestable como el de Bette... podrías hacer colapsar esta instalación. Eres el polo opuesto a ella. Si ella destruye, tú reparas. ¿Pero qué pasa cuando la energía opuesta entra en contacto directo con una fuerza incontrolable?"
Claudia (arrepentida, bajando la mirada):
-Solo quería ayudarla. Nadie debería vivir con miedo de sí misma."
Más tarde, Claudia regresa a ver a Bette desde fuera de la celda.
Claudia (voz entrecortada):
-Lo siento... Me equivoqué al pensar que podía arreglarlo todo con solo tocarte. Sanar no siempre es físico. A veces es solo estar. Y estaré aquí si tú lo necesitas."
Caitlin encuentra a Claudia en el ala médica, sola, con un cuaderno en las manos. Dibuja patrones, tal vez intentando entenderse a sí misma.
Caitlin (sentándose a su lado):
-Claudia... tú quieres salvar a todos. Lo sé. Pero hay heridas que no puedes curar. Y eso no te hace menos valiosa.-
Claudia (susurrando):
-Si no puedo salvarlos... ¿entonces qué soy? a parte de una niña malcriada que está acá?.-
Caitlin:
-Eres una persona que sigue intentándolo. Y eso... eso es heroico.-
Claudia sonríe levemente, pero su mente sigue dándole vueltas, esta se levanta y acompaña a los muchachos
Todos, excepto Caitlin, estaban en una sala de monitores fuera de donde estaban Caitlin y Beth.
¿Crees que podamos ayudarla?
Para responder esa pregunta tenemos que entender cómo funciona ella hablo Harrison, y para entender eso, primero tenemos que estudiarla en acción
¿La quieres para explotar cosas? preguntó Caitlin
Si, ahora estamos hablando hablo Cisco excesivamente emocionado
Un pitido se escuchó por aquel consultorio provocando que la joven alzará la ceja.
Caitlin descubre su herida y sacan lo que parece ser un rastreador, eso alerta a todos
Cierren el conducto y tenemos que sacar a Bette de aquí,yo me ocupare de Eiling hablo Wells
El velocista camino hacia Wells para observar la pantalla, y ver que si, efectivamente el militar iba de camino a donde ellos.
yo me quedo acá Dice Claudia mirando a Wells"no lo dejare solo ,si ese señor es tan peligroso no me gustaria que se quedara solo"
No Ve con ellos Le dice Wells mirandola, Claudia asiente conectando con sus ojos azules y esta asiente yéndose con los demas
Bette tomó un frisbee para lanzarlo por los aires, los científicos observaron en el cielo, como el objeto explotaba. Claudia anotaba observaciones en su computadora para posteriormente observar a su Amigo
¿Cisco?
427 kPa respondió Cisco a Claudia Su índice de Trauzl está por los 45
Lo mismo que cualquier Plástico comenta Caitlin
Plástico ¡Primer intento! hablo Cisco, mientras Claudia tomaba un bumerang
Claudia mira a Caitlin preocupada
-Crees que podamos ayudarla?
-esperemos.- dice Snow
Luego en la noche se vieron los resultados , solo Caitlin , Claudia y Harrison vieron el resultado, los demás se habían ido
...
En eso Claudia estaba cantando la musica a todo volumen de Nightwish estaba con sus audifonos cuando se topa con Harrison quien estaba bebiendo un poco de whisky frente al traje de barry
-waaa.-grita claudia al ver una sombra , Harrison se le acerca y esta rie
-ayy lo siento ,pensé que estaba sola.-le sonrie la muchacha y Wells intentaba ocultar su risa
-pues no.-le comenta con un toque divertido , la muchacha había dado un salto y se le habían caido sus audifonos y se podía escuchcar la musica de Nightwish
La expresiòn de la muchacha se vuelve dura y baja la mirada
(su expresión se vuelve dura, baja la mirada)
—Harrison... ¿y si no hubiera recibido el poder de sanar? ¿Y si hubiera sido como Bette? ¿Me habrías encerrado también? ¿Habrías tenido miedo de mí?
(se traga el nudo en la garganta)
¿Y si hubiera sido esa oscuridad?
Wells guarda silencio. La mira con intensidad, no como a una niña, sino como a alguien cuya pregunta merece una respuesta sincera. Exhala despacio.
WELLS
—Entonces... yo hubiera sido tu guía.
(pausa)
Incluso si hubieras sido peligrosa... no me habrías perdido.
Claudia traga saliva. La dureza en su rostro se disuelve lentamente, dejando paso a la tristeza. Sus hombros caen un poco.
CLAUDIA
(en voz baja)
—Siento pena por Bette. No es justo...
Wells se acerca con esa calma firme y silenciosa que le es tan propia.
—Claudia... haces más de lo que imaginas.
(pausa)
A veces, simplemente estar es suficiente.
CLAUDIA
(tímida, mirando sus manos)
—Pero no para salvarla. Yo... puedo curar, pero no puedo cambiar lo que le pasó. No puedo quitarle el dolor.(levanta la mirada hacia él)Pero tú sí puedes. Tú sabes cómo hacerme sentir mejor, incluso cuando todo parece tan mal...(su voz se suaviza aún más)Tal vez ese sea tu superpoder.
Wells sonríe, con ese dejo de ternura y culpa que sólo Claudia logra despertar en él. Le toca el hombro suavemente, la muchacha lo mira suspirando.
WELLS
—Eso sería un superpoder bastante útil, ¿no crees?
(pausa, más serio)Anda, es tarde. Deberías ir a casa.
Claudia aparta la mirada, mordiéndose el labio con incomodidad. Luego susurra:
CLAUDIA
—Dame paciencia, por favor...
(baja más la voz, como si confesara algo vergonzoso)
Quizás mi mamá esté bebiendo otra vez. Y el bebé... el bebé en su barriga podría estar en peligro.
Wells se queda completamente en silencio. Su expresión cambia: de serenidad a una preocupación más profunda. Se mueve en su silla junto a ella, más cerca esta vez. Le toma la mano, cálido, firme.
No dice nada aún. No hace falta.
-buenas noches Dr. Wells.-se despide con cariño la muchacha asintiendo
-descansa.-se oye la voz del cientifico quien ya había dejado el cortex
Oigan Barry entró al córtex, ¿qué sucede? nadie respondió ¿Eiling te encontró aquí?
No, Caitlin y Claudia estaban a punto de darme las noticias no tan buenas respondió Bette
La metralla de tu cuerpo se ha combinado contigo a un nivel celular susurró Claudia viendo la pantalla ya estaba enntendiendo ese tipo de cosas la muchacha
Y la tecnología requerida para separar tu ADN hablo Harrison No ha sido inventada aún
La mujer explosiva tenía los ojos tristes con lágrimas en estos, asintió viendo hacia abajo sabiendo lo que significaba. Aquello ponía triste a la menor de las personas en ese lugar.
Bette...intente hacer algo ,encontrar la cura pero no -comentó la muchacha triste tocandole el hombro , esta estaba aguantando las ganas de llorar como ella
Está bien, lo entiendo susurró ella Solo necesito un minuto, no se preocupen, estoy segura que puedo llorar sin explotar cosas la mujer salió del córtex rápidamente
¿Ahora qué? preguntó Cisco
Que se nos una todos observaron a Barry Que se vuelva parte del equipo
Barry, tienes una increíble habilidad para ayudar a la gente, pero... hablo Caitlin observando al velocista Ella hace explotar cosas
Es la primera meta humana que no está empeñada en destruir la ciudad, digo la segunda si contabilizamos a Claudia...no digo la tercera...Barry ,Claudia y tu-
Es demasiado peligroso respondió Harrrison
Bueno, no la mandaremos por la tubería-dice Claudia al unisono con Barry
No sugiero que se vaya por la tubería, pero si se queda en los Laboratorios S.T.A.R., nos está poniendo en riesgo a todos- comenta Wells
¿Por qué? ¿Por Eiling?-pregunta Barry
Eiling es un hombre peligroso, Barry hablo HarrisonY te lo puedo asegurar, no lo queremos como enemigo
Después del rayo, ¿qué tal si no me hubieran encontrado? preguntó Barry Podría ser yo, estar siendo cazado, corriendo, separado de todos los que conozco y me importan... Ustedes me salvaron
Y yo quiero salvarla igual que tú, Barry hablo Caitlin. Todos lo queremos hacer Barry salió del córtex enojado
Todos se quedaron ahí, un completo silencio inundo la sala, al menos hasta que el velocista llego, provocando que la muchacha alzara la mirada.
¿Dónde está Bette? preguntó Barry
Se fue respondió Claudia tocándose la cabeza, realmente esto le afectaba
¿Como que se fue? preguntó el velocista ¿A dónde fue?
No lo dijo respondió Harrison
Bueno, ¿dónde demonios podría estar? preguntó Barry preocupado
todos se acercaron a la mesa de las computadoras para ver donde podría estar aquella mujer explosiva.
Estoy en las noticias del ejército, al parecer han ido al muelle... Para encontrarse con Bette-dice Cisco
Se está prendiendo a sí misma hablo Wells,
No lo hará Barry salió corriendo
Los minutos de silencio de parte del velocista se hacían eternos, ponían a todos nerviosos. No fue hasta que los científicos por fin pudieron escuchar la voz del velocista.
Chicos, tenemos un problema
¿Bette está bien? preguntó Claudia con preocupación en su voz
No, Eiling la mató. Esta brillando, va a explotar, la muchacha se tapó la boca al escuchar eso , no podía ser, las lagrimas casi escapaban de sus ojos
Por Dios, con una masa de su tamaño, la explosión sería muy devastadora hablo Cisco
Barry, tienes que sacarla de la ciudad dio la orden Wells
Pero no hay tiempo, ¿puedo correr sobre el agua? Tuve la velocidad suficiente para correr hacia arriba en un edificio. ¿Qué tan rápido tengo que ir para poder correr sobre el agua?
Snow observo a la menor, al igual que Cisco y Harrison. Cisco comenzó a hacer anotaciones.
Asumiendo tu peso... 240 kilogramos de fuerza por cada paso para suspensión ven...
1050 kilómetros por hora hablo Wells Aproximadamente 1050 kilómetros por hora, Barry
Tienes que correr de la explosión o si no tú también morirás hablo Cisco
La menor levanto la mirada, la joven observo la pantalla justo en donde podían ver la trayectoria de Barry. Todos comenzaron a verse con una enorme tensión, querían que Barry estuviera Bien
Barry por favorsusurra Claudia
[...]
"Nada fuera de lo ordinario ocurrió, el ejército simplemente realizaba pruebas de armas bajo el agua, no hay necesidad de pánico o alarma, Ciudad Central es segura, se los garantizo"
Dice Elling
Mató a Bette en frente de mi... susurró Barry Y no hay nada que podamos hacerle
Los hombres poderosos tienen maneras de evitar las consecuencias
Claudia tenia la mirada hacia otra parte quería solo llorar , sintió empatía por aquella mujer, era como un ave enjaulada por su propia habilidad y murió. Esta se va del cortex y Cisco le toma del brazo
-estarás bien? te veo muy afectada-le dice cariñosamente el muchacho , esta inhala y exhala evitando llorar
-intente hacer lo posible para ayudarla, era una buena persona Cisco , le falle, de que sirve tener estos poderes si no puedes ayudar a alguien que pedìa ayuda?.-dice la muchacha triste mordiéndose el labio
-no te culpes por eso Claudia, no lleves el mundo en tus espaldas.-dice abrazándola y caminando junto a ella
Cuando todo acabo Barry se fue a un bar a beber aunque no le hiciera efecto alguno, minutos después Cisco y Caitlin lo acompañaron, Mientras tanto Claudia estaba dormida con el computador encendido
Harrison observa a la muchacha como dormía , el se dio cuenta que ella había trabajado toda la noche intentando ayudar a Bett y ahora le había ganado el cansancio, este le da una pequeña sonrisa ,pero suena una alerta y ven que eran Elling y sus hombres. Harrison le toca el hombro a Claudia quien entre abre sus ojos muy dómida
-es Elling y sus hombres, quedate acá y no salgas, yo saldré a recibirlos.-le dice Wells y esta asiente media dormida
Wells y Eiling tienen una conversación para nada amigable
-vi a una chica convertir cosas en bombas, a un hombre correr más rápido que el viento . cuando el acelerador murió lo imposible nació- le dice y lo amenaza con traer a los militares
Pero Wells le da otra amenaza, diciéndole que él podría traer a la prensa, testificar de los experimentos que hizo en el pasado con un gorila llamado Grodd y que no lo amenazara si no quería que su vida terminara.
-todo bien?-pregunta la muchacha y este se veia muy tenso , esta comprende que las cosas estaban muy complicadas
-quizas elling no apareca por un buen tiempo-comenta Wells y esta asiente
-me da miedo que le haga algo a Barry y si descubre que puedo sanar a a gente y si descubre que soy metahumana? -suspira la muchacha en tono de preocupacion
-no le hará nada ni a ti tampoco, te lo aseguro-comenta llendose y esta asiente volviendo a quedarse dormida
