Hogwarts, 1975

Dumbledore no es capaz de lidiar con James Potter, Sirius Black y Severus Snape así que necesita que alguien más lo haga.

O mejor dicho: Dumbledore, dejándole su trabajo a otros como de costumbre, hace que Harry y Draco deban quedarse un tiempo en 1975 para ayudarlos.

¿Creo que es un poco hurt/confort? Tenemos: Drarry, mención de varios crushes adolescentes desastrosos que no se hacen endgame y mención de jily, wolfstar y princeblack.

Además este es el mismo universo de Wizdad


Disclaimer:HP sigue siendo propiedad de la Innombrable y eso es algo que lamentamos mucho.


—…necesitamos poder seguir respondiendo a sus notas aunque estemos aquí, Draco…

—…ya sé, Harry tranquilízate. Eso es más fácil de solucionar. Me preocupa más la parte de…¿es otra dimensión o crees que sea el mismo espacio de nuestra línea temporal?

Harry hizo una pausa, por lo que Draco también se detuvo.

Cuando fueron jalados hacia el Hogwarts de los años 70s mientras se tomaban unas vacaciones fuera de Inglaterra, su primera decisión fue permanecer juntos e ir hacia la oficina de Dumbledore. Draco no confiaba en el viejo director pero reconocía que podía ser el único que entendiese la situación y fuese capaz de hacer algo. Harry sólo pensó que no había más opción porque, según sus cálculos, sus padres, Sirius y el profesor Snape estarían alrededor de los quince años, por lo que no tenía caso pedirles ayuda.

Pero durante el tiempo que les tomase volver a su tiempo, espacio o dimensión, lo que fuese, tenían un problema mucho mayor:

No podían dejar de contestar a las notas en papeles de animalitos y las cartas que les mandaban sus hijos. Los chicos estaban estudiando o trabajando fuera de casa y Lily continuaba de viaje por Europa. Si de repente sus dos padres desaparecían, el mundo mágico se enfrentaría a algo peor que el regreso de Voldemort.

O tal vez sólo fuese Harry con una de sus "crisis de papá".

O las dos cosas.

Lograron idear un hechizo de enlace que hacía que las notas llegasen a sus ubicaciones actuales. Harry suspiró de alivio, recogió la carta de Lily y Draco se encontró con una carta de Scorpius que se guardó en un bolsillo.

La mayor complicación estaba resuelta.

Ahora tenían que pensar acerca de la parte de encontrarse cincuenta años en el pasado.

Los dos continuaron caminando hacia la oficina de Dumbledore mientras discutían lo que le dirían. Hubo estudiantes que los vieron de reojo y Harry se dio cuenta de que dos magos de cuarenta años usando ropa del futuro debían ser más llamativos que cualquiera en túnicas.

—¿Crees que estemos en muchos problemas? —le preguntó a su pareja.

Draco hizo un sonido pensativo al detenerse frente a la entrada a la oficina de Dumbledore.

—Creo que pudo ser peor. Al menos no llegamos en plena guerra.

Los dos se estremecieron. No tenían la menor intención de vivir otra guerra. Una era más que suficiente para una vida.

Harry adivinó la contraseña de la oficina recordando los dulces favoritos del director y los dos se pararon al final de las escaleras que comenzaron a moverse hacia arriba.

Dumbledore se encontraba detrás de su escritorio, y apenas alzó la mirada para verlos entrar, sonrió.

—¿Vienen por los puestos de profesores?

Alrededor de una hora más tarde, los dos se encontraban de vuelta en el pasillo.

—Me parece muy irresponsable que después de una entrevista de una hora le dé puestos de profesores a dos completos desconocidos que no tienen documentación de ningún tipo —decía Draco, cruzado de brazos—. Esto explica mucho sobre por qué tuvimos tan malos profesores.

—Estoy seguro de que él sabe, Draco —respondió Harry en tono suave.

—Me sigue pareciendo irresponsable —insistió él, negando—. ¿Cómo sabe que no serás como Ojoloco en defensa? ¿O que yo no quiero envenenar a alguien con pociones? Además son dos materias muy serias y peligrosas para dejárselas a cualquiera. Alguien como Dumbledore podría al menos usar legeremancia para ver nuestras intenciones de antemano y…

Cada segundo que pasaban allí hacía que Draco estuviese más agradecido de que la dirección de Hogwarts estuviese en manos de McGonagall y no Dumbledore cuando sus hijos empezaron a asistir al colegio.

Harry prefirió no decirle nada más porque lo conocía lo suficiente como para saber que nada lo iba a hacer cambiar de opinión sobre el director, pero Dumbledore sabía tanto como para darles una sola habitación con una cama grande y dejarles un par de temarios de ejemplo para las clases.

Una vez que entraron al cuarto y Draco se quejó de las instalaciones para profesores, Harry se sentó en la silla junto al escritorio y empezó a revisar el temario que les dejó como guía.

—¿Tu padre o tu madre están en Hogwarts este año, Draco?

Draco sacudió la cabeza y revisó también su temario, sentándose en la cama.

—Salieron hace años. Justo ahora…creo que deben estar preparando su boda.

Harry asintió e hizo un sonido pensativo.

—Según mis cálculos, los míos sí están aquí.

—Te avisaré en cuanto vea a un adolescente idéntico a James excepto en el color de cabello o a una chica igualita a Lily.

—Lily tiene más pecas que mi mamá según las fotos que he visto.

—Bueno, pero seguirá siendo casi igual a ella...

A pesar de que sonaban muy tranquilos, mientras observaban los temarios, los dos intentaban idear formas de salir de aquí y regresar a su hotel italiano cincuenta años en el futuro sin armar un alboroto.

Cuando se hizo tarde, Draco suspiró, puso el temario a un lado y jaló a Harry para que saliese de esa silla.

—Es que estoy pensando en-

—Es tarde, Harry. El viejo fingió que no le contamos nada cuando intentamos decirle, no sabemos cuánto tiempo estaremos acá y hay que levantarnos temprano para contestar a las cartas y notas antes de que Lily abra un portal de oscuridad pura o algo como eso…

Harry soltó un pesado suspiro, dejó el temario a un lado y se sacó los lentes.

—¿Crees que sea algo como esa vez que fuimos a parar a tu casa con un Draco y un Harry más jóvenes? ¿Fuimos convocados?

Draco se tendió en la cama y le hizo un gesto para que él hiciera lo mismo.

—¿Tal vez? Sí noto una magia extraña, pero también son los 70s y mi padre me contó que en esta época había…consumibles extraños en Hogwarts que alteraban la magia.

—Consumibles —Harry se rió de la forma en que lo dijo hasta que Draco empezó a quejarse.

Se quedaron dormidos con la misma ropa con la que llegaron, por lo que cuando Harry se despertó, Draco lo hizo sacarse la ropa para transfigurarla y que se pusiera el nuevo atuendo después de bañarse.

Harry, adormilado, balbuceó sobre lo que le pasaba.

—Si vamos a hacer esto, lo vamos a hacer bien —le dijo Draco, solemne, varita en mano—. Ya es bastante malo que te presentaras con el apellido Dursley y a mí con Tonks.

—No era como que pudiésemos usar Potter, Malfoy o Black sin terminar siendo acorralados por familias sangrepuras preguntando por qué usamos sus apellidos y no estamos en sus árboles genealógicos…

—Y claramente la única forma de resolverlo es con ropa que compense lo horrible que suena Draco Tonks —continuó Draco como si no lo hubiese escuchado, agitando la varita para cambiar su ropa dos veces más hasta que escuchó a Harry hacer un sonido de sorpresa—. ¿Este?

—Te ves muy gay, Draco —Harry se lo dijo sonriendo, pero le sacó un sonido de disgusto.

Draco eliminó todo el color de la ropa con un giro de muñeca y terminó usando sólo blanco y negro.

—Y ahora eres el profesor Snape, pero guapo.

—Homosexual o Severus —Draco hizo una pausa frente al espejo—. Iré con el estilo Severus pero guapo.

Harry lo aceptó con un asentimiento y revisó la ropa que él le había pasado.

—¿Y yo por qué voy a vestirme como Ron?

—Porque eres muy guapo y necesitas el chaleco tejido de señor mayor para poder dar clases —Draco se giró y se lo explicó con gran seriedad—. Si te pones cualquier otra cosa, yo no podría haberme concentrado de tenerte como profesor. Al menos así pueden criticar tu ropa y no sólo ver tu cara.

Él intentó protestar y terminó siendo empujado hacia el baño para tomar una ducha y ponerse su ropa de "señor mayor" con chaleco tejido.

Cuando salió, Draco estaba practicando el movimiento de capa que hacía el profesor Snape cuando ellos estaban en Hogwarts y Harry no pudo evitar el ataque de risa que le dio.

—0—

Dumbledore los presentó durante el desayuno y dejó que comieran con calma. Draco murmuraba algo sobre su clase y Harry revisaba la mesa de Gryffindor con la mirada.

Cuando encontró a un chico muy similar a su hijo James, sostuvo la mano de Draco por debajo de la mesa y le dio un suave apretón para llamar su atención.

—Ahí está.

Draco le dio un apretón a su mano también.

—Es una buena oportunidad para verlos, ¿no crees?

Harry tragó el nudo que se le formó en la garganta y asintió.

—Sólo tengo que decirte que mi papá…bueno, cuando estudiaba en Hogwarts, él era un poco…

Draco hizo un sonido incrédulo cuando vio al pequeño James Potter echándole un hechizo a alguien para que se cayera al suelo y después riéndose con sus amigos.

—No me digas que es un pequeño idiota como yo de adolescente.

—Eh-

—Harry.

—Depende de qué estándares uses para-

—Harry, me dijiste que se portaba mal y era travieso, pensé que era como nuestro James.

Harry sacudió la cabeza.

—No, definitivamente no como nuestro James.

—¿Peor que yo? ¿O más o menos iguales?

—Pues no es un purista de sangre —Harry empezó a fruncir el ceño bajo la mirada seria de Draco—. Mira, es…reconozco que es bastante horrible lo que hace a esta edad en general. Yo lo hubiese odiado si no fuese mi papá, creo.

Draco suspiró.

—Quería saber un poco de mi suegro, no esto. ¿Y sobre tu madre?

—Ella es buena —juró Harry, asintiendo—. Todo el mundo estaba de acuerdo en eso así que supongo que es verdad.

—Bien —Draco carraspeó y se puso de pie—. Cincuenta puntos menos para Gryffindor.

Lo dijo mirando a James Potter, que se giró y lo observó boquiabierto.

Harry también lo veía así.

—Vas a disfrutar esto, ¿cierto? —lamentó.

—A los niños malos hay que decirles cuando son malos —le contestó Draco en tono suave—. Es mejor y más fácil corregir un comportamiento a los quince que a los veinte, Harry, créeme, lo sé.

Harry supuso que era verdad y lo dejó hacer lo que le pareciera mejor.

—0—

Harry tuvo una clase de Defensa contra las Artes Oscuras con el grupo de Gryffindor de quinto a media mañana. Intentaba prestar atención a todo el mundo por igual y no lucir emocionado por ver a James, Sirius y Remus pequeños. Le generaban tanta ternura como sus propios hijos cuando estaban pequeños.

Al menos hasta que James empujó a alguien pasando y casi lo tira al suelo.

—Potter —Harry le hizo un gesto para pedirle que se acercara.

James arqueó las cejas y caminó hacia él. Iba sonriendo y jugaba con una snitch que Harry le pidió dejar durante la clase.

Él, por supuesto, lo ignoró.

—Profesor…¿Dursley? —James arrugó la nariz al ver el apellido en la pizarra—. ¿Qué pasa?

—No puedes empujar a tus compañeros y casi tirarlos al suelo —Harry le habló con suavidad—. Discúlpate, por favor.

Cuando James asintió, Harry se dijo a sí mismo que no estaba tan mal. Quizás lo juzgó demasiado rápido por lo que sabía y este James sí se parecía a su hijo y…

—Lamento muchísimo que seas tan tonto como para tropezar con tus propios pies —le dijo James a su compañero en frente de toda la clase. Luego sonrió y le hizo un gesto a Harry para darle a entender que ya estaba hecho.

—¡James! —regañó Lily con incredulidad desde su asiento.

—Profesor —Sirius le habló en tono burlón desde su asiento—, ¿esa ropa la eligió su esposa porque lo odia o usted se viste sin los lentes puestos?

Harry adoraba enseñar y tenía dos opciones en un caso como este:

Podía mantener la calma y abogar por un enfoque gentil hasta que se diesen cuenta de que siendo pequeños idiotas no se conseguía nada.

O podía ponerles un alto que ni ellos se esperaban.

Harry tomó una decisión y agitó la varita, haciendo que con un solo hechizo no verbal todas las mesas y sillas se moviesen a los bordes del salón y despejasen el centro.

—¿Le gusta mucho hablar, señor Black? Vaya al centro del área despejada. Vamos a hacer demostraciones de ataque y defensa con el señor Potter, es contenido del temario de cuarto, así que asumo que ya lo saben, ¿no?

Sirius se levantó haciendo un gesto teatral como si hubiese sido convocado a un escenario y le susurró algo a James al encontrarse ambos en el centro. Harry se apoyó en su escritorio y se cruzó de brazos, la varita todavía en una mano porque siempre se necesitaba cuando se practicaba algo así con gente joven.

—¿Olvidaron cómo se saluda antes de un duelo? —preguntó Harry al ver que no hacían nada, todavía en tono tranquilo. Escuchó risitas y miró alrededor—. No se burlen de sus compañeros, a nadie le gusta que lo pasen al centro, los van a poner nerviosos.

Sirius pareció ofendido cuando él insinuó que se pondría nervioso por esto. James y él hicieron la respectiva reverencia y comenzaron a mostrarle hechizos del temario de cuarto. A presumirle, más bien, que podían hacer algunos hechizos un poco avanzados, mientras Harry sólo arqueaba las cejas y pensaba "¿eso no es parte del temario de tercero? Yo lo aprendí en tercero".

Cuando Sirius utilizó un serpensortia hubo sonidos de sorpresa de todo el mundo menos de Harry, que recordó que Draco usaba ese hechizo estando en segundo año.

Sirius se molestó cuando él no estuvo impresionado, olvidó que debía mantener un control directo y constante sobre la serpiente convocada y esta casi ataca a alguien. Harry tuvo que intervenir deteniendo a la serpiente.

Mientras le preguntaba al asustado chico que casi fue atacado si estaba bien, escuchó las voces de James y Sirius y sus risitas y tuvo que tomar una profunda bocanada de aire.

Felicitaciones en público, regaños en privado si es posible, Harry, se recordó a sí mismo, llamando a ambos chicos aparte para hablar con ellos sin que el resto del salón escuchara.

—Señor Black, tiene una potencia mágica increíble y el control de un niño pequeño, no es algo para reírse. Señor Potter, sus escudos son los escudos que se practican en segundo año, ¿qué hará cuando tenga que batirse a duelo con alguien que no sea su amigo y sí quiera hacerle daño?

—Sé hacer mejores escudos —masculló James—, sólo no tenía ganas de hacerlos ahora.

Harry asintió, fingiendo que le creía.

—¿Entonces si recibiese un hechizo del temario de sexto cree que su escudo podría detenerlo?

James asintió sin ninguna duda.

—Podría detener un hechizo de séptimo si quisiera.

—¿Usted también, señor Black?

—Por supuesto —Sirius le siguió la corriente a James, fingiendo indiferencia.

Unos minutos más tarde, Harry había colocado varios muñecos de madera a lo largo del salón. Él no podía atacar directamente porque su hechizo más básico sería más fuerte que la mayoría de quinto año, pero sí podía instruir a los muñecos para usar hechizos específicos con su magia.

Puso hechizos de quinto en todos los muñecos menos el que enfrentaban James y Sirius. No utilizó hechizos de séptimo ahí, sería peligroso. Usó unos de sexto.

Mientras James Potter y Sirius Black salían volando cada poco tiempo, incapaces de defenderse contra la magia que correspondía al siguiente año, Harry se dedicó a tomar notas sobre cada estudiante. Esto serviría como examen de nivelación y podría dejar sus notas para quien viniese después de él cuando Harry se fuese.

Ni James ni Sirius se atrevieron a decirle algo más después de no haber sido capaces de retener más que un par de ataques del muñeco de madera.

En el laboratorio de pociones, Draco tuvo una clase con el grupo de Slytherin de quinto antes de la hora del almuerzo. Eso significaba que no tenían muchas ganas de escuchar porque sólo pensaban en poder comer así que Draco decidió que harían una poción de su elección con apoyo del libro para ver qué tan bien (o mal) lo hacían en vez de comenzar a hablarles durante una hora sobre las propiedades del cuerno triturado de un bicornio porque eso lo aburría hasta a él.

Draco caminó varias veces entre las mesas, supervisando lo que hacían y dando sugerencias en voz baja. Un "agrega menos agua" o "baja el fuego" podía hacer una gran diferencia en el resultado final.

La segunda vez que pasó junto a la mesa de Severus, los ingredientes ya estaban cortados y Draco se dio cuenta de que Severus no estaba siguiendo una poción del temario disponible, por lo que se detuvo y rodeó la mesa, intentando recordar a qué pertenecían esos ingredientes.

—¿Qué quieres hacer por aquí? —Draco le habló en el mismo tono que usaba cuando le enseñaba algo a sus hijos—. El resto está haciendo pociones fáciles, tú también podrías hacer una sencilla.

Severus lo vio como si fuese ofensivo sugerirle hacer algo sencillo y él casi se rió. Era como ver a una versión pequeña y algo más insegura del Severus Snape que él conoció, que no le contestaría mal porque era un profesor y evitaba verlo a los ojos de una manera que le recordaba a Scorpius cuando quería hablar de algo sin ser juzgado.

—Es una poción que encontré en otro libro —respondió Severus en voz baja.

Como estaba moviendo las manos constantemente, Draco se fijó en su antebrazo y sintió alivio al no distinguir ni las líneas de la Marca Tenebrosa ni la energía que la cubría cuando estaba invisible como una señal para aquellos que también tenían una. No sabía con exactitud en qué momento la habría tomado, pero esto era bueno.

—¿Me muestras ese otro libro? No lo veo sobre la mesa.

Severus titubeó. Una de sus manos se detuvo cuando estaba echando una pizca de polvo naranja en el caldero. Draco lo ayudó para que la mezcla no se dañase por su pausa y repitió la pregunta de si le mostraba el libro.

—Es que…—Severus hizo un sonido fastidiado y terminó sacando de su bolso un libro avanzado que Draco estaba seguro de que debía estar en la Sección Prohibida de la biblioteca.

Él soltó un "ah", recibió el libro y buscó la receta. No era algo que normalmente dejaría que hiciera un mago de quince años.

—Bien, ¿qué castigo me va a poner? —Severus apagó el fuego bajo el caldero, irritado.

—¿Castigo por robar el libro? —Draco titubeó.

—Es prestado —aclaró Severus entre dientes, aunque se encogió un poco más—. Por la poción. El último profesor que tuvimos siempre estaba diciendo lo terrible que le parecía que me interesaran pociones así, que podía matar a alguien con eso, y me castigaba. ¿Qué castigo? Que no sea en el campo de Quidditch, no me gusta.

Draco volvió a ver el libro y la poción a medio hacer. Si no continuaba con la preparación pronto, lo que llevaba hecho se dañaría.

—¿Puede hacer dos pociones al mismo tiempo?

Severus pareció sorprendió, pero asintió.

—Encienda el fuego antes de que su poción se dañe —Draco convocó papel y pluma para empezar a escribir—. Las cosas son peligrosas por el uso que se les da, esta poción podría ser dañina, sí, también podría sacar a alguien de un coma. Voy a aceptar que el libro sea prestado, el problema aquí no es su elección de poción, es que no es seguro. Pociones peligrosas y artes oscuras requieren medidas extras de seguridad. Tiene que tener la poción que contrarresta esta para que sea seguro, eso es lo que estoy escribiendo aquí. Si hace las dos, puede continuar. Cambie sus guantes entre cada una para que no haya contaminación, use diferente varilla para mezclar, ¿tiene otro caldero?

Cuando Severus negó, Draco miró alrededor y levitó hacia la mesa un caldero de los que pertenecían al aula, que le puso al lado.

—¿Algo más?

Severus negó de nuevo, aturdido.

—Llámeme si tiene cualquier problema —completó Draco para después seguir con su ronda de supervisión y acercarse a una chica que quería saber por qué su poción, que debía ser púrpura, estaba verde.

Cuando la hora del almuerzo comenzó, el salón se vació casi por completo. Severus estaba luchando por terminar las dos pociones casi al mismo tiempo y Draco lo veía con cierta diversión.

Harry fue a buscarlo y le dio una mirada curiosa cuando notó al adolescente mezclando en dos calderos diferentes. Rodeó las mesas para acercarse a Draco y se sentó en el borde de su escritorio.

—Espero que no estés haciéndolo sufrir.

—Está haciendo una poción que le gusta a nuestra Lily con un libro probablemente robado de la biblioteca —le explicó Draco en voz baja—. Podía detenerlo, castigarlo y que él siguiera haciendo lo mismo pero a escondidas o dejar que lo hiciera aquí donde al menos lo voy a supervisar.

—¿Ya está haciendo cosas de Mortífago?

—No tiene la marca, sólo es interés por la magia oscura.

—Ah —Harry asintió—. Sería maravilloso si pudiese volverse rompe-maldiciones o algo así en vez de Mortífago.

—No creo que le estén dejando muchas opciones, suena a que gritan "¡mago oscuro!" ante cualquier poción o hechizo ligeramente interesante por aquí —Draco lo vio de reojo—. ¿A ti cómo te fue con tu papá?

Harry exhaló e hizo un gesto no muy específico con la mano.

—Es un poco tonto, me siento mal por decirle así, pero lo es. Creo que no le ayuda que como está en Gryffindor y no apoya a Voldemort, automáticamente todo lo que hace parezca "menos grave". Estuve averiguando y parece que nunca hay castigos reales, y si fuese alguien de otra Casa, sí los habría.

—Oh, Harry Potter reconociendo el favoritismo de Dumbledore hacia sus Gryffindor…hoy llueve —se burló Draco.

Harry le dio un codazo sin fuerza.

—Sabes que estoy muy consciente de su favoritismo después de lo que me dijiste del trol en las mazmorras en tu primer año. Sólo…¿no se supone que somos justos?

Draco hizo un sonidito de burla y Harry negó.

—Voy a traerte el almuerzo, comamos aquí para asegurarnos de que no destruya algo o se queme la piel. Snape —Harry levantó la voz para que lo escuchara—, ¿le traigo su almuerzo para que pueda terminar?

—No se come mientras se hace una poción —le respondieron maestro y estudiante casi a la vez, Draco divertido y Severus incrédulo.

Era el profesor Snape quien les había enseñado eso. Harry lo recordó y decidió que traería otro almuerzo sellado y lo dejaría lejos de los calderos, así comería después y él no tendría que preocuparse por un estudiante desnutrido yendo por ahí sin haber almorzado.

Severus llegó unos minutos tarde a su siguiente clase, pero alcanzó a terminar las dos pociones y comerse el almuerzo deprisa en otra mesa del laboratorio. Después de que se hubiese ido, Draco y Harry revisaron las dos pociones con curiosidad.

—Yo sé que me vas a decir que no deberíamos…

—Ahí viene el complejo de salvador —murmuró Draco, negando.

—…pero creo que estaría bien aprovechar el tiempo aquí —continuó Harry como si no lo hubiese escuchado—. Sólo un poco. Mira- es obvio que necesitan algo de guía de personas adultas más responsables que Dumbledore. Tú sabes que tener algo de apoyo o no tenerlo puede cambiar mucho tu vida siendo tan joven…

—No te encariñes, Harry. Ayudar está bien, sólo no olvides que no son nuestros niños, ¿sí?

Harry asintió tras pensarlo durante unos segundos.

—0—

A pesar de que Draco le hubiese dicho esto, cuando le tocó Pociones con un grupo de Gryffindor, casi se rió de una broma tonta e inofensiva de James porque le recordaba mucho a su James y puede que sí estuviese un poco en su "modo papá". Pero sólo un poco.

—No se distraiga tanto o sus lentes caerán en la poción que está haciendo, Potter —le indicó con diversión.

—¿Eso sería malo? —James se acomodó los lentes y miró hacia él.

—No si está interesado en quedarse sin lentes porque se disolvieron en ácido.

James asintió y prefirió hablar en voz baja con Sirius, con quien compartía mesa.

—Profesor —llamó otra voz.

Draco vio hacia Lily y parpadeó un par de veces, recordándose a sí mismo que esa no era su hija, aunque el parecido resultaba impresionante y un tanto aterrador.

—¿Sí, señorita Evans?

—El último profesor que tuvimos tuvo que separar a Black y a Potter porque es casi imposible tener una clase con esos dos en la misma mesa —le informó Lily en el tono más tranquilo que tenía.

Draco arqueó las cejas, volvió a ver a la mesa de esos dos, notó que estaban a punto de juntar dos ingredientes que cualquier estudiante de primero sabía que no se debían poner en la misma mezcla y asintió.

—Señor Potter, mueva sus cosas hacia mi mesa y deje al señor Black trabajando solo en la mesa del fondo. El resto siga con sus pociones.

James refunfuñó y se movió. La mesa del profesor era más grande pero se encontraba frente a todo el salón así que si levantaban la mirada lo verían.

Draco dio otra vuelta y respondió algunas preguntas. Cuando estaba regresando a la parte de adelante del salón, James le hizo un gesto para que se acercara.

—¿Qué poción está haciendo? —le preguntó Draco porque no recordaba ese color y olor en el temario que revisó.

—La de mal olor permanente —James sonrió como si fuese divertidísimo—, pero no lo llamé por eso. Mire —Él repitió el gesto de pedirle que se acercara y comenzó a hablar moviendo la varilla de mezclar que justamente era algo que no debía agitarse sin cuidado—, ¿la chica pelirroja? Intento salir con ella. El profesor que tuvimos antes de usted me puso con ella sólo dos clases y decidió que yo era un pésimo compañero y le bajaría el promedio. ¿Me vuelve a poner en su mesa?

Hasta le guiñó el ojo al terminar su petición.

Draco volvió a ver la poción de mal olor permanente en el caldero.

—¿Seguro de que quiere estar en la misma mesa que la chica que le gusta mientras tiene una poción apestosa?

James se quedó en blanco durante un momento. Luego volvió a sacudir la varilla en un gesto de "es verdad" hasta que Draco lo detuvo porque no quería gotas de poción apestosa salpicando todo.

—Pero para la siguiente clase —insistió James, fingiendo concentrarse en su poción como si fuese un estudiante muy aplicado—, diga que sí.

Viendo cómo estaba la situación, a Draco comenzaba a preocuparle la probabilidad de que Harry no naciera.

—Termine su poción. Es clase de pociones, no de romance, Potter.

Draco decidió dar otra vuelta por el aula para supervisar la preparación de las pociones. No se podía confiar con tantos adolescentes y calderos en un mismo espacio.

James, en cambio, decidió que era la forma perfecta de pasar el tiempo de cocción de su poción apestosa y comenzó a hacer preguntas una tras otra y otra…

¿Hace cuánto que trabaja enseñando, profesor?

¿Por qué le gustan las pociones?

¿Qué hace cuando no está haciendo pociones?

¿Qué pociones son mejores para hacerle una broma a alguien?

¿Estuvo aquí en Hogwarts? ¿En qué año?

¿Cree que haya una Casa que sea naturalmente mejor en esta materia que otras? Es Gryffindor, ¿cierto? Somos naturalmente mejores en muchas cosas, es verdad.

¿Es igual una poción hecha de forma manual que una poción hecha totalmente con magia?

¿Usted diría que…?

—Basta, Potter, ¿puedes dejar de hablar por un rato? —Lily sonaba frustrada—. Algunas personas intentamos hacer nuestra tarea bien.

James se pasó una mano por el cabello, sonrió y continuó con sus preguntas, sólo que ahora con la muy obvia intención de fastidiarla más.

Es una mezcla entre lo hablador de James y mi idiotez adolescente, concluyó Draco, lo que no era precisamente un halago.

Cuando la clase por fin terminó, hizo que guardaran sus pociones, pero notó algo extraño. No sabía explicar qué, era similar a una presencia o un movimiento mágico diferente al del grupo de estudiantes abandonando el aula.

Draco frunció el ceño, sacudió la cabeza y guardó sus pertenencias porque no tenía más clases ese día.

James de repente se acercó a la mesa y la golpeó con las dos manos, apoyándose en esta después.

—¿Entonces…? ¿Sobre lo que le dije de ponerme con Evans? —preguntó con una sonrisa.

—Le desagrada a la señorita Evans, señor Potter —Draco contestó con calma—, debería ser obvio.

—Eso es porque ella no me conoce —James se pasó una mano por el cabello—. Casi siempre oye de mí sólo por Snivellus y Snivellus obviamente no es confiable.

—¿Snivellus? —Draco alzó una ceja.

—Snape —James rodó los ojos—. Snivellus. Como llorón.

Perdóname por verlo como un apodo ingenioso, Snape, pensó el mago, meneando la cabeza porque una cosa era que a un lado de él le hiciese gracia y le recordase a sí mismo de adolescente y otra cosa era que estuviese bien. No estaba bien y él era el adulto ahí.

—No llame a sus compañeros por apodos, señor Potter, es desagradable e inmaduro.

—Yo no soy inmaduro —refunfuñó James—. Es que acaba de llegar y no entiende, pero Snivellus siempre está ahí fastidiando con su estúpido cabello grasoso y su estúpida narizota y su estúpido…

Draco empezó a arquear ambas cejas muy, muy despacio.

James se tardó un momento en darse cuenta de que no debería estar diciendo todo esto frente a un profesor e intentar volver a la faceta encantadora que él sabía que era pura actuación porque Draco también hacía eso cuando quería adular a sus maestros a esa edad.

—Esto va a sonar a una locura para usted —comenzó a decirle Draco en voz baja—, pero si quiere una oportunidad con la señorita Evans, puede empezar por no hablar así de su amigo.

—¡Es que Snivellus…!

—¿Usted saldría con alguien que trata así al señor Black? —interrumpió Draco.

James lo vio con horror.

—¡No! ¡Claro que no! ¡Le diría que se vaya a la mierda!

—¿Entonces por qué ella sí tendría que aceptar de usted algo que usted no aceptaría de ella?

—¿Las chicas son naturalmente más comprensivas? —James sonó como si se lo estuviese preguntando.

—Eh…no. No lo son, no tienen que serlo y no diga eso frente a la señorita Evans —Draco suspiró ante la expresión aturdida del adolescente—. Entienda que llevo menos de una semana aquí y ya sé que no es un buen pretendiente para ella. Si mi hija llegase a casa con-

—¿Tiene una hija? —A James le dio curiosidad—. ¿Es bonita?

Draco le respondió con tal mirada fría que James se terminó encogiendo.

—No me quite puntos, sólo preguntaba.

Él volvió a negar, se dijo que comenzaba a entender por qué este trabajo podía amargar tanto a una persona y dejó el aula.

James se apresuró a seguirlo.

—¿También está casado?

Draco se preguntó qué habría hecho él que le diese a entender que era su nuevo adulto de confianza al que atosigar con preguntas.

—Ajá.

Eso era más fácil que explicar toda la situación.

—¿Cómo se llama su esposa? ¿Se está quedando en Hogsmeade? He oído que las parejas de profesores a veces-

—No es una mujer.

Draco contestó con el mismo tono de siempre y se detuvo al recordar que era 1975.

Miró de reojo a James, que también se había detenido y estuvo parpadeando detrás de los lentes durante un rato de la forma en que lo hacía Harry cuando no entendía algo.

—¿Es una Veela? —Y luego entendió—. ¡Es un hombre! ¿Es un hombre?

Draco le hizo un gesto para que se callara y se pasó una mano por el rostro.

—¿Los hombres se pueden casar entre ellos? —siguió preguntando James—. ¿Es una cosa muggle?

Draco hizo lo posible por darle una respuesta vaga e ignorarlo, pero James continuó caminando detrás de él y recorrieron medio castillo de esa manera.

—Tomaré cualquier otro consejo que no involucre ignorar la molesta existencia de Snivellus. De verdad. Puedo hacer lo que sea. Pero es que eso es…eso no. Además yo no creo que su amistad dure mucho, no son como Sirius y yo, a Snively le gusta la magia oscura y esas cosas raras y dicen que ya sabía muchas maldiciones cuando entró al colegio, yo creo…

Draco se detuvo en la entrada del aula de Harry y le hizo la seña que tenían para el código adolescente púrpura. Puede que fuese exagerado utilizar el código para cuando había un gran alboroto con sus hijos, pero si seguía escuchándolo, creía que podía llegar a ser él quien hiciera un alboroto.

El salón de Harry acababa de vaciarse y él se apresuró a acercarse a la puerta.

—No tiene clase de defensa ahora, señor Potter —le dijo Harry.

Eso hizo que James recordara que debería estar rumbo a una de las torres al otro lado del castillo y se fuese corriendo.

—¡Piense en más consejos, profesor! —Fue lo último que escuchó Draco.

En cuanto el adolescente desapareció doblando en una esquina, Draco apoyó la cabeza en el hombro de Harry.

—¿Tan terrible fue? —preguntó Harry, acariciándole la espalda.

—Sufrí como no tienes ni idea. No puedo con otro adolescente, ya lidié con los míos...

—¿Y le respondiste la carta a Scorpius?

Esto le hizo recordar que tenía que hacerlo así que ambos fueron a la biblioteca para planear una respuesta que no levantara sospechas.