Una pequeña se encontraba corriendo a toda velocidad por el bosque, jadeaba con fuerza, su cuerpo dolía y su corazón latía desbocado. Las ramas de los arbustos la golpeaban, dejando cortes en su piel. Sabía que no podía detenerse a pedir ayuda si quería sobrevivir, aunque dudaba de que alguien la ayudara de todas formas. La pequeña pasó volando por una carretera y un coche frenó de golpe.
-¿Qué fue eso?, ¿un animal?, ¿lo golpeé?.
La persona que se encontraba dentro del coche se bajó para inspeccionar. El vehículo no tenía ni un solo golpe ni marcas de sangre. Algo se movió a un costado de la carretera, llamando la atención del conductor. Volteó hacia esa dirección y se encontró con un pequeño cuerpo femenino.
-Dios mío, ¡es una niña!.
Estaba hecha un ovillo, temblaba abruptamente y se escuchaban pequeños quejidos. Cuando intentó acercarse a ella, unas personas le gritaron.
-¡Hey, detente, esa chica es nuestra!.
Al levantar el rostro, el profesor Utonio se encontró con dos hombres corpulentos con pinta de matones. Su mirada se desvió y notó que la pequeña no se había movido de su lugar. Debe estar herida y muy asustada, pensó para sí.
-¿Qué pasa, caballeros?.
-Vete si no quieres resultar herido.
Uno de los hombres se acercó a la niña y la tomó del brazo, haciendo que se levantara de golpe y gritara.
Ella comenzó a hablar en un idioma que el profesor no conocía. Inspeccionó su apariencia con la mirada, se encontraba sucia, gravemente herida y su ropa estaba hecha jirones. Sabía que esos tipos no tenían buenas intenciones con ella.
-Lo siento, anciano, pero debemos eliminarte. No podemos dejar testigos. -Dijo el Alfa corpulento mientras sacaba una pistola y le apuntaba.
En un momento, la niña le dio una patada en los bajos al hombre que la sostenía. Ella cayó al piso y soltó un quejido lastimero, se había herido la pierna al caer.
Utonio aprovechó esa distracción, tomó el brazo del Alfa, le quitó la pistola, lo tumbó al piso y disparó al hombre que estaba cerca de la niña.
El otro hombre solo pudo mirarlo con miedo.
-Oye, tranquilo viejo, baja el arma.
-Lo siento, chico, pero no puedo dejar testigos. -Apretó el gatillo para darle un tiro limpio y certero en la frente.
La niña abrió grande los ojos, le dolía todo el cuerpo, ya no le quedaba energía para luchar. Así que bajó el rostro aceptando su destino.
El profesor se acercaba a paso firme a la niña, apuntándole con el arma.
-Terminaré con tu sufrimiento, pequeña.
La niña cerró los ojos con fuerza, empezó a derramar lágrimas y a sollozar. Se escuchó un disparo y, luego de unos segundos, abrió los ojos y se preguntó por qué no estaba muerta. Y ahí lo notó, la persona que estaba frente a ella le había salvado la vida. Había disparado al otro sujeto que la perseguía, ya que él aún seguía con vida y planeaba matarla con un arma blanca.
Ella lo miraba con asombro, le sonrió de la forma más sincera y se desmayó. Escuchó la voz de su salvador hablándola y luego se sintió sumida en una oscuridad total.
Blossom despertó de golpe, sobresaltada, jadeando y sudando frío, de nuevo ese sueño que la perseguía. Volteó a ver la mesita de noche y vio su reloj, eran las cinco y cuarto de la mañana. Comenzó a respirar profundo para tranquilizarse. Tomó su rostro y derramó lágrimas de forma inconsciente. Luego se abrazó a sí misma y unos minutos después, decidió levantarse, sabiendo que no podría retomar su descanso en forma plácida. Se dirigió al baño, se quitó la ropa y tomó un baño de agua caliente para relajarse, evitando mojar su cabello. Luego salió del baño, envuelta en una toalla, y se miró en el espejo.
-Soy igual a los demás. -Mencionó como un mantra, intentando convencerse a sí misma.
Se vistió y recogió su hermoso cabello rojo en una coleta alta. Decidió bajar a la cocina y, ya que estaba despierta, pensó en preparar el desayuno. Cuando no podía retomar su sueño le gustaba hacer el desayuno para sus hermanas y su padre. Un delicioso aroma a comida invadió la casa y despertó a todos los que residían ahí.
-¿Blossom, qué haces despierta a esta hora?. Es sábado y deberías estar durmiendo como la gente normal.
-Podrías darme los buenos días, y tal vez las gracias. -Dijo Blossom, entrecerrando los ojos y señalando con la espátula a su hermana de ojos verdes.
Una chica rubia se asomó a la cocina y sus ojos se iluminaron al ver el exquisito manjar sobre la mesa.
-¡Dios! Todo se ve delicioso. ¿Puedo empezar a comer?.
-Toma lo que quieras, Bubbles. Y tú también, Buttercup, coge un plato y desayuna.
La chica de ojos verdes tomó un plato y lo llenó generosamente. Blossom sonrió satisfecha al ver a sus hermanas disfrutar del desayuno.
-¿Volvió la pesadilla?. -Preguntó de repente la hermana menor.
-¡Eh, no, no!. Solo estoy nerviosa por lo de la noche.
A Blossom no le gustaba preocupar a sus hermanas. De vez en cuando tenía esa pesadilla que, en realidad, era un recordatorio de su pasado. Siempre decía que ya lo había superado, pero en realidad no era así.
-¡Oh, es verdad!. La boda de la hermana de Dexter. ¡Qué emoción!. Lástima que papá no podrá asistir. -Mencionó Bubbles.
-Qué suerte.
-¡Oh, vamos, Buttercup!. Será divertido y hermoso. Tal vez conozcamos a un buen prospecto.
Buttercup la miró con los ojos entrecerrados, mostrando aburrimiento.
-Qué emoción. -Dijo con desgano.
-¿Dexter vendrá por ti o vendrás con nosotras?.
-Se ofreció a venir por mí, pero le dije que mejor nos veríamos en la recepción. Además, es un día especial para toda su familia y no tiene sentido que yo esté presente.
-Blossom, tú eres parte de esa familia, debiste haber aceptado. -Mencionó la hermana menor.
-No sé cómo te gusta, es más viejo que tú. Te lleva 12 años. -Mencionó Buttercup mientras jugaba con el resto de su comida en el plato.
-¿Gustarle?. Es obvio que lo ama. Estoy segura de que es tu destinatario. -Dijo Bubbles con una sonrisa.
Blossom puso una cara de sorpresa al escuchar lo que decía su hermana menor. ¿Destinatario?, pero para ella eso era imposible.
-Y dinos, Blossom, ¿lo amas?. -Cuando terminó de decir su pregunta, Buttercup se metió un bocado de hot cakes y disfrutó de lo incómoda que se había puesto su hermana con ese tema.
-¿Qué clase de pregunta es esa?.
-Una en la que no te ves muy cómoda respondiendo. -Sonrió Buttercup de forma satisfactoria al molestar a su hermana mayor.
-No hagas caso, Buttercup solo está celosa.
La chica de ojos verdes se atragantó por el comentario de su hermana menor.
-Bueno, Dexter es un buen chico, honesto, trabajador, recatado, muy inteligente, guapo y lo mejor de todo es que es un Beta. Así que, sí, claro que lo amo. "y si no, tendré mucho tiempo para aprender a hacerlo". pensó para sí.
Su padre les había enseñado algo importante y era que si buscaban una pareja, debía ser un Beta, ya que la condición de cada una no era igual a la de los demás y era el mejor patrón que se amoldaba a ellas.
El profesor Utonio había adoptado a tres niñas a las cuales se les podría llamar defectuosas en esa sociedad, ya que los predominantes por jerarquía eran los Alfas, luego los betas y de último los Omegas. Las tres hermanas tenían el mismo rango de edad, eran unas chicas muy lindas e inteligentes.
Blossom era la mayor. Tenía una tez clara, pecas, ojos color morganita y un hermoso cabello largo de color zafiro. Era muy organizada, sensata, decidida y a veces un poco testaruda.
Buttercup, la mediana, tenía una tez morena clara. Su cabello azabache corto llegaba hasta arriba de los hombros, y sus ojos parecían esmeraldas. Aunque aparentaba ser dulce, tenía un carácter volcánico y una actitud muy rebelde.
La más pequeña era Bubbles una chica adorable y encantadora, con piel nivea, cabello dorado que le llegaba debajo de los hombros y unos ojos de color azul como el Topacio. Era amable, risueña y adorable.
~§~
Ya era de noche y las chicas estaban listas para el evento al que habían sido invitadas. Tomaron el coche y se dirigieron directamente a la fiesta.
Al entrar, notaron que todo era muy elegante y hermoso, y que no habían escatimado en gastos.
-Esta fiesta me abruma. Si yo tuviera ese dinero, no lo gastaría en semejante tontería. -Dijo Buttercup.
Las hermanas voltearon a ver con fastidio a la dentro del recinto, Blossom se encontró con su novio. Sus hermanas le dieron su espacio y se sentaron en una mesa. Bubbles vio cómo su hermana de ojos verdes se levantó de la mesa emocionada.
-¿A dónde vas?.
-¿No has visto?. Hay buffet, tengo que aprovechar. -Respondió, y se retiró.
Bubbles observaba con emoción cómo la pareja de recién casados bailaba juntos. Le parecía realmente hermoso y romántico. Salió de sus pensamientos cuando alguien la saludó.
-Disculpa mi atrevimiento, te vi desde lejos y me gustaría saber cómo te llamas.
Ella se sorprendió.
-¿Me hablas a mí?.
El chico se rió y preguntó si podía sentarse. Ella movió la cabeza en afirmación, estaba nerviosa, no solía hablar con chicos.
-Mi nombre es Boomer. ¿Cuál es el tuyo?.
-Soy... Bubbles.
-Qué lindo nombre, mucho gusto Bubbles. ¿Por parte de quién vienes?, ¿del novio o de la novia?.
-De... de la novia.
-Oye, si te hago sentir incómodo, tienes toda la confianza para decírmelo. Igualmente, si quieres que me retire, puedo hacerlo.
Ese chico era muy apuesto y parecía ser agradable.
-¡Oh, no, no!. Sólo que no muchos chicos suelen hablar conmigo.
Boomer levantó una ceja, denotando duda.
-Es broma, ¿cierto?.
~§~
Buttercup estaba tan feliz en el área del buffet, había probado un poco de todo y se sentía llena, pero aún le faltaba el postre. Se acercó a la barra y vio un delicioso cupcake de chocolate con betún y frutos rojos. Estaba a punto de tomarlo cuando alguien se le adelantó.
-¡Oye, idiota! ¡Ese postre es mío!.
El chico con cabello azabache y ojos verde oscuro la miró con superioridad.
-¿Ah, sí?. No veo que diga tu nombre.
-¡Devuélvemelo!.
El chico le dio una mordida y añadió.
-Oye, guapa, si quieres probarlo, puedes hacerlo de mis labios.
Ella hizo una mueca de disgusto. Quería tirarle los dientes en ese momento a ese imbécil, pero agarrarse a golpes no era una opción. Respiró profundo y decidió tomar otro postre, pero el mismo sujeto se adelantó y lo tomó.
-¡Maldición!, ¿de nuevo?.
Ese sujeto estaba disfrutando de molestarla. Ella intentó agarrar otro postre y de nuevo sucedió el mismo incidente. Estaba furiosa, odiaba que jugaran con ella. De pronto, se le vino algo a la mente. Puso su mejor sonrisa seductora y añadió.
-Oye, guapo, ¿me dejas probar del postre?.
El ojiaverde sonrió para sí y comenzó a acercarse de forma galante. Puso el postre frente a ella para que lo mordiera. Estaba tan anonadado por esos primorosos labios que no se dio cuenta cuando la chica tomó un postre cualquiera y se lo embarró en la cara.
Buttercup empezó a carcajearse y el joven estaba furioso.
-¡Maldita sea, me las vas a pagar!.
La joven salió corriendo, se escondió por un pasillo y vio cómo el sujeto pasaba de largo. Como siempre, su carácter la había metido en problemas.
~§~
-¿Tienes un minuto para hablar de negocios?. -Le preguntó una chica morena con cabello rizado a Dexter.
-Claro, siempre hay tiempo para los negocios.
Blossom lo jaló del traje y lo miró molesta. No habían estado juntos en todo el maldito evento porque él estaba hablando con otras personas sobre negocios. Se suponía que era su novia, su futura prometida. ¿Por qué siempre la dejaba de lado?. Dexter acarició el rostro de la chica con ternura y le dijo.
-Te lo compensaré luego, amor.
Odiaba cuando ponía esa mirada de cachorrito adorable, cada vez que lo hacía era para ausentarse y para convencerla de que todo era para un bien común.
Él le dio un beso en la mejilla y se retiró de su lado. Blossom salió molesta y decepcionada del lugar. En ese momento, no quería ver cómo la nueva pareja de esposos disfrutaba de la alegría de su unión.
Llegó a un jardín que se encontraba dentro de ese gran recinto. "Por fin, un lugar sin gente", pensó Blossom mientras se sentaba en una fuente y observaba su reflejo.
-Esa chica que se llevó a Dex era muy linda, con un cuerpo exuberante. No puedo competir con ninguna chica de aquí, ni siquiera con mis hermanas. -Mencionó tristemente mientras algunas lágrimas rebeldes resbalaban por sus mejillas.
-Eres muy dura contigo misma.
Blossom se sobresaltó, se avergonzó, se limpió las lágrimas de su rostro y volteó a ver al dueño de la voz.
-Oye, no deberías pensar de esa forma. Hasta las chicas feas tienen algunos pretendientes, así que no te desanimes.
-¿Disculpa?.
-Te disculpo. ¿Ahora podrías ir a lamentarte y llorar por otra parte?.
Blossom frunció el ceño y vio de pies a cabeza al sujeto que le hablaba, lo que tenía de guapo se lo quitaba lo grosero.
-¡Qué grosero!, ¡es un país libre y si quiero lamentarme o llorar aquí, lo haré!. Además, yo llegué primero, así que no me iré.
-Fea y con mal carácter. Sí, te quedarás sola.
-¡Para tu información, no estoy sola, tengo novio!.
-Pues parece que tu novio busca reemplazarte. Por eso te dejó sola y por otra chica, ¿no?.
Blossom levantó la mano para darle una bofetada, pero él le tomó la muñeca evitando el golpe.
-Ni se te ocurra, Pinky. -Le apretó la muñeca y acercó su rostro al de la chica.
Blossom estaba realmente enfadada, de pronto los ojos del chico llamaron su atención.
-¡Tus ojos!.
El muchacho hizo una mueca de disgusto y la soltó, a la mayoría de la gente le desagradaba esa mirada penetrante en color rubí.
-¿Qué tienen?. -Habló en forma molesta.
Ella acercó más su rostro quedando a centímetros del chico. Tomó sus mejillas y lo admiró con alegría.
-Son inusuales. ¡Como los míos!. -Dijo emocionada. Nunca había visto ojos iguales, y eso que se había dado la tarea de investigar el color de ojos más inusuales en los lobos. Por la mente de Blossom pasó una posibilidad, tal vez él era igual a ella.
El chico se tensó, ninguna chica le había sostenido la mirada, y menos aún tomado del rostro para admirarlo de una forma tan confiada y alegre.
-Oye, no me gusta que invadan mi espacio personal. -Mencionó sin retirarse del agarre de la chica.
-¿Puedes entenderme?.-Se atrevió a preguntar Blossom en su idioma natal.
La vio con sorpresa, y sí, él la había entendido. Solo tres personas sabían que él hablaba ese idioma, pero no lo iba a admitir. Luego entrecerró los ojos y se rió.
-Y dime, ¿cuántas palabras te sabes?. -Le preguntó de forma cínica, mientras la tomaba por la cintura y la apretaba contra su cuerpo, asustando a la chica en el proceso.
-¿Qué haces?.
-Oye, nena, si quieres algo de mí, solo tienes que ser directa. -Y le sonrió de forma seductora.
Blossom soltó el rostro del chico y comenzó a forcejear.
-¡Suéltame!.
-¿Por qué?. -Preguntó él, con una sonrisa juguetona. -Te estás insinuando, así que con mucho gusto te daré lo que quieres.
-¡Oye!. Te estás confundiendo.
-No te hagas la difícil. No eres la primera en intentar llamar mi atención de esa forma.
-¿Qué?.
Ese chico la sorprendió cuando la besó de forma demandante, nunca había sentido tanta pasión y deseo en un beso.
A Brick le daba igual, era otra chica más intentando buscar sus genes y su estatus. Soltó los labios de la chica y comenzó a besar y morder su cuello, haciendo que soltara quejas placenteras en un tono bajo, mientras subía un poco su falda para poder sentir esa tersa piel.
Blossom se sentía tan avergonzada, estaba disfrutando de los besos y las caricias de ese extraño, sentía su cuerpo calentarse y su intimidad palpitar. Cuando sintió la mano del chico rozar una zona prohibida, reaccionó e intentó apartarlo, pero él la apretó más a su cuerpo para evitar que huyera.
-Suéltame. -Habló de forma agitada, con el corazón acelerado, mientras se movía erráticamente entre esos fuertes brazos masculinos.
Luego lo arañó, y él se separó violentamente, lo que causó que sin querer le rompiera un tirante y el collar que llevaba puesto.
-Maldición. -Dijo Brick mientras la joven lo observaba con temor.
Ella tenía el rostro pálido y estaba asustada, intentó correr, pero él la detuvo agarrándola del brazo.
-¿A dónde vas, Pinky?. -Estaba visiblemente molesto y le apretaba el brazo con fuerza.
-Me estás lastimando -Gritó Blossom. De repente, el chico aflojó su agarre en el brazo.
-¿Sientes ese aroma?. -Le preguntó a la pelirroja.
Ella lo miró con extrañeza.
-No sé de qué hablas, ¡suéltame!.
Él cerró los ojos, se acercó al cuello de la chica e inhaló su aroma.
-¡Exquisito!.
La miró fijamente y dijo.
-¡Tú!, ¡Eres tú!. -Él le sonrió. -¡Por fin, te encontré!.
Ella observó cómo sus ojos cambiaban a un rojo más intenso y cómo sus pupilas se dilataban.
Abrió los ojos de par en par y recordó su collar. Con dedos ansiosos, palpó su cuello en busca de ese artefacto, pero se sobresaltó al no encontrarlo. Su padre les había advertido que nunca se lo quitaran, o podría haber inconvenientes.
Lo pateó con fuerza, se soltó del agarre como pudo y salió corriendo.
-¡Hija de...!. -Mencionó molesto, luego su semblante cambió y sonrió. -Te encontré.
Brick salió en busca de ella aún sintiendo el dolor del golpe.
