Eran las 4:30 de la mañana cuando Luffy por fin regresó al hotel, estuvo platicando prácticamente toda la noche con Toramingo acerca de su infancia en Flevance y cómo era su vida antes de ese desastroso acontecimiento, además de algunos temas de interés para el monito. A decir verdad, este último encuentro ayudó a que la perspectiva de Luffy sobre el emplumado cambiara de forma drástica, pues pasó de ser un depravado sexual a un personaje entretenido con amplio tema de conversación, aún le parecía bastante extraño, pero por lo menos ya no lo veía como un mal tipo.

Como sea, en cuanto llegó, lo primero que hizo fue arrastrar sus pies hasta la habitación, en donde con todo el cuidado del mundo se recostó a lado de Torao tratando de no despertarlo, aunque notó que éste se removió un poco al sentirlo, lo que lo hizo asustarse por unos instantes. Afortunadamente, lo único que hizo fue cobijarlo entre sus brazos y seguir durmiendo como si nada, lo que le hizo suspirar aliviado, pues ciertamente no quería volverlo a preocupar inútilmente, ni responder preguntas incómodas sobre dónde estaba.

Fue así, como luego de dormir por alrededor de unas dos horas, repentinamente se vió molestado por el sonido del despertador el cual le hizo revolcarse en su posición sólo para momentos después aventar su almohada en dirección al molesto aparato lo cual ocasionó que éste se estrellara contra la pared en un golpe seco que terminó por destrozarlo y desconcertó al tatuado, pues no estaba esperando una reacción tan violenta por parte del menor.

—Mugiwara-ya... ¿Qué demonios? —murmuró adormilado.

Luffy no contestó, en su lugar sólo se acurrucó aún más en el pecho del contrario al momento que volvía a respirar de forma acompasada, tratando de retomar su anhelado sueño, acto que si bien alegró al mayor, también lo puso en un dilema, pues sabía que debía de levantarse para empezar con su maldita rutina.

—Oi... Mugiwara-ya, sabes que tengo que...

—No... —interrumpió al momento que envolvía al contrario con sus brazos impidiendo que se marche— Torao... No me siento bien —confesó.

—¿Qué? —preguntó al momento que se despertaba por completo con una sola frase sólo para después apartar levemente al chiquillo con el objetivo de empezar a examinarlo— ¿Qué tienes? ¿Qué te duele? ¿Qué sientes? ¿Comiste algo raro otra vez? ¿Desde cuándo te sientes mal?

—Me duele la cabeza, estoy mareado, me duele el cuerpo... Y estoy cansado.

Más tardó Luffy en decir todo eso, que Law en levantarse de la cama para ir por sus instrumentos médicos y comenzar a hacer un examen completo de los signos vitales del pequeño, empezando por revisar su lengua, garganta, nariz, oídos, ojos, pulso y temperatura, acto que sólo lo hizo extrañarse aún más.

—Mmmm... Que raro, todo parece ser normal... ¿Tal vez tienes indicios de gripe? —se preguntó en voz baja.

—Toraaao, no estoy bien —farfulló por lo bajo al momento que empezaba a inventar nuevos síntomas— Tengo ganas de vomitar, tengo mucho calor, mi nariz está tapada, mi garganta duele, tengo escalofríos, y creo que tengo sarpullido.

—¿Qué? ¿Sarpullido? ¿Dónde? —preguntó extrañado.

«Oh no... Me pregunto en dónde tenía el sarpullido, ¿Qué era el sarpullido? Recuerdo que Chopper lo mencionó alguna vez... ¿Era algo del corazón verdad? Cuando se te agita mucho el corazón... Sí, sí, creo que eso era» pensó el monito al momento que empezaba a sudar frío por los nervios.

—¡El corazón! ¡Tengo sarpullido en el corazón! ¡Siento que se me va a salir del pecho!

«¿Por qué me está mintiendo tanto? No lo entiendo, ni siquiera sabe que es un sarpullido y ya van varias veces que menciona síntomas contradictorios, ¿Qué pretende? lo averiguaré con delicadeza» pensó el cirujano de la muerte al momento que ladeaba su cabeza en un gesto de confusión.

—Ohhh... En ese caso, creo que tengo la inyección perfecta para ti —mencionó divertido al notar cómo el monito se entumia aún en su posición al escuchar el "antídoto"

—¡No! ¡Inyección no! ¡Las inyecciones harán que mi corazón explote! ¡Chopper dijo que soy alérgico a las inyecciones! ¡Las inyecciones son malas! ¡No hay agujas en mi barco!

—Mmm... Eso parece problemático, ¿Qué crees que debamos hacer entonces Lu? ¿Te llevo a la clínica conmigo para revisarte?

—¡No Torao! ¡No siento las piernas! ¡Es imposible que llegue hasta allá!

—Bien, entonces te cargaré todo el camino —dijo ya bastante entretenido por saber qué locas excusas inventaría.

—¡Si salgo moriré, hace mucho frío afuera! ¡Soy muy jóven para morir! ¡Aún no he encontrado el One Piece!

—No te preocupes, te llevaré envuelto en la cobija, no te entrará frío.

—¡Te dije que tengo calor Torao! ¡¿No me escuchas?! —exclamó fastidiado.

—¿Qué sugieres Lu? —preguntó enternecido con todo su berrinche— ¿Qué quieres hacer?

—Necesito quedarme aquí para dormir... Y comer —aclaró.

—En ese caso te dejaré descansando justo como ayer y en cuanto salga del trabajo vendré a revisarte.

—¿Qué? ¡No! ¿Qué haré si mi sarpullido empeora mientras estás fuera? ¡Mi corazón explotará de verdad!

—¿Entonces quieres que me quede contigo amor? ¿Quieres que te cuide? —mencionó enternecido.

—S... ¡Sí! ¡Sólo Torao puede salvarme! ¡No vayas a trabajar! —suplicó mientras sus ojos se ponían brillosos cual cachorro hambriento cuando pedía un trozo de comida.

«Pero que lindo que es» pensó al momento que cubría su boca con su mano derecha al momento que un escalofrío de felicidad recorría su cuerpo entero por lo que tuvo que morderse la lengua para evitar gritar de emoción.

—Está bien —contestó mientras empezaba a sobar su mejilla amorosomanete— No puedo permitir que mi lindo novio muera, llamaré a la clínica y diré que no puedo asistir hoy.

—¡Gracias Torao! —se aventó a sus brazos sólo para después abrir sus ojos en impresión y volver a recostarse al momento que fingió toser— quiero decir... Me siento tan mal —continuó con voz dramática mientras se escondía debajo de la cobija.

—De acuerdo, ya entendí amor... Vuelve a dormir —le dió un beso en la frente para después agregar— haré unas llamadas a la clínica para avisar de mi falta, tú descansa.

Luffy, quien estaba agotado por casi no haber dormido, no tardó en hacer caso a la petición de su novio y rápidamente volvió a cerrar los ojos. Law se quedó unos momentos observándolo, un poco preocupado, pues aún con las exageraciones del menor, era evidente que sí se notaba cansado, por lo que no podía evitar preguntarse qué de todos los síntomas que describió realmente fueron reales y cuáles fueron inventados.

Como sea, ya le había prometido al menor faltar por lo que, tal y como dijo llamó a su trabajo para reportar un "problema familiar" del que tenía que encargarse, por fortuna su jefa fue comprensiva así que no le costó deslindarse de sus responsabilidades del día ya que habría quien cubriera sus citas. Fue así como luego de bañarse como haría con normalidad, volvió al lado de Luffy quien seguía respirando de forma acompasada, por lo que empezó a acariciar sus cabellos de manera amorosa después de volver a comprobar su temperatura sólo para asegurarse que realmente sólo estaba descansando

Fue así como sabiendo que no iba a poder volver a dormir, decidió mejor ir a revisar si había algo para desayunar en cuanto el menor despertara, sorprendiéndose al encontrar unos postres que al menor se le olvidó mencionar que trajo. Ya se encargaría de ofrecerlos más tarde, por ahora la cosa es que no había nada que pudieran comer, por lo que lo mejor sería ordenar servicio a la habitación en cuanto fuera una hora más adecuada para molestar al personal. Decidido eso, regresó una vez más a la cama junto al monito quien seguía roncando, tras observarlo por unos cuantos segundos se sentó a su lado y comenzó a acariciar sus negros cabellos mientras analizaba a detalle todas las facciones contrarias sin poder evitar plantar una hermosa sonrisa en sus labios.

En la madrugada logró despertarse brevemente puesto que sintió el momento en que Luffy intentó acurrucarse a su lado, acto que en un principio lo desconcertó pero no le tomó demasiada importancia ya que supuso que este había ido al baño por lo que rápidamente volvió a dormir. Aún así, ver las pequeñas ojeras debajo de los ojos de su novio le hizo pensar que este, tal vez tuvo una mala noche y por eso se notaba tan agotado. Es así como empezó a formar teorías sobre qué es lo que tendría despierto al hiperactivo capitán de los sombrero de paja y sólo pudo pensar en que tal vez éste extrañaba a sus nakamas más de lo que decía en voz alta.

«¿Realmente estará bien seguir esperando a que el contacto del marine idiota decida hacer su dichosa aparición? Tal vez podríamos intentar robar una enciclopedia por cuenta propia tal y como había pensado en un inicio... No, no sería bueno enemistarnos con el gobierno mundial en este universo siendo que sólo estamos nosotros dos y no tenemos a nadie más que nos respalde, sólo haríamos la situación más problemática» pensó el tatuado al momento que soltaba un enorme suspiro aún acariciando la cabeza del menor quien comenzó a murmurar su nombre entre sueños, acto que hizo que su corazón saltara de felicidad «Oh bueno... De nada me sirve seguir preocupándome por ello... Aunque... Esa llamada aún no me deja tranquilo» recordó el momento en que logró escuchar el final de la llamada de "Ahorine" con su dichoso contacto «Cora-san... ¿Será el mismo Cora-san que conozco? ¿Será otra persona? ¿El Rosinante de este universo sigue vivo? ¿También será un marine o será un pirata? Diablos... Quiero saber, pero no quiero preguntárselo a ese idiota».

Sacudiendo su cabeza de un lado a otro terminó por dejar de pensar en eso y procedió a acurrucarse en las cobijas al lado del menor sin dejar de hacer suaves caricias en su rostro con su mano izquierda mientras lo veía embelesado. Aún pensaba que todo lo vivido recientemente era un sueño... Uno muy bello, en realidad, había ocasiones en donde se sentía tan feliz que incluso llegó a pensar que estaba muerto, y es que nunca creyó posible que realmente podría llegar a ser novio de Mugiwara-ya. Siempre pensó que era asexual, pero ahora que su relación había escalado a un nuevo nivel, estaba empezando a conocer fases de él que nunca pensó que tendría, como esa aparente perversión latente en el menor que empezaba a demostrar de forma desesperada, siendo éste el que en muchas ocasiones parecía casi suplicarle por sus besos y caricias, cosa que le sorprendía, pues siempre lo imaginó mucho más inocente, aunque si se ponía a pensarlo mejor, Luffy era un ser bastante curioso y desesperado, por lo que no era raro que quisiera experimentar nuevas sensaciones ahora que su sexualidad estaba despertando.

Después de juguetear un rato picoteando sus mejillas decidió tratar de dormir un poco más, pues raras veces tenía oportunidad de descansar apropiadamente, pensó que no podría volver a conciliar el sueño, pero el olor embriagador de Luffy y el calor que desprendía su cuerpo rápidamente lo empezaron a cobijar, por lo que tras abrazarlo con mayor fuerza, clavó su nariz en los cabellos de éste para poder disfrutar más su aroma y después de unos minutos se quedó completamente dormido, siendo despertado unas tres horas después por el sonido de alguien tocando la puerta con vehemencia, cosa que lo hizo gruñir por lo alto, sintiéndose fastidiado por quien quiera que estuviera interrumpiendo su paz.

—¿Qué demonios? —alcanzó a decir mirando hacia la salida sólo para después escuchar los gritos de un hombre al cual no le reconoció la voz.

—¡Hey mocoso! ¡¿A qué demonios estás jugando?! ¡¿De nuevo vas a faltar al trabajo?! ¡Ayer no viniste y ni siquiera tuviste la decencia de avisarme!

«¿Trabajo? ¿Faltar?» alcanzó a pensar el capitán de los piratas heart logrando hacer la conexión entre lo que ese sujeto decía con los sucesos recientes «Ah... Es el estúpido jefe de Luffy, aquél imbécil que lo obligó a embriagarse. Debería correrlo y decirle que Mugiwara-ya no va a volver a trabajar» sonrió de manera maquiavélica ante esa última idea «Mi niño ya no tiene por qué perder el tiempo en ese lugar, yo lo voy a mantener con mi sueldo... Sí, él será una hermosa ama de casa y yo voy a tener cada una de sus necesidades básicas cubiertas. Incluso le daré gasto para que vaya y se compre cualquier cosa que se le antoje, no le faltará nada... No necesita trabajar más ahora que me tiene a mí».

Mientras Trafalgar se perdía en el mundo de los sueños, no notó el momento en que el monito se levantó fastidiado de la cama sólo para abrir la puerta con un evidente enojo en su rostro. El menor también estaba ya bastante harto de todo el asunto de su empleo, realmente la principal razón por la que había querido tener un estúpido trabajo en primer lugar era porque Torarine le dijo que podía hacerle un regalo a Torao con su sueldo, pero ya había logrado comprar aquél peluche gigante para el mayor por lo que ya no le veía mucho sentido a seguir haciendo algo tan malditamente aburrido.

—¡No voy a ir hoy! ¡Así que desaparece! —le gritó el monito.

—¿Qué has dicho, niño? ¡¿Cómo te atreves a hablarle así a tu jefe?¡ ¡Esas no son decisiones que puedas tomar por cuenta propia! ¡Necesitas mí permiso!

—¡Me importa una mierda tus permisos! ¡A mí nadie me da órdenes, por algo me hice capitán! ¡Yo hago lo que quiero!

—¡Mocoso insolente! ¡¿Es que acaso quieres que te baje el sueldo?! —gruñó fastidiado— ¡¿No ves que estoy depositando mis esperanzas en ti?! ¡Accedí a ser tan benevolente contigo por ser mi gallinita de huevos de oro, pero no creas que te permitiré tantas faltas de respeto!

—¡¿Quieres callarte de una vez?! ¡Ya te dije que no voy a ir hoy!

—¡Y yo te digo que no te doy permiso para faltar! Así que ve moviendo tu culo de una vez para que podamos regresar juntos a trabajar el terreno.

—¡Te dije que no te estoy pidiendo permiso! ¿Estás idiota?

—Menos charla y más acción... El dinero no crece de los árboles, mientras sea tu jefe harás lo que yo diga.

—¿Así funciona? —preguntó mientras fruncía su nariz en un gesto de asco sólo para después girar su cabeza hacia su aliado para a continuación preguntar— Torao... ¿Es cierto que tengo que obedecer al jefe siempre?

—Bueno... Sí, dentro de lo que cabe, las personas tienen que hacer lo que el jefe dicte ya que de lo contrario corres el riesgo a que no te paguen o te despidan —respondió un tanto dudoso pero disfrutando toda la escena en realidad.

—¿Lo ves? —dijo el jefe con una sonrisa triunfante pensándose ganador de esa discusión.

—Ya veo... —respondió el chiquillo al momento que devolvía su mirar hacia el mandón molesto parado frente a él— Supongo que si eres mi jefe tendré que resignarme.

—Sí, sí... Sabía que lo entenderías chico. Ven, vamos... Aún hay tiempo para que podamos avanzar con el trabajo.

—Sólo si eres mi jefe ¿Verdad?

—¿Eh? —exclamó al momento que Law sonreía entretenido sabiendo lo que vendría a continuación.

—¡Renuncio! —mencionó el chiquillo dibujando una gran sonrisa de oreja a oreja antes de cerrar la puerta en el rostro de su, ahora, ex jefe.

—¡¿Qué?! ¡Espera! ¡No puedes renunciar, te necesito! —gritó el sujeto al otro lado de la puerta con un tono de voz desesperado que parecía quererse quebrar en cualquier segundo— ¡Por favor chico! ¡Si quieres falta hoy! ¡Me iré ahora si es lo que quieres, pero por favor no renuncies! —lloró por lo alto sin saber cómo le haría para cumplir con el plazo sin la fuerza monumental del menor— ¡Si quieres falta toda la semana pero por favor ven el lunes próximo! ¡Te estaré esperando niño! ¡Asegúrate de venir! —suplicó antes de marcharse.

—Jum... Como si eso me importara, idioooootaaaa —exclamó al momento que jalaba el pliegue de piel debajo de su ojo izquierdo, mientras sacaba la lengua hacia la puerta, tal cual lo hacían los niños cuando querían burlarse de los adultos— Ah... Pero se supone que no sería un estorbo para Torao con los gastos —recapacitó al instante sólo para poner un rostro de pánico dispuesto a retractarse de toda su altanería.

—Espera, Lu... —lo detuvo el tatuado temiendo que regresara a ese desastroso lugar— Estuvo bien que renunciaras, es obvio que ese sujeto se lo buscó al ser tan irrespetuoso contigo.

—Pero el trabajo... Dinero... Dijiste que debía de...

—Eso fue cuando el dinero escaseaba amor... Ahora ya no hace falta.

—¿Eh? Pero Torao... No quiero ser una molestia —mencionó triste mientras miraba hacia el piso en un gesto de culpa.

—Nunca serás una molestia... Si quieres hacerme feliz, mejor ven aquí —llamó con su mano a lo que el chiquillo lentamente empezó a acercarse a la orilla de la cama aún bastante preocupado— Vamos, acércate más Lu... No voy a comerte... ¿O tal vez sí? —dijo lo último en un murmullo apenas audible.

—Qué... Qué... ¿Qué pasa? —preguntó avergonzado una vez que estuvo frente a él— ¿Qué debo hacer para que estés feliz?

—Sólo con que estés a mi lado ya me haces endemoniadamente feliz —confesó al momento que en un movimiento rápido abrazó al chiquillo haciéndolo recostarse nuevamente en la cama sólo para después posicionarse encima de éste y empezar a darle pequeños besos en todo el rostro lo cual hizo que Luffy empezara a reír, pues la barba de Torao le hacía cosquillas.

—Pa... Pa... Paraa —dijo entrecortado— To... Torao... Qué... ¡No! —exclamó sorprendido al sentir cómo el mayor divertido por todo el asunto empezó a hacerle cosquillas en el vientre lo cual sólo hizo que se retorciera mucho más en tanto su risa se transformó en una enorme carcajada— Ba... Ba... Basta jajajaja... No puedo... Jajajaja ¡Toraaaao! —reclamó, en tanto el tatuado seguía con lo suyo.

—Toma, toma, toma, toma —rió entretenido sin dejar de hacerle cosquillas disfrutando la hermosa voz del menor que era música para sus oídos.

—Ñahahaha... ¡Noo! ¡Si sigues así! jajajaja ¡Torao!

Haciendo caso a sus súplicas decidió que era suficiente de torturarlo, pero antes de separarse, como un última travesura se decidió a bajar sus labios hacia el ombligo de Luffy en donde sopló fuertemente haciendo que éste volviera a retorcerse en una nueva risa que obligó al mayor a levantarse y observar la cara de Luffy con una expresión enternecida en tanto éste empezaba a recuperar el aliento.

—E... E... ¡Eres injusto! —alcanzó a decir aún con la respiración agitada.

—¿Qué dices? ¿Que lo haga de nuevo? —sonrió de forma malévola a lo que Luffy frunció el ceño y en un movimiento rápido enredó sus piernas en la cadera de Law para posteriormente girarlo quedando ésta vez arriba.

—Ahora verás... —dijo al momento que apretaba las muñecas de Law por encima de su cabeza para evitar que éste huyera— yo también puedo hacerte cos... —antes de que el menor pudiera terminar su frase Law activó una pequeño room e intercambió su posición con la de su aliado volviendo a quedar encima y siendo él quien ahora sostenía las muñecas de Luffy— O... ¡Oye! ¡Eso es injusto! —se quejó al ver cómo la sonrisa de Law se ensanchó en una expresión de picardía.

—Gracias.

—¡No te estaba halagando! —reclamó al momento que aplicaba un poco de fuerza para intentar zafarse a lo que el mayor hizo lo mismo para evitar que su presa huyera.

—Shhhhh... No te alteres Lu, te recuerdo que necesitas descansar, ¿O es que acaso era una mentira eso de sentirte mal? —dijo divertido al notar como el chiquillo se tensaba bajo su cuerpo.

—Por... ¿Por qué mentiría? —desvió su mirada no queriendo verlo a los ojos.

—¿Lo ves? Necesitas quedarte quieto o podrían empeorar tus síntomas —susurró en el oído del chiquillo quien sintió un escalofrío al sentir el aliento caliente del mayor chocar contra su piel— Ahora te haré un chequeo médico —dijo con un tono de voz tan malditamente seductor que logró que Luffy cerrara sus ojos fuertemente al momento que su rostro enrojeció en un instante.

Esa visión fue tan endemoniadamente encantadora que el tatuado procedió a lamer y mordisquear la oreja del chiquillo quien no pudo evitar soltar un suave suspiro al momento que su cuerpo se tensaba tratando de no removerse demasiado, pues aunque le gustaba la sensación, el sentirse completamente dominado en ese instante resultaba un poco vergonzoso, más porque incluso su fuerza se había drenado sólo por escuchar ese tono de voz demandante que lo hizo temblar cual gelatina.

—To... Torao... —lo llamó en un intento de tranquilizarlo que le resultó inútil, pues pronto Law empezó a pasar su lengua desde su oreja hasta su hombro dejando rápidos y ocasionales besos que lo hacían ponerse más y más nervioso— E... Eso... No es un chequeo.

—¿Ahora vas a decirme cómo hacer mi trabajo? —tarareo entretenido, comenzando a pasar su nariz por el cuello del chiquillo, embriagandose nuevamente con ese aroma que tanto lo enloquecía— Te recuerdo que el médico soy yo —mencionó al momento que se le antojaba la deliciosa piel del chiquillo por lo que decidió que después de todo, los chupetones de la noche anterior no habían sido suficientes por lo que sin pensarlo demasiado procedió a volver a sorber su piel dejando una nueva marca esta vez en la altura de su carótida ya sin importarle que alguien más lo notara, como si estuviera tratando de exhibir su obra al mundo.

Una vez que terminó con su nueva creación subió a los labios del menor y empezó a besarlo suavemente siendo recibido por el contrario, lo que lo hizo sonreír en medio del acto al momento que soltaba una de sus muñecas para empezar a acariciar sus caderas en un movimiento circular a lo que Luffy aprovechó su repentina libertad para rodear el cuello del contrario y profundizar el contacto mientras que empezaba a encenderse esa recién adquirida lujuria en él, la cual parecía ir en crecimiento ya que cada vez quería más y más de aquello.

Apenas se separaron unos centímetros, el tiempo suficiente para tomar aire, cuando instantáneamente volvieron a juntar sus labios ésta vez mucho más ansiosos, momento que Law aprovechó para sorber y lambiscar sus labios antes de volver a juntar sus lenguas mucho más hambriento disfrutando el momento en que el chiquillo soltó un gemido en su boca, lo que sólo lo hizo calentarse aún más. Todo el contacto que habían tenido hasta el momento lo tenía ya bastante ansioso, y sinceramente estaba fastidiado de tener que contenerse por lo que estaba dispuesto a pasar al siguiente nivel si es que el menor se lo permitía en ese instante, ya no quería esperar más.

Fue así como repentinamente, la ropa de Luffy empezó a fastidiarlo de sobremanera, por lo que estuvo dispuesto a empezar a deshacerse de todas y cada una de sus prendas cuando repentinamente se vió interrumpido nuevamente por el sonido de la maldita puerta «Que se jodan» pensó el tatuado, en tanto empezaba a acariciar el miembro de Luffy por encima de la ropa logrando que éste se revolviera entre las sábanas lo que sólo lo hizo sonreír complacido cuando otra interrupción molesta sonó.

—¿Torao-kun? ¿Estás allí? —preguntó el marine— Supe que no fuiste a trabajar hoy, necesito hablar de algo contigo.

—¡Ahora no! —gritó Luffy lo que hizo que el mayor rápidamente le tapara la boca, pues estaba intentando hacer como si no hubiera nadie en la habitación para que el idiota de blanco se marchara pero ahora el menor había arruinado todo.

—¿Luffy-ya? ¿También estás allí? ¿Qué sucedió? ¿Por qué ninguno fue a trabajar? ¿Pasó algo malo? —preguntó preocupado.

—...

—Oigan ¿Por qué ahora no dicen nada? ¡¿Está todo bien?! ¡Voy a entrar! —anunció a lo que el tatuado tuvo que resignarse a que no podría hacer nada por culpa de ese maldito, ya que tampoco quería que este usara su habilidad para entrar al cuarto y los encontrara en esa posición comprometedora.

—¿Quieres callarte de una buena vez? —gruñó el capitán de los piratas Heart— Ahora vamos...

—Pero Toraooo —reclamó el monito a lo que éste nuevamente volvió a taparle la boca para evitar que este los delatara.

—Shh... Escucharemos lo que tiene que decir y luego continuaremos donde lo dejamos —susurró a lo que el monito asintió con la cabeza, ahora bastante enojado de que el marine los hubiera interrumpido.

—¡¿Qué tanto murmuran allá adentro?! ¡Más vale que no estés haciendo nada malo, lobo salvaje! —advirtió.

—¡¿Qué mierda quieres?! —gritó una vez que abrió la puerta.

—Torao-kun... Ese carácter tuyo no es muy agradable que digamos, ¿sabes? Fui a buscarte hasta tu trabajo, todo para que me dijeran que no estabas, vine hasta acá y ciertamente que me recibas así es de muy mala educación después de todo mi esfuerzo —mencionó ofendido.

—Maldición... ¡¿Puedes dejar de exasperarme y decirme a qué viniste?! —gritó fastidiado mientras se sobaba el puente de su nariz.

—¿Luffy-ya te contó del hombre desaparecido?

—Solo un poco —mencionó en tanto su expresión endurecía sabiendo que la cosa era seria— ¿Ya supieron algo?

—Nada... No hay ni rastro de Ren. Hemos interrogado a todos y cada uno de sus conocidos, investigamos las coartadas de posibles sospechosos y todos están malditamente limpios, tienen coartadas, tenía una vida tranquila con su familia, estaban bien económicamente, era un hombre trabajador y leal, no tenía problemas con nadie, ni estaba en malos pasos que pudieran haberle buscado enemigos —dijo molesto al momento que apretaba su puño en frustración— amaba a su esposa, según ella las cosas estaban de maravilla. Nunca se había desaparecido sin avisarle antes, y tampoco discutieron ni nada por el estilo... Él simplemente se esfumó... Así, de la nada, como un fantasma.

—¿Qué? ¡¿Es un fantasma?! —preguntó Luffy impresionado quien estaba también escuchando toda la conversación queriendo involucrarse también.

—Sigo pensando que es él —gruñó el tatuado— El hecho de que no se haya mostrado hasta el momento ya de por sí es suficiente para sospechar.

—¿De qué hablan? —preguntó Luffy frunciendo el ceño— ¿A quién se refieren?

—Luffy-ya, qué bueno que te encontré a ti también —dijo Torarine al momento que tomaba al menor por los hombros ante la atenta mirada del tatuado quien vigilaba que no hiciera algo raro— Quería hablar contigo para preguntarte nuevamente sobre Toramingo... Sé que apenas te pregunte ayer pero... Pensé que tal vez podrías haber recordado algo que nos fuera útil.

—¿Toramingo? ¿Eh? ¿Por qué? ¿Por qué me preguntas de él de repente?

—Mugiwara-ya... Yo también quiero que me cuentes más al respecto. Eres el único que lo ha visto en persona —animó su aliado lo que lo hizo arquear sus cejas algo preocupado al momento que intentaba recordar algo que pudiera ayudar.

—Mhmm... ¿Qué querías saber? —preguntó pues, ya había olvidado la pregunta de Torarine de ayer.

—¿Hay algo en él que nos ayude a diferenciarlo de nosotros? puede ser una cicatriz, un lunar, otro corte de cabello, que se yo... Lo que sea —respondió el marine.

—Algo diferente... Algo diferente... —puso una pose pensativa mientras intentaba pensar en los tres Laws recordando el momento cúspide en donde tuvo que diferenciar también entre Torao y Torarine— ¡Ah! ¡Cierto! ¡Es lo mismo! —exclamó entusiasmado al recordar cómo es que logró reconocerlos la primera vez— ¡Toramingo también tiene tatuajes!

—¿Tatuajes? ¿Qué tipo de tatuajes? —preguntó el capitán de los piratas Heart bastante irritado sabiendo que esa había sido la razón por la que lo confundía tanto con él.

—Ammm... —cerró los ojos tratando de recordar lo cual le funcionó bien ya que lo había visto hace tan solo unas horas— ¡Oh si! ¡Tiene una cara como la que tienes allí Torao! —mencionó al momento que señalaba el símbolo que su novio tenía en el centro del corazón de su tatuaje— Aunque... la de él es un poco diferente.

—¿Diferente? —preguntaron los dos al mismo tiempo sabiendo a lo que se refería,

—¡Mugiwara-ya! ¿Tenía una línea tachando el rostro? —gritó Law quitando al marine y poniéndose ahora él frente al chiquillo— ¿No recuerdas esa marca? ¿No la has visto antes?

—¿Eh? ¿Que si la he visto antes? —preguntó confundido al momento que volvía a hacer un esfuerzo por rememorar— Ahora que lo mencionas... Creo que sí, pero no recuerdo dónde, es muy parecida a la tuya así que pensé que por eso se me hacía conocida —se encogió de hombros.

—Esto sólo lo confirma —suspiró Torarine— Que tuviera el abrigo de corazón ya de por sí era bastante prueba.

—Sí... Definitivamente es él... Si tiene la marca de los Donquixote tatuada en el cuerpo, no puede ser nadie más que él.

—Esperen... ¿Qué tanto dicen entre ustedes? ¡¿A qué se refieren con que fue él?!

—Luffy-ya... Toramingo es el causante no solo de la desaparición de Tanaka Ren, estoy seguro de que también fue el que destruyó la fábrica, golpeó a mi subordinado, y asesinó a un civil.

—¡¿Qué?! —exclamó sorprendido— ¡¿Por qué crees eso?!

—Lu... El tatuaje en su pecho es el símbolo de Doflamingo... Tú bien sabes cómo es él.

—Pe... Pero Toramingo no me ha hecho daño.

—¡¿Qué estás diciendo?! ¡Por supuesto que te hizo daño! ¡Te tocó sin tu permiso! —gritó Law bastante fastidiado.

—Bu... bueno sí... Es raro, da repelús y es fastidioso, pe... pero no creo que sea mala persona —defendió.

—O... oigan... Vamos a calmarnos, estamos empezando a levantar el tono de voz —interrumpió Torarine tratando de apagar el fuego que empezaba a avivarse.

—¡¿Por qué mierda dices que no es mala persona?! ¡¿Qué te hace decir eso?! —volvió a gritar el tatuado quien empezó a sentirse totalmente irritado de que el menor defendiera a su abusador.

—Yo... Yo... ¡Yo sólo lo sé!

—¿Ah sí? ¿Y cómo es que lo sabes? ¡¿Lo has vuelto a ver?!

—Eh... Yo no...

—No, no... ¡No vas a mentir con esto! ¡Tienes que decirme por qué estás tan seguro de que él no es el responsable!

—Yo... Yo sólo creo que él no es mala persona... Él... Él... Él ha sufrido mucho —miró hacia un lado— Creo que lo están juzgando mal al igual que lo hice yo al principio.

—¡¿Qué ha sufrido?! ¡¿Cómo carajos podrías tú saber eso?!

—Po... ¡Porque él me lo contó!

—Chicos... Ya es suficiente... Torao-kun, hay que calmarnos y después, con una taza de té... —antes de que el marine pudiera seguir hablando el tatuado volvió a interrumpir.

—¡¿Qué es lo que te contó?! ¿Eh? ¡Dilo!

—¡Me contó de Lammy y Flevance! —admitió a lo que ambos hombres se quedaron pasmado sin saber qué contestar.

—Q... ¿Qué? —dijo su aliado mientras su mandíbula se desencajó por la impresión.

Continuará...