—¿Qué acabas de decir? —volvió a preguntar nuestro Law a su ahora novio— ¿Cómo conoces a Lammy? —dijo mientras fulminaba con la mirada al marine.

—Oh no... Oh no, oh no... Esto se ve mal —murmuró Torarine mientras empezaba a mirar a todos lados bastante incómodo— yo mejor me largo —sentenció mientras empezaba a formar un pequeño room para desaparecer cuando repentinamente su otro yo lo detuvo.

—¡¿A dónde mierda crees que vas?! —gritó el tatuado— Tú sabes algo de esto ¿no? —preguntó mientras afilaba la mirada— ¡Siempre que sabes algo tratas de escapar!

—Torao-kun... ¿Qué hablamos sobre tu tono de voz? Gritando no harás que las personas te respondan con mayor rapidez, te saldrán arrugas si sigues haciendo tantos corajes.

—Puta mierda... Te voy a matar si sigues tomándome el pelo —gruñó fastidiado— ¡¿Podrías dejar de hacerte el idiota por una maldita vez?!

—Yo no...

—¿Puedes dejar de tomarla en contra de él Torao? —exclamó Luffy fastidiado por todo el asunto— Torarine no tiene la culpa, él no quiso hablarme sobre Lammy ayer, así que fui a preguntarle a Toramingo —se encogió de hombros mientras recargaba su espalda en contra de la pared— Fui yo quien quiso saber más al respecto... Si vas a enojarte con alguien, hazlo conmigo.

—¿Quieres que crea eso? —respondió sarcásticamente— ¿Y por qué le preguntarías a esos dos acerca de Lammy? Si él no te habló sobre ella ¿Cómo es que tú sabes ese nombre siendo que yo nunca te la he mencionado?

—Ah... De verdad no recuerdas nada ¿o sí? —suspiró cansado.

—¿Qué es lo que no recuerdo? —mencionó receloso.

—Torao... Hemos estado durmiendo juntos ya bastantes noches, es obvio que me enteraría de tus pesadillas tarde o temprano.

—¿Pesadillas? —preguntó mientras Luffy miraba hacia el hombre de blanco quien se notaba bastante incómodo con toda la situación

—Puedes irte Torarine... Yo hablaré con él. —más tardó en decirlo que el marine en largarse intercambiando su lugar con una roca del exterior— La última vez que te pusiste mal no dejabas de llamar a Lammy... —continuó el monito una vez que estuvieron solos— Y antes de eso dijiste algo sobre un tal "Cora-san".

—Ah... Así que fue así como te enteraste —suspiró fastidiado al momento que golpeaba su frente contra la palma de su mano— Bien... Entiendo eso, pero... ¡¿Qué necesidad tenías de hurgar en mi jodido pasado?!

—¡Necesitaba entender qué estaba pasando! ¡¿Tienes idea de cuánto me asusté al verte así?! ¡Quería descubrir una manera de ayudarte!

—¿Y no se te ocurrió de casualidad la posibilidad de preguntarme directamente a mí? ¡¿Por qué soy el último que se entera de esto siendo que soy tu maldito novio?!

—¡Yo no quería que volvieras a ponerte mal! —se excusó.

—¡A la mierda con eso Luffy! ¡¿Cómo crees que me siento por saber que a la primera persona que recurriste fue al marine idiota?! —explotó— Y por si eso no fuera ya mucho daño... Vas y corres al lado del desgraciado que abusó de ti para preguntarle algo que perfectamente pudiste haber tratado directamente conmigo ¡Creí que lo detestabas por lo que te hizo!

—Yo no... ¡Claro que detesto lo que me hizo! —confesó— Jamás perdonaré nada de eso, pero... Pero yo...

—¿Tú qué? ¡¿Cómo es que funciona tu cabeza que pensaste que era una buena idea ir tras el puto pervertido que se propasó contigo sólo para hurgar en MI vida?! ¡¿Cómo es que fue mejor idea preguntarle a todos menos a mí?!

—Ya te lo dije... Me asusté de que pudieras volver a ponerte mal —reprochó al momento que cruzaba sus brazos a la altura de su pecho— Torarine no me quiso hablar sobre Lammy, él dijo que debía hablarlo contigo pero...

—Y en lugar de hacerle caso, vas y haces justo lo contrario yendo junto a la persona con la que menos te quiero cerca —frunció el ceño mientras los celos empezaban a brotar en su estómago.

—Yo... Pensé que él sí respondería a mis preguntas y... Bueno... No pensé que te enojarías tanto por esto.

—¡Ese es tu problema Luffy! ¡No piensas! ¡Nunca piensas en lo que provocan tus acciones!

—¡¿Quieres dejar de gritarme?! —refunfuñó también— Está bien, no debí hacer esto a tus espaldas, tampoco debí de intentar saber sobre tu pasado sin tu permiso, lo siento mucho por eso pero... Pero no me arrepiento de haber hablado con Toramingo ¿sabes?

—¡¿Qué?! —bramó ahora mucho más irritado— ¡¿Qué estás diciendo?!

—Yo... Me di cuenta que lo juzgué mal —confesó— No ha vuelto a intentar hacerme nada después de que lo confronté... Es extraño y luego hace comentarios fuera de lugar, pero desde que le dije que me molestaba que se acercara de más, no ha vuelto a intentar besarme ni nada por el estilo.

—Jajajaja ¿Y se supone que eso me tranquilice? —llevó una mano a su frente tratando de calmar su inminente jaqueca— ¿Quieres dejar de ser tan ingenuo? ¡Es obvio que está esperando a que bajes la guardía para volver a propasarse contigo! ¡¿Qué se supone que harás si intenta ir más allá?! —gritó aterrado.

—¡En ese caso le pateo el trasero! No soy idiota Torao ¡Puedo defenderme solo! ¡¿Es que acaso no confías en mí?!

—¡Por supuesto que confío en ti, en quien no confío es en él! ¡Una batalla y ésto son cosas totalmente diferentes! Y si algo sé, es que eres bastante inexperto en estos temas, no quiero que abusen de esa inocencia.

—Pfff... Eres igual que Ace... —bufó molesto— Todo el mundo siempre me trata como si fuera imbécil y no entendiera nunca nada. Puede que no tenga experiencia, pero eso no significa que no me voy a defender si hacen algo que no quiero ¿sabes? Si no lo hice la primera vez fue porque pensé que eras tú... Creí que lo habías entendido —mencionó herido.

—¡Claro que lo entendí! —dijo al momento que agarraba al menor por los hombros— Pero... ¿Qué harás si vuelve a intentar engañarte? ¡Podría disfrazarse y pretender ser yo! ¡Sé que te cuesta trabajo distinguir a las personas! Además... ¡No confío en él! ¡Es obvio que él está detrás de todo lo malo que está sucediendo en la isla!

—¡Yo no creo que haya sido él! —confesó con un brillo de decisión en sus ojos.

—¿Ah sí? ¿Por qué estás tan seguro de ello? Y no me digas lo mismo de "porque Torao es bueno" ¡Porque ya te dije que no somos la misma persona!

—¡No iba a decir eso! —volvió a levantar la voz— Pero él... Se mostró muy sincero cuando me habló sobre su pasado y yo, sólo sentí que...

—¿Sentiste? ¿Basas todo tu juicio sólo por lo que sientes y no por los hechos?

—No sé explicarlo ¿Si? ¡Sólo es un presentimiento! ¡Lo hago todo el tiempo! —llevó la mano a su pecho— De alguna manera, siempre sé cuando alguien es una basura por dentro como Doflamingo, Kurohige o todos esos idiotas que han tratado de engañarme en el pasado con "ser buenas personas".

—No entiendo una mierda de lo que estás hablando —confesó.

—Ni siquiera yo lo entiendo ¿sabes? Es sólo que... Cuando conozco a alguien yo... "Siento" si esa persona es sincera o no conmigo. Me pasó con Nami cuando quiso pretender que nos traicionó cuando sólo estaba asustada, también con Chopper cuando rechazó unirse a mi tripulación aún cuando yo sabía que quería hacerlo, lo supe cuando Robin y Franky decidieron seguirme aún siendo enemigos en un principio, con Zoro cuando todo mundo creía que era mala persona, y... También contigo lo sentí, Torao —mencionó por lo bajo— Mis nakamas decían que no confiara en "el cirujano de la muerte", que eras un hombre tétrico que torturaba a sus pacientes, que sólo tendría problemas si me involucraba contigo pero ¿Les hice caso? ¡Por supuesto que no!

—Luffy... No es que no crea en tu intuición pero... En serio, tengo un mal presentimiento con éste sujeto. No creo que debas acercarte a él.

—Mi sentir me dice que él no es tan malo... Yo no te juzgué cuando todos te odiaban así que... No me pidas que haga lo mismo con alguien más cuando ni siquiera lo hice contigo, yo sí te di oportunidad de demostrarme que eres bueno —concluyó al momento que volvía a escapar por la ventana ya sin querer continuar con aquella discusión.

—Espera, ¡Mugiwara-ya! —gritó pero el menor ya había saltado— Maldita sea... ¿Por qué tenía que jugar esa carta? —murmuró por lo bajo al momento que enterraba sus uñas contra la palma de su mano.

«Ese sujeto está mal de la cabeza, sé que lo está... Es subordinado de Doflamingo, tenía la capa del puesto de corazón, es fácil deducir que es un leal seguidor de las enseñanzas de ése psicópata pero... ¿Cómo hago que Mugiwara-ya me escuche sin que piense que estoy exagerando?» pensó frustrado al momento que llevaba una de sus manos a la altura de su pecho aún dolido por saber que de entre todas las opciones que tuvo Luffy para preguntarle sobre su hermanita, decidió volverlo a dejar al último «Joder... Eso duele».

Mientras tanto, Luffy decidió correr hacia el bosque en busca del susodicho que había ocasionado toda esa estúpida discusión. Había notado sinceridad en sus palabras la noche anterior, y ciertamente se le hacía difícil creer que ese sujeto pudiera llegar a ser un asesino tal y como sugerían su novio y el marine, pero tampoco quería desacreditar lo que ellos pensaban. Ahora que sabía que el tatuaje en el pecho de éste era la marca de Doflamingo, ciertamente podía notar que ese sujeto no estaba precisamente libre de culpa, tal y como dijo Torao, el emplumado tenía una actitud altanera y grosera que lo hacía molestar, tenía un nulo respeto por el espacio personal, era mal hablado, caprichoso, engreído y completamente egoísta, sí... El monito lo sabía, pero de eso a ser el demonio que los otros dos describían había una enorme diferencia. Aún así, el chiquillo no era de pensar mucho las cosas, él prefería actuar y quería ir a preguntarle directamente a Toramingo para quitarse todas esa dudas.

Primero pensó en ir al bosque, pero recordando sus encuentros anteriores supo que lo más probable era que este estuviera paseando por la ciudad, por lo que sin dudarlo mucho, se dirigió en dirección hacia aquél callejón en donde lo vió por primera vez, esperando que de casualidad éste estuviera allí. Es así como al llegar al lugar, empezó a buscar en los alrededores, buscando especialmente en las zonas inhóspitas, sabiendo que a este le gustaba jugar a las escondidas. Usando su técnica de la noche anterior pensó que tal vez podría comenzar a llamarlo a gritos y tal vez éste volvería a aparecer frente a él, pero descartó esa idea pues no quería llamar la atención sabiendo que Torarine lo estaba buscando como el principal sospechoso de dañar al sujeto desaparecido.

Fue así como, luego de una hora de pasear a solas por el lugar, pensó en que tal vez no tendría suerte en ésta ocasión, cuando repentinamente sintió que alguien lo jaló del brazo hacia un callejón oscuro en donde se vió acorralado en contra de la pared. Esto lo hizo molestar y estuvo a punto de romperle el rostro al sujeto en cuestión cuando pudo observar esa molesta sonrisa socarrona del causante de todos sus problemas.

—Hola ángel ¿Tanto me extrañaste que no pudiste esperar a verme aún después de todo el tiempo que pasamos juntos? —mencionó divertido.

—¿Quieres soltarme? —replicó al momento que lo empujaba para volver a tener su ansiado espacio personal de vuelta— Por cosas como estas es que Torao te odia —murmuró con el ceño fruncido.

—Kufufufu el sentimiento es mutuo, amor... A mí tampoco me agrada.

—No me llames así —cruzó sus brazos en un gesto molesto mientras desviaba la mirada— Y mejor respóndeme algo.

—¿Ohhh? ¿Más preguntas? ¿De nuevo sobre mi pasado? veo que estás muy interesado en mí, no sabes lo feliz que me haces ángel —expandió su sonrisa.

—Dime... ¿Tuviste algo que ver con la desaparición de ese sujeto?

—¿Cómo? —parpadeó confundido— ¿De quién hablas?

—¡Torarine está investigando la desaparición de alguien y cree que tú tuviste algo que ver con eso! —gritó— Dime... ¿Tiene razón?

—Ni siquiera sabía que algo así había ocurrido en la ciudad —se encogió de hombros mientras negaba con la cabeza— ¿Por qué estaría involucrado en la desaparición de alguien que ni siquiera conozco? No tiene sentido —rió por lo bajo.

—¿Qué me dices de la fábrica quemada? —preguntó mientras fruncía el ceño— ¿El ataque a ese marine? ¿El asesinato que mencionó Torarine?

—No, nope, nope —volvió a encogerse de hombros para después soltar un gran suspiro— Me lastimas ángel, ¿De verdad crees que soy tan malo? —dijo dramáticamente mientras llevaba una mano a su pecho— Yo que me he mantenido alejado de ustedes para no molestar a nadie, sólo quiero estar tranquilo y regresar a mi mundo.

—Si ese es el caso, ¿Por qué no vienes conmigo para que podamos aclarar todo el asunto? —mencionó mientras lo tomaba del pliegue de su manga— Tenemos el mismo objetivo y también quieres volver a tu mundo, podemos ayudarnos mutuamente. Torarine nos está apoyando con eso, si ambos te conocieran tal vez dejarían de pensar que eres malo.

—Kufufufu, eres adorable ángel —acarició su cabeza— Aprecio tus intenciones, pero la verdad es que prefiero trabajar solo. No tengo intención de ver a ninguno de mis dobles.

—¡Pero así seguirán creyendo que eres un asesino!

—Eso me importa una mierda —confesó mientras empezaba a tararear entretenido sin despegar su vista del chiquillo— En realidad, lo único que me interesa es saber lo que tú opinas —se agachó levemente para poder clavar su mirada en los ojos contrarios— ¿Tú que crees ángel? ¿Soy culpable de los cargos que se me acusan?

—Yo... Yo no creo que tú lo hayas hecho —confesó.

—¿Ohhhhhhh? —exclamó interesado mientras un brillo de picardía atravesaba su mirada— ¿Así que crees en mí? ¿Esos dos lo saben? Dudo que estén muy felices con esa noticia —se burló.

—Ellos... Yo... —bajó la mirada bastante decepcionado— Me peleé con Torao por defenderte —ante esa confesión, el hombre de negro no pudo evitar ensanchar su sonrisa al momento que se relamía los labios.

—¿Ah sí? ¿Me defendiste? Qué lindo de tu parte, amor.

—¡Te dije que no me llames así! —refunfuñó fastidiado, pues cuando él lo decía sonaba raro, sólo le gustaba si Torao lo hacía.

—Oh, vamos ¿Qué tiene de malo? —tarareó divertido mientras volvía a acorralar al menor contra la pared al momento que tomó su barbilla con su dedo índice— Ya hemos hecho cosas de novios ¿No? —mencionó al momento que empezaba a acercar sus labios a los contrarios comenzando a cerrar sus ojos deseoso por probarlos al menor una vez más.

Sin embargo, nada salió como lo planeo, pues en un instante Luffy se zafó de su agarre con un manotazo para después empujarlo con la suficiente fuerza para arrastrarlo un par de metros, acto que lo sorprendió pues aún cuando ya había sido testigo de su descomunal fuerza en el pasado, aún le extrañaba pues el menor era bastante pequeño, y delgado, no esperaría que tuviera tanta vitalidad.

—Te dije que no volvieras a hacer eso —mencionó con voz gélida recordando cómo Law le advirtió que se cuidara precisamente de que él hiciera algo como eso nuevamente, lo que le hacía admitir que su novio tenía buenas razones para molestarse.

—Oh, vamos... Sólo un poquito, y te prometo que esta vez no te morderé.

—¡Dije que no! ¡Por qué insistes tanto en besarme en primer lugar?! ¡Ni siquiera entiendo por qué hiciste eso aquella ocasión! —gritó fastidiado.

—Porque me gustas ángel, ¿No es obvio? —dijo tranquilamente mientras se encogía de hombros— Es lógico querer besar al chico que me gusta ¿no crees?

—Qu... ¿Qué dijiste? —preguntó impresionado.

—Me gustas —repitió por tercera vez mientras seguía tambaleando su cuerpo de un lado a otro en un gesto de emoción— Lo repetiré las veces que sean necesarias hasta que quites esa cara de sorpresa —rió divertido— Me gustas mucho.

—E... ¿Estás jugando conmigo? No... No puedes estar hablando en serio.

—¿Por qué te sorprendes tanto? —preguntó curioso mientras ladeaba la cabeza— ¿Tanto te sorprende que me gustes? ¿Es que nunca te lo habían dicho antes?

—Yo... Yo no... —en ese momento el menor se giró dándole la espalda pues quería ocultar el evidente sonrojo en sus mejillas ya que ciertamente era la primera vez que se le declaraban de esa manera tan directa, sin contar a Hancock a quien no tomó en serio por ser su amiga— No... No me habían dicho eso jamás.

—Mhmm... No puedo creerte eso ángel —confesó a lo que Luffy tuvo que volver a mirarlo, pues notó que el tono de voz del contrario sonó bastante molesto en esta ocasión.

—E... ¿Eh? ¿Por qué dices eso?

—Veo que te divertiste anoche ¿no? —preguntó notando por primera vez las marcas que predominaban en la parte trasera de su cuello— ¿Fue ese tal "Torao" el que te hizo esos chupetones?

—¡Ah! —gritó avergonzado mientras su rostro se coloreaba aún más de rojo al momento que hacía un pobre intento de cubrirse pues realmente no esperaba que alguien lo notara tan rápido— No... ¡No los veas! —replicó desviando su mirada.

—Así que a mí no me dejas besarte pero sí a ese sujeto ¿eh? —exclamó al momento que un breve gruñido escapaba de sus labios— ¿Me dirás que él no te ha dicho que le gustas? No necesitas mentirme ¿sabes? —soltó una falsa sonrisa en donde se notaba la tensión en su rostro.

—C.. ¿Cómo? —retrocedió tres pasos— To... ¡Torao no me ha dicho eso! —confesó sin saber por qué se estaba sincerando tanto con el hombre que tenía enfrente— Él... Él nunca lo dijo —repitió al momento que su tono de voz entristecía al percatarse de esa maldita realidad de la cual ni siquiera era consciente hasta que el contrario se lo hizo notar.

—¿Qué? —respondió de forma sarcástica— ¿Te hace chupetones pero nunca te ha dicho que le gustas? ¿Eso estás diciendo?

—Bu... Bueno... Tal vez no sea necesario que...

—Ángel, ¿Cómo puedes estar junto a alguien tan rastrero como él? —continuó mientras llevaba una mano a su pecho mientras que con la otra tomaba la muñeca del menor— Yo quiero besarte y estar contigo porque me gustas, ¿A él le gustas?

—Por... ¡Por supuesto que sí!

—¿Y entonces por qué no te lo ha dicho? —frunció el ceño— Eso suele aclararse primero.

—Pe... Pero si nos besamos es porque nos gustamos ¿No?

—Claro que no... Que se besen o incluso que lleguen a más puede no significar nada más que simple atracción.

—A... ¿A qué te refieres con eso? —preguntó inseguro.

—¿Sabes que existen personas que sólo te usan para obtener un par de besos, caricias y sexo? —ladeo la cabeza— Una vez que obtienen lo que quieren, se van.

—To... ¡Torao no es así!

—¿Y entonces por qué no puede decir un mísero "me gustas"? —replicó fastidiado— Yo te he dicho más veces esas palabras en este breve encuentro siendo que él ni lo ha intentado y eso que ni siquiera me dejas besarte, amor.

—No... Torao no necesita...

—Ángel, escucha lo que te digo... No quiero que se aprovechen de ti, en serio me gustas mucho—admitió sorprendiéndose así mismo por estarse sincerando tanto— Nunca había sentido esto por alguien más, eres muy interesante y es la primera vez que disfruto tanto pasar el tiempo con alguien ajeno a mi familia —mencionó al momento que soltaba la muñeca del menor sólo para después tomar su mano entre las suyas y llevarla a la altura de su pecho— Eres entretenido, bastante lindo, me gusta tu rostro y esa hermosa inocencia, no necesito conocerte tanto para saber que me gustas, y no intento besarte por capricho, de verdad te quiero —aseguró— No me gustaría que termines con el corazón roto por querer a alguien que no te merece.

—Por... ¿Por qué me estás diciendo todo esto? —preguntó apenado al momento que clavaba su mirada en los ojos grises contrarios, notando que estos se veían brillosos y bastante honestos— Qué... ¿Qué es lo que quieres?

—Te quiero a ti —mencionó al momento que empezaba a acariciar su mejilla gentilmente— quiero que estés a mi lado, quiero que me aceptes y gustarte también, y así entonces... Tal vez podrías empezar a aceptar mis muestras de afecto.

—Yo no puedo... —negó con la cabeza sintiéndose un poco culpable por presenciar cómo el contrario se estaba abriendo emocionalmente con él siendo que ya quería a alguien más.

—Por supuesto que puedes —murmuró gentilmente mientras juntaba su frente con la de él— Elígeme ángel... Y te daré todo lo que quieras, nunca te faltará nada, te puedo hacer feliz y te repetiré todos los días lo mucho que me importas, nunca dejaré de decirte lo que siento a diferencia de ese idiota.

—Amm... —Luffy se sentía completamente extrañado y no sabía bien cómo responder a ese tipo de situaciones pues era nuevo para él.

—Sólo tienes que decir que sí... Dí que sí, ángel.

—¡No puedo hacerlo! —gritó por fin al momento que volvía a zafarse del agarre del mayor sólo para después retroceder cuatro pasos y mirar al contrario con una expresión dolida— Te agradezco lo que sientes por mí pero... ¡Pero yo amo a Torao!

—¿Eh?

—¡Lo siento mucho! —volvió a gritar al momento que las lágrimas empezaban a resbalar de sus mejillas y antes de que el hombre de negro pudiera siquiera responder, el chiquillo echó a correr lejos de él.

«No puede ser, no puede ser, no puede ser, ¿Por qué pasa todo esto?» pensaba el monito sin parar de correr, sintiéndose completamente herido por saber que acababa de lastimar los sentimientos de alguien al mismo tiempo que empezaba a nacer una nueva inseguridad en su pecho «Torao nunca ha dicho que le gusto, pero... Pero somos novios ¿no? él dijo que éramos exclusivos así que... Eso significa que le gusto ¿verdad? además... Yo tampoco le he dicho que me gusta» racionalizó «Sé que Torao también me quiere y yo... Yo quiero estar con él, así que estuvo bien lo que hice, no me arrepiento, no me arrepiento de hacerlo» se dió ánimos así mismo «Entiendo por qué Torao quería que me alejara de él y por qué se puso celoso pero... Pero sigo sin creer que sea malo, no parecía estar mintiendo. No creo que sea un asesino» reflexionó «Como sea... Quiero ver a Torao, quiero decirle que me gusta, tengo que aclarar esto ahora» se planteó decidido.

Fue así como, con ese objetivo en mente rápidamente se dirigió de vuelta a la habitación dispuesto a quitarse todas sus dudas actuales. Entrando rápidamente al cuarto de su aliado, para preguntarle por qué es que éste aún no le había dicho "me gustas" cuando pudo verlo recostado encima de su cama dándole la espalda.

—¡Torao! —gritó fuertemente olvidando por unos instantes que unas horas atrás habían discutido.

—¿Qué quieres? —respondió un tanto enfadado sin siquiera inmutarse regresando al chiquillo a la realidad.

Al escuchar dicha respuesta, el monito sólo pudo sentir una punzada de dolor en su pecho, pues rápidamente fue traído de vuelta a la realidad. Estaba tan enfocado en aclarar el tipo de relación que tenía con su aliado, que ni siquiera tomó en cuenta que el tatuado seguía molesto con él por haber defendido a Toramingo momentos atrás. No se arrepentía de haber dicho que no creía que el emplumado fuera mala persona pues seguía creyendo que no estaba bien juzgar a las personas sin antes conocerlas, pero si le daba la razón a su novio en que... Ciertamente, Toramingo si tenía otras intenciones ocultas con él, había vuelto a tratar de besarlo y tocarlo, por no mencionar su calurosa declaración. Sabía que esto era una de las cosas que el contrario trataba de evitar al pedirle que se aleje del emplumado, y eso último solo lo hizo sentir un poco culpable, pues de alguna manera sintió que lo permitió nuevamente al buscarlo por cuenta propia.

—Oh... No es nada... —dijo ahora desanimado.

«Mierda... Creo que iba a decir algo importante» pensó el capitán de los piratas Heart ahora odiándose nuevamente por volver a sus contestaciones viscerales que ya sabía no le traían nada de bueno «¿Qué rayos iba a decir? diablos...»

—¿A dónde fuiste? —preguntó rápidamente.

—Yo... Yo sólo estaba...

—Fuiste a ver a ése puto imbécil ¿verdad? —dijo ya acostumbrado a la manera de pensar del chiquillo— Seguro fuiste a preguntarle si era el causante de los desastres ocurridos en la ciudad ¿no es cierto?

—Torao... Yo solo quería confirmarlo.

—Adivinaré, dijo que no tenía idea de qué hablas —contestó de forma sarcástica— Claro... Y tú le crees —bufó molesto.

En ese momento, Luffy decidió que de nada servía hablar con el mayor en ese momento, por lo que en lugar de responder, optó por regresar a su cuarto en donde se recostó encima de su propia cama al momento que volvía a poner un rostro encaprichado, pues ciertamente venía con todas las intenciones de hacer las pases, pero ahora había vuelto a molestarse por la naturaleza ácida de su tonto aliado. Así que cada uno estuvo en sus propias habitaciones sin hablarse por alrededor de una hora y media, cuando el monito empezó a sentirse somnoliento, acto que lo obligó a abrazar a Bepo 2 el cual estuvo todo el rato a su lado. Justo cuando empezaba a sentir su respiración acompasarse con el palpitar lento de su corazón y sus párpados se volvían pesados, repentinamente se alteró cuando sintió como el objeto que tenía entre manos fue arrebatado y reemplazado por otra cosa.

—¿Eh? ¿Qué pasó? ¿A dónde se fue el peluche? —murmuró para sus adentros mientras se preguntaba por qué diablos estaba abrazando una simple almohada— Torao ¿Por qué hiciste eso?! —gritó fastidiado sabiendo que sólo pudo haber sido él quien lo hizo, pero no obtuvo respuesta por parte del contrario— ¡Ey! ¡Te estoy hablando! —rezongó al momento que asomaba su cabeza en el cuarto contiguo notando cómo ahora el tatuado era quien estaba abrazando fuertemente al peluche— ¡Oye!

—¿Quieres guardar silencio? Estoy intentando dormir —dijo por lo bajo al momento que se aferraba aún más a Bepo 2, acto que al monito le ocasionó una pequeña punzada de celos pues deseaba estar en su lugar.

—¡No es justo! ¡Yo lo estaba usando! —replicó.

—Es mío, tengo todo el derecho a dormir con él cuando quiera —respondió indiferente.

—Pe... ¡Pero yo lo compré! —defendió.

—¿Y eso qué? Me lo regalaste así que ya no te pertenece, ahora es mío y no te lo presto —contestó encaprichado al momento que rodeaba al peluche con sus piernas también sólo para hacer rabiar aún más al menor.

—Pe... ¡Pero Torao! —se quejó frustrado de ver cómo el contrario estaba siendo tan malditamente cariñoso con un estúpido objeto inanimado.

—Vuelve a tu cuarto Mugiwara-ya... Deseo dormir ahora, Bepo es tan cómodo que me da más sueño.

—Po... Por... Por qué tú... —quiso gritarle que suelte esa maldita cosa y lo abrace a él en su lugar pero aún se sentía irritado con la actitud que estaba tomando y su orgullo no le permitía pedir mimos y caricias en esa situación, ya que eso sería admitir su derrota.

Por su parte Law no podía evitar sonreír complacido con toda la situación, sabía que lo que estaba haciendo era una mini venganza bastante idiota e infantil. Realmente, él también querría estar abrazando a su novio en lugar de a Bepo 2, pero aún se sentía herido no sólo por haber sido la última opción de Luffy para preguntarle sobre Lammy, sino porque este confío más en un desconocido que en él. Ciertamente quería reclamarle sobre muchísimas cosas aún y hacerlo sufrir más por estarle causando tantas inseguridades y dolor, pero sabiendo que no quería volver a herirlo como la ocasión pasada, lo único que pudo hacer que no fuera tan grave, fue intentar darle celos con un simple peluche para ver si así entendía, aunque sea un poco, lo que él sentía cada que lo veía al lado del Donquixote.

—¡Torao! ¡Para de una vez con eso! —gritó más encaprichado al notar cómo su aliado enterraba su nariz en la cabeza del oso tal y como solía hacerlo con su persona cada noche antes de quedarse completamente dormido.

Justo en ese momento empezó a escucharse el molesto ruido de la puerta principal de nuevo, cosa que ambos hombres ignoraron, pues estaban más interesados en prestar atención a su pequeña y tonta discusión actual, la cual podría haberse alargado por horas de no ser porque aquellos golpes en la puerta empezaron a volverse más insistentes, y justo cuando el monito estuvo dispuesto a abrir y a gritarle a quien quiera que estuviera fastidiando, de pronto, de un momento a otro, la puerta salió volando rompiéndose en el proceso y dejando ver a un hombre alto de cabello negro con barba de candado, y usando ropa de marine, el cual por alguna extraña razón tenía pegada una paleta de ¿fresa? en la mejilla, acto que hizo que ambos rápidamente se pusieran en posición de ataque al verse amenazados.

—¡Vergo! —gritó el tatuado una vez que pudo ver bien al hombre frente a él.

Continuará...