Esa mañana, todo fue horrible para cierto marine, no solo por no haber podido dormir de forma adecuada dado que se quedó toda la noche haciendo guardia y por lo tanto se sentía agotado, sino por toda la preocupación que le generaba que el almirante Vergo estuviera ahí por el asunto del tercer Law. Por si fuera poco, ahora tenía asuntos mucho más urgentes que tratar, ya que ni siquiera tuvo tiempo de regresar a casa para darse una ducha reparadora, cuando sus hombres vinieron en su búsqueda para atender el llamado de auxilio ocurrido en una pequeña casa de dos pisos, en donde sólo pudo ver con desagrado y tristeza la escena delante de él, la cual era mucho peor que una pesadilla.
Nada más llegar, sus hombres tuvieron que apartar a los vecinos del lugar, pues todos querían entrar a la morada debido a que los gritos de auxilio que se escuchaban desde el interior de la propiedad sonaban desgarradores. El protocolo de la ciudad era no actuar e informar de inmediato a las autoridades, por lo que era natural que nadie hubiera tratado de ayudar aún, cosa que sólo hizo que el marine apriete sus puños en gesto de frustración pues entendía lo desesperanzador que debía resultar no poder hacer más que esperar en esta situación. Dando una ojeada rápido, pudo ver a Penguin tratando de tranquilizar a una mujer regordeta de unos cuarenta años que imploraba la dejaran atender a la pequeña, ya que ella era amiga de los papás de ésta puesto que su hijo iba a la misma escuela que Emily.
—¡Capitán! ¡Capitán! —gritó la mujer al verlo llegar a la escena— ¡Por favor haga algo! ¡Emily! ¡Emily está gritando! —suplicó sin dejar de llorar al tiempo que era retenida por dos de sus hombres, pues está ya se había hartado de la espera siendo ella quien marcó por ayuda minutos atrás.
—Suéltenla —ordenó el hombre de blanco al tiempo que se posicionó enfrente de ella— No se preocupe señora, iré ahora mismo a comprobar la situación —intentó tranquilizar al tiempo que hacía un gesto de apoyo posicionando su mano encima de su hombro— Gracias por llamarnos, ahora mismo las autoridades nos haremos cargo, por favor guarde la calma.
—¿Calma? ¡¿Calma?! —gritó exasperada— ¡¿Cómo se supone que me mantenga calmada cuando Emily está gritando?! —reclamó enojada porque el hombre siguiera actuando como si nada aún con toda la situación desesperada.
—Señora...
—Mildred —respondió uno de sus hombres sabiendo lo que el capitán quería saber.
—Señora Mildred, por favor tranquilícese... Mis hombres ya me han informado que la pequeña está a salvo, pero está aterrada por el momento, aún no comprobamos el área por completo y no sabemos qué es lo que veremos adentro, pero cuando la pequeña Emily salga de allí va a necesitar un rostro familiar para sentirse segura, y usted no le podrá ser de mucha ayuda si la ve de esta manera —hizo una pequeña pausa antes de continuar— Por favor tómese unos minutos para tranquilizarse y luego vuelva... Esa pequeña necesitará todo el apoyo de su parte y para eso necesita ser fuerte... ¿Cree que pueda hacerlo por Emily?
—S... Si... ¡Sí! —respondió aún entre gimoteos.
—Bepo, ayuda a la señora Mildred a que se tranquilice, dale un poco de agua y algo dulce, eso ayudará un poco a sus nervios. Yo entraré.
—¡Sí capitán! —respondió el adorable oso al tiempo que tomaba a la señora por el hombro tratando de decirle dulces palabras de apoyo para ayudarla a recomponerse en tanto el capitán volvió a poner su expresión dura antes de ingresar a la escena del crimen.
Sabía que la pequeña estaba a salvo, pues ya se lo habían informado a través de la llamada, cuando uno de sus hombres que se encontraba cerca de la escena entró a inspeccionar, este había sido quien evitó que gente indiscreta quisiera acceder al lugar, hasta la llegada de su superior. Fue así, como lo primero que alcanzó a ver fueron los charcos de sangre que venían desde la entrada de la puerta hasta la sala de estar, en donde mirando hacia su izquierda pudo ver el cadáver desfigurado del padre de familia, lo cual le hizo rechinar sus dientes, y desviar la mirada pues toda la escena era por demás grotesca mucho más cuando al mirar hacia el sillón, en la sala, pudo observar a la pequeña Emily llorando y rogando desesperadamente a su madre que se moviera, pues su "agarre" era demasiado fuerte y no podía zafarse.
—¡Mami! ¡Mami! ¡Abre los ojos! ¡Duele! ¡Me lastimas! —chillaba mientras seguía intentando soltarse de la prisión en la que se habían convertido los brazos de la mujer por culpa del rigor mortis— ¡Papi, ayúdame! ¡Mami no se mueve! ¡Papi! ¡Papi!
—Maldito hijo de puta —alcanzó a murmurar mientras apretaba su puño obligándose a tranquilizarse, pues no podía armar una escena en esa situación, no cuando la menor necesitaba de su ayuda, por lo que tras dar tres respiraciones profundas se esforzó por hacer el tono de voz más dulce que nunca en su vida había hecho— ¿Emily? Soy el capitán Trafalgar, estoy aquí para ayudarte —mencionó dolido tratando de calmar un poco a la pequeña antes de acercarse para no espantarla.
—¿Capitán? ¿Es usted capitán? —preguntó la pequeña algo esperanzada pues sus padres muchas veces habían hablado de él, pues su papi era especialmente fanático del excepcional trabajo del capitán de la marina y siempre se la pasaba diciendo lo afortunados que eran por tener a alguien como él cuidándolos— ¡Ayúdeme por favor! ¡Mi mami no despierta! —chilló nuevamente.
Mordiéndose la lengua, alcanzó a acuclillarse a la altura del sillón, quedando horrorizado al notar que el puto psicópata se había tomado su tiempo para limpiar el cadáver antes de acomodarlo de tal manera para que se viera como si sólo se hubiera quedado dormida al lado de su pequeña.
—Está bien, está bien Emily... Te ayudaré a salir de allí —mencionó tristemente, al tiempo que aplicaba bastante fuerza para empezar a manipular el cadáver de la mujer y a la pequeña, mientras procuraba ser muy cuidadoso porque esta no fuese testigo de toda la grotesca escena que había a sus espaldas y evitarle más traumas de los que de por sí ya tendría.
—Mi mami... ¡No la vaya a lastimar! —suplicó la pequeña al ver cómo este jaloneaba los brazos de su madre para ayudarla a liberarla.
—No te preocupes pequeña... A tu mami ya no le duele —dijo por lo bajo sabiendo que en estos casos lo mejor es decir la verdad antes de adornar la situación, pues de todas maneras tarde o temprano tendría que saber que ahora era huérfana.
—¿De qué habla? ¿Cómo que ya no le duele? —preguntó sin comprender— ¡Mami! ¡Mami! —gritó dolida al sentir cómo era removida del frío cuerpo de su progenitora para a continuación ser arropada por los fuertes brazos del capitán quien se aferró a ella como si su vida dependiera de ello, manteniendo el rostro de la menor oculto en su pecho para que ella no pudiera ver el segundo cadáver en la planta baja ni la sangre alrededor.
—Lo siento... Lo siento mucho Emily —dijo con voz temblorosa mientras se debatía entre si decirle la noticia de que sus padres no volverían o si dejarle esa labor a la señora Mildred con quien sabía tendría más confianza.
—¡Suéltame! —grito la pequeña— Mi mami, ¡Ayuda a mi mami! ¡¿No ves que no se mueve?! —reclamó— ¡Papi! ¡¿Papi, dónde estás?! ¡El capitán Trafalgar no está ayudando a mami! ¡Dijiste que era un buen tipo! —replicó.
—Perdóname pequeña... Tu papi... Tu papi tampoco puede ayudarte —respondió mientras volvía a respirar lentamente sabiendo que no podía dejarle la tortuosa tarea de decirle la verdad a la vecina, pues si Emily tenía que guardarle rencor a alguien por darle la noticia de la muerte de sus padres, ciertamente prefería que lo culpara a él por su negligencia y no a la señora Mildred quien debía de ser su apoyo en tanto buscaban a algún familiar de la pequeña, aún si este era lejano, para que así pudieran hacerse cargo de esta— Tus padres... Tus papás no van a volver— exclamó con tristeza mientras empezaba a acariciar la cabeza de la menor— Ellos... Ellos ahora están en el cielo.
—¿Qué? ¿Cómo que en el cielo? —preguntó y trató de alejarse, queriendo volver a su hogar y hacerle ver su mentira, pero el abrazo del capitán no se lo permitió, ya que éste seguía protegiéndola de ver aquella tragedia— ¡Mentiroso! ¡Estás mintiendo! —reclamó enojada— ¡Mi mami dijo que las personas van al cielo después de morir! ¡Mis papis están vivos!
—No... No, no es así Emily —respondió con voz resquebrajada mientras recargaba su nariz en los cabellos de la pequeña— Tus papis, ellos... Ellos ya no están más aquí.
—¡No es cierto! ¡Deja de mentir! ¡Las mentiras son malas! —volvió a llorar al tiempo que sus gritos se hacían aún más desgarradores— ¡Papi dijo que eras bueno! ¡Dijo que tú ayudas a las personas! ¿Entonces por qué estás siendo tan cruel? —replicó— ¡Te odio! ¡Te odio! ¡Eres un mentiroso y te odio! ¡Mis papis te darán una paliza por esto! ¡Harás llorar a papá! ¡Él confiaba en ti!
—Si... Está bien, está bien... Puedes odiarme... Lo merezco —respondió triste— Sé que no soy digno de tu perdón, decepcioné a tus papás... No pude protegerlos —mientras decía eso las lágrimas empezaron a surcar por sus ojos al tiempo que sentía su cuerpo temblar, cosa que la niña notó e hizo que deje de moverse al notarlo— No puedo traerlos de vuelta y jamás podré hacer nada para remediarlo... Lo siento, lo siento mucho —lloró más fuerte en tanto su voz se rasgó un poco.
—Señor... No está mintiendo, ¿Verdad? —preguntó al tiempo que su cuerpo se paralizó al notar la sinceridad en el capitán— Mis papis... ¿Mis papis de verdad no están? —el silencio del marine fue suficiente para que Emily entendiera de mala manera lo que había ocurrido y dejara de ser una niña, pues toda su ternura e inocencia había sido arrancada a la fuerza al obligarla a tratar con temas adultos a tan tierna edad.
De pronto, todo el dolor, tristeza, sufrimiento, enojo, rencor, odio, miedo, desesperanza y terror que pudo haber sentido hasta el momento, desaparecieron. Fue como si alguien tomara su corazón y lo arrancara de raíz de su pecho dejando ahora un simple cascarón vacío, como si fuera incapaz de sentir algo más que el vacío de su ahora pecho hueco. Su pequeño entendimiento estaba intentando unir los hilos, tratando de aceptar la realidad, pero la verdad era demasiado dura como para aceptarlo de una y su cerebro había bloqueado sus emociones como un mecanismo de defensa para evitar que ésta se fragmente allí mismo.
—Tus papás son increíbles, Emily —escuchó decir al capitán mientras éste la cargaba entre sus brazos comenzando a caminar hacia la salida sin permitir que apartara el rostro de su pecho— Ellos te protegieron hasta el final, estoy seguro de que hicieron todo lo posible para mantenerte sana y a salvo y eso solo demuestra lo mucho, mucho que te amaron —al decir esto sólo pudo abrazar con mayor fervor a la pequeña todo con sumo cuidado para no lastimarla— Tal vez sea pretencioso de mi parte decirlo, pero... Sé que tus padres sólo querían tu bienestar, y deben de sentirse aliviados en el cielo al ver que tú sigues viva... Seguro se sintieron muy bendecidos por tenerte —la niña no respondió aunque seguía escuchando a pesar de su mirada vacía— Entiendo lo que estás sintiendo, yo también perdí a mis padres y a mi hermana menor de niño, sé que eso no te tranquiliza, pero al menos quiero que sepas que hay alguien aquí que comprendas por lo que estás pasando.
—¿Y eso qué? —respondió indiferente— De nada me sirve... No tengo nada.
—Eso no es cierto —se apresuró a negar— Antes de entrar aquí, la señora Mildred se mostraba muy preocupada por ti, ella parece quererte mucho... Y estoy seguro de que también tienes montones de amigos en la escuela que han de estar igual de preocupados por ti, ¿Tienes más familia Emily?
—... Tengo a mi tía y a mi abuela.
—¿Y ellas te agradan? —la pequeña asintió levemente con la cabeza.
—Ya veo... —sonrió tristemente al recordar su infancia, pues en la tragedia de Flevance él sí que lo perdió todo— Sé que tal vez esto no es un consuelo del todo para ti Emily... Pero sigues teniendo personas que te aman y se preocupan por tu bienestar... No te lo voy a negar, el camino por el que vas a andar de ahora en adelante va a ser difícil, te sentirás sola, abandonada, triste, enojada y muy afectada... Habrá veces que querrás darte por vencida y pensaras que el mundo es negro e injusto —frunció el ceño deteniendose enfrente de la puerta tratando de que su mensaje llegara de forma exitosa a la niña antes de salir al alboroto— Pero te aseguro que no todo está perdido... No estas sola, aún tienes gente dispuestas a ayudarte y a preocuparse por ti... Sé que nadie podrá reemplazar a tus padres, pero con el tiempo... Conocerás a más y más personas que te amaran y te brindaran ayuda, no te cierres a ellos, será difícil confiar y puede que pienses que nadie más te amará de la misma forma en que tus papis lo hicieron, pero, fuiste amada una vez Emily, y de aquí en adelante seguirás siendo amada por muchas personas más, y eso tal vez... Tal vez te ayude aunque sea un poco a pegar los pedazo rotos de tu corazón.
En cuanto el capitán terminó con su discurso, repentinamente, todas esas emociones que se habían retraído, en un instante, y como por arte de magia regresaron potenciadas y se vieron reflejadas en un llanto mucho más fuerte que antes. Todo esto mientras el hombre de blanco entregaba a la pequeña en los brazos de la señora Mildred quien era ahora la que trataba de tranquilizarla con dulces palabras. El capitán no sabía si había actuado de la mejor forma en este caso, pero si algo sabía es que prefería que Emily volviera a llorar como lo estaba haciendo en ese instante a que fuera el cascarón vacío de momentos atrás. Él mismo comprendía lo que se sentía estar en la posición de la pequeña, pero sabía, que, aunque todo pareciera estar oscuro, al final... Siempre había una mano bondadosa dispuesta a ayudar y a la cual aferrarse.
—Investiguen la escena del crimen —ordenó el capitán aún sin despegar su mirada de la pobre víctima quien ahora tendría que vivir con dolor el resto de sus días.
—¡Sí! —respondieron sus hombres empezando a trabajar.
Por otro lado estaban Law y Luffy, los cuales aún se encontraban en aquella molesta celda, y en ese punto, ambos querían escapar de ahí, lo cual seria pan comido si lo intentaran con ganas, pero realmente no tenían la intención de causarle más problemas a Torarine, por lo que se resignaron a quedarse allí el tiempo necesario, lo único que realmente les molestaba a ambos era el hecho de estar en celdas diferentes, pues antes de que el marine se marchara los volvió a separar, pues a final de cuentas no podía desobedecer las órdenes de un almirante, por lo que terminó por disculparse por hacerlo antes de que este se fuera del lugar.
Al día siguiente tanto Luffy como Trafalgar esperaban que el capitán de los marines volviera a aparecer por la puerta con la clara excusa de hacer guardia, para que esté nuevamente les hiciera el favor a ambos de dormir juntos, pero el que no sucediera nada, los sorprendió a ambos, y para colmo cuando por fin recibieron visitas fue por parte del mismo idiota que los encerró en primer lugar. Vergo estaba allí para "informar" sobre un cambio en su situación, pues ahora pasarían de estar allí a estar en arresto domiciliario debido a una "situación privada de la marina", cosa que Law rápidamente relacionó con el tercer individuo, cosa que logró sacarle una leve sonrisa en el rostro.
—¿Así que lo volvió a hacer? —pregunto al aire sabiendo que posiblemente este no contestaría su pregunta.
—Eso no es algo que le incumba a un criminal —respondió seco, mirando mal al tatuado, el cual solo amplió su sonrisa, pues aquello le dio la respuesta que buscaba.
Los dos piratas fueron trasladados nuevamente a su habitación en el hotel, Luffy por su lado ya iba demasiado feliz por el simple hecho de estar de nuevo al lado de su novio, por lo que todo el camino fue saltando de felicidad al saber que ya no estarían separados, Law por otro lado iba caminando tranquilamente a su lado, viendo como este festejaba, se reía y le dedicaba tiernas y dulces palabras a su persona. Al llegar al hotel, les quitaron las esposas pero les pusieron unas tobilleras electrónicas hechas de piedra marina, pero aun a pesar de esto también se quedó un guardia en la puerta y otros dos en las afueras del hotel para asegurar que estos no escapen.
Fue así como en cuanto por fin los dejaron solos, al ya no tener a nadie que los moleste, Luffy no tardó ni cinco segundos en abalanzarse sobre su amado Torao y comenzar a besarlo de forma un tanto torpe pero demandante, algo que claramente hizo sonreír al mayor por lo necesitado que parecía el monito, lo que de hecho hizo que poco a poco comience a querer más del contrario por lo que sin separarse comenzó a tocar su trasero con deseo algo que sorprendió un poco al menor, pero que se dejó hacer sin problemas, comenzando a sentir como su propio deseo de estar con Law se volvía cada vez más intenso, justo como Ace y Robin le explicaron que en algún momento pasaría cuando estuviera con la persona indicada.
—Todao —dijo en medio del beso para unos instantes antes de que el mayor se separó de este.
—Mugiwara-ya —tarareó de forma inconsciente, haciendo que el menor pusiera mala cara, acto que le generó una pequeña sonrisa— lo siento Lu —corrigió juntando su frente con la de su pareja— es solo la maldita costumbre.
—Está bien Torao —respondió besando brevemente al tatuado— te perdono.
Law sonrió ante aquello, sin esperar que el menor volviera a besarlo ahora mucho más desesperado que antes, comenzando a recorrer su torso descubierto con ansias, el mayor solo soltó un suspiro cuando sintió como este había empezado a ser mucho más necesitado en el ámbito sexual, en ese momento Trafalgar se dejó hacer, disfrutando enormemente de las manos del menor que recorrían su cuerpo de esa forma un tanto inexperta causándole entre excitación y ternura.
Ante esto, el libido de Trafalgar no pudo más qué aumentar, por lo que de igual forma comenzó a recorrer su tacto hacia el pecho de este, comenzando a jugar con uno de sus pezones, mientras que con su otra mano delineaba el cuerpo del menor, al notar los suaves suspiros que salían de entre sus labios con cada pequeño roce o la más leve caricia lo hizo sonreír, pues si tenía suerte aquello fácilmente podría escalar a acciones mayores, pero un tanto contrario a lo que esperaba, Luffy se separó de su novio, dejando de besarlo, algo que descolocó un tanto a este y más por la mirada de cachorrito que el monito le ofrecía.
—Oi Torao —soltó de la nada, mientras recargaba su barbilla en el pecho de su pareja con la intención de verlo directamente a los ojos— ¿Crees que pueda hacerlo?
—¿Hacerlo? —pregunto extrañado— ¿Hacer qué?
—¡Eso! —"explicó" con el ceño un tanto fruncido— Robin me habló de ello y Ace me lo dijo también en algún momento, ¿crees que pueda hacerlo?
«¿Hacer algo que tanto Nico-ya como Portgas-ya le dijeron?» se preguntó un tanto extrañado y emocionado, ya que sabía que por lo general, cuando el monito mencionaba a su hermano en ese tipo de situaciones era porque había algo que fácilmente podría resultar beneficioso para sí mismo, pero el saber que también Nico Robin había hablado con él de éstos temas, le generaba cierto sentimiento y no solo de curiosidad, pues se sentía sólo un poco extrañado por al comprobar de nueva cuenta, lo cercano que era a sus nakamas.
—Su... Supongo que está bien —afirmó aún cuando no tenía ni idea de a lo que el menor se refería.
—¡Gracias Torao! —dijo con esa típica sonrisa suya, la cual hizo que se estremeciera con el simple hecho de verla.
Y tras aquellas palabras volvió a separarse del más alto, pero al instante se acuclillo delante suyo y de un instante a otro comenzó a desabrochar su pantalón, acto que claramente descolocó bastante a Trafalgar, el cual a pesar de no ser primerizo en aquello, no pudo evitar dar un par de pasos hacia atrás, alejándose un poco del rostro y las manos de Luffy, el cual ante dicha acción mostró un claro descontento, de una manera que terminó alarmando al mayor.
—¿Hice algo mal? —comenzó a preguntar con un deje de incertidumbre en su voz— ¿Ya no quieres que lo haga?
—¡No! —negó de forma precipitada y un tanto nervioso— Es... es solo que no lo esperaba, puedes continuar —dijo un tanto avergonzado por el hecho de escandalizarse tanto por eso —«¿Qué tanto le habrá enseñado Nico-ya?» —se preguntó viendo como el monito ya había sacado su miembro semi erecto.
Las manos de Luffy eran un tanto ásperas, pero a pesar de eso se sentía demasiado bien aún y con ese toque inexperto que comenzaba a llevar un ritmo lento mientras lo masturbaba. Pese a su timidez, y justo como siempre pasaba con el menor, éste no dejaba de sorprenderlo, pues cuando menos se dió cuenta el chiquillo había empezado a lamer toda la extensión de su pene, iniciando desde la base hasta la punta, a la cual nada más llegar terminó por devorarlo por completo, siempre teniendo el cuidado de no lastimarlo, puesto que sabía lo sensible que podía llegar a ser esa zona en específico, pero aún y con todo el cuidado que intentaba tener, había ocasiones donde le mismo Law sentía como los dientes de este rozaban con su piel, cosa que preocupaba al menor quien solo levantaba la vista a su novio para comprobar si estaba bien.
Por otra parte para Law el ver como el monito movía su cabeza de forma lenta y cuidadosa a la altura de su entrepierna, mientras le hacia un oral, le pareció la mejor imagen que podría disfrutar en todos sus años de vida y más gracias a que ocasionalmente fijaba su mirada en él, aquello sólo ocasionó que su lujuria y excitación aumentaran más, por lo que sin dudarlo demasiado tomó la cabeza del menor y comenzó a marcar su propio ritmo, siendo testigo de cómo el contrario alzó las mirada. Sus ojos tenían pequeñas lágrimas ocasionadas por la profunda invasión del miembro de Law en su garganta y todo debido a que este mismo, en cierto punto, comenzó a mover su cadera en un chispazo de emoción ocasionado por la misma calentura del momento.
Luffy por su parte, no pudo hacer nada en contra de las acciones de Law, o mejor dicho, no quería hacer nada para evitarlo y menos al ver como el rostro de este se sonrojaba y esa mueca de éxtasis comenzaba a aparecer en sus faz, es por eso que sólo se dejó hacer, sintiendo los fuertes y acompasados movimientos de su pareja, generándole esa típica sensación de arcadas, pero soportándolo todo por complacerlo.
Finalmente (y dejando que las sensaciones que estaba teniendo lo controlaran) Law se corrió en la boca del menor, el cual no tuvo más opción que tragar aquel líquido viscoso, ya que de lo contrario este se hubiera ahogado y todo debido a que su pareja en lugar de sacar su miembro termino apretando más la cabeza de Luffy contra su pelvis descargándose por completo, y soltando un largo suspiro, se mantuvo un tiempo más en esa posición, hasta que su mente por fin regresó a la normalidad y se dió cuenta de lo que acababa de hacer, por lo que se apartó rápidamente, poniendo ahora toda su atención en su adorado novio.
—Lo siento Lu —soltó angustiado— ¿Estás bien?
—S...si —respondió Luffy con la voz un tanto rasposa.
—Lo lamento, actúe por impulso.
—Está bien, eso significa que Torao lo disfrutó shishishishi —luego de esa característica risa suya, el menor se puso rápidamente de pie sorprendiendo un poco a Trafalgar, el que solo vio como este comenzó a correr para al final saltar y caer directamente en la cama, una vez ahí giró quedando boca arriba y abrió los brazos como pidiendo un abrazo con una sonrisa en su rostro— ¡Ven aquí Torao!
Ante aquella y bella imagen el capitán de los piratas de corazón solo pudo sonreír, al mismo tiempo que comenzó a caminar a paso muy lento hasta donde su pareja se encontraba, y mientras se iba acercando poco a poco al monito, el rostro de éste empezaba a deformarse en una mueca de disgusto gracias a la tardanza del mayor. Así pues, cuando Trafalgar finalmente llegó a los pies de la cama, se mantuvo de pie en ése lugar, contemplando lo hermoso que se veía Luffy con ese puchero en el rostro aún con sus brazos abiertos esperando por recibir a su pareja y abrazarlo fuertemente, pero eso no pasaba y el tatuado solo se mantenía en su lugar disfrutando de la vista.
—¡Toraooooo! ¡No te quedes ahí, ven conmigo! —se quejó el chiquillo al momento que intentaba estirar sus brazos en un acto inútil, pues había olvidado su impedimento gracias a la piedra marina.
Ante ese nuevo llamado por parte del menor, Law finalmente comenzó a subir a la cama, acercándose a gatas a los brazos de Luffy de forma lenta y casi depredadora, pero al verse rodeado por el abrazo de este, no puedo evitar que una nueva sonrisa apareciera en su rostro para acto seguido comenzar a besar el rostro del menor en pequeños y cortos besitos repartiéndolos por todos lados y dejando los labios para el final, los cuales al simplemente unirse comenzaron una danza pasional y necesitada, pues después de lo que acababa de pasar hace tan solo unos minutos atrás, ambos sabían que estaban listos para el siguiente paso.
Aún en medio de aquellos besos, el tatuado comenzó a recorrer el cuerpo tonificado de Luffy acariciando su espalda, pasando suavemente por sus brazos, llegando así a su pecho comenzando a jugar un poco con uno de sus pezones y al final simplemente colocar su mano sobre aquella enorme cicatriz que adornaba su tórax. Law separó sus labios de los del menor para así bajar su cabeza a su pecho y besar dicha cicatriz antes de volver a los labios de su amado, quien lo recibió gustoso abrazándole por cuello.
Al separarse, el mayor se arrodilló en colchón despojándose así de sus prendas superiores y lanzándolas lejos, para volver a besar los labios del monito en un beso fugaz que cortó rápidamente para empezar a bajar iniciando así un camino de besos con el que fue bajando y dejando unas cuantas marcas a su paso, disfrutando como aquellos pequeños chupetones adornaban su piel nuevamente. Sus manos por otra parte no habían dejado de explorar el cuerpo ajeno y justamente su diestra ya se encontraba frotando el miembro del menor que se mantenía aún oculto bajo su ropa.
Luffy ya estaba comenzando a soltar suaves suspiros de placer ante las atenciones de Trafalgar, el cual disfrutaba de aquello como si de la mejor melodía se tratase y sin querer esperar más, despojo al menor de sus prendas inferiores en un movimiento rápido, quitándole tanto su ropa interior como su típico pescador de mezclilla iniciando finalmente el roce directo de piel con piel, jugando con la punta, frotando el tronco y masajeando sus testículos, mientras acercaba el dedo medio de la mano contraria con demasiado cuidado hacia su entrada, realizando pequeños círculos alrededor de esta. Acercando su rostro a con la cadera de su pareja, Law no dudo un solo segundo en "devolverle el favor a Luffy", devorando el pene de este, pero claro no sin antes lamer su propio dedo en busca de un poco de saliva que le sirviera como lubricante natural comenzando así a dilatar su entrada.
Con Law estimulando tanto su pene como su ano, el menor no podía dejar de retorcerse y gemir, mientras sus manos apretaban las cobijas debajo de sí, pero en cuanto un fuerte gemido escapó de su boca, la espalda de este se curvó, el rostro de mayor inevitablemente se iluminó en alegría, puesto que sabia lo que eso significaba. Había encontrado lo que buscaba y ahora no iba a dejar que su oportunidad de guiar a Luffy al éxtasis se le escapará tan fácil de sus manos, por lo que siguió moviendo su dedo e incluso agregando uno más, ocasionando de esta forma que los sonidos se intensificaran, y en cuanto empezó a sentir mayor placer, el chiquillo cambió la posición de sus manos posicionándolas sobre los cabellos azabaches de su novio, mientras comenzaba a rogar porque detuviera sus acciones debido a la sobre estimulación que estaba recibiendo. El cirujano de la muerte obviamente ignoró aquellas palabras y Luffy no tardó mucho en correrse en la boca de su pareja, el cual no dudó ni un segundo en beberse todo el esperma del monito.
—Gracias por la comida —soltó de separarse de la pelvis del contrario, mientras relamía sus labios disfrutando del sabor de su novio.
—To... Torao... Detente, ya no... ya no puedo más —el menor se veía un tanto agitado y como Law aun no dejaba de estimular y dilatar su entrada, este no dejaba de llamarlo
—Perdóname Lu, pero no puedo hacer eso —negó Law ahora agregando un dígito más— aún falta el plato fuerte y no pienso perdérmelo —aquellas palabras fueron dichas en un suave y quedó susurró que el menor fue incapaz de oír.
Luego de un poco más de estimulación el capitán de los heart sintió que finalmente podría intercambiar sus dedos por algo un tanto más grueso, por lo que con cuidado comenzó a apartar su mano, sacando sus dígitos en el proceso, viendo atentamente como el monito curvaba su espalda y apretaba las cobijas bajo el, mientras que su rostro mantenía los ojos cerrados y los labios apretados, como si tuviera la intención de que no se le escapara ni un solo sonido de su boca; Law, al ver ésto, sólo pudo volver a soltar una sonrisa socarrona y en un movimiento juguetón, no pudo evitar volver a meter sus dedos de una estocada certera, que hizo que las manos de Luffy fueran inútiles al momento de que este dejó salir un fuerte gemido que solo hizo sonreír aún más al mayor.
Después de su pequeña maldad, los dedos de Trafalgar finalmente abandonaron el cálido interior de Luffy, el cual no pudo evitar suspirar ante la ausencia de estos. El tatuado por su lado se tomó un par de momentos para disfrutar aquella vista, analizando cada pequeño gesto y expresión de su novio, contemplando cada pequeña gota de sudor que perlaba su piel, el acompasado sube y baja de su pecho debido a su respiración agitada, pero ante todo observaba como sus hermosos ojos castaños antes cubiertos por su brazo ahora le regresaban la mirada, expectantes a las próximas acciones de Law, quien al verse descubierto apreciando la hermosa desnudez de su pareja, no pudo evitar morder su labio inferior, para inmediatamente después besar con pasión y necesidad los labios de Luffy, quien aceptó gustoso dicho gesto.
Aún en medio del beso, Law guió su propio miembro a la entrada de su novio y con todo el cuidado que tenía comenzó a penetrar la cavidad anal de este, sin dejar en ningún momento de atender sus labios, aun si este intento apartarse debido a sus acciones y al sentir como este se ponía un tanto tenso, comenzó a volver a masturbarle, con la clara intención de desviar su atención y que disfrutara su primera vez lo más que se pudiera y si bien también era la suya con un compañero hombre, estaba casi seguro de que era Luffy quien tenía que soportar más en aquellos momentos y más debido al kairoseki que aun tenían en sus tobillos.
A pesar de que Law estaba demasiado ansioso por continuar y comenzar su vaivén, pensó que la mejor decisión seria esperar a que el cuerpo de su pareja se acostumbre y que sus paredes se amoldaran a su miembro, pues no quería que dicha experiencia terminara en algo desagradable o incómodo debido tanto a su inexperiencia con alguien de su mismo sexo como a su maldita calentura, por lo que el continuar con aquellos besos pasionales fue la mejor forma de que él también se distrajo de lo que estaba ansiando por hacer.
Increíblemente y para su sorpresa fue el mismo Luffy quien dió comienzo a dicho vaivén, pues el menor estaba ya harto de esperar que su novio iniciase sus movimientos por lo que rodeó la cintura de Law con sus piernas y en un movimiento rápido cambio de posición, está vez quedando él sobre el mayor y tras soltar una risita suave por ver el rostro de sorpresa de su novio y aliado, procedió a besar sus labios de manera fugaz para finalmente empezar a mover sus caderas de arriba abajo de forma lenta y calmada, sintiendo como dichos movimientos le parecían completamente exquisitos, ya que el miembro de su pareja tenía una cierta curvatura que estimulaba el punto correcto a lo que este sentía como una corriente eléctrica recorrer su cuerpo, que solo lo hacían gemir, los cuales acompañados a la imagen del monito sobre este, solo hacían que se excite aún más.
Law se relamió los labios con gula, poniendo sus manos en la cintura de Luffy y cuando esté subió sus caderas sacando un poco el pene de Trafalgar en el proceso, el mayor sin compasión alguna hizo que el menor volviera a tener su miembro dentro con un fuerte y rápido movimiento, que solo sacó un sonoro y escandaloso gemido de la garganta del monito, y que si bien le encantó el que Luffy haya sido quien tomó la iniciativa, no estaba del todo complacido con que aquellos movimientos fueran tan lentos y suaves, él quería escuchar a su novio suplicar, quería solamente que este estuviera tan satisfecho que no tuviera siquiera la suficiente voz para decir su nombre entre sus gemidos y suspiros.
—T... To... Torao —gimió Luffy apenas logrando juntar las letras del apodo de su pareja— Es... espe... estás siendo muy... —el menor no pudo seguir hablando ya que terminó soltando un fuerte gemido en el oído del tatuado, ya que esté sacó su pene y lo volvió a introducir repentinamente
—Habla claro Lu —tarareó el mayor en el oído de su pareja, sonriendo al ver cómo el sonido de su voz y el aire expulsado al hablar tan suavemente hizo temblar levemente a Luffy, para después continuar— si no me dices qué pasa, no puedo entenderte.
Ante esto, un puchero adorno el rostro del Mugiwara quien, tras rodear a los hombros de Law de forma repentina, mordió su cuello fuertemente a modo de venganza y soltando una risita al ver la cara de sorpresa de su novio por dichas acciones, el cual estaba sujetando la zona dañada por el menor y antes de que pudiera volver a hablar para preguntar el porqué de aquello Luffy le proporcionó un fugaz beso antes de volver a hablar, respondiendo de esta forma su duda detrás de dicha mordida.
—¡Eso te pasa por no dejarme hablar Torao! ¡Sé que lo hiciste a propósito!
—Lo siento Lu —se disculpó, reposando su cabeza en el pecho del mencionado— es que te veías tan hermoso que no pude evitarlo.
—E... está bien, te perdono, pero no vuelvas a hacer eso —dijo desviando la mirada con un gran sonrojo adornando sus mejillas.
—¿Se sentía bien Lu? —preguntó con un tono de preocupación en la voz— ¿No te lastime o algo?
—¿Eh? Bu... bueno, sí, se siente bien —respondió aun siendo incapaz de ver a su pareja a la cara, pues claramente aún sentía el grosor de este en su interior, presionando su punto dulce— además no tienes que preocuparte si me lastimas, soy fuerte ¿recuerdas?
—Si, lo sé —reconoció Law con una sonrisa en sus labios, para después acercarse a su oído nuevamente comenzando a susurrarle una vez más— pero, si te lastimo puede que no termines disfrutándolo tanto como quiero que lo hagas y eso me haría sentir un estúpido idiota sin autocontrol.
—Torao no es estúpido o idiota —contesto el monito con una sonrisa surcando su rostro— eres la persona más lista e inteligente que conozco y amo eso de ti.
Con esas palabras dichas por el menor un enorme sonrojo adornó el rostro del cirujano de la muerte, el cual no pudo evitar abrazar al menor y acto seguido besarlo suave y tiernamente en sus labios, recostando nuevamente al monito sobre la cama y al separar sus labios de los de su pareja comenzó a llenarlo de besos por todo su rostro, besando su nariz, mejillas, párpados y tras besar su frente, se le quedó viendo por unos cuantos segundos antes de volver a besar sus labios amorosamente, entrelazando sus lenguas en una danza armónica y acompasada.
—Te amo Lu... —dijo recargando su cabeza en el pecho de Luffy, justamente sobre su cicatriz.
—Shishishi, yo también te amo Torao —rió el menor entre dientes con dulzura en su voz, mientras acariciaba la cabeza de Law en un gesto cariñoso.
Luego de unos segundos en dicha posición Trafalgar levantó su rostro, mirando fijamente a Luffy para acto seguido besar una vez más sus suaves labios, en un cálido pero rápido beso. Bajando beso su barbilla, seguido de su cuello donde dejó un par de marcas antes de bajar a su pecho, donde volvió a dejar un chupetón antes de comenzar a devorar su pezón izquierdo, chupando y mordiendo con tranquilidad, volviendo a disfrutar de los dulces gemidos que salían de los labios del menor ante cada leve movimiento que hacía y también de sus gritos de placer cuando comenzó a mover su pelvis en un vaivén delicado.
—To... Torao... —gimió el monito, ante la estimulación recibida, alzando sus brazos hacia él tatuado, buscando su calor nuevamente cerca de él.
Al ver dicha acción Law soltó una risita, para acto seguido subir una vez más y besar la frente del menor e inmediatamente después besar sus labios aun manteniendo aquella calma y suavidad que había retomado momentos antes. Los movimientos y la clara desesperación del monito le hacían ver que este estaba ansiando por más, pero por más que quisiera complacerle, en ese momento realmente quería disfrutar de cada milímetro de piel, así como de cada segundo que estuvieran unidos, aun si momentos antes había caído ante las garras de su deseo y lujuria.
—Law... —soltó entre un nuevo gemido— más rápido.
—Lo siento amor —dijo luego de besar sus labios— pero no haré eso todavía, quiero disfrutar un poco más de tu sabor.
Y con eso dicho tomó el miembro de su pareja con su diestra, comenzando a acariciar la punta de este en círculos con su pulgar, Luffy arqueó sus espalda en ese momento y Law sintió como el interior de este se contraía espasmódicamente, apretando deliciosamente su pene, por ello siguió estimulando dicha zona, siendo testigo de cómo el menor se retorcía ante su tacto y movimientos, gimiendo tanto su nombre como su apodo y varias súplicas por que aumentase el ritmo de sus atenciones, cosa a la que se negaba en cada ocasión.
Al final por el hecho de la mano de Law frotando su miembro, en conjunto con sus movimientos al penetrarlo y la sensibilidad que ya tenía el menor debido a la estimulación previa terminaron en dejar escapar aquel líquido blanquecino del miembro de este último, algo que le causó diferentes sensaciones al mayor, pues le alegraba el saber que había sido bastante bueno para que este llegara a dicho punto, al mismo tiempo los sentimientos de decepción y frustración por no haber logrado que terminaran juntos le revolvía el estómago, pero eso igual se anteponía ante el hecho de que al él aún no haber terminado y el que Luffy se encontrara en la cima de la sensibilidad por su eyaculación harían aquello mucho más interesante que antes.
Es debido a eso que ahora, el tatuado decidió que era el mejor momento de hacer caso a las peticiones que el monito le había hecho minutos antes de que su esperma descansará sobre su marcado vientre. Comenzando con un movimiento rápido, cambiando sutilmente de posición, dejando la pierna derecha de Luffy sobre su hombro, de esta forma quedando en una posición en la que no solo era más cómoda para él, sino que incluso podría llegar un poco más profundo y luego de que una sonrisa surcara sus labios movió sus caderas de tal forma que su pareja comenzó a sentir como un poco de su libido subía nuevamente, pero al ya estar cansado por dicha actividad no dudo ni un segundo en suplicarle a Trafalgar.
—Torao... ya no más... estoy cansado... —se quejó el menor, viendo el rostro de Law, apreciando como algunos de sus cabellos ahora se pegaban a su cara y disfrutando del espectáculo que su torso perlado debido al sudor, acompañado de su errático respirar le daban aún una mejor vista de su novio, que provocó que su pene reaccionara sutilmente ante sus pensamientos.
—No creo que esto sea justo, Lu —tarareó en el oído del mencionado al ser testigo de cómo la erección de este quería volver al juego— creo que es muy cruel y un tanto egoísta de tu parte dejarme por la mitad al menos ayúdame a terminar —expulsó, susurrando la última frase con un obvio tono seductor.
—Es... Está... Bien —gritó Luffy, un tanto avergonzado por la forma tan seductora en la que Law le pidió aquello— pe... ¡Pero en cuanto acabes vamos a dormir!
—Es un trato justo —susurró aún en el oído del menor, causando un nuevo escalofrío debido a la risita y lo risueña que se escuchaba su voz. Ante aquello el monito se quedó viendo fijamente el rostro de Trafalgar, pues sus facciones al sonreír le revolvieron el estómago y el pecho en un cálido sentimiento, cosa que esté noto y no dudo en preguntar— ¿sucede algo amor?
Lo que Law no esperaba es que, en lugar de escuchar una respuesta, este recibiera un rápido y escandaloso beso por parte del menor, el cual incluso debido a la premura de este término haciendo que sus dientes chocaran de una forma un poco dolorosa para el mayor, para inmediatamente separarse y volver a recostarse, pero esto en lugar de causar un efecto negativo, solo hizo que el tatuado sonriera, pues como siempre, el chiquillo siempre lograba sorprenderlo y hacer que todo terminara de formas que jamás hubiera esperado, quería volver a dejarse llevar y comenzar con sus movimientos un tanto más rápidos, pero supo calmarse y mantener un su compostura un poco más.
Retomando el vaivén, el ambiente subió de forma rápida, haciendo que los movimientos de ambos fueran firmes y acompasados, ocasionando que el placer fuera mayor en ambas partes, Luffy le pidió a Law un beso entre gemidos, el cual claramente no tardó en ser complacido y debido al movimiento y al roce que sus vientres le proporcionaban al pene del menor este no tardó en correrse nuevamente, solo que esta vez siendo seguido por Law, quien al ya haber estado aguantando desde el inicio su carga de semen, los espasmos que recibió ante el clímax del menor hicieron que este también alcanzará el suyo de la mejor manera posible. Al terminar Trafalgar se mantuvo un poco más de tiempo en el interior del menor, con la sola intención de recuperar el aliento, pero antes de que se moviera Luffy habló.
—To... Torao, ¿crees que puedas...? —soltó un tanto nervioso, evitando ver a Law a los ojos, dejando la pregunta en el aire.
—¿Qué puedo, qué, Lu? —pregunto un poco extrañado.
—¿Qué puedas sacarlo? —cuestiono con un enorme sonrojo en las mejillas— Si lo dejas más tiempo voy a querer volver a hacerlo y en verdad estoy un poco cansado.
—¡Oh! si, lo siento amor —soltó y tras aquellas palabras no tardó en finalmente salir del cálido y ahora viscoso interior de Luffy, quien no pudo evitar soltar un suave gemido al sentir la ausencia— ¿Ahora que te parece intentar dormir un poco?
—Sí... —respondió somnoliento mientras sentía como el mayor se tumbaba a su lado igual de cansado— Torao...
—¿Si amor?
—Eso fue increíble —confesó soltando una pequeña risa por lo bajo que lo hizo volver a sonreír.
—Me alegro que te gustara —mencionó enternecido en tanto empezaba a acariciar la mejilla de su pareja quien seguía mirándolo con esos ojos brillosos y cargados de luz— Yo también lo disfruté —respondió a su pregunta no realizada— Todo es perfecto contigo a mi lado.
—Esto no es un sueño... ¿Verdad? —preguntó sintiendo como sus párpados empezaban a caer por su propio peso.
—No amor... No es un sueño «aunque muchas veces yo mismo lo he dudado» —pensó lo último para sus adentros— Todo esto está pasando en realidad —dijo como si él mismo estuviera aceptando que toda la felicidad vivida hasta el momento estaba realmente presente y no sólo una ilusión como tantas veces llegó a pensar— Estamos aquí... Juntos, y espero que eso no cambie nunca.
—Law... —musitó por lo bajo reaccionando un poco ante esas últimas palabras pues recordó la primera conversación que tuvo con Torarine la noche que llegaron a ese lugar que aún le seguía trayendo inseguridades.
—¿Mmm? —exclamó adormilado mientras comenzaba a acurrucar su cabeza encima de la del menor empezando a acomodarse para dormir sin tomarle demasiada importancia a que el chiquillo hubiera dejado de lado su apodo habitual.
—Tú y yo... Tú y yo... Siempre estaremos juntos, ¿verdad? —preguntó dudoso al rememorar cuando el marine le preguntó sobre lo que pasaría una vez que la alianza termine— Tú... No te irás... ¿Verdad? —mencionó con un leve temblor en su tono de voz.
—¿Qué pasa Lu? —respondió preocupado mientras se alejaba sólo lo suficiente para mirar al chiquillo a los ojos notando que éste se veía un tanto triste, cosa que lo asustó— ¿Por qué preguntas eso? ¡Claro que estaremos juntos siempre!
—Pe... Pero... Cuando termine la alianza, tú y yo... —hizo una pausa en tanto empezaba a sentir el temblor en su voz— ¿Qué pasará con nosotros?
—Oh... —exclamó por lo bajo entendiendo la angustia del chiquillo— Es por eso... —dijo en tanto se tomaba sólo unos segundos para responder— Supongo que tendremos que separarnos por un rato.
—¡No! —gritó asustado— ¡No quiero! —renegó— ¡Torao quédate a mi lado! ¡Únete a mi tripulación! ¡No te vayas! —suplicó.
—Ey, ey, ey... —musitó por lo bajo mientras empezaba a secar las lágrimas del menor con su dedo pulgar— No llores amor, no te pongas así... No es como que no vayamos a vernos de nuevo.
—Pero... Dijiste que nunca me ibas a traicionar... ¡Dijiste que éramos aliados! ¡Eso significa que estaremos juntos! ¿No? —preguntó dudoso temiendo que Torarine estuviera en lo cierto aquella noche.
—Ser aliados es un poco diferente Lu —suspiró bastante triste por tener que explicarle al menor la diferencia conceptual entre sus términos— Seguiremos juntos hasta que derrotemos a Kaido y entonces... Entonces deberemos seguir nuestros caminos.
—¡No quiero! ¡¿Volveremos a ser enemigos?! ¡¿Te alejarás de mi lado?! —volvió a llorar cobijando su cabeza en el pecho del mayor— Estoy feliz así... Nunca había sentido esto por nadie, yo nunca... Nunca había estado así con nadie, yo no quiero... No quiero que me dejes solo.
—Yo tampoco quiero alejarme de ti amor —confesó empezando a plantar suaves besos en los cabellos del monito— Si yo pudiera me quedaría todo el tiempo a tu lado... Jamás saldríamos de esta cama... Incluso no me parece tan mala la idea de vivir aquí para siempre —confesó enternecido mientras empezaba a fantasear su cuento de hadas— Gano buen sueldo aquí, las personas son amables, tenemos todos los servicios a la mano... Si tú quieres podrías buscar otro empleo y si no es así... No importaría porque con mi sueldo nos alcanzaría para los dos... Diario estaríamos juntos, podríamos pasear por la playa, probar todos los restaurantes de la ciudad, tener veladas a la luz de las estrellas, incluso podría tratar de aprender a cocinar para ti aún con lo fatal que se me da —rió por lo bajo.
—Eso suena bien —respondió el monito para después voltear a ver a su novio un tanto esperanzado— Una vida junto a ti... Sería maravilloso.
—Sé que podríamos ser felices aquí, pero... Tú y yo sabemos que eso no es posible —hizo una pausa mientras sus ojos se humedecían levemente— Tú tienes a tus nakamas esperándote, así como yo también tengo a los míos... Y si te quedas aquí... No podrías cumplir tu sueño de ser el rey pirata, y sé que eso es lo que más ansías en el mundo... Siempre has luchado por ser libre, no sería justo de mi parte retenerte en un solo lugar.
—Oh... —exclamó al tiempo que ponía un rostro pensativo— Ya veo... Tienes razón... Es injusto de mi parte que te pida que te unas a mi tripulación —analizó tras recordar todo lo que había aprendido en ese nuevo mundo sobre no ser egoísta— Así como yo, tú también tienes tus propios sueños.
—Así es Lu, que más me gustaría pedirte que te subas a mi submarino con tal de que estemos juntos, pero así como tú no harías eso, yo no puedo quedarme en tu barco... Ambos somos capitanes, tenemos a personas que dependen y confían en nosotros.
—Entonces... Cuando derrotemos a Kaido —sus lágrimas volvieron a acumularse en sus párpados— Tú y yo... Tú y yo ya no...
—Estaremos separados un tiempo hasta que nos volvamos a ver.
—¿Volvernos a ver? —preguntó esperanzado— ¿No me dejarás?
—¡Ni muerto! —replicó juntando sus frentes— Tú serás mi hermoso novio esté donde esté, estaremos separados pero nunca dejaré de pensar en ti —sonrió dulcemente en tanto el monito volvía a llorar— Ambos intentaremos ir a Laugh Tale, tú te convertirás en el rey de los piratas y yo descubriré el significado de la D... Y cuando ambos hayamos cumplido nuestro propósito, entonces...
—Entonces iré a buscarte y no te dejaré volver a alejarte —concluyó— Y tendrás que venir conmigo te guste o no, o te patearé el trasero —concluyó.
—Jajaja... Claro, puedes golpearme todo lo que quieras si me rehúso a ir contigo —dijo divertido— Puedes ser todo lo egoísta que quieras con eso, no me importa... No me importa que lo seas con tal de que sigas queriéndome a tu lado.
—Que bueno, porque no seré considerado con eso... Tú eres mío Torao.
—Sí —confirmó al tiempo que unió los labios con los del chiquillo sellando así su pacto y una vez que se separaron, ambos volvieron a juntar sus frentes una vez más antes de caer completamente rendidos ante el sueño sin dejar de entrelazar sus manos.
Continuará...
byAlyss: Bueno... Probablemente ustedes se enfocarán más en el nopor, pero yo tengo que decir... Que siento demasiado pesar por Torarine T-T ustedes que son team Toramingo, no tienen corazón u.u (pd: aunque entiendo que la calentura les gana más)
Torarine: ¿Calentura? ¡¿Calentura?! ¡LLEVO CINCO AÑOS CONVIRTIENDO A ODILLE EN LA ISLA DE LA PAZ Y AHORA ESTÁ ARRUINADO! ¡¿POR QUÉ DIABLOS TRAJERON A ÉSE PSICÓPATA A MI MUNDO?! ¡YO ESTABA MUY BIEN SIN ÉL GRACIAS!
Walker Yuu: Por el bien de la trama.
Torarine: Oh, vete a la *vas y * a tu * *!
Walker Yuu: ¡Vaya! que cosas que dices
Cora-san: ¡Jovencito! ¡Esa boca! ¡Yo no te enseñé esas palabrotas!
Torarine: Pe... Pero papá... Ellas son las que...
Cora-san: Suficiente, ve a tu cuarto.
Torarine: ... ¡PERO YA NO TENGO MI CUARTO! ¡VIVO SÓLO AHORA! ¡Soy un adulto! ¡No me puedes obligar a ir a mi cuarto!
Cora-san: Tres... Dos...
Torarine: Oh vamos, eso ya no funcionará, no soy un niño más.
Cora-san: ¡Dos y medio!
Torarine: Ok, ok... Ya voy u.u
byAlyss: Por cierto, ahora que Torarine no está para interrumpirnos, queremos avisarles unas "¿malas?" noticias... Como verán éste es un capítulo largo, mucho más largo a los acostumbrados y pues, obviamente toman más tiempo redactarlos (habrán varios capítulos largos a partir de éste punto), por lo tanto... La siguiente semana hemos decidido que nos la tomaremos de descanso pues 37 capítulos no se escriben de la noche a la mañana, por lo tanto nos vemos dentro de dos semanas.
WalkerYuu: Sí T-T y para ésas que se estaban preguntando... ¡Torao ya por fin la puso! ¡Yei!
byAlyss: Pero que vulgar eres...
