Si bien esa noche fue casi un sueño hecho realidad para Law y Luffy, para cierto marine fue literalmente el revivir una pesadilla, pues si bien iba a ser dado de alta del hospitl a la mañana siguiente, había algo que simplemente no lo dejaba descansar tranquilamente en esos momentos, pues de hecho en la madrugada del día anterior (cerca de las cinco de la mañana para ser exactos), escuchó claramente cómo alguien golpeaba la ventana de su habitación con suavidad, el sonido logró despertarlo, pero lo que vio a través del cristal fue algo, o mejor dicho, alguien al que simplemente esperaba jamás volver a ver siendo este un hombre jóven completamente igual a su capitán, el cual sólo diferenciaba por su forma de vestir y esos gestos que anunciaban que ese no era el hombre al que respetaba.
El sujeto se encontraba meciendo lentamente su pierna derecha la cual colgaba de una gran rama sobre la que se encontraba sentado, haciendo ese gesto incluso parecía un niño jugueteando, lo cual no hacía más que hacerlo ver un tanto tétrico, pues ningúna persona en su sano juicio se encontraría sentado encima de un árbol a esas horas de la madrugada sólo para observarlo con esos gélidos ojos grises que le causaban escalofríos. Por otra parte, mantenía su pierna izquierda como soporte al tiempo que se recargaba contra el tronco del árbol sosteniendo su cabeza detrás de sus palmas, al tiempo que mantenía una expresión de felicidad y paz, que ciertamente no lo tranquilizaron.
—Buenas noches, Usui Hiroyuki —le dijo con una cálida sonrisa y el mismo tono de voz grave que había ocupado aquella noche— Supongo que me recuerdas… ¿No es así?
—Y… yo no… ¡Yo no dije nada! ¡Le juro que no les dije nada! —respondió el marine con un tono de total pánico y desesperación
—¡Oh, vaya! ¡Si me recuerdas! —respondió con una cálida risa que le heló los huesos— Tranquilo, no tienes que preocuparte por ello —recito con tranquilidad, mientras su sonrisa se agrandaba, al tiempo que recargaba su codo derecho sobre su rodilla para al final reposar su mejilla sobre la palma de su mano— Sé que no has dicho nada… Me aseguré de comprobarlo antes de venir a visitarte —confesó tranquilamente mientras soltaba un suspiro aburrido— De hecho, venía a que me hicieras otro pequeño favor —soltó mostrando sus dientes en una sonrisa un tanto tétrica.
—Yo… no sé… No creo que deba…
—Oh, Usui-san —interrumpió negando con la cabeza al mismo tiempo que le mostraba una foto de su hija y su esposa en la cocina de su hogar— No creo que quieras hacerme enojar…. Sabes bien lo que
hay en juego —rió de forma macabra al ver cómo el rostro del contrario palideció en un instante.
El marine solo pudo atinar a morderse el labio fuertemente al grado que este comenzó a sangrar. Odiaba hacerle caso a un jodido criminal, se había unido a la marina precisamente para combatir el mal, no para ayudar a que este se propagara. Cuando se unió sabía que había riesgos, tendría enemigos sólo por pertenecer a la marina, y ciertamente estaba dispuesto a poner en juego su vida si eso era para servir a su nación. Quería hacer algo bueno con su vida y es por eso que se había esforzado tantos años. Fue así como terminó bajo el mandato del capitán Law a quien respetaba por sus firmes valores, él era un hombre honesto y justo y cuando lo pusieron en esa división supo que estaba dispuesto a dar su vida por él… Pero la situación era distinta ahora… No era su vida la que estaba siendo amenazada… Su familia no tenía la culpa de nada.
Es así como terminó por acceder a la "propuesta" del segundo al mando de la familia Donquixote lo que sólo ocasionó que este engrandeciera su, ya bastante, aterradora sonrisa. El "trabajo" era relativamente fácil, sería el informante de lo que ocurría dentro de la sede de la marina, también debía robar algo de información clasificada del capitán Law, la cual resguardaba bajo llave así como informar sobre el itinerario de su superior asegurándose de mantenerlo al tanto de cada uno de sus movimientos.
—No… No… ¡No le haga daño al capitán! —alcanzó a pedir con la voz temblorosa— Po… ¡Por favor! ¡Le debo muchas cosas!
—Mhmmmm… —exclamó con un tono aburrido mientras fulminaba con la mirada al hombre quien no pudo evitar sentir un escalofrío al ver esos fríos ojos grises que parecían haber perdido su brillo por un instante— ¿Me estás dando órdenes?
—¡No! ¡No! ¡No le daría órdenes! —chilló al momento que se colocaba en dogeza, temblando como un cachorro asustado— Es… Estoy suplicando —gimió mientras sus lágrimas empezaban a resbalar furiosamente de sus ojos sintiéndose totalmente humillado.
—Tu capitán me es absolutamente indiferente —confesó mientras comenzaba a mirarse las uñas de manera despreocupada— Un perro de la marina con nada de juicio propio, dispuesto a seguir órdenes a diestra y siniestra… —Usui tuvo que morderse el labio nuevamente para evitar gritarle al contrario que no insultara a su capitán— Para tu fortuna, esos imbéciles me aburren en demasía —se encogió de hombros— Por el contrario… El otro parece mucho más interesante —expandió su sonrisa mientras una chispa de molestia aparecía en sus pupilas.
«¿El otro? ¿Habla del que me salvó la vida? ¿Por qué esos dos vinieron a nuestra pacífica isla? ¿Por qué este psicópata tiene que tener la cara del capitán? ¡¿Cómo mierda podré vivir bien conmigo mismo ahora?! ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición!» Pensaba totalmente frustrado, deseando al cielo porque eso fuera tan solo una maldita pesadilla.
Pero para su mala fortuna todo era verdad y estaba sucediendo, ése idiota lo amenazó, y es por eso que ahora no podía conciliar el sueño, ya no deseaba ser dado de alta, pues sabía que en un par de días, en el segundo en que volviera a trabajar, ahora sería un títere del mismo hombre que lo estuvo a punto de matar. Había estado intentando pensar en alguna solución, incluso pensó en pedir ayuda a su capitán, tal vez él podría ayudarlo a poner a salvo a su familia, pero cada que intentaba darse ánimos para hacer lo correcto, sólo podía volver a sentirse aterrado al pensar en que el psicópata lo estaría vigilando desde la sombras y él no podría saberlo… No… No quería arriesgarse.
Cuando la alarma sonó esa mañana, nuestro Law no pudo evitar fruncir el ceño fastidiado pues sinceramente no tenía ganas de levantarse. Después de haber sufrido las dos noches previas por la maldita culpa que sentía por toda la discusión con el chiquillo sin poder dormir de forma adecuada, ahora se sentía renovado tras hacer las paces. Todo era bello, ya no tenía ninguna preocupación en la cabeza más que abrazar a la fuente de calor que se pegaba a su cuerpo como si su vida dependiera de ello ¡Dios! ¡Se sentía tan bien dormir junto a Luffy! ¿Por qué había querido alejarlo en primer lugar? ¡Era el maldito paraíso! ¡Quería hacer eso toda su puta vida de ahora en adelante!
Removiéndose un poco entre las sábanas se decidió a abrir los ojos sintiéndose dichoso al ver cómo Luffy estaba abrazando su cabeza posicionándola a la altura de su pecho lo que hacía que el tatuado lograra escuchar el suave palpitar de su corazón lo que sólo logró tranquilizarlo al instante y lo incitó a volver a dormir unos 20 minutos más mientras se aferraba al cuerpo del menor quien sólo balbuceó algunas incoherencias sobre comer carne, pero no despertó.
Law estaba tan calmado que incluso estuvo dispuesto a ignorar la alarma nuevamente cuando sonó por segunda ocasión, cuando la voz de su cerebro empezó a molestarlo con que se levantara de una buena vez o no podría llegar al trabajo a tiempo. Tuvo que tomar mucha fuerza de voluntad para alejarse cuando se vió detenido por el fuerte agarre del monito quien fortaleció su agarre para evitar que su aliado se marchara.
—Mugiwara-ya… Sabes que tengo que irme —suspiró decepcionado pues ciertamente entendía el deseo de quedarse.
—Mhm… Torao —murmuró somnoliento al momento que enterraba su nariz entre los cabellos del contrario— Quiero ir contigo…
—¿Faltarás a tu trabajo para ir al mío? —mencionó divertido mientras soltaba una suave sonrisa— No suena mal… —murmuró mientras imaginaba al chiquillo como su enfermera personal.
«Contrólate Trafalgar» Se regañó así mismo mientras agitaba la cabeza de un lado a otro tratando de borrar rápidamente esa imagen mental. Después se apartó sólo lo suficiente para ver el rostro del chiquillo quien seguía teniendo los ojos cerrados y había vuelto a roncar demostrándole lo cansado que estaba, lo cual no se le hacía raro teniendo en cuenta que el monito había descansado igual o mucho menos que él en esos días.
—Parece que no podrás ni levantarte Lu —murmuró enternecido al momento que volvía a intercambiar su lugar con una almohada cercana para iniciar con su maldita rutina.
De manera que una vez que se bañó y arregló volvió a la cama una vez más para darle su ya típico beso en la frente que se había vuelto algo así como su sello personal para despedirse de él. Lo que no esperó es que al separarse, el monito tuviera sus ojos semiabiertos al momento que su rostro se coloreaba de un suave color rosado. Ver eso descolocó al mayor pues ciertamente no se esperaba que estuviera despierto y ahora no sabía bien qué debía de hacer, pues lo habían atrapado en la movida y era jodidamente vergonzoso, quería que la tierra lo tragara ahora mismo.
—Ammm… Yo… —balbuceó mientras retrocedía tres pasos al momento que empezaba a sudar frío.
El monito sin embargo, estaba lo suficientemente somnoliento para no alcanzar a percibir si lo que estaba viviendo era parte de la realidad o se encontraba dentro de un sueño por lo que lo único que atinó a hacer fue reír suavemente al momento que regresaba a dormir ahora mucho más feliz. Law ante eso sólo pudo soltar el aire que estuvo conteniendo sintiéndose nuevamente a salvo. Era una suerte que el chiquillo estuviera tan cansado pues así no tendría que dar explicaciones después.
—Creo que debería dejar de hacer eso —murmuró para sí mismo al momento que salía del hotel para iniciar con su día.
Mientras tanto, Torarine también había tenido que madrugar, pues había sido llamado debido a que hace tan solo un par de minutos antes, un ama de casa había encontrado el cuerpo de un joven de no más de veinte años al final de la escalera de su edificio, la mujer no tardó en llamar a la ambulancia al ver aquello, pero en cuanto los paramédicos llegaron, no tardaron en comunicarse con el capitán, pues el hombre en cuestión ya había fallecido, por lo que ellos ya no tenían nada más que hacer ahí.
Cuando llegó al lugar no pudo evitar suspirar, el edificio era uno departamental, pero de la parte más baja de toda la ciudad, no le era raro que algunos incidentes pasaran por la zona, pero esta vez y con lo que hace poco le había pasado a Usui-san no podía (y sinceramente tampoco quería) bajar la guardia, sin importar que fuera el detalle más pequeño del mundo.
—Les agradezco mucho —soltó mientras hacía una leve reverencia— me ha ayudado mucho haciendo el acordonado emm…
—Douji, Kyoyama Douji.
—Gracias por su duro trabajo Douji-san, mi equipo y yo nos haremos cargo desde ahora —agradeció viendo cómo sus hombres comenzaban a trabajar en buscar cualquier pista.
En cuanto el contrario se marchó agradeciendo los halagos del capitán, este mismo afiló su mirada y comenzó con su trabajo, por lo que sin más reparos se acercó al cuerpo del joven fallecido, el cual aún mantenía sus ojos abiertos dejando ver la cara de horror con la que este había dejado el mundo, sus cabellos eran de un profundo azabache y su piel era de un color cetrina.
El chico estaba boca abajo, con esa horrible mueca de terror en su rostro, uno de sus brazos se encontraba detrás de su espalda, dejando ver una clara ruptura del húmero izquierdo mientras que el contrario estaba detrás de su cabeza, el problema con esto es que el hombro se encontraba fuera de lugar, dejando ver claramente el espacio que dejó la articulación al separarse de su sitio, sus piernas por otro lado eran algo aún peor, ya que la derecha estaba completamente rota en diferentes partes, empezando por el fémur que estaba dividido en tres partes y en una de estas el hueso estaba perforando la zona en cuestión.
Además de eso, el tobillo estaba doblado hacia el interior, dejando su planta del pie en dirección a su cabeza, la tibia y el peroné del lado derecho también estaban rotos y su pierna izquierda solo tenia la rodilla luxada y una fractura en el fémur, el cuerpo también presentaba varios hematomas por todo el cuerpo y para empeorar todo, la sangre salía de sus oidos, nariz y boca, lo que lo preocupó de sobremanera, pues para una caída de las escaleras aquello era demasiado escabroso como para ser un simple accidente como todos parecían concordar, pero bueno no podría saber nada más hasta que no tener los resultados de la autopsia, por lo que luego de ya dar el visto bueno recogieron el cadáver y se lo llevaron.
Tras aquello no pudo evitar soltar un nuevo y largo suspiro, para luego pasar sus manos por su cabello en un gesto de frustración y enseguida comenzar a buscar cualquier mínima cosa que pudiera darle una idea de lo que pasó en el lugar, por lo que se pasó una buena parte del día revisando todo el complejo de arriba abajo e intentando no dejar un solo hueco sin ser inspeccionado, pero desgraciadamente no logro encontrar nada que fuera de utilidad, ni un solo cabello o una mota de polvo que le ayudará en su investigación, por lo que se dio por vencido con eso y decidió ir a la sede a por los resultados de la autopsia,
Pero desgraciadamente los resultados que estos lanzaron solo fueron aún más decepcionantes de lo que esperaba, pues si bien había un o dos golpes que no iban de acuerdo con los de la caída estos se habían realizado ante-mortem, una o dos horas antes de la caída lo cual concordaba con las investigaciones del joven pues era un buscapleitos, por lo que aquellas heridas no eran del todo extrañas en la vida del chico, y eso sólo logró desesperarlo aún más, aunado a eso, encontraron un alto nivel de alcohol en la sangre y también que la caída al parecer había sido bastante extensa y por ello tuvo tantas lesiones. El capitán de los marines estaba casi completamente seguro de que aquello había sido obra de ese tercer Law, pero sin pruebas no podía hacer nada por lo que al final terminaron declarando la muerte del chico como un simple accidente, algo que le desagradó demasiado a el marine.
—¡Maldición! —exclamó en un fuerte grito— ¡Ese mal nacido lo volvió a hacer!
Ante su frustración el hombre de la ley decidió que lo mejor sería continuar con sus actividades diarias para así distraerse un poco de aquellos pensamientos, pues la verdad tenia mucho trabajo atrasado debido a que desde hace un tiempo a estado desvelándose bastante y una vez logró terminar con sus deberes, no pudo evitar volver a pensar en todo el asunto de esa mañana. Era una verdadera tragedia que ese pobre hombre hubiera muerto, consolar a sus familiares cuando tuvo que darles la noticia fue lo más duro que pudo hacer ese día, ver a su esposa derrumbarse frente a él no fue algo fácil de digerir. Ciertamente no había estado tranquilo en todo el día, seguía teniendo esa sensación de nudo en el estómago, no había podido quedarse tranquilo pensando que todo el asunto era por demás extraño.
Desde hace un tiempo había mandado a peinar el bosque en más de una ocasión, buscando el escondite del tercer Trafalgar, pues no le gustaba saber que había alguien escondiéndose en las sombras en su isla y mucho menos cuando era el principal sospechoso por haber atacado a Usui-san, sin embargo, no habían encontrado absolutamente nada más que unos cuantos cadáveres de bestias salvajes, y los restos del entrenamiento que sabía de primera mano habían sido ocasionados por Luffy-ya la noche que decidió entrenar pues él mismo se lo había contado el día que fueron a comprar ropa, esa era la desventaja de que el bosque fuera tan malditamente inmenso.
Sabía que lo más probable es que este tercer Trafalgar tuviera un gran haki de observación que le permitía eludir a sus hombres en cuanto los sintiera cerca y que tal vez era por esa razón que no lo habían encontrado aún y eso no lo dejaba para nada tranquilo pues no podía evitar preguntarse ¿Por qué ese sujeto sólo decidía mostrarse ante Luffy-ya? ¿Por qué única y exclusivamente a él siendo que su propia gente no había podido hallarlo aún? No había sido sólo una ocasión, y saber que ese idiota le había robado un beso al monito sólo hacía que temiera lo peor. Había tenido que morderse la lengua en más de una ocasión para no contarle a Torao-kun sobre ese asunto pues sabía que no le correspondía a él contarle sobre el beso y dado que las cosas ya de por sí estaban tensas, mucho menos había querido sacar el tema a flote de nuevo.
Estaba tan inmerso en sus pensamientos que le costó unos cuantos segundos notar que su Den Den Mushi estaba sonando. Una vez que tomó el pequeño caracol entre sus manos soltó un largo suspiro pues temía volver a recibir malas noticias por lo que desganado se decidió a contestar no esperando escuchar la voz al otro lado del auricular.
—Aquí el Vicealmirante Rosinante, me informaron que me estaba buscando capitán.
—¿Eh? —exclamó sorprendido pues ciertamente no se esperaba esa llamada.
—¿Pasa algo hijo? —preguntó el hombre preocupado al notar que este no le respondía con su cordial saludo respetando su posición como superior— ¿Estás bien?
—¡Cora-saaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan! —chilló mientras abrazaba el caracol con unas enormes lágrimas brotando de sus ojos— ¡Te estaba buscando! ¡No sabía cuándo podría hablar contigo!
—¿Eh? ¿Estás llorando Law? ¡¿Te pasó algo?! —preguntó totalmente asustado— ¿Qué sucede? ¿Estás en problemas? ¿Necesitas que haga algo por ti?
—No, no, estoy bien Cora-san —respondió rápidamente mientras intentaba recuperar la cordura— Es sólo que han ocurrido muchas cosas y ciertamente necesito tu ayuda.
—¿Qué ha pasado? No es común que te alteres tanto.
—Pues, la verdad… —Tomó una gran bocanada de aire antes de comenzar a relatar lo que había ocurrido el último medio mes en resumidas cuentas.
—¿Mundos alternos? ¿Fueron traídos aquí por una fruta del diablo? —exclamó sorprendido intentando asimilar todo lo que su protegido le estaba contando.
—Sí, y no tenemos ni siquiera una pista sobre cómo podrían volver a su mundo. Pensábamos que podríamos obtener algo de información al estudiar las guías de fruta del diablo pero…
—Ya veo, entiendo el problema —interrumpió mientras soltaba un suspiro cansado— Parece que la has tenido difícil —rió suavemente— ¿Quieres ayudarlos verdad? Típico de ti Law.
—No… No te burles —replicó mientras sus mejillas se ponían de un lindo color rosa— Fuiste tú quien me enseño a siempre ayudar a las personas si estaba dentro de mis posibilidades —defendió algo avergonzado— Sabes que no puedo dejarlos así.
—Lo entiendo hijo, no tienes que darme justificaciones. Sé muy bien lo amable que eres, no tienes por qué sentir vergüenza conmigo ¿Olvidas que yo te crié? —respondió enternecido mientras una suave risa se escapaba de sus labios— Ahhh, eras tan lindo de chiquito… Como extraño cuando venías a dormir conmigo por tus pesadillas nocturnas.
—¡Cora-san! —gritó un poco irritado mientras su rostro enrojecía aún más.
—¡Laaaaaaaaaaaaw! ¿Quieres dejar de avergonzarte por las muestras de afecto de tu padre? —replicó con el mismo tono de puchero— Sigues siendo igual de tímido —volvió a reír.
—Ah… Como sea… —respondió mientras golpeaba su frente con su palma— ¿Crees que puedas ayudarme?
—Es un poco difícil de decir… Sabes lo estricto que es el gobierno con el manejo de las frutas, incluso yo estoy limitado en ese aspecto.
—¿Cómo? —preguntó sorprendido— ¿Eso es posible? ¡Eres un héroe de la marina! ¿No tienes permitido acceder a las guías?
—Sabes que nunca quise ascender al puesto de almirante porque eso significaba estar bajo el mando de los tenryuubitos y sé muy bien lo que eso implica… Después de lo de Doffy bueno…
—Lo sé —interrumpió— Pero… ¿No hay nada que puedas hacer? Eres la persona con más poder que conozco ¿De verdad no puedes conseguir una guía con tus influencias?
—Mhm… Lo intentaré —mencionó logrando que Torarine sonriera un poco más tranquilo— Pero no te aseguro nada… La marina es casi tan estricta con el manejo de las guías que con el estudio de los poneglyphs. Quieren censurar lo más que puedan el funcionamiento de las frutas para evitar que caigan en malas manos.
—Eso lo sé… De no haber existido un médico milagroso con el poder de la ope ope no mi en el pasado probablemente no hubiera logrado comprender del todo el funcionamiento de esta… Fue muy difícil dominarla con tan poca información.
—Te mantendré al tanto sobre lo que averigue… Pero, aún estoy ocupado —confesó— Logré hacerme un tiempo para llamarte, pero en realidad aún me encuentro en medio de mi misión. No sé cuánto más tardare en desocuparme. De todas formas ya tenía pensado ir a visitarte dentro de un mes… Si averiguo algo antes de eso te lo diré.
—Muchas gracias papá —respondió mientras una suave sonrisa se dibujaba en su rostro— Por cierto… —hizo una pausa incómoda mientras empezaba a sudar frío y su rostro se deformaba en un gesto de angustia— Antes de que te vayas eh… Hay otra cosa sobre la que quería consultarte.
—¿Qué es?
—Bueno… La verdad yo… Eh… No sé cómo decirte esto —empezó a rascarse la cabeza en un gesto fastidiado mientras intentaba darse valor así mismo para hablar.
—Sólo dilo Law, creí que ya habías superado esa fase de guardarte lo que sientes.
—Ahhhhh —exclamó avergonzado— ¡Me da mucha pena pedirlo! Pero eh… —comenzó a llorar de frustración— ¡Necesito dinero!
—¿Ah? ¿Dinero? ¿Tú? —respondió sorprendido pues su hijo hace mucho que no le pedía ayuda monetaria— ¿Cómo pasó? ¿No te administraste bien este mes?
—¡Lo hice! ¡Pero esos dos me salieron muy caros! —chilló totalmente frustrado y avergonzado por tener que recurrir a su papi por ayuda siendo ya un adulto responsable— Entre lo que le compre a Luffy-ya, lo de la tienda, la ropa y tener que reponer lo gastado en las raciones de la sede para alimentar a esos dos… Bueno… Para alimentar a Luffy-ya en realidad— corrigió acordándose que su otro yo, la verdad es que casi no comía nada— Digamos que me quedé corto este mes y… ¡Maldición! ¡Que humillante es esto!
—Ey, ey, ey… No hay por qué ponerse así Law, sabes que siempre puedes contar conmigo para lo que necesites —mencionó enternecido— Te mandaré algo de dinero por correspondencia, no te preocupes más.
—Te lo devolveré, lo prometo.
—No es necesario hijo, puede que ya no seas menor de edad pero siempre seguirás siendo mi pequeño y por tanto mi responsabilidad, no te dejaré solo —contestó dulcemente logrando que el marine volviera a sonrojarse pues incluso para él, su padre era demasiado empalagoso a veces— Tengo que irme ahora, te contactaré en cuanto pueda, nos vemos.
—Muchas gracias Cora-san —respondió antes de colgar.
Continuará…
Notes:
WalkerYuu: Ignoremos todo lo que hace mi bebé psicópata, él solo está molesto UwU Es un ser hermoso y todo lo que hace tiene su porqué xD por lo tanto pensemos en que al fin tenemos noticias de Cora-san .
byAlyss: No le hagan caso... Si hay algo que NO deben de hacer, es dejar de prestar atención a lo que hace el loco de Toramingo, ese sujeto tomará protagonismo conforme más avancemos en la historia.
WalkerYuu: ¡Nada de spoilers!
byAlyss: No dije nada que pueda ayudarles a saber que pasará, sólo los emociono un poco ¿Si?
