Esa tarde, cuando Trafalgar salió de su trabajo decidió que era buena idea buscar al marine antes de regresar al hotel ya que quería agradecerle por la manera en que los había apoyado desde que llegaron a ese lugar. Realmente empezaba a creer que había comenzado con el pie izquierdo con el marine, aunque bueno… No es como que este se lo hubiera dejado fácil pues nada más conocerlo se había lanzado a coquetear con mugiwara-ya, lo que lógicamente no haría que a él le agrade mucho. Seguía pensando que el sujeto era un completo pervertido y un rarito pero debía de admitir que era un buen tipo, no sólo por apoyarlos a encontrar un lugar donde dormir de manera prácticamente gratuita, sino también por haberles proveído de las cosas necesarias para subsistir como ropa y alimento e incluso y a pesar de todos los problemas que le habían causado, los estaba ayudando con todo el asunto de la enciclopedia y por si eso no fuera ya suficiente, este había cumplido un papel clave para que Luffy y él se reconcilien.

Eso lo sabía gracias a que Luffy le había explicado justo antes de quedarse dormido, cómo había decidido regresar al hotel gracias a los consejos de Torarine quien elocuentemente le dijo que debían de hablar las cosas de manera tranquila para poder hacer las paces y eso lo hizo sentir incluso un poco de culpa por haber prejuzgado al marine. Es decir, si él realmente fuera un desviado, esta hubiera sido su oportunidad perfecta para llevarse a Luffy a su lado, podría haber aprovechado el momento a su favor pero, en lugar de eso, los había aconsejado de buena manera sin siquiera esperar algo a cambio y eso sólo lo hizo sentir un tanto idiota por dejarse guiar tanto por los celos, pues… Al final, todas las peleas que habían tenido hasta el momento siempre habían estado impulsadas por estos.

Es así como decidió tragarse su orgullo para disculparse con el estúpido marine por haberlo tratado como la mierda hasta el momento y también para agradecerle por haberlos ayudado. Justo estaba caminando en dirección a la sede cuando escuchó la voz de su yo alterno quien parecía estar hablando con alguien a través del den den mushi. Realmente no llegaba a distinguir bien las voces, pues aún se encontraba a una distancia considerable, pero poco le importó… Por lo menos hasta que giró la esquina y pudo escuchar con claridad la última frase del marine.

—Muchas gracias Cora-san.

«¿Cora-san? ¿Está hablando con Cora-san? ¿Cora-san está vivo en este mundo?» pensó el tatuado mientras sentía cómo sus músculos se tensaban y la sangre se congelaba dejándolo completamente inmóvil en su lugar sin siquiera poder pronunciar una palabra «No puede ser… ¿De verdad es él?» sintió una opresión en su pecho y un nudo en la garganta que le indicaban que podría echarse a llorar en cualquier minuto «Momento… No puedo emocionarme por esto. Nada me asegura que sea el mismo Cora-san» Analizó al momento que recordaba como todos los acontecimientos estaban revuelto en ese lugar, empezando porque su yo alterno y sus nakamas eran estúpidos marines, Luffy pertenecía a la armada revolucionaria, Ace estaba vivo y ahora ocupaba el lugar de Luffy en ese mundo, el almirante en flota Sakazuki era ahora un yonkou, entre más cosas que para nada eran iguales a su universo «Es cierto… Las cosas no funcionan igual aquí. Podría ser otra persona… Maldición, ni siquiera me sorprendería que el jodido corazón en este mundo realmente fuera el imbécil de Doflamingo» Con eso en mente su estado de ánimo volvió a bajar y se decidió a respirar profundo.

—¿Torao-kun? —habló el marine al percatarse de su presencia— ¿Estás bien? Luces un tanto alterado —respondió un tanto preocupado pensando que su consejo de ayer tal vez no había salido bien.

—Estoy bien —respondió tajantemente mientras se preguntaba si debía de preguntarle por esa llamada o no.

—Si tú lo dices… —suspiró cansado al saber que lo tsundere no se le quitaría tan fácilmente— Como sea, qué bueno que te veo. Justamente iba a ir al hotel para hablar con ustedes.

—¿Hablaste con tu contacto? —preguntó curioso mientras se mordía el interior de la mejilla tratando de controlar sus malditos impulsos de exigirle que le dijera sobre quién era Cora-san en ese lugar.

—¡Si! —respondió entusiasmado— Justo acabo de colgar. Dijo que intentará ver si puede conseguir una enciclopedia para ustedes, desgraciadamente él está muy ocupado aún y no sabe cuánto tiempo le tomará, podría tardar otro mes —respondió decepcionado sabiendo que el tatuado odiaría escuchar esa noticia aunque se sorprendió al no obtener ni una sola réplica.

—Ya veo —suspiró un tanto decepcionado mientras se rascaba la cabeza— Supongo que está bien.

—¿En serio? —preguntó totalmente impresionado pues esperaba verlo mucho más furioso— ¿Eso es todo? ¿No vas a maldecirme por tardarme tanto? ¿No intentarás ir a Mariejoa para robar la enciclopedia a los tenryuubitos? ¿Sólo esperarás? —realmente no creía posible que ese hombre pudiera ser paciente en lo absoluto.

—No haré nada de eso —chasqueó la lengua molesto— Hasta ahora he estado actuando como un maldito desesperado y eso no me ha traído nada bueno —confesó mientras desviaba la mirada un tanto avergonzado— Al final de cuentas, de nada me sirve estar furioso y tratar de apresurar las cosas cuando no puedo hacer nada más.

—¿Y tus nakamas? Las cosas allá parecían estar complicadas… Pensé que por eso era tanta la desesperación —preguntó un tanto dudoso no estando acostumbrado a la repentina tranquilidad del tatuado— ¿Seguro que no intentarán asaltar la sede en la noche para robar un eternal pose? —lo miró desconfiado— Me suena a algo que harías.

—Ya te dije que no haré nada —suspiró cansado entendiendo la razón de sus dudas pues él mismo le había sugerido a Luffy seguir ese plan— Tendré que confiar en mis nakamas y mis aliados para que se las arreglen solos por ahora… Sé que se las podrán apañar por su cuenta hasta que regresemos.

Ante eso último, el marine no pudo hacer más que abrir la mandíbula en su máxima expresión. Era hasta paranormal ver que su yo alterno estuviera reaccionando tan bien a todo el asunto. Justo se había estado preguntando en cómo debía de darle la noticia pues ya se esperaba gritos, insultos e inclusive golpes, pero ciertamente le asustaba mucho más esa reacción tan calmada ya que de alguna manera sentía que esta era sólo una fachada para que se confiara y luego pudiera apuñalarlo por la espalda.

—Mhmm… —exclamó aún extrañado mientras trataba de averiguar si la persona frente a él era un impostor, tal vez podría ser el tercer Trafalgar— Si tú lo dices —comenzó a caminar de vuelta a la sede— Si hay nueva información se los haré saber.

—Ey… Ahorine —llamó.

—¿Ahorine? —repitió mientras le empezaba a temblar una ceja por la evidente falta de respeto— Cada vez más grosero —lloró internamente.

—Gracias… —mencionó al momento que se daba la vuelta para evitar que el hombre de blanco lo viera a la cara.

—¿Ah? ¿Qué dijiste?

—No lo repetiré…

—¿Por qué me agradeces?

—Mugiwara-ya… —musitó para después comenzar a caminar lentamente dejándolo solo.

«¿Eso significa que hizo las paces con Luffy-ya?» pensó el marine un tanto aliviado de saber que las cosas ya no se veían tan catastróficas. Eso explicaba porque el tsundere parecía tan amable actualmente. Tal vez no era tan malo que discutieran si eso servía para que ese cabeza hueca empezara a ser un poco más amable en lugar de explotar ante cualquier mínima situación.

Después de eso, el capitán de los piratas de corazón retomó su camino rumbo al hotel el cual le llevó aproximadamente unos 10 minutos, esto debido a que el hombre había comenzado a acelerar sus pasos, a causa de que tenía el inminente deseo de volver a encontrarse con su aliado. Hace mucho había decidido resignarse en su amor no correspondido, se había obligado a darlo por muerto por la falta de sexualidad en el chiquillo, se conformó con estar a su lado siendo su aliado y ciertamente eso no había cambiado en realidad. Seguía pensando que su amor por Luffy era imposible, pero eso al parecer no era suficiente para detener sus deseos de estar a su lado.

No mintió cuando dijo que odiaba estar en ese lugar y ciertamente tampoco le parecían favorables las noticias de saber que tendría que quedarse por mucho más tiempo aún pero… Una minúscula voz en su cabeza peleaba por ser escuchada y le repetía una y otra vez que toda la situación no parecía ser tan mala. Esta voz sólo repetía lo feliz que estaba ya que gracias a esto estaba pasando mucho más tiempo al lado de Luffy y que podría empezar a disfrutarlo un poco en lugar de estar torturándose internamente todo el rato… Law quería matar esos pensamientos pero, al mismo tiempo quería hacerles caso aún si eso fuera su perdición.

«Luffy es asexual, Luffy es asexual, Luffy es asexual, Luffy es asexual» Se repetía una y otra vez en tanto sus pasos seguían acelerándose segundo a segundo al punto de estar prácticamente trotando rumbo a su hogar temporal «Debes mantener la distancia, no puedes emocionarte, no debes ilusionarte, terminarás con el corazón roto grandísimo idiota» Se regañó al momento que se detenía en seco al ver a Luffy a la distancia parado frente a la entrada del hotel. El chiquillo se había quedado parado a mitad de la calle al momento que observaba embelesado las hojas de un árbol cercano del cual habían brotado hermosas flores amarillas las cuales habían empezado a caer con el viento encima del monito quien sólo soltó una leve sonrisa mientras tomaba algunos pétalos entre sus manos «Por Dios, es precioso» Suspiró mientras llevaba una mano a la altura de su pecho apretando su ropa en un pobre intento de tranquilizar el palpitar de su corazón «Ah… ¿Por qué tengo que amarlo tanto? ¿Por qué es tan lindo? Eres injusto Lu»

—Oh… —exclamó el chiquillo mientras giraba su rostro notando por fin la presencia de su aliado— ¡Torao! —gritó al momento que comenzó a correr hacia el mayor al momento que se lanzaba al contrario en un gran abrazo de oso que obligó al tatuado a sujetarlo de la cadera para evitar que ambos cayeran al piso— ¿Cómo te fue hoy? ¿Salvaste muchas vidas? Shishishi.

—Te… Te.. ¡Te he dicho que no hagas eso! —gritó avergonzado sin saber bien cómo controlarse en ese punto y aunque quería aparentar estar molesto la verdad es que adoraba que el chiquillo fuera tan cariñoso. Eran tan diferentes que de alguna manera eso le atraía, debido a que Luffy poseía todo lo que él carecía.

—¿El qué? —ladeó la cabeza confundido.

—Sólo bájate… —pidió mientras desviaba la mirada totalmente sonrojado.

—Oh… Lo siento —rió mientras volvía a aterrizar en el piso

Justo en ese momento el estómago del menor comenzó a gruñir lo que inconscientemente hizo que Law sonriera. Había estado viviendo el tiempo suficiente allí como para familiarizarse un poco con la ciudad y sinceramente había estado queriendo invitar a Luffy a un restaurante cercano en donde vendían diversos cortes de carne tal y como a él le gustaban, pero había estado juntando el suficiente dinero para no quedarse en bancarrota por ello.

Lo bueno de su trabajo es que la paga era buena, y había recibido una gran compensación de la familia de Usui-san quienes le agradecieron enormemente por haber salvado la vida del marine, esto sumado a que gracias a este incidente, las personas habían reconocido la habilidad del "hermano del capitán" como un excelente médico por lo que desde entonces habían venido montonal de pacientes para que específicamente él los atendiera, incluso había venido personal del hospital general para pedirle que trabajaran con ellos en más de una ocasión, pero este se había negado, aunque eso no había evitado que este les ayudara de vez en cuando con alguna cirugía difícil a cambio de cierta remuneración, así que ciertamente por el momento no le importaba gastar un poco de más.

—Ven conmigo —dijo el mayor mientras comenzaba a caminar rumbo al restaurante seguido por el monito quien sólo miraba al contrario con un gesto curioso.

—¿A dónde vamos?

—Tienes hambre ¿No? Hay un lugar que quiero probar —se aseguró de no mencionar nada sobre invitarlo, pues aún tenía muy presente el hecho de que Luffy no quería volver a verse egoísta— Me gustan los cortes de carne, pero no soy tan bueno como tú degustando la calidad, el sabor y sazón.

—¿De qué hablas Torao? ¡Eso es muy fácil! —respondió como si fuera la cosa más obvia del mundo— ¡Sólo tiene que saber rico y ya! —el tatuado rió ante dicho comentario sin detener su andar con el chiquillo corriendo a su alrededor.

—Kuroashi-ya es un excelente cocinero ¿No es así? —Luffy asintió con la cabeza— Y tú siempre pruebas sus deliciosos platillos… Es obvio que tienes experiencia reconociendo la alta cocina y que tienes un muy buen gusto.

—Bueno… ¡Por supuesto que sí! ¡Sólo como lo mejor! —respondió sintiendo como su ego se inflaba al recibir tantos halagos de su aliado.

—Entonces… ¿Podrías ayudarme? —sonrió triunfante al saber que su plan había resultado— Prueba la comida por mí y me dices si es buena o no para que pueda ordenarla también.

—¡¿Sólo tengo que comer carne?! —gritó impresionado mientras empezaba a salivar.

—Sí… Y decirme si está buena o no para que me ayudes a decidir qué es lo mejor.

—Pero… Torao… Este lugar se ve costoso —mencionó una vez que se detuvieron frente a la puerta de un elegante restaurante— ¿Cómo se supone que pagaré esto?

—Yo lo pagaré, no te preocupes por ello —mencionó al momento que volvía a reír al notar cómo el ceño del menor se fruncía en un gesto molesto y antes de que pudiera replicar este se adelantó— No tienes porqué pagar nada, ya que tú me estás haciendo un favor, sería muy injusto hacerte pagar cuando soy yo quien te está pidiendo ayuda ¿No crees?

—¡Ya veo! —contestó mientras empezaba a brincotear— ¡Sí, sí, sí, te ayudaré Torao! ¡Déjamelo a mí! —respondió mientras empezaba a reír totalmente emocionado.

«Tan lindo» pensó al momento que lo seguía al interior del restaurante, en donde el monito ya le estaba gritando al pobre hostess que lo dejara pasar cuando ni siquiera tenían una reservación. Sabía que no estaban vestidos para la ocasión y probablemente no querrían atenderlos solo por no "mantener la etiqueta" pero grande fue su sorpresa cuando el sujeto, en lugar de correrlos del lugar, los recibió con los brazos abiertos una vez que lo reconoció como "el hermano gemelo del capitán". Law supuso que logró distinguirlos porque aún llevaba puesta su bata de médico lo cual agradeció internamente pues realmente hubiera sido un fastidio tener que vestirse de gala para una sola noche en donde seguramente tendrían que esperar un buen rato para obtener un lugar. Al final, su fama por salvar la vida del marine lo había ayudado en esta ocasión y ni siquiera tuvieron que formar fila.

Cuando el mesero se acercó, Law le pidió que acercara su oído sólo para decirle que le trajeran un montón de cortes de carnes variados para degustar y que se asegurara de que estuvieran bien servidos. Probablemente allí se iría todo el dinero del pago de su última cirugía pero en realidad poco o nada le importaba. ¿Cómo podría importarle viendo que Luffy se veía tan feliz frente a él mirando la carta con esos ojos brillosos e inocentes al momento que pedía un poco de jugo para acompañar? El camarero sólo lo miró extrañado pues la carne no solía acompañarse con eso, sino con un poco de vino.

—¿Con qué desea acompañar su comida? —preguntó el hombre— Tenemos una mesa de ensaladas, y aperitivos como cubitos de queso o fruta para iniciar. También ofrecemos diferentes guarniciones como papas rellenas, vegetales, pan con ajo, diversos tipos de pastas, puré de papa, arroz.

—Sí, tráeme un poco de todo —respondió Law de forma despreocupada mientras observaba el precio de la comida en la carta con evidente desinterés.

—¡No olvides mi jugo, viejo! —replicó el monito.

—Po… Po… ¡Por supuesto! —respondió un poco impresionado por la cantidad exorbitante de comida que habían pedido de primera.

—Y tráeme una botella de vino —ordenó deseando tomar algo decente y no esa asquerosa cerveza que tomó esa ocasión con el estúpido marine.

Una vez que ordenaron, más meseros salieron de la cocina para mostrarle la barra de entradas para que pudieran escoger a gusto y como era de esperarse el monito pidió todo lo que le ofrecieron y ahora se encontraba esperando a que trajeran el plato principal mientras meneaba su cuerpo de un lado a otro en un extraño baile de felicidad que sólo lo hacía mirarlo enternecido. Definitivamente no le iba a doler cuando llegara la cuenta después de verlo tan contento.

—Por cierto Mugiwara-ya, aún no me has contado en dónde es que trabajas.

—Deja de llamarme así —contestó con un pequeño puchero— Ayer ya me habías dicho Lu.

—Mmm… Mugiwara-ya suena bien —respondió un tanto avergonzado sabiendo que no podría soportar el ataque de ternura que implicaría ver nuevamente esa sonrisa mortal.

—Prefiero Lu.

—De acuerdo, te diré así si eres capaz de decir Trafalgar sin morir en el intento —rió divertido.

—¿Eh? ¿Cómo? ¡No es justo! —replicó aterrado.

—Esas son mis condiciones.

—Toragao…. Tofaral… Toralgar… Law… —musitó quedito al momento que el mayor se sentía a punto de sufrir un paro cardiaco, pues era la primera vez que el monito le llamaba por su nombre de pila.

—Cerca, estuvo cerca, pero el acuerdo es por pronunciar Trafalgar, no Law.

—Es muy difícil… Me mordí la lengua —se quejó con un gesto de puchero.

—No es difícil —se encogió de hombros— Repite después de mí, To

—To

—Ra

—Ra

—Fa

—Fa

—Ru

—Ru

—Ga

—Ga

—Trafalgar —repitió.

—To… Torafel… ¡Torao! —mencionó mientras inflaba sus mejillas de aire un tanto irritado por no poder decirlo.

—Jajaja, supongo que es imposible después de todo —volvió a reír por milésima vez en el día— ¿Qué pasa? —preguntó tras notar que el chiquillo lo miraba fijamente.

—No es nada… Es sólo que me gusta mucho tu risa —confesó desviando un poco la mirada, al momento que empezaba a juguetear con sus dedos un poco nervioso— Es extraño verte así, generalmente eres muy serio.

—Más bien siento que tú eres bastante risueño —defendió al momento que tomaba su copa de vino la cual ya le habían servido.

—¿Sabes que Chopper y Usopp te tenían miedo al principio? —se burló mientras se tomaba su jugo de un solo trago— Tal vez no se hubieran asustado si rieras más seguido.

—A diferencia tuya prefiero reservarme para ocasiones especiales —comentó sin pensar realmente lo que dijo.

—¿A qué te refieres? —comentó interesado— ¿Esta es una ocasión especial? ¿Por qué?

«Oh mierda, yo y mi gran bocota ¿Qué se supone que le diga ahora?» Pensó un poco intimidado mientras su cerebro comenzaba a trabajar a mil por hora tratando de buscar alguna justificación para lo que dijo.

—Amm… Esta cena es porque hicimos las paces.

—Oh… —respondió un tanto confundido, ya que no sabía si sentirse feliz o decepcionado, aunque realmente no entendía qué es lo que esperaba escuchar— Se están tardando mucho —musitó molesto al momento que su estómago volvía a gruñir.

—Eso es normal en este tipo de restaurantes… Tienen que esperar cierto tiempo para que la cocción de la carne sea la adecuada.

Después de escuchar al monito quejarse por varios minutos más, su pedido llegó. La cantidad de comida era exorbitante por lo que los camareros arrimaron una mesa larga única y exclusivamente para acomodar todos los platos. Luffy había quedado impresionado ante dicho espectáculo y ya había empezado a salivar al momento que sus ojos brillaban cual niño chiquito apunto de abrir un regalo.

—Espera, espera Mugiwara-ya —lo detuvo cuando estuvo a punto de sorber todo como aspiradora como era costumbre— No olvides por qué estamos aquí.

—Ah… Cierto —recordó— Quieres que te diga qué tipo de carne es la mejor.

—Exactamente, así que tienes que probar todo de manera cuidadosa —tarareó al momento que agarraba el primer platillo el cual era un Rib Eye Steak, un tipo de corte caracterizado por la suavidad de la carne, este estaba acompañado de puré de papa como guarnición— Ten —mencionó una vez que cortó el primer trozo de carne y lo extendió hacia el chiquillo alimentándolo en la boca sin pararse a pensar en que eso los hacía ver como una pareja ya que realmente estaba más interesado por ver la reacción del menor al probarlo.

—Ahhh… —Exclamó fascinado por las atenciones de su aliado al momento que probaba el corte quedando totalmente impresionado por el sabor explosivo dentro de su boca— ¡Está delicioso! —gritó con el rostro totalmente enrojecido al momento que juntaba ambas manos a la altura de su pecho rodeado por una especie de aura de corazones— ¡Torao! ¡Está muy bueno, tienes que probarlo! ¡Te va a gustar! —mencionó feliz al momento que se extrañaba un poco por no recibir respuesta— ¿Torao? —lo llamó pero el mayor parecía estar tan embelesado viendo a su pequeño aliado que ni siquiera pareció escucharlo— ¿Torao? —repitió.

—Ah ¿Qué? —respondió confundido— ¿Dijiste algo?

—Mooou…. Dijiste que querías que juzgara la calidad de la carne para ti… Te estoy diciendo que está buena, tienes que probarla —chilló volviendo a poner un rostro de puchero al sentirse ignorado por un instante.

—Oh… Sí, claro —suspiró al momento que intentaba respirar profundamente pues realmente estaba perdiendo el control en ese punto. Justo estaba a punto de tomar los cubiertos para cortar un nuevo trozo de carne cuando el menor se le adelantó e hizo lo mismo de ofrecerle la comida en la boca.

—Pue… Puedo comer solo —respondió bastante avergonzado mientras sentía su rostro enrojecer.

—¡No! —gritó ofendido— ¡Yo lo haré! —Law quiso replicar nuevamente pero sabía que eso de nada serviría, pues el chiquillo era capaz de meterle el bocado a la fuerza si se ponía necio, así que simplemente optó por abrir la boca lo que hizo que Luffy se volviera a emocionar— ¿Cómo está?

—Esta deliciosa —confesó al momento que observaba el rostro expectante del monito el cual parecía estar esperando que dijera otra cosa por lo cual agregó— Como pensaba tienes muy buen gusto mugiwara-ya.

—¡Yeeei! ¡A Torao le gustó mi veredicto! —rió enternecido al momento que cortaba un nuevo pedazo para volver a ofrecerlo a su aliado— Di "ahhhhh"

Ante dicha acción, el tatuado tuvo que cubrirse la cara con ambas manos para tapar su rostro el cual en ese preciso momento era un completo desastre. Toda esa situación era demasiado rosa para él… Realmente había soñado con esa situación una y otra vez en el pasado, pero nunca pensó que podría cumplirse y mucho menos que la realidad superara con creces a la ficción. Su emoción era tanta que lo único que pudo hacer fue encorvarse al momento que golpeaba la mesa repetidas veces tratando de no soltar un grito de fanboy para nada masculino que terminaría por avergonzarle más de lo que ya de por si estaba a lo que el monito sólo lo miraba con un gesto extrañado.

—Ey Torao ¿Qué te pasa? ¡Torao! ¡¿Por qué estás temblando?! —la extraña risa que empezó a salir de su aliado sólo lo hizo confundirse aún más de lo que ya estaba— ¿Tan buena estuvo la carne? —preguntó entendiendo un poco el sentimiento.

—Amm… Sí, ignora eso es solo que… Ya sabes, me gustan mucho los cortes —mintió descaradamente sin atreverse a verlo a los ojos— Como sea… Deberías terminar tú ese platillo.

—¿Ehhhh? ¡Pero son para ti! —farfulló— Dijiste que yo sólo debía probarlos para ti.

—Mugiwara-ya, mira toda la comida que hay —señaló la mesa de al lado— ¿Realmente crees que pueda comer todo eso sin estallar? Te recuerdo que no tengo tu mismo apetito.

—Oh… Es cierto, que comes como nena —musitó sin darse cuenta que eso lo dijo en voz alta pero el tatuado estaba tan de buen humor que simplemente decidió ignorar el insulto— ¿Entonces sólo probarás un bocado de cada trozo? —preguntó dudoso.

—Incluso dudo de que mi estómago pueda soportar un bocadillo de cada uno de estos platillos pero… Lo intentaré —suspiró al momento que el monito volvía a sonreír bastante complacido de saber que podría comer muy bien esa noche.

Después de eso volvieron a repetir la dinámica hasta que los montones de comida empezaron a bajar drásticamente. En todo ese rato Luffy había estado repitiendo la dinámica de alimentar a su aliado quien sólo se había dejado mimar por el momento permitiéndose disfrutar de su ensoñación. Una vez que terminaron, el mayor pidió la cuenta. El camarero parecía bastante impresionado debido a que realmente no creyó que fuera posible que alguien pudiera terminarse todo eso, de hecho habían hecho una apuesta en la cocina por ver cuánto tiempo tardaban en pedir la comida para llevar y parece ser que todos habían perdido.

Una vez que Law tuvo el recibo entre las manos sacó un gran fajo de billetes el cual empezó a contar con suma habilidad al momento que dejaba la cantidad indicada más un extra por el servicio a lo que el chiquillo sólo pudo mirar la escena receloso, pues no podía entender de dónde había sacado tanto dinero en tan poco tiempo siendo que a él le pagaban una miseria.

«¿A esto se refería Torarine cuando mencionó que algunas personas se hacían médicos sólo por el dinero?» Pensó el chiquillo quien seguía pensando que tanto estudio era demasiado trabajo aún si las ganancias eran buenas. Realmente era mucho mejor ser pirata, todo era mucho más fácil y divertido… Eso sólo hacía que Torao fuera un ser más extraño para él ya que era pirata y médico al mismo tiempo, ¿por qué querría ser médico cuando bien podía robar el dinero por cuenta propia? Seguro Torao era del tipo de personas que hacían su trabajo por gusto y no por ganancias.

Una vez de vuelta en el hotel, el menor quiso echarse al instante a reposar pues ciertamente había comido hasta desfallecer. Todo había sido delicioso y estaba más que complacido con todo el asunto, era afortunado de que Torao hubiera tenido ganas de ir a ese restaurante y necesitara de su ayuda ya que de otra forma no había posibilidad que comiera en un lugar así a no ser que se fuera sin pagar como acostumbraba hacer.

El tatuado por su parte seguía ensimismado en sus propios pensamientos, esa tarde se había sentido en el paraíso. Ser alimentado por el monito había sido de las mejores cosas que le habían pasado en su vida y ahora no dejaba de reproducirlo en su cabeza tal como si de una película se tratase. La comida era buena, pero la compañía fue lo que hizo la experiencia inolvidable y no dudaría en volverlo a hacer posteriormente y más si eso implicaba que se iba a divertir tanto como ahora.

Luffy justo iba a ir directo a la habitación de Law cuando se detuvo en seco al recordar la promesa que le había hecho a su aliado acerca del consentimiento, de manera que antes de entrar giró su cabeza hacia el mayor quien seguía con esa estúpida sonrisa en su cara.

—Ey Torao… ¿Puedo dormir contigo hoy también?

—Claro Lu, puedes hacer lo que quieras —respondió sin pensar demasiado pues aún no despertaba del mundo de los sueños.

—¡Yeeeeeeeeeeeei, este día es asombroso! —gritó al momento que entraba a la habitación aventándose encima del colchón.

—Ah… Oh diablos —exclamó una vez que regresó a la realidad y su estúpido cerebro lo regañó por estarse emocionando de más— Pensándolo mejor… — iba a declinar su oferta cuando vio al chiquillo rodando en la cama de un lado a otro haciéndose burrito con las mantas lo cual fue lo suficientemente adorable para él como para arruinar el momento— Oh bueno, no pasa nada —suspiró complacido al momento que se dirigía al baño para hacer su limpieza bucal, no sin antes amenazar al monito para que hiciera lo mismo quien sólo soltó un claro reproche puesto que ya se había acomodado.

Una vez que Law obligó al monito a lavarse los dientes, este se recostó en la cama soltando un largo bostezo. Aún era un poco temprano, pero ya tenía sueño debido al cansancio acumulado por lo cual, a pesar de que le gustaría hablar un poco más con mugiwara-ya, pensó que lo mejor sería dormir ya para poder levantarse completamente renovado en la mañana. El monito al verlo, no tardó en imitarlo y antes de que este pudiera siquiera reaccionar, se aseguró de abrazarlo por la espalda colocando su barbilla por encima del hombro del tatuado quien sólo se quedó un momento perplejo sin saber bien qué decir. Al parecer abrazar como bebé koala era la forma favorita de Luffy para dormir, no era la primera vez que lo hacía aunque tampoco le molestaba.

—Buenas noches Torao —mencionó el chiquillo mientras se acomodaba más en su lugar para después cerrar sus ojos.

El mayor tampoco tardó en conciliar el sueño pero antes de que cayera en los brazos de morfeo no pudo evitar recapitular todo lo que había vivido junto a su aliado en ese pequeño lapso de tiempo. Según el marine se quedarían en ese lugar otra temporada considerable así que había empezado a aceptar su destino y lo único que podía seguir pensando era en lo agradecido que estaba.

Uno podría pensar que lo que predominaría en el estado anímico de Trafalgar sería la desesperanza e irritación porque tal y como su yo alterno dijo, tenía prisa por marcharse pero la verdad es que, pelear con Luffy de manera tan fuerte como lo habían hecho había logrado que comprendiera que había cosas más importantes y realmente no quería que el monito se aleje de su lado. Casi lo había hecho por sus estúpidos descuidos y no quería pasar por eso nuevamente.

No tenía por qué apresurarse, viviría su nueva vida en ese lugar en tanto esperaba las respuestas para volver junto a sus nakamas y mientras tanto trataría de hacer que su estadía allí no fuera catastrófica. Al final de cuentas, se sentía agradecido… Agradecido con el marine por haberlos ayudado cuando no tenía obligación de hacerlo, agradecido de que Luffy se hubiera aferrado a él cuando el vórtice lo absorbió ya que de lo contrarió estaría en ese lugar en completa soledad, pero sobre todo… Estaba eternamente agradecido de que Luffy pudo perdonarlo después de todas sus metidas de patas y que gracias a eso se permitieron tener una hermosa velada y ahora dormían juntos como si nada de eso hubiera pasado. Esperaba seguir con el monito de esa manera por el resto de tiempo que permanecieran en ese mundo.

Fin del primer acto.

Notes:

WalkerYuu: Estoy un tanto feliz por el fin de acto, pero un tanto mal por algunos cambios que surgieron, pero al menos al fin empezaremos a ver al verdadero protagonista de la historia xD

byAlyss: Como ya les habíamos advertido, esta historia será larga y aún falta mucho por ver, esto sólo es el inicio. Espero que hayan podido leer MUY a detalle todo lo ocurrido en el primer acto, porque todo lo ocurrido aquí será importante para más adelante.

WalkerYuu: Jajaja realmente espero que le hagan caso a byAlyss y hayan leído bien hay varios detalles, hemos dejado marcadas las premisas del desastre que vendrá más adelante.

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