Luffy se despertó a eso de las once y media de la noche ya que no había olvidado que tenía que reunirse con Torarine en la noche. No tuvo la oportunidad de encontrarlo hoy y la noche anterior lo había dejado plantado por lo que quería disculparse. Estuvo tan feliz por haber hecho las paces con Torao que simplemente se le olvidó que tenía asuntos pendientes y lo recordó sólo en la mañana cuando tuvo que irse a trabajar. Pese a saber que tenía que marcharse para llegar a tiempo a su reunión, la verdad es que le había costado mucho trabajo separarse de su aliado debido a que se encontraba tan cómodo a su lado que simplemente no quería alejarse.

Aún así, logró alejarse notando que éste se removió un poco entre las cobijas lo que lo asustó por un segundo, pues recordó que Torarine le dijo que mantuvieran sus reuniones en secreto. Así que, se quedó unos instantes quieto buscando comprobar si el contrario estaba despierto o no pero al no verlo reaccionar terminó por reanudar su camino dirigiéndose nuevamente al balcón asegurándose de no cerrar la ventana para poder regresar después.

Esa noche en particular lucía encantadora, lo cual probablemente estaba influido por su estupendo estado de ánimo. Ese día había sido prácticamente perfecto, había adorado cada segundo al lado de Law, desde que le pidió ayuda con la degustación de carne, hasta esa asombrosa cena en donde todo estuvo perfecto. Se sintió muy feliz de que el mayor le pidió ayuda para algo y lo halago de esa manera ya que a causa de esto realmente sintió que aportó de alguna manera y fue alguien útil, aún cuando consideraba que lo que hizo no fue la gran cosa, él sólo tuvo que comer y eso bastó para que el tatuado pusiera ese rostro de felicidad en su rostro, el cual no dejó de observar durante toda la velada.

Tarareando, llegó feliz a su destino, sorprendiéndose porque el marine no había llegado aún dado que pensó que se había tardado en salir, puesto que tuvo que ser cuidadoso para no despertar a su aliado. Así que, se quedó unos minutos sentado sólo para después levantarse un tanto aburrido mientras empezaba a juguetear en la orilla cercana al mar saltando de poste en poste, debido a que el marine se estaba tardando más de lo usual y sinceramente no es como que él fuera muy paciente. Pasaron alrededor de 40 minutos cuando Luffy pensó que tal vez Torarine se molestó por dejarlo plantado y no vendría esa noche, de manera que estuvo a punto de marcharse cuando justo logró verlo en las lejanías corriendo hacia él.

—Luffy-ya ¡Perdón! —mencionó apenado— Me quedé dormido y se me pasó la hora, realmente pensé que ya te habrías ido.

—¡Torarine! —gritó entusiasmado al momento que tomaba las manos del contrario entre las suyas y soltaba una enorme sonrisa— Qué bueno que viniste, pensé que estabas enojado conmigo.

—¿Enojado? ¿Por qué estaría enojado? —mencionó mostrando una gran sonrisa también.

—Por no venir anoche… Perdona por eso, realmente no quería dejarte plantado —murmuró apenado— Pasaron muchas cosas y se me olvidó, lo siento.

—No te preocupes por ello, supongo que hiciste las paces con Torao-kun ¿No es así? —preguntó al momento que el chiquillo asentía con la cabeza a lo que él sólo pudo sentirse un poco contrariado con todo el asunto— Parece que pronto no necesitarás más de mi ayuda.

—¿Ehhh? ¿Por qué? —reprochó por lo bajo— ¡Fue gracias a ti que me reconcilie con Torao! ¡¿Qué pasará si volvemos a pelear?! ¡No puedes dejarme así! Dijiste que me ayudarías —replicó mientras inflaba sus mejillas con aire en un gesto de reproche.

—Dije eso ¿No? —soltó un gran suspiro al momento que se perdía entre sus pensamientos— ¿Recuerdas el pago para ayudarte a estar con Torao-kun? —recordó al momento que buscaba un lugar adecuado donde sentarse no sin antes poner el pañuelo en el piso para evitar manchar su ropa.

—¿Sobre lo de hablarte sobre mí? —mencionó despreocupado al momento que imitaba al marine y se acomodaba a su lado.

—Sip… Realmente hay algo que he querido preguntarte desde que te conocí pero no sabía cómo hacerlo —miró hacia el cielo estrellado un momento.

—¿Qué es?

—No… Olvídalo, no sé si es correcto preguntar.

—¿Qué cosa?

—No… No es nada serio, mejor cambiemos de tema.

—Torarine, estás empezando a molestarme —admitió frunciendo el ceño en un gesto fastidiado— Me ayudaste mucho con Torao, así que te lo debo, responderé tu pregunta.

—¿Cómo es que te hiciste tu cicatriz en el pecho? —mencionó al momento que clavaba sus ojos en los del contrario buscando averiguar cualquier perturbación en su rostro pues no sabía si era una pregunta de corte sensible o no.

—¿Ésta? —preguntó sorprendido al momento que acariciaba la zona— ¿Por qué quieres saber?

—Es sólo que… Por la forma de la cicatrización y la posición puedo deducir que fue una herida letal y yo… Bueno, no es necesario que respondas, sólo es algo que me he estado preguntando desde hace un tiempo, no tienes que contestar si no quieres —suspiró.

—Ya veo… —dijo al momento que soltaba una suave sonrisa para después volver a mirar al mayor— ¿Te preocupa? —preguntó a lo que el contrario sólo pudo sonrojarse un poco ante dicha afirmación.

—Shishishi… Lo suponía —se burló al momento que miraba hacia el horizonte siendo imitado por el hombre de blanco— A decir verdad, eres el primero que me lo pregunta.

—¿Eh? —exclamó al momento que volvía a mirarlo totalmente extrañado— ¿De verdad?

—Las personas que estuvieron allí cuando me hice la cicatriz no necesitan preguntar y los que no estuvieron lo suponen por lo que tratan de evitar el tema… Sobretodo mis nakamas, puedo ver que les disgusta verla pero nunca han mencionado nada al respecto.

«Ok… Ahora tengo aún más curiosidad» Pensó el mayor al momento que empezaba a preguntar qué rayos había pasado para que ni siquiera sus nakamas le preguntaran al respecto… No… En primer lugar, ¿Por qué sus nakamas no estaban con él cuando se hizo una cicatriz tan significativa? ¿Fue antes de conocerlos? «Eso no tiene sentido, si fuera antes de conocerlos probablemente no tendrían tanta delicadeza al preguntar, debe ser por algo mucho más profundo» La curiosidad lo estaba matando por dentro pero supo que no era buena idea presionar.

—Me la hice en la guerra…

—¿La guerra? ¿Participaste en una guerra? —preguntó impresionado, ya qué, ciertamente no se lo esperaba

—Si te soy sincero, ni recuerdo el momento en que me hicieron la cicatriz, yo estaba inconsciente cuando pasó, Jimbei me lo contó después —mencionó al momento que recordaba a la persona que hizo aquella herida— Es un maldito recordatorio de ese día —gruñó por lo bajo al momento que apretaba sus puños hasta que se pusieron blancos por la fuerza aplicada.

—Ya veo… —exclamó sin saber bien qué contestar, visto que, a pesar de que quería saber más, no sabía si era buena idea hacerlo, pues era evidente que el tema era bastante personal.

—Quieres saber más ¿Verdad? —preguntó al momento que miraba los ojos grisáceos del mayor quien se sorprendió un poco al verse descubierto— No tienes que ocultarlo, puedo notar tu ansiedad —se empezó a reír divertido.

—Bueno yo… La verdad es que sí quiero saber, pero…

—Te lo diré —mencionó de forma alegre.

—¿Por qué? —preguntó de forma sincera— Sé que era parte del trato para ayudarte con Torao-kun, pero realmente nada te obliga a contarme algo que no quieras recordar.

—Está bien, no me importa decirte —se encogió de hombros— Porqué confío en ti —admitió al momento que volvía a reír, acto que sólo ocasionó que el contrario volviera a sentir ese molesto hormigueo en su cuerpo que había estado intentando olvidar desde esa noche.

—¿De verdad? —preguntó al momento que escondía sus ojos bajo su gorra.

—Sí —respondió sinceramente— Me has ayudado mucho desde que llegué aquí y… —hizo una pausa mientras sus mejillas se sonrojaron un poco— Realmente no me gusta que me vean llorar pero aún así corrí hacia tus brazos… Lo siento por eso, Zoro no estaba aquí así que me terminé descargando contigo.

«Así que es con Zoro con quien suele desahogarse» Pensó al momento que lo anotaba mentalmente pues ciertamente también le daba curiosidad saber con cuál de sus nakamas se llevaba mejor.

—¿Y entonces? —preguntó curioso al momento que volvía a clavar su mirada en su cicatriz con forma de equis.

—Esto es… Bueno…—hizo una pausa al momento que se abrazaba así mismo al momento que cerraba fuertemente sus ojos— Me lo hizo el asesino de mi hermano.

—C… ¿Cómo? —exclamó al momento que su mandíbula se desencajó en un gesto de impresión costándole un poco de trabajo asimilar lo que este acababa de decir.

—¿Recuerdas que te pregunté por mi hermano Ace? —el contrario asintió con la cabeza— Él murió hace dos años en la guerra… Yo… —guardó silencio unos segundos para intentar reunir valor— Intenté salvarlo pero… Pero, al final dejé que muriera enfrente de mis ojos —su voz se quebró con eso último pero no lloró. Había aprendido a aceptar la muerte de su hermano desde hace un tiempo pero aún dolía.

—Enfrente tuyo… —ante esa última frase el hombre de blanco empezó a sentir una evidente opresión en el pecho, junto a un sentimiento de dolor, tristeza e ira acumulada pues no pudo evitar recordar esa horrible sensación de ver morir a alguien amado— Yo… Lo siento.

—¿Eh? —exclamó confundido— ¿Por qué te disculpas?

—Te hice recordar algo horrible —murmuró algo dolido.

—No pasa nada —respondió al momento que volvía a acariciar su pecho— Esta cicatriz fue dejada por el mismo hombre que mató a Ace cuando Jinbei escapaba conmigo entre brazos. Sé que mis nakamas la odian porque ellos no pudieron estar conmigo el día que esto ocurrió… Puedo notar la culpa en sus rostros cada que la miran, creo que para ellos es un eterno recordatorio de que casi muero —rió restándole importancia a lo que el mayor sólo pudo morderse el labio, pues no le gustaba que bromeara con ello.

—Estoy seguro de que con cirugía plástica podríamos aminorar la cicatriz —analizó.

—¡No quiero hacer eso! —replicó molesto— ¿Por qué querría eliminarla?

—¿No quieres? —preguntó extrañado— Debe recordarte ese día de forma constante.

—Por eso mismo no quiero eliminarla —afirmó al momento que su mirada se llenaba de decisión— Precisamente porque es un recordatorio de ese día, una prueba de que fui débil, una sentencia sobre lo inútil que fui, por no lograr estar a la altura para salvar a mi hermano.

—No entiendo por qué querrías un recordatorio tan horrible —mencionó mientras fruncía el ceño— Suena a una maldita tortura.

—Lo es —admitió— Pero también es una forma de no olvidar que debo seguir entrenando para no volver a cometer el mismo error —sonrió de forma triste— Fui débil… Pero gracias a ésa debilidad me di cuenta de ello e hice algo para remediarlo. Si hubiera seguido mi viaje sin pararme a entrenar, probablemente hubiera muerto junto a todos mis nakamas… No estábamos a la altura para recorrer el nuevo mundo, me di cuenta de ello gracias a la guerra y entonces me separé de ellos por dos años para que todos pudiéramos fortalecernos.

—Qué suerte tan desafortunada —suspiró sin darse cuenta de que dijo eso en voz alta lo que sólo hizo que se sonrojara de nueva cuenta— Olvida que dije eso.

—Jajajaja, supongo que tienes algo de razón en eso… Perdí a Ace y nunca me perdonaré por ello… —mencionó totalmente triste— Pero mi hermano dió su vida por mí y yo seguiré su camino… Mientras siga avanzando, su voluntad seguirá viva a través de mí. No pienso seguir lamentadome por el pasado, él no hubiera querido eso. Esta cicatriz es la prueba de que sobreviví y gracias a ello pude empezar de nuevo, es por eso que es importante.

«Vivir para no olvidar a los muertos… ¿Es así como debe ser? ¿Cómo es que este chico es tan tonto para algunas cosas y al mismo tiempo es tan inteligente para otras? Es un completo misterio para mí» Pensó al momento que empezaba a sentir una extraña calidez en su pecho a la vez que de forma inconsciente soltaba una gran sonrisa. No entendía qué le estaba pasando, se sentía muy cómodo estando al lado del chiquillo pero… Algo en su interior le decía que estaba empezando a caminar por terrenos peligrosos y que sería mejor empezar a alejarse, pues no estaba seguro si le gustaría el resultado si ignoraba su instinto.

—Gracias por contarme un tema tan importante para ti Luffy-ya, realmente nunca había pensado en las cicatrices de esa manera —confesó al momento que se levantaba de su lugar empezando a sacudir su ropa por si acaso había quedado alguna partícula de polvo pegada— Me encantaría quedarme a escucharte más, pero ya es noche, creo que es mejor despedirnos por hoy

—Ok… —mencionó al momento que se levantaba de igual manera.

—Por cierto… No creo que sea buena idea seguir reuniéndonos diariamente como ahora.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Desvelarnos de forma constante ha empezado a afectar mi desempeño en el trabajo, suelo tener sueño en el día… Además, creo que he estado abusando mucho de tu tiempo.

—Ya veo —respondió un tanto decepcionado ya que realmente comenzaba a gustarle hablar en las noches, aunque, de igual forma, una parte de él también estaba alegre debido a que eso significaba que podía quedarse más tiempo al lado de Torao— ¿Pero entonces ya no nos reuniremos? —preguntó preocupado— Dijiste que me ayudarías.

—Podemos seguir viéndonos los lunes y viernes.

—¿Lunes y Viernes?

—¿Podrás recordarlo? —preguntó divertido al ver la cara pensativa del chiquillo.

—Mhmm... Supongo que sí —contestó decidido al momento que asentía con la cabeza.

—¡Genial! Pero iniciaremos las reuniones hasta la próxima semana, realmente necesito estos días para reponer energías —mencionó al momento que soltaba un largo bostezo.

—Seguro —se encogió de hombros— ¿Entonces el lunes?

—Sip… Nos vemos el lunes, descansa —mencionó haciendo un ademán con la mano para después marcharse seguido del monito.

Cuando la mañana del nuevo día llegó, Usui Hiroyuki se levantó sin ánimos de su cama, beso la frente de su esposa y se comenzó a arreglar para volver a su vida en la base, pero claro esta vez nada era como siempre, pues ahora era literalmente un traidor y no sabia que hacer para solucionarlo, lo más lógico y lo que primero que venía a su mente era contarle toda la verdad al capitán, pero temía que si hacía algo indebido ese hombre matase a todos los que amaba, por lo que simplemente terminó por resignarse y continuar con aquello.

El hombre no sabia que hacer, pues estaba claramente rompiendo no solo con su código de honor, sino que incluso estaba traicionando la confianza del hombre que tantas veces le ayudó en el pasado, pero aunque realmente no quisiera hacer aquello había más cosas en su contra si no lo hacía, a que si simplemente obedeció al maniático, por lo que sabiendo la hora de comida de su capitán se infiltró sin muchos problemas a su oficina y quitó con cuidado retrato del vicealmirante Rosinante. El hombre sabía de buena fe que allí era donde el capitán Trafalgar guardaba los documentos dado que muchas veces en el pasado él lo vio guardar los archivos, los dos eran bastante cercanos en realidad y el capitán le tenía la confianza como para permitirse abrir su preciada caja fuerte delante de su persona, lo cual lo único que hizo fue hacerlo sentir aún más mierda por abusar de ello más porque incluso conocía la contraseña dado que el capitán se la había compartido en el pasado ya que al ser el segundo al mando, Law decidió darle toda la información disponible a su mano en caso de que tuviera que actuar por cuenta propia si él se ausentaba. Fue así como comenzó a fotografiar todos y cada uno de los documentos que ese malnacido le había pedido.

En cuanto acabó regresó todo a su lugar y salió del sitio con suma cautela y cuidando de no ser visto por nadie, de ahi en fuera el resto del día terminó siendo relativamente normal para él, ahora solo rogaba por que nadie sospechara nada y finalmente entregar la información pensando que tal vez así podría por fin escapar de las garras de ese bastardo finalmente. La reunión con su violentador había sido acordada en las afueras de la zona de fábricas, lugar donde a cierta hora de la madrugada ni los mismos fantasmas se atrevían a aparecer por ahí.

En el momento en que empezó a atardecer, Usui Hiroyuki comenzó a estar mucho más impaciente, pues creía que su libertad se encontraba a un par de horas de distancia pero la espera se le hacía eterna, quería terminar con eso de una buena vez.

Mientras tanto Luffy estaba brincando de vuelta al hotel luego de haber terminado con su trabajo. Su jefe había querido invitarle unos tragos pero logró ignorarlo y escaparse antes de que este se pusiera pesado. Realmente el sujeto era un verdadero dolor en el trasero, siempre se la pasaba hablándole, diciéndole "mi empleado estrella", e insultando al resto del personal diciendo que él era su "gallina de huevos de oro" y que "nadie podría hacer el trabajo que él", entre otras cosas que hizo que el resto de los chicos lo vieran con algo de recelo en un inicio. Afortunadamente, el monito se los había logrado ganar gracias a su carisma y magnetismo, de manera que luego se reunían en sus ratos libres para platicar y hablar mal del jefe a sus espaldas lo cual le resultaba graciosísimo.

Como sea, el chiquillo venía recordando la última conversación que tuvo con Torarine. Era jueves, y según el marine no se volverían a ver hasta el próximo lunes por lo cual no tenía que preocuparse por escapar en las noches durante las próximas cuatro noches lo cual implicaba que podría pasar mucho más tiempo al lado de su aliado.

Había pasado bastante desde la noche en que Torao se emborrachó y pasó "eso" y realmente es que desde el primer día había tenido deseos de repetirlo pero no había tenido oportunidad para pedirlo dado que al día siguiente discutieron y estuvieron peleados por algunos días y cuando por fin se reconciliaron, el chiquillo seguía asustado de que el mayor volviera a enojarse puesto que habían acordado en seguir esa cosa del consentimiento para no volver a pelear y sinceramente es que no sabía bien cómo se supone que debía de pedir aquello.

La noche anterior tenía intención de preguntarle a Torarine sobre cómo pedirle ese tipo de cosas a su aliado pero se habían entretenido hablando sobre su cicatriz y sinceramente se le olvidó mencionarlo por lo que ahora estaba solo en el asunto. Pensó que tal vez podría visitar al chico en la sede para hablar con él antes de regresar al hotel pero sus ansías por ver Torao eran mucho más grandes y cuando quiso darse cuenta ya estaba apresurando sus pasos para volver.

No tardó mucho en ingresar a la habitación en donde el tatuado ya se encontraba sacando de unas bolsas la comida preparada que compró en la tienda de 24 horas, lo cual sólo hizo que su saliva resbalara de sus labios y después se sentó al lado del mayor preguntando si podía tomar un poco a lo que este sólo asintió mencionando que había comprado demasiado y no podría comérselo sólo de cualquier manera, lo cual el chiquillo festejó y sin mucho apuro empezó a engullir todo ante la atenta mirada del contrario quien sólo sonreía cada tanto. A Luffy siempre le había sorprendido que Torao comiera tan poquito, pero a la vez lo agradece porque eso lo beneficiaba la mayoría de veces.

Más tarde, Law le contó sobre lo que había hablado la tarde anterior con el marine ya que se le olvidó mencionarlo. Saber que era probable que estuvieran otro mes viviendo en ese lugar ciertamente no le pareció gracioso pues ya quería volver a sus aventuras en el mar pero no pudo reprochar nada, más viendo la tranquilidad de su aliado. En circunstancias normales le diría a Law que siguieran mejor con su plan de robar las enciclopedias pues deseaba ver ya a sus nakamas de vuelta, pero otra parte en su interior estaba emocionada pues le estaba gustando pasar tanto tiempo al lado de su aliado y eso lo hacía sentir un poco contrariado pues aún se le dificulta identificar qué es lo que siente. Torarine le dijo que estaba enamorado así que… Supuso que sus síntomas en ese momento eran por lo mismo.

Luego de eso, ambos chicos se quedaron un buen rato hablando de trivialidades, Law le preguntaba sobre qué es lo que hacía en su trabajo y el chiquillo se había encargado de contarle absolutamente todo. Sobre cómo todo era tan malditamente fácil pues lo único que tenía que hacer era cargar cosas pesadas de un lado a otro lo cual no le representaba un esfuerzo. Él no sabía nada sobre construcción así que cuando no había nada en lo que pudiera ayudar por lo general se la pasaba recostado o incluso a veces podía permitirse tomar unas siesta de media tarde lo cual hizo reír al mayor pues parecía que eso al jefe no le importaba ya que después de todo, el simple hecho de que tuvieran que ahorrarse la utilización de máquinas de carga por tener a único empleado ya era suficiente para que se ganara todos esos halagos y privilegios para hacer el tonto de tanto en tanto.

Mientras platicaban sobre el asunto, dieron las 9:00 de la noche, lo cual hizo que el tatuado se dirigiera hacia la habitación pues pensó que no le vendría mal intentar dormir un poco temprano para variar dado que el día siguiente saldría un poco más tarde debido a que ayudaría con una nueva cirugía en el hospital general por lo que llegaría más tarde y por lo tanto debía de estar bien descansado. Aunque para ser sincero, casi siempre trabajaba bajo presión y cansado pues sus pesadillas pocas veces lo dejaban descansar, aunque ahora que lo pensaba… Hace un rato que no despertaba por alguna de estas, parecía ser que sus pesadillas habían disminuído desde que estaba allí y podía adivinar la razón.

—Torao… ¿Puedo preguntarte algo? —preguntó el chiquillo sacando al tatuado de sus pensamientos.

—Dime —respondió al momento que cerraba sus ojos sabiendo que sería la típica pregunta para dormir a su lado la cual en ese punto ya le parecía un tanto innecesaria dado que ya no tenía caso seguir negándose después de tantos días haciéndolo.

—¿Recuerdas que me hablaste del consentimiento? —Law asintió sin entender por qué el monito se estaba tomando más tiempo de lo normal para una simple petición que ya había hecho en reiteradas ocasiones antes.

—Sí… ¿Qué pasa con eso? —frunció levemente el ceño mientras intentaba adivinar en qué rayos estaba pensando.

—Es que yo… Eh… No sé cómo decir esto… —empezó a juguetear con sus dedos en un gesto de nerviosismo— Hay algo que quiero pero… Ace me dijo que para esto debía pedir permiso y eh… Creo que no cumplí con esa parte al principio pero, quiero hacerlo bien ahora.

«¿De qué demonios está hablando?» pensó el tatuado mientras empezaba a tragar duro, pues no pudo evitar pensar en aquel incidente, el cual hasta la fecha no había logrado averiguar si era verdad o un estúpido sueño. «¿Está hablando de lo que sea que pasó esa noche? ¡Dios! ¡Pensé que ya lo habría olvidado! ¿Qué se supone que haga si es sobre eso?» se lamentó.

—¿A qué te refieres con "eso" Mugiwara-ya? Sé claro porque no entiendo nada de lo que dices —respondió al momento que empezaba a sudar frío.

—El día que te emborrachaste con Torarine…

«Santa mierda, ¡Si está hablando de esa noche! ¿Por fin sabré que pasó?» tragó duro al momento que su corazón empezaba a palpitar como loco y abría los ojos en demasía en una expresión expectante al momento que de forma inconsciente retenía el aire en sus pulmones pues sentía que cualquier mínimo sonido podría arruinar ese momento «¿Debería huir? ¿Lo dejo hablar? No sé qué tan bueno sería sacar ese tema a flote nuevamente… ¡Pero quiero saber, maldita sea!».

—Podemos… ¿Podemos volver a hacer eso? —preguntó al momento que miraba hacia arriba clavando sus ojos brillosos en los del contrario con un suave sonrojo en sus mejillas que hicieron que su corazón saltara de emoción.

—E… E… ¿Eso? —tartamudeo al momento que daba dos pasos hacia atrás volviendo a tragar saliva en un gesto nervioso— ¿A qué te refieres con "eso"?

—Mooooou… No me hagas decirlo en voz alta —infló sus mejillas en un tono de puchero.

—Mugiwara-ya… Te recuerdo que olvidé casi todo de esa noche —tuvo que contener sus ganas de lanzarse encima del menor, pues aún no había confirmado que había pasado lo que creía— ¿Podrías mostrarme qué fue lo que pasó?—se aventuró a decir.

—¿Puedo? —preguntó esperanzado al momento que su rostro enrojeció aún más y momentos después empezó a mirar hacia todos lados menos a él, debido a que se sentía muy nervioso— ¿No te enojarás?

—No lo haré… —respondió al momento que hacía tres largas respiraciones tratando de tranquilizarse— No puedo saber de qué hablas si no me muestras qué hice.

Luego de eso el chiquillo se quedó petrificado por unos segundos, este tenía un lío dentro de su cabeza, Law podía ver cómo este fruncía el ceño de manera constante, poniendo una pose pensativa poco propia de él, mostrando que realmente estaba haciendo un enorme esfuerzo por hacer funcionar sus neuronas, pues incluso parecía que su cabeza podría estallar en cualquier instante lo cual le pareció de lo más curioso, ya que Luffy era del tipo de persona impulsiva más que lógica, por lo que el que le estuviera costando tanto trabajo replicar lo que había pasado aquella noche no hacía más que ponerlo más y más nervioso.

—Ok… —respondió después de unos segundos al momento que volvía a mirar hacia su aliado con unos ojos ahora cargados de decisión— Cierra los ojos…

—¿Eh? Por qué debería de…

—¡Cierra los ojos! —ordenó con mayor vehemencia.

—Bien… —respondió acatando la petición del monito, sintiendo sus mejillas enrojecer pues se sabía totalmente expuesto.

Lo primero que sintió fue como el chiquillo posicionó ambas manos a la altura de su pecho, acto que lo hizo estremecerse al instante, pero no se movió pues ahora era sólo un espectador. No podrían tacharlo de pervertido si Luffy era el que estaba haciendo todo ¿Verdad?

Los pensamientos del capitán de los piratas de corazón eran un completo desastre, Luffy no se había movido en los últimos 10 segundos y eso no hacía más que aumentar su tensión, quiso abrir uno de sus párpados pero se contuvo pues no quería arruinar nada de lo que sea que estaba sucediendo. El chiquillo por su parte tragó saliva un tanto nervioso al momento que se daba valor para actuar.

Luffy estaba recordando todas las conversaciones que le había dado su hermano Ace referente al tema y dado su nula experiencia estaba dispuesto a seguir todas y cada una de sus instrucciones, suplicando porque la sabiduría del pecoso lo salvara de ese aprieto. Fue así como de un momento a otro rodeo el cuello de Law con ambos brazos y parándose de puntitas posó sus labios encima de los de su aliado quien dió un pequeño brinco ante el contacto el cuál lo asustó un poco más no se detuvo y sin más, apretó su boca contra la contraria sin saber bien qué hacer ahora.

«¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!¡Mierda! ¡Esto de verdad está pasando! ¡¿Luffy me está besando?! ¡Esto debe ser un puto sueño de nuevo!» pensó el tatuado quien sólo pudo notar como el chiquillo estaba más rígido que una roca y no se había movido después de darle un pico bastante inocente el cual sólo duró unos pocos segundos antes de que este volviera a alejarse lo que lo obligó a abrir uno de sus ojos de manera disimulada notando como el rostro del pequeño estaba totalmente enrojecido hasta las orejas y ahora tenía su mano encima de su boca mientras miraba hacia un costado en una expresión absolutamente encantadora que le dio más de un flechazo directo al corazón «Ok… Esto es real… Luffy me besó»

—Tú… —antes de que este pudiera decir algo, el menor se adelantó.

—Yo, yo, yo… Sólo hice lo que me pediste, no te vayas a enojar —mencionó por lo bajo.

«A la mierda la cordura» pensó el tatuado al momento que sujetó al chiquillo por la barbilla y volvió a plantar un segundo beso mucho más largo al momento que empezaba a mover sus labios de forma acompasada ante la clara confusión del chiquillo quien con trabajo trataba de seguir sus gestos. Law pudo notar como el cuerpo del menor temblaba levemente lo que sólo hizo que abrazara su cadera pegándola a su cuerpo para darle un poco de estabilidad, pues temía que el menor pudiera desfallecer en cualquier instante ya que podía notar como sus piernas se tambaleaban cual gelatina.

—¿Esto era lo que querías? —preguntó una vez que se separó para tomar aire a lo que el menor sólo pudo asentir con la cabeza con ese rostro de ensoñación que apenas parecía estar en este mundo. —Por dios… Eres hermoso Lu —murmuró encantado al instante que volvía a comer sus labios esta vez agarrándolo por la nuca para profundizar el contacto lo cual provocó que un gemido suave escapara de los labios del contrario lo cual sólo lo emocionó aún más y lo animó a lamer suavemente el labio superior del chiquillo el cual se tensó ante dicha acción.

—To… Torao… Que… ¿Qué fue eso? —preguntó de manera entrecortada acto que sólo le hizo sonreír enternecido.

—¿Te gustó? —mencionó con un tono pícaro el cual sólo hizo que el chiquillo clavara su mirada en el piso antes de asentir.

«Tengo que controlarme o de lo contrario voy a enloquecer» Pensó el mayor al momento que obligaba a su estúpido cerebro a carburar de nuevo pues este no paraba de recordarle que Luffy aún era prácticamente un niño y no debía abusar de su suerte pues ciertamente no quería hacer algo que este no quisiera.

—Bien, supongo que esto lo resuelve —suspiró al momento que giraba sobre sus pasos para entrar a la habitación— Con eso será suficiente —lloró internamente pues en realidad quería hacer muchas más cosas.

—No… —respondió al momento que agarró a Torao por su camisa evitando que este huyera.

—¿No? —repitió curioso— ¿No qué?

—Po… ¿Podemos hacerlo más? —mencionó con esos ojos suplicantes que por poco y le provocan un infarto.

—¿Eso quieres Lu? —el menor volvió a asentir con la cabeza lo cual sólo le hizo festejar internamente— Ven… —indicó al momento que tomaba la muñeca del chiquillo guiandolo a la orilla de la cama— siéntate —ordenó a lo que el contrario obedeció y después se posicionó a su lado para estar mucho más cómodos acercándose lentamente al chiquillo quien se le adelantó y plantó nuevamente sus labios encima de los suyos con una aparente desesperación.

Pese a todo no se quejó y le respondió el gesto con la misma intensidad asegurándose de acariciar la mejilla contraria con su mano derecha mientras que con la izquierda tomó la mano del monito acariciándola con su dedo pulgar.

—Abre un poco más la boca —pidió nuevamente a lo que el otro obedeció y aprovechó ése momento para meter su lengua en un vaivén lento que sólo hizo que el contrario volviera a gemir dentro de su boca lo que sólo empezaba a calentarlo.

«Sólo son besos, sólo son besos, sólo son besos» Se repetía así mismo, usando todo su autocontrol para no abalanzarse sobre el menor.

Una vez que se separaron en busca de aire volvió a abrir los ojos sólo para notar el rostro cargado de felicidad del chiquillo quien comenzó a reír por lo bajo sólo para después dejarse caer sobre la cama al momento que cubría su rostro y empezaba a rodar de un lado a otro al momento que soltaba pequeños grititos de emoción sin dejar de sonreír «Tan lindo, tan lindo, tan lindo, tan lindo, tan lindo, tan lindo» La cabeza de Trafalgar sólo podía repetir esa frase una y otra vez mientras observaba la escena.

—¿Mejor? —preguntó una vez Luffy se calmó un poco.

—Sí… —admitió aún sin atreverse a apartar sus manos.

—Me alegro… —respondió al momento que empezaba a acariciar el cabello del chiquillo desde su posición lo cuál sólo provocó que éste lo mirara un poco sorprendido pues el mayor nunca le había realizado esas muestras de afecto— ¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?

—No es nada… —dijo al momento que se acomodaba mejor pues se sentía bien el pequeño masaje que su aliado le estaba dando en su cabeza— Me gusta besarte shishishi —ante dicha confesión el tatuado volvió a sonrojarse siendo él quien ahora tuvo que cubrir su rostro de la vergüenza— ¡Oye! ¿Por qué dejaste de hacerlo? —replicó al ya no sentir más las caricias.

—Va… Vamos a dormir Lu… —pidió con trabajo sabiendo que no podría con tanta emoción en un solo día.

Luego de ésa última frase el chiquillo sonrió de forma pícara sólo para después abalanzarse sobre su aliado obligándolo a acostarse de igual manera en la cama y después procedió a enredar sus brazos y piernas alrededor del contrario quien sólo pudo por milésima vez en la noche volver sonrojarse de forma furiosa.

—No puedo moverme —replicó por lo bajo.

Luffy no contestó a sus quejas y en lugar de eso empezó a llenar el rostro del mayor de pequeños besitos en la nariz, mejilla y frente tal cual hizo la primera ocasión y una vez que se vio satisfecho se acurrucó en el pecho de su aliado para cerrar los ojos sin siquiera molestarse por cubrirse con las mantas de forma adecuada y de manera extremadamente rápida se quedó dormido.

—¿Se supone que duerma así? —mencionó divertido al momento que activaba su habilidad para acomodarlos en una mejor posición asegurándose de taparse con las mantas como es debido— Descansa Lu… —susurró al momento que imitaba al contrario no sin antes volver a besar su frente.

Trafalgar ciertamente seguía sin creerse que acababa de besar a su amor platónico, sinceramente aún pensaba que todo era un sueño y la farsa terminaría una vez que el den den mushi sonara anunciando el nuevo día, pero aún si todo eso era una vil mentira… Sabía que lo guardaría profundamente en sus recuerdos… Ya después se preocuparía por pensar en lo que había sucedido, ahora sólo deseaba dormir.

Continuará…

WalkerYuu: Al fin llegamos a la parte dulce de la historia, ahora viene el drama romántico patrocinado por byAlyss :D

byAlyss: ...

WalkerYuu: Ok, byAlyss nos abandonó, no esperen mucho amor de mi parte :D No soy buena en ello.

byAlyss: Pensándolo bien, me quedo... Tú eres capaz de matar a mi esposo o al solecito, o a los dos.

WalkerYuu: ¿Yo? Yo sería incapaz...

byAlyss: Por cierto, no se lo tomen a pecho. Sé que aprecian mi fluff y les agradezco los comentarios y el apoyo, es solo que a veces necesito un poco de cariño... Soy el lado sensible de las dos

WalkerYuu: Yo soy el lado cruel y cachondo.