Esa noche durmió como un bebé, cabe decir que literalmente estaba en éxtasis, sus sueños fueron algo maravilloso, pues, a pesar de todo, él no podía salir de su cabeza, tanto así que logró adentrarse en su inconsciente e incluso acompañarlo mientras dormía, por ello cuando despertó no podía encontrarse de mejor humor, pero claro esa misma felicidad no le duró demasiado, puesto que rápidamente llegó a su mente el recuerdo de que tenía un compromiso con alguien más, alguien que verdaderamente no era digno merecedor de robarse su preciado tiempo y que si el asunto en cuestión no fuera tan importante como lo era, sinceramente lo habría dejado de lado.

Sí, hablamos de su reunión con cierto marine que desgraciadamente le estaba sirviendo de herramienta, odiaba en demasía a esos imbéciles, pero no le quedaba de otra que trabajar con uno, era eso o simplemente renunciar a volver a ver a su padre para siempre y eso era algo que no iba a permitir, por lo que ahora y sin el menor entusiasmo comenzó a caminar en dirección a la zona de fábricas, era tarde por lo que nadie los molestaría ahí, por ello cuando llego simplemente decidió descansar en lo que su estúpido peón se molestaba en aparecer. Aún así, no tuvo que esperar mucho, pues no habían pasado ni dos minutos desde que se acomodó cuando el contrario llegó al punto de reunión.

—Oh vaya, —soltó sarcástico el de vestimenta negra— realmente viniste, pensé que te arrepentirías y le dirías toooodo a tu "querido capitán".

—Yo nunca rompo una promesa o un acuerdo —dijo firme mientras apretaba sus puños lo más que podía, aguantando las ganas de golpearlo en ese momento. «Y menos cuando aquellos que amo están en riesgo» pensó al ver cómo el contrario volvía a sonreír sarcásticamente.

—Es una lástima —suspiró posando "dramáticamente", colocando su mano derecha sobre su frente, al mismo tiempo que dirigió su rostro al cielo cerrando los ojos al instante, situando la izquierda sobre su pecho— y yo que pensé que podría divertirme está noche —Tras decir aquello, y, sin moverse de su pose, abrió sus ojos viendo al marine con una intensidad que le ocasionó escalofríos, pues la sonrisa del psicópata sólo empeoraba la imagen y ciertamente no ayudaba a que el miedo que le tenía disminuyera ni un poco.

El segundo al mando de los Donquixote no pudo evitar soltarse a reír tras ver como el supuesto "poderoso" vicecapitán de la división RAVEN, a cargo de su contraparte, el hijo del héroe de la marina "Donquixote Rosinante", comenzó a temblar al igual que un chihuahua debido a un par de palabras y una mirada amenazante, ni siquiera le había hecho gran cosa al imbécil ese y ya estaba dispuesto a hacer su voluntad todo por ser tan malditamente débil como para siquiera ser capaz de proteger a su propia familia. Definitivamente, los marines cada vez le parecían más idiotas e inútiles, pues ni siquiera podían contra un solo hombre, cuando estos claramente lo superan en número. Aunque claro, él no era como la mayoría de esos perros idiotas que sólo sabían seguir órdenes y mover la cola y que cuando se les pedía dar la pata, lo hacían como los imbéciles adiestrados y sin juicio propio que eran. Unos inútiles como ellos definitivamente no podían siquiera pensar en algo para poder capturarle.

—Y bien querido "Vicecapitán", ¿Traes la información que te pedí obtener? —dijo esta vez volviendo a su tono sarcástico de antes, pero ahora con una sonrisa genuina.

—Traigo todo lo que me pidió —dijo aventando un den den cámara, el cual fue fácilmente atrapado por el más alto— ahí están las imágenes de todos los documentos que solicitó así como los números de los almirantes y vicealmirantes, así que ya no tendrá que preocuparse por ello, el único problema es que obviamente no responden la llamada de cualquiera —soltó con cierto aire de superioridad sabiendo que incluso para su capitán le era difícil contactar con los altos mandos, incluso si este era su propio padre.

—Kufufu que adorable de tu parte que te preocupes por mi —dijo de forma risueña, para de un segundo a otro regresar a su seriedad habitual— pero no tienes que preocuparte por ello, tengo mis propios métodos para siempre conseguir lo que quiero —tras decir esto último dio su encuentro por finalizado, pero antes de que siquiera diera un paso el marine volvió a hablar.

—E… ¡Espere!

—¿Ahora qué quieres? —escupió con fastidio, devolviéndole una mirada de completo odio por querer arrebatarle más tiempo del necesario.

—Yo… El cadáver de ayer en la mañana… ¿Tuvo algo que ver con ello? —preguntó con cierto recelo.

—¿Cadáver? —preguntó devuelta con duda, poniendo un rostro como si estuviera recordando algo.

»Era la madrugada del décimo séptimo día desde que estaba en ese tonto y estúpido mundo, donde "él" era un maldito perro del gobierno y que solo para hacer aquello peor también había otra copia suya que, a su parecer, solo era un imbécil que simplemente debía desaparecer de la faz de la tierra, por el simple hecho de existir, pero dejando eso de lado, el problema actual es que realmente no estaba del mejor humor y todo por un par de sucesos que simplemente lo alteraron en demasía.

Justamente hoy, las cosas no le habían salido bien y eso era algo que lo ponía de mal humor, pues estaba acostumbrado a que todo sucediera tal y como quería, en el momento que lo deseará, su padre lo había criado de esa manera, lo convenció de que merecía todo en el mundo, hasta el punto de que, si algo terminaba fuera de sus planes, por muy mínimo que esto fuera, bastaba para enfurecerlo. Para empeorarlo, su paciencia comenzaba a agotarse minuto a minuto que tenía que permanecer en ese maldito lugar, al principio fue divertido tomarse unas pequeñas vacaciones, pero ciertamente ya quería largarse, extrañaba a Doffy y sabía que éste debía de estarlo buscando como loco, ya que ni siquiera tuvo oportunidad de avisarle que estaría un tiempo ausente lo que lo dejaba intranquilo, pues nunca desaparecía sin informarle primero.

Por ello simplemente se dirigió a la cuidad, necesitaba descargar su ira acumulada de alguna manera y tenía una idea de lo que podría ayudarlo, pero claro debido a la maldita hora no había muchas posibilidades, fue ahí que lo vio, casi como si del destino se tratase, un pequeño y desafortunado imbécil, completamente ebrio que iba trastabillado en cada paso que daba, una presa fácil y vulnerable, esto iba a ser lo más sencillo que jamás había hecho en toda su vida, tanto así que incluso podría haber estado caminando a su lado y ese idiota no se hubiera dado cuenta de su presencia, lo cual fue un pequeño tramo de "felicidad" en su desahogo.

Cuando su "presa" entró tranquilamente a un edificio supo que ese era su momento de actuar, el Donquixote comenzó a subir lentamente las escaleras del recinto, viendo recurrentemente al sujeto, el cual peleaba por siquiera dar un paso para comenzar con su recorrido hacia la cima de los escalones y cuando finalmente pudo comenzar a subir una sonrisa boba surco sus labios y tomándose del barandal empezó su gran odisea, las escaleras en cuestión eran de caracol y lo suficientemente amplias para que más de tres personas pudieran caminar una al lado de otra sin problemas, cada quince escalones aproximadamente había un descanso, el cual daba a un pasillo hacia los departamentos, lo que realmente le pareció curioso, pues es como si fuera una señal para el trágico final.

Y en el momento en que el joven llegó a la mitad entre el cuarto y quinto descanso, este comenzó a voltear hacia todos lados, como si estuviera buscando algo, fue ahí que la sonrisa de Donquixote Law, se ensanchó y regreso sus pasos un poco hacia el contrario, el cual lo miro con alegría, casi como si hubiera encontrado a su salvador y no a su verdugo, pero cuando estuvo por hablarle al ojigris, éste lo miró con odio, como si él fuera el causante de todos sus males y lo empujó con fuerza, viendo en cámara lenta como este trataba de agarrarlo para evitar caer, pero el azabache solo lo esquivo subiendo un escalón, para acto seguido contemplar el cómo éste rodaba escaleras abajo.

Su mente al ver eso, tuvo un embelesamiento único, pues el ver como a cada escalón este iba haciéndose más y más daño le causaba escalofríos de emoción. Así pues, bajó lenta y tranquilamente todos y cada uno de los peldaños mientras escuchaba el sonido de agonía que provenía de los labios de su pobre e inocente víctima y cuando finalmente llegó al inicio pudo ver cómo éste tenía varios huesos rotos, tanto en sus piernas como en los brazos y no dudaba que en algunos lugares más, pues la caída había sido bastante llamativa, de igual forma notó una clara dislocación en su tobillo, el cual estaba completamente doblado de una forma horrible y en su rostro se observaba su sangre brotar por sus orificios, tanto nasales, como auditivos, incluso de vez en cuando tosía levemente y terminaba escupiendo aún más sangre, lo que le daba a entender un par de cosas.

La primera es que tenía un traumatismo craneoencefálico grave, lo que de hecho le hizo feliz, pues significaba que moriría de una forma lenta y tortuosa y la segunda es que muy probablemente tenían uno o ambos pulmones lesionados, lo que lejos de molestarle solo hizo que su alegría aumene y su sonrisa se ensanchó, su rostro era el de un completo maniático ante la imagen que tenía delante, pero su felicidad se vió interrumpida por el mismo que la estaba causando, pues a pesar de estar al borde de la muerte, como cualquier otro idiota seguía aferrándose a su estúpida e inútil vida, por lo que luchando contra la inminente muerte rogó por ayuda, al tiempo que alzaba su mano derecha hacia Law, lo cual no falta decir que fue un grave error.

En el momento en que el hombre colocó su mano completamente llena de sangre, suciedad y alcohol barato, en su pantalón, la sonrisa demente de su ejecutor se trasformo en una mueca de asco, desagrado y odio. Rápidamente dio un paso hacia atrás y sin pensarlo dos veces pateo fuertemente el brazo con el que ese inútil había osado tocarlo, lo que ocasionó que su hombro se saliera de su lugar dejando esté completamente atrás de su espalda y estaba seguro de que si no estuviera en su estado actual, hubiera soltado un grito desgarrador, pero en este caso solo fue un gemido de dolor acompañado de sangre que escupió, manchando la punta de su zapato.

Aquello solo lo hizo molestar aún más por lo que con la intención de darle una "lección de conducta" comenzó a patear con ira el cuerpo en cuestión, siempre cuidando de los lugares en donde lo hacía, sabiendo que estos golpes podrían ser fácilmente confundidos con los de la caída de hace unos momentos, pero en aquellas patadas no solo iban plasmados los sentimientos de repulsión y molestia que el sujeto le había causado, pues ahí fue cuando comenzó a recordar por qué había decidido hacer aquello, por lo que ahora sus pensamientos comenzaban a invadirlo.

Muchas cosas cruzaban su mente, pero a pesar de todo, estas estaban relacionadas con los sucesos que lo llevaron a descargar su ira de esta forma y, aún así, no sabía el porqué de eso, lo cual solo terminaba por molestarlo aún más de lo que ya estaba y por ello continuó golpeando el cuerpo del suelo, el cual para ese entonces ya había dejado de luchar contra su destino y se estaba dejando arrastrar por la muerte. Cuando finalmente su rabieta terminó el hombre ya estaba muerto, pero aún sentía esa ira recorrer su cuerpo, aquello no había sido suficiente para poderlo calmar, pero el solo pensar en tener que buscar a alguien más para calmarse completamente lo fastidiaba aún más, por lo solo chasqueó la lengua en signo de molestia.

—Maldito imbécil, ni para poder calmarme sirves —susurró con fastidio para inmediatamente soltar un largo y cansado suspiro, estiró sus brazos al cielo y se marchó del lugar cansado de aquello e incluso en su forma andar se podía notar su molestia.

En esta ocasión se esforzó un poco para hacer que el incidente pase por un accidente, sólo porque no tenía los ánimos de repetir el mismo patrón de la vez pasada y tener que limpiar aquel desastre, por lo que sin ganas de hacer nada más, terminó por solamente regresar a dormir a su escondite, pensando que tal vez para la mañana siguiente su humor fuera un poco mejor«.

—…No sé de qué me estás hablando —mintió mientras fruncía su ceño y una mueca de disgusto aparecía en sus labios, al mismo tiempo que comenzaba a tronar sus dedos de la mano derecha, con la intención de calmarse tras haber recordado esa noche.

Aquello solo hizo que el marine volviera a temblar de miedo, pues literalmente le acababa de confesar su crimen con aquella mueca y esa obvia mentira por lo que al final dejó que simplemente se marchara de una vez por todas, pues mientras menos contacto tuviera con él era mejor para sí mismo y por ello en cuanto vió que este se alejó lo suficiente, dio un par de pasos hacia atrás para finalmente echarse a correr como un completo cobarde.

Cuando el sol de la mañana salió, algunos rayos se colaron a través de las cortinas y por más extraño que suene, Luffy fue el primero en despertar y todo debido a la exaltación y felicidad de la noche anterior y aunque aún tenía algo de sueño, la imagen frente a él terminó por desperezarlo un poco más, pues ante sus ojos estaba el rostro de Law, con una expresión de completa paz e incluso una pequeña sonrisa se podía ver en sus labios.

El menor no pudo evitar quedarse embelesado ante esto, pues era la primera vez que apreciaba a su aliado en esa situación, notando cada pequeño detalle, como la delgada línea de saliva en su mejilla, su cabello despeinado del lado izquierdo debido a los movimientos de la noche y lo que le pareció incluso más hermoso ante eso fue el ver los rayos solares iluminándolo, como si se tratase de una figura etérea, que desaparecería si lo tocaba.

Pero desgraciadamente esa imagen no le duró mucho, pues solo unos pocos minutos después el mayor también comenzó a despertar, removiéndose entre las sábanas, al tiempo que soltaba un bostezo y de sus ojos un par de pequeñas lágrimas surgían debido al mismo. Lo primero que pudo ver Trafalgar fue como el monito lo estaba observando fijamente, con la boca abierta y un leve sonrojo adornando sus mejillas, completamente embelesado, lo que solo le ocasionó ternura y sonrió ante esto besando la frente de Luffy el cual solo pudo sonrojarse más ante aquella acción.

—Buenos días, Lu —soltó adormilado, mientras le regalaba una sonrisa al menor.

—B… ¡Buenos días! —respondió casi gritando con en leve sonrojo sobre sus mejillas, ahora el poco sueño que aún tenia, había desaparecido y todo por las acciones de su aliado, pues realmente ese beso que recibió lo tomo desprevenido y su sonrisa solo terminó por descolocarlo aún más.

Trafalgar por su lado, no pudo evitar reír ante la reacción que tuvo Luffy, aquella mañana era completamente extraña, siendo de hecho, el justo complemento para lo sucedido la noche anterior, pues a pesar de todo seguía sin estar del todo seguro de que aquello realmente había sucedido, es decir, ¡Había besado a Luffy! Eso solo podía significar que estaba soñando y que en cualquier momento se despertaría en el barco de ese idiota de pelo verde con destino a Zou, dándose cuenta que nada había pasado y solo fue una obra de su cerebro como normalmente sucedía.

«Si esto es un sueño, realmente desearía jamás despertar» pensó a la vez que se quedaba viendo fijamente el rostro de Luffy quien no paraba de abrir y cerrar la boca como si fuera un pez, además no podía siquiera mantener la mirada sobre su aliado, por lo que sus ojos iban de un lado a otro buscando algo más que mirar, pero de vez en cuando se posaban sobre su persona sólo para ser desviados de inmediatamente después, y solo para mejorar aquello sus mejillas aún eran adornadas con ese suave rosado que lo hacía ver hermoso «Mierda, quiero besarlo otra vez»

Tras soltar un suspiro enamorado decidió que ya era tiempo de despertar de su ensoñación momentánea, por lo que se removió de la cama y se sentó en la orilla de esta con la clara intención de dar comienzo a su día y luego de revolver los cabellos de Luffy en un gesto cariñoso se dirigió a la ducha, dejando atrás al monito completamente feliz por las acciones de su aliado. El menor, en cuanto se vió sólo, no pudo evitar rodar por la cama, estaba tan contento por todo aquello que simplemente no pudo evitar que su euforia saliera a flote.

Al final, una vez que se hubo calmado se levantó de la cama y como un acto más para hacer feliz a su aliado, se dirigió al closet donde éste guardaba sus cosas y de entre estas tomó las prendas que más le gustaron e intento doblarlas lo mejor que pudo, todo con la intención de hacer lo mismo que sus nakamas hacían con él cuando le tocaba darse una ducha y dejar su ropa preparada para que sólo tuviera que tomarla y vestirse, pero ésta quedó un poco, bueno, mejor dicho bastante mal hecha , pero Luffy se había esforzado en ello y eso era lo que importaba por lo que cuando vió su tarea terminada salió de la habitación, pues ya muchas veces antes Law le había dicho que necesitaba su privacidad.

Por lo que al entrar a su cuarto no pudo evitar deslizar su espalda en la puerta tras cerrarla, debido a que simplemente no podía sacar de su cabeza todo lo sucedido, incluso la sensación de sus labios sobre la de los contrarios seguía presente y ahora no sólo era eso, pues también estaba aquella hermosa y cálida forma de que el mayor le había saludado nada más al despertarse. De no ser porque estaba plenamente consciente de todo, incluso podría pensar que se trataba de un sueño.

Ahora, volviendo nuevamente con Law, en cuanto terminó de ducharse comenzó a secar su cuerpo lentamente, al tiempo que apreciaba su reflejo en el espejo, notando así la sonrisa boba que aún conservaba en sus labios, realmente no le importó y soltó una risita al recordar una vez más el rostro de Luffy completamente feliz por aquello «Tal vez este mundo no es tan malo después de todo» pensó, finalmente colocándose la toalla alrededor de sucintura y así salir del cuarto de baño mientras comenzaba a secar su cabello.

Obviamente su primer acto fue el de dirigirse al clóset a seleccionar la ropa que usaría ese día, pero al hacerlo descubrió que su perfecto orden había sido alterado y claramente sabía quién era el culpable tras aquello, por lo que tras una rápida revisión pudo saber que era lo que faltaba y al ser cosas tan específicas pudo deducir las acciones del menor y por ello aun con esa sonrisa que había mantenido desde su despertar miro hacia la cama, descubriendo así las prendas faltantes estas siendo un pantalón de vestir color vino, una camisa de vestir negra, una gabardina larga del mismo color y unos bóxer rojos que el monito le había insistido en comprar cuando fueron con el marine por ropa.

Tal vez aquellas prendas no eran nada parecido a lo que planeaba ocupar ese día, pero de igual manera no podía negar que de hecho el monito realmente había hecho una buena elección al tomarlas, aunque pensándolo bien, tal vez el hecho de que aquello combinase fuera solo una coincidencia. Pero dejando eso de lado, procedió a arreglarse y una vez estuvo listo se dirigió a la puerta de la habitación contigua con la intención de despedirse de Luffy, pero en cuanto abrió está el menor terminó en el suelo preso de la gravedad debido a que en todo ese tiempo no se había movido de lugar desde que salió del cuarto del tatuado.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó viendo como los ojos del monito brillaban al verlo, al instante que esté saltó para incorporarse.

—¡Lo hiciste! —celebró para acto seguido abrazar a su aliado fuertemente— ¡Te pusiste la ropa que elegí para ti! ¿Lo hice bien? —preguntó con una enorme sonrisa viendo fijamente a Law.

«¿Cómo puede ser tan malditamente lindo?» Sé preguntó, para inmediatamente después desordenar los cabellos de Luffy y sonreír suavemente y finalmente hablar.

—Si, todo queda perfecto, gracias Lu.

—Shishishi hice feliz a Torao —dijo luego de soltar a su aliado al tiempo que comenzó a dar pequeños saltos por toda la habitación.

La imagen en general era demasiado hermosa para Trafalgar, pero sabía que aquello desgraciadamente debía terminar, al menos por ese momento, pues tenía que ir a trabajar y aunque en verdad era lo que menos quería hacer ahora, podía simplemente dejar todo tirado y solo quedarse a disfrutar la tarde al lado de Luffy, pero aunque la idea era demasiado tentativa decidió ignorar a su yo irracional y centrarse en lo que tenía que hacer, por ello tras aclararse la garganta se recompuso y adoptó nuevamente esa seriedad usual en él.

—Mugiwara-ya debo irme a trabajar —anunció al mismo tiempo que comenzó a caminar hacía la salida, pero siendo detenido por las palabras del menor.

—¿Ya te vas? ¿Tan pronto? —preguntó en un tono melancólico

—Sí, lo siento, pero si me quedo más tiempo llegaré tarde.

—Entiendo —dijo con un puchero en sus labios— ¿A qué hora volverás?

—Un poco tarde —expuso un poco fastidiado, pues ahora no tenía tantas ganas de ir— tengo una operación importante en el día por lo que no sé bien a qué hora vuelva, pero intentaré que sea lo más pronto posible —y tras decir aquello volvió a retomar su andar.

—E… ¡Espera! —grito estirando su brazo para tomar la manga del abrigo de Law y detener nuevamente su ida— antes de que te vayas ¿Esta bien si volvemos a hacer eso?

Aquellas simples palabras bastaron para que la compostura que recién había retomado se fuera completamente por la borda y es que cómo podría negarse a la carita de cachorrito que estaba poniendo Luffy, por lo que sin pensarlo mucho, regreso sus pasos lentamente hacia donde estaba el monito y una vez estuvo delante de este tomo sus mejillas, para inmediatamente después besar su frente, seguidamente de su nariz y luego de unir sus frentes finalmente juntar sus labios en un cálido y tierno beso, el cuál paulatinamente se fue haciendo cada vez más y más intenso llegando al punto en que incluso pequeños gemidos necesitados salían de sus bocas.

Cuando se separaron ambos tenían un sonrojo en sus mejillas, Luffy por su parte quería aún más de aquello, pero Law sabía que si continuaba simplemente no saldría del hotel, por lo que con el mayor pesar de su vida volvió a besar la frente del menor para inmediatamente dirigirse a la puerta, claro no sin antes despedirse una última vez. En cuanto el monito se quedó solo no pudo evitar soltar un suspiro, estaba demasiado feliz con todo lo que estaba ocurriendo y sabía que debía agradecerle a Torarine por todos los consejos que le había dado, pero por el momento solo quería salir a correr un poco antes de finalmente tener que ir a trabajar, por lo que simplemente salió por el balcón como ya le era costumbre.

El tiempo pasó y esa tarde después de que el monito terminara con sus labores del día, fue a hablar con su jefe para que le diera su paga por adelantado. Después de ver como Torao ganaba esa ridícula cantidad de dinero realmente consideró que merecía un aumento por lo que no dudo en ir a exigirle al sujeto extraño que no paraba de llamarlo "gallina de huevo de oro". Este en un principio quiso negarse a aumentar su suelo, pero cuando éste amenazó con irse, el sujeto de inmediato cambió de opinión pues realmente estaba dependiendo mucho de la fuerza bruta de este para terminar en la mitad del tiempo esperado, no podía permitirse perderlo ahora, pues ya le había llegado a un nuevo acuerdo con los clientes quienes aceptaron pagar una suma extra debido a la rapidez del trabajo. Fue así como no sólo aceptó duplicar el suelo, sino que incluso le dio un adelanto de esa semana a lo que el monito estaba por demás contento.

—¡Genial! ¡Por fin junté el dinero! —festejó el menor al momento que hacía un pequeño baile de felicidad mientras brincoteaba hacia la zona comercial.

Desde que Luffy entró a trabajar tuvo el objetivo de comprar un obsequio para Torao, pero hasta el momento no había podido comprar lo que quería y todo debido a la miseria que le pagaban en la obra. Estuvo juntando dinero, usando sólo una pequeña parte de sus ganancias para comprar comida de vez en cuando, pero fuera de eso hizo un enorme esfuerzo para no derrocharlo todo en carne. Al principio, no decidía qué darle al tatuado, incluso pensó que podría pedirle ayuda a Torarine para que le ayudará a escoger algo, pero todo cambió un día que salió más temprano de lo normal, por lo que decidió pasear por la ciudad y allí fue donde lo vio, tenía que ser eso… En cuanto reparó en él, la imagen sonriente del mayor le vino a la cabeza, por lo que supo que ese era el regalo perfecto, el problema es que era algo caro, así que lo único que pudo hacer fue suplicarle a la dueña de la tienda que no lo vendiera a nadie más, la señora fue amable y se lo apartó.

—Hoy por fin lo tendré —rió por lo bajo mientras echaba a correr rumbo a la tienda— ¡Señora, vengo por eso!

—Luffy, que feliz estoy de verte de nuevo —mencionó la mujer mientras sonreía dulcemente pues ya se había acostumbrado a la visita del chiquillo quien se pasaba prácticamente diario para asegurarse de que no hubiera vendido su regalo— ¿Hoy por fin tienes el resto?

Como el monito no tenía nada de autocontrol pensó en pagar el regalo a plazos sólo para quitarse la maldita tentación de gastar el dinero. La mujer tan amable, se aseguró de anotar en una libreta todos sus avances y le informaba cuánto dinero le faltaba para conseguir su objetivo, por lo que Luffy estaba agradecido, pues incluso le ahorró la molestia de tener que hacer molestas cuentas y como Nami no estaba a su lado, tendría que haber hecho todo por su cuenta sino hubiera sido porque la dueña se apiadó de él y se decidió a no estafarle.

—¡Aquí está! —mencionó mientras entregaba un montón de billetes hechos bola— ¿Es suficiente?

—Vamos a ver… —contestó mientras empezaba a desdoblar el dinero para contarlo— Sí, es más que suficiente, incluso sobrará algo de efectivo para ti.

—¿De verdaaaaaaaaaad? —gritó emocionado mientras comenzaba a salivar pensando que por fin podría gastar en algo de carne.

—Sí… Deja ir a buscar tu obsequio y vuelvo —rió enternecida mientras iba detrás de la tienda para recoger el enorme objeto y entregárselo al chiquillo quien se notaba totalmente entusiasmado— Era este ¿No es así?

—¡Sí! ¡Es perfecto! —contestó al momento que abrazaba el suave objeto entre sus brazos— ¡A Torao le encantará! ¡Muchas gracias, señora! —gritó al momento que echaba a correr de vuelta al hotel.

—Qué chico tan adorable —musitó la dueña mientras volvía a sonreír enternecida— Quien quiera que sea su novia seguramente es muy afortunada —dijo por lo bajo sólo para después detenerse unos segundos a pensar— ¿Hombre tigre?* —mencionó al momento que se daba cuenta que muy probablemente su "novia" era "él" en realidad.

Su ida al hotel luego de esa parada fue un poco más dificultosa debido al regalo que traía en sus manos, pero eso no impidió que llegara más rápido de lo que esperaba, entrando, como ya era su costumbre, por la ventana del balcón, para enseguida comenzar a llamar a su aliado a gritos, sin poder contener su emoción por entregarle aquel regalo al tatuado, pero para su desgracia se llevó una decepción al descubrir que este aún no había llegado, pero rápidamente terminó recordando las palabras de la mañana acerca de qué iba a regresar un poco más tarde de lo usual debido a una operación que tenía programada para ese día.

—¡Demonios! ¿Por qué tenía que ser justo hoy? —pregunto al aire con un puchero adornado su rostro.

Lo siguiente que hizo fue entrar a la habitación que estaba destinada a su aliado y dejar sobre la cama el presente que le había preparado, para finalmente regresar a su habitación con una enorme sonrisa adornando sus labios, se recostó sobre el colchón con la intención de dormir una pequeña siesta, por lo que dejó las luces apagadas y el monito no tardó en caer dormido al momento que su cabeza tocó la almohada, pero aun así, las ansias de poder volver a ver la sonrisa de Trafalgar no lo dejaron dormir demasiado, por lo que terminó levantándose incontables veces pensando que el contrario había llegado.

Al final la luna salió en Odille y la habitación se encontraba casi en completa oscuridad, siendo únicamente iluminada por la luz de la luna, la cuál adornaba de manera preciosa el cielo nocturno y Luffy salió a contemplarla al balcón, bueno en realidad más que a la luna había salido a ver en qué momento su aliado llegase al hotel, pero en medio de ver una que otra persona desconocida entrar y salir del mismo se terminó aburriendo, por lo que se quedó ahí recargado en la barandilla observando el paisaje , pero al poco tiempo comenzó a dormitar. El monito en realidad trató de luchar contra el impulso de volver a dormirse, pues quería esperar al contrario y darle su sorpresa, pero al final terminó cediendo al cansancio y cayó rendido.

Por otra parte, Law había terminado ya con su trabajo, y se encontraba corriendo de vuelta al hotel, eran cerca de las diez de la noche. La operación se había complicado y tomó más tiempo de lo esperado, pero se sentía contento de que había resultado exitosa, más porque le habían pagado con creces por ello y ya estaba planeando en cómo gastarlo dado que su última cita con Luffy resultó de maravilla. Hablando del monito, el tatuado había estado pensando en él todo el maldito día.

Toda la situación aún le parecía demasiado buena para ser real, pero después de desgastarse tantas horas trabajando, a su cerebro no le quedó más que aceptar que todo lo acontecido anoche había sucedido en realidad, pues jamás en su vida había tenido un sueño tan largo, es más, estos ni siquiera solían ser bonitos, generalmente tenía pesadillas acerca de Flevance, Doflamingo y Cora-san, y los pocos sueños que tenía con el monito eran demasiado cortos por lo que todo parecía demasiado perfecto.

Como sea, su cabeza había estado disociando entre lo real y lo ficticio, pero al final el resultado era el mismo, tener esa estúpida sonrisa imborrable en su rostro, que hizo que más de alguno de sus compañeros del trabajo lo vieran extrañados, pues normalmente era bastante serio. Como sea, las últimas horas habían sido una maldita tortura, ya que desde que se marchó del hotel había estado queriendo regresar a este, solo para comprobar si realmente Luffy estaría allí, esperándolo con esa hermosa sonrisa y si lo recibiría con un beso de bienvenida, tal como las parejas casadas, pensar en ello le entusiasmaba en demasía.

Fue así que, cuando se posicionó frente al hotel terminó levantando la mirada hacia la habitación compartida con su aliado, sólo para sorprenderse por ver al chiquillo sentado en la orilla del balcón, con su cabeza recostada en la baranda, claramente se había quedado dormido esperándolo y eso no pudo más que contrariarlo pues… Aunque una parte de él se encontraba absolutamente contenta de saber que Luffy estaba tan ansioso por verlo, qué, incluso lo esperó hasta el punto de caer rendido en el balcón, otra parte de sí se preocupó por el bienestar de este, pues la noche estaba algo fresca y no quería que se resfriara.

Formando un pequeño room se posicionó al lado de Luffy, e inevitablemente se quedó observandolo siendo bañado por los rayos de luna, la imagen en sí no pudo parecerle más que hermosa y luego de soltar una risita, procedió a despertarle gentilmente, mientras apretaba su mejilla una y otra vez tratando de llamar su atención a lo que el monito sólo empezó a balbucear un par de incoherencias sin dejar de roncar, por lo que tras reír nuevamente, procedió a jalar su piel de goma intentando averiguar hasta qué punto el menor tenía sueño de oso y para su sorpresa éste seguía sin despertar. El asunto era que, a pesar de parecerle increíblemente divertido y querer experimentar un poco más con el chiquillo, también le daba un poco de pena, pues se notaba lo agotado que estaba por lo que pensó que tal vez debía dejarle dormir, así que con cuidado lo levantó entre sus brazos dispuesto a recostarlo en su cama.

Entrando al interior de la habitación no pudo evitar preguntarse por qué es que Luffy estaba a oscuras pero no le tomó mucha importancia y después de acomodar al contrario en la cama y disponerse a arroparlo repentinamente vió cómo éste empezó a removerse algo incómodo al momento que sus cejas y párpados temblaron indicando que estaba despertando.

—Quédate así, no te esfuerces —mencionó al momento que volvía a acariciar su mejilla en un gesto gentil, que lo único que hizo fue que el menor abriera los ojos de golpe, acto que lo descolocó un poco.

—¡Torao! —gritó para acto seguido levantarse bruscamente, mareandose un poco en el proceso— ¡Estás aquí! —exclamó al momento que se abalanzaba a su cuello entusiasmado, lo que sólo hizo sonreír al tatuado, al mismo tiempo que empezaba a sentir cómo su energía drenada se recargaba poco a poco por la calidez del contrario.

—Perdón por tardar Mugiwara-ya ¿Esperaste mucho? ¿Ya has cenado?

—Sí… Conseguí algo con el sobrante de mi paga cuando recordé que llegarías tarde.

—¿El sobrante? —preguntó extrañado— ¿Cómo que el sobrante? ¿Qué pasó con el resto?

—Compré una cosa shishishi —sonrió entusiasmado— ¿Recuerdas que te dije que quería trabajar para conseguir algo?

—Ah… Es cierto —mencionó mientras recordaba el momento en que lo mencionó el cual ahora parecía bastante distante— pasaron tantas cosas que simplemente lo olvidé.

—Me tardé en conseguirlo porque era más caro de lo que pensé —volvió a reír.

—¿Y bien? —preguntó al momento que se separaba del abrazo para mirar al menor a los ojos— ¿Qué es eso que tanto querías comprar?

—¡Un regalo!

—¿Regalo? —preguntó sorprendido— ¿Para quién?

—¡Para ti!

—¿Eh? ¿Para mí? ¿Por qué? —mencionó intrigado pues ciertamente no se esperaba nada de eso.

—¿Recuerdas cuando me dijiste que siempre me están invitando todo y yo nunca he trabajado por obtener mis cosas? —Law asintió con la cabeza aunque ciertamente no le gustó mucho recordar aquella pequeña discusión, pues al igual que la anterior fue ocasionada por sus celos con el marine— Ese día Torarine habló conmigo y me hizo ver que si trabajaba entonces yo también podría comprar mis propias cosas y devolver aunque sea un poco de lo que me has dado.

—¿Ahorine hizo eso?

—¿Ahorine? —repitió parpadeando un par de veces confundido sólo para después soltar una estruendosa carcajada— ¿Así le dices ahora? Jajajajaja, se va a enojar cuando te escuche.

—Ya lo sabe —se encogió de hombros mientras mostraba también una enorme sonrisa, ya que realmente adoraba escuchar la risa del chiquillo. —Como sea, tú siempre me estás invitando comida y bueno… Esta vez quería darte algo yo.

—Ya veo —contestó enternecido— ¿Puedo saber qué es?

—Cierra los ojos —mencionó a lo que el contrario sintió un choque eléctrico corriendo su cuerpo al recordar que la noche anterior había dicho la misma frase sólo para segundos después besarle por lo que se emocionó.

«¿Más besos? ¿Me dará más besos de regalo? ¡Dios, el mejor regalo de mi vida!» pensó extasiado al momento que acataba la orden y levantaba levemente sus labios, esperando a que el menor se acercara, pero sorpresivamente para él eso no sucedió y en su lugar sólo pudo sentir cómo el chiquillo se levantó de la cama para después tomarlo de las manos empezando a guiarlo hacia la otra habitación «¿No son besos?» refunfuñó un poco decepcionado «¡Por supuesto que no gran idiota! ¡Dijo que lo compró! ¿Pero en qué estaba pensando?» se regañó internamente sintiéndose estúpido por ello.

—Ya puedes abrirlos —dijo el menor al momento que se detenía cerca de la entrada de la habitación.

Al momento hizo caso, pero al estar el cuarto a oscuras realmente no pudo distinguir nada más que un bulto en su cama. Algo extrañado achicó los ojos tratando de enfocar su atención para ver si podía distinguir qué es lo que era, pero justo en ese momento el menor prendió la luz lo que lo cegó por unos segundos por el brillo repentino. Cuando sus ojos se recompusieron, volvió a fijar su vista sorprendiéndose con lo que vió.

Allí, sentado a la mitad de su cama se encontraba un peluche, de esos de tamaño colosal que perfectamente podrían ser usados como cama, el cual tenía forma de un precioso oso polar que inevitablemente le hizo pensar en Bepo. Ante aquello, sólo pudo abrir levemente la boca, en tanto se acercaba al artefacto sintiendo la repentina necesidad de apachurrar su regalo, cosa que hizo al instante sintiendo lo suave y acolchonado que era.

—¿Te gusta? —preguntó entusiasmado al ver cómo su aliado seguía con la cabeza sumida en el estómago del peluche— ¿Te gustó verdad? ¡Lo sabía! —rió por lo bajo— En cuanto lo vi en la tienda pensé en ti y en tu oso —comenzó a agitar su cuerpo de un lado a otro emocionado— sé que extrañas a tus nakamas así que pensé que por lo menos podría darte esto para que tengas a uno de ellos cerca de ti shishishi.

—Mugiwara-ya… —habló por lo bajo al momento que se separaba del peluche sólo para hacerle un gesto con la mano al menor para que se acercara.

—¿Qué pasa? —preguntó curioso al momento que acataba el llamado del mayor— ¿Hay algo mal?

Antes de que Luffy pudiera decir otra palabra, Law tomó al contrario por la muñeca sólo para jalarlo hacia su cuerpo envolviéndolo en un fuerte abrazo al momento que enterró su cabeza en su cuello lo cual hizo que el chiquillo se congelara por unos segundos al sentir nuevamente ese molesto hormigueo en el cuerpo.

—Me encanta, muchas gracias por el regalo.

—¿Tanto te gustó? —preguntó tímidamente mientras sentía sus mejillas enrojecer al sentir cómo el contrario empezaba a inspirar su aroma.

—Sí, especialmente porque me lo diste tú —respondió al momento que se alejaba sólo lo suficiente para juntar sus narices —Lo cuidaré mucho —mencionó antes de besar al chiquillo, quien en un principio se sorprendió pero no tardó en corresponder al momento que cerraba sus ojos y se dejaba llevar por esas nuevas sensaciones.

Cuando el tatuado quiso separarse, el monito frunció un poco el ceño, pues aún no quería terminar con su contacto por lo que tomó al contrario por el cuello de la camisa al momento que lo jaló hacia él, para volver a plantar sus labios encima de los de Law quien gustoso aceptó su petición, sólo para empezar a rodear su cintura con uno de sus brazos mientras que con su otra mano acariciaba sus cabellos por detrás de su nuca lo cual fue suficiente para que Luffy relajara su agarre y decidiera imitarlo al momento que descansaba ambas manos en el pecho del mayor. Al final, la falta de aire los obligó a separarse de igual manera y para cuando volvieron a verse de frente ambos estaban totalmente sonrojados y respirando de manera agitada.

—¿Esta es tu manera de darme las gracias? —dijo inocentemente mientras desviaba su mirada hacia un costado.

—¿Es un buen agradecimiento? —preguntó curioso a lo que el chiquillo asintió con la cabeza— Entonces sí —rió por lo bajo.

—Si así vas a agradecerme, creo que te daré regalos más seguido —murmuró apenado pero no lo suficientemente bajo como para que el contrario no lo escuchara.

—No necesitas regalarme nada para esto —respondió rápidamente al momento que se sentó en la orilla de la cama aún aferrado a la cadera del contrario lo que inevitablemente obligó a éste que se sentara encima de sus piernas, acto que sólo lo puso aún más nervioso y ocasionó que su rostro enrojeciera mucho más.

—De… ¿De verdad?

—Sólo tienes que pedírmelo Lu —tarareo de forma coqueta al momento que empezaba a trazar una línea con su dedo desde su barbilla hasta su pecho desnudo deteniéndose un poco para tocar el inicio de su cicatriz lo cual lo hizo fruncir el ceño levemente.

—¿Qué sucede? —preguntó al notar el rápido cambio de humor.

—Es solo que… Me asusta pensar en qué hubiera pasado si la cirugía hubiera salido mal ese día —respondió al momento que seguía el trazo con su dedo por el resto de su marca de guerra— Perdón por no haber llegado antes, me hubiera gustado evitar que terminaras con esta marca.

—No pasa nada Torao —dijo recargando su cabeza en el hombro del contrario disfrutando con su calidez— No me disgusta esta cicatriz, cada que la veo me recuerda que debo seguir entrenando.

—Aunque para mí ya eres monstruosamente fuerte —rió por lo bajo al momento que posicionó su mano libre también en la cadera del chiquillo para estar mucho más cómodo.

—Nunca es suficiente —sonrió de manera triste— Aunque esa no es la única razón por la que me gusta esta cicatriz —confesó al momento que empezaba a juguetear con las patillas del contrario acto que había querido hacer desde hace un buen tiempo atrás.

—¿Ah no? —preguntó curioso, pues no podía llegar a pensar en ningún recuerdo feliz que pudiera traerle esa herida.

—Hay algo más —suspiró al momento que levantaba levemente su cabeza y volteaba el rostro del contrario con su dedo índice para que éste lo mire— Siempre que la veo… No puedo evitar pensar en ti —Law tragó saliva en un gesto nervioso mientras clavaba su mirada en los orbes chocolate que lo miraban fijamente— Tú curaste esta herida así que… Es como tenerte a mi lado de alguna forma.

Trafalgar tuvo ganas de llorar ante esa confesión y podría haberlo hecho de no ser porque su emoción le ganó y sin más volvió a juntar sus labios en un gesto que inició de manera tierna e inocente, para después empezar a volverse pasional en tanto el mayor quiso profundizar su unión volviendo a meter su lengua en la boca del contrario quien estuvo esperando esta acción de manera ansiosa por lo que rápidamente permitió el acceso a su cavidad sintiendo un escalofrío recorrerlo de pies a cabeza al momento que sentía la lengua caliente chocar contra la suya. Luffy sabía que él era alguien inexperto, pues aún no tenía claro qué es lo que tenía que hacer ante ese tipo de beso, pero en general no se preocupaba demasiado ya que Law era quien solía guiarlo a lo que él sólo lo imitaba pobremente.

Una vez que se separaron, Luffy no pudo evitar clavar sus brillosos ojos en los del mayor, quien ahora lo observaba con una extraña intensidad que lo hizo temblar levemente a lo que emocionado, Luffy sólo pudo volver a plantar un pequeño pico en los labios de su aliado, seguido de un segundo, tercero, cuarto y quinto pico sólo para después ser dominado por esta nueva sensación de felicidad, que inevitablemente lo hizo volver a aferrarse a su cuello, al momento que era está vez el chiquillo quién exigió que Law le dejara meter su lengua a su boca, algo que este le permitió sin problemas. Justo en ese momento, Luffy dejó caer todo su peso encima del tatuado quien inevitablemente cayó de espaldas aterrizando justo en el estómago de Bepo 2 lo cual no los hizo separarse en lo absoluto.

Cuando la falta de oxígeno volvió a molestar, ambos miraron hacia el peluche que aterrizó su caída e inevitablemente empezaron a reír aún sin dejar de abrazarse. Y aunque a Law le habría fascinado dormir junto a su primer obsequio realizado por Luffy, la verdad es que este era enorme y no les dejaba casi espacio para acostarse, por lo que, con toda la pena del mundo tuvo que mudar al peluche a la cama de Luffy, sólo para después volver a acomodarse entre las cobijas y seguir besando al monito hasta que ambos estuvieron satisfechos, antes de finalmente quedarse dormidos abrazando gentilmente al contrario. Law estaba tan ensimismado en su sueño hecho realidad que ni siquiera le importó el no haber cenado nada, pues estar junto al menor lo sació lo suficiente como para ni siquiera sentir hambre.

Continuará…

Nota: El apodo de "Torao" significa hombre tigre en japonés.


Walker Yuu: Mi bebé psicópata vuelve a hacer su aparición especial, ahora con un nuevo homicidio y no saben lo divertido que es para mi estar buscando información respecto al tema, de hecho ya tengo unas cuantas páginas un tanto curiosas

byAlyss: Bueno, dejando a Yuu y sus delirios de lado... Espero estén disfrutando lo rosa mientras dure. No hay que olvidar que soy medio voluble y puedo repartir felicidad y tristeza por igual

Walker Yuu: Hablando de rosa no olvidaré que accidentalmente byAlyss me robo una escena rosa de este capitulo xD

byAlyss: No te quejes. Dijiste que me quedó mejor que lo que habías pensado originalmente

Walker Yuu: Si, pero eso no deja de ser un robo ( 3)

byAlyss: ¿Quieres o no quieres vomitar arco iris? Yo no me meto con tu porno. Lo rosa es mío xP

Además... No fue mi culpa, no te explicaste bien

Walker Yuu: Jum, yo quería intentarlo ahí pero bueno no hay que llorar sobre la leche derramada