Todo parecía ser un día normal en el cuartel general de la Marina y lo era, hasta que en la habitación perteneciente a cierto Almirante un den den mushi sonó, realmente no es que ese sonido fuese algo fuera de lo que normalmente pasaba todos los días, pero el problema es que esta vez la persona al otro lado del caracol especial era de alguien quien realmente no debía de tener acceso a estos, pero eso no fue lo peor de todo ya que lo que más le inquietaba era esa maldita voz. Sabía que la había escuchado en algún lado, pero simplemente no podía recordar dónde.

—¿Pasa algo malo, almirante Kurohyou*? —volvió a hablar el hombre detrás del den den en un tono burlesco— ¿Acaso el ratón le comió la lengua? Debo admitir que es algo irónico por parte de su nombre, ¿no lo cree?

—¿Quién mierda eres y cómo conseguiste acceso a esta línea? —pregunto molesto.

—Oh, esas son cosas que realmente no deberían de molestarle, almirante —soltó con calma— por otra parte, tengo una interesante propuesta que hacerle y sinceramente creo que, si mi teoría es correcta, usted no dudara en aceptar.

—No sé de qué estupideces estás hablando, ¡Voy a cortar! —exclamó harto de tanta mierda dicha por ese desconocido.

—No creo que esa sea una buena idea Vergo o, mejor dicho, segundo al mando de la familia Donquixote, Corazón.

—¿Qué…?

—Bueno ahora que parece que tengo su atención, almirante, ¿Qué le parece escucharme con calma?

—Te lo preguntaré una vez más, ¿quién mierda eres?

—Como decía, en unos días posiblemente llegue un reporte de Odille, "la isla de la paz" —comenzó a decir, ignorando completamente las palabras dichas por el marine— Tal vez parezca un asunto sin importancia y posiblemente el capitán Trafalgar Law diga que él se encargará de todo, pero quisiera que usted mismo venga en persona a "preguntar" por los acontecimientos.

—¿Por qué demonios debería seguir las órdenes de un desconocido? —preguntó con molestia.

—¡Oh bueno! No es que a mí me importe —dijo con sarcasmo— pero creo que a su plan de seis años tal vez sí. —soltó con sorna, para luego reír— realmente no lo catalogo como un estúpido, aun así, le reafirmare las cosas, si no quiere terminar decepcionando a Joker y terminar junto a él en Impel Down le recomiendo que siga mis indicaciones, pues las consecuencias podrían ser severas para la familia por un pequeño descuido suyo.

Y tras aquellas simples palabras la comunicación se cortó, dejándolo completamente extrañado por todo aquello, las cosas que ese hombre le había dicho parecían demasiado específicas para ser una simple "teoría" como éste la catalogó unos minutos atrás y aunque no tenía mucho que perder, tal vez y haría un poco de caso a las palabras dichas por aquel desconocido, por lo que a pesar de todo tuvo que dirigirse a la oficina del almirante de flota Kuzan, donde le informó de la extraña llamada que acababa de recibir por el den den especial, por lo que su superior le autorizó la salida a Odille en cuanto el informe del capitán Trafalgar llegue.

El almirante Kurohyou realmente no tenía siquiera las ganas de ir, pero aún así tenía la enorme pregunta de quién podría tratarse, su primer pensamiento fue que era algún enemigo de los Donquixote que había hecho "su tarea" al investigar bien y ver que él era un infiltrado de la marina en la misión en contra de Doflamingo, pero el que lo haya llamado Corazón, eso claro que le daba mucho más interés, ya que la "teoría" de ese hombre era en extremo curiosa.

—Supongo que será algo divertido el ir a visitar al hijo de Rosinante —se dijo así mismo mientras guiaba sus pasos de regreso a su habitación.

Por otro lado, volviendo a Odille, cuando Luffy salió del cuarto de hotel se sentía con demasiada energía y es que no podía dejar de pensar en todo lo acontecido últimamente. Desde que él y Law hicieron las pases todo había sido maravilloso, había comprobado lo que Torarine le dijo sobre todo el asunto de "gustar" y ahora comprendía qué es lo que les fascinaba a las personas acerca de besar y es que admitía que era una sensación bastante agradable, tanto que podría hacerlo todo el día de ser posible. Odiaba tener que separarse cada mañana de su aliado, pero su único consuelo era saber que era sábado por lo que saldría temprano y podría pasar el resto de la tarde exigiéndole a Torao que le dé mimos, abrazos y sobre todo muchos, muchos más besos, no lo dejaría en paz hasta que se sintiera saciado, y es que cada vez sentía su "hambre" ir en aumento lo cual no comprendía, pues parecía ser incluso más obsesivo esto que la carne lo cual era algo demasiado extraño para él.

En fin, el asunto es que se sentía mucho más motivado por esa razón, y por eso mismo iba completamente perdido en su mundo, por lo que no vió cómo o el marine se acercó a él hasta que este le tomó del hombro para llamar su atención y el monito volteo hacia donde este estaba. No tardó en regalarle una enorme sonrisa al verlo, para inmediatamente abalanzarse sobre el mayor.

—¡Torarine! —gritó con alegría al tiempo que lo abrazó por el cuello— ¡Estoy tan feliz de verte!

—Qu… Lu… Luffy-ya, ¿Qué? ¿Qué pasa? —preguntó con un suave sonrojo en las mejillas.

—¡Gracias, gracias, gracias! —soltó repetidas veces mientras frotaba su mejilla contra la del contrario— ¡Gracias a ti pude hacerlo!

—¿Ah? ¿Qué? ¿De qué hablas Luffy-ya?

—¡Besé a Torao!

—Ah… —exclamó tajantemente mientras se quedaba en silencio por unos segundos tratando de procesar aquello— ¿Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah? —gritó una vez que captó las palabras del menor— ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?

—Todo es por ti Torarine, gracias a ti pude hacer las paces con Torao y luego y luego… Pasó eso y aquello ¡Los besos son geniales! ¡Shishishi, estoy muy feliz por eso, gracias!

—"¿Eso y aquello?" —preguntó aterrado mientras llevaba ambas manos a sus mejillas al tiempo que su rostro palidecía— ¿Qué se supone que es "eso" y "aquello"?

—Ya sabes abrazos y mimos también —rió dulcemente a lo que el marine suspiro aliviado por haber malpensado.

—Ya… Ya veo.

—Como sea, sólo quería agradecerte nuevamente por todo Torarine, gracias por haberme hecho volver al hotel aquel día para hacer las paces con Torao, creo que si no te hubiera hecho caso las cosas no habrían resultado así —sonrió ampliamente— ¡Te debo mucho!

—N… no fue nada —respondió un poco sonrojado admirando lo bello que se veía el menor así de contento— Si puedo ayudar por lo menos a alguien… —mencionó mientras enormes lágrimas comenzaban a resbalar por sus ojos— Qué suerte tienen algunos… Qué envidia, qué envidia de verdad —murmuró por lo bajo pensando en lo afortunada que era su contraparte.

—Tengo que irme al trabajo ahora así que nos vemos luego Torarine.

—¡Ah! Luffy-ya, espera por favor —lo llamó antes de que éste pudiera echar a correr—Hay algo que he querido preguntarte.

—¿Qué pasa?

—Eres el único aquí que ha podido encontrarse con Toramingo en persona, mis hombres lo han buscado por toda la isla, pero el maldito es escurridizo y cada que nos siente cerca logra escapar, sospecho que tiene un haki de observación bastante avanzado que le permite evadirnos con facilidad.

—¿Ah sí? Pues yo creo que es bastante fácil de encontrar —se encogió de hombros— ¿La marina es tonta? Toramingo siempre anda por aquí y por allá, a veces hasta viene él solo.

—Eso es precisamente de lo que quiero hablar… Ya que parece ser que se acerca mucho contigo, ¿Hay algo característico en su apariencia que recuerdes? Me ayudarías mucho con mi búsqueda si es que puedo distinguirlo de Torao-kun.

—¿Característico?

—Sí… ¿Tiene algo diferente que Torao-kun o yo? ¿Tal vez alguna cicatriz?

—Mmmm… No lo recuerdo —respondió tras pensarlo por unos instantes— Sólo sé que usa apodos raros.

—¿Apodos raros? —preguntó, pero el chiquillo no parecía querer contarle más al respecto— Bueno… Si recuerdas algo en específico ¿Crees que podrías contármelo? Me ayudarías mucho.

—¡Claro! —asintió con la cabeza— Tú me ayudaste, así que intentaré recordar también Shishishi.

—Muchas gracias Luffy-ya —mencionó al momento que acarició sus cabellos en un gesto cariñoso a lo que el monito procedió a correr tras despedirse.

Una vez llegado a su trabajo, el monito seguía cada una de las instrucciones de sus compañeros para dejar todo en su respectivo lugar y hacer sus labores de manera rápida y eficiente pues se sentía muy feliz. En la hora del almuerzo, todos estaban tan contentos con su desempeño que incluso juntaron sus almuerzos para ofrecerle un poco al menor quien aceptó encantado. Ciertamente Luffy ya se había ganado su lugar allí y todos lo adoraban.

Ese día en particular terminaron a las 2:00 p.m. por lo que en cuanto la alarma que anunciaba el fin del turno sonó, el chiquillo sintió sus ojos brillar y estuvo dispuesto a echarse a correr cuando repentinamente se vió rodeado del cuello por un brazo que apareció de la nada. Se trataba de su jefe quien se encontraba riendo estrepitosamente a la vez que felicitaba a su trabajador estrella por estar tan motivado. Luffy se sintió irritado porque arruinó su perfecto plan de escape y lo hubiera golpeado de no ser porque sabía que él era quien le pagaba.

—Muy bien hijo, tan eficiente como siempre ¡Hoy si tienes que aceptar mi invitación para festejar! —celebró el hombre al momento que daba leves golpes en el hombre del menor.

—¡No quiero! —se quejó fuertemente— ¡Quiero ir con Torao! —refunfuñó.

—¡Tonterías! ¡Es de mala educación rechazar la invitación de tu jefe cuando quiere felicitarte por tu arduo trabajo! —mencionó fingiendo dolor en su tono de voz— Hoy invito yo, así que no te preocupes por el dinero chico, te llevaré a un estupendo lugar ¿Verdad chicos? —el resto de sus compañeros empezaron a gritar emocionados, pues era cierto que querían divertirse un rato antes de volver a sus respectivos hogares.

—¿Un lugar estupendo? ¿El restaurante de carne? —babeo entusiasmado— ¡Sí quiero!

—Ehhh… Sí, como digas chico —respondió sin saber bien a qué restaurante se refería— supongo que habrá algo para acompañar la bebida, como sea ¡Vamos allá! —gritó al momento que jalaba al monito como si fuera un saco viejo.

—¡Ey, suéltame! ¡Puedo caminar solo! ¿Qué crees que haces? ¡Te patearé el trasero! —gritó por lo alto sin aplicar verdadera fuerza para zafarse, pues a pesar de todo no quería lastimar al pobre hombre, quien era demasiado débil para él— ¡Quiero ver a Torao! ¡Escúchame! —pero el jefe lo ignoró.

Mientras tanto Law había regresado al hotel, y comido algo mientras esperaba a su compañero, quien sabía de antemano que llegaría dentro de poco. Trajo consigo un poco de comida para llevar, sabiendo que en cuanto éste llegara lo primero que querría hacer sería comer lo que fuera que se encontrara enfrente, así que quiso ser considerado. Mientras esperaba, no pudo evitar recostarse un momento en Bepo 2, el peluche era bastante suave y cómodo tal y como su nakama, así que ciertamente todo el asunto le resultaba bastante agradable.

Mirando hacia el reloj dedujo que su aliado llegaría entre unos treinta a cuarenta minutos, por lo que decidió cerrar los ojos en tanto esperaba lo cual, inevitablemente le empezó a dar sueño, tal vez recostarse en Bepo 2 fue mala idea, pues era lógico que eso lo adormecería. Aún así, no se movió de su posición, ya que pensó que no sería malo descansar un poco mientras esperaba. Fue así como después de unos minutos cayó completamente rendido en dicha posición, despertando unas dos horas después bastante alterado en realidad.

—¡¿Qué demonios?! —exclamó confundido mientras empezaba a mirar rápidamente a su alrededor— ¿Realmente me dormí? —chasqueó la lengua.

«Esto me pasa por usar siempre a Bepo como mi almohada, sin darme cuenta me relajé bastante» pensó un tanto avergonzado, aunque también feliz debido a que seguía agradeciendo mucho que Luffy le hubiera dado un regalo tan conveniente, «Como sea ¿Qué hora es?» se preguntó, al momento que miraba hacia el reloj más cercano, sorprendiéndose al ver lo que este marcaba «¡¿Las cuatro con veinte?!» gritó internamente para después levantarse de un brinco y volver a mirar a su alrededor, con la intención de buscar al monito, al cual no vió en ningún lado lo que le motivó a fijarse en la habitación contigua e inclusive en el baño, pero no había nada, ni rastro de Luffy.

—¿Ahora dónde rayos sé fue? —exclamó por lo bajo, un tanto decepcionado e irritado consigo mismo, pues pensó que tal vez Luffy pudo llegar mientras dormía y al ver que no despertaba optó por irse a la ciudad de nuevo.

«¿Debería ir a buscarlo?» se preguntó mientras fruncía el ceño «Pero… ¿Qué pasa si vuelve mientras estoy fuera y terminamos en un círculo vicioso para encontrarnos mutuamente? Definitivamente no quiero eso, creo que mejor lo espero aquí» concluyó al momento que soltaba un largo suspiro sólo para después dirigirse a su habitación, tomando uno de los libros nuevos que había comprado recientemente con su sueldo y, a continuación, se dedicó a estudiar su contenido en tanto esperaba al menor.

Aunque ese era el plan, la verdad es que Law no podía concentrarse, pues lo único en que su cerebro pensaba era en besar a Luffy. Esas últimas noches habían sido tan malditamente perfectas que lo único que quería hacer era repetir la experiencia hasta que sus labios se resecaran y es que ¿Quién podría culparlo? Besar al menor había sido mucho mejor de lo que había imaginado, era de esas veces en donde la realidad supera a la ficción con creces. No habían hecho gran cosa y aun así se sentía totalmente atolondrado con todo el asunto.

Mientras se perdía en su cabeza pasó alrededor de otra media hora antes de que escuchara el sonido característico de la goma estirándose que ya se sabía de memoria, lo que lo hizo entusiasmarse al momento que giraba en dirección a la puerta, esperando a que el chiquillo entrara a su cuarto corriendo, la cual sería su reacción lógica, pero en lugar de eso sólo escuchó un golpe seco seguido de un quejido y algo cayendo al piso todo en pocos segundos.

—¿Qué diablos? —exclamó extrañado.

—¡Toraaoooooooooooooo! —escuchó el estrepitoso grito del monito quien usó la máxima capacidad de sus cuerdas vocales para llamarle— ¿Dónde estás? ¡Toraooooo! ¡TORAO!

De inmediato, el tatuado se levantó de su lugar para correr a ver qué mierda estaba sucediendo, pues para que el menor se escuchara tan desesperado sólo podía significar que algo malo había pasado. Tal vez Luffy se había vuelto a encontrar con el tercer Law o había habido algún incidente en la ciudad, como sea, no parecía ser nada bueno.

—¡Mugiwara-ya! ¿Qué pasó? ¡¿Por qué gritas?! —preguntó totalmente preocupado, al momento que salía de su habitación topándose con el monito quien miraba en todas direcciones.

—¡Toraooo! —gritó entusiasmado al momento que echó a correr hacia el mayor y sin medir sus acciones (como siempre) se abalanzó al cuello del tatuado quien tuvo que poner fuerza para no caerse de lleno al piso.

Lo que el capitán de los piratas Heart no espero fue que Luffy inmediatamente se apresuró a besarlo, sin mayor reparo o sin preguntar nada en esta ocasión, pero eso no era lo extraño, sino que al momento sus fosas nasales captaron ese desastroso olor al alcohol que el monito desprendía por cada uno de sus poros. «¡Maldita sea! ¡Huele a jodido borracho!» pensó al momento que tomó al chiquillo por los hombros, intentando separarlo para interrogar por qué rayos había tomado, pero no pudo alejarlo porque éste puso toda su fuerza para mantener aquél contacto, lo cual lo descolocó un poco e intentó alejar su rostro a lo que Luffy sólo frunció el ceño y en respuesta mordió su labio inferior lo que le hizo gritar levemente, para que instantáneamente el monito lo viese con ese rostro de puchero tan característico en él cuando estaba fastidiado.

—¡¿Qué demonios te pasa?! —gritó al momento que sobaba su labio el cual ahora estaba un poco enrojecido y dolía, aunque no demasiado ya que este había modulado la fuerza de su mordida.

—Eso es por querer alejarme, Torao tonto —refunfuñó por lo bajo.

—¡¿Dónde mierda estuviste?! ¡¿Por qué vienes tomado?! ¿Qué pasó? —empezó su interrogatorio al momento que empezaba a sacudirlo por los hombros.

—Ey Toraooooo, hagamos eso —exclamó con un tono coqueto— Ey, eeeeeeeeey… Hay que besarnos de nuevo, quiero hacerlo ¿Tú quieres hacerlo? ¡Yo quiero hacerlo! —rió divertido al momento que se ponía de puntitas para intentar volver a juntar sus labios con los del contrario.

—Luffyyyyy, ¡escucha lo que te estoy diciendo! ¿Puedes decirme qué pasó?

—¿Qué pasó de qué? —preguntó confundido.

—¿Por qué vienes así?

—¿Así como?

—¡¿Por qué putas hueles a borracho?!

—¿Porqué tomé alcohol? —respondió sarcásticamente— No preguntes tonterías Torao y mejor hagamos eso de nuevo.

—¡Ya sé que tomaste alcohol! —gritó exasperado al momento que sus dientes se afilaban cual tiburón— Mi pregunta es ¿Por qué decidiste tomar cuando sé bien lo mucho que te disgusta hacerlo?

—El jefe quiso.

—¿Tu jefe?

—Dijo que tenía que aceptar su invitación si no quería trabajar horas extra.

—¡¿Qué hizo qué?! —frunció el ceño al momento que sentía su sangre empezar a hervir— Lu… ¿Exactamente cuánto tomaste?

—¿Cuánto? —mencionó mientras ladeaba la cabeza intentando recordar— No sé —se encogió de hombros— había un vaso, luego dos, luego tres, cuatro y luego perdí la cuenta —rió divertido.

—Esto es malo, esto es malo… No estás acostumbrado a tomar, seguro terminarás vomitando —suspiró fastidiado mientras empezaba a sobar su sien, teniendo ganas de asesinar al desgraciado que obligó a su niño a hacer algo que normalmente no haría por cuenta propia— Escúchame, tienes que tomar mucha agua, en este instante.

—¡No quiero! —respondió aún encaprichado— ¡Tengo hambre!

—Bien, comer te hará bien —respondió encantado— Compré un poco de comida china así que déjame calentarla y…

—¿Quién dijo que quería comida? —refunfuñó irritado.

—¿Qué? Pero dijiste que…

—Ey Torao… Tengo hambreeeee —repitió al momento que relamió por encima de los labios del tatuado lo cual lo hizo pasmarse tras sentir un choque eléctrico corriendo por todo su cuerpo— déjame probarte.

«Santa puta mierda» maldijo en su mente, al momento que sintió su lado sur despertar y su rostro enrojeció por completo mientras sus manos sudaban. Tenía ganas de abalanzarse encima del chiquillo como un maldito lobo hambriento, pero ciertamente no tenía intención de aprovecharse de la situación, menos porque sabía que Luffy sólo le estaba pidiendo un par de besos más y no había dicho eso en un sentido sexual aun con lo sugerente que sonó todo.

—Moooooou ¿Por qué tardas taaanto? —reclamó al momento que juntaba sus narices.

—O… O… Ok —tartamudeo nervioso al momento que retrocedió tres pasos— Mugiwara-ya, estás muy borracho, estás confundido y ciertamente no te haré caso cuando claramente no eres totalmente consciente de tus acciones —frunció un poco el ceño al notar que el chiquillo tenía la mirada perdida y probablemente no lo estaba escuchando— Lo mejor que puedo hacer por ti es obligarte a comer algo y que tomes agua para que empiecen a bajarse los efectos del alcohol, luego de eso podremos hablar con tranquilidad del asunto ¿Ok?

—Eres lindo.

—¿Qué?

—Me gustan tus ojos, ¿Ya había dicho que me gustaban? ¡Porque me gustan mucho! —tarareo al momento que ladeaba su cabeza sin despegar su vista del contrario— ¡Ey Torao! ¡Torao! ¡Vamos a bailar! —gritó para después tomar las manos del tatuado y jalarlo al centro de la habitación mientras empezaba a brincotear y mover sus caderas al momento que empezaba a cantar— Yohoho, yohohohooooooo, yohohoho, yohohohoooooo —comenzó a tararear al momento que movía los brazos del mayor intentando que éste le siguiera el ritmo.

—O… Oye, espera yo no… ¡Ey!

—Binkusu no sake wo, todoke ni yuku yo, umikaze kimakase namimakase ¡Canta! —exigió antes de seguir con el siguiente verso de la canción, a lo cual Trafalgar sólo se pudo quedar callado al momento que Luffy lo soltó de sus manos y empezó a girar sobre su propio eje por cuenta propia y extendía sus brazos mirando hacia el techo.

—Quiero matar a su estúpido jefe —murmuró el tatuado, observando toda esa escena un poco enternecido y preocupado al mismo tiempo.

«Vamos a recapitular ¿Por qué Luffy está trabajando? Ah sí… Ya recordé, todo fue por mi estúpida idea de que fuera autosuficiente» pensó el tatuado mientras golpeaba su frente contra su palma bastante arrepentido en este punto por haberle dicho aquello «¿Realmente es tan necesario que trabaje? Gano el suficiente dinero para mantenernos a los dos, no veo necesidad de que vuelva a ese estúpido lugar con ese sujeto idiota que sólo lo obliga a emborracharse por estupideces, ¡Mugiwara-ya nunca se había puesto así!» asintió con la cabeza mientras acariciaba su barbilla en pose pensativa «En lugar de eso podría quedarse aquí en el hotel y aprender a hacer las labores de la casa, sería estupendo si él aprendiera a cocinar, nos ahorraríamos muchos gastos innecesarios» con ese último pensamiento no pudo evitar que una hermosa imagen mental se le viniera al cerebro.

En su alucinación él llegaba tarde del trabajo y mientras se aflojaba la corbata, el pequeño Luffy corría a recibirlo a la puerta y tras darle un pequeño beso de bienvenida, podía observar como el monito tenía un poco de crema batida impregnada en su nariz. Sonriendo, limpiaba la mancha con su dedo índice y lo probaba comprobando un delicioso sabor de pay de limón, el menor igual usaba un mandil rosa, la vista era demasiado encantadora. Momentos después Luffy se disculpaba por haber arruinado el postre el cual salió mal en el proceso de horneado, y terminó destrozado quedando únicamente la crema batida a la cual lógicamente le encontraron un uso mucho mejor.

—¡Mugiwara-ya tienes que aprender a hornear ya! —gritó al momento que agarró al chiquillo por los hombros.

—¿Ahhh? ¡No quiero! —respondió mientras arrugaba su nariz en un gesto de asco.

—Me lo imaginaba… —exclamó decepcionado mientras dolorosas lágrimas de frustración corrían por sus ojos— Era imposible que pudiera hacerse realidad ¿Verdad? —preguntó a la nada.

—Naaaaaaaaaaa, naaaaaaaaaaaaaaaa, Toraaaaaaaaaaaaaaaao —volvió a llamar al momento que ponía su típica mirada de cachorro regañado que usaba cada que quería salirse con la suya— ¿Podemos besarnos ya?

—Ya te dije que estás muy mal, no pienso hacer nada en tu estado actual.

—¿Podemos besarnos cuando estoy sobrio, pero no cuando estoy borracho? —preguntó extrañado— ¿Cuál es la diferencia?

—Que sobrio por lo menos sé que tengo tu consentimiento mientras que borracho puedes no estar pensando bien.

—Si Torao no quiere besarme iré a buscar a alguien que sí quiera —mencionó encaprichado al momento que empezaba a caminar hacia el balcón.

—Oye, oye, oye, oye ¡¿A dónde crees que vas?! —gritó completamente furioso y celoso por la previa declaración del contrario— ¡¿Cómo que vas a ir a besar desconocidos a la calle?!

—¿No puedo?

—¡Por supuesto que no!

—Pero tú no quieres —mencionó decepcionado mientras sus ojos se ponían brillosos— Y yo tengo hambre.

«¡Oh por favor! ¡Me lo está rogando! ¿Sería tan diferente besarnos ahora que estando él normal? Pensándolo bien no hay tanta diferencia, él siempre ha sido excesivamente hiperactivo y caprichoso» pensó mientras empezaba una lucha interna por tratar decidir si debía hacerlo o no. Y hubiera continuado torturándose, de no ser por el mismo Luffy, el cual volvió a abalanzarse sobre el tatuado en un nuevo beso, enredando sus piernas alrededor de la cintura de Law, el cual decidió simplemente corresponder, al momento que acarició su cabello tras su nuca, para segundos después colar su lengua en la cavidad bucal del menor y comenzar a marcar el ritmo del beso, el cual rápidamente comenzaba a subir de intensidad.

—Mugiwara-ya —pronunció Trafalgar luego de alejarse unos segundos del menor debido a la excitación que estaba comenzando a recorrer su cuerpo, para inmediatamente volver a besar a Luffy, regresando sus pasos a la cama donde colocó cuidadosamente al monito sobre las cobijas, pero cuando intento recostarse sobre el colchón solo terminaron sobre el estómago de Bepo 2, lo cual solo le obligó a separarse una vez más, esta vez para tener una vista completa del desastre que era el menor debido al estúpido alcohol.

—Torao, más, por favor —rogó mientras estiraba sus brazos hacia Law, como una nueva invitación y con el rostro completamente enrojecido.

Trafalgar no sabía si el rojo de su cara era por el licor o por la propia excitación que Luffy estaba experimentando, pero sinceramente no le importó nada más de aquello y acatando las demandas de el contrario volvió a acercarse al rostro ajeno y antes de que pudiese hacer nada, el monito ya había puesto sus brazos sobre los hombros de su aliado, mientras sus manos se dirigieron a la cabeza de este y comenzó a jugar con sus cabellos, esas atenciones alegraron demasiado a Law, quien no tardó mucho en besar por tercera vez los suaves y tiernos labios del capitán de los Mugiwara.

El beso que comenzó como un toque medianamente superficial no demoró mucho en volverse demandante, más que nada por parte del menor, que casi con apuro abrió su boca y se adentró en la de Trafalgar, quien al darse cuenta de las intenciones del menor no opuso la menor resistencia, comenzando una pelea por quien llevaría las riendas sobre este. El menor por su parte movía su lengua con desesperación en busca de mayor placer e incluso de vez en cuando chupaba los labios de su aliado, mientras que Law a pesar de querer tomar el mando sobre el beso, lentamente comenzó a ceder, pues la curiosidad de saber que tanto quería hacer Luffy lo intrigaba de sobremanera, pero tras un tiempo la agitación que el mismo beso les proporcionó los obligó a separarse.

Tras alejarse, el paisaje que sus ojos recibieron fue sublime, pues el blanco que se encontraba detrás de Luffy debido al peluche, resaltaba casi de sobremanera todas y cada una de sus facciones, desde el color de su piel, donde podía observar con lujo de detalle el suave bronceado que tenía gracias a sus aventuras en el mar, así como también el azabache de su cabello destacaba sobre el inmaculado color y claro cómo olvidar el bonito sonrojo que iniciaba desde sus mejillas y se expandía sutilmente al resto de su cara, dejando ver ese suave rosa incluso en sus orejas, las cuales se le antojaron probar de sobremanera, por lo que de un segundo a otro volvió a acercar su rostro a Luffy.

El menor al ver como Trafalgar se acercó cerró sus ojos y espero con deseo un siguiente beso, pero este no llegó, en cambio el tatuado dirigió su boca al oído de su aliado, donde luego de soplar suavemente a este, bajando un poco su rostro se dirigió a su cuello, el cual lamió con gula desde la clavícula, subiendo lentamente su lengua hacia la oreja, la cual comenzó a lamer y chupar con total calma, disfrutando cada pequeño suspiro y leve temblor del cuerpo de este, para finalmente morderla con suavidad.

En ese momento y por un segundo llegó a la mente del menor el recuerdo de aquel primer beso que tuvo con el emplumado, por lo que de alguna manera no pudo evitar compararlo, notando que las caricias recibidas de parte de Law eran mucho más… Cálidas. Por lo que inconscientemente pensó que, si aquél beso en su momento fue placentero al pensar que se trataba del mayor, ahora que estaba completamente seguro de que se encontraba con su aliado, creyó incluso que repetir aquello con él sería fantástico, por lo sin pensarlo mucho se decidió a intentarlo.

Fue así que en un movimiento rápido estiró su brazo alrededor de Trafalgar y de un segundo a otro, que ni el mismo Law entendió, ahora era él quien estaba sentado en la cama, recargando su peso sobre el enorme peluche y el chiquillo se había sentado sobre los muslos de éste, dejando sus piernas a cada lado de las del mayor, para inmediatamente después colocar sus manos sobre el trabajado torso de este, disfrutando el tacto que este le ofrecía.

La sensación de los tonificados pectorales del tatuado le pareció algo increíble a Luffy, pues a pesar de ya haberlos tocado muchas otras veces en el pasado, ahora el sentir como el corazón de este latía desenfrenado le hacía feliz y tras un vistazo a su aliado se relamió los labios, deseoso de lo que iba a hacer. Mientras que, por otro lado, la imagen que Law estaba obteniendo del menor era casi como la de un depredador a punto de devorar a su presa y aunque debe admitir que aquello le era un tanto extraño, al final, de hecho, no le desagradaba en lo que se estaba convirtiendo todo eso.

Luffy, luego de disfrutar por un tiempo más la vista, acercó su rostro lentamente al de Trafalgar, quien no perdía detalle de lo que el monito hacía, en ese momento comenzó a replicar lo que Toramingo hizo hacia su persona, en Law, comenzando a colocar la punta de su lengua en la barbilla de este, sintiendo el vello facial de este mientras subía lenta y tortuosamente a sus labios y, al llegar comenzar a morder y succionar el inferior de estos con completa tranquilidad y finalmente morderlo una última vez, jalando esté un poco antes de soltarlo y volver rápidamente a devorar la boca del mayor.

Sin que Luffy pidiese siquiera permiso, el capitán de los piratas Heart, abrió la boca con la intención de que el contrario profundice aún más el beso, dicho detalle le sacó una leve sonrisa al chiquillo, el cual tras conseguir invadir por completo la cavidad bucal del mayor comenzó a deslizar sus manos por todo el torso de Trafalgar, pasando por sus hombros, brazos y pasando su tacto a la espada donde de igual forma siguió con la exploración al cuerpo ajeno, acariciando y haciendo círculos de vez en cuando con las yemas de sus dedos.

Y sin pensarlo mucho comenzó a bajar el camino que estaba trazando, llegando a las caderas del mayor y regresando a la parte frontal comenzó a acariciar y jugar con los muslos del ojigris al cual las atenciones recibidas por el chiquillo le estaban comenzando a excitar, haciendo que el bulto en sus pantalones comenzará a crecer poco a poco, volviéndolo algo un poco doloroso de manera paulatina, pero en eso momentos, aquello no le importo, pues el tener a Luffy en un modo dominante lo hizo perder algo de su cordura por lo que decidió dejarse llevar, pues seguirle la corriente por unos escasos momentos no le haría ningún daño.

Por lo que sin mucho más preámbulo dirigió sus manos (las cuales se encontraban sobre la cintura del Mugiwara) a la parte posterior, comenzando a delinear suave y gentilmente el trasero del menor, acariciando con deseo cada minúscula parte de este, deseando con todas sus fuerzas que la ropa no estuviera ahí, pero al mismo tiempo agradeciendo que de hecho esta aún se mantuviera sobre sus cuerpos, pues no quería terminar "violando" al menor, ya que él mismo sabía hasta dónde podía llegar uno debido a los efectos del alcohol y también muchas veces terminar arrepentido por dicha acción y prefería evitar eso, ya que si iban a terminar en la cama, prefería que fuera con el total consentimiento de Luffy.

Por ello mismo solo siguió con sus toques por encima de la ropa, pero claro siempre sin pasar sus límites, pues realmente no quería cagarla, no en eso. Por otra parte estaba Luffy quien había comenzado a no solo disfrutar del beso que le estaba proporcionando a su aliado, sino que incluso no podía evitar notar que justo como había pensado las manos de Torao sobre su cuerpo eran mucho, mucho mejores que las del emplumado, ya que estas eran desplazadas con cariño y delicadeza por su cuerpo, siempre cuidando de que este se sintiera bien y de no ir demasiado rápido para estar seguro de que no se negaría a su toque, fue ahí que se apartó del beso momentáneamente, para al instante volver a besarlo, pero esta vez con mayor lentitud y pasión.

Esta vez Luffy, tomando un poco de conciencia por sus acciones y recordando nuevamente a Toramingo, se alejó un poco y antes de separarse del todo lamió el interior del labio superior de Law para finalmente morder este y jalarlo un poco y finalmente separarse, pero a pesar de todo y de estar disfrutando aquello, el recuerdo del emplumado le causó mucha molestia debido a lo que le hizo, pero igual de rápido que esta ira se apoderó de él, terminó desapareciendo, pues al momento que el mayor sintió como el contrario se tensaba este dirigió una de sus manos al rostro de Luffy, la cual colocó con cariño sobre su mejilla y con el pulgar comenzó a acariciar su pómulo, en un afán de tranquilizarlo y mejor volver disfrutar más de esos dulces besos que compartían, sin la tensión que apareció de la nada y creyó había sido causada por él y el gesto que hizo al sentir la mordida que le proporcionó.

—Todo está bien, Lu —dijo con cariño acariciando su mejilla, para inmediatamente después volver a unir sus labios en un nuevo beso.

El calor siguió subiendo tan rápido como la espuma y las caricias de ambos eran cada vez más atrevidas, pues ahora Luffy de forma inconsciente siguió lo aprendido en su experiencia previa con el Donquixote y colocó su mano directo en la entrepierna del contrario, comenzando a moverla en pequeños círculos, mientras que Law dirigió su mano derecha a los muslos del monito en donde con total cautela comenzó a tentar su camino hacia la entrepierna de este, lo cual fue bien recibido, pues un leve suspiro y el movimiento que hizo sirvió para darle el consentimiento que necesitaba, por lo que sin dudar más dio inicio a un toque superficial sobre el miembro de Luffy.

El menor al sentir como la corriente de placer se disparó por todo su cuerpo, se alejó abruptamente de los labios de Law quien usó la mano que aún mantenía en su rostro para evitar que se apartase del todo y volvió a juntar sus bocas, las cuales aún se mantenían "unidas" debido a un hilo de saliva que se formó por la sorpresiva separación que tuvieron.

—To… Torao —gimió entre los labios de su aliado.

Ahora las manos del menor estaban completamente quietas sobre la punzante erección del tatuado quien en ningún momento dejó de frotar su mano sobre la del chiquillo, el cual realmente no sabía nada acerca de todas esas nuevas sensaciones, lo que el emplumado le hizo no se comparaba ni mínimamente a todo esto, pues siguiera podía dejar de temblar o concentrarse en el beso que Trafalgar le proporcionaba, su pene estaba ya bastante erecto, por lo que le dolía un poco que este se mantuviese aún oculto entre sus pantalones y aunque el mayor no estaba tan alejado de ese destino, decidió que torturaría un poco más a su "fiero depredador". Por lo que en un intento más en alargarlo alejó su mano de la entrepierna del contrario y volvió a su trasero, el cual acaricio y comenzó a juguetear con este con la única intención de que los ánimos no se apagaran.

—¿Qué sucede, Mugiwara-ya? —pregunto divertido— ¿a dónde se fueron esos instintos depredadores de hace rato?

—Torao —gimió nuevamente, algo que solo levanto más el libido del nombrado— me duele —soltó recargando su frente en el hombro de Law— se siente extraño, ¿qué me pasa?

Aquellas simples palabras fueron casi una bala para Trafalgar, pues con estas todas sus dudas sobre aquella noche desaparecieron, pues el menor por lo general era completamente honesto, por lo que era más que obvio que estando en ese estado lo sería aún más, por lo que aquella pregunta fue un coro celestial para sus oídos, pues todo lo que creyó sucedido esa noche había sido un sueño, uno de los mejores cabe decir, pero un sueño al final de cuentas y ahora era libre de finalmente descubrir verdaderamente que expresiones saldrían de Luffy ante el placer que pensaba proporcionarle.

—Tranquilo Lu, —soltó cariñoso, tomando las mejillas del menor y uniendo sus labios en un casto y fugaz beso— todo estará bien, dejará de doler pronto.

—¿Lo prometes? —preguntó con lágrimas en sus ojos, viendo directamente a Trafalgar, quien no pudo evitar terminar flechado nuevamente ante aquella hermosa expresión que el monito le regalo.

—Si, lo prometo —sonrió para inmediatamente enjugar las lágrimas de este con sus pulgares y después besar delicadamente sus lagrimales.

Y ahora cumpliendo su promesa regresó su mano hacia el frente del pantalón del menor y desabrochó este con la clara intención de sacar su miembro y comenzar a masturbarle, todo con la suavidad y dedicación que merecía para la primera vez del monito, no quería que por nada del mundo tuviese una mala experiencia, pero los gemidos que salían de su boca de forma acompasada y los recurrentes espasmos, solo le decían que estaba haciendo bien, lo que le hizo sonreír de sobremanera, se sentía en las nubes, si bien admitía que ese sueño había sido uno de los más "realistas" que jamás tuvo antes, una vez más la realidad de los acontecimientos con su adorado Luffy eran mil veces mejores que sus estúpidas fantasías.

Y como culparlo, el sonrojo que adornaba su rostro, los ojos cerrados fuertemente, su boca levemente abierta soltando gemidos reiteradamente, al tiempo que las lágrimas y la propia saliva del menor comenzaban a hacer su cara un completo desastre, uno del que jamás se quejaría y que amaría con toda su alma.

—Eres hermoso, Lu —dijo para instantáneamente besar la frente de este.

Y tras estas palabras, el esperma del menor finalmente salió, manchado por completo el pecho de Law, algo que en lugar de molestarlo como normalmente pasaría, solo hizo que la sonrisa de este aumente, lo único malo es que ahora tendría que encargarse de su problema él solo, pues no creía que el monito pudiese con más luego de aquello, por lo que se atrevió a preguntar por su estado a pesar de todo.

—¿Ya estás mejor, Lu? ¿Ya no duele?

—¡Whoa, eso fue asombroso! —exclamó con una enorme sonrisa— se sintió mucho mejor que aquella vez.

—¿Aquella vez? ¿De qué hablas? —pregunto confundido, pues según sus suposiciones esa era la primera vez que el chiquillo experimentaba un orgasmo, o lo que es el placer sexual en general, así que no tenía idea de a qué se refería con esas palabras.

—¡Oh! Hablo de mi primer beso, fue raro, me tocó lugares que… no sé, no me sentí como ahora, era incómodo —soltó despreocupado, pero tras unos segundos su cerebro conecto quién sabe qué cosas y recordó que no tenía intención de decírselo aún a su aliado, por lo que rápidamente agregó— ¡Ah! pero, shhh no se lo cuentes a Torao —al decir esto colocó su dedo índice sobre sus labios, dejando en claro que se suponía debía ser un secreto.

«¿Primer beso? ¿De qué rayos habla? No recuerdo haber hecho nada de esto la primera vez que nos besamos… Eso quiere decir que… Entonces… ¿No fui el primero? Espera, eso no importa, si lo hizo o no antes de mí no debe ser un problema, pero… ¿Por qué no quiere que yo me entere de eso?» Sus pensamientos iban repicando de un lado a otro siempre con la misma pregunta sin respuesta girando una y otra vez en su cabeza y cuando quiso preguntarle a Luffy a qué se refería, dirigió su rostro al menor, sólo para descubrir que este ya estaba completamente dormido sobre su hombro, salivando como si no hubiera un mañana.

Unos minutos antes se hubiera molestado con el chiquillo por tener que dejarlo tener que resolver el problema de su entrepierna por sí mismo, pues claro que le hubiese encantado saber que se sentía tener la mano de Luffy rodeando su miembro y masturbarlo con esa inexperiencia suya, pero ahora todos esos deseos se habían ido al carajo con una simple frase, »no se lo cuentes a Torao« ¿Por qué no quería que lo supiera? y ¿Quién es el que había ultrajado al menor? eran sus dos grandes incógnitas, pero claro a pesar de sus inseguridades y todo, sabía que debía acomodar a este para que este finalmente descanse, por lo que se levantó de la cama cargando a Luffy como si se tratase de un niño de cinco años que acaba de caer rendido en los brazos de su padre y se dirigió su habitación.

Una vez ahí, colocó al monito sobre la cama, le quitó sus sandalias, su sombrero y lo arropó debajo de las cobijas, viendo cómo éste le llamaba con una sonrisa entre sueños, algo que le sacó una leve sonrisa, pero que inmediatamente borró de su rostro al recordar nuevamente las palabras de Luffy y siendo sustituida por una mueca de preocupación y angustia para luego soltar un suspiro cansino y aún con todo ese dolor en su pecho, comenzó a preparar las cosas que sabía que el menor necesitaría una vez que despertase, pues era más que obvio que tendría una resaca infernal al día siguiente por lo que sin más preámbulo puso manos a la obra, claro siempre con esos estúpidos pensamientos carcomiendo su mente.

Al final y una vez hubo acabado, decidió ir al cuarto de Luffy y abrazar a Bepo 2 por un tiempo antes de que decidiera que aquella posición era un tanto incómoda para intentar dormir, por lo que terminó poniendo al enorme oso de felpa sobre una silla y simplemente se aventó sobre la cama, no se cubrió, tampoco se acomodó como era debido, solo se dejó caer, con la esperanza de, aunque sea dormir un poco.

Continuará…

Kurohyou: Significa pantera negra