Trafalgar no pudo dormir prácticamente nada esa noche pues los pensamientos lo habían estado torturando por horas desde que Luffy dijo aquellas palabras. Después de que este prácticamente se delatara sobre haber besado a otra persona antes que él, y de que dijera que deseaba guardarlo en secreto, Law había estado tratando de averiguar por qué es que su aliado no quería hablarle sobre dicho asunto, y es que el menor generalmente era alguien bastante honesto, no era del tipo de persona que supiera mentir u ocultar cosas, por lo que le parecía preocupante que precisamente él le estuviera ocultando ese tipo de cosas.

Lo que más odiaba era tratar de imaginar quién había sido la persona que besó al monito y cuándo había pasado esto ¿Fue estando en ese mundo? ¿Fue antes de llegar allí? ¿Fue con alguno de sus nakamas? ¿Tal vez antes de que se hiciera pirata? ¿Por qué se lo ocultaba entonces? ¿Acaso fue el marine idiota? O peor ¿Fue el tercer Trafalgar que seguía oculto entre las sombras? Y de ser uno de ellos ¿Por qué no quería decírselo? ¿Fue sólo un beso o pasó algo más? ¿Fue sólo una vez? ¿Seguía pasando? ¿Qué tal si él no era el único al que Luffy le pedía besos? Después de todo... Estando borracho incluso dijo que iría a buscar a alguien que sí quisiera besarlo si es que él no lo aceptaba.

«¡Maldición! ¡Soy un completo imbécil!» se regañó internamente mientras apretaba la mandíbula fuertemente «Era demasiado hermoso para ser verdad, ya sabía yo que tenía que mantener mi distancia. Era obvio que él no me vería a mí específicamente, seguramente sólo tiene curiosidad porque le gustó la sensación y ahora busca repetir la experiencia con la persona que tiene a la mano. No es como que quiera besarme específicamente a mí ¿Verdad?» pensó dolido al momento que tocaba su pecho sintiendo su corazón resquebrajándose «No... Tampoco sé eso, pudo haber besado a alguien antes de todo esto ¿Quizás con el espadachín idiota? Fue su primer nakama y son bastante cercanos, no sería tan extraño, pero... ¡Ah maldición! ¡Necesito saber más al respecto!» Concluyó al momento que clavaba su mirada en el chiquillo quien ahora dormía profundamente después de haber estado vomitando de tanto en tanto a lo largo de la noche debido a que no estaba acostumbrado a tomar tanto y lógicamente, él lo estuvo cuidando muy a pesar de sus sentimientos encontrados.

Eran alrededor de las nueve de la mañana cuando el tatuado por fin se decidió a levantarse y prepararse algo rápido de comer pues sabía que su aliado no despertará por un muy buen rato. Se sentía completamente fatigado y aún deseaba dormir, pero sabía que eso sería imposible hasta no aclarar sus pensamientos lo cual no podría hacer hasta que el menor respondiera a sus malditas preguntas.

Fue así como lo único que pudo hacer fue caminar de un lado para otro como león enjaulado. Sinceramente quería ir a pasear por la ciudad para tratar de aclarar sus pensamientos, pero si no lo hacía era precisamente porque sabía que Luffy necesitaría de su ayuda en cuanto despertara. Era lógico que tendría una cruda tremenda y no era tan desalmado como para dejarlo sólo con su dolor.

»Shhh, no se lo cuentes a Torao« recordó esa frase nuevamente lo que sólo le ocasionó una horrible punzada en el pecho al momento que regresaban sus inseguridades esta vez multiplicadas. No entendía qué era peor, la situación en la que estaban días atrás en donde sólo eran aliados con él amando a Mugiwara-ya en secreto, mientras el otro vivía ignorante y feliz ajeno a sus sentimientos o su situación actual, en donde por lo menos ya podía tocarlo, pero ahora estaba esa incertidumbre de que tal vez él no era exclusivo y, por lo tanto, tampoco había tanta diferencia, pues todo apuntaba a que de una u otra manera seguiría siendo un amor unilateral.

«No quiero hacer esto sí es que sólo soy un experimento de Mugiwara-ya... Pero tampoco quiero ignorarlo sabiendo que si lo hago podría irse corriendo a los brazos de alguien más... Diablos ¿Qué se supone que debo hacer ahora?» se lamentó al momento que ocultaba su rostro entre sus manos tras soltar un gran gruñido de frustración. Pasaron un par de horas más hasta que algo llamó su atención.

—Mhmmmm... Toraaao... Torao —escuchó la tenue voz de su aliado llamando, lo cual lo obligó a levantarse para comprobar su estado.

—¿Qué pasa? —preguntó aún dolido, deseando acariciar el rostro del contrario, pero controlándose en el acto.

—Agua —suplicó.

—Ten —contestó acercándole una gran botella que ya tenía preparada sabiendo que la necesitaría eventualmente, por lo que con cuidado ayudó al menor a tomar el líquido sin derramarlo, este parecía ser alguien perdido bajo el intenso sol del desierto, pues no le costó trabajo terminarla.

—Más...

—Espera aquí —ordenó al momento que iba a buscar otra botella en tanto sólo pudo escuchar cómo el menor empezó a quejarse de dolor mencionando lo mucho que le dolía su cabeza.

«Maldigo a su estúpido jefe por obligarlo a tomar» pensó mientras apretaba su puño, pues a pesar de todo, se seguía preocupando por el chiquillo y no le gustaba verlo sufrir. Aprovechando la situación, también le calentó los restos del desayuno que se preparó, para que al menos pudiera comer algo contundente, lo que definitivamente le ayudaría con sus síntomas.

—Bébela toda y luego come esto —dijo tras dejar el plato en la mesita de al lado al igual que el botellón de agua sólo para después asegurarse de cerrar las cortinas de forma adecuada no queriendo que los rayos del sol molestaran de más a su aliado quien se veía desastroso.

—O... Ok —contestó al momento que volvía a abalanzarse sobre el agua sólo para después mirar la comida con un poco de disgusto— To... Torao... Tengo náuseas, no quiero comer eso.

—Tienes que comer aunque no quieras si quieres sentirte mejor —pidió con un tono de voz suave sabiendo que éste sería susceptible a cualquier ruido fuerte en ese momento.

—Pe... Pero...

—Anda, sólo come —le acercó la cuchara a la boca a lo que el menor sólo terminó por abrir la boca un tanto indeciso

—Quiero vomitar... —volvió a replicar mientras hacía un rostro de puchero, pues el sabor era un poco extraño y sus náuseas no ayudaban en nada.

—No debiste tomar tanto —respondió serio mientras llevaba un segundo bocado a lo que el menor intentó apartar su rostro— Oi... Ya te dije que tienes que terminarlo todo —el menor frunció el ceño a lo que éste sólo pudo suspirar— si no lo quieres lo tiraré...

—¿Tú cocinaste? —preguntó curioso a lo que éste asintió con la cabeza— Bien... —mencionó al momento que volvió a abrir su boca para permitir que el tatuado terminara de alimentarlo.

Una vez que el chiquillo terminó, Law se levantó nuevamente para dejar limpio el espacio en donde se encontraban, a lo que el monito simplemente volvió a recostarse aun quejándose del dolor. Después volvió con dos pastillas, las que ofreció al menor quien lo miró extrañado.

—Es un suplemento —aclaró— te ayudará.

—Torao... Acuéstate tú también—pidió después de haberse tomado el medicamento.

—Estoy bien aquí...

—Pero te quiero a mi lado.

Tras esta última declaración, el tatuado sólo pudo morder su labio en un gesto de frustración mientras su cabeza volvía a torturarlo internamente «¿A qué se refiere con eso? ¿En qué sentido lo dice? Es una petición que estoy seguro también le haría a sus nakamas si estuvieran aquí, no es que yo sea especial para él ni nada por el estilo»

—Torao... ¿Pasa algo?

—Mugiwara-ya, quiero preguntarte algo y necesito que seas honesto —mencionó seriamente.

—¿Estás molesto? —preguntó preocupado— ¿Hice algo malo? No recuerdo casi nada de anoche —se lamentó.

—No hiciste nada malo, sólo quiero preguntarte una cosa —ante esa declaración Luffy hizo un nuevo esfuerzo por sentarse para poner atención al mayor— Antes de mí... ¿Ya habías besado a alguien más?

—¿Eh? —exclamó impactado a lo que su rostro rápidamente se coloreó de rojo, pues ciertamente no se esperaba esa pregunta— ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué preguntas eso?

—Sólo quiero saber, ¿Lo has hecho?

—Eh yo... —se quedó un minuto pensativo mientras recordaba el acontecimiento con Toramingo que hasta el momento lo venía molestando— N... No, nunca he besado a nadie más —respondió finalmente mientras levantaba sus labios en forma de 3 al momento que desviaba la mirada hacia la izquierda.

—Sabes que apestas mintiendo, ¿Verdad? —contestó un poco molesto mientras su ceja empezaba a temblar.

—N... n... ¡No miento! —gritó asustado.

—¿De verdad? —preguntó con un tono serio, a lo que el menor sólo pudo guardar silencio mientras tragaba saliva nervioso, y ahora miraba hacia el piso sin poder enfrentarlo— Si no quieres decírmelo, no lo hagas... Pero no necesito que me mientas en mi cara —dijo para después levantarse de la silla y desaparecer en la habitación contigua, a lo que el monito sólo pudo volver a entristecer, pues era consciente de que era su culpa por no querer contarle a Torao lo sucedido con el emplumado.

Después de eso, cada uno estuvo por su cuenta, Luffy volvió a dormir a ratos sólo para notar que su aliado venía a revisarlo de tanto en tanto, dándole más agua o cuidándolo amorosamente, aun cuando no le dirigía la palabra. El menor intentaba contentar al contrario hablando sobre otras cosas, pero nada de lo que hacía funcionaba, por lo que al final simplemente se resignó y se dejó mimar sintiéndose terrible por dentro, ya que sabía que era por él que Torao estuviera actuando de esa manera.

Aproximadamente a eso de las cinco y media de la tarde el sonido de alguien llamando a la puerta los desconcertó. Antes de que alguno de los dos pudiera siquiera preguntar quién era, de repente el marine giró el manojo comprobando que estaba abierto, lo que aprovechó para ingresar al lugar con una enorme sonrisa y un brillo deslumbrante rodeándolo mientras gritaba a los cuatro vientos lo siguiente.

—¡Buenas tardes par de tórtolos! ¿Cómo están hoy? ¡Luffy-ya ya me contó las buenas noticias! ¿A qué estás feliz Torao-kun? ¿Verdad que lo estás? —mencionó alegremente, sólo para detenerse en seco al notar el aura depresiva que rodeaba a ambos individuos.

«Oh no... ¿Ahora qué diablos pasó? ¿De qué me perdí? Lo último que supe es que ya se estaban besando, ¿Qué mierda cambió tan pronto?» Se preguntó, mientras ponía una gran sonrisa nerviosa al momento que empezó a sudar sin saber bien qué hacer ahora, pues no hacía falta ser un genio para darse cuenta de que llegó en un mal momento... Otra vez «¿Qué podría poner a Torao-kun tan triste después de su último avance? Oh no... ¿Será que ya se enteró de lo del beso? ¡Luffy-ya, te dije que debías decirle desde antes! ¡¿Por qué no me hiciste caso?!» lloró internamente sabiendo que se vería nuevamente envuelto en todo el embrollo.

—Bueno... Veo que están ocupados, mejor vuelvo otro día y...

—Espera un momento —llamó el tatuado quien notó al instante su cambio de humor— Estás actuando más extraño de lo normal ¿Qué mierda te pasa?

—Por... Por supuesto que actúo raro ¡No me gusta meterme en problemas maritales! ¡Yo me largo!

—Está bien Torarine —mencionó Luffy decaído— Tenías razón, otra vez.

«¡Luffy-ya no digas nada más! ¡No me metas en esto!» pensó mientras soltaba un grito para nada varonil.

—¿Tenía razón? ¿Tenía razón en qué Mugiwara-ya? ¿Qué se traen entre manos? —preguntó frunciendo el ceño mientras turnaba la mirada entre su aliado y el marine.

—No, no, no... ¡No sé de qué habla! —contestó aún más aterrado mientras intentaba volver a darse a la fuga siendo detenido por el tatuado quien lo tomó del hombro— ¡Hiiiiiiiiiiiiii! ¡No es mi culpa! ¡Yo le dije que te dijera! —chilló mientras levantaba sus manos hacia arriba como si lo estuvieran asaltando.

—¿Decirme qué? —pidió ahora más inquieto— ¡¿Qué diablos hiciste?!

—¡Yo no hice nada!

—Está bien Torao... Ya lo sabes ¿No? —preguntó Luffy mientras se levantaba al momento que sobaba su sien que aún dolía por la maldita resaca— Por eso me preguntaste eso hace rato.

—¡¿Quieren decirme qué mierda pasó?! ¿Por qué soy el único que no se entera de nada?

—Sí... Me besé con alguien antes de ti... Pero yo no quise hacerlo —desvió la mirada hacia el piso, en tanto el marine intentó escabullirse hacia la salida sólo para volver a detenerse tras sentir una mirada asesina penetrando su nuca.

— Yo, yo, yo... ¡Yo no fui! ¡Yo no fui! ¡Yo no fui! ¡Yo no fui! ¡No hice nada! —se cubrió con ambas manos intentando protegerse de lo que quiera que el tatuado quería hacerle.

—¿Crees que voy a creerte esa mierda? —gruñó por lo bajo al momento que sentía su sangre empezando a hervir por dentro.

—¡Torarine no tiene la culpa! —defendió Luffy al momento que se colocaba enfrente de su aliado poniendo una distancia entre ambos hombres— No fue él quien me besó —mencionó con un gesto decidido.

Nuestro Trafalgar tenía un montón de información nueva que rápidamente procesó para unir los cabos sueltos. Rememorando todos los acontecimientos previos desde que llegaron allí y si Luffy decía que el marine no fue, eso sólo dejaba una sola posibilidad y teniendo en cuenta lo extraño que se comportó su aliado después de que cierto individuo le obsequió el abrigo del asiento de corazón, no le fue difícil intuir qué día exactamente pasó lo del dichoso beso, el que tanto le estaba molestando desde anoche «Así que fue él» bramó molesto mientras empezaba a sentir la necesidad de matar a ese malnacido «Mugiwara-ya dijo que pensó que ese tipo era yo... ¿Qué tanto le hizo ese desgraciado? ¿Por qué no me contó al momento? ¿Por qué aceptó su regalo después de que lo beso? ¿Acaso le gustó?».

—¿Tú lo sabías? —preguntó al marine quien sólo pudo tragar duro en contestación— Lárgate de aquí —exigió mientras se dirigía hacia su habitación.

—E... Espera Torao-kun, no fue así como pasó... No dije nada porque sabía que Luffy-ya debía ser quien te contara —respondió nervioso tratando inútilmente de justificar sus acciones.

—Es cierto Torao, él me dijo que te lo dijera, pero... Fui yo quien no quiso —defendió el monito con un gesto de completa tristeza— Así que no te desquites con él.

—No me importa quién de los dos tiene la culpa —contestó fríamente— sólo quiero que se esfume —concluyó al momento que cerraba la puerta de un azotón dejando a los otros dos individuos totalmente perplejos.

—Demonios... —exclamó Luffy mientras rascaba su cabeza en un gesto de frustración— Perdón por eso Torarine, yo... Intentaré hablar con él así que ¿Podrías dejarnos solos por favor? —preguntó a lo que el hombre de blanco sólo pudo aceptar y se marchó en silencio en tanto Luffy se acercó a la habitación para tocar tres veces sin recibir respuesta— Torao ¿Crees que podamos hablar de esto? —silencio nuevamente— No era mi intención ocultarlo, pero no sabía cómo decirte y luego sólo lo olvidé —confesó— perdón por eso, yo... Te dejaré sólo —dijo triste— muchas gracias por cuidarme, ya me siento un poco mejor —confesó sólo para después irse a acostar al lado de Bepo 2, mientras se regañaba internamente por no haberle hecho caso a Torarine desde un inicio, como debió hacerlo.

Mientras tanto, Law estaba recostado en su cama, cubriendo su cabeza debajo de la almohada al momento que furiosas lágrimas resbalaban por sus ojos. No estaba molesto con Luffy, ni con el marine idiota en realidad, simplemente se sentía traicionado con todo el asunto, y es que saber que el monito había sido ultrajado por ese sujeto que aún ni veía en persona no era lo peor de todo. Sí... Le dolía saber que él no había sido el primer beso de Mugiwara-ya, y dolía aún más imaginar qué tanto le había hecho ese malnacido a ese ser inocente y de luz, sólo pensar en que alguien más lo tocó lo llenaba de rabia, celos y mucha tristeza, realmente quería creer que lo suyo había sido especial pero ahora ni siquiera se sentía seguro de eso.

Para terminar empeorando el asunto, el saber que Luffy le contó del beso al marine idiota antes que él era otra cosa que dolía como la mierda, era como si confiara más en ese sujeto que en él y eso fue suficiente para que se sintiera profundamente herido. Había escuchado la explicación del monito a través de la puerta y aunque había querido decirle que pase para que pudieran aclarar las cosas de forma madura, prefirió callarse pues sus ganas de llorar lo superaron y no quería que él lo viera de esa manera, odiaba sentirse expuesto, mostrar debilidad no era algo que haría por cuenta propia, no después de haber sido herido tantas veces en el pasado, prefería sacar todo en soledad y luego tratar el tema cuando estuviera más tranquilo ya que sabía que si enfrentaba al monito en ese instante sólo volvería a gritarle y decir cosas hirientes que definitivamente no quería decir, no iba a volver a cagarla como en su última pelea.

No culpaba al menor por todo el asunto del beso, sabiendo que fue "ése" sujeto el que lo hizo, por lo que no hacía falta ser un genio para averiguar que no fue consensuado, y el hecho de que éste se dejara besar sólo porque lo había confundido con él era que incluso le alegraba un poco, pero... A pesar de que entendía eso con su lado racional, su parte emocional era una cosa totalmente distinta. Law tenía miedo... Siempre tenía miedo cuando se trataba de las estúpidas emociones, quería confiar en Luffy, quería creer que éste también le correspondía y que estos últimos bellos días realmente significaban que él también lo quería. Deseaba y anhelaba que esto fuera así, pero, un lado más oscuro en su cerebro, aquel lado que era siempre pesimista como una forma de autoprotección al dolor, no paraba de regañarlo continuamente.

«Es obvio que él no te amará, él es demasiado puro y bello para ti. No mereces a alguien así.» decía aquella voz como si se tratara de su verdugo «Sólo te besó porque le gustó cómo se sintió cuando ése sujeto lo tocó, ese niño es completamente inocente y no tiene experiencia... Seguro fueron sensaciones nuevas para él, es normal querer experimentar nuevas cosas cuando estás en esa fase de exploración, no es que te ame, sólo estás siendo su conejillo de indias, te abandonará en cuanto vuelva con sus nakamas y encuentre a alguien más para suplantarte.» Law no quería creer aquellas palabras, pero su ansiedad rápidamente estaba tomando el control y le evitaba luchar contra esos desastrosos pensamientos «¿Por qué te escogería a ti? No eres digno para estar con él... Estás roto y tienes las manos manchadas de sangre, es claro que no lo mereces. Él puede estar con alguien mejor, sólo te usará para su propio placer y luego se ira con alguien más, que realmente merezca estar a su lado y que, a diferencia de ti, no esté corrompido»

—Cállate... —gruñó por lo bajo aún sin dejar de llorar pues no quería creer nada de eso— Mugiwara-ya no es así... Él no usa a las personas, él no está corrupto como yo.

«No necesita estarlo para usarte, puede hacerlo de manera inconsciente. Es alguien caprichoso, toda su vida ha vivido siendo el centro de atención, primero de sus hermanos, luego de sus nakamas... Ahora pedirá la tuya hasta sentirse satisfecho y el único que terminará en la mierda eres tú»

—Cierra la boca, él puede quererme.

«¿A ti? ¿Por qué te querría a ti específicamente teniendo tanto de dónde escoger?» rió esa voz molesta de forma sarcástica «Tiene a la emperatriz pirata comiendo de la palma de su mano y a medio Amazon Lily enamoradas, tiene cientos de aliados que darían su vida por él... ¿Qué me dices de sus nakamas? Tú mismo has notado lo cercano que es a Roronoa-ya, tanto que te carcomen los celos cada que los ves riendo ¿No es así? ¿Por qué crees ser mejor que él?»

—No es cierto...

«Un inútil que ni siquiera pudo salvar a su única hermana... Abandonaste a Lammy sola en ese edificio. Un buen hermano mayor se hubiera quedado a su lado y hubiera muerto junto a ella»

—Era sólo un niño.

«¡Lammy murió quemada sin entender qué pasaba! ¡Murió sola y aterrada preguntándose a dónde mierda se fue su hermano mayor y por qué la abandonó! ¡Eres un completo inútil! ¡Debiste haber muerto tú en lugar de ella!»

—No, no... Sobreviví, no puede ser mi culpa intentar salvar mi vida.

«¿Y qué hiciste después de dejar morir a Lammy? Sí, te fuiste con un maldito psicópata porque querías matar a todos... ¿A cuántas personas has dañado Trafalgar? No tienes derecho de tocar al sol y sin embargo, lo has estado haciendo mucho estos días, ¿no? Supongo que no es tan malo... Será tu única oportunidad de sentirte querido, a pesar de que eso sea falso»

—Cora-san me ayudó... Cora-san salvó mi vida, ya no soy esa persona.

«¡Cora-san también murió por tu culpa! ¡Todo por salvar tu estúpida vida ofreció la suya a cambio! ¡Dressrosa terminó así porque le diste la carta a Vergo! ¡Todo lo arruinas grandísimo imbécil!»

—Guarda silencio...

«¡No mereces una puta mierda! ¡Mucho menos a Luffy! ¡Sólo lo mancharas como todo lo que tocas! ¡Todo marchitas! ¡¿Quieres volver a cagarla?! ¡Aléjate de él o lo matarás como hiciste con Lammy y Cora-san!»

—Basta por favor...

«Jamás podrás ser feliz y eres un jodido imbécil si piensas lo contrario»

—¡Basta! —gritó por lo alto mientras empezaba a aventar lo primero que se topara en su camino contra la pared al momento que entró en un estado de histeria— ¡Cierra la puta boca! ¡Deja de hablar! —gruñó furioso— ¡Merezco ser feliz! ¡Merezco ser feliz! ¡Yo también merezco ser feliz! —reclamó, al momento que nuevas lágrimas empezaban a resbalar por sus mejillas, mientras que su rostro se deformaba en dolor aún aventando cosas y reclamando a los fantasmas de su pasado.

—¿Torao? ¡Torao! ¿Qué pasa? —gritó Luffy al momento que entró en la habitación agradeciendo internamente porque el seguro no estuviera puesto— Torao... —exclamó al momento que veía la escena, completamente impactado y sintiéndose roto al notar el lamentable estado del contrario.

—¡No fue mi culpa! ¡No fue mi culpa! ¡No fue mi culpa! —siguió gritando hasta quedarse sin municiones sólo para después mirar sus propias manos y debido a su estado de crisis, lo único que pudo ver fue sangre, sangre por todas partes, todo se veía rojo— No fue mi culpa... No fue mi culpa —murmuró al momento que lentamente se arrodillaba y se abrazaba así mismo poniendo su frente en el piso sin dejar de replicar— Lammy, Cora-san... Perdónenme —sollozó.

En un impulso, Luffy corrió hacia la posición de su aliado y sin pararse a pensar demasiado lo recubrió entre sus brazos sintiendo cómo éste temblaba entre ellos. El menor estaba aterrado, no entendía nada de lo que estaba pasando y nunca había visto a Law de esa manera, sólo sabía que tenía que ayudarlo de alguna manera y lo único que podía hacer en ese momento era tratar de estar a su lado.

—No pasa nada Torao, estoy aquí... Estoy aquí —susurró suavemente mientras comenzaba a acariciar la espalda del contrario— Todo está bien, nada es tu culpa —dijo de corazón, pues aun cuando no conocía la situación, sí sabía que no había forma en que su aliado hubiera podido hacer algo tan malo a propósito.

Al escuchar la voz de Luffy, el tatuado inmediatamente se recompuso y devolvió el abrazo del monito, refugiando su rostro en el pecho del menor al momento que un grito doloroso desgarró su garganta. Se sentía tan indefenso en ese momento, tan quebrado y vulnerable, pero, aun cuando en circunstancias normales hubiera optado por alejar a todos, en ese momento lo único que deseaba era esa luz salvadora para ayudarlo a apaciguar su dolor, aunque fuera un poco.

—No es tu culpa —repitió el menor acariciando sus cabeza al mismo tiempo refugiaba su nariz en los cabellos de este, aún sin dejar de acariciar su espalda con leves círculos— Torao, eres una buena persona, estoy seguro de que hiciste lo que pudiste, ya no te tortures tanto —Law siguió llorando a gritos, hipeando y moqueando sin dejar de aferrarse a la espalda de Luffy, permitiendo que éste lo mimara y lo llenará de afecto tal como si volviera a tener cinco años.

Una vez que el mayor sacó todo lo que tenía guardado y el monito notó que éste ya no lloraba, decidió que ésta vez sería su turno de cuidar a Torao, tal y cómo él lo había hecho con su persona después de sentirse tan enfermo. Por lo que separó un poco a su aliado de su cuerpo sólo para empezar a limpiar con ambos pulgares el resto de las lágrimas que aún mojaban sus mejillas.

—¿Estás mejor? —preguntó dulcemente a lo que el mayor no respondió, pues se sentía completamente avergonzado con todo el asunto— Está bien Torao, no pongas esa cara, no te preocupes por nada —tarareo sin dejar de secar sus lágrimas— Ven, levántate... Te sentirás mejor después de dormir un poco.

Tal como una muñeca sin vida, Law se dejó guiar por el menor hacia la cama e imitando lo que el médico solía hacer con regularidad cada que le tocaba cuidarlo, lo hizo sentarse en la orilla de la cama para después quitarle sus zapatos, dirigiéndose hacia el armario para sacar sus prendas de dormir las cuales dejó a su lado al momento que se decidía a salir del cuarto a lo que el tatuado lo tomó de la muñeca impidiendo que éste se marchara.

—Torao, no me iré —consoló acariciando su mano gentilmente— Sólo dejaré que te cambies y laves la boca en tanto yo hago lo mismo, ¿sí? Volveré a tu lado cuando termines —y tal como dijo, el tatuado siguió su petición al pie de la letra, totalmente obediente dejándose cuidar, recostándose en la cama una vez que terminó— ¿Está bien que duerma contigo amor? —preguntó inconscientemente sólo para sonrojarse una vez que se dió cuenta de la forma en la que lo llamó, cosa que no pareció molestarle a Law por lo que se atrevió a repetir su acción— Amor, ¿Quieres que duerma contigo? —preguntó nuevamente a lo que éste sólo asintió con la cabeza haciéndolo sonreír enternecido— Está bien —dijo al momento que clavaba un beso en la frente de Trafalgar tal y como él solía hacer siempre sólo para después volver a abrazarlo fuertemente.

—Perdón... —alcanzó a susurrar una vez que su rostro se vio oculto en el pecho contrario— No tenías que verme en ése estado.

—No pasa nada amor, yo no vi nada, no te preocupes por eso... Está todo bien, no hiciste nada malo, perdóname tú a mí por no contarte lo que pasó.

—Lu... ¿Puedes repetir eso que siempre me dices? —pidió con las mejillas sonrojadas, sabiendo que al día siguiente se sentiría completamente avergonzado por estar actuando como niño encaprichado, suplicando atención a lo que Luffy sólo amplió su sonrisa.

—Torao es bueno...

—¿De verdad lo crees?

—No lo creo, lo sé —corrigió— Sé que eres bueno y me lo has demostrado muchas veces, mereces ser feliz —mencionó recordando lo mucho que le dolió escucharlo gritar eso a la nada, como si intentara autoconvencerse— Mereces ser feliz, ¿ok? Nunca lo olvides —repitió como si estuviera intentando que eso se quedara marcado eternamente en su cerebro.

Y mientras Luffy seguía repitiendo su mensaje una y otra vez, Law empezó a sentirse arrullado por la voz del menor, lo que inevitablemente lo hizo cerrar los ojos y caer en los brazos de Morfeo, pero en ésta ocasión fue el monito quien no pudo dormir de forma adecuada, ya que, a pesar de haber logrado tranquilizar a su aliado, éste siguió moviéndose toda la noche entre sueños mientras repetía una y otra un nuevo nombre, a lo que el chiquillo sólo pudo preguntarse ¿Quién rayos era Lammy?

Continuará...


WalkerYuu: Yo solo quiero decir que nada de esto es mi culpa.

byAlyss: ¡Oye! ¿Vas a volverme a echar a mi la culpa? ¡Fue tu idea que Toramingo bese a!... un momento... ¡Eso fue idea mía también! jeje... ¿Me perdonan?

WalkerYuu: No puedes seguir provocando felicidad a los lectores para después hacerlos llorar de la peor forma posible y seguir creyendo que perdonarán todo ¿Sabes?

byAlyss: ¡No me arrepiento de nada! ¡Haré el drama necesario para salvar a esta compañía! ¡Y peores cosas vendrán! muajajaja

WalkerYuu: Si, bueno... ¿Quién tiene hambre?

Aunque realmente no puedo quejarme, el resultado siempre es bueno al final así que no me quejo.