Cuando Trafalgar salió de su trabajo no dudó ni un segundo en echarse a correr de regreso al hotel, estaba bastante feliz, aún no creía que realmente Luffy había aceptado ser su novio, todo volvía a ser maravilloso, y aunque aún tenía deseos de matar a ese maldito emplumado, su emoción era mayor como para pensar en ello por el momento. Aunque, aún habían ciertas dudas en su cabeza, el chiquillo ya le había comentado lo sucedido ese día, lo cual de cierta manera, le hacía entender que tal vez ese acontecimiento fue lo que despertó la curiosidad del menor sobre todo el asunto de besarlo y demás, cosa que, a pesar de agradecer, también le dejaba cierta intriga, pues la noche que se emborrachó él dijo algo acerca de que si él no lo besaba, iba a ir a buscar a alguien que sí quisiera hacerlo, lo que por supuesto no lo dejaba tranquilo, sabía que habían hablado de la exclusividad ahora que eran novios, pero aún así tenía deseos de preguntarle si sólo había besado a ese sujeto en aquella ocasión o si habían habido más incidentes de los que no estuviera enterado, más que nada para evitar más conflictos futuros.
Una vez que entró a la habitación, fue recibido inmediatamente por el monito quien corrió hacia la entrada y tras abrazarlo por el cuello le plantó un pequeño beso en sus labios lo que le hizo sonreír complacido en tanto correspondía a su muestra de afecto. En este punto, Trafalgar incluso había olvidado que de hecho, tenía que regresar a su universo, pues estaba tan ensimismado en disfrutar su nueva vida al lado de su aliado que eso había pasado a segundo plano, ahora le importaba más atender a su pequeño novio.
—¿Cómo te fue Torao? Llegaste un poco más temprano —mencionó una vez que se separó.
—Bien, el día siguió tranquilo el resto de la tarde y me apresuré en regresar sabiendo que tendrías hambre. Aún tengo restos de comida china que no pudimos cenar aquella ocasión y que olvidé hasta ahora.
—¡Yeeeei! ¡Comida! —festejó al momento que se sentaba a esperar en tanto su aliado calentaba todo.
—¿Qué hiciste hoy además de dormir?
—Me encontré con Torarine de camino al hotel, parecía estar atareado.
—¿Ocurrió otro incidente?
—No me dió muchos detalles, sólo mencionó algo de una persona desaparecida —se encogió de hombros al momento que la mirada del mayor se endurecía al sospechar de qué se trataba todo el asunto.
—¿Dijo algo más? —preguntó al momento que dejaba el plato con comida delante del monito quien rápidamente empezó a comer.
Luffy se sentía inseguro si hacerle caso a Torarine sobre el asunto de Lammy, éste le había comentado que era mejor que se lo preguntara directamente a su novio, pero la verdad es que luego de verlo tan mal la noche anterior, tenía miedo de decir algo que volviera a ponerlo mal. El capitán de los piratas del sombrero de paja no era una persona a la que le gustara escarbar en los recuerdos de los demás, solía no importarle el pasado de la gente que conocía porque juzgaba al "yo" actual, y sin embargo, allí estaba él, queriendo saber más y más de Torao. Podía ser egoísta de su parte querer saber todo de Law, eso era algo que no sabía, pero quería comprender qué había detrás de esas pesadillas porque pensó que tal vez eso lo ayudaría a saber cómo reaccionar de mejor manera la próxima vez que sucediera.
—Me dijo que estuviera atento a mi alrededor porque cosas extrañas estaban pasando —respondió una vez que decidió que por el momento no le preguntaría a él sobre ese tema, pues no quería alterarlo.
—Estoy seguro que todo esto es culpa del tercer Law —murmuró por lo bajo lo que hizo que Luffy abriera sus ojos sorprendido, ya que el que su novio mencionara a Toramingo le hizo recordar que había un tercer individuo que podía responder a sus preguntas.
«Es cierto... Tal vez él quiera decirme quién es Lammy. Tengo el presentimiento de que esa persona es importante para los tres Toraos» pensó al momento que se decidía a escaparse esa noche para interrogar al emplumado.
—Por cierto... Mugiwara-ya —habló el tatuado tímidamente captando la atención del menor— Amm... Hay algo más que quiero preguntarte.
—¿Qué pasa?
—Eh... No sé cómo decirlo —se rascó la nuca en un gesto nervioso— Tú... ¿Has besado a alguien más aparte de a "ese" sujeto?
—¿Eh? —exclamó sorprendido— ¿Por qué lo haría? —frunció el ceño— ¿Crees que voy por la vida besando gente?
—No creo eso —corrigió rápidamente— Yo solo... Ah... Lo siento, Lu... Es sólo que me da muchos celos imaginarlo.
—¿Celos? ¿Estás celoso Torao? —preguntó al recordar cuando su pecoso hermano le explicó qué eran los celos y por qué la gente los sentía— ¿Por qué?
—No me hagas explicarte, por favor —suspiró al momento que ocultaba su rostro debajo de la visera de su sombrero, acto que al menor le pareció adorable.
—Los celos son esa cosa que sientes cuando alguien quiere quitarte tu carne ¿No? —mencionó curioso al momento que cruzaba sus brazos.
—¿Cómo?
—A mi no me gusta que se roben mi carne porque es mía, y por lo tanto nadie más debe tocarla... ¿Alguien quiere robarse tu carne Torao? No lo entiendo... ¿Quién?
—Luffy... No estoy hablando de comida ¿sabes? —mencionó avergonzado mientras sus mejillas se coloreaban de rojo— Lo que no quiero que me roben es... a ti... No soporto la idea de verte con alguien más.
—¡Entiendo lo que dices! —gritó al momento que inclinaba su cuerpo lo suficiente para que sus rostros quedaran juntos el uno del otro— Yo tampoco quiero que Torao esté con nadie más que conmigo, así que lo entiendo —sonrió dulcemente— Pero no te preocupes, no me interesa estar con nadie más así y tampoco lo he hecho... Sólo fue esa vez pero... Pensé que eras tú —le recordó aún sintiéndose un poco culpable.
—Ya veo —suspiró aliviado, sintiendo que se libraba de otra enorme carga en su espalda.
—Y... ¿Y tú? —preguntó una vez que regresó a su posición para terminar la comida que aún quedaba en su plato, al igual que Law, quien comía mucho más lento.
—¿Yo qué? —respondió sin entender.
—¿Has besado a alguien más? —el tatuado estuvo a punto de atragantarse con el arroz ante dicha pregunta y tuvo que tomar un trago de agua para no morir— Que... Que... ¿Por qué preguntas eso?
—¡Ey! ¡Tú me preguntaste lo mismo! ¿Por qué no puedo preguntar yo? —reclamó molesto mientras inflaba sus mejillas de aire.
—No creo necesario que yo... —olvidó lo que iba a decir al notar que el monito empezaba a molestarse más— Ah... Está bien —suspiró— Sí, he besado a otras personas — «y hecho otras cosas que no te pienso decir» —pensó lo último.
—¿Otras? —arqueó una ceja— ¿Exactamente cuántas personas son "otras"?
—¿Eso importa? Ya hace mucho tiempo de eso.
—¿Cuántas son otras? —volvió a preguntar ahora más insistente— ¿Dos? —no hubo respuesta— ¿Tres? ¿Cuatro? —volvió a preguntar al notar que el contrario sólo seguía sorbiendo agua sin mirarlo a los ojos— ¡¿Cinco?! —dijo insistente— ¿Seis? ¿Siete? —gruñó ahora mucho más fastidiado— ¡Torao! ¡¿Qué demonios?! ¡¿Eres un maldito playboy?!
—¿Qué? ¿De dónde demonios aprendiste esa palabra?
—¡No cambies el tema!
—No lo hago pero... ¿Qué se supone que te diga Lu? Tu preguntaste...
—¡No!
—¿No qué?
—¡Torao es mío! ¡Te lo dije en la mañana! —exclamó al momento que se ponía en pie para posicionarse enfrente de su aliado quien sólo observaba sus reacciones totalmente interesado— ¿Te gustó?
—¿Qué cosa?
—Ser un maldito playboy... —preguntó al momento que se sentó en las piernas del mayor quedando frente a frente— ¿Tanto te gustó besar a otras personas?
—Yo no... —antes de que éste pudiera responder siquiera, el monito se adelantó al plantarle un beso apasionado que lo dejó sin aliento— O... Oye... No es necesario que estés tan molesto —mencionó cuando éste se separó— Fue hace mucho tiempo... Antes de siquiera conocerte.
—¡Cállate, no quiero oírlo! —gritó al momento que en un movimiento rápido mordió al mayor en el espacio entre el hombro y el cuello acto que hizo que Law se mordiera el labio para evitar gritar.
—O... ¡Oye! —lo agarró del cabello intentando alejarlo— ¿Qué rayos intentas hacer? ¡¿Matarme a mordidas?!
—¿Qué? ¡Noo! —grito ofendido mientras Trafalgar lo apartaba— ¡Quiero hacer eso que le hicieron a Ace!
«Portgas-ya de nuevo, ¿eh? ¿Ahora en qué problema me habrá metido?» pensó con cierto nerviosismo «aunque si es lo que imagino tal vez no esté del todo mal» se dijo finalmente con una sonrisita adornando su rostro.
—¿Crees que puedas explicarme bien de qué hablas? Creo tener una idea, pero no sabré bien si no me dices lo que sabes.
—Es una marca —afirmó con seguridad— no es como las cicatrices o los tatuajes que se quedan para siempre, esta desaparece luego de un tiempo, Ace a veces llegaba con varias, pero siempre se desvanecían.
—¿Esas marcas eran pequeñas y por lo general de color rojo o morado?
—Hmm... —soltó intentando recordar cómo es que se veían aquellas marcas— Creo que sí... No estoy seguro.
Ante esa ambigua declaración, el mayor no pudo evitar soltar una risita discreta, pues la inocencia que este poseía para algunos temas todavía, se le hacía de lo más hermoso que jamás había pensado en considerar como una cualidad, pero ahora ser él quien le enseñe a su pareja sobre todo aquello que no sepa es simplemente una idea maravillosa.
—Préstame tu brazo un momento
—¿Mi brazo? ¿Para qué? —preguntó acatando la orden del contrario.
—Solo espera —tras decir aquello subió un poco la manga de la camisa de Luffy, colocando sus labios en la parte interna del codo y comenzando a succionar con la clara intención de crear un chupetón en la zona— ¿era algo así?
—¡Oh! Si, eran justo como eso.
—¿Quieres que te muestre como hacerlos? —le pregunto susurrándole al oído, causándole escalofríos al momento de sentir su cálido aliento.
—Eh... Yo... —balbuceo para luego asentir con un enorme sonrojo en su rostro.
—Bien, haz lo que te digo —decía mientras estiraba su brazo con la intención de que el menor pudiera practicar y de esta forma igual ver que es lo que estaba haciendo sin sufrir demasiado— ahora pon tus labios sobre mi brazo.
—Adshi —dijo acatando las instrucciones al tiempo que dirigía su mirada a él.
—Si, así está bien —le respondió con una pequeña sonrisa, pues su actuar le pareció completamente adorable— ahora haz una "o" con tu boca y comienza a succionar, como si estuvieras sorbiendo algo.
El monito siguió sus instrucciones sin problemas y cuando Trafalgar sintió que era suficiente le dijo que podía separarse, Luffy le hizo caso y en cuanto vio el resultado sus ojos brillaron ante su "obra maestra", pues el ver aquella marca un poco roja en el brazo de su pareja quien no paraba de sonreír, se lanzó de nueva cuenta a su novio y lo besó, para acto seguido atacar el cuello de este, en el cual comenzó a hacer otro chupón y luego uno más, y si bien había uno que otro que no se marcaban como quería al ser inexperto en el tema, eso no desanimaba al chiquillo a seguir, pues quería que aquellas marcas adornaran su cuerpo y que la gente supiese que Law ya estaba con él, ya que según las explicaciones de su hermano, esas marcas eran generalmente cosas que se hacían las parejas como un signo de posesividad.
—¿Así que quieres jugar con eso, Lu? —susurro para sí mismo e inmediatamente separar al menor de su persona— Ahora es mi turno —y tras aquella declaración, en un rápido movimiento Law se posicionó sobre el monito el cual se sorprendió ante dicha acción.
—¿Qué... qué vas a hacer?
—Nada malo, solo seguiré con tu juego—comenzó a hablarle al oído, para inmediatamente después lamer y morder este.
Tras eso Law bajo su rostro al cuello del menor, el cual mordió levemente, para luego lamer el lugar afectado y de ahí hacer un camino de saliva con la punta de su lengua en dirección a su hombro, donde hizo su primera marca, Trafalgar se apartó un poco solo para poder observar con detenimiento su creación, la cual apenas si era visible, un pequeño punto de color rojo que fácilmente quedaría cubierto por la misma ropa del monino, le agradaba verla, pero quería más, mucho más, quería dejarle en claro a cualquier imbécil que se acercara con otras intenciones que este ya tenía a alguien y claro tenia a un par en específico rodándole en la cabeza, por lo que ahora con la molestia impregnada en sus pensamientos, continuo con sus acciones.
Una vez más junto sus labios al cuello de Luffy, esta vez a la parte trasera de este, donde sabía que aquellas marcas dejadas no serían vistas tan fácilmente a menos que hubiese otras intenciones de por medio, algo que le saco una sonrisa, le encantaría ver la cara de ese idiota si llegase a descubrir eso, dejo unos más en esa zona y la del hombro, de igual forma comenzó a mover sus manos por la espalda y torso de Luffy, disfrutando del momento y las sensaciones que recorrían su cuerpo ante sus acciones, haciendo todo lo posible por deleitarse tanto a sí mismo como al menor, pero dejo todo de lado al escuchar un claro suspiro proveniente de su pareja, razón por la que se alejó de este un poco, descubriendo así el rojo de sus mejillas y que se encontraba un poco jadeante. Ante esta nueva visión solo pudo pensar en que estaba jugando bastante bien sus cartas y había logrado excitar un poco a Luffy.
—¿Qué sucede, Lu? —preguntó en tono seductor acercando nuevamente sus labios al oído del chiquillo
Law no podía negar lo excitado que estaba, ya muchas veces en el pasado se había contenido debido a sus inseguridades sobre si Luffy le correspondía o no, pero ahora con esa brecha rota no tenía que hacerlo más, o bueno eso es lo que una parte de él pensaba, mientras que otra realmente quería ir lento, sin presionar al menor a nada, pero en ese momento exacto su cabeza no podía dejar de pensar una y otra vez en la noche pasada, en como Luffy se retorcía, gemía y temblaba de placer ante sus atenciones, por lo que ahora quería volver a experimentar aquello, solo que esta vez sin los estragos causado por el maldito alcohol.
Es por lo que, luego de relamerse los labios con aparente lujuria y tras volver a besar a su novio comenzó a dirigir la mano que mantenía en su torso a las caderas, muy cerca de su entrepierna aún sin siquiera llegar a rozar la zona, sus caricias fueron recompensadas con suaves gemidos y uno que otro suspiro de anhelo de Luffy, el cual, de hecho, no tardó en comenzar a reaccionar ante el toque del mayor.
—Torao —soltó en un suspiro— creo que algo anda mal conmigo.
—¿Qué exactamente? —pregunto divertido, pues Law estaba seguro de que el monito no recordaba realmente nada de la noche pasada, por lo tanto, aquella experiencia previa posiblemente ya había sido olvidada— Dime que es lo que sientes.
—Me siento caliente, tengo hormigueos y mi pene se está poniendo duro —describió lo mejor que pudo sus síntomas con un rostro de genuina preocupación— ¿Voy a morir Torao?
—No vas a morir —respondió de forma amorosa, conteniendo una risita, pues su comentario de esta vez se le hizo incluso más lindo que lo sucedido antes— es una reacción normal de tu cuerpo, solo mira —y tras decir aquello tomó la mano del menor y la colocó sobre el bulto de sus pantalones— ¿lo ves? también estoy duro.
—Torao... ¿Crees que pueda...? —soltó curioso, pero con cierto recelo, ya antes Law le había comentado que le incomodaba estar desnudo frente a alguien, por lo que dudaba en si continuar con su pregunta.
—¿Qué puedas qué, Lu?
—Yo... ¿Puedo verlo?
Esas palabras fueron todo lo que necesito para romper todo rastro que le quedaba de su cordura, por lo que sin pensarlo dos veces desabrocho su pantalón y su miembro aun entre sus bóxer dejaba ver como el preseminal comenzaba a brotar de la punta, Luffy debido a la curiosidad de ver como este se movía espasmódicamente acercó sus manos al resorte de la prenda de su aliado, descubriendo la zona con cuidado y lentitud, dejando finalmente al aire libre el pene de Trafalgar, el cual estaba completamente erguido, razón por la que no dudo mucho en tocarlo suavemente con su índice, sintiendo la rigidez de este, incluso bajo ese simple toque.
Por otra parte, Law sentía que estaba completamente en las estrellas, es decir durante tanto tiempo espero que algo así pasara, pero jamás espero que Luffy fuera el primero en comenzar a tocarlo, pero aun así detuvo la inspección del monito, pues realmente quería saber que se sentiría al tenerlo rodeándolo por completo, quería saber cómo sería el tacto completo que le proporcionaría y curiosidad por cómo se sentiría los torpes movimientos de su mano alrededor de su pene.
—Lu, amor ¿Crees que puedas hacerme un favor? —soltó con voz ronca debido a la excitación de la que estaba siendo presa, llamando así la atención de su pareja, el cual lo miró fijamente a los ojos.
—¿Qué sucede Torao? —preguntó, pero de un segundo a otro se alteró un poco, recordando su "malestar" anterior— ¿Te sientes mal tú también?
—Jaja, no, no es eso —respondió sonriendo— pero... ¿Crees que puedas rodearlo con tu mano?
—¿Así está bien? —cuestionó una vez más luego de ejecutar aquel pedido, intercambiando su vista de su agarre al rostro de Law, el cual ante aquella imagen no pudo evitar sonreír con cierta avidez, pues realmente deseaba experimentar todo lo que le fuera posible con su lindo novio.
—Si, Lu, es perfecto —soltó en un sonido gutural— ahora comienza a mover tu mano de arriba abajo.
Luffy siguió las indicaciones con cierto recelo, pues tenía miedo de lastimar a su pareja, ya que a pesar de ser de goma sabe lo sensible que es esa zona, es por ello que cuando Trafalgar soltó el primer gemido, su mano se alejó inmediatamente pensando en que lo había lastimado, pero el mayor al ver su rostro pudo fácilmente saber lo que estaba pasando por la mente del chiquillo, cosa que le causó un poco de gracia, pero que realmente no pudo negar que también lo éxito un poco más de lo que esperaba, pues sentir que estaba manchando algo tan puro como lo era Luffy despertaba sus más oscuros deseos, por lo que tomó la mano de este y la acercó a su rostro, besando sus nudillos para después comenzar a hablar.
—Tranquilo Lu, lo estás haciendo de maravilla —dijo mientras volvía a dirigir la mano del menor a su pene, el cual envolvió con esta, pero esta vez dejando la suya sobre la de Luffy, comenzando a guiar sus movimientos con la clara intención de que este no se volviera a apartar.
—Torao, ¿estás seguro de esto? —preguntó viendo a sus ojos directamente, un tanto preocupado por los sonidos que salían de la boca de su novio.
—Si, completamente —afirmó en un suspiro— ahora, ¿qué te parece hacerlo tú solo? ¿crees poder?
—Su... supongo que sí —respondió dudoso.
—Bien entonces continúa.
Y ante esto Luffy siguió con las atenciones al miembro del Trafalgar, el cual de vez en cuando le daba instrucciones tales como el enfocarse en la punta, jalar de su prepucio, la intensidad o incluso que jugara con sus testículos. Y claro Luffy acato todas y cada una de las indicaciones que recibía, pues, aunque no estaba del todo seguro del que es lo que estaba pasando, él también estaba completamente excitado por las reacciones, los gestos y los sonidos guturales que Law dejaba escapar, cada vez con mayor frecuencia y fue así que finalmente sentía a su clímax llegar, al inicio tuvo la clara decisión de anunciar aquello, pero antes de que dijera nada una idea vino a su mente, por lo que cambió de parecer de un segundo a otro.
Ante esta nueva y malévola idea, una sonrisa traviesa adorno sus labios, por lo que dejo que todo continuara su curso como esperaba, esperando con ansias el momento en el que finalmente liberase toda esa carga de esperma que ya llevaba demasiado tiempo almacenando en su interior y cuando este llego a ese punto, vio claramente como el menor se apartó, completamente sorprendido por aquello que lo había manchado completamente, dejando su rostro, manos, cabello y ropa como un completo desastre, el cual sería capaz de jamás limpiar, pues sentía que esa podría ser la prueba definitiva de que el menor le pertenecía a él y a nadie más.
—Torao, ¿qué demonios fue eso? —preguntó Luffy un tanto molesto— Me manchaste todo.
—Lo siento, Lu —comenzó a decir— me sentí tan bien que olvidé avisarte —mintió al momento que se acercaba al rostro del menor y lamia su propio esperma, el cual había caído desde la comisura de su labio izquierdo hasta el pómulo— ahora ven, déjame ayudarte ahora a ti, sé que de seguro te debe de estar doliéndote ahora.
—¿No importa que esté sucio? Siempre me regañas por ensuciarme.
—Está bien, no importa.
Tras esa afirmación Luffy se levantó de su lugar y se acercó más a su aliado, el cual extendió su mano para que el menor la tomara, cosa que este hizo al notar dicho ademán, pero inmediatamente después de que Trafalgar tomó esta lo jalo hacia él y en un rápido movimiento se sentó sobre la cama con Luffy sobre sus piernas, dándole la espalda y luego de un pequeño reclamo por parte del chiquillo por la espontaneidad de sus acciones soltó una risita para inmediatamente después lamer y morder su oreja, mientras jugaba con el torso de Luffy y en la ingle de este, pero claro, aún sin tocar directamente su miembro, sino solo rozándolo ocasionalmente, disfrutando de los suspiros que dejaba escapar de vez en cuando, así como también disfrutaba de la forma en la que dejaba salir su apodo entre suspiros.
—Torao, ¿puedes hacer lo de la otra vez? —soltó bajito, volteando su rostro al de su pareja.
—¿La otra vez? —pregunto entre curioso y entretenido— ¿De qué hablas?
—No lo sé, no lo recuerdo bien, sólo sé que se siente igual.
—¿Hablas de lo que hicimos la noche que te emborrachaste?
—Si... De eso —susurro avergonzado— no recuerdo lo que pasó, pero si las sensaciones, me gustó cómo se sintió.
—Lo entiendo —dijo besando la mejilla del menor— si me lo pides de esa manera es imposible que me niegue a hacerlo.
E inmediatamente después de decir aquello, Trafalgar comenzó a desabrochar los pantalones de Luffy, descubriendo que la falta de ropa interior de la vez pasado no volvió a repetirse, pues en esta ocasión tenía un boxer un tanto especial para él, pues aquella vez que fueron a comprar ropa pudo notar como el menor que se quedaba viendo justamente a ese modelo, pero que cuando el marine se acercó a preguntarle si queria dicha prenda no dudo ni un segundo en voltear a ver a su aliado y al verse descubierto negó con fervor y dijo que estaba bien con lo que ya tenía, por ello cuando el tatuado finalmente tuvo un poco de dinero fue, con demasiada vergüenza a comprar dicha prenda.
Y aunque dicho boxer no era demasiado diferente a los que él tenía, el problema era que este se encontraba completamente adornado con banderas pirata y tesoros, el día que los compró le pareció un tanto lindo que Luffy usase eso, pero ahora no podía esperar para poder quitarlos, por lo que siguiendo con su labor, tomó el miembro completamente erecto del menor, comenzando a mover su mano lo más lento que podía, con la sola intención de hacer aquello mucho más extenso; aún así no dejaba de jugar con el pezón izquierdo o de morder su oreja constantemente mientras le susurraba preguntas sobre si aquello se sentía bien, a lo que el menor respondía en suspiros o simples asentimientos de cabeza y Law solo sonreía ante esto, completamente extasiado por como Luffy caía presa de sus atenciones.
Los suspiros del monito pasaron a ser de un momento a otro súplicas porque Trafalgar aumentase la intensidad de sus movimientos, pues a pesar de que aquella lentitud le parecía completamente satisfactoria, no iba a negar que ahora ansiaba por más, Luffy sentía que tal vez aquello podría ser un poco egoísta de su parte, solo por querer más de lo que Law le estaba ofreciendo, pero contrario a ello, el tatuado estaba completamente feliz de ser él con quien el menor descubriera aquellos placeres de la sexualidad, y por lo que entendía de sus charlas sobre el hermano de este, Luffy sabía mínimamente lo que estaba pasando, pero sus experiencias actuales le decían que jamás lo había practicado. Tal vez él no había sido su primer beso, pero al menos si tendrá otras primeras veces, unas incluso más importantes y mucho mejores que un tonto beso robado por un estúpido clon de sí mismo.
—To... Torao... e... espera.
—¿Qué sucede amor? —preguntó deteniendo el vaivén de su derecha, pero sin apartar esta del pene de Luffy, pero moviendo ocasionalmente su pulgar en círculos para seguir con la estimulación— ¿Hay algo mal?
—S... sí.
—¿Qué es? —dijo con una sonrisa de diversión en su rostro al momento que subía su mano lentamente por la extensión del miembro contrario, al llegar a la punta acarició suavemente esta para inmediatamente después acariciar la uretra con la punta de su dedo, todo mientras sentía como su propio pene volvía a despertar un poco.
—Quiere salir... —soltó en un gemido, queriendo encorvar su cuerpo, pero siendo detenido por el mayor— Torao... necesito ir al baño... podrías soltarme, no quiero que te molestes por ensuciar todo.
—Está bien solo déjalo salir, no pasará nada malo, te prometo que no me enojaré —dijo con la intención de darle confianza al contrario— entonces, ¿puedo seguir? —preguntó al momento que movió rápidamente su mano de arriba abajo, sacando un grito de sorpresa por parte del chiquillo y creó una enorme sonrisa traviesa en el rostro de Law.
—S... sí, creo que sí.
Ante la afirmación por parte de Luffy, Trafalgar no dudo ni un segundo en continuar con sus movimientos, solo que en esta ocasión era mucho más tosco que antes, haciendo que el vaivén de su mano fuera esporádico y casi hasta violento, subiendo de forma lenta pero firme y al llegar al inicio de la cabeza del pene, bajar con brusquedad y ante tales arrebatos de deseo, Luffy solo podía gemir y suspirar mientras doblaba sus piernas hacia sí, pues su torso estaba siendo sujetado por Law quien incluso quería estirar los muslos del menor para tener un mejor acceso a la zona pélvica de este, pero en ese instante estaba completamente conforme con todo aquello.
Tenía a Luffy como siempre lo deseo e incluso era mucho más que eso, pues no solo estaban a punto de tener relaciones, sino que incluso ahora eran una pareja, estaba literalmente en el cielo y más ahora que podía no sólo ser testigo de las reacciones y las expresiones que este ponía, sino que incluso era él mismo quien estaba provocándolas así que estaba completamente extasiado con eso y en el momento en el que el chiquillo finalmente soltó su semilla al exterior este estaba completamente rojo y agotado descansando su cabeza en su hombro dejando salir suspiros, con la respiración demasiado agitada.
—Torao estoy muy cansado —soltó Luffy en un suspiro agotado.
—Está bien, duerme —respondió el tatuado con una sonrisa— por hoy creo que está bien hasta aquí.
Tras decir aquello beso la frente de Luffy de forma cariñosa para inmediatamente después comenzar a limpiar los restos de semen que salpicaron en el menor con ayuda de un paño húmedo y una vez que terminó con su tarea, lo arropo con prendas limpias para después cargarlo y llevarlo a la otra habitación, sabía que de nueva cuenta tendría que encargarse del pequeño "problema" que el chiquillo dejó en su entrepierna, pero sinceramente en esta ocasión no le importó y solo termino por depositar al menor en su cama como era debido para después ir al baño y terminar con eso, para así irse a dormir.
Un par de horas después de aquello Luffy despertó, luego de ver la hora y tras notar que su aliado estaba completamente dormido, Luffy decidió volver a escaparse por la ventana una vez más. Era más temprano de lo normal, pero en realidad no le importaba porque había logrado cancelar su cita de esa noche, ya que ciertamente tenía asuntos más importantes rondando su cabeza. Torarine no le había dicho lo que quería escuchar de Lammy, así que tampoco tenía sentido verlo esa noche, dado que no había mucho que éste pudiera decirle sobre lo que le interesaba, así que, en su lógica, su única solución posible era ir a hablar con la persona que por algún motivo presentía que sí le contestaría a todas sus dudas.
Fue así como se adentró al bosque al momento que empezaba a concentrar su haki para ver si podía sentir la presencia del sujeto en cuestión pero no hubo suerte por lo que empezó a corretear por los alrededores, fijándose desde las copas de los árboles para ver si captaba ver algo, lo cual tampoco funcionó. Recordó las palabras de Torarine en donde decía que no habían podido encontrar a Toramingo a pesar de que han estado buscándolo por días y eso le pareció simplemente absurdo, pues él ya lo había visto en muchas ocasiones sin siquiera esforzarse.
Después de unos minutos sin éxito en su búsqueda, empezó a gritar el apodo del emplumado fuertemente esperando que éste viniera por cuenta propia, así estuvo por alrededor de unos veinte minutos gritando por todo el bosque pensando que tal vez el contrario no quería verlo, y cuando estuvo a punto de resignarse, repentinamente sintió la presencia de alguien acercándose, lo cual lo hizo voltear al instante.
—Buenas noches Ángel, ¿Acaso me estabas buscando? —mencionó divertido saliendo desde la oscuridad— Oh, que halagado me siento —contestó dramáticamente llevando una mano a su pecho— Aunque deberías dejar de llamarme "Toramingo", no me gusta ¿Qué opinas de decirme "cariño"? ¿No suena mejor?
—Déjate de tonterías, no vine aquí para eso.
—Tan maleducado como siempre —suspiró mientras negaba con la cabeza al momento que se encogía de hombros— ¿A qué viniste bebé? ¿Tanto querías verme?
—Sí —confesó al momento que se sentaba en el pasto.
—¿De verdaaaad? —preguntó entretenido al momento que empezaba a acercarse a su presa mientras se relamía los labios— ¿Y qué puedo hacer por ti, lindo? —mencionó seductoramente.
—Quiero preguntarte algo —dijo seriamente lo que hizo que el contrario se interesara más en todo el asunto pues el chiquillo estaba ignorando todos los apodos que usaba para enfurecerlo, por lo que el tema en cuestión prometía ser interesante.
—No veo qué podría saber yo que pudiera interesarte, ángel —contestó al momento que empezaba a examinar el lugar buscando un lugar adecuado para sentarse, no sin antes poner un pañuelo en el piso, pues definitivamente no quería manchar sus ropas con tierra o restos de hierbajo— ¿De qué se trata?
—¿Quién es Lammy?
Ante esa pregunta tan inesperada, Luffy pudo ver cómo el hombre de negro se congeló en su lugar sólo para observar el momento exacto en que la mirada de éste se oscureció y tensó la mandíbula al punto que pareció un animal salvaje mostrando los colmillos, también apretó sus puños enterrándo sus uñas contra su palma, saliendo un pequeño hilo de sangre que no pudo evitar notar. El monito al verlo incluso sintió un poco de miedo al percibir una extraña aura de ira que el contrario empezó a desprender.
—No creo que esas sean cosas que necesites saber, ángel —dijo por fin poniendo una sonrisa que si bien a simple vista podría verse como deslumbrante, la verdad es que hacían ver al hombre bastante aterrador, pues no le pegaba para nada, se veía falsa dado que aún se veía totalmente rígido.
—Oh no... Tú tampoco me lo dirás ¿Verdad? —suspiró fastidiado— Torarine tampoco quiso hablarme de ello— Pff... Tacaños —se quejó mientras llenaba sus mejillas de aire en un gesto de puchero.
—¿Tampoco?
—Torarine no quiso contarme al respecto.
—Mmmmmm... —exclamó desinteresado.
—Y... No le preguntaré a Torao...
—¿Oooooooooh? —sonrió entretenido— ¿O sea que soy tu única esperanza? Kufufufu, ¿Qué me darás a cambio de decirte, primor?
—Eh... ¿Tengo que darte algo a cambio? —preguntó a la defensiva— ¿Por qué?
—La información no se da gratis, ¿sabes?
—¿Qué quieres?
—Quiero muchas cosas, precioso... ¿Qué tal si me dejas probarte de nuevo?
—Pff... —exclamó fastidiado— Si vas a empezar a molestarme de nuevo, prefiero ir a preguntarle a Torao directamente, no quería hacerlo para no molestarlo, pero creo que será la mejor opción —murmuró al momento que se levantaba dispuesto a marcharse.
—Nunca dije que no te diría —dijo con tono indiferente mientras se recargaba en el tronco del árbol que tenía detrás— Puedo responder tu pregunta, pero dudo que sea una historia que alguien como tú pudiera soportar —se rió por lo bajo.
—¿Por qué dices eso? —preguntó con el ceño fruncido.
—Lo digo por tu bien manzanita, no quiero dañar esa hermosa inocencia tuya... No de esta manera por lo menos kufufufu.
—¡Sólo dime de una vez! —dijo fastidiado, a lo que el de negro sólo lo observó fijamente por unos segundos antes de endurecer el rostro y tras volver a sonreír sarcásticamente, respondió.
—Bien... Pero no digas que no te lo advertí —Luffy tragó saliva nervioso ante eso— Lammy era mi hermana.
—¿Eh? —exclamó sorprendido— He... ¿Hermana? To... ¿Torao tiene una hermana?
—¿Cómo se supone que sepa eso? —dijo con un tono de fastidio en su voz— No conozco a ese idiota, te estoy hablando de mi vida —el chiquillo quiso reclamarle por decirle idiota a su novio pero optó por guardarse sus reclamos, pues aún quería saber más al respecto.
—¿Qué pasó con ella?
—Murió acribillada —respondió con la voz gélida al momento que su rostro volvía a cargarse de ira— Por culpa del jodido gobierno mundial.
—Q... ¿Qué? —preguntó totalmente pasmado al momento que sus ojos se abrieron a su máxima capacidad al momento que su mandíbula cayó por su propio peso en un gesto de total impresión, la cual después fue deformándose a una de dolor y angustia— La... ¿La mataron?
—Te dije que no te gustarían las respuestas, ángel —tras decir aquello empezó a tronarse el cuello seguido sus dedos y muñeca de su mano derecha repitiendo su ritual para intentar tranquilizar su enojo— ¿Conoces lo acontecido en la ciudad de Flevance? —el rostro de confusión del menor fue suficiente para darle su respuesta— El gobierno decidió que mi ciudad natal ya no les era útil así que abandonó a sus pobladores dejándolos morir a manos de los pueblos vecinos.
—¿A qué te refieres con que ya no les eran útiles?
—Digamos que... La gente empezó a enfermar por culpa de un mineral venenoso que nuestra ciudad producía, los nobles sabían que era tóxico, pero no dijeron nada para generar más dinero. Las personas pensaron que la enfermedad era contagiosa y empezaron a invadir la isla.
—Pero... No lo entiendo... ¿No se supone que la marina interviene en esos casos?
—¡La puta marina nos abandonó a nuestra suerte! ¡Sabía que la enfermedad no era contagiosa y no hizo nada para detener los rumores!
—Otra vez... —dijo por lo bajo llamando la atención del contrario quien pudo notar que el menor había empezado a enojarse también— Otra vez el gobierno y los nobles... Es como lo de mi ciudad y Dressrosa... Siempre queriendo deshacerse de la suciedad —gruñó por lo bajo— Me enferma.
—Veo que tampoco te es indiferente lo despreciable que es el sistema —tarareo interesándose más en el chiquillo— Tal como dices, el gobierno nos vio como un jodido estorbo y nos abandonó a nuestra suerte cuando empezó la matanza... Aún recuerdo los disparos, el olor a carne quemada y el color rojo de la ciudad debido al fuego y la sangre que rápidamente llenaron el lugar.
—...
—Primero mataron a nuestros padres, luego a mis amigos y cuando Lammy y yo logramos escapar del fuego sólo nos recibió una barricada de personas completamente armadas —mencionó al momento que su mirada oscurecía recordando el rostro del malnacido que dió la orden que daría por finalizada la vida de su hermana— Lammy murió protegiéndome —confesó sin poder evitar que su voz se quebrara un poco en esa última frase.
—Lo siento —la voz de Luffy cerca de él fue suficiente para que el emplumado volviera a la realidad y abriera los ojos solo para ver lo cerca que estaba el chiquillo de su posición— perdón por hacerte recordar algo tan terrible —dijo el menor quien ahora estaba enfrente de él mirándolo con un rostro lleno de compasión y tristeza que lo descolocó por unos instantes y más aún cuando Luffy se arrodilló a su altura sólo para envolver su cabeza entre sus brazos en un intento de traerle algo de confort, lo cual lo hizo tensarse en su posición, pues ciertamente no esperaba nada de eso.
—¿Qué? —alcanzó a pronunciar sin saber bien qué hacer pues no era afecto a las muestras de cariño.
—Lamento mucho que tuvieras que pasar por todo esto —continuó su discurso aún sin despegarse de su abrazo— gracias por contarme, no debió ser fácil hacerlo.
—No necesitas consolarme... —murmuró por lo bajo sin hacer nada para alejarse.
—Todo mundo lo necesita de vez en cuando, shishishi —dijo dulcemente al momento que lo soltaba quedando ambos a la misma altura— creo que te juzgue mal... Pensé que eras un depravado sexual por lo que hiciste ese día. —frunció el ceño— Aún no te perdono eso, por cierto —confesó con tono fastidiado— pero creo que al final de cuentas no eres malo —mencionó al momento que le regalaba una hermosa sonrisa.
—Tal como pensaba, sí eres un ángel —dijo de manera inconsciente lo que le hizo agitar su cabeza de un lado al otro intentando evitar esos pensamientos— quiero decir... No necesito que empatices conmigo, no te dije nada de esto para recibir tu jodida lástima, hace mucho que acepté lo sucedido.
—Como sea, decidiste confiar en mí para decirme algo tan personal aún cuando no tenías obligación de hacerlo, gracias por eso —repitió volviendo a reír dulcemente lo que lo hizo sonrojar un poco por ello.
—Hmp... Si tú lo dices —respondió tras chasquear la lengua.
—Por cierto, ¿Puedo preguntarte algo más?
—¡¿Ahora qué?! —mencionó fastidiado— ¡¿No te estás tomando demasiadas confianzas conmigo?!
—¿Eso es un sí? —respondió tras soltar una breve carcajada a lo que el contrario no reaccionó— Torarine dijo que eres difícil de encontrar y por lo que sé, Torao tampoco ha tenido la suerte para toparse contigo pero viniste cuando yo te llamé ¿Por qué sólo yo te he visto?
—No tengo nada que hablar con esos dos —rodó los ojos fastidiado— Tú por otra parte, eres interesante ángel... Ya te lo había dicho, llamaste mi atención.
—¿Qué se supone que significa eso? —preguntó confundido— ¿Soy interesante? ¿De qué manera?
—Oh, de muchas formas que ni te imaginas —volvió a mirarlo de pies a cabeza con ese brillo de lujuria cargado en su mirada el cual el monito ignoró por completo.
—Si tú lo dices —se encogió de hombros— Como sea... ¿Cómo era Lammy?
—¿Qué?
—No tienes que responder si no quieres... A mí me costó mucho trabajo hablar de Ace sin echarme a llorar después de que murió... Es sólo que, me di cuenta que hablar de mi hermano era una forma de mantenerlo vivo en mis recuerdos —confesó mientras una dulce sonrisa se plantaba en su rostro— ¿Sueles hablar mucho de Lammy?
—No en realidad —suspiró mientras tomaba una posición más cómoda recargando su codo encima de su rodilla para poder sostener su cabeza sobre la palma de su mano al tiempo que la derecha se mantenía recargada en su otra pierna— No hay nadie a quien le interese saber de Lammy, así que no.
—Mhmmm... ¿Realmente no hay nadie con quien puedas hablar de ella? —preguntó sorprendido— Eso es muy triste —murmuró.
—Kufufufu... No en realidad ángel, no me interesa en lo más mínimo hablar de estúpidas emociones y cosas que ya no pueden arreglarse, yo miro al futuro ¿sabes?
—Eso no está bien —regañó al momento que fruncía el ceño y volvía a posicioanrse enfrente del hombre de negro al momento que se sentaba con las piernas cruzadas para poder establecer contacto visual— ¿Era tu hermana mayor o menor?
—Mayor.
—Oh... —exclamó soltando una sonrisa triste sin poder evitar recordar a su pecoso hermano— Ya veo... Sé lo que es eso... ¿Ella era tu guía?
—¡Claro que!... Yo no... —se detuvo al ver la expresión tristona del chico frente a él— Ella... Prometía ser una excelente médico... A diferencia mía ella si era buena con la gente, empática y carismática.
—Así que ella era todo lo contrario a ti —rió por lo bajo— Pues con mayor razón deberías hablar más de ella... ¿No crees que a Lammy le gustaría que su hermanito hablara más sobre lo buena persona que fue?
—No tengo idea de lo que Lammy querría —murmuró por lo bajo mientras desviaba la mirada al momento que hacía un gesto de dolor lo que hizo que Luffy comprendiendo su sentir, agarrara su mano derecha envolviendola entre las suyas, acto que logró impresionar al mayor y en respuesta saltó un poco de su lugar, para inmediatamente después volver a mirarlo ahora más sorprendido.
—Si no tienes a nadie con quien platicar sobre tu hermana... ¿Por qué no hablas conmigo? —sugirió— Te escucharé así que... Si quieres decir algo, eres libre de hacerlo.
—Si claro... ¿Por qué haría eso? —refunfuñó por lo bajo— Ya te dije que no me interesa recordar el pasado.
—Es muy doloroso aún, ¿Verdad? —contestó al momento que desviaba la vista hacia el cielo estrellado— Lo entiendo bien... Me recuerda a mí en Rusukaina... Hubo un tiempo que tenía que bañarme a diario por culpa de los malditos recuerdos.
—¿Cómo que tuviste que empezar a bañarte a diario? ¡¿Es que no lo haces con regularidad?! —preguntó con algo de incomodidad mientras le temblaba una ceja debido a su TOC.
—Jajajajajaja... Al final de cuentas tú también te pareces a Torao —mencionó divertido— Igual te incomoda la suciedad ¿No es cierto? shishishi, que gracioso.
—Mhmmmm... No me compares... Yo no soy como ése —dijo con tono de desprecio en su voz.
—No me baño diario —respondió a la pregunta— Pero después de que mi hermano murió frente a mí empecé a hacerlo hasta dos o tres veces por día.
—¿Y eso por qué? —preguntó curioso.
—Porque por más que lo intentaba... No dejaba de recordar la sangre de Ace escurriendo de entre mis manos... Por más que me bañaba, seguía viendo todo rojo.
—Ángel... —murmuró sin saber qué responder.
—Eso empezó a disminuir a medida que empecé a hablar con Rayleigh más y más sobre mi hermano, entre más platicaba de mis recuerdos, la opresión en mi pecho disminuía y cuando quise darme cuenta... Cada vez dolía menos recordarlo y mantener una conversación sobre él —regresó su mirada al mayor quien no había dejado de observarlo en todo ese rato— Es por eso que... Pienso que te vendría bien hablar sobre Lammy.
—Ah... —suspiró algo fastidiado y resignado— No dejarás de preguntarme hasta que haga lo que pides, ¿verdad?
—Yep... —confesó entretenido a lo que el contrario sólo pudo soltar una tenue y casi imperceptible sonrisa para después agregar.
—Está bien —contestó al momento que cerraba sus ojos poniendo un rostro de fastidio— ¿Qué quieres saber? —después de esa pregunta, Luffy no pudo evitar que sus ojos brillen de emoción y se posicionó al lado del emplumado donde se quedó platicando por horas sobre la infancia de éste a lo que el mayor contestaba todo con aparente molestia, pero siempre siendo detallado y paciente con el monito.
Continuará...
