gracias por leer esta historia.

como siempre con mis personajes favoritos.

...Terry y candy

agradesco su tiempo en leer esta Historia.

Esta es mi tercera historia que es totalmente mía.

Para ustedes my Lady

"Simplemente Tu"

De

Mari Grandchester

Había comprado lo necesario y decidió caminar un poco hasta que un delicioso aroma le llamo la atención, era una hermosa floristería que sin duda tenia un invernadero para tener ese tipo de rosas en esta temporada frías de diciembre, sin duda el olor eran Rosas, sin duda lo confirmaba ya El conocía muy bien ese delicioso Aroma " mama " pensó y en ese momento la imagen de su débil madre vino a su mente.

- Buenos días - dijo el amable anciano al ver entrar al galante joven, sin duda tendría una buena venta. Anthony respondió amablemente, se acerco donde florecían las rosas y las admiro, el dueño desde su mostrador lo observaba mientras hacia algunos arreglos comprados por oficinas, hoteles y casas ricas donde la dama pedían para tener algo bonito en sus mañana.

El anciano no perdía cada movimiento y gesto del joven, pues el noto el amor que le daba, la forma de acariciarla y tomar con delicadeza una Rosa, media hora después el joven compro dos ramos de Rosas dejando dos dirección para que las enviaran en cuanto estuvieran listo, iba aun deleitado cuando sin querer tropezó con alguien.

SORPRESA, en sus brazos estaba la joven mas Hermosa que había visto, su naricita llena de pecas le fascinó, su cabello rizado y el color llamo su atención, este era dorado rojizo.

No dejaba de observarla ya que la joven tenia los ojos cerrados y sus labios apretado, como esperando el golpe que esperaba al caer, sonrío. en ese momento una necesidad loca de hablarle brotó de El, al no saber su nombre la llamo cariñosamente.

- ¿ Estas bien Pecosa? - la sonrisa desapareció cuándo esas bellas esmeralda lo miraron.

Estaba inquieto, Edward no se podía comunicar con su padre para dar las indicaciones necesaria a los británicos, miraba su elegante reloj de oro la hora cada dos minutos, se levanto de la silla y fue al ventanal, miro la ciudad de donde estaba y por unos segundo la imagen de ese hombre vino a su mente, candy era atacada por el maldito que la iba a violar, una desesperación creció en sus pecho, no sabia que era pero su corazón le decía que buscara a su mujer.

- Edward - lo llamo sin esperar aprobación - te dejo para que hagas todo lo necesario, si necesitas que firme algo llévalo a la casa de mi madre que ahí estaré, creo que aquí será imposible comunicarlo con mi padre.

- Así lo haré my Lord - Edward hizo una reverencia y todos los presente que estaban en la embajada británica hacia lo mismo, Terrence era el hijo del Duque de Grandchester el titulo mas grande después del Rey... en su camino Terrence escuchaba. My Lord, acompañado con una reverencia.

- pecosa - se dijo tomando el coche que había traído Edward, la verdad no entendía la angustia que había tenido, el chofer lo llevaba al pequeño restaurante que había estados días atrás, aquel donde habían encontrado a la Britter. pero mientras recorrían la calle que los llevaría al lugar media cuadra ante miro al amor de su vida en brazos de un hombre.

- Deténgase - grito al chofer que nervioso se detuvo instantáneamente, por desgracia el coche de atrás no pudo detenerse a tiempo y le pego en la parte de atrás, esto no inmuto a Terrence ya que sus ojos estaban fijo en el maldito rubio que tenia a su mujer aun en sus brazos.

Es que Anthony no la soltaba, aun estaba hipnotizado por las verdes esmeralda que lo miraban confundida, ya que El rubio solo la miraba y no la soltaba.

- SUELTA A MI MUJER - grito Terry y esa voz hizo temblar a candy reconociendo a su "novio" Antony volteo a verlo y Terry se sorprendió - ¿Tony?.

- ¿Terry? - dijo este aun teniendo a la rubia en sus brazos - ¿Qué haces aquí?... - Terry no respondió solo miro a su mujer en brazos de su amigo, pero en ese momento no le importaba que Tony fuera su amigo, ella era su mujer y solo El tenia ese derecho de tenerla en sus brazos.

- Busco Ami mujer - hablo quitando los brazos del rubio de su pecosa.

- ¿Tú... qué? dijo sorprendido, candy se sonrojo.

- Terry! - El solo le dio un tierno beso en su cabeza, sin duda marcando lo suyo.

- Mi mujer Tony - repitió y la atrajo mas a su cuerpo - candy es mi prometida - levanto la mano donde ella tenia su anillo, candy jamas seria una Andley se dijo a si mismo, ella nació para ser una Gradncheste, su mujer, su esposa, la madre de sus descendencia. por que si, con ella tendría mucho hijos.

Mientras la rubia pensaba que se estaba comportando como un niño, o como un tigre marcando su hembra, Anthony miraba todo muy divertido, pero decidido parar la wredicules de su amigo enamorado.

- Mil disculpa - dijo amablemente mirando a la hermosa rubia - ya que mi amigo es de escasos modales, aunque usted no lo crea fue a la escuela - Terry frunció la boca " me presento, soy Anthony Brower Andley.

La sorpresa de la rubia se dibujo en su bello Rostro, el enfado del ingles era evidente y la sonrisa del Rubio era resplandeciente, en segundo comprendió que la mujer de su amigo era la sobrina que su tío le había hablado, la hermosa enfermera que días atrás Terry fue como loco a buscar a la mansión y no lo culpaba, la dama era muy bella aunque esa palabra le quedaba corta a su belleza, Ahora entendía por que ella tenia esa mirada y el color esmeralda de sus ojo, La Rubia era de la familia, Candy era idéntica a la de su madre..

Daniel leagan ya estaba fastidiado de escucharla, Sara aun se encontraba llorando por que lo habían perdido todo, su esposa que estaba desayunando cuando ella llego dejo de hacerlo cuando le contó todo, Eliza aun estaba en shock por el relato de su madre, Neal que igual que su hermana no entendía nada, hasta que la voz de su padre lo llamo para ir ambos al estudio, ahí comenzó a sacar papeles, dinero y joyas.

Su padre sacaba de la caja fuerte mientras El lo metía en una valija, lo rápido que pudo leer era titulo de propiedad en florida, bonos del gobierno y acciones y títulos de propiedad en las vegas, ahí se había hecho socio de unos hoteles, y como miro que eran rentable compro a la fuerza unas propiedad donde los dueños eran ancianos solo, que fácilmente era amenazado ya muchos hombres de negocio habían puesto sus ojos en ese lugar, según ellos la llenarían de hoteles y casinos, convirtiéndola en lugar lleno de diversión, todos ellos tendrían lugares secretos para poner prostíbulo clandestino, bodegas secretas para llenarla de licor y otras cosas mas, si. el lugar seria como una mina de oro, tan rentable como lo era florida que años atrás nadie daba nada por lo pantanosa que era, gracias al ferrocarril se convirtió en una ciudad rentable y prospera.

Miro de reojo a su mujer, creyó que ya era el momento de divorciarse, sus propósitos con ella ya había terminado, miro a su hija y con ella era diferente, Eliza era su pequeña hija. a ella nada le habrían, cuando pasara todos esto documento a su nombre y sacara el nombre de los andley en ellos podría decirle a donde estaba, la mandarina a traer y ya después les continuara dando la vida que siempre había tenido y se merecía seguir teniendo.

- vamos Neal - este se ponía su abrigo, ya su padre le había dicho lo que iban hacer en el estudio Sara se alerto.

- ¿A dónde van Daniel? - dijo mientas se ponía deferente a El.

- Por el momento no podré decirte nada - la miro mientras se ponía su sombrero - cuando tenga todo listo te llamara para que vallas donde estaremos.

- ¿y dónde vas? - pregunto angustiada.

- Querida ya lo sabrás después - Sara reconoció ese brillo y tono de voz, comprendió que el muy canalla la iba a dejar sola en el problema que estaban.

- ¿No te atreverías? - soltó amenácenle, Daniel sonrío. mientras sus hijos no lo miraban la tomo del codo para susurrarle la verdad.

- A partir de hora, considérate una mujer libre, Sara - susurro meloso - ya estas vieja querida por lo tanto descubierto todo...TÚ - la miro a los ojos, ella sentía su respiración - ya no me sirves.

- Padre - dijo Neal acercándose a el, este lo volteo a ver mientras Sara seguía en shock - estoy listo, mamita cuídate ya pronto sabrás de nosotros - Neal le dio un beso a su madre, mientras ella continua viendo a su marido. El sonreía cínicamente.

¿La estaba dejando?... ¿su esposo Daniel la estaba traicionando?... después de todo lo que había hecho por El, después de que había matado y robado por El, la dejaba.

- Maldito - susurro mientras lo miraba desaparecer.

Pero el gusto le duro muy poco a Daniel leagan, ya que cuando se disponía a irse, George Johnson llegaba en un auto ROY ROYCE junto con varios autos de la policía, al verse acorralado quizo huir pero George se lo impidió cerrándole en paso con su Revolver en mano, Neal no sabia que hacer, ambos hombre miraron al chico asustado.

- Déjalo ir - le pidió Daniel a George - El no sabe nada.

- Willian no hará nada encontró de tus hijos - lo dijo mientras le quitaba el portafolio que llevaba en su mano - Sara y tu son los que pagaran sus propios pecado.

Cuando estaban montando a Daniel en el auto de los policías, Eliza salió corriendo desesperada para que no se llevaran a su padre, ella igual que Neal no entendía lo que su padre había hecho ellos siempre se habían creado como parte de la familia andley, así que pensó que George estaba ahí para ayudar a su padre, en ese momento un disparo se escucho adentro de la mansión, todos volTearon a ver en dirección a la mansión de los leagan, ante la mansión de las estatua, seis policías salieron corriendo hacia la casa con sus armas en mano, Eliza no sabia que hacer.

Neal abrazo a su hermana para consolarla, a pesar que El también estaba asustado, su padre no podía por que ya estaba esposado, George miro a Daniel confirmando sus sospecha, la mirada de El, le dijo que Sara había atentado contra su propia vida.

Esa tarde la mansión andley se vistió de luto, un telegrama fue enviado a Nueva York contando todo lo ocurrido, Albert le daba tristeza que personas como ellos destruían sus vidas por ser tan ambiciosos, El patriarca de la familia esa misma tarde tomo el tren rumbo a Chicago y después a Lakewood, por ordenes de la anciana los velorios serian en la mansión de las estatuas.

La sociedad no debía saber nada de lo que habían pasado, la policía cerro el caso por consideración a la familia, la conclusión del caso seria un asalto donde la víctima seria un miembro de la familia leagan, con Daniel leagan siguieron que estaba en Francia cerrando unos negocios, impidiendo estar en el velorio y entierro, nadie lo extraña, pasaría en la carne el resto de su vida, George leyó el telegrama de Albert, este le decía que llegaría en la mañana siguiente.

Terry bajaba las escaleras en bata, iba a la cocina por unos bocadillos ya que su pecosa golosa tenia hambre, un sonido ya conocido llamo su atención, camino a la biblioteca y contesto el teléfono.

- Señor Grandchester - dijo la voz de la telefonista.

- si - respondió Terrence.

- acepta la llamada de la casa Baker.

- si la acepto - respondió nuevamente, pensando por que su madre usaría el nombre de soltera.

- Lo conecto - se escucho un clip - señora Baker esta en linea.

Ambos esperaron que la telefonista los dejara solos en la lineas, a pesar de esto nadie estaba seguro de esos aparatos.

- Hijo, ¿estas bien? - Saludo la angustiosa madre.

- Eh...Si - dijo extrañado.

- ¿Cómo que por qué?...Edward me dijo que te marchaste sin esperar la llamada de tu padre - Terry cerro los ojos recordando todo - después quedarte en pasar por la casa, ahora te llamo con miedo de que algo te paso, hay hijo no saber de ti me desespera.

- Estoy bien madre - ahora entendía por que no dio su nombre - no debes preocuparte.

- ¿Pero qué paso?...¿porque no viniste a la casa? quedaste en traerla y no lo hiciste.

Terry se avergonzó al recordar lo ocurrido, recordó los celos locos que había tenido al ver a su mujer, en brazos de Anthony. se paso la mano en su cabello mientras recordaba a la hermosa mujer que tenia arriba, en su mente solo tenia la urgencia de poseerla para sentirla suya, eso era lo mas importante en ese momento.

Estando con ella Todo se le había olvidado, así que decidió explicarle a su madre, Eleonor solo parpadeaba al escuchar a su retoño, no sabia si reírse o enternecerse. Su hijo estaba completamente enamorado.

Eleonor comprendió a su hijo, ya que su padre era igual que El, aun recordaba cada locura que Richard había hecho por ella, ahora sentada en su cómodo sillón meditaba lo que debía hacer miro el reloj y supo que muy pronto Richard llegaría del parlamente, prototípico podría volver a escuchar su voz, algunas veces ese aparato era necesario, ya que si no existiera no podría escuchar la voz de su amado, puso la tacita de te en su mesita y acomodándose en su sillón tomo un libro de obras teatrales, aun faltaba hora y media para que su duque estuviera en casa Así que abrió el libro y leyó donde había quedado.

Después de hablar con su madre, Terry decidió preparar algo delicioso para su hermoso tormento, su pecosa estaba cansada de tanto ejercicios, sonrío por delicias de ese ejercicio cuando todo lo tenia en la bandeja, paso por la bodega de vino y un poco de queso para unos bocadillos extra ya que la Noche era joven, camino hacia la escalera cuando se detuvo bruscamente, la imagen de tres Bribones.

- ¡Maldición! - exclamo molesto - Esto Imbéciles debes estar riéndose a costillas mías.

- ¿Por qué tardas tanto Terry? - desde arriba una hermosa y sexy Rubia lo miraba, como un tonto le sonrío.

- Vino, queso y sandwich amor - ella le sonrío, verla en vuelta en sabanas blanca de seda y su cabello alboroto sintió que su corazón y algo mas le palpitaba.

"QUE SE JODAN ESO TRES PUÑETEROS" pensó mientras subía las escaleras y volver a los brazos de su pecosa, ya no le importaba si esos tres se reían de Él, ya que El sí, tenia con quién estar el resto de su vida.

El camino a la mansión se le hacia eterno, su tierna abuela le tomo la mano para darle valor, a veces creía que su abuela no era su abuela, ella era un ángel que estaba ahí solo para ayudarla.

La abuela continuo con su lectura mientras ella fijaba su mirada en el camino, llegaron a la mansión andley, El mayordomo les abrió la puerta, cuando era guiadas por la enorme mansión tres Risas se escuchaban desde el recibidos, las damas esperaron mientras el mayordomo las anunciaba.

- No puedo creerlo - staer estaba colorado de tanto reírse, Archie ni podía hablar, Anthony les había relatado todo.

- Jamas había visto a Grandchester celoso - Muy apenas pudo hablar.

- Hermano el jamas había estado enamorado.

- Siempre lo tuvo, Recuerdan. - afirmo Anthony.

- Es verdad, desde la feria... - stear iba añadir algo mas, pero el toque de la puerta lo interrumpíos.

- Pase - dijo Archie a como dando su cabello.

- Señorito Alistear Cornwell

- Si- los tres miraron al mayordomo.

- las Lady O'Brain lo esperan - Staer sabia que era la abuela y Patty.

- Gracias en seguida voy - dijo mientras se acomodaba un poco su camisa, el anciano Hombre hizo una reverencia y los dejo solo.

- Cómo siempre Puntual - afirmo Anthony.

- Como Grandchester - sonrío burlón Archie.

- Ya chicos, al menos El si tiene compañía.

- Tony...no me lo recuerdes - Archie lo dijo muy serio.

- Bueno - sonrío juguetón el inventor - al menos yo, No.

Los dos chicos menores que El le pegaron en la cabeza, staer sonreía mientras caminaba hacia donde lo esperaban las damas, la abuela Martha los miro, pensó que era mejor pedir un whisky con anticipación "claro por el gustito" pensó la anciana.

- Abuela Martha saludo staer contento.

- Hola hijo - le sonrío.

- Abuela - Anthony le dio un tierno beso, y Archie un abrazo.

- La cena esta lista - la voz del mayordomo hizo voltear a la anciana.

- ¿Roulfo?... verdad - dijo la anciana,

- A si es my lady - el hombre asistíos sorprendido que ella supiera su nombre

- trae una botella de whisky por favor y cuatro vasos - el hombre la miro extrañado - chicos me acompañan que mi nieta tiene algo muy importante que decirle a su novios - Archie y Anthony la miraba extrañados por su petición de licor.

- si Abuela - dijeron los dos mientras la seguían, al llegar al comedor Archie escucho la voz de su hermano mayor.

-QUEEEEEE?

CONTINUARA