gracias por leer esta historia como siempre con mis personajes favoritos.

Que son ...terry, candy agradesco su tiempo en leer esta Historia.

Esta es mi Tercera historia que es totalmente mía.

Para ustedes my Lady

"Simplemente Tu"

De

Mari Grandchester

La luz de la ventana lo había despertado, miro a su mujer que dormía profundamente, su cabello estaba regado en toda la almohada, su cuerpo estaba envuelto con la gruesa colcha miro hacia la chimenea y observo que solo habían pequeñas brazas, tomo su bata para levantarse, pero al hacerlo tuvo mareo y lo hizo sentarse de nuevo.

- Demonios - susurro molesto, ya que también tuvo agruras - no vuelvo a comer bocadillos de media noche - volteo a ver a la golosa mujer qué dormía tranquilamente.

Tomo un poco de agua y se acerco a la chimenea para acomodar dos troncos, bajo las escaleras para tomar algo que le quitara esas agruras, como siempre la cocina estaba vacía pero el desayuno listo, el fogón calentaba el lugar, reconoció que los ancianos eran bastante discreto.

En el fogón había una olla llena de agua, cerca estaba la cafetera y la tetera, busco la vasija donde estaba el Té Negro, lo preparo pero esta vez sin azúcar y con un limón entero, al tomarlo lo sintió delicioso.

Camino hacia la biblioteca donde el mensajero de Edward dejo algunas correspondencia, entre esas carta estaba la carta de Albert, eso llamo su atención, leyó la carta y en segundo.

- ¿Qué demonio es esto? - dijo muy sorprendido - ¿Candy es una Andley?.

Eleonor estaba muy enojada con su hijo, se suponía que a estas horas ya se habría casado con Candide, cómo se atrevía a poner a candy en esa situación, acaso no sabían que esto traería consecuencias, sin duda las calentura de su hijo lo traía loco, a estas alturas candy se casarían con un vientre abultado.

La imagen de su marido vino a su mente, Richard no salió de su habitación en semanas, entonces ¿por qué estaba condenando un amor limpio y puro?

- Creo que ser duquesa me a Nublado la mente con estúpidos perjuicio - afirmo la dama mirando hacia el hermoso jardín.

Pero su preocupación no era solo la virtud de Candice, que a estas altura de eso no había nada, su preocupación era la platica que había tenido con Albert, días atrás.

- ¿Esta seguro de lo que tú me estas diciendo? - dijo aun aturdida por el relato.

- Completamente duquesa - Albert la miraba tranquilo.

- Si...es así, creo que la vida da giros inesperado - tomo un poco de te, y mirando al rubio afirmo lo que el Rubio le había confesado - Candice es una Andley, tu Sobrina - El afirmo.

Eso había cambiado las cosas, a estas alturas terry debía de casarse, aunque sabia que Albert era de mente abierta, la maniaca del clan No.

Esto complicaba las cosas, cuando la anciana supiera lo que su hijo estuvo haciendo o esta haciendo - confirmo con una sonrisa - a su nueva nieta le iba a dar un ataque al corazón.

- Espero que todo salga bien - deseo la hermosa duquesa, segundo después sus pensamiento volaron hasta en Inglaterra don su amado aun se encontraba, esa guerra le quitaba el sueño y la hundía en la tristeza, tener a Richard lejos de ella le quitaba un poco la felicidad.

En Lakewood Albert esperaba dar el siguiente paso para darle la noticia a su sobrina, moría de ansia para poder contarle toda la verdad.

- a esta alturas Terry ya debió haber leído mi carta - mientras bailaba sus dedos en el hermoso escritorio de caoba miraba ansioso el teléfono - vamos Terry llama hombre que necesito explicarte mi plan.

- Willian creo que es el momento - Albert miro a su amigo con fastidio, los ancianos lo esperaban para una decisión, el caso de los leagan era prioridad para ellos, ya que había mucho dinero en juego, todos anhelaban una buena porción de todo lo que ellos se robaron, pero eso no era todo lo que ellos ganarían ya que mucho de su fortuna fue confiscada al quererle robar a ellos.

Arriba Emilia redactaba dos cartas, una Hera para una familia escocesa que recordaba el enorme favor que ella les hizo, su promesa era casar a su hija con un miembro de la familia, ahora era momento de celebrar un matrimonio, Neal con la hija de ellos.

La siguiente carta era para un convento, ahí le enseñaban a prepararse para ser unas buenas esposas, Eliza iría a ese lugar por un año, sanaría su perdida y se prepararía para un futuro matrimonio, a ella vino la imagen del joven Marquez.

- quizás por la gran amistad que tenemos con los duques podemos llegar a un acuerdo, el dote seria muy generoso - en ese momento Emilia recordó a los diez anciano, eso buitre estarían planeando el despojo de la fortuna de ellos - John.

- Si Madan - ella miro al joven.

- Willian esta en el salón con los patriarca ancianos del consorcio?

- Eso me informo el señor Johnson Madan.

- Entiendo! - dijo pensativa, unos segundo después decidió ir sin perder más tiempo.

Las murmuraciones y discusiones eran lo único que se escuchaba en ese salón, los secretario y asistente de cada anciano eran los que caminaba de un lado a otro, documento iban y venían.

- No se retirara nada hasta que todo este en completo orden.

- Willian, sabes que no puedes demorar mas esta situación, las reglas dicen que el que traiciones se le confiscaran todos su vienes y tu apenas has repartido lo robado.

- Entiendo bien las reglas mayor, mi padre fue la que las hizo.

- entonces da el siguiente paso para que todos recibamos lo que el inútil Leagan gano de lo robado - afirmo otro anciano.

- Entiendo sus peticiones - todo lo miraban - pero les recuerdo que hay una albacea.

- Ellos no merecen nada - afirmo uno que dominaba toda la costa de los ángeles.

- las culpa de los padre, las pagaran los hijo - dijo otro que dominaba Florida.

- Lamento informarle que ninguno tendrá nada - todos miraron a la anciana.

- ¿Emilia no apoyaras las reglas? - todos asistieron.

- Como olvidarlas si fue mi abuelo, después mi padre y fue mi hermano que termino los últimos términos - la anciana camino con su bastón de punta de oro y una águila de oro símbolo de la familia - se les olvida que hay una condición para embargar propiedades de un traidor.

Willian la miraba con admiración, ella era su madre, la madre que nunca pudo tener, Emilia andley era todavía el pilar de la familia, Sandro wualford la observaba también con admiración en silencio había amado a esa mujer, que en un tiempo fue prohibida, después el se caso y ella en viudo, al parecer el destino nunca estuvo de su lado, el sabia cuales eran esos últimos términos.

- Emilia tiene Razón - todos miraron al hombre que tenia el apellido mas antiguo que los demás, sus padres también iniciaron con los andley, pero siendo ellos mas ricos, tomaron el liderazgo del consorcio - si hay herederos jóvenes y inocente tendrán una mesada y dote, pero si tienen una albacea honorable y con una reputación intachable, no se tocara nada de su herencia acumulada fuera de lo robado.

- y me imagino que esa albacea eres tú querida Emilia - la anciana asistíos.

- ya veo - medito Rockefeller, este administraba Nueva York - caballeros me retiro, la dama ya hablo y para mí, es suficiente. afirmo mi fidelidad a la dama, esperare la parte que me toca de lo que robo Leagan, Willian espero tu reporte.

- así será Wualford, George te mandara la cifras correspondiente de cada unos.

Wualford y Emilia cruzaron miradas y ente ellos " aun te amo y un gracia por no olvidarme" se digiero en silencio, El hombre dio paso firme y elegante, con gallardo y elegancia salió de la hermosa mansión que muchas veces visito en su adolescencia y juventud. los demás ancianos salieron uno a uno contento con la jugosa fortuna que les llegaría a cada unos de ellos

El apuesto Wualford sonreía como un adolescente enamorado, volver a verla le traía un gozo en su corazón, esa mujer estaba tatuada en su corazón, miro hacia el paisaje admirando el campo lleno de nieve, atrás dejaba la mansión donde ella estaba, cerro los ojos recordando su primer beso con ella, que también fue su despedida.

- A dios Ema...a dios mi amor.

Desde una de las ventanas unos ojos azules ya cansados miraba como el Rolls Royce se desvanecía a la distancia, suspiro por su antiguo amor, una sonrisa se dibujo en su Rostro, verlo fue como un poco de bálsamo para su alma dolida, disfruto los segundo mientras el auto se desvanecía a la distancia.

Con sus ojos cerrado, la imagen de aquel joven se fue desvaneciendo, se acomodo su chal para seguir guiando a su familia, ahora debía enfocarse en el presente.

Albert solo la observaba sin imaginarse nada, espero en silencio hasta que ella decidiera hablar con El, estaba ansioso por dar el siguiente paso, traer a Candice a la familia como su sobrina.

Mientras eso pasaba un Neal pensativo rubia las escaleras, no sabia si agradecerle o enojarse había escuchado toda la conversación de los ancianos, la decisión firme de Willian y admiro la forma como su tía los había defendido, al llegar a la habitación de su hermana le relato todo lo que ellos habían hablado, ambos meditaban su situación, hasta que ella hablo.

- Creo que debemos darle las gracias - Neal la miro confundido.

- Gracias?...de nuestra desgracia? - empuñó sus manos - de que mama este muerta? y mi padre en la cárcel?...gracias de que nos quieren quitar todo?...te volviste loca Eliza?

- Si - dijo llorando - gracias por no dejarnos en la calle!...gracias por pensar en nuestro futuro sin tomar en cuenta lo que Nuestro Padres hicieron, Willian no nos cerro las puertas Neal, por que todo esto se lo debemos a nuestros padres - Neal bajo la mirada reconociendo que todo era verdad - yo...no quiero ser igual que ellos.

- Eliza - dijo abrazando a su hermana, alejaría el odio y rencor y se encargaría de ser feliz.

- muchas veces me sentí feliz que nosotros teníamos a nuestro padres, y los chicos no?...por eso creí que ellos sé alejaban de nosotros por envidiosos, pero ahora entiendo que los que eran realmente felices eran ellos, siempre unidos y nobles - miro a su hermano pero ellos - Neal ellos destrozaron nuestro hogar con sus avaricias y codicias de tener mas de lo que les daba la tía abuela, Nunca fue suficiente para ellos, lo que me llena de esperanza es que no fuimos juzgados por la tía abuela y menos por el tío, ahora estamos igual que los chicos...

- bajo la protección de la tía abuela - finalizo liberando todo el peso de su corazón, Archie y staer crecieron lejos de sus padre, Anthony de su padre y su madre fallecida, y la tía abuela siempre con su amor estricto para hacerlo digno y honesto, la prueba de eso era Willian Albert andley por que también El había sido creado por la anciana, ella siempre los cuido, ahora ellos estaban bajo la protección de la anciana.

Una decisión fue tomada por ambos chicos, en sus manos estaba su destino, tomar el camino de la venganza o el camino de la gratitud y vivir integralmente, mientras eso pasaba en Lakewood en nueva York los momentos eran diferente.

- Buenos días futuro padre - staer le sonrío.

- Buenos días Anthony, creo que mi vida cambio por completo, créeme que aun no lo puedo creer, mi Patty embarazada.

- pues créelo stear, pronto serás padre.

- Señorito - ambos voltearon a verla - en la linea de la biblioteca Lord Marquez buscan al señor Andley.

- Gracias, creo que iré yo stear - sonrío - con tus nervios no podrás ni hablar.

- Gracias hermano.

Al otro lado de la linea un ingles esperaba impaciente, la famosa noticia de su amigo no le agradaba nada, su candy no se iría con ellos, Albert tenia que explicarle muy bien por que creía que candy era su sobrina, miraba el reloj impaciente, en dos horas llegaría en la casa de su madre el abogado y un sacerdote para casarlo, ella seria una grandchester.

- Buenas días.

- ¿Dónde esta Albert?

- valla que eres un mal educado - sonrío - que pensaría de ti la hermosa duquesa, que tienes como madre.

- Tony no estoy de juego, Donde esta Albert?

- En Lakewood.

- Lakewood?...y qué hace allí?...según su carta me esperaba ayer en su casa.

- Que modales amigo, donde esta tu educación inglesa?..un minuto tarde pasa, pero un día entero, tus padres perdieron su dinero en ti viejo.

- Anthony no estoy de juego.

- Esta bien, creo que cambio sus planes por la muerte de Sara, viejo.

- quién se murió?

- Sara leagan viejo.

- WOW...creo que mejor no le hablo, debe de andar muy ocupado con todo los preparativos del sepelio.

- Creo que si, aunque eso debe hacerlo George, el tío debe de consolar a la tía abuela, creo que es la única que llora la muerte de Sara.

- entiendo - se quedo en silencio - me caso esta tarde.

- Bromeas... verdad?!.

- ¿No?...jamas lo haría, me caso con Candice.

- ¿Con la hermosa Rubia?

- si Tony...con mi MUJER!.

- ok...ya entendí, te casas con la linda candy - sonrío al escuchar su bufido- ahora dime, Nos comunicas o nos invitas? - sonrío.

- En la casa de mi madre en dos horas, diles al inventor y al elegante IDIOTA.

- Qué vocabulario ingles.

- igual que el tuyo, lo único que te disfrazas de ángel - una carcajada escucho terry que lo hizo sonreír, de todos ellos Tony era el mas pícaro, pero su cara de ángel le ayudaba.

- ok...golpe bajo ingles, invito a la abuela Martha y patricia?

- Ellas están en Nueva York?

- Si, y no te imaginas la sorpresita que le trajeron a Staer.

- creo que te mueres por contármela jardinerito, me la puedes contar luego.

- ok, y para eso buscabas al tío?

- No, pero si no esta aquí, creo que eso puede esperar, No lleguen tarde.

- Esta bien, muero por ver a la bella Candice.

- JODETE - fue lo único que dijo ante de colgar, pero ante escucho la carcajada del rubio, ese idiota lo conocía muy bien, estaba celoso.

Terry quedo pensativo por los acontecimiento, Sara leagan ya no estaba en este mundo, jamas le gusto, la mujer se ponía pesada cuando insinuaba una relación entre su hija y El, en ese momento sintió nuevamente nausea, esto ya no le estaba gustando nada.

Camino hacia la escalera para despertar a su tormento rubio, debía llevarla a la casa de su madre para que la arreglara, aun escuchaba los gritos de su madre cuando le dijo que en dos horas se casaba con candy.

- Hola amor - escucho la voz de su amorcito.

- al fin despertarte pecosa - beso sus labio - ya me sentía muy solito.

- Pobrecito - ahora fue ella quien lo beso.

- Pecosa - dijo acostándose con ella.

- dime amor mio - El sonrío. le fascinaba escucharla.

- Mi madre nos espera - ella parpadeo varias veces asombrada - que pasa?

- Me asusta Terry...

- ¿Por qué dices eso?...amor

- y si tus padres no me aceptan?...tu y yo no somos..

-shuuu - beso sus labio - creo que ya hablamos de esto amor, mis padres solo quieren mi felicidad y tu pecosa mía, eres mi felicidad.

- y tu eres también mi felicidad amor - ella se aferro a El.

Terry deseaba estar mas tiempo así con ella, pero necesitaba salir en ese momento, el viaje era casi de cuarenta minuto.

- pecosa, cámbiate que mi madre nos espera.

La pareja salió media hora después, en el camino Terry la miraba de reojo, para ella seria una gran sorpresa, lo único que lamentaba era que su padre no estuviera con ellos, rodearon la ciudad, su madre vivía lejos de ella, jamas le había gustado el ruido que generaba las bocinas de los coches, es por eso que escocia era su lugar favorito.

Desde donde estaba había escuchado el timbre de la puerta, le dio ordenes a la mucamas para que todo estuviera en la habitación donde la novia se cambiaria.

Abajo era un cauz, las mucamas, cocineras y decoradoras corrían, cuando la pareja entro, se quedaron sorprendida, Terry no comprendía por que su madre se aferraba hacer una fiesta cuando El solo quería una pequeña ceremonia, para El esto era simple juez, testigo, su madre su Novia un acepto y un declaro que son marido y mujer y El se iría de nuevo a su nido de amor. Pero No, Eleonor tenia un enorme banquete para doscientas personas.

- Bien venida querida - saludo la hermosa duquesa.

- Buenas tarde, duquesa - dijo tímidamente, candy se sentía fuera de lugar, al parecer la madre de Terry preparaba una fiesta y como siempre ella estaba fuera de lugar.

- Nada de Duquesa, Dime Eleonor - sonrío - especialmente hoy que te convertirás en mi hija.

- Madre - dijo sintiendo la mirada de candy, pues la pecosa no entendía nada.

- Por Dios Terry no les has dicho?

- Aun no, lo iba hacer ahora madre.

- qué pasa Terry? - pregunto sintiéndose tonta por no saber nada.

- Amor - la miro con adoración - ayer te pedí que fueras mi esposa y aceptaste.

- Si, sabes que te amo.

- Y yo a ti mi cielo, por eso pecosa mía, deseo que hoy seas mi esposa, hoy quiero que nos casemos, esto - dijo señalado todo los preparativos - es para nuestra boda, aceptas?

- Terry - dijo llorando.

- pecosa dime, aceptas?

- Acepto mocoso engreído, acepto casarme hoy contigo.

La felicidad reino en el lugar, candy fue arreglada, maquillada y vestida con un hermoso vestido blanco comprado por su suegra, abajo el novio esperaba. a su pecosa con sus tres mejores amigos, patricia y la abuela sonreía al ver nervioso al joven marques.

Cada paso que daba la novia era como si se lo diera en el corazón, cada parte de su cuerpo la anhelaba, El deseaba tenerla cerca de El.

Archie y Anthony miraban bajar a la hermosa rubia, Anthony envidio un poco a su amigo, la chica era hermosa, Archie también quedo asombrado de su belleza, fueron sus ojo los que lo hipnotizo.

- párese una Gatita - Anthony sonrío.

- que no te escuche el novio.

- Me da igual lo que piense, esa gatita es nuestra prima y eso no lo puede cambiar.

El novio no sabia lo que pasaba a su alrededor, la novia lo tenia babeado, El la recibió con un beso en la frente, juntos caminaron hacia el juez y el sacerdote.

Esa misma tarde unieron en matrimonio delante de los hombre, desde Inglaterra el duque le daba su bendición, Un acepto y los declaro marido y mujer, se dijo al fin, El novio impaciente no espero el "ya puede besar a la novia". sin esperar autorización de nadie El beso a su mujer.

CONTINUARA