gracias por leer esta historia como siempre con mis personajes favoritos.

Que son ...terry, candy agradesco su tiempo en leer esta Historia.

Esta es mi segunda historia que es totalmente mía.

Para ustedes my Lady

"Simplemente Tu"

De

Mari Grandchester

Ante pensaba que cabalgar a Teodora lo tranquilizaba, por eso montaba a su yegua cada vez que estaba furioso o inquieto, ahora tenia algo mejor para saciar su mal humor.

Miro a su mujer que descansaba completamente desnuda, hundirse en su cuerpo era los mas delicioso que podía haber, sin duda era la felicidad plena.

- solo tú pecosa sacas lo mejor de mí - sonrío - y creo que también lo peor - acaricio el cabello dorado de su mujer - los celos me ciegan amor.

Terry recordó en el pasado, en esos días que sus cartas no fueron contestadas, no saber nada de su pecosa lo sacaba de su casillas, cuando llego la pubertad fue mas agonizante, la necesidad de estar con ella era mayor, y mas aun cuando pensaba que ella también podía tener esa necesidad y El no estaba con ella para saciarla.

En esos días, maldecía a cualquier hombre que pudiera hablarle de amor y tener sus favores, sin poder evitarlo se moría de celos, esa pecosa lo volvía loco.

- Pero ahora eres mi esposa, y en tu vientre esta mi hijo amor - el susurro de el acariciaba a su mujer, completamente rendida, candy dormía profundamente, Terry se levanto para sacar la carta de Albert, sus palabras escrito en ese papel lo había enojado, miro el fuego de la chimenea tiro la carta y volvió a la cama, el calor de su mujer le daba paz.

TE EXIJO QUE TRAIGAS A CANDY A LAKEWOOD.

EN DOS DIAS TERRY... EN DOS DIAS.

Eso era todo lo que decía la carta, cuando Terry leyó esa carta se enojo, cuando llego a la casa de su madre, entro como un torbellino, Eleonor se sorprendió al ver a su hijo a si.

- Qué se cree ese imbécil - grito muy enojado.

- Pero de quien estas hablando hijo - hablo angustiada, Terry le dio la carta.

- Albert me exige madre, AMI...Que Demonio se cree? - Eleonor leía la carta, miro a su hijo y se angustio, y aun mas cuando sus ojos brillaban de furia.

- Hola!...ya regrese Eleonor - los dos miraron a la rubia que se quitaba el abrigo, bufanda y su sombrero, Terry de un solo trago bebió su whisky, debía calmarse para no preocupar a su mujer.

Eleonor, temió que candy mirara en ese estado a Terry, su embarazo no cumplía ni los dos mese aun, un aborto podría ser peligroso para ella, pero cuando la Rubia Pecosa se volteo y miro a su esposo - ¡Terry...ya estas aquí! - dijo con mucha alegría.

Eleonor miro el cambio de su hijo en segundo, el enojo se fue, el brillo de furia ya no estaba en sus bellos ojo Zafiros, una sonrisa se dibujo en su bello rostro, todo había cambiado, es como si ella jalara un hilo invisible de su corazón para sacar lo bueno de El, su hijo al lado de su esposa era como un niño en los brazos de su mujer, entonces Eleonor comprendió que candy, era el punto débil de, Terry.

Un carro negro sabia de la mansión Andley, Archie y Anthony iban a la estación para ir a Chicago Stear había salido Ante para Recoger a su prometida y a la abuela Martha, los padres de patricias también irían a Lakewood, pero ellos saldrían de florida para el matrimonio de su hija.

Anthony iba muy contento, Regresar a su casa lo hacia muy feliz, Volver a ver el portal de las Rosas era como tener a su madre cerca.

- Veo que te urgía salir de aquí - Anthony solo asintió sonriendo - la verdad que también yo quería regresar, Nueva York no me agrada mucho, si no fuera por mi Boutique favorita no vendría mas a esta ciudad.

Anthony sonrío mientras negaba con su cabeza, miro a su primo y este estaba en vuelto en un abrigo beige traje blanco y su cabello bien peina, sin duda su primo parecía un príncipe.

- crees que Terry venga con nosotros?

- ¿No lo conoces? - abrió un ojo - odia levantarse temprano y en brazos de nuestra prima menos va a querer venir, Dudu que venga.

- Tienes Razón - sonrío.

- Qué sueño tengo - dijo acomodándoselas en su asiento - pudiste comprar los boletos en la tarde, odio levantarme temprano.

- No Reniegues, en el tren podrás dormir un poco mas en tu camarote Archie, sabes que no quiero quedarme en Chicago, el tren a Lakewood sale mañana al mediodía, y estaremos en casa a la hora de la cena.

- ¡dios!... bajare de un tren para subirme a otro?.

- Yo no veo nada de malo - sonrío - sé que tu también odias Chicago por el smoke que le hace a tu piel, y incluyendo tu cabello, ya que odia que se te ponga feo.

- Olvídalo - cerro los ojos - avísame cuando lleguemos - Anthony sonrío y volteo a ver el paisaje lleno de nieve.

cuando llegaron a la estación, stear ya estaba con su novia y la abuela Martha, Archie paso directo a su camarote para descansar, la falta de sueño no era bueno para la piel, los demás hicieron lo mismo, la abuela dejo que Patty se quedara con stear, total ya tenia panecito en el horno, a si que se fue al comedor para comer unos panecitos, minutos después el tren mercury salió de Nueva York, Rumbo a la ciudad de Chicago. destino final para ellos, Lakewood.

No muy lejos de allí, Terry dormía tranquilo en brazo de su esposa, la pareja se había quedado en la casa de Eleonor, la casa de la playa fue cerrada nuevamente, a la seis de la tarde se irían a Chicago, allí se quedarían viernes y el fin de semana, ya que el tren que viajaba a Lakewood salía solo dos veces por semana, los lunes y jueves al medio día.

Terry lo hizo a propósito ya que esa tarde que había recibido la carta de Albert, staer llego a darle los tres boletos para que abordaran el tres con ellos, gracias que estaba su pecosa con El no mando al carajo al inventor, a la basura fueron a parar los boletos de Albert, El ya tenia su boleto y en el horario que quería, pasaría cuatro días en Chicago y después iría a Lakewood pero ante irían a hogar de ponny, El no cambiaria sus planes, la mansión de Los Grandchester estaba lista para revivirlo, El no iría a la casa de Albert, candy era ahora su esposa.

Mientras unos iban a Lakewood, uno de ellos llegaba a su destino, Neal leagan entraba a la escuela de negocio para caballeros, dos años estaría allí para prepararse bien y a si poder administrar los negocios de su familia, se despidió de George y de su hermana Eliza, George le informo que en unas horas buscaría un hotel para descansar, mañana continuarían y en la tardecer estaría en su destino.

- Creo que es momento de decir adiós señorito leagan, le deseo un buen porvenir - acomodo su sombrero y Neal lo miraba con respeto - la vida no da segunda oportunidad, aprovéchala.

El Hombre ingles vestido de negro salió del enorme lugar, Eliza no pudo entrar por que el lugar era solo de caballeros, Neal al despedirse de su hermana le comento que tenia cuatro vacaciones en el año, que lo esperara por que El iría a verla, con pasos firme y sin voltear a tras George Johnson caminaba con paso firme.

- El perro guardián del tío abuelo - sonrío melancólico, su tiempo de adolescencia se acababa hoy tenia que convertirse en un hombre, hoy admiraba a ese Hombre que en ningún momento lo menosprecio, no sintió lastima por El y ni por su hermana, para George seguía siendo el señorito leagan, El lo respetaba por ser una persona, no por lo que tenia y era - adiós George.

Esas palabras el buen hombre no las escucho, el en ese momento no se dio cuenta de lo que aquel chiquillo malcriado sentía por el, con los años Neal fue guiado por ese Hombre, Albert se lo había encargado para que no tropezara igual que su padre.

George fue el guardián de esos dos jóvenes por petición de Emilia Elroy. la anciana los amaba como si fueran su nietos, en su lecho de muerte la anciana le pidió que siempre estuviera pendiente de ellos, cada paso que daba era guiado por George, haciendo crecer la admiración del joven leagan, cuando el días que George iba a dejar este mundo, Neal le diría en el lecho de su muerte lo que sentía por El.

Hoy lloro tu partida, mucho mas que la de mi padre.

El hombre que soy te lo debo a ti George.

gracias por todo... Querido padre.

La sonrisa tierna que minutos antes le había dedicado a Albert, también sé la dio a El.

Al pasar del tiempo, lo importante de la vida son las personas que te aman, aunque no tengas lazos de sangre, para George Albert era como un hijo, el pequeño a sus cinco años lo quizo como un padre, pero con el tiempo la vida le dio otro hijo, Neal leagan lo amo, como un padre George nunca volvió a enamorarse, le fue fiel al amor de su amada Rosmary, pero la vida le dio dos hijo que protegió, aunque en el fondo del viejo anciano...Albert era su consentido.

En el presente la ciudad de Nueva York despertaba nuevamente, la vida cotidiana continuaba sin que nadie la detuviera, El tren que llevaba a los andley tenia mas de dos horas en el camino mientras que en el lecho matrimonial, Terry cumplía como marido a su pecosa, nada mas enérgico que un delicioso mañanero para ver la vida hermosa.

- Amor - Escucho la dulce voz de su mujer.

- mmm.. - dijo medio dormido.

- Es momento de levantarnos, quiero desayunar.

- cinco minutos amor - ella sonrío

- Eso mismo dijiste hace diez minutos atrás.

- Ok...ya entendí pecosa ...Buaaaah - bostezó - vamos, por que mi pecosita - toco el vientre de ella - no puede sufrir de hambre.

Mientras la familia desayunaba, las mucamas preparaban los equipajes, los hombres subían las cosas en los coches de la familia, Terry disfrutaba estar al lado de su pecosa y su madre.

Esa mañana tenia que dejar todos los pendiente que su padre le habían encargado, dejar a su pecosa sola para que se aburriera no le gustaba, especialmente si ella estaba aburrida iría sola a la calle, y eso no lo permitiría, agradeció que sus amigos no estaban mas en Nueva York.

- A...esta hora ya deben de estar lejos - dijo mientras miraba el reloj

- ¿Dijiste algo Terry? - El, sitio que su pecosa lo abrazaba por detrás.

- ¿No? - dijo seguro.

- OK... - sonrío - ¿qué quieres hacer hoy?

- ¡Se te olvida!... ¿que Tomaremos un tren a Chicago pecosa?

- No...tonto - sonrío y Él se voltio para verla - ¿ante de irnos?

- tengo unos pendiente con Edward - beso sus labios - aunque deseo estar contigo, no creo que terminemos pronto, lo siento amor - se disculpo al ver el rostro desanimado de ella.

- Esta bien...Terry - El la abrazo.

- Lo siento pec...

- No lo sientas hijo - la voz de su madre lo interrumpió.

- Qué tienes pensado madre - dijo curioso.

- Iremos de compra querida - candy la miro sin ningún animo de hacerlo.

Pero cuando Eleonor le dijo que comprarían cosas para el bebe, su semblante cambio, ambas mujeres decidieron ir de compras mientras Edward tenia una reunión con Terry, los dos esperaban la llamada de su padre, el duque a la distancia quería estar siempre cerca de su familia.

Las mujeres llegaron llenas de paquetes, Eleonor había comprado mucha ropa para del bebe y veinte vestido de maternidad para la rubia, las dos mujeres entraban muy contenta a la casa cuando Terry Edward y el abogado salía de la biblioteca, los ojos de Terry brillaron al ver a su pecosa.

- Espero que todos los documenta estarán listo para fin de mes? - dijo mientras miraba que su pecosa y madre iban a la sala principal.

- A sí será my Lord - afirmo el abogado.

- Muy bien, todo lo que necesite, se lo proporcionara Edward - el abogado asistíos.

Los dos hombre caminaba por el pasillo para salir de la mansión, mientras Terry iba a la sala principal donde las dos mujeres reían y parlotean felices.

- Veo que se la pasaron bien?.

- Eleonor compro muchas cosas para él bebe y para mi - Terry le sonrío - mira Terry!.

- Es hermoso pecosa, pero el equipaje ya esta en el auto, Espera - dijo caminando hacia la esquina de la sala, toco un botón dorado dos veces, para que el mayordomo viniera - les pediré que los lleven al auto.

- Perfecto hijo, ahora si me disculpan voy a refrescarme ante de irnos.

- Creo que yo haré lo mismo - Terry subió con su mujer para según "atenderla".

Dos Horas Después la familia salía de su casa, sin saber su retorno, El campo seria mejor para la recién embarazada, las puerta principal fue cerrada, en la sala se pusieron sabanas blanca en los mueble de la casa los Grandchester salieron de su mansión con rumbo a la estación, ahí tomaría el tren que los llevaría a Chicago.

Albert, estaba extrañado por que Terry no le había llamado para reclamarle, ya había pasado tres días desde que George le había entregado la carta, eso le había extrañado mucho, esa tarde sus sobrina llegarían a las siete de la noche, su tía los esperaba con ansia, por unos segundo sintió pena por Staer, su tía estaba muy enojada.

- Pero que estas diciendo Willian - esa fue la reacción de Emilia Elroy al finalizar el relato - Dios mío mi niño a deshornado a los varones O'braian.

- Tia, como dice la abuela Martha, con una boda express se arreglara esta situación - la anciana se sentó de golpe, asombrada por la noticia y aturdida por la simpleza de su sobrino y lo liberal que Era Martha.

- Siempre lo he dicho, Martha nació en una época equivocada, No se!..de donde saca todas esa ideal tan liberal, No me sorprende que haiga sido complice de su Nieta para en volver a mi Staer.

Los ojos de Albert suplicaron al cielo, su tía aun pensaba que staer era un pan De dios, pero después de saber lo que George le contó, no le sorprendía nada, mejor ni le decía que su ángel Anthony tuvo un amorfia de años con una actriz.

Al fin llego jueves en la tarde, según el telegrama los chicos llegaban en la noche, ese día estaba lloviendo fuerte y las carreteras no dejaban avanzar a los coches, la cena fue retrasada hasta que Ellos llegaran, Albert bajaba de la escalera cuando miro Archie.

- Tuvieron un buen viaje?.

- Si traer el trasero entumido, Hambriento, desaliñado, sudado es tener un buen viaje?.."pues si lo tuvimos".

- Hay Archie tú siempre quejándote... ¡hola tío!...tengo Hambre.

- Hola Anthony...la cena se servirá después que se cambie y ¿Staer?..bienes con ¿candy y Terry?.

- Terry vino con nosotros.

- La Gatita, no viene con nosotros.

- Pero yo les mande los boletos a tiempo?..¿stear no se los dio?

- Si lo hizo, pero ya conoces a Terry tío - dijo sin preocupación - creo que los veré después que me vea presentable - Archie subió las escaleras sin darle importancia la cara de su tío, para El era normal la actitud que tenia Terry.

Anthony le relato el mensaje que el mando una noche ante de su viaje, viajaría en la noche y se quedaría tres días en Chicago, el lunes en la tarde, tomaría el tren a Lakewood.

Por la cara roja de su tío supo que estaba enojado, Albert se retiro sin decirle nada, sin perder más tiempo subió a su habitación para tomar un baño y bajar a cenar, después caminaría un poco por el jardín.

Staer llego veinte minutos después, la abuela Martha y patricia, se habían quedado en unas de las villas cerca de la mansión andley, la anciana había dicho que no tenia humor para ver a Enroy, a si que no llegaría a la mansión hasta que llegara su hijo, a su edad tenia que ahorrar Disgusto, dos por uno era mejor, cuando tendría que hacerle preguntas, se las daría ya cuando todos estuvieran reunidos.

Los chicos cenaron sin su tío, la tía abuela regaño a staer, este ya lo esperaba, pero también tenia su AS...bajo la manga. relatar lo ilusionado que estaba con su hijo.

- Tia abuela, en poco tiempo veremos pasitos corriendo por toda la casa.

La cara ilusionada de la anciana le indicaban a los chicos que staer no seria retado por sus acciones, con esas palabras el enojo de su tía se había ido.

Arriba un rubio caminaba de un lado a otro, no entendía por que Terry nunca seguía una simple cosa, tomar el boleto, subir al maldito tren y llegar aquí.

- qué bueno que le hice caso a la tía - dijo mas calmado " No organice nada hijo, mejor espera hasta que estes seguro que el marques este en Lakewood"

La mañana llego y en poco tiempo llego la anochecer del viernes, por el mal tiempo el tren se había retrasó, para Terry no importo, ya que estaba feliz en su camarote al lado de su dulce mujer, comían, dormían y hacia el amor, los Grandchester llegaron al fin a Chicago.

La estancia del hotel fue placentera, pasearon y las mujeres compraron mas cosas para el bebe Eleonor encargo unos muebles para el bebe, cuna, colchón, colchas y todo lo necesario para el cuarto del bebe, Eleonor dudaba que las cosas de su hijo estuvieran bien, a si que como una abuela mimosa, compro todo lo necesario.

El lunes llego y la familia abordo el tren, Albert esperaba con ansias la llegada de Terry, cuando el mozo le indicaba que el tren llegaría a la cinco de la tarde, El se dirigió a la villa Grandchester cuando Terry bajaba las escalera de su casa, se sorprendió ver al rubio allí.

- ¿Albert?

- Terrence.

Ambos hombre se vieron serio, ahora frente a frente se terminaron los juegos y la espera del rubio al fin se había acabado, era el momento de que sobrina, candy...sabría quién era Él.

CONTINUARA