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—...

Al día siguiente, luego de que durmiera lo mismo que mis padres un día laboral, Yuigahama me envió una solicitud amistosa que de amistosa no tiene nada para reunirnos a tomar un café para celebrar. Como el hombre inteligente que soy, le terminé diciendo que tenía cosas importantes que hacer que me impedían concretar esa tan increíble reunión para mi absoluta pena.

Entonces ella amenazó con decirle lo que pasó ayer a Miura y no tuve otra opción.

Obligado a tener que aguantar este suplicio por culpa de mis errores del pasado, tenía un café mediocre a mi servicio y un pedazo de pastel de frutilla que se ve de bueno lo que tiene de caro. El desgraciado me costó un dineral que se triplicó cuando Yuigahama pidió TRES porque no comió nada anoche... y lo peor es que, conociéndola, me lo creo.

Yuigahama es como esas amigas que se ponen celosas cuando consigues novia o te interesa una chica que no es ella. Como conocedor del fino arte de tener conocimienrto inútil en mi cabeza, tampoco es una idea que tenga taanta validez... pero en este caso si, porque todo nace de que Yuigahama y yo tenemos una relación complicada, a un par de pasos de destruir todo o de besarnos.

Y encima es una chica celosa.

—...

—...

No ha tocado ni su café ni los dos pedazos de tarta que me obligó a comprar: tan solo me mira, esperando el momento para clavarme sus colmillos. En esta cafetería por la que no pasa mucha gente a esta, tenemos también la gracia de relativa privacidad, lo que es bueno, pero también me quita ese aire de seguridad de que no va a ocurrir una escena. De que no va a ocurrir ese tipo de conversación que tanto temo.

Sé que Yuigahama... Que Yui es una amiga querida y que su preocupación constante de mi inexistente vida amorosa nace, aparte de los celos típicos, por una genuina preocupación hacia mí como persona. Entiendo que nadie, especialmente yo, quiere que vuelva a ocurrir otra Yukinoshita Yukino. Es imposible dado todo lo que ha cambiado desde entonces, pero es un miedo respetable.

—...

—...

Pero esto es definitivamente por los celos.

—... Yui, deja de mirarme así. Actuas como si te hubiera sido infiel— Si bien no es la mejor manera de calmar una situación, sí que era la mejor forma de obligar una interacción. Sus sojos por un segundo se volvieron peligrosos, casi como los de una leona a punto de morder a este pobre venado, pero enseguida se calmó a un nivel humano.

De verdad das miedo así, Yuigahama.

—Hikki, decirme eso a mí de todas las personas es cruel, ¿sabes?— Por supuesto, Yuigahama no es tonta, mucho menos a nivel sociable. Toda esta tensión cuasi-sexual ella ya la tiene estudiada y la permite por consideración a mí. Golpeándome con una indirecta bien directa, puse mala cara de puro instinto, lo que provocó que ella sonriera un poco. Solo un poco, y en un par de segundos volvió a la típica mirada enojada un poco adorable.

Calmando mi corazón y evitando decir algo tonto, empecé a jugar con mi taza de café, sin mirarla, como si no fuera cosa mía.

—Pero es la realidad, Yui. Sé que nuestra relación es... complicadamente profunda por llamarla de alguna manera, pero hay cosas y cosas. Una cosa es que de repente una chica quiera pasar más tiempo conmigo del que le recomiendo y otra es ser amistoso con una simple vecina. No es una lucha por la que valga la pena sufrir.

—¿Ni siquiera por ella?

—...

... Por supuesto, más allá de su enojo o no, de si está justificada o no, no cambia el hecho de que esa vecina es todo menos simple. Incluso si no es una estrella mundial aún, nada quita que Hoshino Ai es una Idol que encandila a casi todo el que la ve. Es linda, de personalidad magnetica y con un encanto fuera de este mundo. También tiene unos ojos que me generan sensaciones no gratas, pero suman a su belleza de cierta forma. La vuelve más irreal.

Una Idol hecha y derecha... Esa mujer, tan inalcanzable para muchos y que es capaz de atrapar en sus redes a los bastardos como yo, es la que tengo de vecina. Como un tipo que puede ponerse en el lugar del otro, comprendo bien que los celos en este caso están muy, MUY justificados. Si, son irracionales, pero dudo que cualquier chica que conociera en el pasado no se sintiera al menos un poco cohibida. Ni Haruno estaría tan tranquila.

... Ugh, acabo de imaginarme a Haruno como mi novia. Ahora eso sí es irreal. Y de miedo. Dios me libre a mí y al pobre desgraciado que terminará casándose con ella: al idiota le espera una vida de sufrimiento.

—... Mira, Yui, sé que puede parecer un poco alarmante. Entiendo que desconfies y que te preocupes por mi salud. No soy tan desagradecido— Incluso si no creo que sea la principal motivación de sus temores, es agradable escuchar que tienes un motivo más noble para hacer lo que haces, aún más si sientes y es verdad. Al ver como su rostro se relajaba, vi que iba por el camino correcto.

—...

—... Pero aunque lo entienda y de verdad que lo hago, no tienes que preocuparte— Puede que no sea la persona más apta para esto y que de seguro me veo raro, pero bajé el tono a uno más afable e intenté poner mi mejor cara de buen chico. Por lo menos confio en que ella no se va a reír a diferencia de sus 'queridas' amigas. —Nada va a pasar entre ella y yo. No solo no debe, sino que tampoco se va a poder. Somos de mundos distintos.

¿Ser el novio de Ai-san? La verdad, y quitándome la careta al completo, es que una idea que no me disgusta a nivel superficial. Por mucho que ella tenga un equipaje pesado detrás suyo, nada le quita su apariencia hermosa, su personalidad relativamente entrañable y que, en los momentos de sinceridad que tuvimos, la sentí como una chica con la que me gustaría charlar de cosas más íntimas.

Pero es solo un pensamiento pasajero, un remanente de las hormonas que todavía no se han reducido a niveles normales del todo, a mis propias fantasias en mis momentos más fantasiosos y a tener que verla bailar tanto en esos videos suyos que a veces, quizás, en momentos muy oscuros, me pongo a verla de... cierta forma. De formas que hasta hace nada era ilegal y es por eso que no es lo que están pensando. Nadie puede comprobarlo.

Pero chistes a un lado, Hoshino Ai es a simple vista una chica atractiva, de personalidad superficialmente agradable y con una profundidad emocional que, al menos en mi caso, me hace quererla como persona. Todo eso es NADA cuando tomamos en cuenta que es, de todos los trabajos posibles, una Idol. Una acumuladora de otakus tristes. La imagen misma de la pureza que no debe ser manchada.

Nunca va a salir nada de eso. No puede y no quiero.

—... Hikki— Por mucho que Yuigahama sea una chica celosa que quiere reclamar propiedad sobre mí a cualquier costo, no quita su bondad interior ni su conciencia social. Ella entiende a qué me refiero cuando hablo así. Entre el alivio que veo por entender lo imposible que es una relación y el conflicto interno por todo lo que conlleva el pensar en qué tipo de vida le espera, Yuigahama se relajó.

—... Ella tampoco espera algo diferente. Ya sabes como son los de su tipo. Probablemente ya esté viendo posibles nuevos departamentos en los que vivir. La gente de su tipo se mueve mucho. No pueden estar seguras por siempre— Al final nuestra relación tiene fecha de caducidad por pura lógica. Más allá de si en algún punto ella se volverá como Kawasaki en el sentido de que nos recordaremos con suficiente cariño para estar al pendiente de la vida del otro mediante redes sociales, nada más ocurrirá.

Una comedia romántica dura lo que requiere la trama y todo apunta a que Ai-san es solo un trampolín que quiere llevarme a dejar las cosas claras con Yuigahama de una vez por todas o algo peor. Es solo un personaje secundario en mi vida mientras ella me tiene como su terciario que será relevante en un solo arco.

—... Um...— Yuigahama bajó la cabeza, entre contenta porque sus miedos no van a hacerse realidad y compasiva de imaginarse lo que le espera a Ai-san en el futuro. Hemos escuchado historias y estoy seguro de que Yuigahama, como mujer, está mucho más al pendiente de los peligros que corren las mujeres, especialmente las que atraen a hombres problemáticos como vocación.

Solo espero que esto no se vuelva algo que recordaremos cuando ocurra una tragedia nacional y lo veamos por la televisión, sin poder hacer nada porque nos negamos a participar. Odiaría que una chica con tantas ganas de crecer acabara así. Si por lo menos puedo enseñarle a amar, al menos podré dejarla ir con la conciencia tranquila. Al menos habré hecho algo para mejorar su vida.

... Sé que pienso muy mal de todo, pero... tengo un mal presentimiento sobre todo lo que rodea a Hoshino Ai. Y es un presentimiento que Yuigahama comparte al parecer, así sea por otros motivos.

—Yo... Yo...— Intentando hablar las primeras veces sin éxito, finalmente Yuigahama levantó la mirada, mostrándome una expresión que, a pesar de cargar un poco de lástima, no dejaban de estar rebosantes de una felicidad egosita. —Tienes razón. ¡Me preocupé por nada! Nada va a salir de eso y ninguno de los dos lo quiere. ¿En qué estaba pensando? A veces soy tan tonta...

—... Si... A veces.

Dejar de lado las incognitas en favor de centrarse en la comodidad que trae la felicidad sin agujeros a los que prestar atención es algo que no apruebo... y es ahí en donde diferimos. Incluso si Yuigahama no lo va a olvidar y puede que de vez en cuando piense en ello, su lado más humano le hace querer centrarse, al menos exteriormente, en lo que le afecta personalmente a ella. Así es como fue capaz de 'perdonar' a Yukinoshita.

No la perdonó. Simplemente... ya no piensa ni habla de ella, al menos no como antes. Claro que la menciona si surge el tema y conmigo es capaz de recordarla sin problemas, pero hay una lejanía, una falta de 'sentimiento' cuando ella es parte del tema. E incluso en los raros casos en los que se muestra emocional, siempre es a un grado similar al que tiene cuando recuerda a Sable.

¿Yuigahama, entonces, odia a Yukinoshita?... Ja, ojalá. Estoy seguro de que ella preferiría no sentir su fantasma a un nivel tal que no es sano. Ya sea recordando a su amiga, a su inspiración o a la chica que 'se robó' al chico que le gustaba para después decir que eso no es lo que quería, Yuigahama piensa mucho en Yukinoshita. De buenas y malas maneras.

Pero no expresa nada. No quiere ser genuina al respecto. Y yo...

—¡Bueno, vamos a comer! Aah, el café se enfrió. Que pena.

... Solo puedo aceptar que, en nuestra relación, ambos cedemos en cosas que no nos gustan.

—Si... Es una pena.

Sonriéndole de forma medio sincera, comencé a comer primero mi tarta porque el café nunca puede estar lo suficientemente frío.

Y así, fue que comenzamos a comer mientras empezamos a tener una charla ociosa sobre cosas mundanas. Aprendí cómo le estaba yendo a su mamá, que Sable está un poco deprimido desde el papá de Yuigahama fue a un viaje de negocios a Hokkaido de todos los lugares y que parece ser que a Kawasaki le fue muy bien en sus examenes, algo que podemos saber gracias a que tenemos un poco de contacto debido a Ebina.

Por mi parte, le conté que Zaimokuza está de a poco teniendo una gran vida según sus propios deseos, que Komachi me comentó esta mañana lo aliviada que está de que todo finalmente terminó, sea lo que dolorosamente sea y que Hayama, de todas las personas posibles, me felicito por haber terminado otro año.

Por supuesto que ella también se sorprendió y no la culpo. Tras que todos dejaramos Sobu para ir por nuestros propios caminos, Hayama perdió el contacto con todos casi que de un momento a otro. No sigue a nadie porque, para empezar, nunca tuvo ni siquiera un Line; es una de esas cosas que te hacen replantear qué clase de persona se escondía detrás de su máscara de príncipe.

Pero lo peor no fue la felicitación de Hayama, sino que, como no tiene ninguna red social ni mi número, quien me envió el mensaje de parte de él fue...

—¡¿Haruno-san?!

—S-Si. Pero no lo grites tanto.

—Ah. ¡L-Lo siento!— Mostrándose muy avergonzada, Yui se quedó en silencio hasta empezar a casi que susurrar. como temiendo ofender a alguien. —Pero es que es increíble. Haruno-san de todas las personas... Es muy raro, ¿no?

—Y que lo digas— En el instante en que todo terminó con Yukinoshita, también lo hizo con Haruno-san y ni se diga de su madre. Desde el principio mi relación con la familia Yukinoshita se basó en la que tuve con ella: es obvio que, cuando todo se fue a la mierda, Haruno-san desaparecería mágicamente de mi vida. Si acaso, lo único que me dijo después es que 'es una pena que no se pudiera dar' y verse un poquito malhumorada.

No conmigo, si tengo que añadir.

Desconozco si Haruno y Yukinoshita hablaron sobre ese día, pero de cualquier forma eso fue lo último que escuché, asi que incluso si su Onee-san se puso de mi lado, ella no cambió. Es... curioso en cierto modo que incluso la mujer de las mil máscaras hiciera su parte para hacerme sentir mejor. No digo que lo hiciera o que lo pudiera ver en ese momento, pero es bonito pensar que tuve la aceptación de su hermana.

... Ahora que lo pienso, su madre tampoco es que me llamara indigno o algo así. Pese a tener toda la pinta de ser una perra fría de los negocios, recuerdo que en sus ojos vi algo mínimamente parecido a la aceptación cuando nos cruzamos por última vez en ese día en particular donde usé mis viejos métodos para sacar resultados.

Incluso si técnicamente nadie perdió más que yo, no dejo de sentir, mirando en retrospectiva, que me traicioné un poco en ese momento.

—... Hikki, ¿crees que signifique algo?

...

Mirando los ojos de Yuigahama, noté un conflicto interno muy poderoso. Noté, aparte de la incertidumbre, miedo, esperanza, rechazo y un millar de cosas más. Entendí sus miedos y comparto algunos, por lo que en lugar de dar una respuesta esquiva que oculte la situación, que la fuerce a hacerlo más bien, decidí ser honesto.

—... No estoy seguro. Sabes que nunca la entendí. Ella va a su propio ritmo, a costa de todos los demás— Hice una pausa para preparar lo siguiente, lo que verdaderamente puede empezar una bola de nieve horrorosa. —... Lo que quiere Haruno no es lo que tiene que querer Yukino... y eso lo digo incluyendo ese día. La posibilidad de que Haruno busque contacto no es cero.

Me creo que Hayama decidiera mandarme felicitaciones... porque Hayama, de todas las personas que conozco, es la que mejor conoce a Yukinoshita Haruno y está a su merced. No por manipulación o miedo, sino por algo más profundo, algo que dudo haya desaparecido del todo si ocurrió esto.

Asi como yo, a él también le cuesta dejar atrás el pasado.

—...

—...

Nos quedamos en silencio un minuto completo casi... hasta que, de repente, ella continuó la conversación, como si nada estuviera pasando. Fingiendo que no pasa nada e instándome con un segundo de su mirada a seguirle el juego.

No es que me guste mentir y siento que este tipo de conversación es una que debemos tener... pero estoy de vacaciones. Además, ya me estoy oliendo el siguiente ataque de Ai-san o de quien fuera esa mujer. De la casera incluso.

No, ESPECIALMENTE de ella. Es un ente del mal.

Seguimos charlando hasta que surgió un tema que he estado rogando porque no apareciera.

—¿Qué vas a hacer ahora, Hikki? Tenemos un tiempo de descanso por fin— Suspirando internamente, ya me vi venir las críticas —¡Hay que aprovecharlo y hacer cosas divertidas como-

—Dormir. Dormir mucho.

—...

—...

—... Que horrible.

Acepté el golpe con gracia, porque reconozco que es verdad. Incluso si la universidad es un infierno y el descanso nunca es realmente uno, no quita que incluso los más ocupados necesitan relajarse de vez en cuando. Muy de vez en cuando porque esto es Japón y tampoco hay que venirse tan arriba, pero definitivamente puedo ver el valor de una o dos salidas a tomar algo o incluso hacer cosas más divertidas.

Destiny Land... Bueno, hay uno por aquí, pero si el de Chiba estaba lleno, de este ni se diga. Es totalmente común escuchar a gente decir que la pasaron bien por subirse a tres atracciones en TODO EL DÍA. Por mucho que la sociedad japonesa esté más perdida que bala en el lejano oeste, me niego a ser parte de esa rutina. Me renta más tomarme el tren e irme directamente a Chiba si quiero divertirme con el capitalismo y el poder blando.

Bares también es un no. No me gusta beber ni lo que me genera y si es algo que estoy obligado a pasar cuando sea un empleado a las órdenes de un vejestorio, prefiero que mi riñon esté lo más limpio posible. Ir a escuchar una banda en vivo suena bien, pero hay algo que me está impidiendo disfrutar de la musica como suelo hacerlo.

Me pregunto qué será...

—Sé que hay gente que tiene que relacionarse entre sí y hacer actividades sociales para recargar energias— Cortando un pedazo de mi pastel con más fuerza de la debida, le sonreí. —Me alegra mucho no ser una de esas personas. Si hay algo que quiero hacer estas vacaciones, por muy cortas que sean, es dormir más de ocho horas. De poder ser sin salir de mi casa en todo ese día.

—¡Hikki! ¡Eso suena feo hasta viniendo de ti!

¿Hasta viniendo de mí dice...? Ugh, no es que pueda rebatirlo. Negándome a seguir hablando, me llevé el pedazo de pastel a mi boca con el ruido de una Yuigahama salvaje quejándose de fondo. Era una escena que se ha repetido más de una vez y siempre encuentra la forma de mantener su gracia. Me trae nostalgia de una forma difícil de describir, pero que aun así me resulta atrayente.

Puede que sea raro decirlo, pero en el pasado, muy en el pasado, antes de que incluso el Club de Servicio apareciera en mi cabeza como concepto, soñaba con tener a alguien que me criticara por mis comportamientos. Quería que alguien viniera y me dijera que todos mis pensamientos estaban mal, que las cosas no tienen porque ser así. Incluso si esa persona solía ser una chica por razones hormonales, un chico, un... amigo también era agradable.

Por supuesto que la idea murió cuando me metí de lleno en mis blasfemias a la juventud, pero admito que es una experiencia agradable el sentir que a alguien le importas lo suficiente para sacarte de tu oscuridad. Quizás ya no soy la clase de chico que se encandila hasta el noviazgo con algo así ni la chica linda que lo hace es tan pura como le había imaginado, pero está ahí.

La amistad... Ese alg-

—Un café está bien... No, pensándolo mejor, deme una tarta de manzana. Necesito comer bien según mi doctora.

Dejé mis pensamientos de lado para prestarle atención a la voz desconocida que, por alguna razón, se sentía muy clara pese a la distancia algo lejana. Quizás se deba a que, fuera de nosotros, no ha habido ningún otro ruido porque aparte de nosotros, solo hay dos ancianos con caras ariscas que no deben estar muy felices con el ruido que hacemos. Sin pensarlo mucho, seguí mirando al tipo que fue a sentarse en una mesa al lado nuestra, dejándome verlo bien.

Si tuviera que describirlo de alguna forma, con su pelo descuidado, sudadera gris ancha y un lenguaje corporal nervioso es que estoy ante la presencia de un posible hikkikomori rehabilitado o en su defecto un paria social. El que apenas le mirara un segundo y ya me devolviera la mirada casi que asustado lo confirmo.

Antes de que se pudiera malentender algo y Yuigahama sufriera el fuego cruzado, hablé. —La vida es acelerada para ti también, ¿eh? Yo tampoco he comido bien.

Mis palabras fueron tomadas con sorpresa, pero tuvieron un efecto inmediato; calmarlo y demostrar que no soy uno de sus abusadores. —Supongo... En esta sociedad llena de mentiras no puedes tomar un descanso. Hacerlo es como morir.

Me reí de buena gana, sinceramente conmovido. —Tienes razón. Este mundo está lleno de mentiras. Por eso creo que el café tiene que ser dulce...

Ahora fue su turno de reírse. Lo hizo de forma entrecortada y tímida, pero al menos sonó sincero. —La primera vez en mi vida que escucho algo semejante... aunque no te equivocas en que a la vida le falta más azucar— Ya relajado al completo, finalmente me giré a ver a Yuigahama, quien nos veía sin entender del todo nada y con un poquito de nervios por razones obvias.

Mientras escuchaba como alguien apoyaba un par de cosas en la mesa de al lado y soltaba una gratitud protocolaria, decidí presentarme, interesado en charlar con alguien que entiende más que la media sobre mis pensamientos. —Soy Hikigaya Hachiman. Normalmente querría que me llamaran Hikigaya-sama o san en su defecto, pero puedes solo llamarme Hikigaya. No me enojaré.

—Jajaja. Lo tendré en cuenta, Hikigaya— Riéndose de buena gana y dando lugar a un ambiente un tanto relajante, supuso que este era uno de esos raros en los que sabes que puedes congeniar con alguien y lo haces. Es el presentimiento haciendo acto de presencia y teniendo razón. —A mí... Bueno, llamame Ryosuke. Solo Ryosuke.

Asentí sin mirarlo, pero sentí que él sabía que estuve de acuerdo. Ya no seré el solitario que odiaba a la sociedad o a mis pares, pero todavía siento empatía y semejanza por ese estilo de personas. No dejé del todo aquellos pensamientos, aunque más bien es que junté lo poco que me quedó luego de que mi corazón de adolescente despechado destruyera todo. —Bueno, Ryosuke, puede que el mundo esté lleno de mentiras, pero comer es una verdad universal.

—Por desgracia, si.

Me reí un segundo y él dos, dando lugar a un entendimiento mutuo de que ambos sabíamos que este mundo no era tan simple como todos quieren creer que es.

—... Hikki actua raro. Otra vez.

¿Hm?... Bueno, supongo que esto es como una repetición de lo de ese tipo que encontramos en un bar hace medio año, ¿no? ¿Se llamaba Ishigami, tal vez? Aunque era un tipo un tanto raro, me recordó un poco a mí más allá del simple detalle de que él tenía dinero. Fuera de que uno tenía la vida resuelta y el otro por desgracia no, éramos como parientes lejanos. Como un primo.


—¿Asi que no te gustan las Idols, eh? Que envidia. Ojalá yo hubiera sido así desde el comienzo...

En base a lo que me está contando Ryosuke y de lo que puedo inferir, parece ser que él es un perdedor que se obsesionó de mala forma con una Idol en el pasado, motivo por el que de seguro acabó desenbocando en lo que es. No lo digo como una burla, sino como un hecho, uno con el que puedo empatizar como alguien que en el pasado también fue un perdedor que cayó en cosas similares.

Dependiendo de cómo lo veas, lo mío fue peor. Si, obsesionarse con una persona en una relación parasocial nunca es bueno y es el inicio de películas de terror, pero dejar atrás una obsesión es mucho más fácil que dejar de lado unas creencias arraigadas por tus experiencias personales. Si él se estaba por convertir en un villano de un drama de acoso, yo me pude haber convertido en una oda a todo lo que está mal con la mentalidad 'masculina'.

No es que crea que es algo que solo experimentan las mujeres. Ser un perdedor con una mentalidad patética no discrimina géneros, pero viendo un poco lo que suelen decir las chicas que tristemente escucho en mi vida en Tokio, es seguro que si llegara a cometer una locura así, alguien (muchas mujeres) dirán que 'era algo obvio' o 'que se esperaba de alguien como él'.

Normal que haya gente patética que vaya por la vida odiando al cromosoma Y si al final te encasillan en cosas tan crueles. Es una profecia autocumplida, supongo.

—Bueno, es que ese tipo de música no es de mi estilo. Puedo escucharla en algunas cosas, pero soy más de algo un poco menos 'fabricado', ¿me entiendes?

El tipo se rió... de una forma un tanto exagerada. —¡Si, te entiendo! Créeme que te entiendo. Esas tipas son una maldita mentira, todas y cada una de ellas.

... De cierta forma entiendo a la gente que ve mal a este tipo de personas. No brindan seguridad e incluso cuando intentan superarse, el rechazo es algo inevitable. Es una pena, pero así es la realidad.

—...— Yuigahama, fiel a su estilo, solo está sonriendo mientras come, actuando como si no le importara nada de esto pese a que, según sus constantes patadas a mi pierna, no está contenta. El hecho de que pueda hacerme esto mientras sonrie es casi que un poder especial y me hace recordar que, por mucho que a simple vista seamos los mismos, hemos cambiado.

La relación que teníamos antes ya no es la de ahora. Cambiamos ese trato amistoso por su parte y tímido de mi lado por una confianza que nos permite hacernos cosas que solo la confianza provoca... como seguir patiendo mi pie a pesar de que, por mucho que sean golpes ligeros, ya me está empezando a doler.

—No sé si lo diría de esa manera, pero estoy contigo. A veces las Idols juegan mucho con la imagen que buscan generar— Ai-san sin duda confirma que ese mundo está muchísimo más podrido de lo que podemos llegar a imaginar auténticamente. Que una cosa es escucharlo o inferirlo y otra es verlo de primera mano. Hoshino Ai, esa Idol en ascenso, representa a la perfección las dos caras de esa cultura.

—¡Se tienen que decir las cosas como son!... Aunque supongo que no es lo mejor, ¿no? Estoy intentando dejar esas emociones atrás...— A mitad de sus palabras acabó bajando el tono a uno lastimero, con tintes de odio dispersos. Confirmando nuevamente que este tipo es un paria en reformación, me permití sonreír de orgullo ajeno. Como antiguo tipo asqueroso, sé lo duro que es levantarse y no me quiero imaginar cómo sería sin aliados que te sostengan.

No quiero ser grosero, pero hay algo en sus pintas que me dice que muchos amigos no tiene. Él me hace pensar en una versión oscura de mí, que no logró recorrer ese camino que Hiratsuka-sensei me hizo seguir y que, siendo un solitario sin ya el apoyo que me brinda el control de una vida escolar, habría acabado siendo un otaku obsesionado con algo parasitario. ¿Quién te dice que no pude acabar como un fan obsesivo de una Idol que cumpliera mis casillas?

Solo de pensarlo me pone mal.

—Si, créeme que no está bien. No quiero contar mucho, pero yo también sufrí por creer algo... ¿Y sabes? No pude evitar sentir que estás pasando por lo que yo pasé: el resurgimiento— Mirándome con una cara complicada, Ryosuke se quedó congelado, con su café y tarta ya en su estómago. Sabiendo que ya se iba a ir y que este sería nuestro único encuentro, quise hacer mi buena acción del día. —Vas por buen camino. Espero que no recaigas.

—...— Sin decir nada, Ryosuke se levantó haciendo ruido de más para desgracia del viejo que chasqueo los labios. Quedándome en silencio, dejé de mirarlo para centrarme en acabarme mi pastel de fresa a la par que Yuigahama ya dejó de atosigar a mi pobre pierna izquierda. Sin molestarme en girarme cuando Ryosuke comenzó a irse, aun así escuché fuerte y claro su respuesta.

—Voy a intentarlo.

Y así, se fue otro tipo con el que sentí una conexión inmediata. Con Ishigami-san también ocurrió algo parecido y todavía pienso en ese tipo de vez en cuando, sobre todo porque se ofreció a pagarnos la comida en señal de buen tipo. Yuigahama dijo que solo quería hacerse el genial, pero incluso si así fuera, conmigo tuvo éxito.

Además, cuando recuerdo al otro tipo de pelo castaño y ojos dorados que me dio escalofrios con solo mirarme más de un segundo que me encontré mientras volvía a mi departamento aquel día, aprecio que la charla fuera con él. Dios me libre si tuviera que tratar con ese tipo y su aura aterradora. De verdad que Tokio tiene mucha gente rara.

Satisfecho con nuestro intercambio de valores y reafirmarle a un pobre diablo que ese era el camino, me encontré asediado por la expresión enfurruñada de Yuigahama, quien todavía tenía una tarta sin comer. Antes de que pudiera preguntarle qué le pasaba, ella me atacó con todo. —Hikki, aunque no somos pareja, ponerte a hablar con un tipo raro cuando me tienes en frente es lo peor. ¿Debería pedir otro postre a tu nombre?

—... Si quieres tener el estómago más grande, no me opong-

—¡H-H-Hikkiiiii!— Esta vez no se contuvo y golpeó con todo.

—¡Auch! ¡Esa si dolió!

De verdad que Yuigahama tiene demasiada confianza. Y lo peor es que no es injustificada.

Mientras movía de un lado a otro mi pierna para quitarme la sensación de dolor o, más bien, fingir que hacía algo, Yuigahama suspiró mientras miraba la mesa, al pastel que me hizo comprar y que tiene toda la pinta que vamos a llevar a nuestras casas. Ya me veo venir una sugerencia de 'dividir' el pastel porque es así de amable.

—... Pero, Hikki... ¿de verdad crees que está bien?— Soltando un sonido de no entender, ella arrugó el ceño, como pensando en qué decir hasta, finalmente, atreverse a decir lo que piensa. —S-Sé que eres amable y que piensas muy mal, DEMASIADO mal, de ti mismo, pero... ese tipo me parecíá... ¿cómo decirlo? Un poco más... ¿alterado, tal vez? No creo que estuviera bien y... no creo que estuvieras tan mal.

—... ¿Tú crees?

Pensando en las palabras de Yui, traté de abrir un poco mi mente y no obsesionarme con mis propios sesgos. Respecto a la imagen que tengo de mí, creo que tengo razón, pero Yuigahama es un buen punto de comparación con los demás. Ellos piensan diferente, si, y puede que me crea más sabio que ellos... pero hay cosas que ellos ven y yo no. No soy tan arrogante ya para creer que lo veo todo.

Al margen de mis pensamientos, Yuigahama siguió hablando. —Yo sé qué quieres encajar con gente parecida a ti, t-tener a... conocidos más cercanos en lugar de solo tener a Yumiko y Hina. Lo entiendo y me parece hermoso que empatices tanto con las demás personas que sufren... pero como eres tan amable, sueles ver todo muy... ¿cómo lo digo?... ¿Como si solo fuera una u otra? Hasta yo sé que no es tan simple... Ojalá lo fuera.

—...

Yo... yo no me considero amable y mi empatía no es tan grandiosa. Cualquiera que pasara por algo similar a lo mío sería más empático con los problemas de este tipo. Incluso los que tienen una autoestima elevada estarían de acuerdo... Pero, al final, si puede ser que simpatise mucho con los demás perdedores.

Me pregunto si lo hago desde la arrogancia...

—...— Mi reflexión fue detenida cuando escuché el sonido de una cuchara levantada. Entre horrorizado, fascinado y un poco molesto, exclamé.

—... Yui, ¿de verdad vas a comerlo?

¿Su respuesta? Sacarme la lengua. De una forma tierna, lo que nuevamente deja en claro que, si Yuigahama fuera una maestra de primaria, sería de esas que se romperían a llorar si tiene a los alumnos incorrectos. Es así de indefensa.


Ummm... Hikki está pensando algo malo de mí otra vez. Es por eso que le cuesta tanto tener amigos. Sé que no los quiere de la misma forma que nosotros, pero, Hikki, puedo ver que quieres por lo menos poder hablar de tus cosas a alguien más. Seguro es por eso que sigues yendo a la psicologa, porque en este punto Komachi no te pondría peros si dejas las sesiones. Solo lo sugirió porque temía que volvieras a caer.

No caiste y no vas a caer, pero... creo que alguien como Yukinonnn-Yukino te ayudaría. Les encantaba discutir de formas que no entendía. Estoy segura de que, como universitarios, podrían hablar de cosas aún más raras.

...

... Aaaah~ De verdad soy así de insegura, ¿eh? En ese sentido no he madurado. Sigo siendo la misma tonta Yui de hace unos años. Sigo... siendo solo una amiga para Hikki. Se niega a verme como algo más.

Y... Y a veces pienso en que lo que quiere Hikki es lo mejor. Claro, no es que vaya a dejar de hablar con él y me aseguraré de siempre apoyarlo cuando esté sufriendo, pero tener un novio, uno que me tenga solo a mí en su corazón sería... sería algo muy lindo. Podríamos hacer cosas juntos, hablar de lo que nos gusta y no tendría que lidiar con ningún drama extraño de nuestro pasado.

Y podría ser un novio lindo. Hermoso. O un chico malo en apariencia pero dulce por dentro, sin nada violento. Podría ser alto, de voz grave pero no aterradora y que disfrute de reuniones con amigos. Podríamos establecernos como un matrimonio clásico en donde ya no tenga que sufrir por los estudios y, conmigo en casa, podría volver a estar con Sable para que pase sus últimos años conmigo. Y luego podemos tener hijos. Podemos ser una familia. Puedo... tener el novio que creo que me merezco.

...

...

...

... Pero... Aunque ese novio ideal sea mucho mejor en todo lo que me importa, él... él no sería mi Hikki. Y si no es Hikki, entonces yo no lo quiero.

Por eso... me niego a perder.

Voy a ganar. Voy a ser egoista.

Después de que Hikki y yo nos separemos, yo... yo voy a reunirme con Hoshino Ai, la Idol. Ya tengo su número y me dijo que hoy se quedaba en su casa a cuidar de sus hijos por el miedo a que vuelva a pasar algo. Y como Hikki ahora va a querer dormir como un vagabundo, esta es mi oportunidad. Voy a dejar bien claro que en este caso yo fui la que llegó primero y tengo derecho a tener mi oportunidad.

Vas a ver, Hoshino-san. ¡No soy cualquier cosa, ¿sabes?! ¡Yo ya tengo experiencia en que me rompan el corazón y sé cómo jugar este estúpido juego!

—Yuigahama, estás destruyendo tu pastel.

¡Cállate, maldito infiel! ¡Esto lo hago por nuestro bien!

—...

... ¿L-Lo dije en voz alta?

¡L-L-LO SIENTO MUCHO, HIKKI! ¡Me emocioné demasiado!

—T-Te doy el p-pastel... ¿si?

—...


Bueno, con esto comenzamos una nueva etapa en esta historia. Como dije, no es que tengan una separación de algún tipo, pero en mi mente me gusta separar todo por etapas: aparte de que es más cómodo por alguna razón, de cierta forma me da fuerzas para continuar sin desanimarme. Así no estoy pensando 'me falta 50 capítulos' sino en 'ya terminé la primera parte'.

En fin, tampoco mucho contenido en este capítulo, pero es que no puedo ir con todo capítulo tras capítulo. Quizás si los hiciera más largos, como esos fics inmensos que tienen 15.000 palabras por capítulo como mínimo, pero esa es una cantidad con la que no creo nunca poder sentirme cómodo. A lo mejor un capítulo o dos o una recta final, pero como general me resulta agobiante. Ya 7.000 palabras me parecen demasiado.

Pero en fin, un capítulo que planta una semilla que dará frutos al futuro lejano. Ryosuke y Hachiman tendrán una relación porque, sino lo saben, me encantan ir en contra del canon o torcerlo. En lugar de tenerlo como un personaje descartable, me gustaría usarlo para entender mejor a este Hachiman y la empatía que le puede generar como alguien que también es un paria.

Por la naturaleza de Oshi no Ko, no hay ningún 'perdedor' como personaje relevante: todos o tienen talento o son guapos... o las dos. Supongo que la mangaka de la temporada 2 sería algo un poquito parecido a lo que sería Hachiman, pero no es necesariamente igual y además más que perdedora, es una mujer extravagante, como muchos artistas. El perdedor, el cualquiera más bien, suele estar más de fondo y no se le presta atención más allá de Ryosuke.

Como otro 'perdedor' y alguien que está mucho más cerca de él que de las estrellas, esperen otro trato de parte de Hachiman hacia él. Si, está mal de la cabeza y desde luego lo que le hizo a Goro no se dejará de lado, pero esperen, mientras tanto, una empatía desagradable para ustedes pero no para Hachiman... Aunque tampoco es que Yui piense tan bien de Ryosuke.

Y hablando de eso, el próximo capítulo es uno muy especial por obvias razones. Me hice esperar y no di lo mejor, pero ahora van a ver un verdadero primer encuentro entre Ai y Yui: dos rivales (de un solo lado, pero bueno) que se van a ver las caras. Más que centrarme en Ai, que también debo hacerlo porque la estoy dejando un poco abandonada, quiero que interactuen entre sí las dos y mostrar cómo son. Cómo se va a tomar esta Yui las 'peculiaridades' de Ai.

Al más puro estilo de Oregairu y Oshi no Ko, esperen malentendidos y sufrir por no decir la verdad. Por eso, ya adelanto, me voy a tomar más tiempo para hacer este capítulo. No digo que vaya a ser más largo, pero sin duda quiero pensarlo mejor para que quede algo que me guste a mí. Espero sepan comprender.

Ahora, a los comentarios.

narutoxasuna25:

Sip, no fue un capítulo interesante y mucho tiene que ver con que fuera un epilogo medio forzado. Las ideas estaban ahí y tenían que ser contadas, pero por desgracia no me dio tiempo en el capítulo 11. Espero también sepan entender que este capítulo, al menos, sí tiene la justificación de estar construyendo algo grande, MUY grande... O esa es mi intención. Por eso esta vez me tomaré mi tiempo. No sé qué pensaste de este capítulo, pero espero que el final te genere expectación.

No sé qué tan bien se tome mi intención de incluir a Ryosuke en la historia de esta manera. Si, es un hijo de puta, pero siento que tiene potencial para contar cosas interesantes.

Por último, gracias por la recomendación. Ahora mismo lo que es tiempo para leer no es que me sobre, pero me interesa leer más en mi idioma y también de otra plataforma. También sería mi primera historia con 'Lector' como 'personaje', por lo que también se le suma a la experiencia. Un saludo desde el pais cuya única alegria parecen ser 26 tipos jugando a la pelotita. Cuídate.

kleinermelapela:

Esta página funciona raro, si, y lo ha sido por un buen tiempo. Espero que se mejore (o no empeore) porque de verdad aprecio mucho la comunidad que tenemos aquí. En fin, espero se te haya solucionado.

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Próximo Capítulo: 7 a 12 de Mayo.