En el año 2014, un 24 de febrero una niña de 15 años publicó su primer fanfic de pokémon en . De hecho, lo escribió ese mismo día en quizás una o dos horas, no había mucho pensamiento detrás de todo lo que pasó en esos párrafos.
11 años después, decidí rehacerlo ¿Qué me impulsó a esto? ¿La nostalgia? ¿El ocio? No lo sé. Creo que capturé la emoción que tuve aquella vez a los 15 años. Ahora lo subo de nuevo, seguramente no estará la misma gente que en ese tiempo me apoyó y leyó mis historias, que me alentaba a seguir, de hecho, puede que incluso nadie lea esto ahora, sin embargo, si alguien llega a leerlo quiero agradecerte de todo corazón de compartir esto conmigo.
Subiré las dos historias juntas si quieres comparar, reírte un rato, quizás haya gente que incluso disfrute más la primera versión, me da vergüenza ver la primera historia y a la vez me llena de tanto orgullo. Esta historia es la original, no le cambié ni las faltas de ortografía así que disfruten.
¡Nos leemos!
Disclaimer: Pokémon no me pertenece porque si lo hiciera no escribiría fanfics en esta página.
Blaziken
Esta es la historia de una joven entrenadora pokémon de quince años que ya lleva bastante tiempo en su aventura con el objetivo de encontrar a alguien muy especial para ella y demostrarle lo fuerte que es su equipo pokémon.
En este equipo podemos ver a cinco pokémon que han sido cuidados con mucho amor y esfuerzo: Una Salamance, un Absol, una Lopunny, un Lucario y el pokémon protagonista de la historia de hoy, el inicial de esta chica y el que lleva más tiempo: Blaziken.
Para dar más detalles de esta historia diremos que no hablaremos mucho de esta chica sino que de sus pokémon.
Ella y su equipo de amigos iban caminando hacia ciudad Calagua de la región de Hoenn, tomarían el barco con destino a Johto y luego irían en tren a Kanto.
Cuando al fin llegaron sin inconvenientes a la ciudad Calagua fueron a buscar alojamiento ya que se irían en cuatro días más.
En la casa de alojamiento la chica soltó a todos sus pokémon y luego de dejarlos comiendo se fue con Absol a entrenar un poco.
-¡Hum! –Dijo la Lopunny estirándose –Que rico estuvo la comida, tenía tanta hambre, ya no aguantaba mucho más –se sobó el estomago mientras se tiraba sobra la cama de la habitación de su entrenadora de espalda.
-Por comer tanto ya no parecerás Lopunny sino que una Miltank –Dijo el Lucario de forma burlona.
-¡No seas tonto! ¡No parezco una Miltank! –Gritó enojada Lopunny.
-Sí, pareces Miltank embarazada –Dijo sacándole la lengua.
-Eres el Lucario más idiota que he visto ¿Dónde quedó la actitud seria y reservada que los caracteriza?
-En tu estómago.
Lopunny y Lucario comenzaron a perseguirse por la habitación mientras el Blaziken suspiraba por milésima vez desde que los conocía. No paraban de pelear y ya estaba bastante aburrido de todo eso.
-¡Suelta mi oreja! Es delicada.
-¡Entonces tu suelta mi cola!
Blaziken también era como sus amigos, era bastante juguetón e inquieto pero ese día se sentía algo triste. En una situación como esa en otro momento hubiera terminado con una llamarada y unas risas descontroladas de parte de Blaziken al ver a sus compañeros chamuscados.
Salamance quién dormía afuera metió la cabeza por la ventana de la habitación al escuchar el bullicio.
-¿Sucede algo Blaziken? –Preguntó preocupada.
-No es nada, creo que estoy algo cansado.
Lopunny y Lucario dejaron de pelear y lo miraron preocupados.
-Disculpa ¿Te enojamos? –Preguntó Lucario.
-No, solo es eso cansancio, pero gracias por preguntar.
El Blaziken se levantó y abrió la puerta de la habitación comenzando a salir por ella.
-¿A dónde vas? –Preguntó preocupada Lopunny.
-Voy a ver a Liz –Fue lo último que dijo antes de salir.
Los tres pokémon se miraron los unos a los otros sin entender la actitud de su compañero y el porqué no había destruido media habitación con una llamarada como solía hacerlo, hasta que de pronto Lopunny saltó feliz.
-Está enamorado ¡el gran jefazo está enamorado! –Gritó riendo.
-No seas tonta si estuviera enamorado hubiera actuado diferente –Dijo Lucario.
-¿Cómo? –Preguntó curiosa Lopunny.
-Pues en vez de ir a ver a la jefa hubiera ido a ver a aquella chica con una flor en su mano –Dijo Slamance ilusionada.
-No, eso es cosa de chicas, él hubiera ido a golpear al novio de aquella chica.
Las dos pokémon hembras pusieron cara neutral y se miraron entre sí mientras que Lucario mantenía una sonrisa y sus ojos cerrados tal vez imaginando a su poderoso amigo chamuscando a algún pokémon inocente.
-Solo espero que sea un zigzagon –Dijo riendo.
Blaziken caminaba por las calles de Calagua con la mirada gacha, algunas personas que lo miraban se extrañaban que un pokémon tan enorme estuviera fuera de su pokeball.
Mientras caminaba pensaba en lo que escuchó tras la puerta cuando sus compañeros creyeron que se fue y pensó seriamente en que lo que decían era más o menos cierto.
Él desde que era un pequeño Torchic quería un entrenador que lo hiciera fuerte y poderoso un gran Blaziken y ahora que ya lo es, siente que le falta algo. Tiene un gran sentimiento de tener una hermosa compañera y un pequeño polluelo a quien criar y hacerlo tan fuerte como él lo es y hasta superarlo, ese era su sueño, pero se dio cuenta de que el tiempo pasaba y no encontraba a la chica que tanto esperaba, solo estaban sus amigas y su entrenadora, pero solo eran eso, amigas y entrenadora.
Ya estaba cerca de donde su entrenadora estaba con Absol cuando una llamarada pasó junto a su brazo quemando la punta de unas cuantas plumas.
-¡¿Qué demonios?! –Gritó sobresaltado.
Su entrenadora, Liz, lo había escuchado y volteó a verlo.
-Blaziken, ven aquí –Gritó levantando su mano en saludo.
Blaziken corrió hacia ella y notó que estaba en un combate su Absol contra una Blaziken de un chico con cara de idiota según nuestro protagonista.
-Bueno Marco, este es mi Blaziken –Dijo Liz.
-Se ve fuerte –Contestó el tal Marco.
-Lo es –Respondió confiada.
La pelea continuaba y el Absol de Liz ya estaba por vencer a la Blaziken, dio una última cuchillada y la Blaziken no pudo más y cayó desfallecida.
-¡Oh no! Vuelve aquí Mel.
-Oye tu Blaziken está terriblemente entrenada –Dijo con horror Liz –Le duele disparar su propia llamarada y no aguantó dos minutos la batalla.
-Sí, Lo sé, yo no sabía cómo entrenarla y pues… -Marco estaba muy avergonzado y no sabía cómo responder.
-¿Cómo has podido llevarla a Blaziken así? –Liz estaba increíblemente indignada.
-Ya está bien, no tienes que pasarte, ella derrotaba wurmples y silcoon además cascoon.
Liz y su Blaziken se taparon la boca para no soltar la carcajada y tuvieron que inhalar y exhalar varias veces antes de volver a abrir la boca. Si dicen que los pokémon se parecen a sus entrenadores, todo el equipo de Liz era idéntico a ella.
-Hum… Oye Liz, tengo una idea ¿Porqué no me ayudas a entrenar a Mel mientras aún estás aquí? –Preguntó alegre Marco.
-No lo sé, aún tengo que entrenar a Absol –Dijo mirando a su amigo mientras este le devolvía la mirada.
-Podríamos entrenar con él y tu Blaziken, ya que lo has entrenado tan bien como presumes –Dijo haciendo énfasis en las últimas palabras.
-Está bien, te ayudaré, pero ya es tarde así que mañana luego de comer comenzamos en este mismo lugar –Dijo Liz retirándose con Blaziken detrás de ella.
Cuando ya se habían alejado no aguantaron y comenzaron a reír sin parar.
-¿Escuchaste? ¡La entrenaba con wurmple y silcoon! ¡Si me hubiera dicho luego que con Mgikarp de lago me hubiera tirado al piso a reír!
Blaziken también reía pero al contestar lo que Liz le decía ella solo escuchaba gruñidos.
-Si eso mismo –Contestó ella riendo.
Al llegar al lugar de hospedaje se encontraron con Lopunny durmiendo en el piso quejándose entre sueños mientras que Lucario dormía en la cama de Liz mordiendo una de las orejas de Lopunny, por la ventana colgaba la cabeza de Salamance quién no le importaba la incómoda posición en la que estaba. Liz y Blaziken al verlos rieron, eran como padre y madre, Liz guardó a todos en su pokeball y luego a Blaziken.
Al día siguiente todos estaban almorzando y al terminar caminaron hasta el lugar que Liz y Marco habían acordado, al llegar se dieron cuenta de que ya los estaban esperando.
-Esa Blaziken parece de casa, no de pelea -comentó Lopunny a Salamance- Parece que jamás peleó en su vida.
Liz se quedó con Blaziken, Marco y Mel, mientras que los demás los veían.
-Yo creí que estos días me entrenaría a mí –murmuró frustrado Absol.
-No te preocupes, no creo que le tome mucho tiempo –Dijo Lucario junto a él sentado.
El tiempo pasaba más todos los esfuerzos de Liz y Blaziken parecían en vano por lo que ella terminó por rendirse.
-Blaziken tu continúa con ellos dos mientras yo voy a entrenar con Absol.
Absol al oírla se levantó en cuatro patas y caminó a su lado mientras que Liz le acariciaba la cabeza.
-Hay que rico –Dijo Absol cerrando los ojos y disfrutando las caricias.
Lucario, Lopunny y Salamance se fueron junto a ellos.
-¿No me ayudarán? –Preguntó enojado Blaziken.
-Perdón Blaze –Dijo Lopunny –Pero dijo que "Blaziken se quedara con ese desastre" Nosotros no tenemos que ver en eso.
-La orejona tiene razón –Concordó Lucario señalándola.
-Perdón –Dijo Salamance tomando vuelo.
-¡Cobardes! –Gritó Blaziken pero ellos solo se hicieron los sordos y se fueron.
Blaziken miró al frente y vio a la Blaziken que lo miraba con ojos ilusionados. El suspiró y se dedicó a pensar como entrenarla, el problema era que en vez de estar pensando en su futuro de tener una familia tenía que estar mirando la cara de una hermosa pero débil.
De pronto notó que la Blaziken le guiñaba el ojo y se puso más rojo si era posible.
-e-eh, y-yo… -Estaba increíblemente nervioso y no sabía qué hacer o decir.
Pasado el día y cuando Liz y los demás volvieron se dieron cuenta que Blaziken tenía una sonrisa bobalicona en su cara.
-Págame –Le dijo Absol a Lucario el cual sacó sus pokecubos y poffins favoritos y se los dio a Absol.
-¿Cómo supiste que esto pasaría? –Preguntó enojado Lucario.
-No por nada soy el pokémon catástrofe -Contestó sonriente Absol.
Liz acercó confusa a su Blaziken y trató de llamar su atención pero este solo seguía con la mirada a Mel quién también lo miraba de forma coqueta.
-Oye, Blaziken, Blaziken, Blaziken, oye oye oye, mírame Blaziken oye –Liz le decía a Blaziken eso mientras le pinchaba el brazo de forma insistente con un dedo.
Mel se le acercó a Blaziken y le dijo algo al oído que para Liz solo fueron gruñidos pero para Blaziken significó mucho más.
-¿Qué le dijo Lopunny? –Preguntó Absol.
-¿Por qué me preguntas a mi? ¿Solo por mis orejas largas?
-Pues, si.
-Eso es ofensivo, no solo son largas, también son lindas –Dijo arreglándoselas con cuidado.
-¿Escuchaste? –Preguntó Absol.
-Sí, le dijo que se vieran esta noche –Dijo volviendo a arreglar sus orejas.
Todos sus compañeros de equipo comenzaron a murmurar entre sí, compartiendo ideas sobre el posible noviazgo de su papá gallo con la pollita.
-Yo no creo que eso sea posible –Dijo Lucario mirando a la pareja y como Liz aún trataba de llamarle la atención a Blaziken.
-¿Porqué? –Preguntó Salamance.
-Ella no me da buena espina, su aura no me da confianza en nada.
Todos voltearon de nuevo a ver a la Blaziken, era bonita y parecía buena pero si Lucario decía algo como eso y tan serio no podía ser nada bueno y menos si se trataba de su ingenuo y buen amigo Blaziken.
Ya en la noche estaban Liz y su equipo reunido frente a una fogata.
-Bien chicos, lamento decirles que gasté el dinero del hospedaje en peluches de pokémon y pues nos echaron, pero no importa, nosotros podemos acampar aquí afuera –Dijo alegre Liz.
Todos sus pokémon la miraron un tanto preocupados pero no le tomaron mucha importancia, sabían cómo era ella.
-Y pues compré peluches de todos ustedes, excepto de Lucario, ya no quedaban –Lucario la miró frustrado –Pero en su lugar compré uno de Zigzagoon –Lucario se enojó aún más.
Blaziken ya estaba bastante impaciente y se levantó de golpe comenzando a gruñir nervioso a lo que Liz no entendía nada de nada.
Luego de media hora más perdida explicándole a Liz (Todo el grupo axcepto Lucario explicándole a Liz) Ella dejó que Blaziken se fuera a juntar con Melisa.
Blaziken comenzó a correr y cuando ya estaba adentrado en el bosque fue detenido por Lucario.
-No sigas avanzando –Le dijo poniendo una mano frente a él.
-¿Qué pasa? –Preguntó impaciente.
-Esa Blaziken Melisa no me da confianza, no debes ir, tengo un muy mal presentimiento, no deberías emocionarte tanto por alguien que conoces de un día.
-Déjame, yo quiero ir, no es momento de tus bromas –Dijo frustrado.
-No es broma, te lo digo muy en serio, no debes ir.
Lucario se paró firme frente a Blaziken y este no tuvo más opción que ponerse en guardia, sus sueños se cumplían y no iba a dejar que un Lucario atrevido se lo fuese a impedir.
-Si quieres pelear lo haré, pero cuando te des cuenta de la realidad no digas que no te advertí –Lucario se puso igualmente en guardia.
Lucario sabía que estaba claramente en desventaja pero no se iba a rendir. Comenzó una batalla que iba creciendo a cada momento y parecía que no iba a parar hasta que uno de los dos se debilitara.
-¡Entiende Blaziken! Hay miles de Blaziken como Mel, escoge una que no tenga esa extraña presencia.
Esa fue la gota que rebalsó el vaso y Lucario ya estaba muy cansado y débil por lo que no podría evitar la enorme llamarada que Blaziken estaba cargando para él. Justo cuando se la lanzó se escuchó un grito más femenino.
En el momento en que le iba a llegar el ataque a Lucario se desvió completamente ya que Lopunny se atravesó y usó protección lo que dio por terminada la batalla.
-Blaziken –Dijo Lopunny triste.
El solo se volteó y se fue mientras Lopunny se llevaba a Lucario al campamento de Liz.
Blaziken no dudó en lo que le dijo Lucario y mientras avanzaba por el bosque lo pensó bastante.
Al llegar cerca de la Blaziken notó que sobre un árbol lo esperaba el entrenador de Mel con una extraña pokeball, al parecer no había visto al Blaziken por lo que este retrocedió y se escondió, esperó pacientemente hasta que ya muy entrada la noche el entrenador de Mel bajó del árbol y se acercó a ella.
-Ese Blaziken no va a llegar, así no lo podré capturar –Dijo enojado a Mel.
-No puedo creer que no venga ¿Acaso no le gusto? –Dijo Mel más indignada que triste.
-Mel, querida sabes que no te entiendo cuando gruñes.
Blaziken se alejó del lugar y llegó a un claro en donde no había nadie y se puso a pensar en lo que acababa de ver, sacando sus conclusiones hasta que sintió una presencia y se volteó rápidamente hasta encontrar una figura blanca que se ocultaba tras un árbol.
-Ya te vi, no hay donde esconderse –Dijo Blaziken encendiendo sus manos en llamas.
-n-no ataque, por favor, no me ataque –La blanca figura salió detrás de un árbol y se pudo apreciar una Gardevoir.
-¿Qué haces espiándome? –Preguntó enojado el Blaziken.
-Y-yo no te espiaba, en serio, yo solo sentí tu confusión y pues, creí que necesitabas ayuda, ya que estás en este bosque solo y…
-Ya entendí, estabas preocupada, no te pongas nerviosa no te voy a chamuscar –Respondió sencillamente Blaziken.
-¿Necesitas ayuda? –Preguntó preocupada.
Blaziken la miró un momento y suspiró pesadamente, debía encontrar otro punto de vista para su problema y no necesitaba los comentarios de Lucario golpeado y enojado.
Le contó todo a la Gardevoir pues sentía que podía confiar en ella, además de que todas las Gardevoir desprendían un aura de tranquilidad que no tenías que ser Lucario para sentirla.
Luego de contar toda la historia y ella la escuchó atentamente meditando en silencio se preparó para dar su propia opinión.
-Bueno Blaziken, déjeme decirle que en realidad ellos no son confiables pues roban pokémon ajenos para venderlos en el mercado negro, ya que ya están entrenados y ya son fuertes los venden más caros, en especial si son raros.
Blaziken no podía creer lo que aquella Gardevoir le decía y quería creer que no era cierto.
-Sé que es increíble, pero por favor créame, yo fui robada también, alejada de mi entrenador y fue por ellos mismos.
-¡¿Qué?! No puede ser ¿Logró escapar o que sucedió?
-Para mi mala suerte fui vendida en el mercado negro y comprada por un hombre que no tenía muy buenas intenciones conmigo si sabe a lo que me refiero, por suerte logré huir antes de que me hiciera cualquier cosa y cuando fui a buscar a mi entrenador descubrí que había muerto al tratar de investigar a esos hombres –Gardevoir tenía los ojos llorosos e intentaba evitarlo –Lo mataron ya que había descifrado donde se realizaban las acciones de aquella banda delictual.
-Lo siento mucho –Dijo Blaziken con tristeza.
-No te preocupes, él ayudó a liberar a muchos pokémon según lo que escuché y me había dejado una carta que fue publicada en un periódico, hubiera deseado leerla de su mano pero no fue posible.
-¿Qué decía aquella carta? –Preguntó Blaziken tratando de no sonar muy curioso.
-Que si le pasaba alguna cosa no era por mi culpa sino que era por mi bien y que no me preocupara él nunca me abandonaría y que no descansaría hasta verme sana y salva y pues yo… Vine hasta aquí a buscar a esa persona que me alejó de mi entrenador para siempre y tratando de advertir a los demás pokémon –Dijo ella mirando al suelo.
-No te preocupes, yo te ayudaré a meter tras las rejas a aquellas personas que te han hecho esto –Las llamas de Blaziken comenzaron a arder más que nunca y se levantó de golpe.
-¿Qué vas a hacer? –Preguntó asombrada.
-Aunque lo intentaran jamás podrían atraparme y alejarme de mi mejor amiga.
Blaziken caminó hasta el lugar donde se encontraría con Mel seguido por la Gardevoir.
-¿Tu entrenador te puso nombre? –Preguntó Blaziken.
-Sí, soy Dalia –Contestó ella confusa.
-Dalia, ve a buscar a mi entrenadora está en un campamento, probablemente a esta hora esté cepillando las orejas de una Lopunny.
Dalia un poco preocupada siguió las órdenes de Blaziken y corrió en busca de aquel campamento.
Blaziken estaba furioso, porque lo engañaran de esa manera, porque creyeron que era idiota (aunque eso cualquiera) pero más que nada por lo que había escuchado de Dalia.
Al llegar entrenador y pokémon se estaban yendo pero fueron detenidos por una llamarada.
-¡Blaziken! ¡Viniste! Aunque algo tarde ¿No crees? –Dijo Melisa haciéndole gestos a su entrenador para que se fuera.
-Vamos a tener ahora una pelea y no te hagas la tonta, sé lo que son tu entrenador y tú.
Blaziken expulsaba pequeñas pero feroces llamas por la boca.
-Y-yo no puedo pelear –Dijo nerviosa.
-Debiste aprender.
Melisa comenzó a correr hacia su entrenador y este no entendía lo que trataba de decirle pero al ver al enorme Blaziken con una furiosa mirada y llamaradas saliendo de su boca concordó con su Blaziken que debían correr o hacer algo.
Marco sacó de una pokeball un Nidoking sin saber que escoger pero este no le hacía el más mínimo caso, seguramente era robado, pensó Blaziken.
Blaziken ignoró al Nidoking y se encargó de destruir la pokeball que aún estaba en la mano de Marco y corriendo hacia el aterrado ladrón pateó su mano a cual soltó la pokeball y dejó a un chico muy adolorido. Corrió a la esfera y de una patada ígnea la destrozó.
-¡N-No! –Gritó aterrdo Marco.
El Nidoking y Blaziken se miraron entre si y corrieron hacia entrenador y pokémon hasta atraparlos, el Nidoking tenía a Mel y el Blaziken tomó del cuello de la camisa al entrenador y lo elevó moviéndolo de un lado a otro hasta que todas las pokeball que traía cayeron al piso y liberaron a un enorme grupo de todo tipo de pokémon fuertes y raros.
-M-Mi mercancía –El humano no podía creer que todo se terminaría así, había visto a un pokémon y a una entrenadora muy ingenuos pero todo le salió al revés, él había sido el ingenuo.
Los pokémon liberados comenzaron a destruir las extrañas pokéball que atrapaban a pokémon de entrenadores que se suponían ya tenían en pokeball.
Cada pokémon se quedó junto a Blaziken y todos preguntaban sobre sus entrenadores, habían algunos pokémon que solo eran unos cachorros y les sería muy difícil encontrar a sus entrenadores pero los pokémon más fuertes y grandes se comprometieron a ayudarlos a encontrar a sus entrenadores.
Para cuando Liz y Dalia habían llegado vieron un montón de pokémon de todo tipo junto a un asustado y lloroso ladrón y a una mucho más aterrada Blaziken.
Horas más tarde estaban en la comisaría y la noticia del Blaziken que atrapó a pokémon traficante se extendió por todas partes. También se había colocado la lista de os pokémon que se encontraban desaparecidos y ahora tenían en sus manos.
Cuando ya se iban a ir de la comisaria Lucario se acercó a Blaziken.
-Yo tenía razón ¿No es así? –Dijo con una sonrisa Lucario.
-Sí, lo siento mucho –Dijo apenado el Blaziken.
-Por todas las bayas safre que tengo que comer me debes más que una disculpa –Dijo Lucario fingiendo molestia.
-En serio lo siento.
-Debes hacerme caso cuando te digo que un aura me da mala espina, ya te había pasado con Cherry y con Tamara, Anaís, Mary, Samanta, Michelle…
-Ya entendí –Dijo avergonzado el Blaziken.
-Pero sabes ¿Quién tiene una linda aura? –Dijo con una sonrisa.
-¿Yo? –Dijo Lopunny atravensándose.
-¡No! ¡Tú tienes aura de una malvada Miltank!
-¡Y tu de Zigzagoon aliento de perro!
-¡Retráctate y vete orejona!
Lopunny se fue a hablar con Dalia mientras que Lucario intentaba terminar su frase inconclusa.
-Dalia tiene un aura hermosa, creo que hasta tú la sentiste.
-Sí, también lo creo -dijo feliz Blaziken.
-Damas y caballeros del equipo de Liz –Gritó… Liz –Tenemos a una nueva integrante si esta lo acepta ¿Qué dices Dalia?
Dalia se sorprendió por la propuesta y por la forma en la que fue hecha y con algo de sorpresa usó su telepatía.
-ah yo pues…
-¡Vamos no seas tímida! –Le animó Lopunny.
-Me encantaría –Respondió con una tímida sonrisa.
Desde entonces la pobre y tierna Dalia se metió en extrañas aventuras que más que disgustarle le agradaron con sus nuevos amigos y nueva entrenadora quién aún continuaba su viaje a Kanto.
Fin y continuará, tal vez.
Bueno espero que les haya gustado, es mi primera vez escribiendo en esta sección de Fanfiction y espero que me vaya bien y les agrade, responderé reviews y bueno, sin más que decir me despido y espero hayan disfrutado este Fanfic tanto como yo disfruté escribirlo :3
